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Haroldo Alberto Latorre Sánchez

Coronel (R) de Ejercito

Curso en la Escuela de las Américas en febrero de 1969

C.I.: 5.523.038-2

Domicilio: Entre Ríos 40, Molina, Curico

Haroldo Latorre Sánchez ejecutó la detención y esta involucrado en la posterior desaparición de José Orlando Flores Araya, de 19 años, estudiante de la Escuela Industrial de Maipú y que fue detenido el 23 de agosto de 1974.

Existen testimonios fehacientes de que la víctima fue llevada a la «Venda Sexy», donde fue careada con un testigo.  Luego fue trasladado a Villa Grimaldi, desde donde se le perdió el rastro.

El coronel (R) Haroldo Latorre Sánchez hoy es el dueño y rector del Instituto O´Higgins de Maipú. El Instituto funciona en las esquinas de Avenida Pajaritos y Tristán Valdés, su teléfono es el 531 1849.

A fines de mayo del 2001 Haroldo Latorre Sánchez fue funado por mas de 500 personas.

En Mayo de 2010 Haroldo Latorre Sánchez fue condenado de primera instancia en la investigación por los secuestros calificados de José Flores Araya a la pena de 10 años y un día de presidio


21 de Septiembre 2003 El Siglo

Torturador y asesino funado en Maipú

El sábado 13 de septiembre, puntualmente a las 11:30 de la mañana, en Las Rejas con Alameda se juntaron cerca de un centenar de funeros para participar en una nueva acción de denuncia. Uno a uno llegaron a esa esquina, vigilada fuertemente por Carabineros. Como si fuera un paseo, los asistentes esperaron que llegara una micro que los transportaría a la intersección de Olimpo y Avenida Sur, en la populosa comuna de Maipú, donde se denunciaría a un nuevo asesino que impunemente sigue en libertad y cuyo nombre y dirección exacta fueron como siempre mantenidos en estricto secreto por la Comisión Funa para asegurar la sorpresa y éxito de la actividad.

Entre los asistentes se encontraban una delegación de H.I.J.O.S. de Argentina, que desde hace algunos años también realizan denuncian públicas contra los genocidas, que denominan "escrache". Por estos días, en Chile, puede verse el documental "Che, vo, Cachai", que se exhibió en el Cine Arte Normandie y pronto ingresará al circuito comercial, donde se muestra la experiencia de estas organizaciones en Argentina, Uruguay y Chile.

La funa esta vez volvió a la comuna de Maipú, donde anteriormente se había denunciado al asesino Haroldo Latorre Sánchez, dueño del Colegio Instituto O ‘Higgins. Ahora fue el turno de Eduardo Enrique Cartagena Maldonado, Alias "Lalo", suboficial de la Fach y miembro del siniestro Comando Conjunto desde 1975, responsable de "secuestros, torturas y desapariciones de numerosos dirigentes comunistas entre ese año y 1976". Actualmente Eduardo Cartagena "está siendo procesado en el 4º juzgado del crimen de San Miguel por el secuestro y torturas que causaron la muerte de Alonso Gahona Chávez, desaparecido desde l 8 de septiembre de 1975" y está siendo encausado por el crimen, secuestro y desaparición de Víctor Vega Riquelme, ocurrido en 1976.

En la acción participaron también Alberto Rodríguez y Pablo Villagra, quienes desde el 18 de agosto y por 20 días realizaron, junto a Farah Neghme, la Huelga de Hambre Luciano Carrasco. Frente a la casa del criminal hablaron Pablo Villagra, Claudio Ibarra de la AFEP y Emiliano Hueravilo de Hijos La Plata. Al termino de la actividad, Julio Oliva, miembro de la Comisión Funa, expreso la importancia de mantener la esperanza y “la alegría que nos da el continuar la lucha de los que no están con nosotros”, anunciando que “seguiremos rompiendo la impunidad, como una forma de alcanzar la verdadera justicia: la de cambiar nuestra sociedad”.

La actividad se desarrolló en plena normalidad, con gran entusiasmo y alegría por parte de los manifestantes, una respuesta espontánea y cómplice de los vecinos, y culminó sin problemas pese a la llegada de una patrulla de Carabineros que, al parecer llamada desde el interior de la casa del torturador, se limitó a tomar datos y recibir de parte de una mujer, que salió de dicho lugar, los volantes que habían caído en su jardín y los rostros de los desaparecidos y ejecutados que habían sido instalados en su reja.

Así, una vez más, se cumplió el compromiso de “como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”, quedando absolutamente al descubierto en su vecindario este criminal perteneciente al Comando Conjunto.


Punto Final, 2 de febrero de 2001

El general Ramírez Hald sabe pero calla

¿Dónde está José Flores?

