CARLOS ENRIQUE MARIO NICHOLLS RIVERA
El día 24 de septiembre de 1973 fue ejecutado luego de ser detenido en su domicilio de la comuna de Maipú por una patrulla militar Carlos Enrique Mario NICHOLLS RIVERA, 27 años, ingeniero químico, militante comunista.
El día de su detención fue llevado al recinto de la FISA, desde donde fue sacado en horas de la noche, para ser posteriormente ejecutado en la vía pública en la intersección de Avda. General Velásquez con Camino a Melipilla. Su cuerpo fue inhumado en el patio 29 del Cementerio General, por la autoridad administrativa sin ser informada la familia, la que pudo exhumarlo tiempo después. El correspondiente protocolo de autopsia señala que la causa de muerte son múltiples heridas de bala tóraco abdominales complicadas, siendo la data de ésta el mismo día de la detención.
La Comisión ha podido formarse convicción de que la muerte de Carlos Nicholls Rivera, fue producto de su ejecución al margen de todo proceso legal, siendo una grave violación a los derechos humanos, atribuible a la acción de agentes estatales, fundamentando dicha convicción en que se encuentra acreditada la detención del afectado, su muerte en forma violenta y las circunstancias de su inhumación y teniendo presente además la militancia política de la víctima.
Informe Rettig
Memorial para Carlos Te perdí a los inocentes 19 años, con la ilusión truncada y un pequeñito de pocos meses, fruto de nuestro amor. Sobreviví gracias a él. No habría podido soportar la vida sola. Te recuerdo con ternura, un suave y dulce sentimiento recorre mi ser cuando pienso en ti. Tu partida fue extremadamente dolorosa y yo no la quise aceptar, quería creer que te fuiste de viaje, a un viaje muy largo, pero nunca volviste. Sé que no me habrías dejado por nada, ni a tu hijo tampoco. Y no volviste, por eso supe que te fuiste para siempre.
Ha llegado la madurez sobre mi y han pasado ya 34 años desde tu dolorosa partida y tu recuerdo sigue vivo en mi. Te he añorado durante todos estos años, y tu memoria permanece latente. Mi amor por ti no ha menguado. Yo diría que se ha acrecentado.
Te amo y te amaré infinitamente, igual como tú me lo decías. Te amaré, te amaré y después te seguiré amando, hasta siempre.
Angela
Recibido por Memoriaviva el 28-10-07 Los hechos acaecidos el 24 de Septiembre de 1973, los recuerdo perfectamente. Carlos había solicitado su traslado desde la planta de la Compañía de Cervecerías Unidas de la ciudad de La Serena, a la planta de la comuna de Providencia en Santiago. Llevábamos apenas un año y un poco de casados, había legado nuestro hijo Ashley y visitábamos a mi suegra constantemente. En Septiembre del 73, los dìas a veces eran lluviosos, nos obligaban a envolver al niño con una frazada para entrar desde el vehículo hasta la casa, en Villa Cerrillos, en la comuna de Los Cerrillos, Santiago. Esa noche del 24, cerca de las 20 horas, cenábamos, cuando alguien golpeó a la puerta. Al abrir, nos percatamos que toda la villa estaba rodeada, había 1 o 2 camiones estacionados en la calle. A nuestra puerta, un grupo de 4 o 5 uniformados, El que parecía ser el oficial a cargo, del cual todavía recuerdo su rostro, saludó y preguntó por el dueño de casa, que si -- aquí vive don Carlos Nicol -. El, mi esposo, le dijo amablemente "si, yo soy", luego le dijo --va a tener que acompañarnos para interrogarlo -- Carlos accedió, respondió --si, por supuesto-- me dijo -- No te preocupes, Ángela, quien nada hace, nada teme-- Se dispuso a ir con ellos, sacó una frazada de la cama, "para el frío", me dio la mitad del dinero que nos quedaba para el resto del mes, llevaba puesto su reloj, su argolla de matrimonio, un pantalón de mezclilla azul, una camisa gris, una chaqueta impermeable azul, y unos mocasines color café. Alguien le avisó a mi cuñado Harold, quien llegó en ese momento. Le preguntamos al oficial a dónde lo llevaría, y nos respondió - Al Parque Fisa-, esto es en la comuna de Los Cerrillos y en seguida, Carlos subió al camión. Yo supongo que en la comuna de Los Cerrillos, los que estaban a cargo eran los de la aviación. cuando vinieron a casa, llevaban una mezcla de uniformes. Pantalón azul, de la Aviación y chaqueta verde de los militares, pero supongo que ese era su disfraz, y que ellos eran de la aviación, por que era su jurisdicción.
Luego que lo llevaron, me quedé llorando. Tristemente lo vi partir y no volví a verlo nunca más vivo. Lo busqué por tantos lugares que me dijeron fuera, nunca apareció en ninguna lista de detenidos. Llamé al Instituto Medico Legal, la morgue, y me informaron que habían 2 personas allí con esas características, no lo quise creer, el no podía estar muerto, no podía ser, el era un buen hombre, una bonísima persona, mi único amor, no, no podía ser que el estuviese muerto. Deseché la idea.
El 16 de Octubre, sus hermanos me informaron que lo encontraron en el Instituto Médico Legal, como N.N. cuando recibí la noticia, todo se me puso negro. El rostro del oficial a cargo de la patrulla, lo tengo en mi retina todavía. Ojalá sirva de algo mi narración.
Dicen que lo mató la Caravana de La Muerte, la orden era Matar.
Angela A. Ocaranza B.
Esta pagina fue modificada el 21/05/2008 Si posee cualquier información sobre este caso, nuevas o mejores imágenes, relatos, testimonios, etc., escribanos a hhrr_project@hotmail.com |