MANUEL CONTRERAS VALDEBENITO  "No soy hijo de un criminal"
Asegura que como niño, fue testigo de la unión que existía entre Pinochet y su padre "antes, durante y después del 11". Y recalca que su papá sólo se ha limitado a cumplir las órdenes militares impartidas por Pinochet. Recuerda que el ex gobernante escribía de su puño y letra felicitaciones a cada uno de los miembros de la DINA por la labor realizada en los mismos años en que ocurrían los crímenes que se le atribuyen. "No me explico por qué mi padre, ahora, aparece como el único responsable de todo". por Cherie Zalaquett A.
Cómo puedo explicar los distanciamientos entre yo y mi padre, sin meterme mucho en su vida, porque a mí tampoco me gusta que se meta mucho en la mía", suspira Manuel Contreras Valdebenito, quien a sus 36 años, siente que ser el único hijo hombre del controvertido general, lo ha llenado de orgullo, pero también lo marcó como un estigma del cual nunca podrá desprenderse. Todavía soltero, cursa entre cuarto y quinto año de derecho en la Universidad Bernardo O’Higgins y sus planes, después de terminar la carrera, son partir a España a hacer un posgrado en derecho penal en la Universidad de Navarra. "Me gustaría partir cuando mi papá esté libre", subraya. Aunque reconoce que ello no ocurrirá antes de tres años, cuando cumpla su condena por el asesinato de Orlando Letelier en la prisión de Punta Peuco. Duda que el incendiario recurso de revisión interpuesto por su padre, en diciembre pasado –en el cual asegura que el verdadero jefe de la DINA era Pinochet, quien estaba en conocimiento de todas las acciones de ese organismo de inteligencia–, logre el propósito jurídico de dejar sin efecto la sentencia que lo tiene en prisión desde octubre de 1995. Pero advierte: "Sí va a tener un resultado positivo histórico, porque va a remover las conciencias de aquellos que lo abandonaron" . Confiesa que desde que su padre está en Punta Peuco han tenido "encontrones" y han pasado largo tiempo distanciados, entre otros motivos, porque Manuel ha considerado que la defensa jurídica, en algunas etapas de estos años, no ha estado bien llevada. Pero han sido sus apariciones en la prensa el motivo más frecuente de la discordia entre ambos. "Hablé con mi padre hace poco y le dije: ‘Despreocúpate cuando yo salga en la prensa. A mí me quedan 50 años de vida en este país y me estoy defendiendo, porque yo no soy hijo de un criminal. Llevo tu sangre, llevo tu nombre y voy a seguir luchando. La inocencia y la lucha jurídica son tuyas. La DINA fue tu problema, pero que te consideren un criminal, eso no lo puedo aceptar. Y por otro lado, en la medida en que yo sea un hombre público, que ya lo soy, lamentablemente, voy a seguir luchando por mi prestigio, porque es a mí a quien en la calle me insultan y me gritan hijo de asesino". –¿Cuál es el estado de salud de su padre? Se dice que ha bajado 40 kilos... –No tanto, pero sí como 20. Está con un esguince o tendinitis en el pie. Su cáncer está controlado, padece una metástasis en el colon. No se sabe si van a tener que operarlo de nuevo. Lo controlan una o dos veces al mes en el Hospital Militar. Esas salidas son secretas. Nosotros nos enteramos cuando está de vuelta. –¿Qué atención médica recibe al interior del penal? –El penal está dividido en dos partes. Una sección que está bajo la tuición de Gendarmería y la otra, a cargo del Ejército. En esta zona están mi padre, el brigadier Pedro Espinoza y Carlos Herrera Jiménez. Ahí están permanentemente los militares, personal de planta del Ejército, con una seguridad de combate impresionante, que fue reforzada estos últimos días. Ellos velan por su seguridad física y médica. Hay un enfermero que lo atiende permanentemente y tiene que llevar un ficha diaria de su estado de salud. –¿El Ejército ayudó económicamente a su familia para que no perdiera el fundo de Fresia? –No. A fines del año pasado, hice una gestión con un abogado muy importante de este país, cuyo nombre prefiero reservarme. Este señor se preocupó de buscar a un grupo de empresarios, quienes también pidieron anonimato, que entregaron aportes para financiar el pago de las deudas. Hubo que entregar montones de hectáreas del campo y la planta, pero se canceló la deuda de más de 100 millones de pesos con el Banco del Estado y se pudieron así alzar las hipotecas y levantar los embargos. –Se ha dicho que usted también ha recibido ayuda del Ejército, a través de remuneraciones que se le pagaban como miembro del Comité Asesor de la Comandancia en Jefe del Ejército... –Es efectivo, a fines de 1995 hablé con el general