El brigadier general (r), Hernán Ramírez Hald, quien debió pasar a retiro anticipado en noviembre, por su procesamiento como cómplice en el caso Tucapel Jiménez, debe responder ahora por otro delito: el secuestro y desaparición del estudiante de 19 años, José Orlando Flores Araya, a quien interrogó y torturó en agosto de 1974.

"Quién sabe cuánto sufrió mi hijo... Una joven que le vio en Villa Grimaldi dice que estaba muy mal...", dice su padre, Orlando Flores. La familia que había formado con Lidia Araya no tenía grandes problemas. Habían comprado una casa en Maipú para vivir con sus seis hijos y, quizás más adelante, verían crecer a sus nietos. El taxi de don Orlando permitía esa expectativa. José Orlando, el mayor de los hijos, estudiaba combustión interna de automóviles en la Escuela Industrial "Cuatro Alamos" de Maipú y militaba en las Juventudes Comunistas. "Nosotros éramos de Izquierda. Soy obrero y pertenezco a la clase trabajadora. No podíamos estar, en ese tiempo y ahora, de parte de los explotadores... Pero no se puede matar por pensar distinto", enfatiza Orlando Flores.

El 23 de agosto de 1974, José partió temprano a la escuela, pero aún le dolía un tobillo que se había torcido jugando fútbol. A pesar de esto decidió continuar, había cumplido 19 años hacía sólo dos semanas.

A las 10:30 horas, una patrulla militar llegó hasta la escuela.

El teniente Haroldo Alberto Latorre Sánchez, de 27 años, venía al mando de la patrulla. Lo acompañaban dos oficiales y dos conscriptos. Al ingresar al establecimiento, solicitó al director, Luis Figueroa Márquez, citar algunos alumnos para interrogarlos por una supuesta recolección de dinero para el PC. Verificaron los antecedentes de cada uno y José Flores fue sacado por los militares en presencia del director, del inspector general y de alumnos. El libro de clases del 4º año "A" de 1974 consignó en su hoja de vida: "23 de agosto de 1974, el teniente Haroldo Latorre retira al alumno para interrogarlo" .

José Flores Araya fue llevado a la Escuela de Suboficiales, en Blanco Encalada 1550, sin registrar su ingreso en el libro de guardia de la unidad, a cargo del teniente Patricio Fuentes Brunetti. Este compartía la guardia con el capitán Pedro López Morales, oficial de ronda. El joven fue entregado a un teniente jefe del Departamento II o "de inteligencia" de la Escuela de Suboficiales: Hernán Alejandro Ramírez Hald, quien lo interrogó ese día.

Cerca de las 13 horas, los tenientes Haroldo Latorre y Hernán Sánchez llegaron en un jeep a la casa de Flores. "Rompieron todo y lo único que encontraron fue un panfleto de la UP", recuerda su padre. Horas después fue arrestado el profesor José Tomás Alfaro Acuña. También fue conducido a la Escuela de Suboficiales, donde se encontró con el estudiante Flores. Esa noche, Ramírez Hald los entregó a la DINA sin dejar registro de su salida. Ambos fueron trasladados a Villa Grimaldi en Peñalolén.

El profesor Alfaro allí pudo escuchar la voz de José Flores y su nombre en la lista de los prisioneros hasta el 29 de agosto del 74, fecha en que él fue trasladado a Tres Alamos. Otra joven, Myriam Vega, detenida en Maipú el mismo día que Flores, señala que estuvo con él en Villa Grimaldi, durante un careo. Pudo ver al joven en muy mal estado producto de las torturas. En adelante se pierden los rastros de Flores.

Al día siguiente de la detención -el 24 de agosto- su madre fue hasta la Escuela de Suboficiales y el cabo de guardia le indicó que durante la noche su hijo había sido sacado por agentes de la DINA. Dos días después un agente se presentó en su domicilio y le comunicó que su hijo se encontraba en la DINA, llevándose diversas pertenencias del joven.

La madre concurrió ese mismo día a la Escuela de Suboficiales y se entrevistó con Hernán Ramírez, quien le aseguró que José Flores había quedado libre la misma noche del 23 de agosto. Esto fue puesto en duda por el teniente Latorre quien señaló que no tenía constancia de la libertad del joven y que, al parecer, Ramírez Hald lo había entregado a la DINA.

La señora Lidia Araya presentó el 27 de agosto del 74, el primer recurso de amparo en favor de su hijo en la Corte de Apelaciones de Santiago. Más tarde, otros se agregarían sin ser acogidos.

Casi al mismo tiempo, se presentó una denuncia por presunta desgracia ante el 7º Juzgado del Crimen. A pesar de los antecedentes acumulados, el juez decretó el cierre del sumario el 4 de octubre de 1976. La resolución quedaría sin efecto en enero de 1979. Meses después, la causa quedó en manos del ministro en visita Servando Jordán, quien declinó su competencia a la justicia militar a fines de ese año, lavándose las manos.

