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Humberto Lautaro Julio Reyes

 General de Ejercito

C.I.: 4 335 039-0

Ex subsecretario de Relaciones Exteriores de la dictadura

El general de ejército en retiro Humberto Julio Reyes, siendo capitán participó en la detención de María Isabel Beltrán y Patricia Contreras el 18 de diciembre de 1973. María Isabel Beltrán fue vista por ultima vez con vida a mediados de enero de 1974 en la Escuela de Artillería de Linares.

El 27 de abril de 2011 Humberto Julio Reyes fue condenado a 3 años de presidio menor en su grado medio, más las accesorias legales y al pago de las costas del litigio, por su responsabilidad de autor del delito de secuestro calificado en la persona de Maria Isabel Beltrán Sánchez, efectuado en el mes de diciembre de 1973. Se aplicó el beneficio de la remisión condicional.

Fuentes: El Mostrador, La Tercera, Archivo Memoriaviva


Zonaimpacto.cl, 7 Julio 2003

El ex vicecomandante en jefe del Ejército Jorge Zincke Quiroz, otros dos generales y dos coroneles en retiro fueron procesados por el ministro Alejandro Solís, en calidad de autores del secuestro calificado en los casos de seis detenidos desaparecidos en Linares en septiembre de 1973. Entre los detenidos figuran dos mujeres, María Isabel Beltrán y Patricia Contreras.

Por este caso fue citado a declarar el actual director de Investigaciones, Nelson Mery, quien después de septiembre de 1973 fue destinado a la Escuela de Artillería de Linares, en calidad de oficial de enlace con el entonces director de la unidad, coronel Gabriel del Río. La resolución del magistrado afectaría, además, al ex director de la Escuela de Artillería de Linares y ex comandante de la Guarnición de Ejército de la Región Metropolitana, mayor general Carlos Morales Retamal; al general (R) y ex subsecretario de Relaciones Exteriores del régimen militar, Humberto Julio, y a los coroneles (R) Juan Morales y Félix Cabezas.


El Mostrador, 23 de Julio 2003

Ex general insiste en disparar contra Nelson Mery

 La "familia militar" se conmocionó cuando, hace un mes, el juez Alejandro Solís procesó al general Humberto Julio por su responsabilidad en las detenciones y desaparición de personas en la ciudad de Linares. Julio estuvo preso en un recinto militar de Peñalolén y actualmente sigue procesado pero en libertad condicional.

El general Julio tiene 59 años, tres hijos y tres nietos. Pasó a retiro del Ejército luego de ser Comandante de Apoyo Logístico, Director de Racionalización y Vice Comandante en Jefe de la II División. Antes, fue subsecretario de Relaciones Exteriores de Pinochet.

Julio considera que no tuvo ninguna responsabilidad en los hechos que se le imputan por cuanto él no estaba a cargo de los operativos y señala a otros como responsables. "Suponer que personal subalterno pudiera actuar por su cuenta y riesgo sobrepasando a las autoridades de quienes dependían, es un insulto a la inteligencia", dice a El Mostrador.cl.

Añade que "sería indigno de mí juzgar a mis camaradas que, cumpliendo órdenes, tuvieron que librar la guerra sucia mientras otros, entre los que yo me cuento, pudimos seguir tranquilamente nuestras carreras. Otra cosa es con guitarra. En todo caso, quienes impartieron las órdenes debieran responder. Esa ha sido y sigue siendo la doctrina en el Ejército".

Hace treinta años, Humberto Julio era capitán. Asegura que no le cupo "participación alguna en las detenciones efectuadas en Linares ya que ello era ajeno a mi cargo de ayudante". Sin embargo, agrega que "estando a cargo de una unidad en Santiago, entre el 13 de octubre y el 20 de diciembre de 1973 colaboré, por órdenes superiores, en el registro de una propiedad donde se había efectuado un operativo por parte de una patrulla venida de Linares, a cargo de Nelson Mery, y donde se detuvo a dos personas. Una de ellas habría desaparecido posteriormente en Linares".

- ¿Es efectivo que en este proceso, que ya tiene unas nueve mil fojas y que se investiga desde hace años, su nombre no aparecía hasta que en junio pasado lo mencionó Nelson Mery?

- Es efectivo que Nelson Mery me menciona como presente durante la detención, pero sin mayor precisión en cuanto a mi actividad. Su más reciente declaración en La Segunda deja en claro que ya no está tan seguro de sus dichos.

- ¿Cuál fue la exacta participación de Nelson Mery en los hechos que investiga el ministro Solís, según su conocimiento?

- Respecto a las dos detenciones que se habrían llevado a cabo el 18 de diciembre de 1973 me he enterado que esa misión le habría sido impartida a Nelson Mery a través del Oficial de Inteligencia de la Escuela de Artillería. Nelson Mery era el oficial de Enlace de Investigaciones ante el Director de la Escuela quien era a la vez Intendente y Jefe de Plaza.

- ¿Si usted conocía de esta participación de Nelson Mery en las detenciones y desapariciones de Linares, en 1973, por qué no lo hizo saber antes de ser procesado, general?

- El 14 de julio último, luego de ser procesado, fue la primera ocasión en que se me interrogó respecto a la detención de María Isabel Beltrán y pude entregar mi versión.

- Si le entiendo bien la figura, Nelson Mery era quien comandaba las detenciones políticas y usted apoyó a una de esas operaciones con una patrulla militar para que Mery y su gente pudieran movilizarse durante el toque de queda ¿es así?

- A Mery se le envió desde Linares a detener a estas personas y, a la vez, la Escuela de Artillería solicitó apoyo y protección al Comando de Institutos Militares del cual yo dependía. En la práctica, dicho apoyo, hasta donde puedo recordar, se tradujo sólo en el registro de una gran cantidad de documentación. Mery volvió a Linares con las dos detenidas que entregó a Inteligencia y yo permanecí en Santiago hasta que mi unidad fue relevada. Insisto en que esta fue la única vez en que apoyamos este tipo de actividades y ni siquiera recuerdo que haya venido Mery. Es el quien lo dice.

- Entiendo que usted era ayudante del coronel Gabriel del Río en Linares. ¿Qué participación tuvo él en los hechos?

- El Coronel Del Río, como Comandante de Guarnición, es la única persona que puede haber ordenado o autorizado el envío de una patrulla a Santiago.

- El fiscal ad hoc en Linares era el capitán Carlos Romero ¿no es así?

- Así es.

- ¿Cuál es la exacta participación que tuvo Romero en los casos que se investigan, más precisamente en la detención y desaparición de María Isabel Beltrán?

- Imagino que el Fiscal habrá interrogado a aquellos detenidos que fueron puestos a su disposición, en particular la persona desaparecida.

- ¿Por qué cree usted que ninguno de ellos dos, ni el coronel del Río ni el entonces capitán Romero, han sido procesado en esta causa?

