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Ramón Larraín Larraín

Teniente Coronel de Ejercito

Comandante del Campo de Prisioneros de Pisagua

Ramón Larraín Larraín era el oficial a cargo del campamento de Prisioneros y se destacaba por su odio irracional contra los prisioneros por su ideología política. Numerosos sobrevivientes afirman la brutalidad vivida por los prisioneros de manos de Larrain y sus subordinados, quienes fueron sometidos a torturas indescriptibles.

Numerosos sobrevivientes afirman la brutalidad vivida por los prisioneros, quienes fueron sometidos a torturas. La crueldad ejercido por el Comandante Larraín, afirma un ex preso, fue motivado por "odio irracional hacia todos los que estábamos allí."

En Pisagua se constituyeron tres Consejos de Guerra dirigidos por Larraín y con Mario Acuña Riquelme como Fiscal Militar, llevados a cabo en completa ilegalidad, sin respetar los derechos mínimos de los acusados a debido proceso. En total estos Consejos de Guerra procesaron a 147 personas.

Entre septiembre de 1973 y diciembre de 1974, en Pisagua fueron asesinadas 22 personas.

Fusilados por Ley de Fuga:

Luis A. Lizardi Lizardi. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

Marcelo O. Guzmán Fuentes: Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

Nolberto Jesús Cañas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

Michel Selim Nash Saez.. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

Juan Calderón Villalón. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

Juan Jiménez Vidal. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973

 

Fusilados por Consejos de Guerra ilegales

Julio C. Cabezas Gacitúa. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973

José R. Córdova Croxato. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973

Juan Valencia Hinojosa. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973

Mario Morris Barrios. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973

Humberto Lizardi Flores. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973

Freddy Taberna Gallegos. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973

José Sampson Ocaranza. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973

Juan A. Ruz Díaz. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973

Rodolfo Fuenzalida Fernández. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973

Germán Palominos Lamas. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973

 

Fusilados o muerto en tortura durante 1974

Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974

Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974

Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974

Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974

Manuel Sanhueza Mellado. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974

Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974

 

Fuentes: La Nación, La Tercera, Archivo Memoriaviva


27 de Octubre 2003 La Nación

Pisagua, a 30 años de la tragedia

Los 30 años de la tragedia del campo de prisioneros de Pisagua recordaron este fin de semana los sobrevivientes de ese lugar, que comandó como la principal autoridad militar de la zona el general Carlos Forestier. Sobre Forestier pesan los diez desaparecidos, siete de Pisagua y tres de Iquique, por los que está procesado como autor del delito de secuestro. Las actividades que se desarrollaron en Iquique y ayer ante la fosa de Pisagua, en la cual en junio de 1990 aparecieron 19 cuerpos, fueron organizadas por la Agrupación de ex Prisioneros de Pisagua. A ellas asistieron diversos dirigentes políticos y sociales, así como de las agrupaciones de familiares de desaparecidos y ejecutados de la zona y a nivel nacional.

La última historia de Pisagua está ligada a los siete episodios principales que ocurrieron en los meses posteriores al golpe de Estado. En ellos, bajo el mando mayor de Forestier, del comandante del campo Ramón Larraín y de oficiales del Ejército que hasta hace poco permanecían activos, perdieron la vida 25 prisioneros asesinados. Algunos de esos crímenes intentaron ser cubiertos por el manto jurídico de algún “consejo de guerra”, que luego se comprobó que constituyeron “una farsa”, como recientemente lo admitió uno de esos mismos oficiales, hoy retirado, en el proceso que instruye el ministro Daniel Calvo.

La “fuga” de seis detenidos el 29 de septiembre de 1973 se comprobó en el juicio que no fue tal, y que los prisioneros fueron fríamente asesinados. Oficiales que cumplían funciones de la guardia rotativa del campo lo reconocieron en el proceso.

El “consejo de guerra” del 11 de octubre de 1973 donde mataron a otros cinco prisioneros, tampoco fue tal “consejo”, y hasta el auditor militar de algunos de esos supuestos “tribunales de guerra”, capitán (R) Enrique Sinn Bruno, reconoció en el juicio que ese consejo fue “otra farsa”.

