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Ariosto Lapóstol Orrego

Coronel de Ejercito

Comandante del Regimiento "Arica" de La Serena, Jefe de Plaza e Intendente Regional  (1973)

 

Ariosto Lapostol no llegó a ser procesado por los 15 asesinatos de la Caravana de la Muerte el 16 de octubre de 1973 al interior del regimiento "Arica" de la Serena, del cual era su comandante, pero sí lo fue por los homicidios del ciudadano argentino Bernardo Ledjerman y la mexicana María Avalos, padres de Ernesto, el niño huérfano que el entonces teniente Juan Emilio Cheyre entregó en 1973 a las monjas de La Serena para que se hicieran cargo de él, mintiendo a las monjas al decirles que la pareja padres del niño "se suicidó dinamitándose".

A pesar de que Ariosto Lapostol siempre ha declarado que no tuvo participación en la muerte de las 15 personas de La Serena, y que fue sobrepasado por la orden que Arellano traía de Pinochet y por el actuar de  la comitiva y en especial de Marcelo Moren Brito, no puede negar que fue él quien dirigió los consejos de guerra contra los prisioneros políticos asesinados y también fue él quien decidió no entregar los cuerpos a los familiares y ordenó que éstos se ocultaran en una fosa sin nombres en el cementerio de La Serena.

Quizás su responsabilidad es limitada al permitir los crímenes, pero si es totalmente responsable de las torturas y malos tratos a los que fueron sometidos todos los prisioneros que estuvieron detenidos en el regimiento bajo su mando y de las ordenes de detención de personeros y dirigentes locales que el propio Lapostol emitió. 

Fuentes: La Nación, El Día, Archivo Memoriaviva


La Nación, 8 de Junio 2004

Corte deja en libertad a ex comandante Lapóstol

La Sexta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, en fallo dividido, determinó otorgarle la libertad bajo fianza al ex comandante del regimiento Arica de La Serena, Ariosto Lapostol, procesado por su responsabilidad en el homicidio del ciudadano argentino Bernardo Lejderman.

La resolución adoptado por el tribunal indica que no hay mérito para mantener el arresto que regía contra el ex oficial.

El 27 de mayo pasado la jueza Carmen Garay encausó a Lapóstol por homicidio calificado, desde ese minuto permaneció detenido en su casa. Lapóstol lideraba el regimiento donde fueron ejecutados Lejderman y su pareja la mexicana María del Rosario Ávalos el 8 de diciembre de 1973.


El Día, 2 de Enero 2011

Ariosto Lapóstol: “Me jugué el pellejo por defender los derechos de la gente”

En la víspera de la navidad del 2010 el ex Comandante del Regimiento N 21 "Arica" (hoy Coquimbo) Ariosto Lapóstol Orrego cumplió un ritual que ha marcado su visitas a La Serena: recorrer sus calles y saludar a quienes conocieron su labor.
En esta ocasión agregó otro periplo.

Llegó hasta la redacción de diario El Día para lo que calificó entregar un saludo de paz. En este primer encuentro sólo se sacaron las fotografías de rigor porque debía regresar al día siguiente a Santiago.
Sin embargo, días más tarde lo contactamos telefónicamente para que se explayara sobre esta iniciativa.
El diálogo fue en dos ocasiones. Su motivación no era aislada. Además, no se trataba de cualquier personaje. Para las nuevas generaciones un desconocido. Sin embargo, para quienes conocieron su desempeño, una figura que vivió los días más duros del Gobierno Militar en La Serena.
Quien debió enfrentar la ejecución de 15 personas en su regimiento por la Caravana de la Muerte que lideró el General Sergio Arellano Stark.
Un episodio que le terminó costando su carrera.
Tiene 84 años y admite que cada 16 de octubre debe lidiar con los recuerdos de esa fecha. El día en que fueron fusilados desde un médico hasta un músico.

En esta entrevista no elude el tema. Incluso, devela episodios que no pudo responder cuando la periodista Patricio Verdugo (Zarpazos del Puma) lo enfrentó para que se refiera a la masacre. También se apura en precisar que no busca quedar como una víctima. Dice tener claro que por lo ocurrido hay gente que no lo quiere.
Sostiene que todavía existen ex oficiales, cabos y sargentos de su regimiento que aún están detenidos y presos. El hecho le preocupa, aunque está consciente que, “están pagando una situación bastante adversa para ellos y su familia”. Su postura es que se termine el odio, “hacer un país unido”.

