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Hernán Gabrielli Rojas

General de Aviación

Comandante en jefe (S) de la Fach

El General Hernán Gabrielli fue acusado de tortura por ex prisioneros políticos de la base Cerro Moreno, en Antofagasta. el 20 de febrero de 2001 fue presentada una querella en nombre de los ex ejecutivos de la hoy desaparecida empresa Inacesa, Carlos Bau Aedo, -quien concurrió personalmente a los tribunales- y Eugenio Ruiz-Tagle, ejecutado en Antofagasta, el 19 de octubre de 1973.

También fue acusado por el ex Subteniente de la Fach, Ricardo Navarro Valdivia quien en una declaración publica del 1 de febrero de 2001 afirma que: "Investigaciones científicas internacionales sobre la psicología del torturador demuestran que éstos presentan características psíquicas comunes en todas partes del mundo. Entre otras tienen una gran incapacidad para reconocer y asumir su responsabilidad (recibieron órdenes, los hechos sucedieron en medio del combate, etc.) además poseen una personalidad dividida, hacia el exterior obsesionados por dar una imagen de personas correctas, honorables y excelentes padres de familia, en su interior en alguna esquina oscura y lúgubre de su conciencia acecha la bestia insaciable esperando su oportunidad."

Luego, en su declaración, Ricardo Navarro afirma que: "Gabrielli es una persona siniestra. Es un mentiroso patológico. Le conozco muy bien, desde que tenía 14 o 15 años, de los tiempos de la Escuela de Aviación», sostiene Navarro, dispuesto a testificar ante el juez Juan Guzmán. «Todos estos torturadores tienen el mismo hilo de personalidad. Hacia el exterior son gente agradable, pero por dentro son bestias despiadadas»

El 5 de octubre 2001 el Gobierno vetó la posibilidad de mantener en el cargo de jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Chile al general Hernán Gabrielli, tal como lo solicitó su Comandante en Jefe, general Patricio Ríos.
Hernan Gabrielli presentó una querella por injurias y calumnias en contra de sus acusadores, la que no fue acogida por la justicia. Anteriormente, el 12 de febrero entrego una declaración publica negando los hechos y tal como lo dice
el ex Subteniente, Ricardo Navarro Valdivia en su declaración del 1 de febrero de 2001("Entre otras tienen una gran incapacidad para reconocer y asumir su responsabilidad") Gabrielli negó su participación en los hechos.

Fuentes: mercuriovalpo.cl, elmundo.es, el mostrador, Archivo Memoriaviva


El Mostrador- Jueves, 8 de Febrero de 2001
Testimonio de un ex prisionero y amigo de Eugenio Ruiz-Tagle Involucran a jefe de Estado Mayor de la Fach con torturas en Antofagasta por Sebastián Minay
Carlos Bau, quien al momento del golpe era gerente de finanzas de Inacesa –empresa que administraba Ruiz-Tagle- relata hoy lo que sufrió a manos de uniformados en 1973. De entre sus recuerdos, reforzados con conversaciones de oficiales de la Fach que compartieron celda con él, surge el nombre del general Hernán Gabrielli Rojas, a quien dice haber visto golpeando al asesinado ingeniero y haber sido torturado a manos suyas. "De repente, Gabrielli llamó a Eugenio Ruiz-Tagle, y cuando él se presentó, empezó a golpearlo, a darle puñetazos. Cuando Eugenio cayó al suelo, se sumaron a la golpiza otros miembros de la comitiva, le daban puntapiés en el suelo. Fue una cosa horrorosa. Le pegaban entre varios".


