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José Toribio Merino Castro

"auto-designado" Comandante en Jefe de la Armada

General Golpista

Miembro de la Junta Militar

   

José Toribio Merino nació el 4 de Noviembre de 1915. Egresó como guardia de la marina de la Escuela Naval en 1936. Ese mismo año hizo el viaje de instrucción a Estados Unidos en el Buque "Maipo" y posteriormente, en la Fragata "Baquedano".

En 1940 hizo el curso de Oficial de Artillería. Se embarcó en el Crucero "Raleigh" de la Armada de Estados Unidos. Desde 1944 a 1945, realizó patrullajes de la Zona del Canal de Panamá hasta Guadalcanal. En 1950, viajó a Estados Unidos a buscar el crucero "O'Higgins", barco comprado por el Estado chileno.

Fue comandante de la Corbeta "Papudo" en los años 1952 a 1954. Profesor de Logística y Geopolítica. En 1956 y 1957, fue agregado naval en Londres. En 1959, fue comandante del buque "Angamos". Entre los años 1960 y 1961, fue profesor de la Academia de Guerra Naval y, en 1962, comandante del "Williams".

A partir de 1963, fue jefe del Estado Mayor de la Escuadra y comodoro de la Operación Unitas 4. En 1964, fue subjefe del Estado Mayor de la Armada. En 1969, fue designado comandante y director de Armamentos. En 1970, fue ascendido a vicealmirante y director general de Servicios de la Armada. A finales de ese año asumió como comandante en jefe de la Escuadra y juez naval, cargo que ocupó hasta marzo de 1972, fecha en que asumió como comandante en jefe de la Primera Zona Naval, con asiento en Valparaíso.

El 11 de septiembre de 1973 destituyó al comandante en jefe, el almirante Raúl Montero y se designó comandante en jefe de la Armada y miembro de la Junta Militar, presidida por Pinochet. Ocupaba la segunda antigüedad en la Marina. A finales de agosto de 1973, los vicealmirantes habían tratado de destituir de la comandancia en jefe de la Armada al almirante Raúl Montero, en un acto de insurrección. El 8 de septiembre, el Ministro de Defensa, Orlando Letelier, se reunió con el alto mando de la Armada para tratar este asunto. El vicealmirante Merino no se atrevió a enfrentar de cara al almirante Montero y sólo atinó a contestar: "Yo lo único que deseo es que llegue el momento de mi retiro, e irme. Yo no desearía ser comandante en jefe de la Armada".

En esa reunión, sólo los contralmirantes Daniel Arellano Mac Leod, de la Dirección General de Servicios y Ministro de Hacienda en ese instante, y Hugo Poblete Mery, de la Dirección de Abastecimiento, defendieron al almirante Montero. Hugo Poblete fue detenido después del golpe de Estado. Hubo un tercer oficial, el contralmirante Hugo Cabezas, jefe del Estado Mayor de la Defensa, y segundo de Montero en la Comandancia en Jefe que también solidarizó con Montero.

Curiosamente, apareció entre los golpistas de la Armada que se encontraban en el Ministerio de Defensa el día del golpe. Merino fue uno de los primeros en comenzar a conjurar para derrocar a Salvador Allende. En sus memorias, resalta permanentemente el protagonismo que le correspondió en la preparación del golpe de Estado, señalando que fue urdido por miembros de la Armada a lo menos con un año de anticipación. De esta situación, estaba en conocimiento el gobierno de Allende y sólo se esperaba la próxima Junta Calificadora -a realizarse a fines de 1973- para pasar a retiro a los vicealmirantes Merino y Carvajal, quienes además cumplían los 40 años de servicio activo reglamentarios. José Toribio Merino fue uno de los oficiales de la Armada que mantuvo estrechos contactos con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

La situación en la Marina estaba cruzada por la detención, en julio y agosto de 1973, de sesenta suboficiales y marinos. Tras denunciar actividades subversivas de determinados oficiales, fueron arrestados y torturados por los propios conspiradores de la Armada.

