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Luis Exequiel Jorquera Molina

Sacerdote Católico (Capellán Militar)

Alias: el cura del diablo, también fue bautizado como “La yegua de las pampas” por los presos políticos del Campo de Concentración Chacabuco

 

El paso de la caravana de la muerte por Calama y Copiapó dejó un rastro de dolor y sangre por el gran numero de personas ejecutadas en ambas ciudades.

Los oficiales y suboficiales que cometieron estos alevosos crímenes obedecían ordenes directas del General Sergio Arellano Stark, quien a su vez contaba con una autorización expedita de Augusto Pinochet.

En octubre de 1973, los comandos llevaron a los detenidos al cerro Topater y allí los ejecutaron ante la presencia de un médico y del sacerdote Católico Luís Jorquera, quien siempre negó conocer la verdad.

En Calama esta comitiva dejo de acuerdo a las investigaciones, un total de 26 dirigentes ejecutados, cuyos cuerpos en primera instancia fueron inhumados ilegalmente y luego, en 1976, desenterrados y arrojados al mar.

Fue el capitán en la época, Carlos Minoletti Arriagada, quien fue encargado de elegir los fusileros y ejecutar los fusilamientos, también existen testimonios de que este criminal procedió a dar los tiros de gracia a los prisioneros ejecutados. Posteriormente, fue el quien participó en los entierros de los cuerpos en fosas clandestinas y después, a fines del año 76, tuvo la misión de ubicar las fosas para desenterrarlos, subirlos a un avión de la Fach en el aeródromo local para luego arrojarlos al mar.

Posteriormente, desde noviembre de 1973, el Capellán Luis Jorquera Molina cumplió funciones en el Campo de Concentración de Chacabuco y entre sus funciones estaba el censurar la correspondencia entre los detenidos y sus familiares

 

El 21 de agosto de 2007 fueron encausados por los crímenes de Calama:

                       Por el delito de asociación ilícita

Armando Fernández Larios                                                 Eugenio Rivera Desgroux.  

                   Autores del delito reiterado de homicidio calificado

Armando Fernández Larios.                                               Eugenio Rivera Desgroux.

Carlos Max George Langer Von Furstemberg.                      Carlos Humberto Minoletti Arriagada.

Jerónimo Tomás Rojo Rojo.  

                                              Encubridores de los crímenes

Luís Benito Rojas Delzo.                                                 Luís Mario Aracena Romo.

Julio Fernando Salazar Lantery.                                       Oscar Figueroa Márquez.

Domingo Antonio Flores Figueroa.                                   Miguel Eduardo Trincado Araneda.

Luís Exequiel Jorquera Molina.  

La extradición de Luís Rojas Delzo y Armando Fernández Larios  han sido solicitadas por encontrarse fuera del país


Emol.com, 31 de Agosto de 2007

Corte procesa a sacerdote como encubridor del crimen de 28 opositores al régimen militar

Se trata de Luis Jorquera Molina, quien en 1973 se desempeñaba como capellán del regimiento de Calama. Otras 11 personas, civiles y militares, fueron procesados junto a él.

SANTIAGO.- En un hecho inédito en Chile, la Corte de Apelaciones de Antofagasta sometió hoy a proceso al sacerdote Luis Jorquera Molina como encubridor del asesinato de 28 opositores, en octubre de 1973, en los inicios del gobierno del general Augusto Pinochet.

Un comunicado del Poder Judicial también indicó que también fueron sometidos a proceso el general Miguel Trincado Araneda -quien fue jefe de la II división de Ejército y juez militar de Santiago hasta fines de 2006, cuando pasó a retiro- y el ex teniente del Ejército Armando Fernández Larios, quien hace más de 30 años vive en Estados Unidos bajo el programa de protección de testigos.

El comunicado del Poder Judicial indicó que el sacerdote fue procesado junto a otras 11 personas, civiles y militares, por el secuestro y ejecución de los opositores en Calama.

Jorquera, quien en 1973 se desempeñaba como capellán del regimiento de Calama, tiene 70 años y en la actualidad es ayudante parroquial. Si es encontrado culpable, arriesga una condena de cinco años y un día.

"Ha ocurrido en otros casos en América Latina (...) en Chile tengo la casi certeza de que es el primer caso que ocurre. Lamentable por la Iglesia y muy afortunado por la Justicia", dijo el abogado querellante Eduardo Contreras.

Las ejecuciones en Calama fueron cometidas por la denominada "Caravana de la muerte", que secuestró y fusiló a opositores que cumplían penas de cárcel, ordenadas por consejos de guerra a funcionarios y partidarios del derrocado gobierno de Salvador Allende, según los informes oficiales.

La "Caravana de la muerte" estuvo integrada por militares que viajaron en helicópteros por el norte y del sur, para ejecutar a un centenar de opositores.

Fernández Larios enfrenta otro pedido de extradición por el secuestro y desaparición del ex gerente de Cobrechuqui, el militante comunista David Silberman. Fue procesado por asociación ilícita.

En enero de 2005 Fernández fue sentenciado en primera instancia por la Corte Federal de Apelaciones de Atlanta, Georgia, por su participación en la muerte por torturas del economista chileno Winston Cabello, en octubre de 1973. Debe pagar cuatro millones de dólares a la familia del profesional.