No esconde la responsabilidad, “hubo bastantes errores, bastantes aspectos negativos y lógicamente se están pagando. No digo que no se castigue a quienes hicieron eso, pero se puede atenuar y disminuir una pena de 5 años a 3. Hay gente de mi regimiento que está detenida en Punta Peuco”.
-¿Debieran recibir el indulto presidencial?
“La iglesia está abogando bastante por esto, no sé si no fue escuchada, pero ha insistido ahora Monseñor Ezzati (Ricardo)”
-¿Cómo sigue enfrentado los recuerdos de las ejecuciones que impactaron en octubre de 1973 en el regimiento de La Serena?
“Es una situación bastante desagradable lo que me tocó vivir. Me jugué el pellejo en esa oportunidad por defender los derechos de la gente”.
-¿Al final su conclusión a la distancia es que se sintió sobrepasado por el general Sergio Arellano Stark?
“Históricamente lo que uno tiene que decir es la verdad de lo que sucedió. No colocarle algo a favor de uno. No soy de ese estilo”.
-¿Mantiene su misma versión de que no tuvo nada que ver con los fusilamientos?
“Lógicamente, es un aspecto histórico que no se puede tergiversar. Hay cosas que son muy crudas que no están escritas. No están las cuatro horas vividas en el Regimiento(16 de octubre), son muy penosas. Uno no se puede sacar del alma esos momentos”.
-¿Se ha reunido posteriormente con los familiares de Mario Ramírez o Jorge Peña Hen?
“No, lamentablemente no, me hubiese gustado mucho haber hablado con la viudas y los hijos”.
-¿Al día siguiente de las ejecuciones fue presionado para dar una entrevista a diario El Día para intentar explicar lo ocurrido?
“Lo que pasa es que se me preguntó de qué se les acusaba. Una cosa es decir de qué se les acusaba y otra es probar que eso era cierto, es distinto. Una cosa es que a uno lo acusen de que robó, pero hay que probar ese robo para castigar”.
-¿Después de los fusilamientos intentó conversar con el general Augusto Pinochet para contarle su versión de lo ocurrido?
“Fui a hablar con él en una oportunidad y le conté en forma rápida lo que había sucedido”.
-¿Le creyó?
“Me creyó, no daba su opinión, pero me dio la impresión de que estaba apesadumbrado con lo que había pasado. Me da la sensación que él no supo. El documento que llevaba Arellano (Sergio) era justamente lo contrario a lo que se hizo. En el documento decía A y se hizo Z”.
-Con la serenidad que dan los años, ¿Cree que pudo haber hecho algo distinto en esa gira del General, Sergio Arellano Stark para salvar la vida de los ejecutados?
“Podría haber seguido insistiendo y me habrían fusilado junto con ellos, claro. Hubo un momento en que le digo que de 15, 3 ya fueron juzgados ‘por consiguiente mi general, ordene que vuelvan a la cárcel a seguir cumpliendo su condena’. El me dice que yo fui muy blando, que en vez de 5 años debí haberle dado 20 o fusilarlos”.
-¿Pudo haber insistido más?
“Le digo, ‘mi general, si usted considera que yo fui blando, castígueme a mí entonces, pero a ellos ordene que vuelvan a la cárcel’. Le juro por Dios que fue así. El me contesta, ‘usted mida las palabras que me está diciendo’, como señalando, ‘está loco que lo castigue a usted en vez de a ellos’. El ya tenía pensado en fusilarlos”.
-¿Con el tiempo encontró cual fue la razón que se tuvo para ejecutarlos?
“Es una razón que tengo en el alma y el cerebro de por qué se actuó así. La orden escrita que él llevaba era A y él hizo Z”.
-Después se enteró de que la Caravana se desplazó al norte..
“Me llamó un comandante de Copiapó como a las siete de la tarde y le pregunté ‘qué quieres, está Arellano ahí’, ‘sí me contestó y quiere que envíe siete u ocho personas en camión a la cárcel de La Serena’ y le dije, ‘mira, no tengo espacio y le reiteré, ‘no hagas nada, mandarás gente para acá y morirán en el camino’, bueno, fue lo que sucedió”.
-¿Cómo explica y justifica el que los cuerpos fueran llevados al cementerio de La Serena sin que los familiares supieran?
“Quiero que se ponga en mi papel, en ese momento, en mi pellejo. Le ordené a un capitán que se tomarán todas las cosas que tenían en los bolsillos y se pusieran en una bolsa para entregarlas a las familias, el reloj y las cosas de valor que pudieran tener. Enseguida se efectuó el registro dactilar. Todas esas cosas se hicieron y después fueron llevados (cementerio) y que dejaran constancia, como quedó, en el libro de ingreso”.
-Si esa fue la orden, ¿porque los familiares nunca supieron oficialmente que allí los habían enterrados?
“Se hizo en una forma muy correcta, se enterraron en la fosa común. Cada vez que voy a La Serena, voy al cementerio y les coloco un ramo de flores, calladito”.
-¿Pero, porque nunca se dijo oficialmente que estaban ahí o tenía la orden de no decir nada?
..Silencio y cambia el tono de la voz, “No tenía ninguna orden, lo que no tenía era plata para haber comprado los ataúdes y haberlos entregado a la gente y a los familiares”.
-Pero, los cuerpos fueron exhumados y entregados 25 años después (noviembre de 1998)..
“Claro, porque me interrogó el juez Guzmán (Juan) por esta situación”.

¿DE QUÉ CONCEJO DE GUERRA?
Para el libro Los Zarpazos del Puma la periodista Patricia Verdugo le pregunta frontalmente al Comandante Lapóstol por qué no protestó más cuando sintió los disparos y el general le respondió que era el resultado del consejo de guerra. En aquella oportunidad el oficial contestó que “no pude y no puedo decirle por qué”.
36 años después el ex comandante Lapóstol se abre a contestar esa interrogante. “Qué podía protestar más si él me dice que es el resultado del Consejo de Guerra. El Consejo de Guerra si es que hubiera habido la orden la tenía que dar Arellano. El Consejo de Guerra le propone y le trae la proposición de sentencias a donde esté el general en este caso, pero si él cuando se escuchan los disparos me dice ‘debe ser el resultado del Consejo de Guerra’ quiere decir que no hubo porque él estuvo al lado mío y nadie le vino a proponer las sentencias”.
¿Qué sintió en ese momento, se impactó, enrabió qué?
“Es decir, horror, horror. Lo importante aquí es que pueden haber sido comunistas todos, pero hagamos las cosas correctamente, eso es lo importante. Para mí lo que hizo Arellano fue una mancha”.
¿Para el Ejército?
“Una mancha para el ejército. Lógicamente que hay aspectos que son muy negativos, como este por ejemplo. Usted comprenderá que eso no es lo mejor que puede hacer el Ejército. Lo lamento, porque el Ejército es mi hogar, mi vida. Entré a los 15 años a la Escuela Militar. Es parte de mi piel y de mi alma…El embajador de Chile ante las Naciones unidas en ese momento era don Sergio Diez Urzúa, él le mandó al general Pinochet un documento en el que le expone la inquietud que había en las Naciones Unidas por la gran cantidad de presos políticos en Chile. Qué es lo que hace el general Pinochet respecto de Arellano (Sergio), le delega funciones para que viaje hacia el norte: La serena, Copiapó, Antofagasta, Calama y por último Arica. Cuál es el objetivo de este viaje, analizar la cantidad de gente, la situación de por qué están presos y aquellas personas que, a juicio de Arellano, hubiesen cometido delitos leves dejarlos en libertad de inmediato. Eso es lo que dice el documento que yo lo leí con mis ojos y se lo leyó a mis oficiales y al cuadro permanente, sargentos, cabos y suboficiales. Entonces si le están ordenando dejar en libertad a aquellas personas que, a juicio de Arellano, hubiesen cometido delitos leves, por qué fusiló aquí en La Serena, hizo matar a ocho en Copiapó y a otros x en Antofagasta y en Calama”.

