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Raúl Aníbal Jofré González

Coronel de Ejercito

Raúl Jofré González inicio sus pasos golpistas para el "Tanquetazo" del 29 de julio de 1973. Su participación en la asonada golpista no pasa desapercibida ya que ha sido juzgado en la condición de cómplice en la muerte del periodista argentino Leonardo Henrichsen.

Inmediatamente después del golpe de estado de 1973, Jofré González cumplió funciones en el Estadio Chile, centro deportivo transformado en campo de detención de prisioneros políticos. Es en este lugar donde el entonces teniente de ejercito participó en calidad de cómplice de los homicidios de Littre Quiroga Carvajal y del cantante Víctor Jara.


El Nuevo Herald, 22 de Diciembre 2010
Piden detención de ex militares por asesinato de Víctor Jara
El gobierno pidió la detención de cuatro oficiales del ejército retirados acusados del secuestro y asesinato calificados del folclorista chileno Víctor Jara, acribillado en septiembre de 1973. La solicitud fue presentada al juez Juan Fuentes Belmar, que lleva el caso de Jara desde el 2006, por el abogado Cristián Cruz, del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.
La querella afecta a los ex oficiales del ejército, jubilados, Edwin Dimter, Hugo Sánchez, Raúl Jofré y al ex fiscal Rolando Melo, informó a la AP una fuente que pidió anonimato para no perjudicar el caso.
Jara fue detenido en el interior de la Universidad Técnica del Estado el mismo día del golpe militar dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Estuvo detenido en el Estadio Chile junto a unos 5,000 prisioneros.
Testigos que estuvieron en el estadio declararon en la investigación judicial que cuando Jara y otras 14 personas fueron reconocidas por sus captores, fueron trasladadas a los camarines subterráneos del recinto. Ninguno salió vivo.
La demanda señala que Dimter, Sánchez y Jofré estaban en el interior del estadio cuando el folclorista fue baleado.
El resultado de la autopsia de Jara, realizada en noviembre del 2009, señala que murió por ``múltiples heridas de proyectil, en todo el cuerpo, cráneo, piernas, brazos, tórax, y que significaron un shock hemorrágico agudo, provocado por una situación violenta de tipo homicida''.
El jefe del Servicio Médico Legal, doctor Patricio Bustos, agregó que Jara fue torturado antes de ser asesinado. ``Tenía también fracturas provocadas por otro tipo de objeto contundente, no por balas. Todas producidas en el momento en el cual fue ejecutado este homicidio''.
Dimter ha sido vinculado por múltiples testigos a ``El Príncipe'' del estadio Chile, y sindicado como autor de torturas y asesinatos.
Hasta ahora el único procesado por el homicidio es el ex conscripto José Paredes Márquez, de 56 años, que alega inocencia. Paredes dijo a la AP en una entrevista el año anterior que el responsable del crimen debe ser un oficial porque los conscriptos usaban fusiles, y un cuerpo humano habría sido despedazado por una arma. La viuda, Joan Jara, señaló que no tuvo dificultad para reconocer los restos del artista en la morgue, en septiembre de 1973.


El Mercurio, 28 de diciembre de 2012

La Justicia identificó a los presuntos asesinos de Víctor Jara a 39 años de su muerte

Se trata de Pedro Barrientos Nuñez, conocido como ‘El Príncipe’ y Hugo Sánchez Marmonti. Otros seis ex militares fueron procesados como cómplices. La Corte de Apelaciones de Santiago ordenó la captura internacional de Barrientos -quien le habría disparado al cantautor- ya que actualmente vive en Estados Unidos.

La Justicia determinó que Pedro Barrientos Nuñez, conocido como ‘El Príncipe’ y Hugo Sánchez Marmonti, fueron los autores materiales de la muerte del cantautor Víctor Jara, quien fue ejecutado el 16 de septiembre de 1973, en el entonces Estadio Chile.

Así lo señaló el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vázquez Plaza, quien procesó también a otros seis ex militares en calidad de cómplices de homicidio calificado. Estos son: Roberto Souper Onfray; Raúl Jofré González; Edwin Dimter Bianchi; Nelson Hasse Mazzei; Luis Bethke Wulf y Jorge Smith Gumucio, quienes deberán cumplir con la pena en el Batallón de Policía Militar Nº1.

El magistrado ordenó la captura internacional de Barrientos, quien vive en Estados Unidos. Él oficial de Ejército sería quien le disparó al cantante.

Según la resolución, "entre los días 13 y 16 de septiembre de 1973 se desarrollaron interrogatorios al interior del entonces Estadio Chile, sin que ellos obedecieran a procedimientos judiciales o administrativos previos, algunos de los cuales fueron practicados por personal de la segunda fiscalía militar de la época, entre los cuales fue interrogado Víctor Jara".

Hallado por el programa En la Mira, de CHV, Barrientos dijo en Estados Unidos que nunca estuvo en el Estadio Chile durante el golpe y que, por ende, no mató a Víctor Jara.

"Yo nunca estuve en el Estadio Chile, no tengo nada que ocultar. No maté a Víctor Jara y eso lo pueden corroborar los oficiales que estaban ahí", afirmó. 


El Mercurio, 11 de octubre de 2013

Dictaron un nuevo procesamiento por el asesinato de Víctor Jara

El ministro Miguel Vásquez, resolvió procesar e ingresar a prisión preventiva a Juan René Jara Quintana como cómplice del homicidio del artista.

El ministro en visita de la Corte de Apelaciones, Miguel Vásquez, resolvió dictar un nuevo procesamiento por el asesinato del cantautor Víctor Jara el 16 de septiembre de 1973.

Procesó a Juan René Jara Quintana como cómplice del homicidio ocurrido en el entonces llamado Estadio Chile y ordenó su ingreso a prisión preventiva.

Por este mismo caso están procesados desde el 29 de diciembre de 2012:

Hugo Sánchez Marmonti, como autor de homicidio calificado.

-Roberto Souper Onfray, como cómplice de homicidio calificado.

-Raúl Jofré González, como cómplice de homicidio calificado.

-Edwin Dimter Bianchi. Cómplice de homicidio calificado.

-Nelson Hasse Mazzei, como cómplice de homicidio calificado.

