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Gustavo Leigh Guzmán

   

Comandante en Jefe de la Fuera Aérea al momento del Golpe de Estado

General Golpista, Miembro de la Junta Militar

Nació en 1920. Falleció de un paro cardíaco el 29 de septiembre del 2000. Casado dos veces, tuvo seis hijos.

En 1940, Gustavo Leigh ingresó a la Escuela Militar y luego se trasladó a la Escuela de Aviación, de la cual egresó como subteniente. En 1944 obtuvo el grado de teniente y en 1948 el de capitán. Entre los años 1942 y 1945 se desempeñó en el Grupo de Aviación Nº 4, de la base aérea de El Bosque, como piloto de bombardeo, y luego instructor de vuelo en la Escuela de Aviación.

En 1943 hizo los cursos de Defensa Antiaérea en la Zona del Canal de Panamá. En 1952 y 1953, viaja a Estados Unidos a la Escuela de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Wyoming, donde siguió un curso de abastecimiento y otro de piloto de helicóptero en Bell Aircraft.

De vuelta a Chile, fue nombrado comandante de escuadrilla, y hasta 1955, fue segundo comandante del Grupo de Caza Nº 11, de Quintero. En 1958 pasó a ser comandante de grupo.

En 1960 viajó nuevamente a Estados Unidos, como jefe de la Misión en Washington. En 1966, con el rango de coronel, fue secretario general de la Fuerza Aérea, y luego director de la Escuela de Aviación, cargo que ocupó hasta 1971. Ya como general, fue designado jefe del Estado Mayor de la institución y comandante de la Guarnición Aérea de "El Bosque".

El 18 de agosto de 1973, el general Gustavo Leigh fue nombrado comandante en jefe de la Fuerza Aérea por el Presidente Allende, luego de la renuncia del general César Ruiz Danyau.

El 11 de septiembre de 1973, ordenó que se bombardeara con aviones Hawker Hunter La Moneda, la residencia presidencial de la calle Tomás Moro y seis radioemisoras de Santiago.

El general Leigh se instaló en el Puesto de comunicación Nº 2, en la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, en la comuna de Las Condes.

Sindicado como el "más duro de la Junta Militar", conocida fue su frase: "Hay que erradicar el cáncer marxista", haciendo llamados a la ciudadanía para que delataran a personas de izquierda.

La Fuerza Aérea, bajo la comandancia del general Leigh, actuó brutalmente en la depuración de sus filas. En febrero de 1974, se dio inicio al Consejo de Guerra 1 de la Fuerza Aérea , encabezado por el general José Berdichevsky, en el que se condenaron a pena de muerte -luego remitidas- a ocho oficiales de la institución por el "delito de sedición". Uno de ellos fue el general de Brigada Aérea, Alberto Bachelet Martínez, director de la Junta de Abastecimiento y Precios del gobierno de Allende; detenido y torturado por oficiales de su propia institución, falleció mientras se encontraba recluido en la Cárcel Pública de Santiago. Otro oficial, fue el coronel Carlos Ominami, comandante del Regimiento de Artillería Antiaérea de Colina. En este Consejo de Guerra, fueron incluidos varios civiles, entre los cuales se encontraban el ex senador socialista Erich Schnake y el destituido presidente del Banco del Estado, Carlos Lazo.

Durante los cinco años de permanencia en la Junta de Gobierno, el general Leigh, mantuvo estrecho contacto con el cuerpo de generales de su institución. Permanentemente se reunía con los oficiales de Inteligencia de la Fuerza Aérea, los cuales le informaban de las operaciones en la represión a los opositores.

Desde el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA), Leigh mantuvo desde siempre roces con la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), creada oficialmente en junio de 1974 y cuyo director era el coronel Manuel Contreras. La rivalidad con Pinochet y la DINA, lo llevó a declarar en 1988, una vez retirado: "La DINA, según su decreto orgánico, dependía de la Junta de Gobierno, pero en la práctica dependía exclusivamente de Pinochet. Nadie de la Junta podía meterse en la DINA. El director se veía todas las mañanas con Pinochet, para darle cuenta y recibir sus instrucciones. Nosotros no teníamos nada que ver. No tengo dudas sobre la relación de Pinochet con la DINA; sí las tengo sobre el real conocimiento que él tenía de las acciones de ésta".