PARRAFO CLAVE
Cuando dos días después de ocurrido el fusilamiento Lapóstol salió dando a conocer las razones de las ejecuciones, se cuidó en dejar establecido que había sido responsabilidad de ‘un tribunal venido especialmente de la capital”. En 1988 admitió que esa frase le costó cara y evitó explicarla. Ahora sostiene que fue así, porque “me cortó la carrera no más. Arellano el año ‘74 me llamó por teléfono y me dijo que él se iba a oponer a que yo ascendiera a general, entonces me costó la carrera, con un general que se hubiera opuesto no ascendía”.
¿Siente rencor por Arellano por haberle truncado la carrera?
“No me interesa el señor Arellano, yo soy superior al problema. Yo vivo tranquilo, lamento no haber ascendido lógicamente, no tengo rencor…habría seguido la carrera, pero resulta que lo nombraron Comandante en Jefe de la Segunda División del Ejército, a la cual pertenecía mi regimiento y quedaba bajo las ordenes directas de él”.
-¿No le gustó quedar bajo sus órdenes por lo que había ocurrido un año antes?
“Me daba lo mismo, siempre que fuera un general correcto..Estoy arrepentido de que en el momento que llego de regreso del aeropuerto y me encuentro con esta cosa dantesca ordeno ciertas cosas, pero no tenía dinero para comprar 15 ataúdes que era lo más fácil de solucionar. Después con tranquilidad se habría podido hacer, ahora en el retiro me repelo de no haberlo hecho. Qué me costaba haber ido en un jeep a la funeraria A, B y que me regalaran 15 ataúdes, habría sido una expresión de seriedad y ecuanimidad, por último se cometió un crimen y error grave, pero aquí están los cadáveres”.
-¿Pero, está consciente de que eso hubiese sido un abierto desafío al régimen de Pinochet y al poder de Arellano?
“Pero, bueno, la ley de Guerra establece que uno debe devolver los cadáveres, yo no los devolví porque no tenía dinero para los ataúdes. Hice todo lo posible, todas las cosas que había que hacer las hice, menos lo fundamental. Lo fundamental era meterlos en un ataúd llamar a la gente. Tenerlos en una guardia de honor en el regimiento y decirle a las madres y esposas, a quien fuera: Señora este es su marido, este es su hijo dónde quiere que se lo llevemos”.
-¿No fue para que quedaran impunes los crímenes?
“No. Yo no soy nadie, creo que los deudos están autorizados para creer lo que ellos quieran creer. Justamente una de las maneras de decirles perdonen era el saludo de pascua que yo quería mandar”.
¿Hizo todo lo posible para que el general Sergio Arellano le pasara un documento que dejara establecido claramente lo que se había hecho en La Serena?
“Qué documento me iba a pasar. Yo le pedí, ‘por favor mi general entrégueme, déjeme copia del acta del Consejo de Guerra’, entonces como no tenía acta, no había habido nada, los fusilaron sin nada. Sin hacer un Consejo de Guerra y por consiguiente qué documento iba a ver. El ayudante dijo que le faltaba la firma del general, entonces me vuelve a meter la pata el ayudante. Se ejecutó la gente, sin haber Consejo de Guerra y sin que el general Arellano hubiera dado su veredicto de lo que se proponía”.
¿Cuándo viene a La Serena busca intentar reencontrarse con los familiares para insistir en pedirles perdón?
“No, no he hablado jamás con nadie, porque estimo que es abrirle la herida, la jodienda. Creo que en buena lid ellos no deben sentir mucha simpatía por mí, por haberme atorado con el problema y no haberme conseguido 15 ataúdes para entregarlos”.

LA PROCESIÓN POR DENTRO
-¿Cómo enfrentó el desfile de militares por los tribunales tras el retorno a la democracia en 1990?
“Eso es muy lamentable y lamento que haya gente detenida”.
-Para las organizaciones de DD. HH está bien detenidas y pagando por los crímenes cometidos..
“Lógicamente si le pregunta a una señora cuyo marido murió o al hijo de esa señora, murió el papá, lógicamente que no nos quiere. No me recuerdo del nombre de uno de los tres (prisioneros) que estaba condenado por mí a 5 años, el hijo es sacerdote y está en Africa. Me fue a ver, yo ya estaba en retiro y fue como seminarista y se arrodilló y me dio la bendición. Me dijo, ‘usted se jugó por defender a mi padre’. El como sacerdote dentro del amor que Cristo le incrustó en su alma, perdonaba, a pesar de que la persona que había muerto era su padre”.
-¿Le afectó sicológicamente lo que vivió en el Regimiento en 1973?
“Es decir el 16 de octubre pasado estaba en una fiesta, pero no estaba contento, porque era esa fecha, el resto celebraba un cumpleaños, pero yo estaba triste y mi familia me dijo, ‘qué te pasa’, no les puedo empezar a decir que mi tristeza se debe a esa situación”.

CAPACIDAD DE CHEYRE
-¿Se sorprendió cuando el Presidente Ricardo Lagos nombró al General Juan Emilio Cheyre como Comandante en Jefe del Ejército?
“No, por la capacidad de Cheyre. Además, tengo entendido que se habían conocido en España, me da la sensación que Lagos lo pulseó, lo valorizó y se dio cuenta del valor intelectual y moral de él”.
-¿Creyó que le jugaría en contra el haber estado en un regimiento donde se fusilaron a 15 personas?
“No creo que lo haya afectado porque la actuación de él siempre fue correcta. En la oficina de la comandancia del Regimiento estaba Arellano (Sergio), las 5 personas que lo acompañaban, yo y Cheyre, que era Teniente y en un momento dado cuando me canso de decirle A al General y él decía Z, le digo ‘permiso para retirarme porque no estoy de acuerdo’ y me siguió Juan Emilio, cerré la puerta y le dije que cualquiera orden que diera él (Arellano) o algún miembro de su comitiva no se cumplía hasta que no se diera el visto bueno”.
-Pero, está claro que eso nunca se cumplió..
“No, no, no, en cuanto de que participara gente de mi regimiento”.
-En un momento se le intentó involucrar en las algunas ejecuciones..
“Jamás se pudo probar, él estuvo siempre conmigo, fuimos a dejar a Arellano al aeropuerto. Volvimos y ya la gente estaba fusilada. El no participó en ese asunto”
-¿Cómo interpretó la frase del “Nunca más” que planteó Cheyre ya como Comandante en Jefe del Ejército cuando se recordaron 30 años del golpe?
“La mesa de diálogo es el primer intento para reconciliar los ánimos en el país. Ya tenemos el ejemplo de la revolución de 1891, los odios se mantienen”.
-¿Espera que algún día los chilenos se reconcilien?
“Ese es el mensaje final e inicial, Dios quiera que estemos cerca. La gente tendrá que recapacitar, aunque la gente joven no está ni ahí con estos temas”.
¿Qué espera del gobierno de Sebastián Piñera en materia de juicios a los militares?
“El Ejército va por su camino, su misión y hacer las cosas que les corresponde hacer. Tiene un Comandante en Jefe que sabe lo que tiene que hacer y Piñera no tiene ningún problema con el Ejército. Tal como lo dijo el General Schneider, el Ejército tiene que cumplir las misiones que la Constitución Política le establece, las Fuerzas Armadas en general. Desviarse de esa misión no es correcto”.