-Luis Bethke Wulf, como cómplice de homicidio calificado.

-Jorge Smith Gumucio. Como cómplice de homicidio calificado.

-Pedro Barrientos Núñez, como autor de homicidio calificado. (Se solicitó su extradición a Estados Unidos) 


El Mercurio,  29 de Diciembre de 2012

Juez Miguel Vázquez aseguró que hay "presunciones fundadas": Ministro en visita procesó a ocho oficiales (r) del Ejército por homicidio de Víctor Jara


El autor de los disparos sería el teniente (r) Pedro Barrientos, contra quien se dictó orden de captura internacional.  

Tras 39 años de la muerte del cantautor Víctor Jara, el ministro en visita de la Corte de Apelaciones Miguel Vázquez procesó por el homicidio a ocho oficiales (r) del Ejército, quienes tuvieron distinta participación en el hecho que se produjo el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile.

Según determinaron la investigación y la autopsia, el deceso de Jara se produjo como consecuencia de "al menos 44 impactos de bala".

El autor de estos disparos fue, según el procesamiento, el teniente (r) Pedro Barrientos Núñez, encausado en calidad de autor de homicidio calificado. Así lo confirmó el magistrado, quien además explicó que se procesó también como autor al coronel (r) Hugo Sánchez Marmonti, porque era el "segundo de a bordo, en el operativo".

Como Barrientos reside en Florida, Estados Unidos, se dictó una orden de captura internacional a través de la Interpol.

El teniente (r) ha negado su vinculación con el crimen, pero el ministro Vázquez sostuvo que tiene presunciones fundadas de que "él le disparó (a Víctor Jara)".

Además, fueron encausados como cómplices del homicidio calificado: Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf, Jorge Smith Gumucio y Roberto Souper Onfray. Este último encabezó la escaramuza militar de rebeldía bautizada como "El Tanquetazo", el 29 de junio de 1973.

Todos los procesados quedaron detenidos en el Batallón de Policía Militar N° 1 del Ejército.

Cómo ocurrió

Según la resolución del ministro, el 11 de septiembre de 1973, "a raíz de la asunción del gobierno militar de facto", la entonces Universidad Técnica del Estado, UTE, fue sitiada por efectivos del Regimiento "Arica" del Ejército de Chile, provenientes de La Serena.

Un día después, los efectivos militares ocuparon las dependencias y detuvieron a alumnos, docentes y personal administrativo, entre los que se encontraba Víctor Jara, y fueron trasladados al entonces Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara).

Este centro de detención era custodiado por efectivos de distintas unidades militares; entre ellas, del Regimiento "Tejas Verdes" de San Antonio; del Regimiento "Blindados N° 2" de Santiago; Regimiento "Esmeralda" de Antofagasta, y del Regimiento "Maipo" de Valparaíso.

Según el fallo, Jara fue reconocido y separado del resto de los prisioneros, siendo llevado a los camarines, que eran ocupados como lugar de interrogatorios y en donde sufrió apremios y "fue agredido físicamente en forma permanente por varios oficiales".

El 16 de septiembre se traslado a todos los detenidos al Estadio Nacional, con excepción de Víctor Jara. Fue ese día que se le dio muerte con a lo menos 44 impactos de bala.

Su cadáver apareció junto a otras tres personas más y fue encontrado por pobladores en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en un terreno baldío cercano a la línea férrea, "con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala".


Cancioneros.com, 03 de enero de 2013 

Detenidos otros dos presuntos cómplices del asesinato de Víctor Jara

Los ex oficiales Raúl Jofré González y Luis Bethke, dos de los ocho inculpados en el asesinato de Víctor Jara han sido detenidos. Con estos ya son seis los ex oficiales del ejército a disposición del juez Vázquez.

A las 08:00, hora local, de este jueves, se presentaron voluntariamente en las oficinas del ministro en visita Miguel Vázquez en sus oficinas en el subterráneo del Palacio de Tribunales, los ex oficiales Raúl Jofré González y Luis Bethke, quienes permanecían fuera de Santiago, los que se unen a los 4 detenidos el miércoles.

La expectativa se concentra ahora de manera fundamental en la detención del coronel retirado Pedro Barrientos Núñez, considerado como uno de los dos presuntos autores de los al menos 44 disparos que acabaron con la vida de Víctor Jara.

El juez ya inició los trámites para pedir la extradición de este ex militar cuya residencia está fijada en Florida , Estados Unidos, donde el año 2012 fue encontrado por un equipo de periodistas del programa "En la Mira" de Chilevisión.

Falta resolver la suerte del otro de los requeridos, el ex oficial Roberto Souper Onfray, considerado cómplice del asesinato, quien permanece en una clínica de la tercera edad supuestamente aquejado por problemas psiquiátricos y cuyo representante pide fijar su arresto en ese lugar.

Souper Onfray ocupa otro episodio en la historia reciente por haber sido quien lanzó y encabezó la fallida sublevación militar contra el gobierno de Salvador Allende, rodeando el Palacio de La Moneda con un regimiento de tanques, conocida como el "Tanquetazo", el 29 de junio de 1973.


La Nación, Edwin Dimter, el sádico "Príncipe" del Estadio Chile

Hoy se declara “exonerado político” y es jefe de Departamento en la SAFP

Al “Príncipe” no lo olvidarían jamás los cerca de cinco mil detenidos en el Estadio Chile los días posteriores al golpe militar de 1973. Era alto, rubio, de ojos azules, pelo engominado hacia atrás: un perfecto pije que se paseaba en los pasillos superiores del Estadio como pavo real, siempre balanceando un linchaco, permanentemente amenazando e insultando a los prisioneros.

“¿Me escucha la cloaca marxista? ¿Me oyen los comemierda? ¡Ahora se acabaron los discursos, chuchas de su madre! Ahora van a tener que trabajar. Los que se nieguen a trabajar, los fusilaremos. ¿Me escuchan los vende patria?” El oficial, con su vozarrón, no necesitaba usar el micrófono dispuesto en el pasillo del segundo piso del Estadio Chile. “¡Tengo voz de Príncipe!” exclamó ante miles de detenidos. Así, el arrogante teniente de 23 años quedó como el “Príncipe”, y su cara redonda y bonita permanecería grabada en la retina de los prisioneros políticos para siempre.