Jose Toribio Merino fue uno de los principales responsables del golpe de Estado de 1973. Participó en su planificación y ordenó bombardear industrias y universidades, impartió órdenes a los capitanes Jorge Camus y Ramón Undurraga de urdir el plan del golpe de Estado en la región de Valparaíso, llamado “plan cochayuyo”, a escondidas del Comandante en Jefe. Este plan macabro, consistió en la aplicación despiadada de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional: los trabajadores de, prácticamente, todas las industrias fueron considerados enemigos, los centros industriales y las universidades fueron tomados como “probables objetivos de ataque”, previendo asaltos terrestres y bombardeos con los cañones de submarinos, destructores y cruceros. El propio Merino proporcionó en sus memorias el listado de sus “objetivos probables”.

Merino es responsable directo de crímenes de lesa-humanidad. Como segundo del régimen dictatorial, Merino fue uno de los principales organizadores de los crímenes masivos y planificados en contra la poblacion chilena. En su caso, las violaciones de los Derechos Humanos comenzaron antes del golpe de Estado, con las brutales torturas al personal de la Armada que intentó denunciar el golpe.

La Armada se distinguió por la brutalidad en la represión sobre los partidarios del gobierno de la Unidad Popular después del golpe de Estado. Numerosas publicaciones avalan estas informaciones. Nos limitaremos a reproducir lo que en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación se escribe sobre la Región de Valparaíso: "La Armada empleó como lugares de reclusión, interrogatorio y/o tortura los barcos "Lebu", "Maipo" y el Buque Escuela "Esmeralda" estos tres en el puerto de Valparaíso. La Base Aeronaval de "El Belloto", la Academia de Guerra Naval y, especialmente, una de las dependencias del "Cuartel Silva Palma".

Las motonaves "Lebu" y "Maipo", de propiedad de la Compañía Sudamericana de Vapores, sirvieron como centros de detención de la Armada. Dicha compañía informó a esta Comisión que el "Maipo" quedó a disposición de la Armada de Chile el 11 de septiembre de 1973 a las 10:00 horas, cuando su personal tomó el mando, disponiendo posteriormente su zarpe hacia Pisagua el 15 de septiembre de 1973 a las 23:00 horas, luego de lo cual fue reemplazado por el "Lebu", requisado en la misma fecha, como barco-prisión.

En el mes de noviembre, el Comité Internacional de la Cruz Roja constató la permanencia de 324 prisioneros políticos en la motonave "Lebu".

En términos generales, tanto el "Maipo" como el "Lebu" sólo fueron empleados como centros de detención. En estos barcos, algunos prisioneros estuvieron en camarotes, aunque la gran mayoría permaneció en sus bodegas, en condiciones de gran hacinamiento y total falta de higiene y servicios mínimos. Respecto del "Lebu", la Cruz Roja Internacional, después de su visita del 1° de octubre de 1973, confirmó estos hechos, señalando: el aislamiento del exterior en que se encontraban los detenidos, por ignorar su familia su permanencia allí; la regular calidad e insuficiencia de la comida; y, en general, las pésimas condiciones de detención. En dicha motonave se practicaron torturas y malos tratos a los prisioneros.

En el caso del Buque Escuela "Esmeralda", las investigaciones practicadas por esta Comisión permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada, se instaló en su interior con el objeto de interrogar a los detenidos, que se encontraban en la misma nave y a los que eran traídos desde otros recintos de reclusión de la Armada. Esos interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos tratos.

En la Base Aeronaval "El Belloto", en la Academia de Guerra y sus dependencias y especialmente en el "Cuartel Silva Palma", también se practicaron interrogatorios con malos tratos y torturas."

La Armada actuó también en otros lugares. En Concepción, utilizó la Isla Quinquina, como centro de detención y tortura. Al sur de Punta Arenas, estuvo a cargo de los detenidos en la Isla Dawson. En Talcahuano, utilizó la Base Naval y el Fuerte Borgoño como centros de detención y tortura.

Conocido por su chabacanería ante la prensa, justificó la represión calificando a los opositores como "humanoides".

