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  Carlos Rafael  Parera Silva 

(General Juez militar de Santiago, DINA)

 

 

 

 

 

 

 

 


Oficial de Ejercito de la Promoción de 1958, C.I. 3.090.193-2

El 11 de Septiembre de 1973 tenia el grado de Mayor y al igual que Raúl Eduardo Iturriaga, era Segundo Comandante de Boinas Negras en Peldehue. Ambos ingresaron al Estado Mayor de la Dina en 1973.

Este oficial, en 1976 se desempeñó como jefe del Departamento Exterior de la DINA. En 1977, cuando se disolvió la DINA, el no continuó en la CNI, pero se reincorporó al Ejercito, y fue destinado como Comandante del Regimiento Dolores; Director de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales; y en 1985, agregado militar en Francia.

Posteriormente, Perera fue Comandante en Jefe de la Segunda División y por tanto, juez militar de Santiago. Es en esta condición que ordenó el archivar los procesos que conocía  por detenidos desaparecidos

El 19 de Diciembre de 1988, cuando aun se celebraba el triunfo de la Concertación, este Ex Agente firmó en forma precipitada la aplicación de la “Ley de Amnistía” a 70 casos de detenidos desaparecidos por la DINA. De esta forma él amnistió varias causas contra Contreras y los que resultaran responsables  de las desapariciones y a su vez se auto amnistió

(ultima foto suministrada por Comision Funa) 

26 de Noviembre 2004 El Mostrador

Juez Sergio Muñoz ordenaría la detención de ex boinas negras

El ministro Sergio Muñoz habría ordenado a última hora de ayer la detención de varios ex miembros del Ejército, en el marco de la investigación que busca dar con los responsables de la desaparición y muerte de comandos de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue en septiembre de 1973.

Respecto del caso, el ministro debe investigar las desapariciones de: Enrique Toledo Garay, Javier Enrique Sobarzo Sepúlveda, Mario Ramiro Melo Pradenas y Luis Alberto Barraza Ruhl. Además de las ejecuciones de Julio Antonio Martínez Lara, Alberto Ampuero Angel y David González Venegas. Todos paracaidistas hasta 1970, año en que fueron dados de baja por sus simpatías con el partido Socialista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

General Parera en la lista

De acuerdo a los antecedentes obtenidos por este medio, entre las detenciones se habría dictado la del ex general, Carlos Parera Silva, aunque esta información no pudo ser confirmada en fuentes oficiales.

El alto ex oficial se hizo conocido en democracia cuando rompió con el protocolo y la tradición al no solicitarle autorización al Presidente Patricio Aylwin para iniciar la Parada Militar.

El Presidente no olvidó el hecho y vetó el ascenso de Parera a fines de ese mismo año. Sin embargo, un viejo conocido suyo el general Augusto Pinochet lo designó agregado militar en Sudáfrica.

El Juez Militar

Carlos Parera el 11 de Septiembre de 1973 tenía el grado de mayor y al igual que Raúl Eduardo Iturriaga, era Segundo Comandante de boinas negras en Peldehue. Ambos ingresaron al Estado Mayor de la Dina en 1973.

Este oficial, en 1976 se desempeñó como jefe del Departamento Exterior de la Dina. En 1977, cuando se disolvió el organismo de inteligencia, no continuó en la CNI, pero se reincorporó al Ejército, y fue destinado como comandante del regimiento Dolores; director de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales; y en 1985, agregado militar en Francia, según consta en los archivos de la Vicaría de la Solidaridad.

 

Posteriormente, Parera fue comandante en Jefe de la Segunda División y por tanto, juez militar de Santiago. Es en esta condición que ordenó el archivar los procesos que conocía por detenidos desaparecidos.

El 19 de Diciembre de 1988, cuando aún se celebraba el triunfo de la Concertación, este ex agente firmó en forma precipitada la aplicación de la “Ley de Amnistía” a 70 casos de detenidos desaparecidos por la DINA. De esta forma él amnistió varias causas contra Contreras y los que resultaran responsables de las desapariciones y a su vez se auto amnistió .

 


28 de Noviembre 2004 El Mercurio

General (r) Parera admitió que en Peldehue se detuvo gente

El general (r) Carlos Parera Silva reconoció ante el juez Sergio Muñoz que la

Escuela de Paracaidistas en Peldehue fue un lugar de detención y que por ahí pasaron desaparecidos.