En las últimas semanas, media docena de ellos ha reconocido a Edwin Dimter como el “Príncipe”, al verlo en persona y a través de fotografías.

“Todos los presos teníamos que mantenernos trotando con las manos en la nuca, mientras avanzábamos hacia un mesón donde Dimter anotaba los nombres de los presos. Mientras estaba en la fila, tenía que aprenderme mi número de carné antes de llegar al mesón. Saltaba y me memorizaba el RUT. Cuando llegué al mesón, lo miré a él, y recordé mi RUT. Por eso se me grabó su rostro, su cara de ángel, porque fue mirándolo que me aprendí mi RUT por primera vez,” relata Víctor García, entonces estudiante de la UTE recluido en el Estadio.

Así lo ha afirmado también un oficial de Ejército en retiro que conoció a Dimter cuando éste era recién un cadete en la Escuela Militar a mediados de los sesenta, y se lo volvió a encontrar en el Estadio Chile, adonde este oficial había sido enviado a reforzar la guardia exterior.

Y así lo admitió el propio Dimter ante el juez Juan Eduardo Fuentes, quien investiga el asesinato de Víctor Jara en el Estadio Chile. Citado a declarar a mediados de marzo este año, según el abogado Nelson Caucoto, Dimter reconoció ante el magistrado haber estado en el Estadio Chile, aunque no admitió ser el “Príncipe”. Como Dimter, otros dos protagonistas de la sublevación del Regimiento Blindados N° 2 el 29 de junio de 1973, conocido como el “tanquetazo”, en contra del Presidente Salvador Allende, también fueron citados a declarar y reconocieron haber estado en el Estadio Chile: el teniente coronel Roberto Souper y el teniente Raúl Jofré González.

“Dimter y Jofré fueron los más ‘perros’ en el Estadio. Tenían sangre en el ojo. Venían con mucha odiosidad por haber estado presos. Salen libre el día del golpe y se enfrentan a miles de detenidos, completamente a su merced. El ensañamiento para con los presos se explica por el estado psicológico con que venían,” explicó otro oficial de Ejército en retiro que fue instructor de Dimter en la Escuela Militar, y tuvo reiteradas oportunidades de encontrarse con él en los meses previos al golpe militar.

Dimter había recuperado su libertad recién el 11 de septiembre. Junto a Jofré, había permanecido casi tres meses recluido en la Escuela de Telecomunicaciones del Ejército en Peñalolén debido a su participación en el tanquetazo. Esa mañana, Dimter había dirigido una audaz acción de rescate: irrumpió con un tanque en el Ministerio de Defensa para liberar al capitán Sergio Rocha Aros, detenido a disposición de la justicia militar tras haberse detectado días antes el complot en el mismo regimiento. En la acción fue muerto el sargento Rafael Villena. Unos 15 civiles murieron ese día, entre ellos el corresponsal argentino de la Radio y Televisión de Suecia, Leonardo Henrichsen, quien filmó su propia muerte; Dimter es imputado en la querella criminal interpuesta por sus hijos en octubre pasado en Santiago.

El mismo día del golpe, Dimter retornó a su unidad, y según fuentes militares, él y Jofré fueron inmediatamente enviados en “comisión de servicio” al Estadio Chile, inaugurado como tal sólo cuatro años antes.

Era histriónico, y convirtió al Estadio Chile en su nuevo escenario. “En una ocasión, el Príncipe nos mostró un fusil AK-47 desde el pasillo del segundo piso donde hablaba. ‘Esto lo encontramos en un allanamiento. ¡Con esto nos iban a disparar!’ gritó. Uno de los presos preguntó a quiénes iban a disparar. ‘A estos pechos,’ dijo, y sacó su pecho hacia delante,” cuenta Guillermo Orrego, en la época trabajador de Standard Electric, detenido el 12 de septiembre y enviado al Estadio Chile.

Otro ex detenido, el abogado Boris Navia, entonces funcionario de la UTE, describió al “Príncipe” de esta manera: “Subía y bajaba gritando por las escaleras del Estadio. Aparecía de improviso en cualquier sector alto del estadio y los prisioneros debían hacerle silencio… Era un actor de pacotilla. Llevaba siempre en sus manos un linchaco, y al pasar por las hileras de presos que por horas y horas esperaban con las manos en la nuca para ingresar al Estadio, junto con los insultos, los golpeaba con su linchaco, de preferencia en los testículos”.

“En una de sus arengas –continúa Navia- el Príncipe dijo desde lo alto que no tenía porqué ocultar su rostro a estas mierdas marxistas y teatralmente se sacó los lentes ahumados y el casco, lanzando este último en un ademán histriónico. El casco rodó por las gradas, y dos pelados corrieron a buscarlo. Allí, bajo los reflectores que nos enceguecían, pudimos ver claramente su pelo rubio, su tez y ojos claros, su cara redonda, sus rasgos finos de niño bonito.”

Fue el “Príncipe”, según ex detenidos, quien ordenó a un soldado matar a culatazos a un obrero cuando el militar tropezó sobre su pierna. Y según testigos, fue quien atormentó y golpeó personalmente a Víctor Jara. Aunque no se ha establecido judicialmente, el “Príncipe” ha sido sindicado como el que dio muerte al cantante, cuyo cuerpo apareció el 16 de septiembre cerca del Cementerio Metropolitano con 34 impactos de bala, junto a otros cinco ejecutados. Entre ellos, el ex director de Gendarmería, Litré Quiroga, con 38 impactos de bala en el cuerpo.

En diciembre de 2004, el juez Juan Carlos Urrutia procesó al teniente coronel en retiro Mario Manríquez Bravo por el homicidio de Jara, por haber sido el oficial a cargo del Estadio Chile. Sin embargo, aún no se establece quién o quiénes fueron los autores materiales. Numerosos testimonios apuntan al “Príncipe”.

Oriundo de Valdivia y único hombre entre los cinco hijos de Eduino Dimter Sube, descendiente de alemanes que colonizaron el sur chileno, Edwin Dimter Bianchi está emparentado por el lado de su madre, Rosa del Carmen Bianchi Zamora, con el Embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Bianchi Larre, también valdiviano.