Como miembro de la Junta de Gobierno estuvo a cargo del sector económico, supeditado al Poder Ejecutivo en manos de Pinochet. Con la nueva Constitución de 1980, se separaron los poderes Ejecutivo y Legislativo. Merino pasó a presidir la Junta de Gobierno hasta 1990. El 8 de marzo de 1990, después de 50 años de servicio activo -diez más de lo reglamentario- se acogió a retiro voluntario de la Armada, reemplazándolo el almirante Jorge Martínez Bush. Se dedicó a escribir sus memorias y a pintar paisajes de Valparaíso.

Falleció el 30 de agosto de 1996, sin ha ver sido juzgado por sus crimenes .  La Armada de Chile le construyo un monumento en su honor frente al Museo Maritimo en Valparaiso, bautizo uno de sus buques con el nombre de este golpista "Buque Madre de Submarinos "Almirante José Toribio Merino Castro", al igual que una de las salas pricipales del Museo Maritimo lleva su nombre.

Edited from: www.terrorfileonline.org

Fuentes de Informacion: La Tercera; Armada de Chile; La Nacion; Cambio 21;Archivo Memoriaviva


Cambio 21

 26 Enero 2012

Polémica: Miembro de la Junta Militar no solamente tiene una estatua. También un buque de la Armada lleva su nombre. Este hecho lo pone en la categoría de "héroe", a la altura de Prat, Condell o Cochrane

El Almirante José Toribio Merino que inició el golpe militar en 1973 e incorporó, según testigos, a Pinochet a esta asonada militar, tiene un monumento, que ha recibido críticas desde distintos sectores. La estatua fue financiada por un grupo de "seguidores" del marino de voz rara, como si estuviera en estado de interperancia y tiene 3 metros de altura. Está ubicada en la avenida de los Marinos Ilustres de Valparaíso. Además, un barco de combate lleva su nombre siendo el único "no héroe" nacional en recibir tal distinción

Trascurría el año 2002, y en una "breve pero emotiva" ceremonia, el entonces jefe de la Armada, Miguel Ángel Vergara destapaba, en el frontis del museo Marítimo y Naval de Valparaíso, una estatua en honor a José Toribio Merino Castro.

¿Quién era Merino?

El marino fue el que inició e ideó el golpe militar en contra de Salvador Allende. Según relató él mismo y el propio Augusto Pinochet, fue el almirante Merino el que lo incorporó a la asonada militar que se llevó a cabo el 11 de Septiembre del 73. Merino era un marino con ideas de ultra derecha, anticomunista y que el mismo 11 de septiembre junto con otros marinos dió su propio golpe dentro de la Armada y sacó al almirante constitucionalista Raúl Montero, que era el Comandante en jefe nombrado por Allende, para realizar el golpe militar junto con las otras ramas de la defensa y el apoyo de Carabineros.

Merino era el segundo en antiguedad en la Armada para el golpe. Era un marino de modales rústicos conocido por su voz rara, como si estuviera permanentemente en estado de ebriedad. Eran conocidos los chistes sobre el almirante y su voz. Además que era conocida su afición por el whisky...

Luego del golpe, eran conocidos "los martes de Merino", donde hablaba a la televisión y a los medios sobre lo que se le ocurriera, pero esencialmente porque presidía las comisiones legislativas de la dictadura, una suerte de "parlamento" de los militares, donde participaban "con gran entusiasmo" casi todos los actuales dirigentes de la UDI, encabezados por el presidente de este partido, Juan Coloma y el ministro vocero Andrés Chadwick que trabajaban en la creación de las leyes que instauró Pinochet y su gobierno. Los dirigentes de la UDI, participaban y trabajaban en este "parlamento de la dictadura" que tenían el rimbombante nombre de Comisiones Legislativas. Y como era el "brazo legal" de los militares, tenían número: Comisión Legislativa 1, 2, 3, etc....

Coloma trabajaba en la comisión número tres, Chadwick en la dos...

La estatua de Merino

El Comandante en Jefe de la Armada, en 2002 mediante una estatua de tres metros del Almirante Merino, pasaba a inaugurar la avenida de los Marinos Ilustres. Fue ubicada frente al mar, y Merino aparece saludando con su mano derecha, obvio, a la escuadra nacional, en tono marcial.