- Para mí resulta incomprensible. Pero desconozco sus declaraciones.

- Fuentes confiables me indican que tanto el capitán Romero, como el coronel del Río serían miembros de la masonería, al igual que Nelson Mery ¿sabe usted algo sobre esto?

- Desconocía que fueran masones pero entiendo que la hermandad de logia no puede llegar al extremo de hacer un montaje que los deje fuera mientras se involucra a quien nada tiene que ver en el asunto.

- ¿Alguna de estas dos personas, del Río y Romero, ha intentado hablar con usted en este último tiempo cuando usted fue detenido, por ejemplo?

- Sí.

- ¿Con qué objeto?

- El Coronel Del Río habló conmigo antes, ya que deseaba que le ayudara a recordar un episodio relativo a la muerte de cuatro detenidos procedentes de San Javier, situación por la cual hoy se le habría procesado. El Capitán Romero me visitó continuamente durante mi detención. Intercambiamos puntos de vista que no quisiera ventilar en público aún.

- ¿Cuál fue la participación del general Zincke en estos hechos?

- El Mayor Zincke se desempeñó inicialmente como Oficial de Inteligencia. No tenía relación de trabajo con él, pero puedo decir que se trata de una persona caballerosa y de buen carácter. Nada podría decir respecto a la forma en que manejaba los asuntos de su responsabilidad ya que lo desconozco.

- A su juicio, ¿cuál es la manera más eficiente de obtener información sobre el paradero de estos detenidos desaparecidos, general?

- Me quedo con la propuesta de Clara Szczaranski, en lo general. Respecto a este caso, habría que centrarse en el destino final de la persona desaparecida en Linares y no dejarse desviar por "cortinas de humo" respecto de quién la detuvo en Santiago.

- ¿Puede ser más preciso, en relación a este caso?

- En mi cargo de ayudante no me correspondía función alguna relacionada con detenidos. Eso está reglamentado y en una unidad uno hace lo que le corresponde y no lo que quisiera. No pude venir con Mery desde Linares ya que hacía más de dos meses que estaba en Santiago. Esto está respaldado por mi Hoja de Vida. Mery ha reconocido que a él se le ordenó la detención. Si yo hubiere estado a cargo, la orden me habría sido impartida a mí. Esa es la lógica militar, lo demás es un absurdo. Cuando por última vez se supo de la desaparecida el 25 de febrero de 1974, según un reportaje de El Periodista, entre enero y marzo según Mery, yo era alumno en la Academia de Guerra, cosa también debidamente acreditada. ¿Puede alguien cuerdo seguir sosteniendo que yo tuve algo que ver con su desaparición? Esto es lo central, que hasta aquí sigue oscurecido por la detención en Santiago.

- ¿Se acogerá usted a la Ley de Amnistía?

-                      En ningún caso. No me voy a acoger a la Ley de Amnistía. Sería un deshonor para mi familia. Ningún ilícito cometí, ni conocí, que deba ser amnistiado. Yo no estoy defendiendo mi pellejo sino mi honor.


Tercera, 23 de Julio 2003

Pamela Pereira: "Nelson Mery ha expiado sus culpas"

La abogada Pamela Pereira defendió hoy al cuestionado director de Investigaciones, Nelson Mery, al señalar que él "ha expiado sus culpas" por la manera cómo ha conducido la institución a la hora cumplir con diligencias en materia de derechos humanos.

"El señor Mery ha expiado sus culpas durante todo el período en que él ha estado a cargo de la institución, y digo expiado sus culpas porque efectivamente ha tenido una conducta de mucha convicción democrática y de respeto a cumplir su misión de investigar y lo ha hecho con mucha fuerza y lo ha hecho en el tema de los derechos humanos", afirmó a radio Cooperativa.

La profesional, además, reconoció haber recibido en el pasado testimonios de familiares de detenidos desaparecidos de la zona de Linares en los que se relacionaba al director de la policía civil con desapariciones y torturas contra opositores a la dictadura.

"No puedo dejar de reconocer que efectivamente en el ámbito de las familias de los detenidos desaparecidos, desde hace muchos años se conocía que efectivamente en Linares, él había estado presente y estaba relacionado y habían denuncias que lo afectaban en relación con casos de personas detenidas desaparecidas y actos de tortura", indicó.

Pamela Pereira avaló las palabras de la presidenta de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo, doctora Paz Rojas, quien asegura que "a la gente no le es posible distinguir entre quién está aplicando la picana eléctrica y quién hacía las preguntas".

La abogada llamó a Nelson Mery a reconocer y asumir los grados de participación que tuvo en los hechos antes señalados, puesto que sus actos han sido suficientes para limpiar su culpas, pero debe señalar cuáles son e indicar públicamente "yo tuve esta conducta y las cosas fueron así, pero cuando tuve la oportunidad de rectificar mis conductas lo hice".

(Extracto- Para documento completo, ver Pacto de Silencio)


El Mercurio, 14 de Diciembre 2004

Nelson Mery fue careado con militar (r) por desaparición de mirista

El ex director de la Policía de Investigaciones, Nelson Mery, fue careado esta mañana con el general de brigada (r) Humberto Julio, ex subsecretario de Relaciones Exteriores durante el régimen militar, por la desaparición de la mirista Isabel Beltrán que investiga el ministro Alejandro Solís.

La diligencia se desarrolló en horas de esta mañana en dependencias de la Escuela de Investigaciones.

Julio, procesado por el secuestro de seis detenidos desaparecidos, entre ellos Beltrán, acusa al ex jefe policial de haber sido el jefe de la comisión que detuvo a la joven estudiante de 21 años, y a la también mirista Patricia Contreras.

Mery ha negado haber participado en la detención de Beltrán, y sostuvo que sólo detuvo a Contreras, quien ha declarado en su favor.

El ex director de la policía civil implicó al retirado general y a otros ex uniformados en la desaparición de Beltrán, quien a la fecha de ser detenida -18 de septiembre de 1973-, era estudiante de Pedagogía en Música de la U. de Chile y presunta militante del MIR.

Por esa razón es que al defensa de Mery sostiene que el hecho de que Julio acuse al ex jefe policial de haber participado en la detención de la mujer, obedece a un afán de venganza.


El Mostrador, 8 de Abril 2005

Diputada Soto pide investigar casos de Humberto Julio y Guido Poli

La diputada Laura Soto (PPD) pidió a la Cámara de Diputados enviar un oficio al ministro de Defensa, Jaime Ravinet, para que se investigue el vínculo contractual que tendrían con la propia secretaría de Estado y el Ejército dos personas que han sido procesadas en causas de derechos humanos.

Uno de ellos es el general (R) Humberto Julio, que, tal como informó El Mostrador.cl en su edición de hoy, es profesor de la Academia Nacional de Estudios Políticos (Anepe) que depende del Ministerio de Defensa.