Parera además habría asumido su responsabilidad de mando en el caso de los siete ex boinas negras del Ejército que fueron dados de baja el año 1970 tras acusárseles de tener vínculos con el PS y el MIR.

Fue tras esa declaración que el ministro Muñoz decidió dejarlo en libre plática, contrario a lo que ocurrió con el general (r) Patricio Acevedo, detenido el viernes, y con el brigadier Rafael Sánchez Vera, el coronel Renato Alarcón Carrasco, el mayor Carlos Saravia Vera, el suboficial mayor Domingo Rosario Cortés, y de los suboficiales Fidel Segovia Rojas y Hernán Arancibia Rosas. Todos ellos quedaron incomunicados.

Parera Silva se encuentra detenido en el Batallón de Policía Militar (BPM) a la espera que el juez resuelva sobre su situación procesal esta semana.

El año 73, el general (r) Parera era el tercero en la línea de mando del recinto. El segundo era el general Rodrigo Sánchez Casillas, quien fue interrogado por Muñoz y dejado en libertad.

La Escuela de Paracaidistas estaba a cargo del general Alejandro Medina Lois, quien dijo que declararía el miércoles o jueves.

Ayer, Alejandro Medina Lois concurrió al BPM y visitó a Carlos Parera para "darle respaldo moral".

El general retirado dijo a El Mercurio: "Es un deber como amigo, como antiguo superior de él, en una situación en la cual está siendo tratado injustamente".

El general (r) aseguró no haber conversado sobre las declaraciones prestadas por Parera al juez.

-¿Por qué él quedó en libre plática?

"Eso está dentro de las atribuciones del ministro: si requiere o no requiere presionar. Pero la presión es bastante siniestra, porque es sicológica, para ver si cambian sus declaraciones o dan algo que no dieron. Puede ser que, viendo al general Parera como es, supo que no sacaba nada. Pero estoy generalizando, no tengo ningún antecedente".

-¿La Escuela fue un centro de detención?

"Jamás. Nunca fue centro de detención ni menos de tortura, que es lo que está de moda. Estábamos en algo mucho más importante: esta unidad era la reserva del comandante en Jefe del Ejército, dependía de mi general Pinochet. Entre otras tareas que eran permanentes estaba la seguridad de él y de su familia. También participar en operaciones de la brigada especial contra guerrilla, desarrollar cursos de comandante de unidad de contraguerrilla y la posibilidad de conflicto limítrofe".


9 de Diciembre 2004 La Nacion

El doble crimen del comandante Parera

El ex comando Javier Sobarzo Sepúlveda pidió a gritos a los boinas negras del comandante Carlos Parera Silva que no lo remataran en el suelo. En un charco de su sangre que se entremezclaba con la de sus otros cuatro compañeros sobre el pavimento de la carretera a Santiago, sobrevivía a las ráfagas de los fusiles SIG 7.62.

Otros dos también mostraban signos vitales y rogaban seguir viviendo. Pero no hubo clemencia. Uno de los oficiales volvió a dispararles. Era la madrugada del 15 de septiembre de 1973.

Los cinco prisioneros permanecían con sus manos amarradas a la espalda y habían pertenecido a la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales, conocidos como los comandos boinas negras, hasta 1970. El 4 de mayo de ese año fueron dados de baja junto a otros compañeros, acusados de simpatizar con partidos de izquierda que llevaron al triunfo presidencial a Salvador Allende y la Unidad Popular.

Los comandos de Parera, quien era el segundo comandante de esa escuela siendo el primero el teniente coronel Alejandro Medina Lois, subieron los cuerpos al camión en el que los transportaban y los llevaron a la morgue de Santiago.

Los habían sacado desde la Escuela de Paracaidistas en la zona de Peldehue, al norte de Santiago, donde los tenían detenidos desde hacía un par de días, engañados de que los trasladaban al Estadio Nacional. Pero a la altura del kilómetro 5 de la carretera a Santiago, los obligaron a bajar para matarlos. Los pusieron sobre la calzada de espaldas al cerro y los acribillaron.