El Día, 3 Enero de 2011

Refutan dichos de Ariosto Lapóstol

Si bien cree que nunca es tarde para reconocer crímenes, sostuvo que tuvo responsabilidad al igual que Sergio Arellano Stark
La Serena

La presidenta de la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos de La Serena, Ana Merino, si bien reconoció que nunca es tarde para reconocer los crímenes o los delitos, dijo que el ex comandante, Ariosto Lapóstol (quien concedió una entrevista a El Día el domingo), también fue responsable de lo sucedido en el Regimiento Arica, cuando él estuvo a cargo.

En la publicación, el ex militar deslindó responsabilidades en el general Sergio Arellano Stark, quien lideró la Caravana de la Muerte, que en la zona asesinó a 15 personas.
“Le dijo a familiares que (las personas) habían sido asesinadas y lanzadas a una fosa común, pero no puso a disposición a que hiciéramos la denuncia para encontrar los restos de los ejecutados”, indicó.

Insistió en que Lapóstol tenía responsabilidad por permitir los crímenes, porque “se torturó a mucha gente en el regimiento, en que él estaba a cargo, en que hubo procesados, pero no condenados”.

Si bien dijo que hubo personas que efectivamente encontraron los restos y se les dio digna sepultura, siguen casos en la nebulosa, como lo sucedido el 4 de abril de 1974, en que “estando Lapostol”, fue detenido Bernardo Cortés Castro, en Coquimbo, y llevado al Regimiento donde se le torturó y los testigos que estuvieron ahí declaran que a las 02:30 de la madrugada lo asesinaron”.

Luego, agrega que el día siguiente, cuando su padre acudió al recinto militar a llevarle ropa, “le dijeron que había intentado fugarse… Sus restos hasta el día de hoy no han aparecido”.


El Día, 9 de Enero 2011

Eliseo González: “No sé cómo se atreve a volver a La Serena después de lo que hizo”


Ex preso político y quien se salvó de ser ejecutado en octubre de 1973, asegura que en ningún caso le cree las señales de perdón y arrepentimiento que formuló en entrevista con diario El Día el ex coronel Ariosto Lapostol Orrego. Junto al ex gobernador de Vallenar, Víctor Hugo Rojas, asegura que el militar (R) falta a la verdad.

Las declaraciones del ex comandante del entonces, Regimiento Nº 21 Arica (hoy Coquimbo), Ariosto Lapostol Orrego no pasaron inadvertidas. Volvieron a colocar en trincheras opuestas a los protagonistas de un tema sensible para los serenenses: El fusilamiento de 15 personas en octubre de 1973 por la “Caravana de la muerte”.
Lapostol insistió a diario El Día que fue sobrepasado por el general Sergio Arellano Stark y que no tuvo que ver con la masacre. Además, recalcó en el perdón a las víctimas y que su error es no haber entregado los cuerpos a los familiares.
Sin embargo, Eliseo González (80) y Víctor Hugo Rojas (77) de la Agrupación Comunal de ex Presos Políticos 16 de Octubre La Serena, son críticos de la confesión de Lapostol. Si bien admiten que nunca es tarde para el arrepentimiento, también recalcaron que Lapostol está reconociendo sólo una parte de la historia. Aseguran que durante su estadía en el regimiento no sólo estuvo en las ejecuciones de 15 internos, sino también de otras personas.

González sostiene que Lapostol no se la jugó por los derechos de los prisioneros.
“Jamás, jamás, si cuando visita la cárcel él les dice ‘no tenemos nada en contra de ustedes, lo que tenemos es con los comunistas que han envenenado el país’. Creía que se estaba dirigiendo a los presos comunes, pero nos hablaba a nosotros. Los hombres se dan cuenta y le dicen que estaba metiendo la pata, y sigue: ‘A ustedes no son los que hay que exterminar’, entonces a quién había que exterminar, a nosotros los que estábamos al otro lado. Qué va a defender los derechos humanos un hombre que está hablando de exterminar”.
¿Él también reconoce que uno de los errores que cometió fue no haber sido más fuerte y haber entregado los cuerpos a los familiares?
“No quiso, si llegaron al extremo de pedir la llave del cementerio a Teófilo Díaz, que era el administrador que fue quien registró los cadáveres”.
¿Pero, según Lapostol fue él quien pidió que se registraran los cuerpos?
“No, entonces dónde está Bernardo Cortés. ¿Está registrado Santoni? ¿Están registrados los hermanos Rodríguez que fueron asesinados durante su administración?, tampoco. Él se niega a reconocer su terrible culpabilidad, esa es la verdad”.
¿Siente que estaría intentando lavar su imagen?
“Lavar su imagen, yo no sé cómo se atreve a volver aquí a La Serena después de todo lo que hizo”.
Gente ligada a los DD. HH. sostiene de que nunca es tarde para arrepentirse, ¿usted crece lo mismo?
“No creo que esté arrepentido porque está diciendo que salvaguardó los derechos humanos. Hagamos un análisis de los quince fusilados. Por qué Jorge Peña Hen, qué responsabilidad tenía, por qué lo llevaron ese día al fusilamiento. Por qué matan a Mario Ramírez a Ossandón y a Barrantes …”.
¿Plantea que nunca Lapostol tuvo el interés de entregar los cuerpos a los familiares?
“Nunca, nunca”, (lo recalca varias veces).
¿Él dice que le faltó dinero para comprar los ataúdes?
“No fue dinero, después fuerin encontrados los cadáveres de los dos Rodríguez, el del ‘Milico’ Santoni. Los Rodríguez, tenían como comprar un ataúd. Los familiares de Mario Ramírez también. Todos poseían algunos medios, qué iba a comprar los ataúdes él. Siguieron echando gente ahí (fosa común del cementerio). Todo bajo la administración y amplio dominio de este zar que había en la Cuarta Región como Ariosto Lapostol, intendente, comandante del regimiento, jefe de plaza, juez militar”.
¿Tras el regreso de la democracia alguna vez se reunió con él ?
“No, no”.
¿Si quisiese reunirse con ustedes, lo recibirían?
“Sí, y le diríamos que cómo tiene cara de estar diciendo esas cosas. Nosotros estamos dispuestos a enrostrarle su villanía y su mentira, porque es imposible que un hombre que haya actuado en esa forma ahora haga esas declaraciones”.
-Sin embargo, no fue condenado como el ex general Manuel Contreras y el propio Sergio Arellano Stark.
“Claro, porque en el caso del matrimonio argentino -mexicano fue aplicada la Ley de Amnistía y, en lo otro, él se lavó las manos con Arellano”.
Lapostol sostiene que Arellano llegó a la zona con un documento que decía A y al final hizo Z…
“Él lo dice para justificar algo, porque en el mismo diario días después de las ejecuciones señaló que fueron ‘medidas ejemplarizadoras y que fueron ejecutados tantos extremistas”.
¿Durante estos 36 años ha intentado dar vuelta la página?
“Odio no hay, porque el sufrimiento sublima y uno no le desea mal a nadie. Lo que desea es que reconozcan realmente qué es lo que hicieron y que tengan algo de arrepentimiento esta gente”.