"Este militar retirado se encuentra actualmente procesado por el ministro Alejandro Solís por la desaparición de María Isabel Beltrán, en el caso conocido como Episodio de Linares”, comentó la parlamentaria PPD.

La segunda denuncia se refiere a la supuesta asesoría que presta el civil Guido Poli Etchegaray al Comando de Apoyo del Ejército, quien fue condenado en el crimen del general René Schneider y mencionado, asimismo, en el proceso que investiga el asesinato del general Carlos Prats.

"Encuentro sumamente grave que, de comprobarse estas dos denuncias, se esté efectivamente contratando personas que se encuentran procesadas y hasta condenadas en causas de Derechos Humanos. Esto es inaceptable. Creo que si alguien es procesado en este tipo de delitos no debe seguir siendo pagado por dineros que pertenecen a todos los chilenos”, dijo la legisladora.


El Mostrador, 8 de Abril 2005

Polémica por académico de organismo gubernamental procesado en causa de DDHH

Malestar causó en algunos parlamentarios el rol de docente que tiene un ex militar procesado por violaciones a los derechos humanos en la Académica Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe), institución que depende del Ministerio de Defensa. Se trata del general (R) Humberto Julio Reyes, encausado por el ministro Alejandro Solís por el secuestro calificado de la militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) María Isabel Beltrán, en 1974.

El ex uniformado, que en 2003 permaneció una semana en detención preventiva en el Regimiento de Telecomunicaciones del Ejército, en Peñalolén, dicta desde hace cinco años las cátedras de Conducción Político Estratégica I y taller de la conducción político estratégica de la Defensa Nacional en el organismo gubernamental.

Aunque el nombre de Humberto Julio, ex subsecretario de Relaciones Exteriores del régimen militar, fue profusamente difundido por la prensa hace dos años con motivo de la denuncia que involucró con violaciones a los derechos humanos al ex director de la Policía de Investigaciones Nelson Mery, nadie reparó en su rol de académico en la Anepe.

Ni siquiera la diputada Laura Soto (PPD), quien lleva adelante el proceso de Odette Alegría y un grupo de ex presos políticos del Regimiento de Linares que acusan a Mery, caso vinculado a la desaparición de María Isabel Beltrán. “Esto es inaceptable”, dijo a El Mostrador.cl la legisladora, quien anunció que pedirá un oficio al Ministerio de Defensa para aclarar este hecho.

“Si hay alguien procesado por violaciones a los derechos humanos no debiera estar trabajando en organismos públicos”, señaló la legisladora, quien consideró “una vergüenza que con los dineros de todos los chilenos, sobre todo de los más pobres, se esté pagando a un torturador. Él está procesado por hechos bastante graves y no sólo de torturas, sino por la desaparición de personas”.

En tanto, el senador Jaime Gazmuri (PS), quien pese a reconocer que ha sido invitado en varias oportunidades a la Anepe, aseguró no conocer al ex militar. Sin embargo, coincidió con Soto en el sentido de que si hay un proceso en curso, se debe apartar a esa persona de sus labores. “Si hay procesos creo que es altamente inconveniente que siga haciendo clases”, afirmó.

"Ahora la gente que no tiene procesos no hay problemas, ya que no deben existir denuncias. No puedes decir que por el hecho de estar en las Fuerzas Armadas haya sido torturador, hubo gente que no trabajó en la parte represiva", puntualizó el miembro de la comisión de Defensa de la cámara alta.

Cautela

Un poco más compasivo se mostró el diputado Mario Bertolino (RN), quien comentó que “una persona es inocente hasta que no se demuestra lo contrario. El hecho que este procesado no significa que sea responsable, sino que está en un proceso que se pretende dilucidar quiénes son los responsables. Ahora si está en libertad, él ya aportó los antecedentes y hay que esperar a que se cierre el proceso”.

En esa misma línea se pronunció presidente de la comisión de Defensa de la Cámara, Jorge Ulloa (UDI). Aunque calificó como “compleja” la situación, aclaró que “si la Anepe no ha tomado medidas (es) porque ha considerado razonable mantener a ese docente en ese establecimiento. La decisión de la entidad estará centrada una vez que termine el proceso judicial”.

Mucho más cautos se mostraron en el Gobierno al ser consultados por la situación del ex oficial que trabaja en el organismo dependiente del Ministerio de Defensa. El subsecretario de Guerra, Gabriel Gaspar, quien conoce a Julio ya que también hace clases en la Anepe, señaló que “no tenemos opiniones sobre procesos judiciales, respetamos la labor de otro poder del Estado”.

La versión de Julio

Cuando fue llamado a declarar, el profesor Humberto Julio Reyes no entendía mucho los motivos. Ahí se enteró que el ex director de Investigaciones Nelson Mery, lo mencionó entre los oficiales que estuvieron presentes en la detención de Beltrán.

Cuando accede a contar su historia, lo primero que hace es sacar dos libros de su biblioteca que relatan la situación: “Difícil envoltorio", de Mónica Echeverría y “Tiempo de Días Claros”, de Patricia Verdugo. “Ahí cuentan el hecho”, dice.

Tiene 61 años, es casado, tiene tres hijos -uno de ellos capitán de Ejército de la Academia de Guerra-, y se alejó del Ejército hace 10 años tras una ácida discusión con el general Jorge Lucar. Julio había entregado al propio Augusto Pinochet informaciones sobre presuntas irregularidades, cercanas al millón de dólares, en facturas de empresas proveedoras del Hospital Militar. El hecho fue desmentido por la institución y el oficial debió irse del Ejército.

Julio no quiere hablar de ese incidente, pero si acepta hablar de lo que sucedió hace 32 años cuando él era capitán.

Beltrán, junto a Patricia Contreras, fue detenida en Santiago y para ello se envió especialmente una patrulla desde la Séptima Región. Julio participó en el allanamiento de la casa y ambas mujeres fueron llevadas a la Escuela de Artillería de Linares. Es ahí donde tiempo después se pierde su rastro.

-¿Cuál fue su participación puntual en este hecho?

-Yo estaba en Santiago, a cargo de una unidad en el Comando de Institutos Militares y se me encargó apoyar el procedimiento. Tuve que hacer el allanamiento de las vivienda donde estaban estas personas, es decir, el registro habitual buscando armas y otras cosas. En consecuencia, estuve presente en la diligencia, pero la detención y el traslado a Linares no era problema mío.

-¿Quién le ordenó a usted ir hasta esa casa?

-El canal normal de mando.

-¿Quién es esa persona?

- No hay registro quien estaba esa noche de turno hace 32 años. Sería irresponsable decir que parece que fue tal.

-¿Por qué detuvieron a esas mujeres?

- Algún antecedente tenía Linares para detenerlas. La prensa dice que eran del MIR.

-¿Y encontraron armas en esa casa?

- No, armas no encontramos. Mucha documentación que no era evidencia de nada.

-¿A quiénes entregaron las mujeres?

- Al oficial de inteligencia de Linares.