Tercera- 9 Febrero 2001
Gobierno pide aclaración a general Fach
En una reunión en La Moneda, en la que participó el Vicepresidente José Miguel Insulsa, se decidió que el general Hernán Gabrielli debiera responder las denuncias que lo vinculan con torturas a detenidos ocurridas en 1973. El testimonio dado a conocer el miércoles pasado por Carlos Bau Aedo, donde involucró, entre otros, al actual Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Hernán Gabrielli, en las torturas sufridas por Eugenio Ruiz-Tagle Orrego en la base aérea de Cerro Moreno en Antofagasta, causaron preocupación tanto al interior de la institución como en el Gobierno.
En todo caso y tal como consta en el curriculum vitae del general Gabrielli, en 1973 se encontraba destacado en el Ala N1 de la Fuerza Aérea con asiento en la base aérea de Cerro Moreno en Antofagasta. Y lo complicado para el general, en todo caso, es que el testimonio de Bau formará parte de la investigación que sustancia el juez Juan Guzmán. De hecho, el magistrado ya lo citó a declarar, pues es uno de los sobrevivientes de la Caravana de la Muerte y estuvo detenido junto a otros prisioneros que, como Eugenio Ruiz-Tagle y Mario Silva Iriarte -dos de los hombres que según Bau fueron golpeados por Gabrielli- fueron ejecutados tras el paso de la comitiva encabezada por el general (R) Sergio Arellano Stark.


PrimeraLinea- 9 Febrero 2001
CASO GABRIELLI SIENTA DOCTRINA FRENTE A DENUNCIAS
El modus operandi para enfrentar este episodio se estableció ayer temprano y sin dificultad: Gabrielli enfrenta una acusación extrajudicial y La Moneda le concederá el beneficio de la duda hasta que se adopte alguna resolución judicial. Recién entonces podría hablarse de la aplicabilidad de la llamada "doctrina Izurieta", que ya falló en Carabineros.
Por lo demás, el gobierno no olvida los desmentidos judiciales a denuncias contra otros altos oficiales como el actual comandante en jefe subrogante del Ejército, general Emilio Cheyre o las revocatorias de los procesamientos de otros camaradas de armas. Así las cosas, la línea política frente a esta y futuras denuncias será la misma que se ha adoptado oficialmente frente a los antecedentes que entregaron las FF.AA acerca de los detenidos desaparecidos: quien verifica es la Justicia.


Tercera- 13 Febrero 2001
Dura respuesta de general Fach por acusaciones
Luego de reunirse con el ministro del Interior, el comandante en jefe (s) de la Fach, Hernán Gabrielli, se declaró inocente de los cargos que pesan en su contra y aseguró que no estuvo en Cerro Moreno en la fecha que consignan las denuncias.
Cuatro horas después, el abogado Jorge Balmaceda interpuso un requerimiento por ley de seguridad. Así, Gabrielli utilizó el arma judicial más potente que tenía entre manos, pues actualmente es el comandante en jefe subrogante de la Fach. Y como tal, está protegido -al igual que las principales autoridades de todos los poderes del Estado- contra "las ofensas" que se efectúen en su contra. Esta opción judicial -que fue analizada por la Auditoría de la Fach- fue interpretada en círculos ligados a la defensa como una señal para envidenciar la molestia de las Fuerzas Armadas frente a la serie de acusaciones surgidas contra los uniformados tras la entrega del informe sobre el paradero de los detenidos desaparecidos, entre las que se incluye una querella por obstrucción a la justicia presentada contra los comandantes en jefe de las instituciones armadas. De hecho, el Ejército y la Armada apoyaron los pasos seguidos por Gabrielli.


El Mundo- Martes, 13 de Febrero de 2001
Ricardo Navarro, a el diario El Mundo:
Ex subteniente de la FACh: ''Gabrielli es una persona siniestra'' El ex suboficial, quien declarara en 1976 que el comandante en jefe (S) de la FACh había torturado a un niño que más tarde murió, sostiene desde España -donde vive y trabaja como médico- que "Gabrielli es una persona siniestra. Es un mentiroso patológico. Le conozco muy bien, desde que tenía 14 ó 15 años, de los tiempos de la Escuela de Aviación".
En una carta a la opinión pública chilena a la que ha tenido acceso El Mundo, Navarro afirma que "en esos días se formó rápidamente y en forma voluntaria un grupo de torturadores" encabezado por el citado Vargas del Campo y "del que formaban parte el entonces comandante de grupo Gonzalo Pérez Canto, los entonces capitanes Hernán Gabrielli Rojas, León Dufey y Raúl Tapia Edole y el comandante de escuadrilla sanitario Silvio del Lago". Este último, según el testimonio de Navarro, era el doctor que "mantenía con vida a los torturados para que pudieran seguir siendo torturados".