SALVADO DEL INFIERNO
Víctor Hugo Rojas (77) era gobernador de Vallenar y fue detenido el 12 de septiembre de 1973. Tenía 39 años. Sólo pudo recuperar la libertad el 8 de marzo de 1978. Se le conmutó la pena de cárcel por extrañamiento.
Admite que sólo gestiones de alto nivel eclesiástico lograron salvarle la vida. De hecho, estaba condenado a muerte. Además, reconoce que le jugó a favor el haber estado recluido en la cárcel de Vallenar y no en La Serena para el 16 de octubre de 1973. “Me trasladan a La Serena el 19 de octubre”.
¿En algún momento temió que llegara una segunda “Caravana de la muerte”?
“Sí, porque cuando a uno lo llevaban a la tortura daba la impresión de que la gente andaba como drogada. El 4 de mayo de 1974 me condenan a la pena de muerte y eso crea un terror en todos los presos. Estuve en un calaboso donde había una tablilla que decía ‘en capilla’ hasta el 27 de mayo”.
La suerte estaba echada. El mismo reconoce que en cualquier momento pudieron haberlo sacado de la celda y asesinarlo. El abogado me dijo: ‘Aquí no hay mucho que hacer porque el estado de Derecho no existe’ y me señaló que lo único que quedaba era que había que moverse en Santiago”.

Recuerda que fue clave que siendo dirigente de los trabajadores de Algarrobo (CAP) se vinculó con la Caja de Ahorro Juan Godoy de Copiapó donde era integrante el entonces obispo Juan Francisco Fresno Larraín. “Cuando los trasladan a La Serena como arzobispo llega Carlos Camus Larenas. Él se la jugó entero cuando yo estaba con la pena de muerte y acompaña a mi esposa y conversan directamente con el capellán castrense y a través de él se llega a José Toribio Merino Castro (máximo de la Armada), quien le dice que se quede tranquila porque a su marido no le pasará nada y que él iba a interceder. Todavía mi esposa guarda la carta que le envío. Esa fue la salida del asunto porque mi pena de muerte estaba firmada por Ariosto Lapostol, pero después cuando me cambian la condena, la escondieron”.
Rojas asegura que los militares son celosos de sus acciones y sobre todo del concepto de la hombría “y cuando Lapostol culpa a Arellano es una cobardía terrible y dentro del código militar es muy complicado. Toda la gente que murió fue cuando él estaba con poderes y tenía todos los cargos”.


SemanarioLocal.cl, 2nd de Marzo 2013

Carta Abierta Al Ministro Secretario de la Presidencia

De mi consideración:

Soy Yelena Monroy Rodríguez Presidenta de la Agrupación de Ex Menores víctimas de Prisión Política y Tortura de La Serena.

En octubre de 1973 el entonces Teniente Juan Emilio Cheyre, los Sub-Tenientes Jaime Ojeda Torrent y Fernando Polanco Gallardo y 9 militares con brazaletes del SIM (servicio de inteligencia militar), pertenecientes al Regimiento de Infantería y Artillería N° 2 Arica (actual Regimiento de Infantería N° 21 Coquimbo) allanaron mi domicilio en la ciudad de La Serena. Según el entonces Teniente Juan Emilio Cheyre, el tenía una orden de Fiscalía Militar de La Serena para allanar y detener a Eliana de Jesús Rodríguez Dubó (mi madre).

El allanamiento fue violento, quebraron los vidrios de la casa, rompieron los muebles; las personas que estábamos presente en ese momento éramos Mónica Monroy Rodríguez(12 años), Cristian Monroy Rodríguez(10 años), Marianela Monroy Rodríguez(8 años), Yelena Monroy Rodríguez(3 años y 6 meses) y Natacha Monroy Rodríguez(1 año y 10 meses), nos hacen salir al patio y nos colocan de espalda contra la pared, el Teniente Juan Emilio Cheyre le ordena a unos de los militares que nos apunte con su metralleta y da la orden que si alguien se mueve que nos golpee con la culata de la metralleta. Como nuestra madre no se encontraba en ese momento porque estaba trabajando, nos pregunta por ella y en donde estaban escondidas las armas, según el Teniente Juan Emilio Cheyre nuestra madre pertenecía al Plan Z en La Serena; como nadie le dice donde estaban las armas comienza a amenazarnos de muerte, que iba matar a nuestra madre y a nuestro padre.

Orlando Monroy Labarca (nuestro padre) lo van a buscar a su trabajo y lo llevan detenido hasta la casa donde se estaba realizando el allanamiento. El Teniente Juan Emilio Cheyre le ordena a los Sub-Tenientes Jaime Ojeda Torrent y Fernando Polanco Gallardo que golpeen a nuestro padre, mientras él le pregunta por las armas del Plan Z y que le diga dónde está nuestra madre. Hasta ese momento el Teniente Juan Emilio Cheyre no creía que nuestra madre estuviera trabajando, cuando esta regresa de su trabajo y hace ingreso a la casa, le ordena de nuevo a los Sub-Tenientes Jaime Ojeda Torrent y Fernando Polanco Gallardo que la golpeen delante de sus hijos, pero esta vez es mucho más violento, porque el Teniente Juan Emilio Cheyre no se conforma tan solo con que la golpeen sino que comienza a amenazarla con matarla a ella delante de sus hijos sino le dice donde están las armas, que nos va a matar a todos.