-¿Quién era?

- Eso está en el proceso.

”Sólo las vi esa noche”

“Es muy sorpresivo que a 30 años de sucedido los hechos digan, pero ahí estuvo el general Julio”, comenta el ex uniformado. “¿Cuál es la diferencia sustancial de la detención? Según mi recuerdo, la patrulla de Linares tenía una misión que era detener a esas personas y, en cambio, la que recibí en Santiago era apoyar el procedimiento y allanar la casa”.

- ¿Usted nunca vio a esas personas después?

-No, las vi esa noche.

-¿Por qué lo procesó el ministro?

- Él no me dijo nada, sino que asumió el hecho de haber sido el oficial de mayor graduación presente me convertí inmediatamente en responsable, pero independientemente de quien haya hecho la detención en Santiago: la patrulla de Linares o hubiese sido yo, que no es el caso, lo importante es que estas personas fueron entregadas al día siguiente sanas y salvas en Linares a otras autoridades.

- ¿Usted era ayudante del coronel Gabriel del Río al momento de hacer el operativo. ¿Él no ha sido detenido?

-Hasta donde yo sé, no por esta causa. No he hablado con él últimamente porque reside en Linares. En una ocasión vino a conversar conmigo acá, pero aún no se sabía de esta causa.

-¿Su abogado Marcelo Cibié ha tenido acceso al sumario?

-Sí y me dice que debería ser absuelto porque lo único que es discutible es la detención aquí en Santiago. Pero si partimos de la base que en ese momento esa actividad era legal, porque obedecía a la orden de una autoridad o facultad, la detención de esa persona en esa circunstancia no era un ilícito.

-¿Dónde está la divergencia?

- Nelson Mery dijo que le ordenaron detener a una persona y no a la otra, y ahí esta el punto de divergencia.

- ¿Y si usted es condenado en este caso?

-Hay que acatar la ley.

-¿Tendría que dejar de hacer clases?

-Es complicado pensar hacer clases estando detenido.

-¿Pero esta entidad es del Ministerio de Defensa?

- Puede que a algún empleador le complique o incluso tenga un impedimento legal. A lo mejor alguien se interesa por algún otro trabajo que yo hago y el tema no le importa.

- ¿Nunca perteneció a la DINA?

- No, no me especialicé por ese lado.


El Mostrador, 28 de Abril 2011
Cinco militares involucrados en violación a los DD.HH. cumplirán en libertad sus penas

La Corte Suprema absolvió a un militar retirado y permitió a otros cinco cumplir en libertad vigilada penas de entre tres y cinco años de prisión como autores de la desaparición de nueve opositores durante la dictadura militar, informaron este jueves fuentes judiciales.
Con este fallo definitivo, el alto tribunal ha dictado desde 2005 un total de cien sentencias condenatorias y otras doce absolutorias en casos de violaciones a los derechos humanos durante el régimen de Augusto Pinochet.
En este caso, la Corte Suprema rebajó las penas decretadas por el juez Alejandro Solís en una sentencia de 2008, en las que fijó quince años y un día de prisión para cinco de los imputados, y diez años y un día de prisión para el sexto ex militar encausado.
Con este fallo definitivo, el general en retiro Juan Morales Salgado y el ex coronel Claudio Lecaros Carrasco fueron condenados a cinco años de prisión con el beneficio de la libertad vigilada por la desaparición de cinco de los jóvenes opositores.
A la misma pena fueron sentenciados el suboficial en retiro Antonio Aguilar Barrientos, por cuatro secuestros calificados, y el coronel en retiro Félix Cabezas Salazar, por tres desapariciones.
En tanto, por un secuestro calificado, el subsecretario de Relaciones Exteriores durante el régimen militar, el general en retiro Humberto Julio Reyes, recibió 3 años de presidio con el beneficio de la remisión condicional, similar a la libertad vigilada.
En cambio, el general en retiro Gabriel del Río Espinoza fue absuelto de su responsabilidad como autor de cinco desapariciones.
Las víctimas del llamado proceso “Linares” son Arturo Riveros Blanco, Jaime Torres Salazar, Jorge Yáñez Olave, José Saavedra Betancourt, Gabriel Campos Morales, María Isabel Beltrán Sánchez, Anselmo Cansino Aravena, Héctor Contreras Cabrera y Alejandro Mella Flores.
La mayoría de las víctimas, de entre 19 y 26 años, vivía en las localidades de Linares y Constitución, y eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Los jóvenes fueron detenidos por la policía días después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y posteriormente fueron trasladados hasta la Escuela de Artillería de Linares y el Polígono de Tiro General Bari, desde donde se perdió su ubicación.
Respecto a la rebaja de penas y la aplicación de beneficios, la presidenta de la Asociación de Familiares Desaparecidos, Lorena Pizarro, consideró hoy que estas medidas reflejan un Poder Judicial que “beneficia a los criminales y deja a las víctimas en el más absoluto desamparo”.
Pizarro explicó que un grupo mayoritario de jueces “creen en esta visión reconciliadora que finalmente es impunidad, con la que tratan de dejar contentos a las víctimas y a los victimarios”, mientras que otros prefieren incluso aplicar la prescripción en estos crímenes.
En cambio, la directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Lorena Fríes, defendió que “en Chile la Justicia es lenta, pero llega”.
“Los jueces en Chile tienen un mandato claro de cuándo pueden absolver y cuándo pueden condenar”, y también de cuándo pueden otorgar ciertos beneficios, indicó.
Según la responsable del Instituto, “las absoluciones tienen que ver muchas veces con la falta de información, que no permite acreditar la responsabilidad penal de los funcionarios de las Fuerzas Armadas que participaron”.


El Periodista, 17 de agosto de 2003

Humberto Julio, general en retiro

“ME AVERGÜENZA QUE HAYA SUBOFICIALES PROCESADOS”

Humberto Lautaro Julio Reyes (59) fue subsecretario de RREE del gobierno militar. Su nombre, sin embargo, saltó a la fama hace algunas semanas cuando surgió la polémica sobre la desaparición en Linares de la joven del MIR, María Isabel Beltrán, en cuya detención participó una patrulla comandada por el entonces capitán Julio, la que apoyaba al subinspector de la policía civil, Nelson Mery. El primero fue procesado por el juez Alejandro Solís y el segundo no, aunque el tema finalmente obligó a Mery tomar sus vacaciones y es poco probable que continúe a la cabeza de Investigaciones. Tras la polémica entre ambos, con entrevistas en el vespertino La Segunda incluida, Julio tomó la bandera que hacía tiempo molestaba a los llamados "subalternos" en 1973: la responsabilidad del mando. Y levantó la voz.