El 30 de octubre de 1973 mataron a cuatro dirigentes socialistas del regional de Iquique, los que habrían sido condenados a muerte por otro “consejo de guerra”. Es el mismo Sinn Bruno, que participó en ese “consejo”, quien declaró en el juicio que fueron obligados a cambiar la sentencia ya dictada que los condenaba solo a una pena menor de prisión, y dictar otra que los condenó a muerte. En ese “consejo” participó el entonces capitán y luego inspector del Ejército, hoy general (R) Sergio Espinoza Davis.

En enero de 1974 Forestier dictó un bando donde dijo que seis prisioneros fueron liberados de Pisagua. Pero la investigación judicial estableció que los detenidos fueron asesinados los días 15 y 16 de enero de ese año.

Los otros cuatro prisioneros fueron igualmente acribillados extrajudicialmente, dando como excusa para tres de ellos otros “consejos de guerra”.


La Tercera, Mayo 1998
Un largo y angosto cementerio clandestino

De vez en cuando el país recobra la memoria. Son golpes secos, tremendos y trágicos que hacen recordar que en Chile existen procesos pendientes. Heridas abiertas. Casos que tienen que ver con la memoria colectiva de un país que, pese a los esfuerzos oficiales, no se reconcilia con su propia historia. Un país que amparado en cifras macroeconómicas y en un afán de progreso, prefiere dejar a un lado uno de los hechos más traumáticos de su corta vida como nación. El golpe militar de 1973 y sus trágicas consecuencias. Muertes, torturas y desapariciones, son la tónica de un proceso que quebró el orden democrático de Chile, y en el cual, se siguen contando víctimas. Los últimos sucesos despiertan una vez más las esperanzas de los familiares de detenidos desaparecidos. Madres, esposas e hijos de personas que dejaron de ver hace 25 años, cuando fueron detenidos por los organismos de seguridad del gobierno presidido por el ex general Augusto Pinochet Ugarte.

Hoy, la sociedad chilena se ve sacudida por las noticias que hablan de la posibilidad de que algunos de los detenidos desaparecidos estuviesen vivos en el interior de la ex Colonia Dignidad, enclave alemán que fue utilizado como campo de prisioneros durante el golpe de 1973 y en el que se presume, se hallaría un cementerio clandestino con los cuerpos de varios de ellos.

Otro hecho, es el nuevo hallazgo de osamentas en el norte. Se trataría de tres fosas, donde estarían enterrados alrededor de 150 presos políticos fusilados en 1973, descubiertas en las cercanías del Campo de detención de Pisagua (Primera Región), luego que un presunto uniformado revelara al diputado por Antofagasta Felipe Valenzuela (PS) la existencia de esos depósitos. Con las informaciones entregadas por esa fuente, que estaba destacada en el lugar durante el golpe militar, se logró ubicar los puntos cavados a una distancia equidistante uno de otro, en la ribera del río Camarones, cerca de Quillagua Viejo. Las labores de rastreo dieron resultado a las 18 horas del lunes 4 de mayo, cuando fue desenterrado el primer cuerpo. Valenzuela indicó que los cadáveres están amarrados de manos y presentan signos de haber sido acribillados. Se trata de un nuevo hallazgo que se suma a los ocurridos a partir del año 1990, cuando la sociedad chilena pudo observar como eran descubiertos 20 cuerpos en terrenos cercanos a la Cárcel de Pisagua (en la foto). Era Junio de 1990, a sólo meses de recuperada la democracia, un hallazgo que remeció la memoria nacional y que puso al descubierto la brutalidad con la que actuaron algunos elementos de las Fuerzas Armadas.

 Osamentas en Pisagua

El viernes 1 de junio de 1990, los abogados Héctor Salazar, Carlos Vilas y Ernesto Montoya, presentaron la denuncia por "inhumación ilegal", a nombre de la Vicaría de la Solidaridad de Santiago y de la Comisión de Derechos Humanos, ante el Juzgado de Crimen de Pozo Almonte. Dos horas después, el Tribunal se constituyó en el lugar. El juez, Nelson Muñoz Morales y su secretario, se mantuvieron allí, en una carpa, recogiendo testimonios. La Vicaría de la Solidaridad ya tenía antecedentes un año antes de la existencia de este cementerio clandestino, ubicado al norte del cementerio de Pisagua. Fue el médico comunista Alberto Neumann Lagos, quien entregó su testimonio y una declaración jurada a los miembros del organismo. No obstante, se evaluó que las condiciones no estaban dadas en ese momento para emprender las acciones legales correspondientes. Por ello se decidió esperar las elecciones de diciembre de 1989. Una vez que la Concertación ganó y que Patricio Aylwin se hizo cargo del gobierno, se esperó un tiempo más, ya que el acceso al lugar era impedido por una barrera militar. Así se llegó al 31 de mayo, cuando se decidió interponer la denuncia. El primer cuerpo apareció a unos 70 centímetros de profundidad. Luego aparecieron otros. Los cuerpos estaban cubiertos por dos bolsas de arpillera amarradas, a la altura de las caderas, por gruesos alambres. Tenían los ojos vendados, sus ropas estaban intactas y orificios de bala atravesaban sus pechos.