Los funcionarios de la morgue escucharon quejidos y se dieron cuenta de que uno de los cinco seguía con vida. Lo subieron a un furgón de servicio y lo condujeron al cercano Hospital José Joaquín Aguirre de la Universidad de Chile. Increíblemente, Javier Sobarzo se resistía a morir. Una monja se apiadó de él que le clamaba para que avisara a su esposa en la localidad de Colina, cerca de Peldehue. Con voz débil y entrecortada, Sobarzo le contó a la monja la historia. La religiosa llamó a la esposa por teléfono y le dijo que llegara urgente al hospital. Todavía era de día y no regía el toque de queda. La mujer llegó al hospital momentos después y pudo hablar con su marido. A duras penas Sobarzo le pidió que arreglara algunas cosas y le dio un par de instrucciones. Poco después la mujer volvió a su casa en Colina. Pero cometió el error de comentar lo sucedido con las vecinas. Mientras tanto, Sobarzo era tratado por los médicos que bregaban por salvarlo.

Los pronósticos no eran tan malos a pesar de las múltiples heridas a bala, pues sin explicación, no habían comprometido núcleos vitales.

El error del comentario de la mujer a las vecinas produjo resultados. A las pocas horas un grupo de oficiales de la Escuela de Paracaidistas llegó al hospital en dos vehículos, uno de ellos una ambulancia de la unidad. Junto a ellos iba un médico militar. Ordenaron que les entregaron a Sobarzo, pero la monja se opuso argumentando que era un pecado mover a ese hombre en las condiciones en que estaba. Los oficiales igual lo sacaron. La monja les dijo que el hombre no se iría sin ella. El médico militar habló con los oficiales y accedieron a la compañía, pero al llegar a las puertas del Hospital Militar la echaron. Al día siguiente la religiosa regresó temprano a ese hospital a preguntar por Sobarzo. La atendió el mismo médico militar. “Mire madre, no se meta en lo que no le importa. Váyase de aquí. El hombre que busca murió y lo llevamos a la morgue. Búsquelo allá”, le dijo de mal modo. El protocolo de autopsia de Sobarzo indica “estallido de cráneo con pérdida total de masa encefálica”, heridas que no tenía al quedar con vida. Lo habían vuelto a rematar en el Hospital Militar, pero ahora directo a la cabeza. Los restos de Sobarzo fueron hallados en 1990 en el Patio 29 del Cementerio General. Esta historia fue reconstruida por el juez Sergio Muñoz en el proceso.

Tras Medina Lois

El ahora general (R) Carlos Parera fue un hombre de la DINA. En 1976 llegó a ser el jefe del Departamento Exterior de esa organización criminal. Después, el ex dictador Augusto Pinochet le volvió a dar mando de tropas, lo nombré Juez Militar de Santiago y le premió con agregadurías militares en Europa y Sudáfrica. Debió pasar a retiro vetado su ascenso por el Presidente Patricio Aylwin, luego de que no le pidió permiso para iniciar la parada militar de septiembre de 1990.

Pero ahora el juez Sergio Muñoz, quien procesó el 29 de noviembre pasado a Parera junto a otros 7 oficiales y suboficiales por los crímenes de los 7 ex comandos, va tras el gran comandante de los boinas negras, el general (R) Alejandro Medina Lois. En los próximos días debe interrogarlo antes de resolver su situación procesal por estos asesinatos, como responsable en la línea de mando.

Los otros cuatro ex comandos acribillados son: Alberto Ampuero Angel; David González Venegas; Julio Martínez Lara; y Alfonso Toledo Garay. Luis Barraza Ruhl y Jorge Piérola Piérola, siguen desaparecidos.


10 de Diciembre 2004 El Mercurio

Corte confirma procesamiento a general (r) Parera

En forma unánime, la Tercera Sala de Corte de Apelaciones confirmó el procesamiento al general (r) Carlos Parera, encausado por el ministro en visita Sergio Muñoz por las desapariciones y ejecuciones de siete ex miembros de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue, en septiembre de 1973.

La resolución fue adoptada por los ministros Juan Manuel Muñoz, Víctor Montiglio, y el abogado integrante Luis Orlandini.

Parera apeló a la resolución que Muñoz dictó en su contra 30 de noviembre pasado como autor del secuestro calificado y homicidio de los siete comandos.