Tengo la percepción -dice- que los jueces, al no conocer la orgánica militar, su disciplina y lo que realmente es nuestro modo de vida, no hacen distingos básicos. En las FFAA el que manda es el responsable, y el que obedece es porque cumple órdenes. Lo que estamos viendo en estos procesos es que eso está confundido. Los jueces determinan autoría, complicidades y encubrimientos pero sin separar la línea de mando y las responsabilidades del mando y eso -confieso- va en detrimento del subalterno. Es decir, el juez tiene un nombre y no se preocupa de investigar el entorno, sino que se queda con eso& con la mínima evidencia que pudiera tener".

Hoy, a 30 años del 11 de septiembre de 1973, ¿tiene alguna duda de que se violaron los derechos humanos en el gobierno militar?

Yo lo entiendo así, pero nadie entonces estaba advertido...

¿A qué se refiere?

Cómo puede presumir un suboficial, al que se le ordena conducir un camión, que por el sólo hecho de hacerlo -con gente a bordo- va a cometer un delito. Si a otro funcionario se le dice que detenga a ciertas personas, en virtud de atribuciones que están en ese momento en el poder de las autoridades, cómo podría saber que, una a vez apresadas, ellas podían ser torturadas y otras desaparecer incluso. Nosotros vemos el tema de los DDHH con una perspectiva diferente, pero que no era percibida en ese momento, donde había una situación de guerra interna, tribunales de guerra en tiempos de paz o una serie de figuras jurídicas que entendíamos como válidas. Algo que ahora es discutible, pero que entonces era aceptado y -en consecuencia- yo diría que los primeros años no había lugar a objeciones de conciencia donde uno podía decir que una orden era legítima y otra no. Menos aún cuando uno conocía una parte y no el todo.

¿No había espacio dentro del Ejército por el contexto del 73 o nunca elEjército chileno permitió que una orden fuera discutida?

El reglamento y la ordenanza -que son anteriores al reglamento-, son bastante sabios. Siempre existió la instancia que usted menciona, en que uno puede representar sus reparos, pero eso tiene que ser evidente. Es decir, uno tiene que estar frente a una orden donde uno pueda argumentar a un superior: "mire si yo cumplo esa orden, vamos a cometer un ilícito o se va a desprender un mal que quisiéramos evitar". Está especificado cómo se representa si el superior insiste, si lo hace por escrito, pero en la segunda instancia uno debe acatarla. Pongamos un ejemplo exagerado. Si le dicen a alguien: "usted debe ejecutar a algunas personas", éste podrá cuestionar preguntando "en virtud de qué" y -naturalmente- se le tendrá que mostrar la resolución de un Consejo de Guerra, pero tras ello ¿cómo un subalterno podrá negarse? Ese ordenamiento es legal. Claro, 30 años después, alguien puede decir que fue un exceso y que las personas condenadas no tuvieron un debido proceso. Pero, desgraciadamente, el que tuvo que ejecutar el mandato no tenía ese antecedente. No quiero hablar de compartimentaje, pero en un sistema jerárquico sólo el que está arriba sabe el total. A medida que se baja de nivel se va sabiendo menos& cada vez es más compartimentado el conocimiento y eso es lo que dificulta y hace difícil -30 años después- decir: ¿cómo se hizo ésto? Claro, se hizo porque el subalterno no tenía forma de conocer las consecuencias finales de alguna acción.

General, las Fuerzas Armadas y la clase política que apoyo el gobierno militar siempre dijeron que se trató de "excesos" y éstos, obviamente, los cometen los subordinados en cumplimientos de otras órdenes...

La verdad es que cuando pienso en retrospectiva me pregunto: ¿en qué momento nosotros empezamos a percibir que a alguien se le había pasado la mano y esta guerra sucia se había ido más allá de lo que alguien podría considera aceptable? La verdad fue años después de lo que se investiga. Puedo decir que en el año 80 ocurrió tal incidente, en un ambiente ya distinto, donde había otra legalidad. Alguien podrá decir, incluso, que esos subalternos tuvieron la oportunidad de representar esa situación. Cuando hablamos del 73, sin embargo, diría que es mucho pedirle al cuerpo, porque debería tener una visión extraordinaria de cuáles serían las consecuencias futuras. En una organización militar hay mutuas lealtades, asumo que todos cumplimos el deber de que vamos a hacer nuestra parte, observando la misma ética. No tengo por qué suponer que si detengo a una persona otra le dará muerte. Y si lo hiciera, asumo que esa persona será sancionada, castigada y el superior asumirá esa responsabilidad y -si no lo hiciere- debe asumirla por no haberlo hecho.

En el proceso que se lleva en su contra se le acusa de haber detenido a María Isabel Beltrán, cuando comandaba una patrulla militar que acompañaba al subinspector Nelson Mery. Cuesta creer que el Ejército permita que vaya una patrulla militar a cargo de un subdirector de investigaciones ¿Cómo se entiende esta figura?

Se entiende porque es una función de apoyo y esto no implica subordinación. En este caso preciso viene una patrulla desde Linares, que tiene una misión específica y desde allá se solicita el concurso nuestro. Puede haber distintas razones que desconozco, si se preveía alguna resistencia, que hicieran necesario contar con mayor protección. El hecho es que se pensó que la gente que venía de Linares no era autosuficiente para cumplir esto. La responsabilidad específica de la operación la tienen quienes fueron encargados allá y uno apoya en lo que se le fue solicitado.

¿Por qué le tocó a usted que curiosamente había sido ayudante del comandante en Linares?

Esas son las malas coincidencias de la vida, como le he señalado al juez. Teníamos turnos diarios y todas las noches poníamos unidades a disposición del Comando del Instituto. La noche del 18 de diciembre estaba con una unidad de turno, hubiera sido el 19 ó 17, no habría estado.

¿Usted no acompañó luego a Mery con los detenidos a Linares?

No, no.

Su tarea termina en...

En Santiago.

¿Y cómo entiende, entonces, que se le haga responsable de la desaparición de Beltrán?

Pienso que el tema de la detención en Santiago ha ocultado el tema central que es la desaparición en Linares. ¿Por qué Nelson Mery no niega haber detenido a Patricia Contreras? El dice: "a mi me ordenaron detener a Patricia Contreras, la llevé, interrogué y dejé libre"; pero si uno resume todo lo que él ha dicho al respecto, porqué no sabe cómo María Isabel viajó con él. Nunca la interrogó, la veía y no supo más de ella. Yo podría elucubrar y decir, "seguramente, si María Isabel Beltrán no hubiera desaparecido habría reconocido las dos detenciones", que es, hasta donde conozco, la misión que se le dio. Pero él dice, en este caso, no ser el autor material. Pero aún así, -no quiero defender a Nelson Mery y no tengo que hacerlo- él podría alegar la obediencia debida, era oficial de enlace, se le ordenó una misión, detener a dos personas y luego llevarlas a Linares. Podría reconocerlo y aquí, sí que es una elucubración mía, pienso que no lo reconoce porque ella desapareció.