El Teniente Juan Emilio Cheyre ordena que se quemen los libros que hay en la casa, a los militares que participan en el allanamiento que hagan hoyos en el patio para que encuentren las armas del Plan Z.

El Teniente Juan Emilio Cheyre se lleva detenida a mi madre, con las manos amarradas en la espalda, golpeada y se lleva unas cajas de cartón con propaganda de Salvador Allende y unos libros (según él eran libros marxistas); hace que la suban al camión militar y él se va en la patrulla militar acompañado de los Sub-Teniente Jaime Ojeda Torrent y Fernando Polanco Gallardo.

Una vez terminado el allanamiento y antes de irse, el Teniente Juan Emilio Cheyre ordena al militar que vigila la entrada a nuestra casa, que se quede y desde ese momento tanto mis hermanos como mi padre, comenzamos un arresto domiciliario que se prolongó hasta noviembre de 1973.

El año 2002, cuando era Presidente Ricardo Lagos Escobar y nos enteramos que Juan Emilio Cheyre estaba en la prelación para ser Comandante en Jefe del Ejército de Chile, nosotros como familia hicimos llegar una carta denunciando estos hechos, al presidente Lagos (carta que nunca respondió). Hicimos público el testimonio de nuestra madre Eliana Rodríguez Dubó, que no solo relata su detención sino también su tortura en las dependencias del Regimiento de La Serena, en las cuales participa el Teniente Juan Emilio Cheyre, como resultado de este testimonio a nuestra madre la entrevistaron ese mismo año el semanario EL Siglo, la Radio Nuevo Mundo y otros medios de comunicación tanto en Chile como en el extranjero.

En diciembre del 2010, el canal TV. RED retrasmitió la entrevista realizada por la historiadora Sra. Patricia Arancibia Clavel al Ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile Juan Emilio Cheyre. En esta entrevista Juan Emilio Cheyre reconoce su participación en actividades del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 en La Serena, reconoce también haber acompañado al Comandante del Regimiento de Infantería y Artillería N° 2 Arica (actual Regimiento de Infantería N° 21 Coquimbo) Ariosto Lapostol Orrego, a detener al entonces Intendente de la IV región y llevarlo a las dependencias del Regimiento en La Serena.

Eliana Rodríguez Dubó está reconocida como víctima de prisión política y tortura por la Ley 20.405.

Sus hijas Marianela Monroy Rodríguez, Yelena Monroy Rodríguez y Natacha Monroy Rodríguez, están reconocidas como víctimas de prisión política y tortura por la Ley 19.992 y la Ley 20.405, porque los antecedentes antes mencionados son validos para el Estado de Chile, para ser consideradas víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Sin otro particular.

Yelena Monroy Rodríguez


Cambio21, 2 de julio de 2013

Familiares de derechos humanos piden investigar a general Cheyre (R) por 15 fusilados de "Caravana de la Muerte

El abogado encargado de presentar la acción judicial, Cristián Cruz, solicitó procesar al actual presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral (Servel), ya que al ocurrir los hechos, el regimiento era comandado por el coronel Ariosto Lapostol, a cuyas órdenes estaba el entonces teniente Cheyre.

Se cumplirán 40 años desde que la siniestra comitiva militar conocida como "Caravana de la Muerte", recorriera el país en helicópteros Puma del Ejército, en octubre de 1973, dejando a su paso un saldo de ejecutados y desaparecidos.

Por esta misión, que fue ordenada por Augusto Pinochet y que estuvo a cargo de Sergio Arellano Stark, 28 familiares de los quince ejecutados políticos del Regimiento Arica Nº 21 de La Serena, presentaron el 28 de junio pasado una acusación en contra del ex Comandante en Jefe del Ejército , Juan Emilio Cheyre.

El abogado encargado de presentar la acción judicial, Cristián Cruz, solicitó procesar al actual presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral (Servel), ya que al ocurrir los hechos, el regimiento era comandado por el coronel Ariosto Lapostol, a cuyas órdenes estaba el entonces teniente Cheyre.

Sobre el tema, Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, aseguró a Cambio21 que " espera que esta acción presentada por los familiares de los presos políticos de la Caravana de la Muerte sea acogida por la ministra que lleva la causa.

Agregó, que "en este momento más que nunca es valioso el aporte que se hace a la causa que tiene que ver con la intervención que tuvo en varios procesos relacionados con los derechos humanos Juan Emilio Cheyre".

Lira criticó en conversación con Cambio21 que "muchas veces se han presentado argumentos, fundamentos y testigos de la involucración de diversas personas en la violación de derechos humanos, pero no han tenido buena acogida". Al respecto, Ana María Merino, presidenta regional de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, expresó a el diario El Día de La Serena, que se hace imperativo continuar hasta las últimas consecuencias en los casos de crímenes de lesa humanidad ya que "esto no puede seguir en la impunidad, porque han pasado casi 40 años y sigue impune.

Merino agregó que hay que continuar esta lucha hasta las últimas consecuencias. Ellos (quienes violaron los derechos humanos) caminan por las calles como que en Chile no ha pasado nada. Cheyre dice soy apolítico, pero sin embargo ocupa un cargo en el gobierno".

Finalmente, Héctor Marín, quién perdió a su hermano Jorge Marín en manos de la Caravana de la Muerte, en conversación con Cambio21 sostuvo que estuvo por hacer la denuncia y querellas, pero reconoció que siente un poco de temor que por el cargo público que ocupa hoy Juan Emilio Cheyre en el Servel siga impune y lo defiendan. Agregó que "aún hay impunidad en caso de derechos humanos, por leyes vigentes que los protegen, como la Ley de Amnistía y Voto de Perdón dictadas en dictadura"

"Tenemos la claridad y la razón que existe el derecho que se haga justicia en este caso y en todos los casos de derechos humanos que por tantos años hemos golpeado las puertas, esperamos que se haga justicia", enfatizó Marín.

"Como familiares no nos anima el odio, ni la venganza, simplemente nos incita el derecho de justicia", concluyó Héctor Marín, quien es presidente de la Agrupación de Familiares de ejecutados Políticos Desaparecidos de Iquique y Pisagua.

Declaración que lo inculpa

Según el sitio web liberación.cl, el ex oficial de ejército Pedro Rodríguez Bustos, en su declaración ante el juez Juan Guzmán (26/12/1999), inculpó a Cheyre. Rodríguez señaló una conversación con sus compañeros -los subtenientes Guillermo Raby Arancibia y Julio Lafourcade Jiménez-, que le relataron cómo los oficiales que viajaban en el helicóptero Puma fusilaron, por órdenes del general (r) Sergio Arellano Stark, a 15 prisioneros políticos que permanecían detenidos en la cárcel de La Serena.

