Bernabé Cabrera Neira
Antecedentes del Caso
Bernabé CABRERA NEIRA
El 22 de octubre de 1973, en un predio de propiedad de Gendarmería, en la autopista que une a Concepción y Talcahuano, fueron fusiladas cuatro personas, todas militantes del Partido Comunista:
- Vladimir Daniel ARANEDA CONTRERAS, 33 años, profesor de educación básica en Lota y dirigente gremial del Magisterio;
- Bernabé CABRERA NEIRA, 39 años, empleado en la Celulosa Arauco, y Presidente del Sindicato celulosa de Concepción;
- Isidoro del Carmen CARRILLO TORNERIA, 46 años, administrador público, Gerente General de la Empresa Nacional del Carbón (ENACAR); y
- Danilo Jesús GONZALEZ MARDONES, 39 años, profesor normalista, Alcalde de Lota.
Los cuatro, luego de ser detenidos, fueron sometidos a proceso y condenados a la pena máxima en un Consejo de Guerra, causa Rol 1645-73, el 18 de Octubre de 1973, por presuntas infracciones a la ley 17.798 sobre Control de Armas, como autores de los delitos de organización de grupos de combate armado con bombas explosivas; fabricación, almacenamiento y transporte ilegal de explosivos y de artefactos confeccionados con los mismos; y tenencia ilegal de explosivos y bombas; todos ellos perpetrados en tiempo de guerra.
El día 21 de Octubre el Comandante de la III División de Ejército aprobó la sentencia, fijando el fusilamiento para el 24 de Octubre. Sin embargo, éste se realizó el día 22, en el lugar ya señalado. Los cuerpos no fueron entregados a sus familiares y se les enterró por instrucciones de las autoridades en el Cementerio General de Concepción, sin conocimiento de sus familiares. Sólo en Julio de 1990, pudieron ser ubicados y exhumados por orden del Segundo Juzgado del Crimen de Concepción.
La Comisión ha llegado a la convicción de la irregularidad de dichos procesos judiciales y de las sentencias emanadas de ellos, por los antecedentes ya dados respecto de todos los Consejos de Guerra y especialmente los siguientes:
- el rechazo de la excepción de incompetencia del Consejo de Guerra en tiempo de guerra, resulta inadmisible , ya que los reos, estaban siendo juzgados por supuestos delitos que se habrían cometido con anterioridad a la entrada en vigencia del estado de guerra, es decir, en tiempo de paz. No obstante esto, el tribunal no acogió la excepción;
- la aplicación retroactiva de la ley, constituye otro cuestionamiento acerca de la corrección del proceso, por cuanto el Consejo de Guerra aumentó la penalidad de las mismas, aplicando el D.L. 5, a supuestos delitos que se habrían cometidos con anterioridad a la entrada en vigencia de dicha norma;
- asimismo, el tribunal desconoció las reglas del concurso ideal de delitos, desmembrando cada hecho constitutivo de delito , calificándolo y sancionándolo de manera distinta, sumando las penas que a cada uno de los hechos correspondería si fueran figuras autónomas;
- se desestimó por parte del Consejo las alegaciones de la atenuante de irreprochable conducta anterior, por hacer una calificación moral de los antecedentes de los reos y considerar que no bastaba una conducta "simplemente buena, porque la ley exige que sobre ella no recaiga mácula alguna", y "tampoco bastaba con la simple información sumaria de dos testigos complacientes". De esta forma el Consejo establece requisitos a la atenuante que van más allá de lo que la propia ley señala;
- el Tribunal desestimó sin dar mayores fundamentos todas la alegaciones que presentaron los reos para atenuar, minorar o modificar sus supuestas responsabilidades.
En consecuencia, es convicción de la Comisión, que en los fusilamientos a que se viene haciendo mención hubo grave violación de los derechos humanos, en especial al derecho a la vida y al justo proceso.
Fuente :(Informe Rettig)
Prensa
La exposición busca rescatar y visibilizar la historia de Vladimir Araneda, Isidoro Carrillo, Bernabé Cabrera y Danilo González, dirigentes de la zona del carbón ejecutados el 22 de octubre de 1973.
“Lota 1973, testigos de una época emblemática” es el nombre de la exposición que estará disponible hasta el 18 de octubre en el hall de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción (UdeC) y que busca visibilizar la historia de cuatro dirigentes de la zona de carbón que fueron ejecutados durante la dictadura cívico militar.
Esta obra fue producida por el docente de la carrera de Periodismo UdeC, Nelson Muñoz Mera, y los estudiantes Sebastián Flores, Nicolás Jones y Lucas Tapia. Este grupo biestamental trabajó arduamente en el proceso de recopilación de información y en la elaboración de las 19 entrevistas que se exhiben en esta muestra que recorrerá diversos lugares de la Región del Bío Bío.
