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Hernán Tuane Escaff

Civil - Sicologo

 


Psicólogo que aplico Pentotal Sodico a los prisioneros para que estos fueran interrogados por el Servicio de Investigaciones


Hernán Tuane entrevistó en 1979 a P.P.V., único inculpado en el crimen
Anfruns: Declarará sicólogo que logró confesión del "homicida"
Héctor Cossio L

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El sicólogo Hernán Tuane Escaff impartió sicología criminal a detectives desde 1967 a 1970.
La Cuarta - 03/08/2004


"El timbre de voz..."
En su libro "Rodrigo: Una interpretación criminológica", el sicólogo Tuane cuenta que la primera vez que pensó que un niño era culpable de la desaparición de Rodrigo fue luego de escuchar la llamada de una presunta mujer que señalaba dónde se encontraba una de las zapatillas de la víctima.
"Mis conclusiones suponen un vuelco total en cuanto al rapto y sus autores... ¡Así es! Antenoche, al escuchar varias veces la grabación, la desestimé como hecha por una mujer... he postulado que esa voz corresponde a un niño de entre 12 y 14 años. El timbre y la inflexión de su voz me hacen inferirlo".



Tan pronto como declaren los funcionarios policiales y del gobierno de la época respecto del papel que les tocó en los días posteriores a la desaparición del pequeño Rodrigo Anfruns Papi (el 3 de junio de 1979), por los pasillos del 17° Juzgado del Crimen de Santiago debería pasar el sicólogo Hernán Tuane Escaff, quien realizó una amplia entrevista que habría allanado la confesión del único inculpado, Patricio Pincheira Villalobos, P.P.V., entonces de 16 años.
Para el abogado Roberto Celedón, que patrocina la querella interpuesta por Paola Papi, madre del menor, el testimonio de quien fuera el director de Relaciones Humanas durante los primeros años del gobierno militar es vital, por cuanto el análisis sicológico que le practicó a P.P.V. fue considerado por Investigaciones como clave para determinar la culpabilidad del adolescente.

Pero la responsabilidad de Pincheira ha sido cuestionada muchas veces y, con ello, la labor realizada por el sicólogo.

Entre las inquietudes que tendrán que dilucidarse en tribunales se haya el procedimiento empleado por Tuane para entrevistar al joven, puesto que, como sugiere la periodista Soledad Pino en su libro "Una Verdad Pendiente", el sicólogo era conocido por su facilidad para el uso de la hipnosis.


Dispuesto a declarar
Lejano a estas presunciones, Tuane Escaff, hoy de 79 años, prefiere evitar la polémica y para conocer su opinión respecto del caso se remite a su libro "Rodrigo: Una interpretación criminológica", publicado por Editorial Planeta Chilena, en 1982.
"Si la justicia me llama a declarar, por supuesto que iré. Y en ella diré lo que está escrito en el libro, puesto que es el examen sicológico de la época", dijo el profesional, quien analizó confusos dibujos de Pincheira y concluyó que eran la representación del crimen elaborada por el propio homicida.

Su apreciación no es del todo confiable para los familiares de la víctima, puesto que, en su obra, más que una interpretación criminológica se lee una validación de la versión oficial que hoy aparece cuestionada.

"Se han escuchado tantas cosas de él", señaló Paola Papi respecto de las especulaciones que hablan de un presunto aprovechamiento mediático del caso para provocar una intervención sicológica en la población.

El abogado Celedón sostiene que así como el médico legista José Luis Vásquez, quien realizó la segunda autopsia a Rodrigo, tiene un pasado no muy claro, por cuanto entregó informes tanatológicos errados respecto de la muerte del diplomático español Carmelo Soria, Tuane también tendría un oscuro pasado como director de Relaciones Humanas del gobierno militar.


Guerra sicológica
Una investigación del periodista Jorge Escalante, publicada en "La Nación" el 7 de abril de 2002, reveló que poco después del golpe militar, Hernán Tuane elaboró un documento llamado "Campaña de penetración psicológica masiva". Estos archivos, cuyos originales fueron encontrados en una caja oculta en el subterráneo de La Moneda, habrían tenido por objeto "manipular la mente de la población para mantener el miedo".
En los textos, caratulados como "secretos" , "Confidenciales" y "Reservados" y redactados por el equipo de sicología del gobierno al mando de Tuane, se acordó reencantar a la ciudadanía manipulando sus sentimientos. "Creemos imprescindible reactualizar un programa de acción de guerra sicológica", reza el documento, cuya función era desatar los sentimientos traumáticos de angustia, neurosis, tragedia, peligro y miedo.

"Luego de publicar estos documentos, Tuane me pidió los originales y amenazó con querellas. Le dije que se los entregaría a la justicia. Obviamente, no hizo nada", aseveró Escalante a La Cuarta.