Emol.com, 12 de Febrero de 2001

Declaración pública de Hernán Gabrielli

En relación con publicaciones de diferentes medios de prensa, que dan cuenta de declaraciones del Sr. Carlos Bau Aedo y posteriormente de otras dos personas que me señalan como autor de una agresión en la persona de Dn. Eugenio Ruiz-Tagle, y presunto autor de apremios ilegítimos inferidos a ellos, debo manifestar a la opinión pública lo siguiente:

1.- Niego de la manera más categórica y absoluta cualquier participación que me pudiera haber correspondido en los hechos denunciados, señalando mi completa inocencia respecto de ellos, así como desconocimiento de las razones que puedan tener los denunciantes para imputármelos.

2.- Los más de veintisiete años transcurridos hacen tremendamente dificultuoso para cualquier persona reconstituir lo ocurrido en esa época, en particular en la fecha en que se me imputa la agresión al Sr. Ruiz Tagle. Sin embargo, una situación de carácter estrictamente personal me permite recordar en forma precisa lo sucedido en aquellos días. Así fue que siendo Teniente de la Fuerza Aérea, contraje matrimonio religioso el día 7 de septiembre de 1973, el que se celebró en la ciudad de Santiago y en consecuencia, me encontraba haciendo uso de un permiso especial. Por este motivo no tuve actuación alguna en el pronunciamiento militar del día 11 de septiembre de 1973, encontrándome en esa fecha fuera de la Guarnición de Antofagasta.

3.- Con ocasión de los hechos ocurridos el 11 de septiembre del 73, obviamente tuve que suspender mi permiso de matrimonio y presentarme en Santiago, para luego iniciar viaje a Antofagasta, junto a mi cónyuge, el cual hicimos en mi automóvil particular. Mi presentación al servicio en la Base Aérea de Cerro Moreno, en Antofagasta, fue el día 13 de septiembre en la tarde, asumiendo mis funciones de piloto en el Grupo de Aviación N 8 al día siguiente.

4.- En mi calidad de piloto e instructor de aeronaves de combate, no me correspondió participar en interrogatorios de ninguna naturaleza, toda vez que no me desempeñaba en funciones de seguridad.

5.- Con posterioridad, dentro del mismo mes de septiembre de 1973, fui destinado como Jefe Militar del Aeropuerto Chacalluta, de la ciudad de Arica, puesto en el que permanecí hasta aproximadamente fines del mes de octubre del año 1973.

6.- Me llama profundamente la atención que esta denuncia en los medios de prensa aparezca en esta fecha, siendo que el suscrito ascendió a general el año 1998 y posteriormente fui ascendido a General de Aviación el año 1999, ocupando, a contar de entonces, el cargo de Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea que actualmente ostento, acontecimientos ambos que fueron de amplia difusión en el país y que por lo tanto podrían haber sido fácilmente cuestionados de haber algún impedimento en mi contra.