El mismo Mery señala, en enero y después febrero, que estaba viva cuando el coronel Morales asume la dirección de la Escuela. Hay detenidos que -me parece que en el reportaje de su revista (Ver El Periodista N°39)- dicen que el 25 de febrero fue la última vez que le pasaron cigarrillos, aún más importante que eso es una carta de junio de 1974, donde se le contesta a la madre sobre la desaparecida, en la que le comunican que fue puesta en libertad bajo promesa de presentarse, pero que al parecer se fugó hacia Argentina. Si yo fuera el juez, partiría de la carta y le preguntaría al que la firmó, qué antecedentes tenía para haberla escrito. De ahí me iría hacia atrás. Probablemente esa autoridad señale que la carta la redactó fulano. Lo que es más evidente es que yo -en esa fecha- hacía meses me encontraba en Santiago y en consecuencia nada tenía que ver con lo que le pudiera haber sucedido a esta dama, fuera efectivo lo que dice la carta o no.

¿Cómo se explica que el comandante de la Escuela de Artillería, el coronel Del Río, no aparece vinculado a esta causa?

Creo que la declaración de Mery es -en ese sentido- exculpatoria; no la judicial, sino la que ha hecho a la prensa, especialmente una entrevista a El Metropolitano. Mery asegura que Beltrán estaba viva hasta el momento que el coronel Del Río entregó el mando de la Escuela a su sucesor, el coronel Morales. En ese sentido está traspasando la responsabilidad a Morales, que asumió posteriormente. Sí aún así y considerara válido ese testimonio, estamos hablando del 23 de enero, fecha que yo no tenía nada que ver con la Escuela de Artillería. Volviendo al origen, para mí sigue siendo inexplicable -es una porfía- la insistencia de vincularme a un caso en que no tengo ni un pito que tocar. No era parte de mi función, no estaba ya cuando se supone que desapareció, cuando se contestó el oficio en junio, sino que es un asunto que se ha desviado a la forma.

¿Estás órdenes, que le indicaban que acompañara a esta patrulla, eran verbales?

No necesariamente. Había una ficha. Las unidades que estaban de turno, en especial para las misiones de noche, recibían del oficial que estaba en el Comando del Instituto Militar, un instructivo -"hay que cumplir esta misión o esta otra"- y habitualmente se nos entregaban hojas con antecedentes. Esas mismas hojas se entregaban al término de la misión.

¿Allí ustedes informaban cómo se había desarrollado la acción?

Habían casos de misiones de allanamiento, registro, existían denuncias de particulares que había que investigar, de gente que decía "en tal dirección hay personas que tienen armas", etc. En consecuencia, todo lo que uno obraba era puesto en conocimiento del Comando, y ahí uno se olvidaba del asunto. En ese mismo principio, habría sido en contra de la doctrina, si uno se preguntara al otro día "¿qué pasó con lo que traje anoche y qué fue de la persona que fue de la detenida?" No es parte de nuestra forma de actuar.

¿Pero esa documentación se quemó?

Claro, estoy seguro que así ha sido.

Si se buscara prueba de lo que usted hizo esa noche... no existe.

Uno descansa en la frágil memoria de 30 años atrás....

Sirve de poco... porque ahí se justifica la política de los excesos, es decir se podría pensar que usted acompañó por su propia voluntad, con su patrulla, al subinspector Mery...

Es válido pero contra-argumentando: ¿qué motivación podría tener alguien de `mottu propio' para hacer eso? Tiene lógica común, pero no tiene lógica militar. Se supone que uno hace lo que se le ordena.

¿Había lógica militar en esos días?

Si, existía. A pesar del estado de excepción que se vivía, la disciplina se mantenía, la orgánica se mantenía, los mandos mandaban y los subalternos obedecían, y uno a su nivel también. Le puedo asegurar que estaba a cargo en Santiago de 150 hombres, no quiero usar la frase "no se movía una hoja que yo no quisiera", pero sí respondo por lo que hicieran esos hombres. Ninguno hizo algo que yo no le ordenara, así fuera verbal y tengo la enorme tranquilidad de que ninguna de esas personas ha estado involucrada en un ilícito.

¿Es decir, nunca le tocó dar una orden que se pudiera considerar un ilícito?

Efectivamente.

¿Le tocó obedecer alguna de esas órdenes?

Tampoco, en ese sentido fui afortunado, ni recibí órdenes que implicara ilícito, ni tuve que ordenar alguna.

¿Cómo entiende que aquellos que dieron órdenes que sí significaron ilícitos hoy lo nieguen?

Bueno, lo primero es que efectivamente voy asumir que -sin ser ingenuo- puede ser que alguien por la edad o el tiempo trascurrido, no recuerde ciertas cosas. Lo segundo es que si alguien, en estos días, reconoce haber dado una orden que implicó un ilícito, será enjuiciado. El instinto de supervivencia es muy fuerte, e indirectamente en este caso se está dando. Hay personas que con una ojeada al organigrama de Escuela de Artillería de ese entonces en Linares, llega a concluir: ¿dónde están las personas que tenían atribuciones para detener personas? Las que debían responder por las personas detenidas, no las veo encausadas. Un deber elemental de lealtad inhibe de mencionarlos&

¿Todavía opera la lealtad cuando ésta, justamente, ha sido rota por aquellos que dieron las órdenes y ahora se escudan en esta falta de memoria y, por último, cómo dice usted, de este sentido práctico de la supervivencia?

Aunque le parezca increíble aún persiste porque hay lazos que son más fuertes que esta complicada situación. Lo último que quisiera es dar nombres en algún momento. Sigo esperando que la lógica de quienes estén investigando, incluso el juez de la causa, lo lleve a direcciones sin que lo empuje. No quiero ser quien señale con el dedo y diga "esas son las personas que tenían las atribuciones, esa es la que mandaba o esa era la que tenía a cargo los detenidos". ¿Por qué me siguen preguntando a mí? Es como el último recurso y está en contra de nuestra formación.

¿No va más en contra de la formación que tienen ustedes que los superiores no reconozcan que ellos dieron las órdenes?

Naturalmente, es la esencia del mando. Incluso va más allá. La responsabilidad del mando implica mucho más que responder por las órdenes, también significa responder por lo que no ordené, porqué no tuvo el carácter, las condiciones de evitarlo o reprimirlo. Me puedo justificar diciendo "nunca ordené eso". ¿Pero dónde estaba cuando eso sucedía, estaba de vacaciones, estaba durmiendo? ¿Qué pasaba en su jurisdicción que usted no reprimía esas faltas? ¿Y cuándo se enteró? ¿Qué medidas tomó? Esas son las preguntas que un juez que tiene conocimiento formularía de inmediato, pero pareciera que los jueces no tienen esa formación. Esa es mi impresión y eso quizás los lleva a entramparse y a no resolver en forma más rápida y expedita. Si fuera juez o fiscal e investigara, no digo que tendría resuelto el caso, pero por lo menos tendría las responsabilidades muy claras hace rato. Sería problema de quienes dieron las órdenes decirme qué sucedió, quién los desobedeció y quién se extralimitó. ¡No al revés y empezando de abajo!