Gracias a estos esfuerzos, “Lota 1973, testigos de una época emblemática” logra poner en valor la vida y el legado de Vladimir Araneda Contreras, Isidoro Carrillo Tornería, Bernabé Cabrera Neira y Danilo González Mardones, reconocidos militantes del Partido Comunista (PC), que en un Consejo de Guerra fueron acusados de ejecutar el “Plan Z” (una de las mayores farsas de la historia nacional) en la zona. Esta acusación no sólo los llevó a la detención inmediata, sino que fue la razón para que acabaran con sus vidas en la madrugada del 22 de octubre de 1973.
La presentación de este trabajo se desarrolló en dependencias de la Facultad de Ciencias Químicas y contó con los comentarios del decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Dr. Bernardo Castro; el director del Departamento de Comunicación Social, Dr. Claudio Jofré; el presidente de la Corporación Memorias del Bío Bío, Jorge Schindler; y el coordinador de los programas Cultura, Patrimonio y Turismo de la Municipalidad de Lota (e hijo de Isidoro Carrillo), Vasili Carrillo.
En representación del estamento estudiantil, Nicolás Jones, estudiante de quinto año de Periodismo, agradeció la oportunidad de participar en esta investigación y acceder a información que, para muchos, es completamente desconocida.
“Este trabajo nos mostró una historia que desconocíamos. Una historia que, aunque quieran que olvidemos, es necesaria recordar constantemente. Es una historia que suma injusticia, dolor y rabia, y que fomenta alegatos constantes en las mentes de quienes quedaron presentes, de quienes viven de quienes sueñan y esperan con que algún día las víctimas y los victimarios tengan por fin lo que a cada uno le corresponde: la verdad y la justicia”, expresó.
En relación a la importancia de este trabajo para el ejercicio profesional, el futuro comunicador agregó que “pudimos conocer cómo se usaron noticias falsas para inculpar a gente inocente, como el llamado ‘Plan Z’, el cual tuvo como propósito justificar la detención de militantes comunistas y socialistas, inventando que estarían armándose para asesinar personal de las Fuerzas Armadas y de la política. Vimos cómo la prensa y algunos periodistas se prestaron para estas prácticas poco éticas de la profesión, divulgando a la sociedad tales mentiras, que fueron creadas por centros de inteligencia de la dictadura y otros individuos que apoyaban el régimen militar”.
“Lota 1973, testigos de una época emblemática” es un proyecto de creación artística del Departamento de Comunicación Social, financiado por la Vicerrectoría de investigación y Desarrollo de la UdeC (Vrid). Tras su paso por la Facultad de Ciencias Químicas, la obra se exhibirá en el Centro Cultural Comunitario Pabellón 83 de Lota.
por Ignacio Abad Parraguez
Fuente :diarioconcepcion.cl, 15 de Octubre 2019
Fecha :15-10-2019
La exposición busca rescatar y visibilizar la historia de Vladimir Araneda, Isidoro Carrillo, Bernabé Cabrera y Danilo González, dirigentes de la zona del carbón ejecutados el 22 de octubre de 1973.
“Lota 1973, testigos de una época emblemática” es el nombre de la exposición que estará disponible hasta el 18 de octubre en el hall de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción (UdeC) y que busca visibilizar la historia de cuatro dirigentes de la zona de carbón que fueron ejecutados durante la dictadura cívico militar.
Esta obra fue producida por el docente de la carrera de Periodismo UdeC, Nelson Muñoz Mera, y los estudiantes Sebastián Flores, Nicolás Jones y Lucas Tapia. Este grupo biestamental trabajó arduamente en el proceso de recopilación de información y en la elaboración de las 19 entrevistas que se exhiben en esta muestra que recorrerá diversos lugares de la Región del Bío Bío.
Gracias a estos esfuerzos, “Lota 1973, testigos de una época emblemática” logra poner en valor la vida y el legado de Vladimir Araneda Contreras, Isidoro Carrillo Tornería, Bernabé Cabrera Neira y Danilo González Mardones, reconocidos militantes del Partido Comunista (PC), que en un Consejo de Guerra fueron acusados de ejecutar el “Plan Z” (una de las mayores farsas de la historia nacional) en la zona. Esta acusación no sólo los llevó a la detención inmediata, sino que fue la razón para que acabaran con sus vidas en la madrugada del 22 de octubre de 1973.
La presentación de este trabajo se desarrolló en dependencias de la Facultad de Ciencias Químicas y contó con los comentarios del decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Dr. Bernardo Castro; el director del Departamento de Comunicación Social, Dr. Claudio Jofré; el presidente de la Corporación Memorias del Bío Bío, Jorge Schindler; y el coordinador de los programas Cultura, Patrimonio y Turismo de la Municipalidad de Lota (e hijo de Isidoro Carrillo), Vasili Carrillo.