7.- Finalmente informo a la opinión pública que los hechos señalados precedentemente los he puesto en conocimiento del Sr. Comandante en jefe de la Fuerza Aérea y del Sr. Ministro de Defensa nacional Subrogante y he decidido presentar ante los tribunales de justicia, una querella criminal en contra de todos los que resulten responsables de las graves injurias de que he sido objeto

HERNÁN GABRIELLI ROJAS

General de Aviación

Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile (Subrogante)


Pagina12, 1 de febrero de 2001

Un alto oficial aéreo muestra cómo torturar al gobierno chileno

Hace no tanto tiempo, cada paso, cada fallo, cada apelación del caso Pinochet eran seguidos ansiosa y detalladamente, sin importar lo remoto del tribunal o lo lejana que estuviera la posibilidad de que el ex dictador fuera sometido a juicio. Podía resultar curiosa entonces la relativa indiferencia ayer ante el comienzo de la audiencia en la Corte de Apelaciones de Santiago que decidirá si Pinochet seguirá procesado y bajo arresto domiciliario en su quinta de Bucalemu. Un motivo es lo endeble de la argumentación de la defensa, que aseveró ayer que su cliente sólo se enteró de los fusilamientos de la “Caravana de la Muerte” después del hecho, y que en cualquier caso ahora no recuerda nada porque padece de “demencia moderada”. Esta versión contrasta con pruebas casi inapelables, incluyendo una nota firmada por Pinochet que ordenaba encubrir un fusilamiento. Y estas pruebas, a su vez, generaron una crisis en el Estado chileno que contribuyó bastante a desviar la atención del último giro en el caso Pinochet: la denuncia de torturas contra el actual jefe en funciones de la Fuerza Aérea Chilena (FACH), Hernán Gabrielli Rojas. 
Ayer el escándalo estaba hundiendo cada vez más al gobierno del presidente socialista Ricardo Lagos. Gabrielli era el sucesor casi seguro del actual comandante de la FACH, Patricio Rojas, y como su segundo ya asumió ese cargo ante la ausencia de su jefe por enfermedad. Ahora, su carrera está jaqueada por las versiones de que habría sido uno de los verdugos más sanguinarios de la “Caravana de la Muerte”. Un ex oficial, quien había asistido a la Escuela de Aviación junto con Gabrielli, Ricardo Navarro Valdivia, relató ayer cómo fue arrestado por “constitucionalista” y detenido en su propia base aérea unos días después del golpe de Estado de 1973, y cómo pasó a recibir las atenciones de varios de sus ex camaradas en armas, incluyendo Gabrielli: “Era una persona siniestra, un mentiroso patológico y una bestia despiadada: fue uno de los torturadores más brutales con Ruiz Tagle, le pegaba culatazos en la espalda, le pateaba, le insultaba”. El propio Navarro fue torturado por Gabrielli (“con el ‘submarino’, con corrientes eléctricas”) y sólo lo salvó la “piedad” de Pinochet, quien conmutó su pena a destierro. En una declaración anterior hecha en los ‘70, Navarro había afirmado que Gabrielli fue directamente responsable de la tortura y muerte de un joven de 14 años. 
Confrontado con este personaje, el ministro de Defensa chileno Mario Ramírez aseguró ayer que Gabrielli cuenta con el respaldo de Lagos sólo en la medida en que “es un oficial que defiende su honra”. ¿Pero no sabía el gobierno sobre sus antecedentes? “No sabía, me gustaría saberlo todo, pero yo no soy de esas personas que lo saben todo, es difícil eso.” Además de la dificultad en que todo esto ya colocó al socialista Lagos, su neutralismo se hizo más insostenible ayer a partir de una contraquerella que presentó el general. Con ese notable talento de los abogados pinochetistas para exagerar el contraataque, ayer el letrado Jorge Balmaceda anunció que invocaría la Ley de Seguridad Nacional (un legado de la dictadura) contra denuncias que eran “un delito contra el orden público, contra la Fuerza Aérea como institución del Estado”. Incluso Ramírez, acusado varias veces de ser demasiado cercano a los militares, admitió que tenía “muy serias reservas” acerca de esa estrategia. 
Frente a esta crisis del gobierno, no podía sino resultar menos excitante el último giro del proceso contra Pinochet. Un factor podría ser su falta de originalidad respecto a los anteriores: la decisión de la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago (la sala de verano, vale aclarar) es impredecible (dos de sus tres jueces votaron por desaforar a Pinochet, pero los tres rechazaron el viernes procesar al ex jefe de la DINA Manuel Contreras), la defensa argumentó que el proceso contra Pinochet era parcial e inconstitucional y, por supuesto, el fallo, sea cual fuere, puede y sin duda será apelado ante la Corte Suprema. Lo único notable ayer era que la defensa reservó su arma más importante, la supuesta incapacidad física y mental de su cliente para someterse ajuicio, para una apelación aparte que comenzará el mes que viene. No en la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, claro, sino en la Quinta