El día de la inauguración asistieron altos mandos de la Armada, además de colaboradores, amigos, y su viuda, Margarita Riofrío, quien es ese momento señaló a un medio local "realmente emocionada de ver que se reconozca la obra del almirante, un patriota extraordinario, es muy merecido por ser tan insigne marino".

Todos estos "pasajes de nuestra historia" fueron reflotados por el semanario The Clinic, quienes además mencionan a todos los cercanos a Merino que colaboraron con dinero para levantar la estatua.

Según The Clinic, en una placa se menciona a todos quienes hicieron sus aportes, para tan "emblemático" monumento, ellos son: Eliodoro Matte, Ricardo Claro, Roberto Kelly, Juan Hurtado, Gonzalo Vial, Tsuyoshi Nichimura, Pedro Tomás Alliende, Ramón Covarrubias, Sergio de Castro, Jorge Claro, Félix Bacigalupo, Santiago Lorca, Felipe Lamarca, Bruno Phillipi, Wolf Von Appel, Andrés Concha, Roberto de Andraca, Hernán Büchi, Carlos Cáceres, Alberto Kassis, Manuel Ariztía, Hernán Briones, Eugenio Heiremans y José Avayú.

Por ese entonces, tan significativa estatua, pasó inadvertida para los medios de prensa, excepto para El Mercurio, por razones obvias, y para el entonces diputado Alejandro Navarro, quien hizo una denuncia en la Cámara de Diputados, para sacar la estatua de este personaje: ¿el resultado? En una rápida sesión se rechazó la propuesta del parlamentario, argumentando que la Armada tiene autonomía militar.

El oscuro y tenebroso pasado de Merino

Pueden ser cientos los testimonios de chilenos que fueron detenidos y torturados por personal de la Armada; recordemos que en dictadura facilitaron sus dependencias para que fueses empleados como centro de detención, incluidos algunos barcos como el buque-escuela "Esmeralda".

Así lo recuerda Enrique Núñez, quien es consejero nacional del Instituto de Derechos Humanos. Fue detenido dos años después del golpe militar, primero en la Academia de Guerra de Playa Ancha y luego en el cuartel Silva Palma que era manejado por el Servicio de Inteligencia Naval (SIN).

"Ahí era tortura, tortura y tortura. Mucha presión psicológica. Nos hacían cantar mientras nos aplicaban corriente eléctrica. Ahora uno se ríe, pero era terrible en ese momento, un pésimo recuerdo de la Armada", señaló.

En cuanto a Merino, dice que nunca lo vio pero si se escuchaba de él: "Era el que mandaba, no se hacía nada sin que supiera".

En cuanto a la estatua, sostiene que "no me extraña que le hayan hecho una estatua a un señor que se dio el lujo de tratar a los chilenos de humanoides y de morirse sin siquiera dar una explicación a la ciudadanía".

José Bonifaz también pasó por la Armada. Se le torturó primero en la Academia de Guerra Naval y luego en el buque Lebu. Al igual que Núñez, tampoco se sorprende por la estatua: "No me extraña que se le hagan homenajes a Merino, un imbécil con ropa y todo, que tuvo como único legado los martes de Merino. Pero es culpa nuestra porque hemos sido incapaces de impedir este tipo de monumentos", señaló.

Además tiene una embarcación con su nombre

Como resulta lógico, la Armada de Chile cuenta con un gran contingente de embarcaciones, todas ellas con nombres de héroes de guerra de nuestro país. Así en la página de Wikipedia al buscar buques operativos de combate de la Armada de Chile, aparecen Almirante Cochrane, Lynch, Condell, Capitán Prat, Almirante Latorre y Blanco Encalada, entre muchos otros.

Lo peculiar es que la fuerza de submarinos de la Armada es encabezada por el buque madre llamado, Almirante Merino, así tal cual. Los submarinos fueron bautizados en su oportunidad como General O´Higgins y General Carrera.

Resulta a lo menos curioso, que un integrante de la Armada, que nunca fue precisamente un héroe, sea quien le da nombre a una embarcación de esas características. Según la información recolectada, Merino es el único que ha recibido el honor que su nombre figure en una nave de combate junto a los más ilustres forjadores de la Patria.

