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Larenas Carmona Mario

Ejercito - General

18 de Diciembre 2002 PrimeraLinea

General en servicio activo cuestionado por caso de DD.HH

La querella en trámite por el asesinato del matrimonio Lejderman-Avalos menciona como uno de los implicados al general de Brigada Mario Larenas Carmona, Comandante en Jefe de la I División de Ejército. Este proceso judicial, abierto el año 2000, enloda los esfuerzos gubernamentales por terminar con oficiales en servicio activo cuestionados por violaciones a los derechos humanos.

En diciembre de 2000 fue acogida por el ministro de fuero Juan Guzmán Tapia una querella por el asesinato del matrimonio extranjero compuesto por Bernardo Mario Lejderman Konujowska, de nacionalidad argentina y María del Rosario Avalos Castañeda, mexicana. Los cónyuges fueron ultimados –según reza el escrito judicial- por una comitiva en la que se identifica al teniente coronel (r) Ariosto Lapostol y al entonces subteniente de Ejército Mario Larenas Carmona, actual general de Brigada Comandante en Jefe de la 1ra División de Ejército, entre otros.

Este nuevo episodio de derechos humanos entorpece la estrenada "doctrina Bachelet", que busca eliminar de las ramas castreses a personas ligadas a violaciones a los derechos humanos cometidos durante la dictadura. Impulsada por la titular de Defensa, la política se puso en práctica luego que se conociera el caso del general (r) Patricio Campos vinculado con una ex agente del Comando Conjunto.

Ascendido el 2001 del cargo de brigadier general a general para conformar el alto mando dl 2002, el alto oficial, según fuentes vinculadas al proceso, no ha comparecido ante los tribunales, cuyo expediente se encuentra en manos del ministro José Calvo quien asumió el caso luego de la reorganización de causas que tramitaba el juez Guzmán.

El libelo acusatorio que actualmente se analiza en tribunales está dirigido contra “Augusto Pinochet Ugarte; el ex comandante del Regimiento Arica de la Serena, coronel (r) Ariosto Lapostol Orrego; el capitán de Ejército Carlos Verdugo Gómez; el teniente de Ejército Jorge Cruz Adaro, el teniente de Ejército Rubén Fiedler Alvarado, el subteniente de Ejército Mario Larenas Carmona, y el capitán de Ejército de Inteligencia Fernando Polanco Gallardo, todos oficiales del citado regimiento al mes de diciembre de 1973, cuyas participaciones en calidad de autores, cómplices o encubridores, en los delitos de homicidios calificados, asociación ilícita genocida e inhumación ilegal”.

Si bien sobre Larenas no pesan procesamientos, sí se encuentra en calidad de querellado y deberá tarde o temprano enfrentar los tribunales para definir si efectivamente estuvo en diciembre de 1973 en esta patrulla militar. En la espera, los organismos de derechos humanos no dudan en incorporar su nombre como un ex agente de la DINA, información que sólo podrá ser develada por la investigación judicial a cargo del ministro Calvo.

La familia Lejderman- Avalos, arribó al país en 1971, y a los pocos meses nació su único hijo, Ernesto. Fijaron residencia en Vicuña, donde el padre colaboraba con el gobernador de la zona. “Viviendo en esa zona los encontró el golpe militar. Dada su condición de extranjeros, y por ser muy conocidos en el sector, temieron por su seguridad, por lo que buscaron una forma de irse hacia Argentina por algún paso cordillerano de la zona. Es así como llegaron al sector de Gualliguayca tratando de lograr su objetivo en una fecha no es posible de precisar, pero que en todo caso correspondería a fines de septiembre o principios de octubre de ese año”, “el 8 de diciembre de 1973 una patrulla militar con efectivos del Regimiento Arica de La Serena, al mando del oficial Fernando Polanco Gallardo, guiados por Luis Horacio Ramírez, quien había sido detenido el día anterior, irrumpió en la quebrada de Angostura, Posesión Los Perales, sector de Gualliguayca, en donde había unas cuevas en la que se habían refugiado la familia Lejderman-Avalos”.