Elmundo.es, 13 de febrero de 2001

DECLARACIONES DE UN EX OFICIAL REPRESALIADO
«Yo vi cómo torturaba el general Gabrielli»

Ricardo Navarro Valdivia, un ex oficial represaliado acusa al 'número dos' de la Fuerza Aérea Chilena de violar los derechos humanos

MADRID.- Ricardo Navarro Valdivia se ha decidido a tirar de la manta. Cuando Augusto Pinochet dio el golpe de Estado en Chile que derrocó al presidente Salvador Allende —aquel fatídico 11 de septiembre de 1973—, Navarro tenía 19 años y era subteniente (el equivalente a alférez en España) de la Fuerza Aérea Chilena.

Estaba destinado en la base aérea de Cerro Moreno, en la región de Antofagasta, justo el lugar donde operaba la tétrica Caravana de la Muerte que torturó y ejecutó a decenas de personas.

Pocos días después de la cruenta asonada, a Navarro le citaba el entonces comandante de grupo y jefe del Estado Mayor de Cerro Moreno, Marcial Vargas del Campo, y le comunicaba que, conocidas «sus posiciones constitucionales», es decir, contrarias a la rebelión militar, estaba arrestado y se le prohibía abandonar el cuartel. El subteniente Navarro, sin embargo, tenía cierta libertad de movimientos dentro de las dependencias destinadas a los oficiales y dice que, por eso mismo, pudo ver «cosas que ponen los pelos de punta».

En una carta a la opinión pública chilena a la que ha tenido acceso EL MUNDO, Navarro afirma que «en esos días se formó rápidamente y en forma voluntaria un grupo de torturadores» encabezado por el citado Vargas del Campo y «del que formaban parte el entonces comandante de grupo Gonzalo Pérez Canto, los entonces capitanes Hernán Gabrielli Rojas, León Dufey y Raúl Tapia Edole y el comandante de escuadrilla sanitario Silvio del Lago». Este último, según el testimonio de Navarro, era el doctor que «mantenía con vida a los torturados para que pudieran seguir siendo torturados».

Navarro, que ahora es médico estomatólogo y reside en Madrid, declara con detalles que vio cómo Gabrielli y Rafael Ulzurrún los más brutales, según sus palabras torturaban a Eugenio Ruiz-Tagle, un ingeniero que terminó fusilado sin juicio previo en octubre de 1973. «Fue entre el 15 y el 20 de septiembre. Le pegaban culatazos en la espalda, le pateaban, le insultaban... ¡A cara descubierta!», manifestó.

Gabrielli es ahora general y el número dos de la Fuerza Aérea Chilena y sobre él ya pesan las denuncias de, al menos, dos ex presos políticos que le tachan también de haber practicado la tortura. Tras haber cancelado abruptamente sus vacaciones para dar explicaciones a las autoridades civiles y militares, Gabrielli negó ayer «de manera categórica» los cargos que le imputan y anunció que había presentado una querella criminal por injurias.