En 1969, ya como cadete en la Escuela Militar, Dimter integró un escuadrón blindado junto a otros alumnos que ganarían notoriedad años después: José Gasset Ojeda, quien también participaría en el tanquetazo de 1973; Jorge Acuña Hahn, quien integró la Caravana de la Muerte a Cauquenes en octubre de 1973; y Manuel Provis Carrasco, ex miembro de la Brigada Caupolicán de la DINA, años después, jefe del Batallón de Inteligencia del Ejército, y hoy procesado por el secuestro del químico de la DINA, Eugenio Berríos, y por asociación ilícita en la muerte del coronel Gerardo Huber. El escuadrón lo comandaba el entonces teniente José Zara Holger, ex miembro de la DINA y hoy procesado por el asesinato del general Carlos Prats.

“Conocí a Dimter en la Escuela Militar, cuando él era cadete. Ya entonces todo el mundo le decía ‘el loco Dimter’. Era buen alumno, pero loco. ¡Había que ser un poco loco para meterse con un tanque al Ministerio de Defensa!” afirmó un oficial en retiro.

Dimter egresó el 1 de enero de 1970, al igual que compañeros de promoción como Armando Fernández Larios, Augusto Pinochet Hiriart y Oscar Izurieta Ferrer. Diez días después, el “loco Dimter” viajaría a Panamá junto a más de 100 oficiales chilenos, para recibir un “curso de perfeccionamiento” en la Escuela de las Américas. Dimter tomó el “Curso de Orientación sobre Armas de Combate”, de un mes de duración.

Después de su paso por el Estadio Chile, a comienzos de 1974, Dimter fue enviado a la Escuela de Blindados en Antofagasta. Sin embargo, por razones que aún no se han podido confirmar, fue dado de baja el 31 de diciembre de 1976. Esta baja a destiempo le permitió, y sin duda con algún aval político, postular a los beneficios de la Ley de Exonerados Políticos en febrero de 1999. Fue calificado como tal el 20 de enero del 2000. Se le acreditaron 11 meses, 29 días sin trabajo, por lo que tiene derecho a un abono por esa laguna previsional.

No sería la primera vez que el Programa de Exonerados Políticos del Ministerio del Interior entrega beneficios a criminales. Ya les había pasado con el agente de inteligencia de la Fuerza Aérea, Rafael González Verdugo, procesado por el homicidio en 1973 del estadounidense Charles Horman en el Estadio Nacional, y con el capitán de Carabineros Fernando Chesta Puente, involucrado en la muerte de Sergio Verdugo en 1976.

“A raíz del caso de González Verdugo, nos dimos cuenta que ‘se nos fueron’ unos ocho a nueve casos mal calificados, de militares que postularon como exonerados. A menudo contaron con el aval de un senador que certificaba su calidad de exonerado político. Pero era un proceso poco riguroso,” explicó un funcionario del Programa.

Cuando postuló como “exonerado”, Dimter ya estaba inmerso en el aparato público y en algún momento en el camino, se tituló de contador-auditor. A principios de los ochenta, ingresó al Ministerio de Obras Públicas gracias a los buenos oficios del entonces ministro del ramo, general Bruno Siebert. Después, en 1985, ingresó a la Superintendencia de AFP, escalando posiciones hasta ocupar hoy la jefatura del Departamento de Auditoría de Procesos Especiales y Pensiones, dependiente de la División Control de Instituciones.

Desde su oficina en el piso 14, donde sólo tiene un escritorio y un estante con material de trabajo, Dimter no da pista alguna sobre su vida privada. Ninguna fotografía familiar adorna el lugar; ningún libro revela sus intereses. Según testigos, ni siquiera permite que otros le sirvan el café. El se hace todo solo. Y no quiere saber nada de sus antiguos compañeros de armas, a quienes les dio la espalda hace años.

Si Dimter fue uno de los miles de funcionarios públicos de confianza de la dictadura militar beneficiados por la ley 18.972, dictada en marzo de 1990 por el entonces Ministro del Interior, Carlos Cáceres, que les permitió mantenerse en sus puestos de trabajo, tiene sus días contados.

De acuerdo a una modificación a esa ley promulgada en 2003, el último de los funcionarios que siguen gozando de “sueldos Cáceres”, y que no fueron incorporados a la planta por su jefe superior ese mismo año, tendrán que hacer sus maletas el 30 de junio próximo. 


La Nación,  21 de mayo de 2010

LA DECLARACIÓN QUE DESATÓ EL CONFLICTO IZURIETA

  No obstante, hasta ahora en el proceso, ni Krassnoff ni Izurieta aparecen mencionados por alguien como cumpliendo funciones represivas en el Estadio Chile después del golpe militar.

El brigadier (R) Raúl Jofré González es el autor del conflicto generado en torno al ex comandante en jefe del Ejército y actual subsecretario de Defensa, general (R) Óscar Izurieta, y el crimen del cantautor Víctor Jara.

Si bien en su extensa declaración policial del seis de julio de 2007 de cuatro páginas acerca de qué hizo Jofré y a qué militares vio en el Estadio Chile mientras operó como lugar de prisión, no mencionó el nombre de Izurieta, sí lo hizo tres meses después en su declaración judicial en el proceso por el homicidio del entonces director de Gendarmería, Litré Quiroga, también asesinado en ese recinto.

Jofré no dice que vio a Izurieta en el Estadio Chile ni que éste tendría alguna información acerca de la muerte de Víctor Jara.

El punto es que, siendo aún buscado por la justicia un oficial de Ejército de rasgos germanos, alto, rubio, de ojos claros, altanero, a quienes los ex prisioneros del estadio identifican con el apodo de "El Príncipe" y que sería quien habría dado el primer tiro en la cabeza al cantautor y luego ordenado que sus subalternos lo ametrallaran, Jofré sostiene que, dentro del Ejército, "a las únicas personas que conocí por este apodo fue a Miguel Krassnoff y al actual comandante en jefe del Ejército, el general Óscar Izurieta".

Jofré afirma que al entonces teniente Edwin Dimter a quien desde un comienzo se le ha imputado la identidad de "El Príncipe", no se le conocía en realidad con ese sobrenombre, sino que "era más conocido con 'El Loco' por sus rasgos y personalidad".