En representación del estamento estudiantil, Nicolás Jones, estudiante de quinto año de Periodismo, agradeció la oportunidad de participar en esta investigación y acceder a información que, para muchos, es completamente desconocida.
“Este trabajo nos mostró una historia que desconocíamos. Una historia que, aunque quieran que olvidemos, es necesaria recordar constantemente. Es una historia que suma injusticia, dolor y rabia, y que fomenta alegatos constantes en las mentes de quienes quedaron presentes, de quienes viven de quienes sueñan y esperan con que algún día las víctimas y los victimarios tengan por fin lo que a cada uno le corresponde: la verdad y la justicia”, expresó.
En relación a la importancia de este trabajo para el ejercicio profesional, el futuro comunicador agregó que “pudimos conocer cómo se usaron noticias falsas para inculpar a gente inocente, como el llamado ‘Plan Z’, el cual tuvo como propósito justificar la detención de militantes comunistas y socialistas, inventando que estarían armándose para asesinar personal de las Fuerzas Armadas y de la política. Vimos cómo la prensa y algunos periodistas se prestaron para estas prácticas poco éticas de la profesión, divulgando a la sociedad tales mentiras, que fueron creadas por centros de inteligencia de la dictadura y otros individuos que apoyaban el régimen militar”.
“Lota 1973, testigos de una época emblemática” es un proyecto de creación artística del Departamento de Comunicación Social, financiado por la Vicerrectoría de investigación y Desarrollo de la UdeC (Vrid). Tras su paso por la Facultad de Ciencias Químicas, la obra se exhibirá en el Centro Cultural Comunitario Pabellón 83 de Lota.
Fuente :darioconcepcion.cl 15/10/2019
El domingo 22 de octubre se cumplieron 44 años de uno de los actos más ignominiosos y de abuso de poder que se llevaron adelante tras el golpe de Estado de 1973 en la zona del Gran Concepción. Se trató del fusilamiento de Vladimir Araneda, Isidoro Carrillo, Bernabé Cabrera y Danilo González ¿Cuál fue su delito? Según las autoridades de la época, los dirigentes comunistas eran los responsables de organizar y dirigir el mentado “Plan Z” en Lota. A partir de aquella acusación, los involucrados (19 en total) fueron sometidos al primer Consejo de Guerra en Concepción.
La prensa de la época señalaba a grandes titulares que se trataba de “la noche de los cuchillos”, mientras que otros hablaban de un diabólico y macabro “Plan Z” que tenía como objetivo provocar un “genocidio político” en Lota y Concepción. Sus responsables eran los socialistas y comunistas. Éstos últimos en la ciudad minera de Lota.
Días más tardes y tras la detención de quienes eran sindicados como los responsables de esta acción se señalaba, en la prensa local, que había sido “Apagada la mecha del polvorín minero”, no obstante aquello, los efectivos de las Fuerzas Armadas seguían encontrando gran cantidad armas y explosivos.
Tras ser sometidos al Consejo de Guerra, comenzó a circular el rumor que los inculpados debían enfrentar la pena máxima, ya que los delitos eran sancionados bajo la Ley de Control de Armas y de traición a la Patria. A lo cual se sumaba la formación de grupos paramilitares armados, la fabricación de explosivos, transporte de armas y la tentativa de exterminio masivo de la población.
Fue así como con fecha 22 de octubre se informaba por medio de una declaración oficial del Ejército que Danilo González Mardones, Bernabé Cabrera Neira, Isidoro Carrillo Tornería y Vladimir Araneda Contreras habían sido condenados a la pena de muerte como autores de formación de grupos armados, fabricación de bombas y tenencia de explosivos.
Sin embargo, el proceso estuvo lleno de anomalías. El año 1974 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, visitó Chile para interiorizarse sobre la situación de los DD.HH. Allí pudo constatar, que en el expediente, no existe constancia de la fecha en la cual fueron ejecutadas las penas de muerte a los cuatro acusados. Por su parte el Informe Rettig señala que la pena de muerte había sido aprobada el 21 de octubre por el Comandante de la Tercera División del Ejército, general Washington Carrasco, fijándose el fusilamiento para el 24 de octubre. Sin embargo, este se adelantó para el día 22. Los cuerpos de los fusilados no fueron entregados a los familiares “y se les enterró por instrucciones de las autoridades en el Cementerio General de Concepción, sin conocimiento de sus familiares”; además, la comisión Rettig llegó a la convicción de lo irregular que fue dicho proceso judicial. Que los fusilamientos a los cuales fueron sometidos estas personas, constituyen una grave violación de los DD.HH, “en especial el derecho a la vida y al justo proceso”. Lo cual se complementa con el testimonio de algunos abogados que defendieron a los inculpados, quienes recuerdan que sólo tuvieron acceso al expediente un día antes.