«Gabrielli es una persona siniestra. Es un mentiroso patológico. Le conozco muy bien, desde que tenía 14 o 15 años, de los tiempos de la Escuela de Aviación», sostiene Navarro, dispuesto a testificar ante el juez Juan Guzmán. «Todos estos torturadores tienen el mismo hilo de personalidad. Hacia el exterior son gente agradable, pero por dentro son bestias despiadadas». ¿Fue Navarro testigo de delitos aún más serios como el asesinato? «Sé muchas cosas, pero no me constan. Por lo que vi, creo que en Cerro Moreno murió gente por las torturas. Se les fueron de las manos. Luego inventaron lo de los helicópteros que salían hacia el Pacífico [para echar al mar a los represaliados]».

El propio Navarro fue detenido el 6 de octubre de aquel año y fue torturado por cuatro compañeros de la base aérea (por el momento prefiere no decir sus nombres). «Me aplicaron el submarino [meten la cabeza del torturado bajo el agua y la sacan cuando aquél está a punto de ahogarse], me dieron corrientes eléctricas. Otra vez me dejaron totalmente desnudo durante toda la noche [en una región donde hace mucho frío]». Condenado a cinco años y un día de prisión por traición a la patria, Pinochet le conmutó la pena por la de extrañamiento (exilio forzado). Asilado político en España, sólo pudo visitar su patria en 1990.

¿Por qué no ha hablado antes este valioso testigo ocular? «La verdad es que yo ya lo había hecho. Hice declaraciones en plena dictadura, en 1976-1977, pero no me hicieron caso. La primera vez, en una entrevista a un diario alemán; la segunda, durante un congreso antifascista en Helsinki». Ahora considera que «es el momento oportuno» de evocar el pasado, porque «han cambiado mucho las cosas en Chile», sobre todo después de que «le tomaran las huellas dactilares a Pinochet». «Sé positivamente que hay gente muy decente dentro de las Fuerzas Armadas chilenas. Hay coroneles que quieren cambiar la imagen del estamento castrense y castigar a los torturadores. Estoy muy orgulloso del pueblo chileno y de sus Fuerzas Armadas», concluyó Navarro.


13 de Febrero de 2001

CARTA DE NAVARRO VALDIVIA
A la opinión pública chilena:

Mi nombre es Ricardo Navarro Valdivia de profesión médico estomatólogo residente en España.

El 11 de septiembre de 1973 tenía yo 19 años y era subteniente de la FACH destinado en la base aérea de Antofagasta Cerro Moreno. En los primeros días después del 11 de septiembre fui citado por el entonces comandante de grupo y jefe de Estado Mayor de Cerro Moreno, Marcial Vargas del Campo. Este me informó que eran conocidas mis posiciones constitucionalistas, por esto era arrestado y pasaba a un estado de observación, me quitaron el mando de tropa y las armas, además se restringió mi libertad de movimiento con la prohibición de abandonar la base aérea.

En esos días se formó rápidamente y en forma voluntaria un grupo de torturadores de los cuales el jefe era el ya mencionado comandante de Grupo Marcial Vargas del Campo y del cual formaban parte los entonces comandante de Grupo Gonzalo Pérez Canto, los capitanes Hernán Gabrielli Rojas, León Dufey y Raúl Tapia Edole y comandante de escuadrilla sanitario Dr. Silvio del Lago.

En la base aérea de Cerro Moreno torturaban fundamentalmente en tres lugares: en una pieza adyacente al comedor en el casino de oficiales, en una oficina en el primer piso del edificio administrativo y en las celdas de arresto en el edificio de la guardia a la entrada de la base.

Del grupo de torturadores se destacaban Hernán Gabrielli Rojas y Rafael Ulzurrun por la brutalidad y la frecuencia con que torturaban a la gente.

Además en varias oportunidades al entrar o al salir del comedor en el casino de oficiales pude presenciar que en la pieza adjunta al comedor Hernán Gabrielli y Rafael Ulzurrun torturaban a los señores Eugenio Ruiz Tagle y Mario Silva.

