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Gustavo Leigh Guzmán

  

Entrevista realizada por el Clarin, Argentina, 1998


El general retirado Gustavo Leigh, uno de los autores del golpe de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende y ex integrante de la junta militar que gobernó el país durante 17 años, confirmó ayer que la oscura Dirección de Inteligencia Nacional, la policía secreta del régimen de facto, respondía directamente a las órdenes del ex dictador y hoy flamante senador de la nación, Augusto Pinochet.

Las palabras de Leigh suponen una nueva estocada contra el anciano general, de 82 años, y pasan a confirmar las acusaciones que viene repitiendo desde diciembre pasado el ex jefe de la DINA Manuel Contreras, en el sentido de que era Pinochet el verdadero jefe del organismo.

El ex dictador trató de tomar distancia ayer de las versiones que lo vinculan directamente con la DINA al indicar que sólo se reunía con Contreras para obtener información pero que no se involucraba en la forma en que se tomaba esa información.

"El servicio de Inteligencia funciona cuando uno le pide una misión, como por ejemplo, saber cuántos camiones vienen en una columna. Cómo se va a conseguir esa información es problema del jefe de Inteligencia", explicó Pinochet.

Contreras purga actualmente una condena de siete años de cárcel por su responsabilidad en el asesinato de Orlando Letelier, el ex canciller del gobierno constitucional de Allende, en 1976.

El atentado tuvo lugar en Washington y fue organizado por el agente "estrella" de la DINA, Michael Towley, quien recibió sus órdenes directamente del general Contreras, según declaró ante la Justicia de Estados Unidos.

La policía secreta de la dictadura estuvo también implicada en el atentado que costó la vida al general chileno Carlos Prats y su esposa, asesinados con una bomba en su automóvil en Buenos Aires, adonde se habían exiliado en 1974.

También está probada la responsabilidad de la DINA en el asesinato del diplomático español Carmelo Soria, atormentado hasta morir en la casa de Towley en Santiago de Chile.

Leigh se encargó ayer de reavivar la polémica acerca de quién dirigió los hilos de la hoy disuelta Dirección de Inteligencia Nacional al afirmar a un grupo de periodistas que "la DINA, según su decreto orgánico, dependía de la junta de gobierno, pero en la práctica dependía exclusivamente de Pinochet".

Durante un recorrido por una exposición de aviación, ayer en Santiago, Leigh, de 76 años, declaró que "nadie en la junta podía meterse en la DINA". Y rápidamente aclaró: "Nosotros no teníamos nada que ver" con ese organismo.

Leigh agregó que "Contreras se reunía todas las mañanas con el presidente para recibir instrucciones".

Ex comandate de la fuerza aérea, Leigh fue quien ordenó el 11 de septiembre de 1973 bombardear el Palacio de La Moneda, sede de gobierno, donde se encontraba el presidente Allende.

El militar fue obligado a renunciar el 24 de julio de 1978 por sus abiertas intenciones de disputarle el liderazgo a Pinochet. En 1990 perdió un ojo debido a un atentado de la guerrilla.

En su andanada Leigh dejó claro que no simpatiza con Contreras. Dijo que sus declaraciones desde prisión "son lamentables", y que no le gusta "esa actitud, porque trata de descargar culpas en Pinochet o en otros". Y sentenció que en todo caso, pese a la dependencia del presidente, Contreras "de hecho, mandaba en la práctica".

En un intento por lograr la revisión de su pena, el general Contreras, cuyo hijo denunció que el ejército chileno lo abandonó a su suerte, declaró en diciembre ante la Corte Suprema que él era un delegado de Pinochet, de quien recibía órdenes. El tribunal rechazó esa presentación.

Las declaraciones de Leigh suceden en momentos en que la Cámara de Diputados comenzó a tratar una acusación constitucional contra Pinochet para inhabilitarlo de su investidura como senador, bajo el cargo de haber "comprometido gravemente el honor y la seguridad de la nación", durante la transición democrática iniciada en 1990.

Sectores de derecha amenazaron esta semana con iniciar una medida similar contra el presidente Eduardo Frei, si la acción contra Pinochet prospera.

La derecha y el oficialismo también se encuentran enredados en la polémica posiblidad de llamar a un plebiscito con la intención de reformar la Consititución de 1980, dictada a gusto de Pinochet.


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