En consecuencia, la justicia militar ya operó, sin embargo la historia ha demostrado con el transcurrir de los años que el “Plan Z” nunca existió, que el proceso fue irregular y la muerte de estos compatriotas ha sido uno de los actos más deshonrosos de los cuales se tenga conocimiento en nuestra historia reciente.
Danny Gonzalo Monsálvez Araneda
Doctor en Historia. Universidad de Concepción.
Fuente :laventanaciudadana.cl 30/10/2017
«Entonces yo lo buscaba por mar y tierra, pero en ninguna parte había ninguna noticia. Fui a Arauco a la Comisaría. Allí un carabinero me dijo: "Ahí hay un Cabrera", y abrió una celda donde había un hombre destrozado en un charco de sangre, pero no era mi marido.
»Mientras tanto me seguían allanando la casa, buscando no sé qué. En todas partes me lo negaban. Me decían que estaba en La Quiríquina, que estaba en la cárcel. Fui a la cárcel, me puse en la fila y me dijeron: "Aquí no hay ningún Cabrera", y me sacaron de la fila porque no nos permitían quedarnos en ella ni al lado de fuera de la cárcel. Una señora me aseguró que estaba allí. Volví al otro día de visita, y de nuevo me dijeron que allí no había ningún Cabrera. Entonces yo les dije: «Sé que está aquí porque el otro día hablé con él.»
»Entonces me tuvieron parada allí un buen rato y lo fueron a buscar. Fue muy impresionante verlo. Estaba delgado y le había cambiado el habla. Fue la única vez que lo pude ver.
»Eran 19 personas las que estaban con Consejo de Guerra. Yo supe que lo habían condenado a muerte porque una vecina me dijo que lo habían pasado por la televisión. El día 22 de octubre llegué a la cárcel compramos el diario de la tarde y salía la noticia de que habían fusilado a cuatro. Una señora me había dicho por la mañana cuando llegué a la cárcel que los habían matado a las seis de la mañana en Carriel Sur. Adentro nos negaban la verdad. Nos decían: "Aquí no se ha muerto nadie, señora, y no tiene por qué estar llorando." Pero cerca de las seis de la tarde se levantó el teniente de su asiento y nos dio el pésame a las tres que estábamos allí.
»A nosotros se nos dijo que los detenidos tenían derecho a abogado, y como eran 19 personas conseguimos 19 abogados. Ese día los vimos en la cárcel a algunos de ellos. Estaban furiosos, decían que no los habían tomado en cuenta, que no les comunicaron nada, y agitaban los periódicos en la cara del teniente. El cadáver no fue entregado; nos mandaron a la Quinta Comisaría, y allí nos dijeron que ellos no sabían de tales muertos. Llamaron a la cárcel porque nosotros insistíamos en que nos habían dicho que estaban allí, y nos dijeron que si queríamos verlos los fuéramos a ver al cementerio, que allí estaban los cuatro muertos. Yo no fui; era muy tarde, ya estaba oscureciendo y yo andaba con el niño. A las personas que fueron las dejaron entrar un cuarto de hora y luego las echaron. Después yo quise ir, pero me dijeron que no fuera, que iba a pasar un mal rato, que estaba resguardado. Por eso nosotros no hemos pisado nunca el cementerio.»
Esta forma de muerte sucedió en los primeros meses después del golpe. Los datos han sido tomados principalmente de las sentencias y medios de comunicación.
Fuente :derechos.org sin fecha
El próximo 8 de octubre se realizará el lanzamiento del libro "Huellas de una herida, los cuatro fusilados de Lota", del periodista Nelson Muñoz. La cita será en el Museo de la Memoria -Matucana 501, Santiago- desde las 19:00 horas.
El 22 de octubre de 1973, durante los primeros meses de la dictadura militar en Chile, Wladimir Araneda Contreras, dirigente del Colegio de Profesores, Isidoro Carrillo Tornería, gerente general de Enacar (Empresa Nacional del Carbón), Bernabé Cabrera Neira, presidente Sindicato Celulosa Arauco y Danilo González Mardones, alcalde de Lota, todos ellos militantes del Partido Comunista de Chile, fueron detenidos, sometidos a un consejo de guerra y condenados a muerte por encabezar el Plan Z.
Eran figuras públicas y reconocidas en su comunidad, y su ejecución fue parte de una violenta represión sistemática, sus cuerpos fueron ocultados durante 17 años, lo que aumentó el dolor y la angustia de sus familias.
Este ajusticiamiento artero estuvo durante muchos años, sometido a la historia oficial que indicaba que los cuatro dirigentes sociales no eran personas honorables sino verdugos que organizaron, junto a otros miembros de la izquierda chilena, listas de víctimas para asesinar. El miedo y la ruptura del tejido social hicieron el resto, no volver a confiar en el compañero que estuvo al lado, en el barrio o en el trabajo, porque las organizaciones sociales tales como sindicatos, agrupaciones gremiales o partidos políticos fueron proscritos.