El 6 de octubre de 1973 fui detenido y brutalmente torturado por cuatro oficiales de este grupo, la acusación «traición a la patria». La experiencia demuestra que en acusaciones a miembros del alto mando de las FFAA éstos intentan transformar su responsabilidad en un «problema institucional» escudándose cínicamente en el espíritu de cuerpo que tienen estas instituciones, insinuando una crisis política que compromete a todas las FFAA.

Investigaciones científicas internacionales sobre la psicología del torturador demuestran que éstos presentan características psíquicas comunes en todas partes del mundo. Entre otras tienen una gran incapacidad para reconocer y asumir su responsabilidad (recibieron órdenes, los hechos sucedieron en medio del combate, etc.) además poseen una personalidad dividida, hacia el exterior obsesionados por dar una imagen de personas correctas, honorables y excelentes padres de familia, en su interior en alguna esquina oscura y lúgubre de su conciencia acecha la bestia insaciable esperando su oportunidad.

Por esto no es de extrañar que algunos miembros de las FFAA no teniendo la información y conociendo sólo la imagen exterior del torturador, se declaren solidarios con algunos de ellos en primera instancia.

Personas de la estatura moral de un Hernán Gabrielli no deben ser nunca un parámetro para enjuiciar y condenar a toda una institución como la FACH.

Hay torturadores que alcanzan altos grados en las instituciones armadas, esto es debido a que muy rápido se formó una nomenclatura de la tortura y el terror al interior de las FFAA, sobre la base de dependencias mutuas basadas en el conocimiento y el silencio de sus crímenes. Esto les permite hacer carrera sin méritos profesionales. Si se aisla a los torturadores del resto del alto y medio mando, se puede ver que en el orden jerárquico están unidos unos a otros como las perlas de un collar.

A los críticos de las Fuerzas Armadas les digo que piensen que los oficiales que se graduaron en diciembre del 2000 eran niños menores de 10 años en el año 1989 cuando llegó la democracia en Chile, y las generaciones de oficiales de 1989 hasta el año 2000 llegan hasta el grado de capitán, esto es más que un simple análisis de un aspecto generacional. Yo conocí las Fuerzas Armadas por dentro, en especial a la FACH, en ellas hubo y hay gente honesta y excelentes profesionales. Por esta razón las críticas y condenas generalizadas me parecen injustas, poco éticas y sin ningún valor para el proceso democrático. Hay que castigar a los culpables con todo el peso de la ley, este es un proceso complejo y difícil muy sensible al clima político general que se vive en el país.

Sin dar nombres me consta que hay muchos oficiales de alta, mediana y pequeña graduación que están dispuestos a limpiar la imagen injustamente dañada por unos pocos miembros de las FFAA.

Estoy y estaré siempre orgulloso de lo que el pueblo chileno ha alcanzado en el proceso democrático, incluyendo a las FFAA sin las que esto hubiera sido imposible.

Dr. Ricardo Navarro Valdivia.

Madrid, 12 de febrero de 2001


mercuriovalpo.cl, 20 de febrero de 2001

Dos nuevas querellas criminales contra el general de la Fuerza Aérea, Hernán Gabrielli Rojas fueron presentadas ante el ministro Juan Guzmán Tapia, a cargo del proceso por la denominada "Caravana de la Muerte". De esta forma ya suman 5 las acciones legales contra el alto oficial.

Los abogados de derechos humanos Carmen Hertz y Eduardo Contreras afirmaron que ambas acciones legales se dedujeron por la presunta responsabilidad que tendría el alto oficial en los delitos de aplicación de tormento (tortura) y asociación ilícita.

Los libelos acusatorios se interpusieron a nombre de los ex ejecutivos de la hoy desaparecida empresa Inacesa, Carlos Bau, -quien concurrió personalmente a los tribunales- y Eugenio Ruiz-Tagle, ejecutado en Antofagasta, el 19 de octubre de 1973.

El viernes de la semana pasada se entablaron ante el juez Guzmán otras tres querellas por torturas y apremios ilegítimos relacionados al paso por Antofagasta de la comitiva militar a cargo del general Sergio Arellano, conocida como "Caravana de la Muerte".