"A menudo la DINA nos imputaba operativos y detenciones que no habíamos efectuado lo que movió a retirar el personal de mi institución que estaba agregado a la DINA, a principios de 1976. La DINA quería que le proporcionáramos hasta 300 hombres". 

La rivalidad entre los dos organismos de Inteligencia, hizo que muchas veces, especialmente durante la primera fase de la represión centrada en el MIR, ambos organismos se disputaran a los detenidos, llegando a producirse allanamientos simultáneos. A comienzos de 1975, la Fuerza Aérea crea la Dirección de Inteligencia, DIFA, en reemplazo de la antigua SIFA. El cambio no era sólo de nombre. Correspondía a nuevos objetivos planteados por la Fuerza Aérea: el Partido Comunista y el Partido Socialista. Si bien, la DIFA dependía del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, con frecuencia informaba directamente a la comandancia en jefe. Para fortalecer a este organismo, la Fuerza Aérea contrató a civiles, muchos de los cuales habían participado anteriormente en partidos de ultraderecha o grupos nacionalistas. Además incorporaron a funcionarios de Investigaciones, que habían colaborado con el SIFA. Producto de todo esto, a fines de 1975, por iniciativa de la Fuerza Aérea se creó un organismo secreto, paralelo a la DINA, formado con personal de la FACH, Carabineros y la Armada, así como civiles: el denominado "Comando Conjunto". Varios de sus miembros han desfilado estos últimos años ante los tribunales de justicia. El Comando Conjunto tuvo sus propios centros de interrogatorio, tortura y detención. Su centro de operaciones estaba en la Base Aérea de Colina, conocido por "Remo Cero" y se instaló en una casa proporcionada por Carabineros.

En 1986, el juez Carlos Cerda encargó reos a 40 personas, incluyendo a 32 integrantes de las Fuerzas Armadas por su supuesta implicancia en la detención y desaparición de 12 dirigentes comunistas. En la nómina estaban los nombres más importantes del llamado "Comando Conjunto", entre ellos el general Gustavo Leigh. Poco tiempo después, la Corte Suprema le ordenó sobreseer definitivamente la causa en virtud de la Ley de Amnistía.

Desde el mismo día 11 de septiembre, Leigh tuvo discrepancias con Pinochet. Primero, acerca de la constitución del mando golpista, y luego respecto de los plazos para la devolución del poder a los civiles. Igualmente, sostuvo posiciones divergentes con las drásticas medidas económicas impuestas por Pinochet y el equipo asesor de los "Chicago Boys". Más tarde, declararía que Pinochet había convertido al "Ejército en la empresa autónoma más importante y poderosa del país". Declaró, además, "haber descubierto a Pinochet en la Junta Militar" y afirmó que "este llegó ya el día 11 con planes de mantenerse en el poder por largo tiempo".

Insistió desde el comienzo en la necesidad de fijar fecha para restaurar el régimen democrático. Se oponía a que Pinochet tuviera todo el poder en sus manos. En ese contexto, el 25 de septiembre de 1973, formó la Comisión Constitucional integrada por los abogados Enrique Ortúzar, Sergio Diez, Jaime Guzmán y Jorge Ovalle, la que se encargaría de proponer reformas a la Constitución de 1925. Pero no pudo imponer sus criterios. Pinochet logró el control de la Comisión.

No estuvo de acuerdo con la Constitución de 1980 y lo manifestó públicamente. El 24 de julio de 1978, producto de la crisis de poder, debió presentar la renuncia. Junto a él, presentaron la renuncia los ocho generales de la Fuerza Aérea que le seguían en el mando, entre ellos Nicanor Díaz Estrada. Leigh fue reemplazado por el general Fernando Matthei.

Una vez fuera del servicio activo de la Fuerza Aérea, se dedicó al negocio de corretaje de propiedades. Su socio era el ex director de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA), el general Enrique Ruiz Bunger. El 20 de marzo de 1990, un atentado en su contra con armas de fuego los dejo-gravemente heridos y Leigh perdió uno de sus ojos.

Uno de los colaboradores del régimen militar que acompañó su féretro fue Alvaro Corbalán Castilla, ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones, CNI. 