Esa es la precisa razón por la que la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó recientemente al juez de la causa Víctor Jara, Juan Fuentes Belmar, interrogar a Izurieta y Krassnoff, diligencia que el magistrado anteriormente había denegado al Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior, que la solicitó.

No obstante, hasta ahora en el proceso, ni Krassnoff ni Izurieta aparecen mencionados por alguien como cumpliendo funciones represivas en el Estadio Chile después del golpe militar.

"NO ESTUVE EN EL ESTADIO CHILE"

El general (R) Óscar Izurieta dijo ayer que "jamás estuve en el Estadio Chile y desconozco toda información de lo que allí ocurrió".

En declaraciones a CNN Chile, el ex jefe del Ejército y actual subsecretario de Defensa, expresó que "estoy sorprendido, nunca supe que alguien haya dado mi nombre en este proceso, pero no tengo nada que ocultar y por eso declararé personalmente y no lo haré por oficio. No tengo vinculación alguna con el caso (Víctor Jara)".


Punto Final, edición Nº 774, 11 de enero, 2013

¿Quién ordenó matar a Víctor Jara?

Luego de encausar a ocho ex-oficiales del ejército por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez, consumado el 16 de septiembre de 1973 en el entonces Estadio Chile, el juez Miguel Vásquez Plaza se encuentra abocado a discernir si los militares obraron por iniciativa propia o recibieron una orden superior para matar al connotado folclorista y director de teatro. En este caso, el magistrado deberá identificar al o los responsables de esa orden y procesarlos como autores intelectuales del crimen.

Las sospechas del magistrado apuntan en dos direcciones. En primer lugar, hacia una instancia de inteligencia que se albergaba en el Ministerio de Defensa y cuyo mando operativo estaba a cargo del mayor Pedro Espinoza Bravo, el mismo que pocas semanas después asumiría como subdirector de la Dina, bajo las órdenes del coronel Manuel Contreras. Antecedentes reunidos en diversos procesos judiciales indican que Espinoza habría sido el encargado de decidir qué personas debían ser ejecutadas de inmediato, sin procedimiento judicial alguno, en los centros de detención habilitados en Santiago por el Comando de Apoyo Administrativo del Ejército.

Un segundo escenario probable es que los oficiales acusados como autores materiales y cómplices del asesinato de Víctor Jara en el Estadio Chile hayan obedecido una orden directa emanada desde la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, unidad a la que varios de ellos pertenecían y que dirigía en esa fecha el coronel Manuel Contreras.

El juez Vásquez Plaza inculpó como autores a los oficiales Hugo Hernán Sánchez Marmonti y Pedro Pablo Barrientos Núñez. Como cómplices fueron procesados Jorge Eduardo Smith Gumucio, Roberto Federico Souper Onfray, Raúl Aníbal Jofré González, Edwin Armando Dimter Bianchi, Nelson Edgardo Hasse Mazzei y Ernesto Luis Berth-ke Wulf. En el caso de Sánchez Marmonti, el magistrado indicó que fue encausado como autor porque era el segundo en la línea de mando en el Estadio Chile, dado que en ese entonces el jefe era el coronel César Manrique, procesado por el homicidio pero fallecido en 2009.

El ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago tiene presunciones fundadas de que Barrientos Núñez fue el autor material de los disparos que causaron la muerte a Jara, y dictó una orden de captura internacional en su contra, además de iniciar los trámites para el pedido de extradición a Estados Unidos, país donde se encuentra radicado.

En el proceso falta precisar con exactitud el papel que cumplieron cada uno de los cómplices, pudiendo eventualmente aumentar el número de los autores materiales. Es el caso, por ejemplo, del mayor (r) Jorge Eduardo Smith Gumucio, a quien varios declarantes acusan de haber cumplido un rol protagónico en las torturas y en la muerte de Jara. Uno de los testigos, el conscripto José Paredes Márquez, guardaespaldas del teniente Barrientos, acuciado por los remordimientos, relató años después a un ex oficial de Tejas Verdes que Víctor Jara estaba casi despedazado por los golpes recibidos. Sus costillas estaban quebradas. Y sus dedos estaban tumefactos. Paredes relató que el subteniente Jorge Smith se había esmerado en golpear los dedos de ambas manos del cantante. “P’a que aprendai a tocar mejor la guitarra, comunista conche’ tu madre”, le repetía tartamudeando, a la vez que, empleando la empuñadura de su revólver Llama cogido por el caño, martillaba los dedos del folclorista.

Paredes, quien hacía su servicio militar en Tejas Verdes desde abril de 1973, fue destinado a la primera sección de la Segunda Compañía de Combate y viajó a Santiago junto a un considerable contingente de su unidad para apoyar el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Ese día, inicialmente tomaron posiciones en los Arsenales de Guerra y luego fueron enviados a un punto de control en el camino a Melipilla. El miércoles 12 se les destinó a la Universidad Técnica del Estado para apoyar a efectivos del regimiento Arica, de La Serena, que mantenían rodeadas las instalaciones de la actual Universidad de Santiago.

El 15 de septiembre, el contingente de Tejas Verdes llegó al Estadio Chile, donde también había soldados del regimiento Blindados N° 2, de Santiago; del regimiento Esmeralda, de Antofagasta y del regimiento Maipo, de Valparaíso.

José Paredes declaró que el 16 de septiembre lo fue a buscar el teniente Barrientos y le ordenó que se dirijiese al sector del subterráneo. En ese lugar lo apostaron como guardia en un camarín, mientras cinco o seis oficiales, con tenidas de combate, escribían en unos papeles los datos que preguntaban a un detenido, que estaba sentado frente a un escritorio. Cerca de las 19 horas -agregó Paredes- llegaron los tenientes Barrientos y Smith, y lo llamaron junto al conscripto Francisco Quiroz. Traían a un detenido que indicaron era Víctor Jara y lo insultaban por su condición de comunista. Lo dejaron en ese camarín, custodiado por Quiroz.