Hablemos de esa lógica del mando ¿Cómo funciona en el caso de la Caravana de la Muerte, donde un general, Arellano Stark dice que no da la orden y los generales de plaza -que estaban a cargo- tampoco? Es decir todos fueron pasados a llevar. Si la lógica de la disciplina militar estaba tan presente en 73 ¿Cómo se entiende que 30 años después nadie sabe quién daba las órdenes, quién las recibía o si hubo una conspiración contra Arellano? Para algunos, finalmente era tres o cuatro militares con menos rango los que tomaban las decisiones y andaban asesinando gente&

En el Ejército de Chile del 73, el que conocí, eso no era posible y podría suceder quizás alguna vez, en forma accidental, pero no de manera repetitiva; aún así, el hecho de que un subalterno se extralimite no libera al superior de responsabilidades. Hay un ejemplo práctico que en mi tiempo era muy válido, cuando se incendiaba un cuartel, por las razones que fueran, nosotros sabíamos que el comandante se iba para la calle ese mismo año, era axiomático. No quiero salir aquí por lo que ha dicho el general Arellano, los generales de plaza, pero es evidente y hay una serie de disposiciones que se pueden leer en la ordenanza antigua, en el reglamento, que obligan al jefe a responder si su gente desobedece o hace cosas a sus espaldas. Por último, puedo decir que me tocaron malos subalternos, pero si en el Derecho Civil es aceptable en la disciplina militar no es entendible, porque significa que no tengo condiciones de mando, ya que las personas a mi cargo hacen lo que quiere o deliberadamente me hago el desentendido de lo que está pasando y por omisión dejo de hacer. Cualquier situación es impresentable, no es consecuente con la formación que tenemos, porque lo que se inculca desde muy joven es que uno debe responder no sólo por lo que uno hace sino por la unidad. Si eso se pierde, se pierden muchas cosas...

¿Y a quién debemos creerle?

Cuando uno tiene dudas, en situaciones como éstas, debe recurrir al organigrama. Este señala quién estaba en el mando, cuál era la línea de mando, quién tenía facultades delegadas, cuáles eran éstas y a partir de entonces proceder.

En esa línea del mando ¿un coronel es menos que un general?

Claro.

Cuando a un coronel se le nombra a cargo de la Inteligencia Nacional, con amplias facultades, como al entonces coronel Contreras, ¿de quién es la responsabilidad de su actuación?

El ejemplo que menciona es válido para clarificarme cuando tengo dudas: "hágame el organigrama". Los comandantes de división, que en el fondo eran jueces militares, y los jefes de plaza, que tenían responsabilidades, dependían del comandante en jefe. DINA y CNI también dependían del comandante en jefe. Entre ellos y las jefaturas de plaza no había ningún nexo de mando& ni siquiera de coordinación.

¿Siente que los altos mandos de aquella época y el propio Pinochet se han desentendido de la suerte de sus subordinados?

Creo que el movimiento se muestra andando. Creo en los hechos y en el comportamiento de las personas y cuando voy Peñalolén y veo a jóvenes colegas detenidos, procesados, digo: "¿dónde están las personas que les ordenaron hacer lo que hicieron?". Independientemente de lo que hayan hecho, tengo que llegar a la conclusión que algún escalón intermedio ha fallado, ha rehuido su responsabilidad. Es más, me molesta cuando algunas personas hablan en tercera persona y lamentan los excesos, que esto no ocurra más, en lugar de decir "asumo lo que sucedió en mi provincia o en mi jurisdicción". Eso quisieran escuchar los subalternos, alguien que libere a los que sólo cumplieron órdenes, ni qué decir cuando hablamos de suboficiales. Puedo entender la lógica judicial, aunque a veces me cuesta, pero como militar me avergüenzo que algún suboficial esté procesado, porque ellos no mandan ni mandaron, cualquier cosa que hayan hecho fue porque se les ordenó. Si se excedieron y no los sancionaron, también la falta es de quién los sancionó, pero esa no es la lógica judicial...

¿En ese sentido la declaración de los tenientes generales?

En relación a la declaración de los tenientes generales me quedo con lo que dijo el general Canessa, quien no firmó la declaración o inicialmente lo hizo pero después se retiró y dio una entrevista a El Mercurio y explicó sus razones. Uno podría esperar un poquito más de quienes fueron colaboradores directos del Presidente, del comandante en jefe... Como subalterno esperaba un poquito más. Que hablaran más en primera persona y no tomaran distancia de las cosas...

¿Se puede esperar una rebelión de los subordinados o de los subalternos?

Eso sería especulativo. Es probable que el efecto no sea inmediato, a veces es a largo plazo.

¿Cuál podría ser?

En una coyuntura complicada, que no tiene porqué ser igual que la del 73, puede ser una emergencia externa; los subalternos ante cualquier orden y para cubrirse frente a responsabilidades ulteriores, pedirán detalles, más información, argumentos, explicaciones, etc. Dios no lo quiera, si más adelante hubiera otra crisis y me atrevo a pensar si fui reticente y duro al tema del 73, y sí obedecí fue por evitar la división, por evitar y no matarnos entre nosotros, porque era mejor obedecer e ir por el mismo lado y no empezar a dividirnos.

¿Usted tenía reparos al golpe?

Sí, porque iba contra todo lo que había escuchado en mi hogar, no intervenir en política, marginarnos. Las aventuras previas -especialmente en los años 30- habían sido malas para el Ejército y para la patria. En consecuencia, yo diría de mala gana -fatalmente- tuve que decir "conforme". Sostuve una conversación de hombre a hombre con mi coronel y dijimos: "no nos queda otra, tenemos que ir para ese lado, lo peor que nos puede ocurrir es que nosotros nos dividamos, nos matemos o nos liquidemos tipo contienda ´91". Con el recuerdo de lo que ha ocurrido en estos años, de las consecuencias, que llevamos tres décadas y la reconciliación está más lejos que nunca: ¿qué pasaría si más adelante se requiriese nuevamente que las FFAA actúen para salvar al país? Yo pienso que nadie va a estar dispuesto. Si yo -reencarnado- estuviera en servicio, diría "no me importa que el país se hunda. A mí no me sacan de mi cuartel, yo me quedo tranquilo, mátense, hagan lo que quieran". Lo que está ocurriendo es traumático, todo, la formación valórica está quedando sobrepasada. No es que uno espere que le hagan arcos triunfales o lo llamen héroe de la patria, porque del 11 de septiembre tenemos visiones distintas, eso es entendible, pero este es el peor escenario que alguien se hubiera imaginado.

¿Cuánto de responsabilidad hay de aquellos que les tiraban maní y los azuzaban, que los obligaban a salir a las calles, de los grupos civiles?