Siempre hay alguien que los defiende

Como todo en esta vida, quienes participaron de la dictadura militar, como Merino, tienen adherentes y detractores. En el grupo de simpatizantes podemos ubicar al diputado Felipe Ward (UDI), quien al ser consultado sobre la mentada estatua señaló "me tiene sin cuidado. Hay estatuas para todos y todas en Chile. Si alguien tomó la determinación de que estuviera ahí, tendrá sus razones". Cuando The Clinic le consultó sobre que pensaba que se haga una estatua a alguien que mandó a torturar dijo "no puedes decir eso. No está acreditado eso. Si lo está, preséntenlo a tribunales. No tengo ningún problema con que (la estatua) esté en la Armada".

Además el diputado Edmundo Eluchans (UDI), señaló que "me parece perfectamente legítimo porque fue un Comandante en jefe de la Armada que por méritos llegó a ejercer el cargo. No voy a decir nada más.

Por su parte, Joaquín Godoy (RN), diputado por Valparaíso, señala que no se había dado cuenta que existía y preguntó que dónde estaba. "José Toribio Merino fue un Almirante que fue parte de la junta militar y ese es su gran pecado, pero la Armada tiene total libertad de poner en su patio a quien estime conveniente", dijo.

La molestia de la diputada Rubilar y otros más

La diputada Karla Rubilar (RN), aseveró que el monumento al almirante José Toribio Merino es sólo comparable con el homenaje que se realizó a Miguel Krassnoff en el Club Providencia.

"Es totalmente comprensible lo difícil y violento que resulta ver una estatua que 'resalte la figura' del ex marino para los familiares de personas que desaparecieron tras estar detenidos en recintos de la Armada durante el mando del almirante Merino, o peor aún, para quienes sufrieron vejámenes y torturas en esos lugares", afirmó en una columna para The Clinic.
Rubilar agregó que "esta lamentable e indignante decisión -tomada dicho sea de paso durante un gobierno de la Concertación- resulta comparable al homenaje que se realizara a Miguel Krassnoff en dependencias de la Municipalidad de Providencia".

"Ciertamente, las Fuerzas Armadas tienen autonomía para realizar sus funciones, pero esa autonomía no puede servir para pasar a llevar principios básicos que rigen la vida en sociedad. En este caso, los derechos humanos", enfatizó.

Por ello Rubilar recalcó que "es de esperar que en el futuro los principios de respeto irrestricto a los DD.HH. estén tan internalizados en nuestra comunidad que ningún particular, ni menos una institución del Estado, piense que es posible realizar estos 'homenajes' que deshonran a todo un país".

Manifestó además que con el aniversario de los 10 años desde que fue erigido el monumento en el Museo Naval y Marítimo de Valparaíso, es necesario "meditar acerca del impacto que genera su figura y si es ético levantar ese monumento".

Quien también se refirió a la estatua fue Nelson Aramburú, secretario de la Comisión de Etica contra la tortura en la V región, quien señaló que "esa estatua es una chacota, es como los martes de Merino, pero de la Armada. Debo decir eso sí que es un monumento a la verdad, porque como institución ha sido refractaria a reconocer las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por su personal en sus recintos, con sus vehículos, con su armamento institucional".

En relación a comparar esta estatua con el homenaje a Krassnoff y que no se ha generado el mismo revuelo, Aramburú señala que "Krassnoff es un tipo que se ensució las manos por decirlo así. Personalmente torturó. Yo estuve en Villa Grimaldi y vi al equipo de Krassnoff es pleno. Lo vi con el guatón Romo, el Troglo y realmente era espantoso".

Además comenta que "con los martes de Merino, que hablaba tanta 'huevada' precisamente cuando andaba medio chispiadito, lo que era el 97% del tiempo, pasó a ser como un personaje casi caricaturesco".

Por su parte, el diputado Enrique Accorsi (PPD) sostuvo que "con todo el respeto que le tengo a la Armada, creo que Merino no se merece una estatua, para nada. Además, cuando se pone una estatua de un personaje polémico en un lugar público por lo menos debería haber una consulta".