En el helicóptero Puma viajaban el general Sergio Arellano Stark -jefe de la misión delegada por Pinochet-, Pedro Espinoza Bravo, Armando Fernández Larios, Marcelo Moren Brito, Sergio Arredondo González, Juan Chiminelli Fullerton, Emilio de la Mahotiere González, Luis Felipe Polanco y Carlos López Tapia. Antonio Palomo Contreras, sólo realizó la "Caravana" por el sur. A estos oficiales se agregaron dos clases de la Escuela de Infantería.

Pedro Rodríguez señala que Arellano Stark se reunió con el comandante del Regimiento Arica de La Serena, Ariosto Lapostol Orrego, y que "ordenó revisar inmediatamente los procesos de los que, a su juicio, eran los más pesados. (...) El fiscal militar, mayor de Carabineros de apellido Cazanga, le entregó los antecedentes". Arellano y los integrantes de la Caravana de la Muerte se reunieron con el comandante Lapostol y determinaron traer desde la Cárcel de La Serena a los 15 presos. Arellano citó a todos los oficiales del regimiento, junto a los miembros de la comitiva: "(estos últimos) oficiaron como pelotón de fusilamiento, ejecutando a los quince detenidos. (...) Inmediatamente ordenó a los oficiales del regimiento concurrir al lado del ejecutado para descerrajarle un tiro de gracia si era necesario, ante lo cual así ocurrió".

Rodríguez inculpa a varios de los oficiales que debieron dar "el tiro de gracia", entre ellos Juan Emilio Cheyre Espinoza. Los cuerpos fueron trasladados en un camión del regimiento hasta el cementerio municipal, donde fueron inhumados en la fosa común y tapados con cal. Al día siguiente, la Caravana de la Muerte siguió con destino al norte.


La Nación, 20 de Agosto 2013

Coronel (R) Lapostol y caso Lejderman: "Monseñor Fresno me dijo: deje el bebé acá"

El coronel (R) del Ejército Ariosto Lapostol, cuyo ayudante en 1973 era Juan Emilio Cheyre -quien años después fue comandante en jefe de esa institución castrense-, relató este lunes detalles sobre la entrega en un convento de Ernesto Lejderman, entonces un bebé, luego de la muerte de sus padres a manos de una patrulla militar.

El trágico hecho ocurrió en 1973. De acuerdo a la investigación judicial del caso, sus padres, Bernardo Lejderman -de nacionalidad argentina- y María Ávalos Castañeda -mexicana-, fueron acribillados al interior del valle de Elqui por un grupo de militares.

Su hijo sobrevivió y, según ha relatado él mismo al recordar el crimen 40 años después, aún abrazaba a su madre muerta cuando fue retirado por los uniformados.

Sobre el caso, Lapostol señaló que los soldados a cargo del operativo, pertenecientes al regimiento "Arica" de La Serena, le habían expresado que la pareja había abierto fuego contra ellos.

Tal versión fue desestimada en el proceso judicial que concluyó con la condena sobre tres ex miembros del Ejército por homicidio calificado en 2007. La investigación determinó que ambos civiles estaban desarmados.

Luego de las muertes, el ex oficial, quien era en esa época jefe de plaza en La Serena, dispuso entregar al pequeño en un convento de esa ciudad. Sobre ese momento, relató que había conversado con la madre superiora del recinto "contándole el caso, y le dije que no podía tener una guagua en el regimiento", según una entrevista concedida al noticiario "24 Horas" de TVN.

"La madre superiora hizo llegar a monseñor (Juan Francisco) Fresno, que llegó ahí. Nos juntamos, conversamos y él me dijo: déjemelo aquí, pero en el buen entendimiento que es por unos días nada más", indicó Lapostol.

Monseñor Fresno estaba a cargo entonces de la diócesis de La Serena. Posteriormente fue arzobispo de Santiago y elevado al cardenalato por el Papa Juan Pablo II. Falleció en 2004.

Sobre la participación de Cheyre en las gestiones relacionadas con el traslado del niño, Lapostol indicó que sólo actuó en el marco de su calidad de ayudante.

"Él era mi ayudante y, lógicamente, si había que llamar a la embajada argentina él hacía el llamado, y cuando estuviera listo me pasaba la comunicación a mí, pero en ese sentido de ayudante. Él no intervino en absoluto, en nada", aseveró.

Tras la investigación judicial del asesinato de la pareja, Lapostol fue absuelto por falta de participación en el hecho.

Cheyre, actualmente en retiro, es el presidente del consejo directivo del Servicio Electoral (Servel).


24Hrs, 20 de Agosto 2013

Caso Lejderman: Habla general ex jefe de Juan Emilio Cheyre


Hace casi cuarenta años le ordenó a Juan Emilio Cheyre entregar a un convento de monjas en La Serena a un niño cuyos padres habían sido asesinados por una patrulla militar.

Se trata del ex comandante Ariosto Lapostol quien por primera vez se refirió, en exclusiva con 24 Horas, al caso Lejderman Ávalos.

"Yo me pude haber desecho del chiquillo, haberlo dado en adopción a un matrimonio chileno que no tenía hijo, haberle dicho pónganle Juan Pérez y no le cuenten nada", afirma Lapostol.

El ex comandante del regimiento Arica recuerda que en diciembre de 1973 recibió información de un matrimonio de extranjeros que vivía con su pequeño hijo en el Valle del Elqui, por lo que ordenó recabar más antecedentes.

"Yo le ordené a un capitán que vaya con una patrulla y vea de que se trata, porque no por el hecho de ser mexicano y argentino voy a mandarlos a detener", sostiene el ex alto oficial.

Pero en el sector Gualliguaica ocurrió una masacre. Los efectivos de la patrulla acribillaron a balazos al argentino Bernardo Lejderman y a su mujer, la mexicana María del Rosario Ávalos. Ernesto, el hijo del matrimonio, fue el único sobreviviente.

“Me cuentan cuando regresan con la guagua, que es una guagua de dos años que caminaba poquito. Según la información, disparan los argentinos y la mexicana contra los militares. Es lo que me contaron los militares cuando llegaron”.

Pero la Justicia acreditó que el supuesto enfrentamiento nunca se produjo. Según el fallo de la Corte Suprema, los uniformados actuaron contra una familia que se encontraba indefensa, desarmada y en inferioridad numérica.