Yo diría que alguna responsabilidad existe, pero sin fijar escala y de un punto de vista muy personal la considero mínima. A mí personalmente nadie me azuzó.

Pero usted dice que tampoco hizo mucho...

Claro, quizás por eso, nadie me azuzó. Naturalmente percibía y sufría como cualquier chileno, necesidad, escasez, inseguridad, pero no recuerdo haber recibido una presión, quizás porque mi rango era muy bajo. Pero yo confieso, no culparía a gente que haya hecho ese tipo de gestos, puedo entender si alguien dice que el gobierno no es capaz de poner orden, la violencia está desatada, está situación es insostenible que en ese momento dicen ¿y qué hacen los militares? Yo lo considero una reacción natural, más que pasar la cuenta.

¿Usted cree que el general Pinochet debió enfrentar de una forma distinta los juicios en su contra?

Es tan difícil decir como otro debiera hacerlo.

Pero, ¿que esperaba usted del general Pinochet?

El hizo las cosas según le indicó su mejor juicio. Pero el mejor juicio de él no era infalible. ¿Cómo me pongo yo en sus botas o en su lugar? Otra cosa es con guitarra...

Jaime Guzmán, el año 1989, dijo que Pinochet estaba preocupado de dos cosas: de él y de su familia&

¿Qué tanto puede haber sido eso? Si así fuere, yo diría que no era perceptible desde el punto de vista de las Fuerzas Armadas, incluso él dijo "yo considero que es positivo permanecer como comandante en jefe para cuidar a mi gente...".

Pero movió a todo el Ejército por los "pinocheques".

Claro& (reflexiona) Puede tener el beneficio de la duda. Sería injusto, por quedar bien, decir que si yo fuera el general Pinochet habría asumido la responsabilidad por todos. Pero yo no fui, no estuve en sus zapatos y lo mismo digo de cualquier mando& otra cosa es con guitarra. ¿Qué habría hecho yo? Eso es especulativo. ¿Qué quisiera yo? Hoy, más que ayer, que cada mando asuma plenamente sus responsabilidades. Eso dejaría contenta a mucha gente, especialmente a los de grados más bajos&

Eso es lo que usted quiere ¿Pero ve alguna posibilidad que eso ocurra?

Sí, porque hay dos formas que uno asuma la responsabilidad: que lo haga en forma voluntaria o que le sea impuesto y los jueces pueden imponer eso. El que dio la orden ya salió del Ejército, y no es tiempo que el general Cheyre le ordene a gente que está en retiro; los jueces, sí.

Los jueces van a requerir ayuda de quienes recibieron las órdenes...

Cierto, pero tengo la impresión que quien colabore no tiene que ir en contra de la ética. Le hemos dado entender al juez por dónde tiene que mirar. Ahora, si no quiere hacerlo, eso es ya complicado. Yo pienso y me imagino que con otros jueces debe ocurrir lo mismo, que ellos ya tienen suficiente información para decir dónde tienen que apuntar. ¡Esas personas tendrán que asumir sus responsabilidades! Más elegante, entonces, sería que lo hicieran por su propia voluntad. Si no lo hacen así, alguien tendrá que recordarle y decirle "mire señor, usted no puede decirme que no tenía idea de lo que sucedía en su jurisdicción porque eso no tiene sentido en la formación militar: es tanto o más grave haber ordenado ilícito". Si en algún momento un subalterno está apareciendo como culpable o responsable de algo y un superior puede exonerarlo, ojalá lo haga y luego, ya que mientras más tiempo pase, hay personas que van a ir desapareciendo -por la ley de la vida- y llegará un momento en que no exista nadie que reconozca que ordenó algo. Es la hora que algunos asuman sus responsabilidades.


La Tercera, 8 de abril de 2008

Condenan a diez años de cárcel a ex canciller de Pinochet

El oficial en retiro Humberto Julio Lagos, fue condenado por participar en el secuestro y desaparición de nueve campesinos entre 1973 y 1974.

La justicia condenó a diez años de cárcel al ex canciller de Augusto Pinochet, el oficial en retiro Humberto Julio Lagos, por participar en el secuestro y desaparición de campesinos entre 1973 y 1974.

Con este hecho, tras avances judiciales, la mayoría de los integrantes del régimen militar está detenida o encausada.

El fallo de primera instancia del juez Alejandro Solís sancionó además con 15 años de presidio a otros cinco uniformados, cuatro de ellos ex oficiales, según la abogada del caso, Loreto Mesa.

La resolución judicial se suma a otros 150 procesamientos y condenas dictadas contra ex represores después de la muerte en diciembre de 2006 de Pinochet, quien jamás fue sancionado por estos delitos.

Junto al otrora jefe de la diplomacia del régimen militar fueron condenados los oficiales Gabriel del Río, Juan Morales Salgado, Claudio Lecaros y Félix Cabezas. A ellos se sumó el suboficial Antonio Girard.

Todos los inculpados participaron, con distintos grados de responsabilidad, en la detención de nueve campesinos y dirigentes locales de izquierda en la provincia de Linares, a unos 300 kilómetros al sur de Santiago.

El régimen militar rigió los destinos del país entre 1973 y 1990, período en que 3.000 chilenos fueron ejecutados o desaparecidos, entre ellos menores de 13 años, según informes oficiales emitidos en democracia. También unos 50.000 ciudadanos padecieron torturas, incluidos infantes de dos años.

CONDENAS POR CASO DE DDHH EN LINARES

En tanto, Solís, quien lleva el llamado "proceso Linares" desde 2002, condenó a un total de seis de los involucrados en el proceso, en la sentencia número 99 de los tribunales de justicia en casos de derechos humanos.

La resolución judicial consigna para Juan Morales Salgado: 15 años y un día por 5 secuestros calificados; a Claudio Lecaros Carrasco: 15 años por 5 secuestros calificados; para Gabriel del Río Espinoza: 15 años por 5 secuestros; Antonio Aguilar Barrientos: 15 años por 4 secuestros; Félix Cabezas Salazar: 15 años por 3 secuestros y para Humberto Julio Reyes: 10 años por 1 secuestro.

El Magistrado dictó condena por lo delitos de secuestro calificado de Arturo Enrique Riveros Blanco, Jaime Bernardo Torres Salazar, Jorge Bernabé Yáñez Olave, José Saavedra Betancourt, José Gabriel Campos Morales, María Isabel Beltrán Sánchez, Anselmo Cancino Aravena, Héctor Hernán Contreras Cabrera, Alejandro Robinson Mella Flores, en contra de los ex oficiales del Ejército.

La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Linares, Juanita Soto, dijo a La Tercera.com que "el fallo, aunque es de primera instancia, es una conformidad por lo que tuvieron que sufrir nuestros familiares. Ojalá que ahora, en los pasos que quedan en el proceso, no se les conceda ningún beneficio, ya que esto sería como una bofetada de la Justicia a los que hemos sufrido tanto en estos años".

 


 

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