Hugo Néstor Arredondo Sánchez
Antecedentes del Caso
ARREDONDO SANCHEZ, HUGO NESTOR: 15 años, soltero, estudiante secundario, muerto el 13 de septiembre de 1973 en Santiago. Permaneció en calidad de detenido desaparecido hasta 1991.
Hugo Néstor Arredondo Sánchez murió en la fecha indicada, en la vía pública, debido a una herida de bala cráneo encefálica con salida de proyectil, según se consigna en el Certificado Médico de Defunción otorgado por el Instituto Médico Legal.
De acuerdo con los antecedentes entregados por la familia, el adolescente desapareció de su hogar en Los Andes el 6 de septiembre de 1973. Acostumbraba a salir de su domicilio sin rumbo determinado por largos períodos, al término de los cuales siempre regresaba, pero en esta ocasión no lo hizo. Su familia intentó ubicarlo y al no tener éxito, denunció su caso a organismos de derechos humanos.
En 1991, en una investigación practicada en el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, por el desaparecimiento de varias personas, se estableció que había sido inhumado en el Patio Nº 29 del Cementerio General de Santiago, con desconocimiento de su familia.
Por los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, pese a no poder establecerse las circunstancias precisas de su muerte, atendidas la época de ella y su causa, el Consejo Superior declaró a Hugo Néstor Arredondo Sánchez víctima de la violencia política imperante.
Fuente :(Victimas Corporacion)
Prensa
A 53 años de su muerte, la historia de Hugo Néstor Arredondo Sánchez permanece como una de las heridas de la dictadura que todavía interpela a las familias del Valle de Aconcagua.
Tenía apenas 15 años. Era estudiante de enseñanza media y vivía junto a su familia en Los Andes.
En septiembre de 1973 desapareció de su hogar. Su familia comenzó inmediatamente a buscarlo. Pasaron los días, los meses y luego los años, sin respuestas.
De acuerdo con los antecedentes oficiales recopilados por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Hugo Arredondo murió el 13 de septiembre de 1973 producto de una herida de bala en el cráneo. Su cuerpo fue inhumado en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago, sin que su familia tuviera conocimiento de ello. En 1991, una investigación judicial permitió establecer su lugar de sepultación.
La Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación lo reconoció como víctima de la violencia política imperante durante ese período. La documentación oficial señala, sin embargo, que no fue posible establecer con precisión las circunstancias de su muerte.
A 53 años de su muerte, la historia de Hugo Néstor Arredondo Sánchez permanece como una de las heridas de la dictadura que todavía interpela a las familias del Valle de Aconcagua.
Tenía apenas 15 años. Era estudiante de enseñanza media y vivía junto a su familia en Los Andes.
En septiembre de 1973 desapareció de su hogar. Su familia comenzó inmediatamente a buscarlo. Pasaron los días, los meses y luego los años, sin respuestas.
De acuerdo con los antecedentes oficiales recopilados por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Hugo Arredondo murió el 13 de septiembre de 1973 producto de una herida de bala en el cráneo. Su cuerpo fue inhumado en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago, sin que su familia tuviera conocimiento de ello. En 1991, una investigación judicial permitió establecer su lugar de sepultación.
La Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación lo reconoció como víctima de la violencia política imperante durante ese período. La documentación oficial señala, sin embargo, que no fue posible establecer con precisión las circunstancias de su muerte.
Pero detrás de los documentos y las investigaciones existe también una historia familiar.
Una madre que durante décadas buscó a su hijo. Una familia que esperó respuestas. Y personas del Valle de Aconcagua que, desde distintos espacios, acompañaron la búsqueda de quienes habían desaparecido.
Entre ellas estuvo María Angélica Saa, vinculada al trabajo de defensa de los derechos humanos en el Valle de Aconcagua y a la Vicaría de la Solidaridad. Investigaciones sobre la memoria de la zona han recogido su testimonio y su trabajo durante aquellos años.
Hoy, una pequeña placa recuerda el nombre de Hugo Arredondo en dependencias de la Universidad de Valparaíso, campus San Felipe.
Es un nombre que podría perderse entre miles de páginas de nuestra historia reciente. Pero para quienes conocieron a su familia, para quienes participaron en su búsqueda y para quienes mantienen viva su memoria, Huguito no es solamente un nombre en un registro: fue un adolescente del Valle de Aconcagua, con una familia, una vida por delante y una historia que merece ser recordada.
A más de cinco décadas de aquellos acontecimientos, su caso vuelve a plantear las preguntas que siguen abiertas para muchas familias chilenas: ¿qué ocurrió?, ¿quiénes fueron responsables?, ¿dónde están las respuestas que tantas familias esperaron durante décadas?
Recordar no significa quedarse en el pasado. Significa también reconocer que detrás de cada nombre existe una historia humana.
Hugo Néstor Arredondo Sánchez tenía 15 años.
Huguito Arredondo. Presente en la memoria del Valle de Aconcagua.
Fuente :preludioradio.cl
Fecha :16-09-2026
Testimonios, fotografías, cartas, testimonios y otros documentos que familias, amigas y amigos entregaron o escribieron especialmente para ser publicados incorpora el libro “Rompiendo el silencio de niñas, niños y adolescentes ejecutados políticos durante la dictadura cívico-militar 1973-1990”, el que fue realizado por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de la Unidad de Cultura, Memoria y Derechos Humanos, y a la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad de Chile.
La publicación basada principalmente en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (1991) y el Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (1996), busca reconstruir de forma integral y cuidada cada una de las vidas e historias de las víctimas.
Durante la investigación se accedió al archivo de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, donde se custodian documentos que las familias han preservado a través de años. También se incluyeron ilustraciones que estuvieron a cargo de Álvaro Gómez.
El proceso de creación fue un desafío complejo que implicó conjugar delicadeza, respeto y rigurosidad metodológica para enunciar en esta obra una verdad dolorosa e ineludible.
Fuente :cultura,gobierno.cl 20/4/2023
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