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Testimonio de Domingo Cadin Cruces Cuesta trabajo traer a la memoria experiencias dolorosas y traumáticas sobre los acontecimientos tristemente vividos en la calle Londres 38, en Santiago de Chile, en pleno centro de la capital, a un costado de la Iglesia San Francisco, porque ahí funcionó el centro clandestino de torturas a cargo de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), dirigido por el entonces coronel del ejército, Manuel Contreras Sepúlveda, "El Mamo", cercano personaje de Augusto Pinochet, cuyo puño de hierro era el distintivo del aparato represivo. ¿Por qué hablar de tan amarga experiencia a 32 años de distancia? Es que se ha vuelto últimamente noticia este siniestro lugar, reconocido por los Organismos de Derechos Humanos nacionales e internacionales junto con los sobrevivientes de Londres 38, en virtud de que fue declarado Monumento Nacional, para conservar viva la Memoria Histórica y evitar planes criminales como la Operación Cóndor, dado que la quieren comercializar, por lo que hay que luchar y apoyar el proyecto oficial. Le cambiaron la numeración por el 40, como si con esto fuera fácil olvidar la "Casa de la Risa" o "Casa de Las Camapanas" pues nos marcó como un tatuaje en el cuerpo, desgraciadamente. ¿Cómo sobrevivimos entre las vendas, el miedo, la zozobra, el infierno ante la incertidumbre de no saber si salías con vida o no? Se pierde la noción Cuando llegué estaban Santiago Carreño, Manuel Carpintero, Alvaro Vallejos Villagrán (El Loro Matías), Francisco Lagos, Enrique Norambuena, Luis Arenas, etc., y una compañera de nombre Patricia, quien tenía un pantalón verde y se sentaba en la parte de la entrada a la sala, al parecer polola de "El Coyote", otro compañero de infortunio, estudiante de la Escuela de Economía. Con quien siempre hablaba era con Oscar, que me encontraba cabrito desde que llegué, ya que apenas tenía 20 años de edad; hablábamos siempre en voz baja. Por la Fui detenido el 29 de junio de 1974, junto con mis padres, mis dos hermanos menores, Francisco y Berta y una tía que estaba por irse a la entonces Alemania Federal; la detención la realizó Osvaldo Romo, que comandaba a los agentes de la DINA. Ellos permanecieron cerca de 2 semanas, obteniendo la libertad al firmar papeles en donde constaban que no habían recibido ningún apremio físico ni psicológico, mientras permanecí ahí otros días hasta que me llevaron incomunicado al Campamento de Cuatro Alamos cerca de 2 meses, desaparecido de la familia. Posteriormente, quedé en libre plática en el Campo de Concentraciòn de Tres Alamos, contiguo al anterior, donde tenía visitas martes y jueves durante media hora. Trato de sintetizar porque sería largo adentrarme en este pequeño testimonio, ya que siempre tengo la idea de escribir un libro, como descarga emocional y sentimental como sobreviviente de la dictadura. Mi caso está en los archivos de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago, por lo cual aparezco con mi hermano en la nómina de Prisión Política y Tortura, a excepción de mi hermana Berta, ¿quién sabe por qué no esté? ¿Acaso estuvo de vacaciones esos dias invernales en Londres 38? Todos fuimos torturados física y mentalmente. Me causa malestar que no aparezca reconocida. Es interesante la reapertura para las demás personas, a fin de que puedan documentar sobre la represión ejercida sobre ellas. Buena iniciativa para hacer "justicia" ya que son ligeras limosnas, reparaciones simbólicas y austeras lo que nos dan. Posteriormente me llevan a Ritoque, Campo de Concentración en Quintero y me trasladan después a la Penitenciaría de la capital, donde estuve varios Fuente de Informacion: Diario El Rancahuaso 23 de Octubre 2006 |
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