Por eso cobra tanto valor el testimonio de primera mano de los entrevistados, porque a través de sus relatos se vuelve a armar una historia colectiva, llena de pequeños detalles, como el relato de Héctor Suazo Henríquez, alumno de Danilo González y Vladimir Araneda y posteriormente vecino de Bernabé Cabrera, quien relata las características personales de sus profesores en la Escuela Superior de Hombres N° 6 de Lota y de la violencia ejercida a la familia Cabrera en su domicilio.
Este trabajo pretende reimpulsar la memoria colectiva, entendida como el conjunto de representaciones del pasado que un grupo produce, conserva, elabora y transmite a través de la interacción entre sus miembros.
En el primer capítulo se publican testimonios, entregados por testigos presenciales y protagonistas de la época, que accedieron gustosos a relatar lo que ellos recuerdan, muchos años después.
El segundo capítulo corresponde a material fotográfico capturado entre los años 1978 y 2018, un espejo de la vida cotidiana en la superficie de la ciudad. Fotografías capturadas en blanco y negro del archivo personal del autor, Nelson Muñoz Mera, imágenes de la superficie del pueblo lotino y los pabellones donde vivían, sus lavaderos comunes, sus hornos de barro y su tradicional feria. Un documento social destinado a resaltar las historias de vida, la memoria de los familiares de los mineros, en particular de sus mujeres y niños.
Ambos capítulos conforman una historia de sindicalismo, militancia, trabajo social, de vida y memoria de la ciudad de Lota, como también de la historia de cuatro dirigentes de la zona de carbón que fueron arteramente ejecutados a inicios de la dictadura civil militar.
Nelson Muñoz Mera, el autor del libro, es periodista, reportero gráfico y académico, titulado en la Universidad de Concepción, Miembro de la AFI (Agrupación de Fotógrafos Independientes) y Corresponsal extranjero.
Fue editor gráfico de Revista Hoy, Diarios Fortín Mapocho y la Nación y formó parte de la Vicaria de la Solidaridad en Concepción y Santiago.
Corresponsal de medios franceses, suizos y el Diario El País de España. Ha sido académico en las Universidades Católica de Valparaíso, Viña del Mar, Miguel de Cervantes, Universidad de Santiago USaCh, y actualmente en la Universidad de Concepción, en la carrera de periodismo.
Fuente :resumen.cl, 24 de Septiembre 2025
Conoció a su padre por una foto. Es todo el recuerdo físico que Eliana Cabrera Opazo tiene de Bernabé Cabrera Neira, fusilado junto a otros tres militantes comunistas el 22 de octubre de 1973. Tenía solo dos años cuando ejecutaron a su progenitor y era la menor de siete hermanos.
Dura y distante parece Eliana. No le gusta exteriorizar sus sentimientos, porque desde niña se cubrió con una coraza que le evitó mayores sufrimientos, al menos aparentemente. No es que no sea sensible, pero prefiere que la vean como una mujer de carácter fuerte, así se protege.
Y no es para menos, ya que según lo que relata, desde pequeña se sintió excluida de todo lo que pasaba tanto dentro como fuera de su hogar.
De su padre no recuerda nada. De sus hermanos tiene imágenes disímiles, los ve grandes y que con el tiempo empezaron a dejar la casa. Primero lo hizo el mayor y años después el que le sigue. Hasta que en la casa paterna, quedó ella y otra hermana bajo la única protección de su madre.
“Siempre digo que no tuve niñez porque mi mamá no me dejaba salir, una vez que cumplí 12 o 13 años, recién pude salir a la calle, pero los niños ya no jugaban porque eran adolescentes y sus papás los resguardaban”.
No tiene memoria de lo ocurrido con su padre en ese momento. Solo sabe que un día salió a trabajar a Celulosa Arauco y no volvió más.
Siempre vivieron en la población Libertad, en Lota. Al menos de lo que sabe, porque cuando su papá fue minero, vivieron en Lota Alto, luego se trasladaron cerca del centro de Lota y por último al lugar donde Eliana creció.
En su casa no se hablaba de lo ocurrido con su padre, al menos no delante de ella. Con el tiempo fue encontrando algunos recortes de diarios sobre el caso y cuando preguntaba por su papá le decían: “Tu papá murió”. Solo eso.
“Para mí no había día del padre, cuando se celebraba en el colegio mi mamá no me mandaba, aparte que ocurrían situaciones, los niños siempre han sido crueles en ese sentido respecto de los más débiles usando la palabra huacha. Hasta el día de hoy odio esa palabra. Me lo decían en el colegio, siempre sucedía lo mismo, era horrible, hubo un tiempo en que yo no quería ir a la escuela”.