En esa oportunidad también fueron declarados reo el brigadier Rafael Sánchez Vera, el coronel Renato Alarcón Carrasco, el mayor Carlos Saravia Vera, el suboficial mayor Domingo Rosario Cortés, y los suboficiales Fidel Segovia Rojas y Hernán Arancibia Rosas.

Todos los procesados obtuvieron la libertad provisional el martes 7 de diciembre pasado, luego de que así lo dispusiera también la Tercera Sala.

El ministro Muñoz, quien además de los casos Spiniak y Riggs indaga diversos casos de Derechos Humanos, investiga el paradero de Enrique Toledo Garay, Luis Barraza, Javier Sobarzo y Jorge Piérola, y las ejecuciones de Julio Antonio Martínez Lara, Alberto Ampuero y Ángel David González Venegas.

Todos ellos eran paracaidistas del Ejército hasta 1970, año en que fueron dados de baja debido a su supuesta vinculación con el MIR.

Tras su salida de la institución, los paracaidistas se fueron a vivir a una localidad en las cercanías de Colina, lugar donde fueron detenidos entre septiembre y octubre de 1973, por sus ex compañeros que aún permanecían en el Ejército.

El general (r) Carlos Parera es recordado porque en la parada militar de septiembre de 1990, la primera que se efectuó tras el régimen militar, no solicitó permiso para iniciar el acto al entonces Presidente de la República, Patricio Aylwin, sino que sólo se cuadró y se retiró

Martes 17 de junio de 2008      La Nación

Empezó juicio a general (R) Parera

En el Tribunal Oral Penal de La Serena comenzó ayer el juicio en contra del general (R) de Ejército Carlos Parera Silva por el delito de violación y abusos sexuales en contra de Alejandrina Janampa Quispe y su hija menor de edad, hechos denunciados en 2004 en la capital de la IV Región.

La mujer, de nacionalidad peruana, se desempeñaba como asesora del hogar del uniformado que se hizo conocido al desairar al ex Presidente Patricio Aylwin en la Parada Militar de 1990.

El ultraje ocurrió el 31 de julio de 2004, pero la afectada contó lo sucedido dos meses después, pues estaba atemorizada por el ex boina negra, también procesado por violaciones de los derechos humanos.

Al iniciarse el proceso, el fiscal Adrián Vega, especialista en delitos sexuales, recordó que la mujer mantuvo silencio hasta que en un supermercado se le perdió su hija, por lo que llamó a Carabineros y al ver a efectivos armados sufrió un ataque de nervios que hizo sospechar a la policía.

"La víctima sufrió una sicosis reactiva provocada por los hechos que pudo denunciar recién dos meses después de ocurridos", aseguró Vega. Además, debió permanecer 15 días en el Hospital Siquiátrico de Putaendo.

Vega afirmó que el general (R) Parera intentó en tres oportunidades abusar de su empleada, desde que llegó a trabajar en julio de 2004. Sin embargo, su intención se concretó el 31 de ese mes, cuando encañonándola con su pistola, la violó en la habitación de servicio que compartía con su hija, de quien también abusó.

El general (R) Parera, comando y paracaidista, fue formalizado el 22 de junio de 2006 por violación y abuso sexual.

A pesar de la gravedad de la pena asignada a los delitos, el juez de Garantía de La Serena, Carlos Jorquera, rehusó dejarlo en prisión preventiva y tampoco ordenó medidas cautelares, por lo que Parera Silva estaba en libertad. La Fiscalía presentará 22 testigos que acreditan los hechos y pedirá una condena de 10 años.

El ex uniformado aseguraba que al momento de los hechos no se encontraba en La Serena, pero el Ministerio Público echó por tierra su coartada tras indagar su flujo de llamadas telefónicas.

Parera Silva asumió en 1976 la jefatura del Departamento Exterior de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), para perseguir a los opositores de la dictadura en el extranjero.

Fue sometido a proceso por el homicidio y secuestro de siete comandos del Regimiento Peldehue -caso conocido como Boinas Negras- asesinados por sus camaradas de armas por tener vínculos con la izquierda.

En 1980, en su calidad de juez militar de Santiago, aplicó la Ley de Amnistía en 70 casos de detenidos desaparecidos.

 

 

 

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