El Ciudadano

9 de Abril 2014

La necesaria desmonumentación de Merino

La tarea la comenzaron el 11 de septiembre del 2013. Ese día se realizó la primera protesta contra la estatua del almirante golpista José Toribio Merino, que se exhibe en los jardines del Museo Naval de Valparaíso y que fue erigida bajo los gobiernos de la Concertación por la Democracia.

En entrevista con El Ciudadano, uno de los impulsores de esta iniciativa, el cineasta director de Cine Forum Nelson Cabrera, expresó que la idea surgió a partir de lo realizado en Providencia por la alcaldesa Josefa Errázuriz, quien cambió el nombre de la avenida 11 de septiembre por el de Nueva Providencia.

Cabrera –que a principios de los setenta fue presidente de la Federación de Estudiantes del Pedagógico de la Universidad de Chile, sede Valparaíso- sostiene que luego de este hecho, un grupo de exprisioneros, artistas y militantes de izquierda fue dimensionando “lo que significaba homenajear a un asesino, torturador y principal promotor del golpe militar”.

Cabrera subraya el hecho “que la Armada homenajea a Merino como si estuviera al margen de lo que pasa con la sociedad chilena; como si fueran amos y señores para decidir a quién homenajear no importando el daño que hayan provocado sus elegidos”.

Este cineasta porteño –en conjunto con las dos decenas de personas que le acompañan en la tarea de protestar cada once ante el monumento a Merino- quiere que como sociedad porteña y chilena nos concentremos, por un momento, en el concepto del aura de la estatua: “una estatua, de alguna manera, refleja pasado, felicidad, plenitud, pero en este caso hay un error porque lo que genera es dolor, significa asesinato, delitos de lesa humanidad, genocidio”.

Cabe señalar que la Armada no sólo ha erigido una estatua a Merino: el buque madre de los submarinos de la Armada, que fue construido en Suecia y que llegó a Chile en 1997, fue bautizado con el nombre del almirante golpista.
Al director de Cine Forum –que en Valparaíso es conocido como Neco- le preocupa “el equívoco” que implica que esta figura de Merino sea vista por los visitantes del Museo Naval, entre los que se cuentan cientos de niños de escuelas y turistas, “como la de un héroe de la nación con todo lo que ello implica”.

En este sentido manifiesta que la existencia de una estatua de Merino “afecta no sólo a la ciudad, sino que es una afrenta a la humanidad en su conjunto”.

Nelson Cabrera afirma que él y el grupo de desmonumentadores porteños, protestarán contra la estatua de Merino, el once de cada mes, hasta que esta desaparezca.

En la particular reconstrucción de los hechos históricos que hace la Armada respecto de los acaecido en 1973 y años posteriores, se incurre en groseras mentiras.

El sitio web de la Armada contiene una biografía de Huerta en la que se señala que la bomba hallada en su domicilio el 11 de noviembre de 1972 “fue colocada por el Servicio de Investigaciones de Chile, dirigido por Alfredo Joignant, que había sido nombrado director de ese Servicio por S.E el presidente de la República Salvador Allende”.

Pero la verdad es muy distinta. Como detalladamente reconstruye el historiador Jorge Magasich en su libro ‘Los que dijeron que no. La historia de los marinos antigolpistas de 1973′ (Lom, 2008), tras el hallazgo de dicho artefacto (que no explotó debido al mal estado de su mecha), el almirante Merino exigió al gobierno encontrar a los responsables asegurando que el atentado provino de la ultraizquierda.

La Policía investigaba pero no obtenía resultados. “El punto muerto es roto con una llamada al prefecto de la Policía de Valparaíso, Juan Bustos: ‘averigüen donde los panquequeros’”. Se aludía a la panquequería Gypsi, ubicada en Viña del Mar. Este local, frecuentado por ultraderechistas, era propiedad de Jorge Young Montesinos, un exoficial de la Armada.

“Gracias a este dato, Investigaciones de Valparaíso captura, el sábado 14 de julio de 1973, a 12 individuos implicados en el atentado, responsables además de otros 20 atentados dinamiteros en la zona, y halla un pequeño arsenal de rifles, pistolas y explosivos en su poder”, sostiene Magasich.