Tenía entonces 7 años y estaba en la escuela básica. Es cuando empieza a tener más recuerdos y también más mecanismos de defensa. Eliana piensa que su madre, Higinia Opazo, les enseñó a ser así, a protegerse con una coraza, a rechazar aquello pudiera dañarla.
A Eliana le cuesta expresar sus emociones, pero a medida que va relatando lo que le tocó vivir, brotan en ella sentimientos de dolor y de tristeza.
Nunca preguntó a su madre detalles del fusilamiento de su papá. Todo lo que sabe lo obtuvo de informes, de publicaciones y de diarios. Su mamá no hablaba de lo ocurrido.
“Sé que mi mamá salía para averiguar de mi papá, pero no lo recuerdo, sé que siempre andaba con mi hermano mayor y el resto quedábamos todos en la casa. Me imagino que nos quedábamos solos porque quién nos iba a cuidar, supongo que los mayores se hacían cargo de los más chicos, lo único que sé, porque lo escuché alguna vez, era que decían que mi mamá salía a buscar a mi papá”.
Desde que tuvo uso de razón, empezó a comprender que era ella la que debía solucionar su vida y hacer cosas en su favor, porque nadie lo iba a hacer. Así, desde los 13 años empezó a buscar ingresos en lo que fuera: haciendo aseo en una casa, ayudando en la feria, acarreando carbón, buscando leña… con eso ganaba un pedazo de pan o unas monedas que podía aportar a su casa y también ella tenía para comer.
Había pobreza en su familia porque ya no estaba el padre que sustentaba el hogar, lo que obligó a la madre a buscar la forma de mantenerlos. Cuando había vendimia, ella iba con los más chicos a vendimiar, lo mismo si había que cosechar papas, en los campos de Santa Juana. Le pagaban con uva o papas y eso les ayudaba a mantenerse. Con el tiempo obtuvo una pensión de viudez, lo cual fue un pequeño alivio para los escasos ingresos que tenían.
Cuando terminó octavo básico, Eliana ingresó al Liceo Comercial de Lota, pero no alcanzó a terminar el año porque la tachaban de comunista- aunque no lo era-y siempre estaba en la mira de alumnos y profesores. Hasta que un día el director llamó a su madre y le dijo fríamente: “O la retira o la echamos”. Optó por retirarse de lo contrario no habría podido continuar en otro establecimiento.
Sentimientos encontrados entre rabia, dolor, impotencia, sentía Eliana por todo lo vivido. La casa donde vivía nunca estaba en orden porque en cualquier momento venían los agentes de la dictadura y arrasaban con todo. Una vez ingresaron por la cocina, mientras una de sus hermanas salía por la puerta principal y dejó de verla durante cinco años.
Eliana también vivió su tiempo de rebeldía y se fue en contra de su madre, porque según su visión, no la dejó vivir su niñez. No recuerda haber jugado con alguien, pues ella no la dejaba salir de la casa y su motivo siempre fue que le podía pasar algo. Con los años entendió, que solo trataba de protegerla.
Continuó la enseñanza media en otro liceo, y aunque también vivió complicaciones, ya no estaba dispuesta a dejarse humillar y si alguien la interpelaba o la molestaba, no se quedaba callada. Pudo terminar cuarto medio, tuvo a su primer hijo y estudió Técnico en Administración Portuaria, empezó a trabajar, pero debió dejarlo pues su madre se enfermó y ella se dedicó a cuidarla.
Hay algo de tristeza, aunque quizás también de resignación en Eliana, cuando recuerda lo que se vivió en su hogar tras la muerte de su padre durante la dictadura
“Nosotros no tenemos una relación de familia, aquí no había cumpleaños, no había navidades ni año nuevo, no había nada y esa noción de familia creo que con los años recién estoy adaptándome a esa situación con la relación de pareja que tengo, yo no soy de piel, tengo un carácter súper fuerte, pero prefiero ser así antes de que me vean débil”.
En algún momento estuvo la posibilidad de salir de Lota. Estaba todo listo para que la familia emigrara, pero finalmente la madre decidió quedarse. Había que seguir buscando al padre, porque si bien sabían que había sido fusilado, su cuerpo y el de los otros 3 compañeros, no fue entregado a su familia. Eliana la acompañó en esa acción.
“No recuerdo en qué fecha mi mamá empezó a hacer los trámites para buscarlos, pero sé que anduvimos por meses, nos daban información que en Talcahuano había algo y partíamos para allá, que en Carriel Sur… Siempre estuvimos en esa, donde nos dijeran que había un posible hallazgo estuvimos ahí. Siempre tuvimos la esperanza que los íbamos a encontrar. Con mi mamá dejamos los pies en la calle buscándolo, porque había que apoyar. Y yo era la persona que siempre estuvo con ella”.
