“YO
NACI EN UN CAMPO DE CONCENTRACION”
Mira
yo no vivo pensando en todo lo que paso, pero nací en la cárcel, a mi mamá la
torturaron mientras estaba embarazada… Soy la prueba viviente de que todo eso
ocurrió, y yo no me voy a olvidar ni me pueden borrar así no más”. Isabel
es una adolescente normal. Y tal vez eso sea lo extraordinario. Ella nació
prisionera, como la Amanda, el José Miguel, el Miguel o el Chinito, que
estuvieron en su celda. Cuenta
su historia con la franqueza de sus trece años. No quiere vivir mas “entre
paréntesis”. Entre los espacios todavía nuevos de su casa chilena de
retornados recientes (“he tenido muchas casas..”), Entrega su testimonio
porque quiere que se conozca “también nuestra versión de estos años, la
opinión de los niños…que ya hemos crecido y ya no somos los hijos de…”. Yo
lo que sé es que tenía unos tres años y ya contaba que había nacido en la cárcel… Cuando
tenia cinco años contaba en el colegio, en Francia, que a mi mamá la habían
torturado. No sabía bien lo que significaba”. “
Mis padres – Francisco Plaza y Rosa Lizama- se conocieron durante el gobierno
de la Unidad Popular. Eran militantes del MIR. Los agarraron en el año 75. Mi
mamá ya me estaban esperando a mí. Los llevaron a la Villa Grimaldi y después
a Tres Alamos. En esa época nací, el 7 de mayo de 1975… A
mi mamá la sacaron para el parto a un hospital, tuvo una cesárea y después la
devolvieron conmigo. Nos tenían a todas en una celda de Madera, amontonadas,
sucias, incomodas…A los hombres los tenían separados de las mujeres, a mi papá
le pasaron el dato de que yo había nacido. Un guardia lo dejó entrar unos
minutitos. A pesar de que estábamos en la cárcel se alegro mucho, mucho de que
yo existiera. Todas
las mujeres con hijos se turnaban para lavar pañales y cuidar a las guaguas.
Pero había algunas que estaban muy mal…Mi mamá le dió leche también al
Miguelito, porque la mamá de ese niño – que era una pobladora de La Bandera-
lo rechazaba, el niño lloraba ella no quería amamantarlo, quería como morirse
no más. Y a mi mamá le alcanzo la leche para los dos. “En
el exilio supe de niños que fueron torturados o que presenciaron la tortura de
sus padres. Eso es terrible…Te ponen de una parte el hacerle daño a tu hijo,
y de la otra parte – como si fuera opuesto – te ponen el compromiso con tu
partido, con lo que piensas, la lealtad con tus compañeros…Yo le he
preguntado a mi mamá si a ella la torturaron estando embarazada. Ella tiene un
poco de reserva en cuanto a hablar de ese tema. Pero si me contesto que la
torturaron, sin mas detalles. Cuando pienso en estas cosas me cuesta creer que
yo estuve allí, en ese infierno. Y me cuesta mas pensar que hay gente capaz de
poner a otra persona en la parrilla y que no le importe nada” El
nombre que yo llevo es por una amiga de mi mama que desapareció en esa época.
Después de meses fuimos expulsadas del país. Mi papá me volvió a ver cuando
yo tenia un año, ya en el exilio. Durante el exilio mis padres trabajaron sin
descanso en la solidaridad por Chile, por los que quedaron acá. Y todos esos años
fueron cambios y más cambios. Había que dejarlo todo y empezar siempre, otro
idioma, otra manera de vivir, otra gente. Cuando nos cambiábamos de país yo ya
no quería tener amigos porque para que… si después me tenia que ir…Y todos
esos cambios eran porque mi mamá estaba pensando siempre en acercarse a Chile. “Los
entiendo porque ellos nunca se quisieron ir de Chile, a los veinte años tenían
muchos planes y no pudieron hacer nada. Como que hicieron una pauta mientras
iban y volvían. Y el paréntesis duro quince años.” Ellos creían que
llegando a Chile todo iba a cambiar, que formaríamos el hogar que siempre
quisimos, que harían algo por su país. Y llegaron aquí y se dieron cuenta de
que todo era tan distinto, que la vida había seguido su curso mientras ellos
estuvieron entre paréntesis… Durante todos esos años nosotros éramos una
familia que andaba repartida, unos por aquí otros por allá…Pero siempre
estaba Chile, Chile, Chile. Y cuando les permitieron entrar, y pudimos estar
juntos definitivamente, no resulto. Ellos trataron pero tuvieron que separarse. “A
mi no me gusta mucho este país, no me siento chilena ni de ninguna parte.
Nosotros los niños que vivimos afuera, estuvimos en países muy solidarios pero
donde no siempre nos quisieron. Sufrimos racismo, discriminación por ser
morenos y achinados, donde nos acusaron de ladrones por ser mas oscuritos. Pero
nosotros no elegimos irnos, nos echaron de nuestro país, no nos quedo otra cosa
menos a los niños.” “Acá
en Chile me costó encontrar un lugar para mí, al comienzo me importaba un
comino discutir de política. Cuando uno recién llega Pinochet es lo de menos.
Pero me fuí dando cuenta de que la dictadura ha sabido utilizar muy bien su
poder: Una compañera de curso salió diciendo que ella le iría a desfilar a
Pinochet encantada de la vida y que incluso se arrodillaría delante de él. A mí
me entro rabia y le dije: ¡Cómo tu le puedes ir a desfilar a un gallo que ha
hecho sufrir a un montón de gente!. Porque aquí hay muchos que solo ven cuando
secuestran a los coroneles, pero nunca ven cuando aparece gente muerta, cuando
queman gente ni nada de eso. ¿No son pocos los que no quieren ver sabes?. Eso
me llega a mi …Mira yo no vivo pensando en todo lo que paso, pero yo nací en
la cárcel, a mi mama la tuvieron allí presa mientras estaba embarazada, la
torturaron cuando me estaba esperando a mí, viví mis primeros meses en un
campo de prisioneros, eso pasó, lo viví y lo vivieron otros niños otras mamás,
no es imaginario… Nosotros somos la prueba viviente de que todo eso ocurrió y
de que seguirá ocurriendo si no somos capaces de ver. Y que yo esté aquí
hablando es la confirmación de que no nos vamos a olvidar ni tampoco nos pueden
borrar así no más.
(
Extracto de una entrevista hecha por la revista ANALISIS en agosto de 1988) |
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