“Las confesiones de los detenidos permiten establecer que la bomba” la puso Arturo Pinochet, de 18 años, sobrino del general (Augusto), y al parecer su regalón”.

Durante la reconstrucción del atentado ocurre algo significativo. Investigaciones lleva a la casa del almirante solamente a Young Montesinos, considerado el verdadero responsable. El detective que lo acompaña se sorprende cuando el propio almirante Huerta le da la mano y le pregunta: “‘teniente ¿por qué hizo esto’. Young Montesinos responde que no pudo aceptar que un almirante participara en un gobierno comunista. Comprensivo, el almirante Huerta le dice que no se preocupe, que hablará con el abogado. Entretanto, la mujer y la hija del almirante, también muy comprensivas, le sirven café”, según se señala en Los que dijeron que no.

Aunque la Corte de Apelaciones estableció que los responsables pertenecían a grupos ultraderechistas, la Marina chilena miente y nada de esto informa en su web institucional.

Pero este proceder, al parecer, no es la excepción sino la regla. En el libro La Breve Historia Naval de Chile, de Carlos López Urrutia –muy difundido en medios navales, según Magasich- se da una muy peculiar justificación del golpe.
“Durante el régimen marxista las tradiciones de la Armada se vieron puestas a dura prueba. Insultados pública y privadamente, apodados parásitos por los marxistas y reducidos en sus condiciones económicas más allá de lo que humanamente se podía soportar, los marinos de la Armada, junto con las otras Fuerzas Armadas, se mantuvieron fieles a la Constitución y a las leyes. Incluso colaboraron con el Gobierno cuando esto les fue exigido por el presidente Allende. Sin embargo, la institución no podía seguir sufriendo vejámenes. Asesinado uno de sus oficiales, el propio edecán del presidente de la República, infiltrados sus buques por elementos subversivos que encabezaba nada menos que un senador de la República, la Armada comprendió claramente que había llegado el momento de restaurar en Chile, la ley, el orden y la paz interior”.

Es de subrayar el hecho que en esta reconstrucción histórica no se señalen los autores del crimen de Araya Peters, dando a entender que fueron afines al gobierno de Allende los responsables del mismo. Esto, en circunstancias que la Justicia Naval de Valparaíso procesó en 1973 a 19 personas -todos vinculados a Patria y Libertad- por este crimen.
Y que en 1978, en plena dictadura, se culminó la investigación condenando como único responsable del asesinato al ultraderechista Guillermo Claverie, quien no pasaría ningún día en la cárcel debido a que fue indultado por Pinochet.
¿Es aceptable que una institución de la república, tan importante para los intereses del país como es la Armada, homenajee a criminales y falsee en forma descarada la realidad histórica?

MANIFESTACION EN VALPARAISO- VIERNES 11 de ABRIL – 12Hrs

Ciudadan@s por la Memoria, organización ciudadana surgida en 2013 para exigir el cambio de nombre de una avenida de la comuna de Providencia que glorificaba el oprobioso golpe de Estado de 1973, continúa su acción para terminar con todos los signos que exaltan la dictadura y el atropello a los Derechos Humanos. Esta vez nos hemos propuesto desarrollar una campaña para lograr el retiro del monumento del almirante golpista, y miembro de la Junta cívico-militar pinochetista, José Toribio Merino Castro, que se alza, desde mayo de 2002, en los jardines de la antigua Escuela Naval y actual Museo Marítimo, visible desde el Paseo 21 de mayo, en Valparaíso. También para requerir la remoción del nombre “Merino” de un navío de la Armada, de una sala del Museo Marítimo Nacional y de un auditorio ubicado en la ex Academia de Guerra Naval. Para ello se ha elaborado una petición que será dirigida a la Presidenta de la República, Sra. Michelle Bachelet Jeria, acompañada de varios miles de firmas.

Por ello invitamos a organizaciones sociales, de DD.HH. y políticas democráticas a la manifestación frente al monumento a Merino (mirador 21 de mayo, Cerro Artillería, Valparaíso) que se realizará a las 12 hrs. del viernes 11 de abril 2014.


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