Recién cuando terminó la dictadura y se iniciaba la transición a la democracia, se logró establecer dónde estaban. Habían sido enterrados en una fosa del Cementerio Municipal de Concepción.
“Estuvieron enterrados en el Cementerio de Concepción. Nosotros no sabíamos, hubo gente que después habló y dijo, por eso se tuvo que indagar, hasta que los encontramos”.
El 12 de julio de 1990, en una fría mañana de invierno, se realizó la exhumación. Familiares, abogados y periodistas presenciaron ese momento largamente esperado.
Eliana recuerda ese momento. Ya sabían que lo que iban a encontrar eran osamentas y restos de ropa, zapatos, anteojos, alguna moneda quizás. Los restos de su padre también aparecieron. Eso significó un gran alivio para la familia.
“Habían matado a mi padre el 73, estaba desaparecido, yo no tenía mayor vínculo con él, pero estar con mi madre, apoyarla, caminar todo lo que tuvimos que caminar para encontrarlo y ver en un momento dado la tranquilidad de ella, fue una de las cosas que me marcó, ella estaba cerrando un ciclo. No sabría decir qué tanto me afectaba a mí, pero veía el sufrimiento de mi mamá y sé que a ella le afectaba, por eso encontrarlo fue un respiro, un alivio”.
Y aunque ella es de pocas palabras, no se ha rehusado a dar testimonio cuando ha sido requerida. Cree que contar lo ocurrido permite que los jóvenes tengan más información, que sepan que quienes fueron ejecutados no murieron en vano, sino por algo mejor. En Lota hay muchas personas que no saben lo que se vivió en dictadura, por eso Eliana siente que relatar parte de su historia contribuye a ese necesario conocimiento.
“Cada vez que se pueda hay que divulgarlo y que la gente se entere, que los jóvenes de hoy conozcan lo que pasó y se pueda ir creando un poco más de conciencia. Nos corresponde a nosotros como familia hacerlo”.
Lo que no deja pasar es cuando escucha que alguien se refiere a alguno de los cuatro fusilados en malos términos o tratando de justificar su muerte. Eso no lo permite, entonces saca la voz y refuta a quien diga algo negativo.
Cuando ella puede, también habla de estos hechos en su núcleo familiar. A su hijo mayor le ha contado de su abuelo y lo que pasó con él. Su hijo menor aún no tiene mayores conocimientos, pero ya llegará el momento para que conozca esa historia.
A Eliana lo que más la reconforta es que su madre pudo encontrar a su marido y darle sepultura. Gran parte de su vida la vio sufriendo y eso le generaba rabia, a veces odio hacia quienes mataron a su padre.
“La satisfacción más grande que tengo es haber visto a mi mamá tranquila. Ella descansó al encontrarlo”.
Y si bien con el tiempo ha ido compartiendo algo de lo que vivió a partir del día en que su padre fue detenido y posteriormente fusilado, hay muchas cosas que permanecen ocultas, que las tiene para ella. Evita hablar mucho, pero si hay que hacerlo, no se niega. Pero lo cierto es que tampoco anda por el mundo contando lo que pasó con su padre, imagen paterna que ha ido construyendo de a poco, y de la cual solo tiene una fotografía.
Fuente :museomemoriabiobio.cl
El documental producido por la Corporación Memorias del Bío Bío, de casi una hora de extensión, se estrenará este viernes 22 de octubre en el Centro Cultural Comunitario Pabellón 83, de Lota, al cumplirse 48 años del fusilamiento de Isidoro Carrillo, Danilo González, Vladimir Araneda y Bernabé Cabrera.
Después de un trabajo de cinco años, la Corporación Memorias del Bío Bío concretó la realización del documental “Los Elegidos. Una verdad necesaria”, que rescata la historia de los cuatro lotinos que fueron fusilados el 22 de octubre de 1973 tras ser sometidos a un Consejo de Guerra.
La pieza audiovisual será presentada en modalidad presencial, este viernes, en el Centro Cultural Comunitario Pabellón 83, de Lota, con el aforo y las medidas de resguardo que impone la pandemia.
A través de entrevistas, revisión de prensa y documentos y de registros de imágenes, el equipo dirigido por Carlos Fritz e integrado Rodrigo Medina, a cargo del guión y la conducción; Cecilia Inostroza, en producción; Claudio Bustos en edición y montaje; y María Eliana Vega y José Luis Moraga, en la investigación periodística, trabajó en esta realización audiovisual que busca contribuir a la memoria de los derechos humanos de la zona minera y la región del Bío Bío.Aunque el proyecto de reportaje documental tiene cinco años de desarrollo, recién durante 2020 y pese a la pandemia, pudo materializarse gracias al apoyo del FNDR Subvención Cultura 2019.