 


Ex Voluntario de la Sexta compañia de Bomberos de santiago


19 de Marzo 2006 La Nacion

Pinochet, manipulador de instintos

El 5 de junio de 1974, el ex dictador Augusto Pinochet ordenó, por escrito y bajo su firma, la confección de un “Plan de Acción Sicológica” para manipular “el impulso agresivo” de los habitantes, con el fin de “continuar con la acción de minimizar y destruir la imagen del marxismo, demostrando que es intrínsecamente malo”.

A la vez, Pinochet ordenó que el plan (que debía elaborar un organismo que dependía del Ministerio Secretaría General de Gobierno, a cargo del sicólogo Hernán Tuane Escaff) requería pulsar los sentimientos de la población para “mejorar la imagen del Gobierno y aumentar la base de apoyo popular a la Honorable Junta”, y “mostrar los aspectos positivos de los gobernantes y que los objetivos perseguidos por ellos son igualmente buenos”.

La instrucción apuntó también a “revalorar los valores éticos y morales, estimular la lealtad a una causa superior, Dios y la Patria”, y a “preparar y desarrollar una operación sicológica destinada a mejorar la integración Fuerzas Armadas-Comunidad, y difundir los sacrificios que está realizando personal de las FFAA en beneficio de la Reconstrucción Nacional, para destruir la imagen de sector privilegiado”.

Para todo esto, Pinochet ordenó que el plan indujera a los habitantes a pensar en valores como la figura del “padre, la madre, la familia, la comunidad y el país”.

Sin descuidar a la prensa, el ya “Presidente de la Junta de Gobierno” dictaminó el “control y orientación de todos los medios de comunicación de masas, en orden a que actúen según los términos de este plan de acción, como medios de unión y no de división nacional”.

El hasta ahora desconocido documento que LND da a conocer, es original y lleva la firma de Augusto Pinochet estampada con tinta azul, tanto en el oficio conductor del plan Nº 61-1, como al final de las cinco páginas del plan mismo escrito en el “Memorándum Nº 229”.

El equipo Tuane

El contenido del plan tiene relación con aquellos documentos, también hallados en versión original, que LND publicó en sus ediciones del 7 y 14 de abril de 2002 y que llamó “Los documentos del miedo”.

A través de ellos, el Departamento de Sicología de la Dirección de Relaciones Humanas, a cargo de Hernán Tuane, organismo que dependía del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en ese tiempo al mando del general Pedro Ewing Hodar, entregó a Pinochet los lineamientos base para la elaboración de este tipo de planes, mediante los cuales se planificó una “guerra sicológica de penetración” a nivel de los instintos del ser humano “manejando los sentimientos traumáticos de angustia, neurosis, tragedia, inseguridad, peligro y miedo”.

El ideal marxista

Precisamente, los documentos elaborados por el equipo de Tuane informaban a Pinochet que algunos meses después de ocurrida la intervención militar, el apoyo al Gobierno militar había decrecido, “lo que se traduce en una falta de compromiso y adhesión real para los planes de reconstrucción, esfuerzo y laboriosidad en que está empeñado el Gobierno”. “Las masas olvidan pronto”, decía uno de los informes de Tuane a Pinochet.

La manipulación del “impulso agresivo” y otros instintos de las personas, así como la explotación de valores como la figura del padre, madre y familia, los que sólo podría asegurar el régimen militar, aparecen recogidos por Pinochet en su instrucción para la elaboración del plan, el que debía difundirse a través de los distintos medios de comunicación.

La preocupación de Pinochet por el “marxismo” y su insistencia en eliminarlo, también tuvo su fundamento en otro de los informes que le entregó el equipo de Tuane a comienzos de 1974, en el que se le dijo que “análisis de encuestas, sondeos de opinión pública y estudios de reacciones inconscientes” demostraban que si bien el Gobierno de Salvador Allende había sido destruido, a nivel de parte de la población “se protege el esquema ideológico marxista”.

El plan ordenado por Pinochet contempló, además del abatimiento del marxismo, “la destrucción de la imagen de los demás grupos políticos que se manifiesten contrarios a la Honorable Junta de Gobierno” y la exaltación del “valor de la libertad, solidaridad y hermandad”.

Pinochet no dejó fuera del documento decretar programas de “aseo general de la ciudad, promoción de áreas verdes y construcción de plazas de juegos infantiles”.

Otro de los objetivos del plan fue despertar en la población un “sentido de unidad nacional ante cualquier tipo de agresión”, desarrollando “el sentido de la felicidad y el amor”.

El oficio conductor con el que Pinochet presentó esta planificación estableció que “dicho plan deberá ser presentado a la aprobación de la Honorable Junta de Gobierno a través de su Comité Asesor, hasta el 24 de junio del presente año [1974]”. En el primer párrafo del oficio del 5 de junio de 1974, Pinochet dispuso que el plan estaba destinado a cubrir “lo que resta del año 1974”.

Al revisar el contenido de la prensa de la época, se confirma que este “Plan de Acción Sicológica” se llevó a la práctica en todas sus partes.

 

 

 


 

 

 
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