En el plano judicial, Leigh declaró como testigo en el proceso por el crimen de Tucapel Jiménez, por haber asistido a una reunión con él días antes del asesinato del dirigente sindical. También fue requerido por el Ministro de Fuero Juan Guzmán Tapia por haber declarado a la prensa que la DINA dependía de Augusto Pinochet

Fuente: Libro Páginas en blanco. El 11 de septiembre en La Moneda


Entrevista realizada por el Clarín, Argentina, 1998

El general retirado Gustavo Leigh, uno de los autores del golpe de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende y ex integrante de la junta militar que gobernó el país durante 17 años, confirmó ayer que la oscura Dirección de Inteligencia Nacional, la policía secreta del régimen de facto, respondía directamente a las órdenes del ex dictador y hoy flamante senador de la nación, Augusto Pinochet.

Las palabras de Leigh suponen una nueva estocada contra el anciano general, de 82 años, y pasan a confirmar las acusaciones que viene repitiendo desde diciembre pasado el ex jefe de la DINA Manuel Contreras, en el sentido de que era Pinochet el verdadero jefe del organismo.

El ex dictador trató de tomar distancia ayer de las versiones que lo vinculan directamente con la DINA al indicar que sólo se reunía con Contreras para obtener información pero que no se involucraba en la forma en que se tomaba esa información.

"El servicio de Inteligencia funciona cuando uno le pide una misión, como por ejemplo, saber cuántos camiones vienen en una columna. Cómo se va a conseguir esa información es problema del jefe de Inteligencia", explicó Pinochet.

Contreras purga actualmente una condena de siete años de cárcel por su responsabilidad en el asesinato de Orlando Letelier, el ex canciller del gobierno constitucional de Allende, en 1976.

El atentado tuvo lugar en Washington y fue organizado por el agente "estrella" de la DINA, Michael Towley, quien recibió sus órdenes directamente del general Contreras, según declaró ante la Justicia de Estados Unidos.

La policía secreta de la dictadura estuvo también implicada en el atentado que costó la vida al general chileno Carlos Prats y su esposa, asesinados con una bomba en su automóvil en Buenos Aires, adonde se habían exiliado en 1974.

También está probada la responsabilidad de la DINA en el asesinato del diplomático español Carmelo Soria, atormentado hasta morir en la casa de Towley en Santiago de Chile.

Leigh se encargó ayer de reavivar la polémica acerca de quién dirigió los hilos de la hoy disuelta Dirección de Inteligencia Nacional al afirmar a un grupo de periodistas que "la DINA, según su decreto orgánico, dependía de la junta de gobierno, pero en la práctica dependía exclusivamente de Pinochet".

Durante un recorrido por una exposición de aviación, ayer en Santiago, Leigh, de 76 años, declaró que "nadie en la junta podía meterse en la DINA". Y rápidamente aclaró: "Nosotros no teníamos nada que ver" con ese organismo.

Leigh agregó que "Contreras se reunía todas las mañanas con el presidente para recibir instrucciones".

Ex comandate de la fuerza aérea, Leigh fue quien ordenó el 11 de septiembre de 1973 bombardear el Palacio de La Moneda, sede de gobierno, donde se encontraba el presidente Allende.

El militar fue obligado a renunciar el 24 de julio de 1978 por sus abiertas intenciones de disputarle el liderazgo a Pinochet. En 1990 perdió un ojo debido a un atentado de la guerrilla.

En su andanada Leigh dejó claro que no simpatiza con Contreras. Dijo que sus declaraciones desde prisión "son lamentables", y que no le gusta "esa actitud, porque trata de descargar culpas en Pinochet o en otros". Y sentenció que en todo caso, pese a la dependencia del presidente, Contreras "de hecho, mandaba en la práctica".

En un intento por lograr la revisión de su pena, el general Contreras, cuyo hijo denunció que el ejército chileno lo abandonó a su suerte, declaró en diciembre ante la Corte Suprema que él era un delegado de Pinochet, de quien recibía órdenes. El tribunal rechazó esa presentación.

Las declaraciones de Leigh suceden en momentos en que la Cámara de Diputados comenzó a tratar una acusación constitucional contra Pinochet para inhabilitarlo de su investidura como senador, bajo el cargo de haber "comprometido gravemente el honor y la seguridad de la nación", durante la transición democrática iniciada en 1990.

Sectores de derecha amenazaron esta semana con iniciar una medida similar contra el presidente Eduardo Frei, si la acción contra Pinochet prospera.

La derecha y el oficialismo también se encuentran enredados en la polémica posibilidad de llamar a un plebiscito con la intención de reformar la Constitución de 1980, dictada a gusto de Pinochet.


 


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