Los abogados Hiram Villagra y Eduardo Contreras sostuvieron que las tres acciones legales están dirigidas -entre otros- contra Gabrielli, pero el profesional Juan Bustos sostuvo que en los libelos sólo se menciona en forma específica al ex Presidente Augusto Pinochet.

TESTIMONIOS

La querella interpuesta ayer por los apremios en contra de Eugenio Ruiz-Tagle fue oficializada ante el juez Juan Guzmán por la abogada Carmen Hertz, en representación de la hija del fallecido, Josefa Ruiz Tagle.

"Va contra Pinochet y Gabrielli. Hay numerosos testimonios que fundamentan nuestra acción. En el escrito no se habla de la ejecución de Ruiz-Tagle, pues por ese hecho se interpuso un libelo hace mucho tiempo", explicó la profesional.

En tanto, Eduardo Contreras, patrocinante de la querella interpuesta a nombre de Carlos Bau, precisó que en el escrito se acusa de los hechos al general Gabrielli, a Augusto Pinochet y a dos ex oficiales de la FACH, León Duffey y Gonzalo Pérez Canto.

"Gabrielli está identificado por varias personas como responsable de torturas en la base aérea de Cerro Moreno de Antofagasta. Bau, mi representado, así lo ha denunciado desde hace muchos años, incluso ante órganos internacionales", subrayó el abogado.

Al planteársele que el alto oficial de la FACH insiste en su total inocencia, Contreras comentó: "Está faltando a la verdad. Primero dijo que no estuvo en Cerro Moreno. Después que estuvo, pero que no vio prisioneros. Ahora admitió que trasladó presos ¿Cómo se entiende esa situación?", se preguntó. BAU DECLARO POR INJURIAS 

En tanto, Carlos Bau prestó también ayer su declaración ante el ministro Jaime Rodríguez, a cargo del proceso por el requerimiento por Ley de Seguridad Interior interpuesto por el general Hernán Gabrielli mientras se desempeñaba como comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

El magistrado Rodríguez interrogó el viernes de la semana pasada como inculpado a Juan Ruz, otra de las personas que acusan de torturas a Gabrielli. 

AUDITORES DE LAS FF.AA.

Los auditores de las Fuerzas Armadas y Carabineros siguen analizando distintos cursos de acción a seguir, en el plano judicial, frente a las dos querellas presentadas, por sectores de izquierda, en contra de los comandantes en jefe, a quienes acusan de obstruir a la Justicia. Ayer, el Octavo Juzgado del Crimen acogió a tramitación la segunda de las querellas por obstrucción a la justicia presentada por familiares de detenidos desaparecidos en contra de los altos mandos.

Uno de los cursos de acción que se analizan es invocar normas de la Ley de Seguridad del Estado. También se discute si se responde querellándose por injurias y calumnias graves. Ambos caminos los estiman plenamente válidos, pese a que algunos abogados dudan que los altos oficiales puedan recurrir a la Ley de Defensa del Estado puesto que primero deben responder a la querella interpuesta en su contra. En tanto, un tercer estamento de juristas sostiene que no se debe seguir ninguno de esos dos caminos, sino simplemente no contestar. Indican que las querellas presentadas por sectores "que se dicen defensores de los DD.HH. son netamente políticas" y sin ningún asidero legal sólido y que se destruirán en breve, por parte de los mismos Tribunales.

Afirman que es inconvenientes que las autoridades uniformadas se coloquen a la misma altura que los querellantes, contestando con otra querella, pues al seguir esa vía, le están abriendo una "caja de resonancia" a grupos de izquierda dura, que son muy minoritarios en el país.

Afirman que los Comandantes en Jefe deben tener una reunión con el ministro de Defensa y demandar del gobierno una solución política, pues es evidente que las querellas presentadas contra ellos tienen ese cariz.

 


 

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