El Campo de concentración de Pisagua está a dos horas de Iquique. Se accede por una carretera difícil en la que algunos tramos deben hacerse bordeando un precipicio. En camiones, golpeados y con frío, fueron llevados hasta allí 38 detenidos, el 14 de septiembre de 1973. "Cuando vimos el poblado, el fantasma tomó cuerpo. De inmediato nos encerraron en la cárcel. En el pueblo había unos 200 pescadores. El Comandante Larraín los reunió y les dijo que debían irse pues al lugar había llegado el 'cáncer marxista'. Nosotros debíamos permanecer encerrados. La cárcel tiene tres pisos. Al primero le llamaban 'catacumbas' ; en el segundo y el tercero había cuatro celdas. El 18 de septiembre llegó el barco Maipo con una carga de 400 prisioneros de Valparaíso. Se provocó un tremendo hacinamiento. Debíamos dormir de pie. Nos abrían las puertas sólo dos veces al día. A las 7 de la mañana nos daban un pan y un jarro de té y a las 4 de la tarde, un plato de porotos. Teníamos 7 minutos para comer, hacer nuestras necesidades y tomar agua" recordó en la revista Analisis de junio de 1990, Francisco Prieto Enríquez, ex prisionero que permaneció en Pisagua hasta el 31 de mayo de 1974.

Campo de concentración

El hallazgo de las osamentas de Pisagua causó impacto nacional. Impacto que legitimó la existencia de la Comisión de Verdad y Reconciliación, creada por el Presidente Aylwin para investigar los casos de violaciones a los derechos humanos cometidos desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990. La salinidad del mar y del desierto conservaron en una escalofriante integridad los cuerpos. Los esqueletos conservaban sus ropas, las amarras, las vendas y sobre todo, las expresiones de dolor. A medida que las investigaciones avanzaban se daban cuenta de nuevos antecedentes: las víctimas habían sido ejecutadas al margen de toda legalidad.

La revista Análisis del 11 al 17 de junio de 1990 cuenta que el 29 de septiembre de 1973, el teniente coronel Ramón Larraín, comandante del campo de concentración, gritó a los presos que necesitaba cinco voluntarios para trabajos en el exterior. Algunos, deseosos de tomar aire fresco, se ofrecieron. "Vimos salir a Juan Alarcón, Nolberto Cañas, Marcelo Guzmán, Michel Nash, Luis Lizardi y Juan Jiménez. Al poco rato llegó Larraín muy exaltado. En medio de insultos, informó que nuestros compañeros habían intentado fugarse, que no habían obedecido la orden de alto y que habían sido fusilados. Nadie le creyó", recuerda Francisco Prieto.

El 11 de octubre fueron sacados del campo José Córdova, Humberto Lizardi, Mario Morris, Julio Cabezas y Juan Valencia. Nunca más los vieron. A través de un bando, firmado por el Comandante en Jefe de la sexta división y hombre de confianza del general Pinochet, Carlos Forestier, se informó que habían sido fusilados para dar cumplimiento a la sentencia de un Consejo de Guerra. Nunca se encontró el expediente. Los detenidos fueron fusilados en Pisagua, pese a que se aseguró que el juicio se había realizado en Iquique, sin la presencia de los sentenciados. A los presos no les cupo duda de que había sido venganza. El fiscal militar Mario Acuña era un abogado de Iquique con vinculaciones con el narcotráfico. Sus actividades ilícitas habían sido descubiertas gracias a una investigación realizada por el destacado integrante del Consejo de Defensa del Estado, Julio Cabezas. El 11 de septiembre de 1972, Acuña fue nombrado fiscal por el juez militar Forestier. Una de sus primeras acciones fue ordenar la detención de Cabezas.


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