Guillermo Garín y le pedí trabajo. El me dijo que me llamaría por teléfono y después me avisó que existía esta posibilidad en el Comité Asesor, que se formó cuando terminó el gobierno militar con el personal de la antigua Secretaría General de Gobierno. Primero lo dirigía el general Ballerino y últimamente estaba a cargo del general Lizárraga. Tengo entendido que terminó con el cambio de mando. –¿Quiénes más lo integraban? –Sergio Rillón, que ahora don Augusto se lo llevó al Senado, el abogado Van de Wyngard y otros. –¿Cuáles eran sus aportes a ese comité? –Mi asesoría es ínfima, mínima. Entregaba ciertos análisis políticos o de prensa en materias que pudieran afectar al Ejército desde el punto de vista político. Nos reuníamos una vez a la semana a analizarlos en las oficinas de calle Bandera. –Según su información, ¿existió alguna vez algún compromiso entre Pinochet y su padre para ser excarcelado una vez que él abandonara la Comandancia en Jefe del Ejército? –Yo había pedido una audiencia con el general Pinochet en diciembre de 1995. Quince días después de mi solicitud, me recibió el entonces vicecomandante en jefe, Guillermo Garín. En esa oportunidad, el general Garín me dijo que el general Pinochet estaba muy preocupado de la situación de mi padre y que lo único que quería era que cuando él abandonara el cargo de comandante en jefe, mi padre estuviera libre. Esas fueron sus palabras exactas. No sé si hubo compromiso. No me consta. Sí me consta lo que me dijo Garín sobre las intenciones que tenía el general Pinochet. –¿Se lo transmitió a su padre? –Al tiro, ese mismo día. Me da la impresión de que los militares a veces son un poco ilusos. Si no tienen poder suficiente para otorgar un indulto o buscar la libertad de una persona, es mejor que no lo digan. Mi padre dentro de la cárcel, se ilusionó tanto. Poco tiempo después sufriría otra decepción. Manuel recuerda que el 11 de septiembre del año pasado, como alumno de la Universidad Bernardo O’Higgins, le tocó integrar la delegación que fue a saludar al general Pinochet a su casa: "La noche anterior hablé con su ayudante y me dijo que el general iba a estar muy contento de recibirme. Me comentó que don Augusto había ordenado que una delegación de militares de uniforme iría al día siguiente a saludar a mi padre, por el 11, en su representación. Cometí el error de comentarle a mi padre. Vino el 11 y no fue nadie. Empecé a llamar por teléfono al ayudante y no lo pude encontrar, llamé a varios generales preguntando qué había ocurrido, hablé con Lucía hija, quien me dijo que tampoco ella sabía y que no podía entender qué había ocurrido. Hasta hoy no tengo respuesta. –¿Usted cree que al ex ministro de Defensa Edmundo Pérez Yoma le cupo algún papel en la actitud que ha tenido Pinochet con su padre estos últimos años? –Creo que Pérez Yoma ha sido el puente entre Pinochet y los gobiernos de la Concertación para que Pinochet no se fuera en el río que mi padre se fue. contreras pasó bucalemu a pinochet –¿Está dolido su padre con el general Pinochet? –Yo sí estoy dolido. El, no lo sé. Siempre ha tenido un cuidado enorme de no referirse a las personas si no las escucha directamente. El considera que Pinochet puede tener asesores que han tratado de desligarlo completamente de su persona y que le impiden solidarizar con él. Lo tienen que haber convencido de que en ningún momento se entrevistara con el general Contreras porque políticamente no le convenía. Son los mismos que durante 15 años han querido desvincular completamente a Pinochet de la DINA. Y no fue así. –¿Cómo fue? –Pocos saben que el general Pinochet viajó en octubre de 1972 a Osorno a ver a mi padre y a decirle que el año siguiente lo necesitaba cerca de Santiago. Mi padre le dijo: "Pero, mi general, yo vengo por cuatro años" y Pinochet le contestó: "No, Manuel, usted se va a la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes". Recuerda que en ese periodo, entre enero y agosto de 1973, Pinochet fue varias veces a su casa en Tejas Verdes durante los fines de semana: "En una oportunidad llegó en un vehículo que andaba manejando él y con un chaleco celeste y un reloj Seiko con fondo amarillo. Mi madre le dijo: ‘Augusto, tú vas a ser comandante en Jefe este año’ y él le contestó: ‘No, Maruja, creo que a mí este gallo (Allende) me echa este año". Asegura que fue Manuel Contreras Sepúlveda quien le entregó la propiedad de Bucalemu a Pinochet: "La familia Vicuña le había entregado ese fundo a la Escuela de Ingenieros. Después del 11, mi padre se lo entregó a la Comandancia en Jefe y le dijo a Pinochet: ‘Vaya