“En esa época el regimiento estaba al mando del teniente coronel Ariosto Lapostol. A Luis Horacio Ramírez se le interrogó sobre unas personas que estaban ocultas en quebrada de Angostura y para las cuales el testigo había conseguido ropas. Una vez obtenidos los antecedentes, se formó un piquete integrado por unos diez militares bajo el mando del oficial Fernando Polanco Gallardo, y probablemente los otros oficiales nombrados, más un sargento de baja estatura, moreno y regordete. Cuando se acercaron al lugar, los militares dejaron al testigo a cierta distancia del lugar en el que nos encontrábamos. Al poco rato, Luis Horacio Ramírez sintió disparos y luego llegó hasta donde estaba el sargento, quien le ordenó que tomara una pala y una picota para hacer una excavación. El militar lo condujo a unos 150 metros de las cavernas, y el testigo pudo apreciar el cuerpo de una mujer, a quien reconoció como María del Rosario Avalos Castañeda, a quien había brindado ayuda anteriormente cuando estaba oculta allí con su cónyuge e hijo. Su cuerpo presentaba abundante sangre en la zona del tórax. El testigo no vio a Ernesto Lejderman (padre)”.

El relato señala también que “los militares le ordenaron –a Luis Horacio Ramírez- cavar una fosa para enterrar el cuerpo de mi madre, lo que realizó inhumando su cuerpo a unos 40 a 60 cms. de profundidad. Respecto a Lejderman padre, el testigo recuerda que los militares le dijeron que el hombre se había suicidado y que sus restos estaban desintegrados a una distancia del lugar de un kilómetro por el interior de la quebrada. También le dijeron que después de haber hecho un Consejo de Guerra en el mismo lugar habían determinado dejarlo libre y que siguiera trabajando sin comentar lo ocurrido a nadie”.

Sin embargo, al día siguiente (9 de diciembre) Ramírez “con la ayuda de Modesto Pastén, encontraron el cadáver de mi padre, el que sepultaron en el lugar por razones humanitarias. El cuerpo de mi padre estaba completo y no desintegrado como habían dicho los militares, pero si bañado en sangre”.

Al año siguiente, el 4 de marzo de 1974, el testigo Luis Horacio Ramírez fue abordado por una patrulla militar al mando del mismo oficial Fernando Polanco Gallardo, quien le comentó del cuerpo de la mujer. En la tarea habría participado –según la querella- “el médico militar Guido Díaz Paci, del Regimiento Arica, y un señor que dijo ser Cónsul de México”.

 

En efecto el cuerpo de la mujer fue exhumado y trasladado hasta el Cementerio General, ubicándose actualmente en el módulo Edmundo Marambio U-2, nicho 76. La versión oficial del caso es que el matrimonio se suicidó con dinamita.

La tesis militar fue refutada años después cuando la autopsia señaló que el deceso se debió a una serie de heridas de bala.

 

20 de Diciembre 2002 La Tercera

Ministra Bachelet: No hay antecedentes contra general Larenas

La ministra de Defensa, Michelle Bachelet, informó que no hay antecedentes para adoptar medidas administrativas en contra del general Mario Larenas Carmona, comandante en jefe de la Primera División de Ejército, quien ha sido involucrado en acciones violatorias a los derechos humanos en el asesinato de una pareja en 1973.

La secretaria de Estado aclaró --en entrevista con radio Cooperativa-- que el uniformado jamás ha sido llamado ni citado a declarar y tampoco está como inculpado ni imputado, observando que no hay ningún antecedente concreto que amerite una decisión de cualquier naturaleza administrativa en su contra.

Bachelet dijo que tanto el comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, y el general Larenas han señalado que ellos colaborarán en todo lo posible porque la verdad salga a la luz.

 

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