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Alvaro Augusto Pilade Puga Cappa

Agente colaborador Dina


Participó en la campaña de desinformación de la llamada Operación Colombo, acción internacional orquestada por la DINA para encubrir la desaparición de 119 presos políticos. Para lograr su objetivo la DINA utilizó a sus agentes y colaboradores en medios de comunicación de Brasil, Argentina y en Chile. Para su implementación se editaron dos medios de comunicación en Curitiba (Brasil) y en Buenos Aires (Argentina) que se publicaron por única vez, con el fin de difundir un supuesto enfrentamiento entre militantes del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) con fuerzas de gobierno argentinos y sangrientas purgas internas.

En Brasil se publicó el diario Novo O’Dia y  en Buenos Aires la Revista Lea.

Para pagar por la publicación se utilizó dinero proveniente de Lan Chile (Empresa estatal en esa época) y de la embajada chilena en Brasil. El agente de la DINA Gerardo Roa Araneda coordinó la acción con el agente DINA Jaime Valdez, el primero insertado en LAN y el segundo era el “encargado de prensa” en la embajada chilena en Brasil

Las desinformaciones publicadas en “Novo O’Día” y la “Revista LEA” llegaron a Chile a través de la Agencia UPI y los periódicos chilenos “El Mercurio”, “La Tercera”, “Las Últimas Noticias” y “La Segunda”, publicaron por varios días  informaciones basadas en esta “noticia”.

Álvaro Puga Cappa, colaborador de la DINA y columnista de La Segunda, hombre de confianza de Mario Carneyro, (Director de La Segunda), es quien orquesto con los agentes en Brasil el lanzamiento de la información en chile, y convocó a la prensa para entregar esa información.

El infamante y vergonzoso titular 'Exterminados como ratas' que publico en su portada el diario La Segunda es de autoría de la periodista Mercedes Garrido Garrido

Los otros periódicos chilenos publicaron portadas y artículos con términos similares a los del vespertino La Segunda. En ningún momento los directores de estos periódicos y sus periodistas se detuvieron para corroborar la información, es mas, todo hace pensar que algunos conocían la verdad y se prestaron concientemente para el montaje que en 1975 intentó disfrazar la suerte de 119 víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet.

En abril del 2006 Tribunal de Ética del Colegio de Periodistas sanciono a los periodistas chilenos involucrados en esta falsa:

Fernando Díaz Palma, quien a la fecha dirigía el diario Las Últimas Noticias, de la cadena El Mercurio, fue sancionado con “censura pública y suspensión de su calidad de miembro del Colegio de Periodistas durante seis meses” por violar el Código de Ética. La misma sanción recayó en Alberto Guerrero Espinoza, quien se desempeñó a esa fecha como director del diario La Tercera de la Hora.
Beatriz Undurraga Gómez, de El Mercurio, recibió “censura pública” y suspensión por tres meses, en tanto Mercedes Garrido Garrido, del vespertino La Segunda, también de El Mercurio”, fue absuelta por falta de pruebas, lo que no significa que sea inocente.
René Silva Espejo y Mario Carneyro, directores de El Mercurio y La Segunda durante la publicación de las noticias falsas, fueron declarados “no imputables” por haber fallecido.

El fallo dejó “constancia de la perniciosa actuación del entonces funcionario civil del gobierno militar Alvaro Puga en la manipulación, amedrentamiento, censura y persecución de periodistas y medios”.
Según el tribunal, por tratarse de un “individuo que no es periodista y por lo tanto no miembro del Colegio de Periodistas de Chile”, Puga “no es sujeto de este sumario”, aunque ejercía el periodismo “de opinión” y firmaba artículos de prensa bajo el seudónimo “Alexis”.

 

Fuentes:

Colegio de Periodistas

Familiares y amigos de los 119

Archivos Memoria Viva

 


 

Lunes 10 de Septiembre  Primera Linea

La historia secreta del editor de la Web ligada a la CNI

Alvaro Augusto Pilade Puga Cappa, el cuestionado editor de la pagina web vinculada a la CNI Despierta Chile, no sólo eludió la justicia el año 2000, cuando fue declarado muerto por la Corte suprema. El ex analista de inteligencia de la CNI ha escabullido órdenes de aprehensión de los tribunales desde 1983 e, incluso, dejó sin respuesta un oficio del fiscal norteamericano que investiga el crimen del ex canciller Orlando Letelier y su secretaria Ronny Moffit.