y descanse ahí". Subraya Manuel hijo que él como niño fue testigo de la unión que existía entre Pinochet y su padre antes, durante y después del 11. "El 10 de septiembre llegó a Tejas Verdes el hermano de mi padre que era marino y después llegó a almirante. Venía a decirle a mi padre que al día siguiente comenzaba la operación de la Armada y que en la madrugada el buque Cochrane entraría a tomarse el puerto de San Antonio y que los militares tendrían que ocuparse de la parte terrestre. El 11 mismo todo lo que ocurrió en San Antonio fue bastante duro y fuerte". –¿Cómo su padre llegó a hacerse cargo de la DINA? –Después del 11, Pinochet lo mandó a buscar y le dijo: "Muéstreme el organigrama que tiene preparado desde que volvió de Estados Unidos". Era la preparación de inteligencia que mi papá había traído cuando estuvo allá, en 1967. Pinochet lo analizó con la Junta de Gobierno y le ordenó a mi papá: "Organícelo". Mi padre lo planificó en papel y lápiz y se fue a Tejas Verdes. Allá lo mandaron a buscar de nuevo y le ordenaron hacerse cargo de esa organización que tendría como objetivo: "Pacificar Chile". Mi padre le contestó: "Mi general, yo soy sólo comandante". Y Pinochet le dijo: "A usted lo voy a tener por capacidad y no por grado. Usted va a depender de la Junta de Gobierno". Y mi papá le respondió: "A su orden". Subraya que su padre adivinaba que lo que se le venía encima era una guerra subversiva, sucia y sórdida: "Por eso pidió que contribuyeran oficiales y suboficiales de todas las ramas de las FF AA, además de la Policía de Investigaciones y Gendarmería. Pensó: ‘Si nos vamos a mojar, nos mojamos todos". –¿Qué control tenía Pinochet sobre las acciones de la DINA? –Muchos han querido hacer creer que mi padre fue un comandante que se arrancó con los tarros y que cometió delitos. La organización militar que fue la DINA, dependía jerárquicamente del general Pinochet y estaba sujeta al Código de Justicia Militar. A Pinochet se le informó diariamente de todo durante cuatro años. Durante esos mismos años en que ocurren los crímenes que se le imputan a mi padre. Es muy difícil que el general Pinochet no hubiese tomado en cuenta que mi padre podía haberlo hecho. Si así hubiera sido lo habría dado de baja, pero no lo hizo durante todo ese tiempo. –¿Eso significa que el general Pinochet debería asumir la responsabilidad por todas las acciones, crímenes y atentados que se atribuyen a la DINA? –No. Pero tampoco mi padre lo debiera hacer. Mi padre me mostró una vez una felicitación escrita de puño y letra del general Pinochet a todos los miembros de la DINA por la labor realizada en esos cuatro años. Sin embargo, lamentablemente hoy sólo él aparece como responsable de todo. –¿Qué otros responsables hay? –Ahora, después que han pasado los años, me he dado cuenta de que mi padre tuvo gente a su alrededor en la DINA que le hizo mucho daño. Así como arriba tenía un general, comandante en jefe y presidente de la República, que era su jefe directo y al cual le informaba diariamente lo que ocurría en el país, hacia abajo tenía comandantes, mayores, capitanes, tenientes y sargentos. Ellos le informaban a mi padre. Y a veces me he preguntado si mi padre sabía todo lo que la DINA hizo, así como lo muestra la Comisión Rettig, que los muestra como criminales. El está pagando por todos ellos, como hombre, y a ellos les pido que vayan a verlo. –Se dice que entre los ases que tiene su padre bajo la manga está su información sobre el financiamiento y los dineros de la DINA y la lista de casi 50.000 informantes que estarían en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial –Ese monto puede parecer exagerado, pero en momentos en que la inteligencia nacional se manejaba por una sola organización, cualquier persona que se acercaba para indicar que había terroristas, quedaba registrada. Eso a mi padre jurídicamente no le sirve de nada, pero históricamente sí y eso va en las Memorias con nombre y apellido, y ahí van a saltar plumas. torres sabía del recurso –Las revelaciones de su padre en el recurso de revisión se han interpretado como una pasada de cuenta al general Pinochet, quien afirmó: "Si es cierto que Contreras ha dicho lo que se está escribiendo, sería una traición muy horrorosa...". –Esta actuación jurídica y procesal no es ninguna venganza. No lo es porque, habiendo fallado el primer recurso de reposición y la solicitud de libertad condicional, mi padre tuvo la deferencia de decir que su única posibilidad de libertad era presentar este recurso de revisión. Hace siete meses atrás él tuvo la deferencia de informar