Después de las 21 horas reapareció Jorge Smith, esta vez con Nelson Haase, según el testimonio de Paredes. Smith comenzó a jugar ruleta rusa con los detenidos. De pronto, puso a Víctor Jara contra la pared, giró la nuez del revólver y disparó, cayendo al suelo la víctima; luego, les ordenó a Quiroz y a él disparar al cuerpo una ráfaga de sus fusiles SIG. Minutos después se sumaron Barrientos y otro oficial, quienes siguieron disparando, tiro a tiro, al cadáver del cantante con un fusil SIG.

El protocolo de autopsia de Víctor Jara reveló dos disparos en la sien derecha, 16 orificios de entrada y 12 orificios de salida de diferentes tamaños en el tórax; en el abdomen tenía seis orificios de entrada de bala y cuatro de salida; la extremidad superior derecha mostraba dos heridas de bala; en las extremidades inferiores otros 18 orificios de entrada de balas y 14 de salida. En total, las descargas sumaban 44 proyectiles calibre 7.65, munición del fusil SIG utilizado.

LOS HOMBRES DE TEJAS VERDES

Las dos compañías de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes enviadas a la capital viajaron bajo el mando del subdirector de ese instituto, el teniente coronel Alejandro Rodríguez Fainé, secundado por los capitanes Germán Montero Valenzuela y Eugenio Videla Valdebenito. Los tenientes de aquella fuerza eran Orlando Carter Cuadra, yerno del coronel Manuel Contreras, quien llegó a general y más tarde dirigió el Museo Militar; Jorge Garcés Von Hohelstein, casado con la hermana del ahora mayor (r) Carlos Herrera Jiménez, que cumple una larga condena en el penal de Punta Peuco por los asesinatos del dirigente sindical Tucapel Jiménez y del carpintero Juan Alegría Mondaca; y Nelson Haase Mazzei.

Entre los subtenientes que integraban ambas compañías figuraban Pedro Barrientos, buzo táctico, casado con la hija de un oficial de la Infantería de Marina y Rodrigo Rodríguez Fuchslocher, fallecido a mediados de 1974 en un volcamiento de camiones militares cerca de la base castrense de Peldehue, mientras participaba en un curso de contraguerrillas.

El coronel Manuel Contreras asumió el mando de la Escuela de Ingenieros a fines de 1972, cargo que compartió con las clases de Inteligencia que dictaba en la Academia de Guerra, en la capital. Allí, junto a otros coroneles y algunos capitanes empezaron a diseñar un aparato de inteligencia que permitiera enfrentar, llegado el momento, a las estructuras paramilitares de Izquierda que apoyaban al gobierno de la Unidad Popular.

En la Escuela de Ingenieros, Contreras tenía como subdirector el teniente coronel Rodríguez Fainé, fallecido, tataranieto de Manuel Rodríguez Herdoyza; como secretario de Estudios, al mayor Jorge Núñez Magallanes y como comandante del batallón de Instrucción, un mayor al que apodaban “El topo” López.

En marzo de 1974, el coronel Contreras dejó el mando de la Escuela de Ingenieros y se trasladó a Santiago con la secreta ambición de dirigir la Academia de Guerra y la naciente Dina. No pudo hacer ambas cosas y optó por instalarse en el cuartel central de la Dina, en calle Belgrado, a escasos metros de la Plaza Italia, para abocarse exclusivamente a las tareas represivas. En la dirección de la escuela de Tejas Verdes fue reemplazado por el coronel Manuel de la Fuente.

LA GENERACION DEL 62

El capitán Luis Germán Montero pertenece a la generación de subtenientes egresados de la Escuela Militar en 1962, cuya primera antigüedad corresponde a Ricardo Izurieta Caffarena, sucesor de Augusto Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército a partir de marzo de 1998. A esa promoción se adscriben, además, algunos subtenientes que más tarde cumplirían papeles destacados en la represión que siguió al golpe militar de 1973, entre ellos José Zara Holger, Federico Wenderoth Pozo, Gerardo Urrich González, Antonio Palomo Contreras y Luis Polanco Gallardo.

Otros de esa misma generación llegaron al alto mando y se transformaron en oficiales muy cercanos al general Pinochet, tales como Sergio Moreno Saravia y Eugenio Covarrubias Valenzuela. Este último llegó a ser jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine). Fue procesado por el asesinato en Uruguay del químico de la Dina, Eugenio Berríos.

El capitán Montero, por su parte, junto a varios compañeros de su promoción, figura en el proceso por el asesinato del general Carlos Prats, testimoniando a favor del acusado José Zara Holger, uno de los responsables del homicidio del ex comandante en jefe, perpetrado en Buenos Aires en septiembre de 1974.

EL TENIENTE HAASE

El ahora coronel (r) Nelson Haase, es de la primera generación de subtenientes que egresó en 1967 de la Escuela Militar, que tuvo dos promociones. Entre sus compañeros figuran varios connotados violadores de los derechos humanos en los primeros años de la dictadura, como los oficiales Cristoph Willeke y Miguel Krassnoff. A esa generación pertenecen también el coronel (r) Carlos Carreño, secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1988 y el ex alcalde de Providencia, Cristián Labbé, además de otros oficiales hoy en retiro.

Perteneciente al arma de Ingenieros, Haase fue jefe de una de las unidades de la Dina, la Brigada Ongolmo, y más tarde formó parte de la Sociedad Pedro Diet Lobos, pantalla comercial de la Dina. En los inicios de 1980 estuvo al mando de la unidad del Cuerpo Militar del Trabajo, en Chaitén, donde se preocupaba escrupulosamente de que sus oficiales subordinados contaran con capas para las ceremonias, repuestas en uso por Pinochet, pero que pocos se preocupaban de adquirir porque era una prenda especialmente cara. Algunos oficiales también lo recuerdan por sus ínfulas de seductor de las cónyuges de sus subordinados, característica que, al parecer, influyó en que fuera dado de baja al promediar esa década.