El '83, se entabló en contra de Puga una querella por estafa y quiebra fraudulenta de la Sociedad Pesquera Pacífico Sur en su calidad de socio. El libelo interpuesto por los trabajadores derivó en su primera orden de detención.

Pero nunca fue habido y en 1988 la Corte de Apelaciones de Concepción lo sometió a proceso en rebeldía por estafa. Ex oficiales que integraron la disuelta CNI indicaron a Primera Línea que hasta el mismo año 1990 Puga se desempeñó como analista de prensa de la CNI. Buscado por la justicia, cada madrugada un vehículo de la central de informaciones lo recogía en su domicilio, resguardado con un portón metálico y un portero electrónico. Su material sólo era entregado a quienes conocían una contraseña, pues en varias ocasiones Investigaciones llegó hasta allí a buscarlo. Sus informes de inteligencia eran entregados al entonces jefe operativo de la CNI Alvaro Corbalán, quien luego de contrastarlo con los propios informes del servicio los derivaba al director de la entidad.

Ex agentes de la CNI,dan cuenta que su antigua relación con la DINA y su jefe Manuel Contreras, al igual que con el jefe operativo de la CNI, Alvaro Corbalán, fueron claves para evitar su detención.

Cumpliendo las órdenes del tribunal, la policía de Investigaciones fue en varias ocasiones a buscarlo a su residencia. Agobiado por el acecho que cercaba a su asesor y amigo -relatan ex agentes- Corbalán y el abogado Patricio Vildósola, premiado recientemente por la Corporación 11 de Septiembre y otrora secretario nacional de Avanzada Nacional, intercedieron ante el director de la policía civil de la época, general Fernando Paredes. Éste, no obstante, les indicó que no estaba en sus manos revocar la orden de detención. Pero la gestión no fue en vano. Puga permaneció siempre en su domicilio ubicado en la comuna de Providencia, sin ser detenido, pese a asistir regularmente a reuniones de carácter político.

Primero se integró activamente a las citas del Movimiento Nacionalista, que fundó en 1982, y luego se incorporó al grupo Avanzada Nacional, donde fue miembro de la comisión política en estrecha relación con los ex agentes del servicio represivo Marcelo Elizalde y Guido Roley.

Cercanos a esta última colectividad reseñan que en esa época las reuniones se efectuaban en el Palacio Pereira, hoy sede de la CUT. Hasta allí llegaba la plana mayor del partido, conformada por José Ramón Molina, Sergio Miranda Carrington y Carlos Portales.

Inclso se señala que la actual Corporación 11 de Septiembre, esta intergarad por ex dirigentes de Avanzada Nacional, quienes estarían financiando la página web "Despierta Chile".

Como broche de oro para confirmar su calidad de intocable, en marzo de 2000 llegó a Chile el exhorto de la justicia norteamericana que buscaba aclarar su relación con el Caso Letelier, la misma trama aún no desentrañada que en 1977 le costó su alejamiento del régimen militar.

Puga nació en 1929 y en su curriculum abundan estrechas relaciones con la prensa, experiencia que le debe haber servido de aval para ser editor general de Despierta Chile, pese a sus requerimientos judiciales. Durante el gobierno de la Unidad Popular se desempeñó en la Radio Agricultura y en años posteriores fue columnista estable del Diario La Tercera.

Además, fue el único civil que estuvo en el ministerio de Defensa para el 11 de septiembre de 1973, trabajando al lado del almirante Patricio Carvajal. Dentro de su posterior ligazón a a dictadura militra, aparece en cargos propagandísticos del régimen.

Después de haber abandonado la junta en 1978, asesoró entre 1986 y 1988, al general Humberto Gordon, ex director de la CNI. También apoyó a las Fuerzas Armadas, durante la detención de Pinochet en Londres, proponiéndoles línes de acción

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