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Alejandro González

Coronel de ejercito

El Intendente de Atacama, coronel Alejandro González ordenó desalojar la Universidad de Atacama a expresa solicitud del Rector-delegado Rodríguez Bull. El joven estudiante Guillermo Vargas Gallardo fue asesinado el cinco de Septiembre de 1984 por un grupo de asalto del Ejército que atacó el centro universitario. En la oportunidad resultaron heridos a bala 14 jóvenes.

Posteriormente, agentes de la CNI colocaron dinamita junto al cadáver de Guillermo Vargas Gallardo para hacerlo aparecer como un terrorista. El Obispo Fernando Aristía fue testigo presencial de los hechos y "vio cuando fue ultimado por el Ejército y cuando pusieron a un costado de su cuerpo dinamita".

Fuentes: La tercera, Emol.com, Archivo Memoriaviva


18 Enero 2001, La Tercera
El 5 de septiembre de 1984, el estudiante universitario Guillermo Vargas Gallardo fue muerto a tiros por una tropa del Ejército, que tomó por asalto una sede universitaria de la ciudad de Copiapó.
El responsable de las ordenes impartidas a la tropa del ejercito fue el entonces coronel Alejandro González, comandante de la guarnición local.
Posteriormente, agentes de la CNI colocaron dinamita junto al cadáver para hacerlo aparecer como un terrorista
El entonces obispo de esa ciudad, Fernando Ariztía, fue testigo presencial de los hechos y que está dispuesto a declarar para el esclarecimiento del caso.
Existe una querella criminal contra Alejandro González presentada por el abogado Hugo Gutiérrez el 17 de Enero de 2001.


Emol.com, 18 de Enero de 2001

Presentan querella 208 contra Pinochet

El recurso fue interpuesta hoy por el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez por el homicidio del joven Guillermo Cirilo Vargas Gallardo, en representación de la familia del estudiante.

La querella número 208 en contra del desaforado senador vitalicio Augusto Pinochet fue interpuesta hoy por el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez por el homicidio del joven Guillermo Cirilo Vargas Gallardo, en representación de la familia del estudiante.

Esta querella también afecta a Alejandro González, quien en ese momento era jefe de guarnición de Copiapó y a Vicente Rodríguez, en ese entonces rector de la Universidad de Atacama.

Gutiérrez explicó que Guillermo Vargas fue asesinado el cinco de Septiembre de 1984 por un grupo de asalto del Ejército que atacó la Universidad de Atacama. En la oportunidad resultaron heridos a bala 14 jóvenes.

"Se le hizo -a Vargas- aparecer como un supuesto terrorista por parte de la CNI" dijo el abogado.

Afirmó además que el Obispo Fernando Aristía fue testigo presencial de los hechos y "vio cuando fue ultimado por el Ejército y cuando pusieron a un costado de su cuerpo dinamita".

Gutiérrez afirmó que estos hechos fueron investigados por el actual presidente de la Corte Suprema, Hernán Álvarez, quien se declaró incompetente y mandó los antecedentes a la justicia militar.

"Es necesario que todas estas responsabilidades penales se empiecen a esclarecer por la justicia y resulten sancionados todos los que participaron en el homicidio de Guillermo Vargas", quien en ese entonces tenía 21 años y era estudiante de Ingeniería de la Universidad de Atacama.


El miércoles 5 de septiembre, como parte de la Jornada Nacional de Protesta, los estudiantes de la Universidad de Atacama, sede Copiapó, se tomaron el local de esa casa de estudios. Ante esa situación, el rector delegado, Vicente Rodríguez Bull explicó que “había accedido a la petición del jefe de las fuerzas de orden para que resolviere la situación, ante la Imposibilidad física de conversar con los manifestantes y no siendo posible controlar la situación Interna los estudiantes fueron desalojados por la Policía”.

El Intendente de Atacama, coronel Alejandro González indico que ordenó desalojar el local universitario a expresa solicitud del Rector-delegado Rodríguez Bull. Y agrego: "al Ingresar la Fuerza pública, fue repelida con armas de fuego, produciéndose un enfrentamiento, falleciendo el estudiante Guillermo Vargas Gallardo y el jefe de la CNI en Copiapó, Teniente de Ejército, Julio Briones Rayo”. Posteriormente, estudiantes y algunos profesores que no se Identificaron, dijeron que el desalojo de las dependencias universitarias fue en extremo violento. La entrada de Carabineros, personal del Ejército (Regimiento de Infantería Motorizado N*23 “Copiapó) fue acompañada de bombas lacrimógenas, rotura de puertas y vidrios, obligando a los estudiantes a permanecer por un espacio de seis horas en el suelo, con las manos en la nuca. En la oportunidad fueron detenidos 504 estudiantes y 23 heridos. En tanto las fuerzas policiales disparaban, los estudiantes huían hacia los cerros que se encuentran en la parte posterior de la Universidad. El estudiante Vargas murió cuando se encontraba en la cima del cerro. Otro joven, que Iba detrás de él, le gritó al ser herido, cuando éste se volvió, recibió el Impacto de una bala en la frente.

Según versión entregada por algunos estudiantes, la muerte del teniente Briones se debió a una confusión, ya que éste Iba armado, se encontraba entre los alumnos y no llevaba el casco amarillo que lo identificara (el personal de la CNI llevaba como distintivo cascos de dicho color), en el momento de Ingresar la fuerza pública al recinto universitario.

Por su parte, Luis Acuña, estudiante de Tecnología en Sondaje, aseguro que “en la mañana ya habían cortado el tránsito en la carretera frente a la Universidad. Es cierto que los alumnos contestaron con piedras, pero fue en defensa propia, no había armas”.

Por lo acontecido, los abogados Erick Villegas y Elias Meheme, en representación de la comisión de Derechos Humanos solicitaron la designación de un Ministro en Visita para que investigue los hechos. También lo hizo el rector delegado Rodríguez Bull. Sin embargo, los ministros de la Corte de Apelaciones de Copiapó, reunidos en pleno, no dieron lugar a lo solicitado. En cambio determinaron instruir al titular del 2° Juzgado de Mayor Cuantía, a quien le corresponde ejercer el turno en lo criminal, para que inicie la investigación a fondo de los hechos.

Por su parte, el obispo de Copiapó, monseñor Fernando Ariztia, emitió una declaración pública que expresa su deseo de un esclarecimiento de los hechos que costaron la vida a un estudiante y a un oficial de la Central Nacional de Informaciones, el 5 de septiembre, en la Universidad de Atacama en Copiapó.


 

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