EL “QUENO” VIDELA

El capitán Eugenio Videla Valdebenito fue desde fines de 1972 el ayudante del coronel Manuel Contreras en la Escuela de Ingenieros. Paracaidista, buzo táctico y boina negra, era además primo hermano de la ex cónyuge del jefe de la Dina, María Teresa Valdebenito Stevenson. En 1994, con el grado de general, llegó a ser juez militar de Santiago y comandante de la poderosa II División del Ejército, con asiento en la capital. En esas funciones fue uno de los más arduos defensores de Contreras cuando éste fue condenado y encarcelado por el crimen de Orlando Letelier. Al mando de una de las compañías de la Escuela de Ingenieros, que estaban en Santiago en septiembre de 1973, el capitán Videla habría sido el jefe directo del teniente Nelson Haase.

Pedro Pablo Barrientos, en tanto, por ahora uno de los dos sindicados por el juez Vásquez como autores materiales de la muerte de Víctor Jara, salió de Tejas Verdes destinado al regimiento de ingenieros en Chuquicamata. De Chuqui lo dieron de baja del ejército junto con el comandante de aquella unidad, el ya fallecido coronel Sergio Delfín Gajardo Munizaga. Ambos oficiales se echaban al bolsillo recursos destinados a remunerar a los soldados conscriptos


Radiouchile.cl, 5 de agosto 2013

Justicia dicta procesamientos por homicidio de ex Director de Prisiones de 1973

El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago Miguel Vázquez Plaza dictó auto procesamiento en la investigación por el homicidio de Littré Quiroga Carvajal, ocurrido el 16 de septiembre de 1973, en el entonces Estadio Chile, en Santiago.

El magistrado determinó encausar a seis ex integrantes del Ejército por su responsabilidad en el homicidio del ex director de prisiones, actual servicio de Gendarmería de Chile.

El magistrado sometió a proceso a: Hugo Sánchez Marmonti, en calidad de autor de homicidio calificado; Raúl Jofré González, como cómplice de homicidio calificado; Edwin Dimter Bianchi, como cómplice de homicidio calificado; Nelson Haase Mazzei, como cómplice de homicidio calificado; Jorge Smith Gumucio, como cómplice de homicidio calificado, y Ernesto Bethke Wulf, como cómplice de homicidio calificado.

De acuerdo a los antecedentes del proceso: “El día 11 de septiembre de 1973, como consecuencia de la asunción del Gobierno Militar de facto, el hasta ese día Director General del Servicio de Prisiones, Littré Abraham Quiroga Carvajal -quien se encontraba con licencia médica en su domicilio y entre las personas llamadas a presentarse ante el Ministerio de Defensa por el primer Bando Militar-; se constituyó en su despacho de la Dirección General de Prisiones, ubicado en calle Rosas esquina de calle Teatinos”.

En horas de la noche del 11 de septiembre de 1973, una patrulla de Carabineros -pertenecientes a la Tercera Comisaría de Santiago-, en conocimiento de que Quiroga Carvajal se encontraba en la Dirección General de Prisiones, “lo conminó a salir de su oficina y entregarse, trasladando inmediatamente a Littré Abraham Quiroga Carvajal a dicha Unidad Policial, posteriormente fue conducido al Regimiento Blindados N° 2, donde fue sometido a apremios físicos y, en las horas subsiguientes, al entonces Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara)”.

“El Estadio Chile, había sido previamente habilitado como centro de detención, con la coordinación del Comando de Apoyo Administrativo del Ejército de Chile y cuyo resguardo interior fue efectuado igualmente por efectivos provenientes de distintas Unidades Militares, entre ellos: el Regimiento “Tejas Verdes” de la ciudad de San Antonio, el Regimiento “Blindados N°2” de Santiago, Regimiento “Esmeralda” de la ciudad de Antofagasta y el Regimiento “Maipo” de Valparaíso”.

“Durante el período de su detención en el Estadio Chile, Littré Abraham Quiroga Carvajal fue reconocido por el personal militar instalado al interior del recinto y separado del resto de los prisioneros, para ser llevado a otras dependencias ubicadas en los camarines las que operaban como salas de interrogatorios y apremios físicos, así como lugares aledaños al hall de acceso; donde fuera agredido físicamente en forma permanente, por varios Oficiales”.

“Entre los días 13 y 16 de septiembre de 1973 se desarrollaron interrogatorios a detenidos al interior del Estado Chile, sin que ellos obedecieran a procedimientos judiciales y/o administrativos previos, algunos de los cuales fueron practicados por personal de la Segunda Fiscalía Militar de la época; y, entre otros, fue interrogado Littré Abraham Quiroga Carvajal, por el Fiscal de la Segunda Fiscalía Militar”.

“El día 16 de septiembre de 1973, se procedió al traslado hacia el Estadio Nacional, de todos los detenidos del Estadio Chile, con excepción de Littré Abraham Quiroga Carvajal, así como de Víctor Lidio Jara Martínez; oportunidad en que se dio muerte a Littré Abraham Quiroga Carvajal, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, veintitrés impactos de bala de calibre 9,23 milímetros, según se precisa en los respectivos informes de autopsia, informe pericial integrado e informe balístico, acompañados al proceso”.

“El cadáver de Littré Abraham Quiroga Carvajal, junto con el cadáver de Víctor Lidio Jara Martínez y de otras tres personas más, fue encontrado en los días posteriores, por pobladores, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en un terreno baldío cercano a la línea férrea, con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala detallados en el informe de autopsia”.

Los procesados fueron notificados de la resolución, quedando en la libertad bajo fianza, ya que se encuentran sometidos a proceso en la investigación por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez.


La Nación,  5 de agosto de 2013

NUEVO PROCESAMIENTO CONTRA ACUSADOS POR HOMICIDIO DE VÍCTOR JARA

Cinco ex miembros del Ejército, encausados por el crimen del cantautor, enfrentan nuevo proceso, esta vez por el homicidio calificado de Littré Quiroga (en la foto), ex director del Servicio de Prisiones. También fue torturado y asesinado en el Estadio Chile y su cuerpo fue arrojado junto al de Víctor Jara.

El ministro en visita Miguel Vázquez Plaza determinó encausar a 6 ex miembros del Ejército por su responsabilidad en el homicidio del ex director de Prisiones, actual servicio de Gendarmería de Chile,Littré Quiroga Carvajal, ocurrido el 16 de septiembre de 1973, en el entonces Estadio Chile, en Santiago.

El magistrado sometió a proceso a Hugo Sánchez Marmonti, en calidad de autor de homicidio calificado, y a Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio y Ernesto Bethke Wulf, como cómplices de homicidio calificado.