La familia continuaba sin cesar la búsqueda.

Otra noticia les había devuelto la alegría, llegaba el primer nieto. El 28 de febrero de 1980 llegaron a casa a celebrar el bautizo del pequeño que aún no cumplía un año. Un golpe en la puerta no los dejó comenzar: era la CNI. Detuvieron a los padres de Flores y a cuatro hijos; sólo dejaron a Lidia Flores y su pequeño. Al día siguiente volvieron por ella y el niño quedó en custodia de unas monjas.

Canadá les otorgó asilo a los cinco jóvenes. A los pocos días Lidia, Patricio, Claudio, Clara y Mariluz Flores Araya llegaban a un país desconocido y sus padres quedaban presos en Chile. "Dijeron que yo era un comandante del MIR. Humberto Gordon nos interrogó y nos torturaron hasta hacernos firmar un documento. Mi esposa y yo estuvimos presos 16 meses", dice Orlando Flores.

Al ser liberados, la señora Lidia Araya se fue a Canadá, por la grave enfermedad al corazón que padecía. Nunca más volvería a Chile.

El 3 de enero pasado, los hermanos Flores Araya presentaron una querella patrocinada por el abogado Nelson Caucoto en contra de Augusto Pinochet, Hernán Ramírez Hald y todos los que resulten responsables.

La familia señala que no descansará hasta lograr que condenen a los responsables del crimen. "Ramírez Hald, Haroldo Latorre y todos los responsables tienen que pagar. Tengo un dolor tan grande al ver a Latorre que se pasea en Maipú, feliz y lleno de plata", señala don Orlando.

Haroldo Latorre tiene el cómodo pasar de un coronel retirado y es dueño del Instituto O’Higgins de Maipú


La Nación,  27 de mayo de 2010

JUEZ SOLÍS DICTA SENTENCIA EN CASO DE DDHH

El ministro en visita Alejandro Solís dictó sentencia de primera instancia en la investigación por los secuestros calificados de José Flores Araya y Rodolfo González Pérez, ocurridos a partir de los meses de julio y agosto de 1974, en la Región Metropolitana.

El magistrado determinó las siguientes condenas:

-Marcelo Moren Brito: 10 años y un día de presidio por el secuestro de José Flores Araya y 10 años y un día de presidio por el secuestro de Rodolfo González Pérez.

-César Manríquez Bravo: 10 años y un día de presidio por el secuestro de José Flores Araya y 10 años y un día de presidio por el secuestro de Rodolfo González Pérez.

-Manuel Carevic Cubillos: 10 años y un día de presidio por el secuestro de Rodolfo González Pérez.

-Hernán Ramírez Hald: 10 años y un día de presidio por el secuestro de José Flores Araya.

-Gerardo Urrich González: 10 años y un día de presidio por el secuestro de Rodolfo González Pérez.

-Haroldo Latorre Sánchez: 10 años y un día de presidio por el secuestro de José Flores Araya.

El magistrado optó además por rechazar la demanda por perjuicios acogiendo la excepción de incompetencia absoluta del tribunal planteada por el Fisco de Chile.

 


El Mostrador, 27 de febrero de 2015

Suprema dicta sentencia por secuestro calificado de dos jóvenes durante la dictadura

La Segunda Sala de la Corte Suprema, en un fallo unánime, resolvió acoger un recurso de casación que condena al Fisco por daño moral a Magaly González Pérez, la hermana de una de las víctimas, quien recibirá una indemnización por 70 millones de pesos.

La Corte Suprema dictó sentencia por los secuestros calificados de José Flores Araya y Rodolfo González Pérez ocurridos en 1974, durante la dictadura de Pinochet.

Según informó radio BíoBío, la Segunda Sala de la Corte Suprema, en un fallo unánime, resolvió acoger un recurso de casación que condena al Fisco por daño moral a Magaly González Pérez, la hermana de una de las víctimas, quien recibirá una indemnización por 70 millones de pesos.

Así se ratificó la sentencia condenatoria a los ex integrantes de la DINA, César Manríquez Bravo, Marcelo Moren Brito, Gerardo Urrich González, Manuel Carevic Cubillos, Hernán Ramírez Hald y Haroldo Latorre Sánchez a penas de 10 años.

En el fallo se detalla que “la acción indemnizatoria deducida como de naturaleza meramente patrimonial, porque los hechos en que se la sustenta son ajenos a una relación contractual o extracontractual, sino configurativos de un delito de lesa humanidad, del cual emana, además de la acción penal, una civil reparatoria”.


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