Desde la "Caravana de la muerte", Fernández pasó a la Dirección de Inteligencia Nacional, la policía represiva de Pinochet, y participó en el asesinato en Washington al ex canciller socialista Orlando Letelier, en 1976.

Fernández huyó de Chile y declaró en Estados Unidos en el juicio por el asesinato de Letelier a cambio de ser incluido en el programa de protección de testigos.

El comunicado del Poder Judicial dice que en el caso de Fernández Larios y de otros dos militares, "se ordena iniciar los trámites para solicitar a la Corte Suprema su extradición, ya que se encuentran fuera del país".

Por su parte, el general Trincado, quien siempre negó los cargos, fue vinculado al ocultamiento de los restos de los ejecutados en Calama.

Testigos sindican a Trincado como uno de los miembros del grupo que desenterró en el desierto los restos de los ejecutados de Calama y los trasladó hasta un aeródromo, desde donde salió un avión que los lanzó al mar.

La acción es una de muchas de la "Operación retiro de televisores", como se llamó a la exhumación de restos de detenidos desaparecidos para lanzarlos al mar, con el propósito de que nunca fueran encontrados, de acuerdo con los informes oficiales.


recortes.iglesia.cl, 1 de septiembre de 2007

Investigación por la inhumación ilegal de 26 cuerpos 
La presunta participación del religioso en el caso

Según el fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, el sacerdote Luis Jorquera Molina participó en el “traslado de cuerpos a un sector apropiado”, para ocultar “la forma como fueron ajusticiados”. 

Entre las cuatro y la cinco de la tarde del 20 de octubre de 1973, las familias de los 26 presos políticos que fueron fusilados por la Caravana de la Muerte en Calama recibieron una inesperada visita. El sacerdote Luis Exequiel Jorquera Molina, entonces capellán de Ejército, les comunicó que sus familiares habían muerto en un intento de rebelión. 

Este hecho coincidió con la primera parte de la comitiva militar presidida por el general (R) Sergio Arellano Stark en esa zona: ocultar los homicidios y los entierros clandestinos. 

Episodio Calama

Según antecedentes del expediente del caso, un día antes de la visita de Jorquera, Arellano y su comitiva, formada por el teniente Armando Fernández Larios y el mayor Marcelo Moren Brito, entre otros, abandonaron el Hotel Antofagasta y se dirigieron poco antes del mediodía al Regimiento Reforzado Motororizado Nº 15. En la reunión que sostuvo con el comandante de la unidad, 

Eugenio Rivera Desgroux -procesado en el reciente fallo por asociación ilícita y homicidios calificados-, Arellano le mostró el documento que lo nombrado como delegado oficial del general Augusto Pinochet. Luego, según declaraciones del propio Rivera, marcó con su lápiz los nombres de 26 personas del listado de detenidos de la cárcel pública y ordenó citar a un Consejo de Guerra para las dos y media de esa tarde. Todos fueron condenados a muerte. 

Inhumación ilegal

En la resolución judicial, redactada por el ministro Oscar Clavería, se consigna que el grupo de detenidos fue posteriormente trasladado por personal militar y de Carabineros hasta el cerro Topater, en las afueras de Calama. Ahí los detenidos fueron fusilados, bajo pena de muerte a quien se negara a cumplir la orden. Testimonios que constan en el expediente recuerdan que Fernández Larios fue especialmente cruel. 

Para ocultar los cadáveres, el comandante de la sección de ingenieros formó una comitiva donde, según el fallo, participó el sacerdote en el entierro clandestino. Después de negar los hechos, el cura habría reconocido judicialmente que había dado los últimos sacramentos a las víctimas. 

Entre los muertos estaba Carlos Berger, esposo de la abogada Carmen Hertz, actualmente embajadora de Chile en Hungría. Un día antes de la llegada de la Caravana a Calama, a Berger se le había otorgado la libertad tras ser condenado a 60 días de cárcel. Cuando Hertz fue a buscarlo le informaron que la libertad había sido revocada. 

Apenas el sacerdote les contó a las familias que sus parientes habían intentado fugarse, el obispo de la zona reclamó los cadáveres, pero éstos nunca fueron entregados. 

Recuadro : 

CARAVANA DE LA MUERTE
Integrantes de la comitiva

Gral. Sergio Arellano Delegado personal de Augusto Pinochet en la comitiva. 

Armando Fernández Mayor (R) participó en las ejecuciones de los opositores en Calama. 

Marcelo Moren Brito Coronel (R) también integró la comitiva de ejecuciones. 

SACERDOTE LUIS JORQUERA MOLINA
Diez años en parroquia de Las Condes

Hace 10 años que el sacerdote Luis Exequiel oficia misa todos los días en la parroquia Santa Elena, ubicada en la comuna de Las Condes. 


Está a cargo del oficio religioso de las 12.30. Luego de la liturgia se retira a su departamento ubicado en la comuna de Providencia, donde vive con un familiar. 

Según feligreses consultados, el “padre Luis”, como le llaman, se caracteriza por su buen trato y amabilidad. A sus 72 años de edad, padece diabetes y camina siempre apoyado de un bastón. 

Tras concluir la misa en la parroquia Santa Elena regresa en un taxi a su domicilio o lo traslada algún amigo suyo. Es descrito como muy caritativo y de genio cambiante. 

Según fuentes judiciales, en caso de que se haga efectiva la orden de detención dictada en su contra por la Corte de Antofagasta, debería cumplir prisión preventiva en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén.

 

 

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