Son los mismos que se encuentran procesados por el homicidio calificado del cantautor Víctor Jara y los cinco se encuentran en libertad bajo fianza en este caso.

De acuerdo a los antecedentes del proceso, “el día 11 de septiembre de 1973, como consecuencia de la asunción del Gobierno Militar de facto, el hasta ese día Director General del Servicio de Prisiones, Littré Abraham Quiroga Carvajal -quien se encontraba con licencia médica en su domicilio y entre las personas llamadas a presentarse ante el Ministerio de Defensa por el primer Bando Militar- se constituyó en su despacho de la Dirección General de Prisiones, ubicado en calle Rosas esquina de calle Teatinos”.

En horas de la noche del 11 de septiembre de 1973, una patrulla de Carabineros -pertenecientes a la Tercera Comisaría de Santiago-, en conocimiento de que Quiroga Carvajal se encontraba en la Dirección General de Prisiones, “lo conminó a salir de su oficina y entregarse, trasladando inmediatamente a Littré Abraham Quiroga Carvajal a dicha Unidad Policial, posteriormente fue conducido al Regimiento Blindados N° 2, donde fue sometido a apremios físicos y, en las horas subsiguientes, al entonces Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara)”.

TORTURADO Y FUSILADO

“Durante el período de su detención en el Estadio Chile, Littré Abraham Quiroga Carvajal fue reconocido por el personal militar instalado al interior del recinto y separado del resto de los prisioneros, para ser llevado a otras dependencias ubicadas en los camarines las que operaban como salas de interrogatorios y apremios físicos, así como lugares aledaños al hall de acceso, donde fuera agredido físicamente en forma permanente, por varios oficiales”.

 “El día 16 de septiembre de 1973, se procedió al traslado hacia el Estadio Nacional de todos los detenidos del Estadio Chile, con excepción de Littré Abraham Quiroga Carvajal, así como de Víctor Lidio Jara Martínez; oportunidad en que se dio muerte a Littré Abraham Quiroga Carvajal, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, veintitrés impactos de bala de calibre 9,23 milímetros, según se precisa en los respectivos informes de autopsia, informe pericial integrado e informe balístico, acompañados al proceso”.

“El cadáver de Littré Abraham Quiroga Carvajal, junto con el cadáver de Víctor Lidio Jara Martínez y de otras tres personas más, fue encontrado en los días posteriores, por pobladores, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en un terreno baldío cercano a la línea férrea, con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala detallados en el informe de autopsia”.

Los procesados fueron notificados de la resolución, quedando en la libertad bajo fianza, ya que se encuentran sometidos a proceso en la investigación por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez.


Cambio21, 5 de agosto de 2013

Nuevo procesamiento contra acusados por el homicidio del cantautor Víctor Jara: también asesinaron al entonces Director de Prisiones

El magistrado Miguel Vázquez sometió a proceso a Hugo Sánchez Marmonti, en calidad de autor de homicidio calificado, y a Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio y Ernesto Bethke Wulf, como cómplices del homicidio calificado de Littré Quiroga Carvajal.

El ministro en visita Miguel Vázquez Plaza determinó encausar a 6 ex miembros del Ejército por su responsabilidad en el homicidio del ex director de Prisiones, actual servicio de Gendarmería de Chile, Littré Quiroga Carvajal, ocurrido el 16 de septiembre de 1973, en el entonces Estadio Chile, en Santiago.

El magistrado sometió a proceso a Hugo Sánchez Marmonti, en calidad de autor de homicidio calificado, y a Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio y Ernesto Bethke Wulf, como cómplices de homicidio calificado.

Son los mismos que se encuentran procesados por el homicidio calificado del cantautor Víctor Jara y los cinco se encuentran en libertad bajo fianza en este caso.

De acuerdo a los antecedentes del proceso, "el día 11 de septiembre de 1973, como consecuencia de la asunción del Gobierno Militar de facto, el hasta ese día Director General del Servicio de Prisiones, Littré Abraham Quiroga Carvajal -quien se encontraba con licencia médica en su domicilio y entre las personas llamadas a presentarse ante el Ministerio de Defensa por el primer Bando Militar- se constituyó en su despacho de la Dirección General de Prisiones, ubicado en calle Rosas esquina de calle Teatinos".

En horas de la noche del 11 de septiembre de 1973, una patrulla de Carabineros -pertenecientes a la Tercera Comisaría de Santiago-, en conocimiento de que Quiroga Carvajal se encontraba en la Dirección General de Prisiones, "lo conminó a salir de su oficina y entregarse, trasladando inmediatamente a Littré Abraham Quiroga Carvajal a dicha Unidad Policial, posteriormente fue conducido al Regimiento Blindados N° 2, donde fue sometido a apremios físicos y, en las horas subsiguientes, al entonces Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara)".

"Durante el período de su detención en el Estadio Chile, Littré Abraham Quiroga Carvajal fue reconocido por el personal militar instalado al interior del recinto y separado del resto de los prisioneros, para ser llevado a otras dependencias ubicadas en los camarines las que operaban como salas de interrogatorios y apremios físicos, así como lugares aledaños al hall de acceso, donde fuera agredido físicamente en forma permanente, por varios oficiales".

"El día 16 de septiembre de 1973, se procedió al traslado hacia el Estadio Nacional de todos los detenidos del Estadio Chile, con excepción de Littré Abraham Quiroga Carvajal, así como de Víctor Lidio Jara Martínez; oportunidad en que se dio muerte a Littré Abraham Quiroga Carvajal, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, veintitrés impactos de bala de calibre 9,23 milímetros, según se precisa en los respectivos informes de autopsia, informe pericial integrado e informe balístico, acompañados al proceso".

"El cadáver de Littré Abraham Quiroga Carvajal, junto con el cadáver de Víctor Lidio Jara Martínez y de otras tres personas más, fue encontrado en los días posteriores, por pobladores, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en un terreno baldío cercano a la línea férrea, con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala detallados en el informe de autopsia".

Los procesados fueron notificados de la resolución, quedando en la libertad bajo fianza, ya que se encuentran sometidos a proceso en la investigación por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez.

 

 

 

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