La Nación, 22 de diciembre de 2007

MUJER ASESINADA CIERRA CÍRCULO DE VIOLENTAS MUERTES EN FAMILIA MILITAR

El brutal crimen de María Soledad Lapostol Luco se vincula a la trágica relación de su tío Ariosto Lapóstol con la Caravana de la Muerte, y de su hermano Patricio Lapóstol Amo, su primo hermano, quien sirvió de testigo en ese caso judicial

El brutal asesinato de María Soledad Lapostol Luco cierra el círculo de una familia militar marcada por muertes violentas. El padre de la víctima es Alfredo Lapóstol Orrego, un coronel de la Fach en retiro. Su tío, Ariosto Lapóstol Orrego, es el coronel retirado del Ejército que en el regimiento de La Serena discutió con el general Sergio Arellano Stark la orden de asesinar 15 prisioneros en octubre de 1973, pero al final la acató. Y su prima hermana, María Eliana Lapostol Amo, hija de Ariosto, que ayer estuvo junto al cuerpo hallado en Ñuñoa, es teniente coronel de Ejército en servicio activo y se desempeña en la subsecretaría de Guerra del Ministerio de Defensa.  

Ariosto Lapostol no llegó a ser procesado por los 15 asesinatos de la Caravana de la Muerte el 16 de octubre de 1973 al interior del regimiento "Arica" de la Serena, del cual era su comandante, pero sí lo fue por los homicidios del ciudadano argentino Bernardo Ledjerman y la mexicana María Avalos, padres de Ernesto, el niño huérfano que el entonces teniente Juan Emilio Cheyre entregó en 1973 a las monjas de La Serena para que se hicieran cargo de él.  

Pero la Corte de Apelaciones de Santiago salvó esta semana a Ariosto Lapostol y Juan Emilio Cheyre, porque no les consideró responsabilidad en los asesinatos de los padres de Ernesto Ledjerman, aunque dijeron a las monjas y a todos que la pareja extranjera "se suicidó dinamitándose".  

El ayudante de Ariosto Lapostol en el regimiento "Arica" de La Serena, era el entonces teniente Juan Emilio Cheyre. Años después llegó a ser el comandante en jefe del Ejército y hoy es un general retirado y director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica.  

En la oficina  

Ariosto Lapostol entró aquel 16 de octubre de 1973 a la reunión con Arellano Stark en su oficina del regimiento. También estaban Cheyre y el "Ronco" Marcelo Moren Brito, conocido también como "El Chacal" de la Caravana por la crueldad con que actuó contra los prisioneros.  

Lapostol resistió brevemente esa mañana la orden que Arellano traía del dictador Pinochet para asesinar detenidos en el sur y norte del país para "acelerar los juicios" que nunca existieron. Después, disfrazaron los crímenes de "intentos de fuga" o de falsos consejos de guerra, como en el caso de La Serena.  

Pero al final de la breve reunión, Ariosto Lapostol y Cheyre no volvieron a chistar y bajaron la cabeza ante la orden. Quince prisioneros fueron sacados por Moren Brito y el pelotón de la Caravana desde la cárcel. Algunos ya cumplían condenas bajas dictadas igualmente por irregulares consejos de guerra realizados por Lapóstol y sus oficiales. Todo quedó acreditado en el proceso por el episodio de La Serena de la Caravana de la Muerte.  

Los quince prisioneros acribillados por los hombres de Arellano quedaron tendidos en el piso del polígono de pistola del cuartel. Entonces, Arellano ordenó a Lapóstol que juntara a sus oficiales más jóvenes, incluido su ayudante Cheyre, para que remataran a los detenidos con un tiro en la cabeza. Así ocurrió, de acuerdo al testimonio judicial del capitán de aquel regimiento, Pedro Rodríguez Bustos, aportado en el proceso al juez Juan Guzmán.  

Según Rodríguez, el tiro de gracia lo dieron Cheyre, y los también jóvenes oficiales: Jaime Ojeda Torrent, Hernán Valdebenito Bugman, Mario Larenas Carmona (fue después director de la Escuela Militar), Guillermo Raby Arancibia, Julio Lafourcade Jiménez, y el médico militar Guido Díaz Pacci.  

El comandante Lapóstol decidió no entregar los cuerpos a los familiares y ordenó que éstos se ocultaran en una fosa sin nombres en el cementerio de La Serena. Así se hizo.  

Después mandó al teniente Cheyre a que publicaran en el diario El Día de La Serena del 17 de octubre de 1973, un bando en que se informó que los quince prisioneros murieron "ejecutados conforme a lo dispuesto por los Tribunales Militares en tiempo de guerra".  

Cuando el 11 de noviembre de 1998 recién fueron encontrados y exhumados desde la fosa clandestina en el cementerio de La Serena los restos de los quince prisioneros, los protocolos de autopsia practicados posteriormente a las osamentas en el Servicio Médico Legal de Santiago, confirmaron la revelación del capitán Rodríguez Bustos, que muchos calificaron en un comienzo de falsa.  

Además de los múltiples impactos de disparos en distintas partes del cuerpo, todos presentaban un orificio de bala en el cráneo, con dirección desde arriba hacia abajo. Era la prueba científica de que efectivamente fueron rematados en el suelo, como se registró en los documentos medicolegales.  

Encuentro en Calama  

Tres días después de su paso por La Serena, la Caravana de la Muerte volvió a asesinar en Calama a 26 prisioneros políticos. Aquel 19 de octubre de 1973, Moren Brito se cruzó en el regimiento de Calama con un joven subteniente y lo insultó. "¡Miren quién aparece aquí, espero que no te comportes como el maricón y cobarde de tu padre en La Serena!"  

El joven oficial era Patricio Lapóstol Amo, hermano de María Eliana, ambos hijos de Ariosto. Al joven subteniente le tocó ver aquel 19 de octubre los 26 cuerpos masacrados a metralla y corvo en la pampa. Murieron a manos de los hombres de Arellano y oficiales del regimiento Calama escogidos por El Lobo, como llamaban a Arellano. Lapostol Amo no formó parte de aquel grupo escogido por Arellano.  

En 1998, Patricio Lapóstol relató al juez Juan Guzmán su encuentro con Moren Brito en Calama, incluidos los insultos. Contó que por todo lo ocurrido se truncó su carrera militar y debió renunciar al Ejército en 1975. 

 


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