al mando del Ejército que su única salida jurídica era intentar la destrucción del fallo, mostrando en qué consistía esta organización y que con ello se podía sentir tocado el general Pinochet. –¿Y qué mensaje le llegó a su padre de vuelta? –No sé si al general Pinochet le llevaron el mensaje. –El auditor Fernado Torres ha sostenido que hay "una conjura internacional" cuyo blanco es el general Pinochet y dentro de la cual hay "coincidencias coincidentes" como la filtración del recurso de revisión al juicio que se le sigue a Pinochet en España... –Tengo entendido que el auditor Torres es uno de los generales que sabía desde hace siete meses de este recurso y me imagino que tiene que haberle planteado al general Pinochet este antecedente fidedigno que él tenía. No estaba en los planes de mi padre que se filtrara. El documento estaba bajo la custodia de la Corte Suprema, pero aunque se hubiese filtrado no tenía por qué causar ningún daño, porque es la verdad y no le atribuye al general Pinochet ningún delito. Distinto es que crean el hecho de que por el sólo efecto de que mi padre lo nombra a él y se vean unidos ambos en una actuación muy delicada en el país, se sienta criminal. Me he dado cuenta de que las personas que no van a ver a mi padre, lo consideran un criminal. –De acuerdo a los códigos tácitos del Ejército, ¿no parece desleal haber remarcado la responsabilidad de Pinochet en la DINA mientras se encuentra en medio del acoso de sus adversarios en Chile y en el extranjero? –De acuerdo a los mismos códigos me parece desleal de parte de sus asesores que no lo mantuvieron informado de las acciones que emprendería mi padre para demostrar su inocencia y buscar su libertad. Es más, voy a iniciar acciones legales contra una persona que habló de "venganza, represalia y traición". –¿A qué atribuye que esa persona, Rodrigo Eitel, haya cambiado de posición frente a Manuel Contreras declarándose ahora sólo pinochetista? –Es un niñito que busca protagonismo político a costa de cualquier situación. No tiene que olvidar que su padre trabajó para el Ejército muchos años y en el arma de ingenieros militares, a la que perteneció mi padre. Mi padre tiene una visión y nunca ha permitido que Rodrigo Eitel lo entre a ver, porque sabe que es un niñito que necesita decir algo de alguien, porque no puede hablar por sí mismo. Me da lo mismo, pero no puedo aceptar que venga a decir que mi padre ha traicionado al general Pinochet. La traición es un delito específico del Código de Justicia Militar y Eitel va a tener que responder por esa injuria. A fin de mes voy a presentar la querella y que sean los tribunales de justicia los que determinen de una vez por todas que algunas bocas deben callar. –¿No estará él buscando limpiar su imagen? –No sé si se la habrá ensuciado junto a nosotros, al menos yo soy una persona limpia. Pienso que él vio en un momento dado esta apreciación política de que mi padre estaba abandonando al general Pinochet y como niñito que anda buscando siempre el poder, se aferró a quien tiene más poder. paladino trajo otras cosas más –De todas las revelaciones que hace su padre, la más bombástica es que Mariana Callejas habría detonado la bomba que mató al general Prats. ¿Hay más antecedentes que la involucren? –Al general Otto Paladino, ex secretario del Servicio de Inteligencia Argentino, quien le hizo esa revelación a mi padre, yo lo conocí en 1975 cuando vino a Chile y Pinochet lo condecoró. En 1983 estuve en su casa en el matrimonio de su hija. El estuvo cuatro años preso y enfermó de cáncer igual que mi padre. Fue su hermana la que telefoneó a mi padre para avisarle que había muerto. Pero antes vino a verlo, en octubre de 1996 y estuvo con él todo el día en Punta Peuco. Sé que le trajo algo. Una de esas cosas puede ser lo de Mariana Callejas; quizá otras cosas más. –¿Ese detalle de la bomba era algo que su padre ignoraba completamente? –Completamente. Mariana Callejas y Michael Townley ingresaron como asesores de la DINA en diciembre de 1974 y al general Prats lo mataron en septiembre de ese año. –Odlanier Mena, aparte de desmentir lo que su padre sostiene en el recurso, agrega que intentó envenenarlo a él y matar a otros dos generales más. –El general Mena utilizó a la mitad de la CNI y a todos sus aliados para destruir a mi padre por una pelea personal. Utilizó un parte militar para conseguir el procesamiento de mi papá. Ese parte, con que el general Mena inicia el proceso, no era el original. O fue falseado o el general Pinochet fue engañado, porque creo que lo hicieron firmar ese documento dos veces. |