Jorge Schindler, presidente de la Corporación Memorias del Bío Bío explica que se trata de un proyecto emblemático para la organización y califica como “una gran noticia” haber podido concretarlo.
“Ha sido un serio y arduo trabajo de investigación y reivindicación de los cuatro compañeros, dirigentes comunistas de Lota que fueron fusilados sumaria y salvajemente el 22 de octubre de 1973 y sus cuerpos ocultados durante 17 años, aumentando el dolor y angustia de sus familias que sufrieron el rigor de la dictadura cívico-militar”, comenta.
Para los integrantes del equipo realizador de “Los Elegidos. Una verdad necesaria”, haber trabajado en este proyecto fue una gran experiencia como un aporte al rescate y valorización de una historia que está casi olvidada.
En ese sentido, el director Carlos Fritz estima que el documental "Los Elegidos" intenta, en parte, “atar testimonios de hombres y mujeres que conocieron a nuestros protagonistas en distintos momentos, siempre al servicio de su pueblo, y también para que las generaciones actuales conozcan estos hechos ocurridos en nuestra zona minera. También es un homenaje a las familias de Bernabé, Isidoro, Danilo y Vladimir, como ejemplo de humanidad”.
En definitiva, agrega Fritz, “ siento que estamos entregando luces a una tragedia que hasta el día de hoy espera por resultados concretos, no basta con los homenajes, necesitamos verdad, justicia y reparación, para estos mártires asesinados con el propósito de atemorizar al pueblo”.
Para Rodrigo Medina, periodista, quien trabajó en las entrevistas testimoniales, revisión de material documental y elaboración del guión, “participar en Los Elegidos ha significado experimentar emociones muy fuertes, pues son situaciones de extrema injusticia las que vivieron los cuatro dirigentes comunistas y el dolor que por años sufrieron sus familiares. Hay relatos tremendos, de mucha conmoción y no existe forma de escapar a esa tragedia”.
Similares sentimientos expresa Cecilia Inostroza, productora de la pieza audiovisual: “Trabajar en este documental para contar estas memorias fue adentrarme, paso a paso, en un espinoso jardín florido donde me encontré con el dolor de las víctimas y, también, con las riquezas de Vladimir, Bernabé, Isidoro y Danilo. Comparto la impotencia de quienes sobrevivieron: sus familias, hijos e hijas, sus compañeros y compañeras”.
A su vez, Jorge Schindler considera que los protagonistas de este trabajo audiovisual“merecen ocupar el lugar que les corresponde en la historia de Chile; sus nombres hoy olvidados por la mayoría, deben ser reivindicados devolviéndoles la dignidad que merecen ellos y sus familias, las que todavía exigen justicia y reparación”.
En ese sentido, piensa que las calles principales de Lota deben lleva sus nombres, y en los colegios de Lota y Coronel se debe enseñar y conocer esta dramática historia. “A eso apunta también este documental, a aportar a ese necesario reconocimiento”, acota.
Tras su presentación en Lota, la Corporación Memorias del Bío Bío planea realizar actos similares en Coronel y Concepción.
Fuente :resumen.cl 22/10/2021
En la Plaza Salvador Allende de nuestra comuna, se llevó a cabo la emotiva inauguración del Memorial a los 4 Fusilados de Lota, un homenaje a la memoria y dignidad de los dirigentes Isidoro Carrillo, Danilo González, Vladimir Araneda y Bernabé Cabrera, quienes fueron ejecutados hace 51 años.
Este memorial, fue creado por el Artista, Artesano y Profesor Coronelino don Jorge Renato Negroni, que se erige como un símbolo de la lucha por los derechos humanos, la justicia y la memoria colectiva. El evento fue organizado por la Corporación Memorias del Bio Bío, Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio región del Bio Bío, Fundación CEPAS, Partido Comunista Comunal Lota, Instituto Nacional de Derechos Humanos sede regional Bio Bío y el apoyo de la Ilustre Municipalidad de Lota.
Durante la ceremonia, vecinas y vecinos de Lota y Coronel, así como familiares de las víctimas y representantes de diversas agrupaciones e instituciones, estuvieron presentes para conmemorar este importante momento; en representación de nuestro alcalde Jaime Vásquez, extendemos nuestro sentir y pesar, así también el de la comunidad y del pueblo minero, ante los mártires inocentes que dieron la lucha a la libertad.
Extendemos las sinceras condolencias a familiares, y contribuiremos para que actos como estos no vuelvan a ser parte de nuestra historia.
Asimismo, la ceremonia contó con un número artístico realizado por los estudiantes de la Escuela Artística Isaías Guevara, quienes representaron la canción “Luchín” de Víctor Jara. Asimismo, participaron estudiantes del Colegio Padre Manuel d’Alzon, quienes compartieron en este acto de reflexión y recuerdo.
Fuente :lota.cl
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