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Alfredo Archivaldo Ewing Pinochet

General de Ejercito

Agente CNI

 

Alfredo Ewing Pinochet, miembro de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), fue quien, en su calidad de Jefe del Estado Mayor del Ejército, negó la información al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alejandro Solís, en el marco de la investigación de la operación “retiro de televisores”, aduciendo supuestas razones de “seguridad nacional".

A fines de 2007 el Ejército se dio a la tarea de construir, por primera vez, una lista de oficiales y suboficiales que integraron la DINA. La tarea quedó estampada en un documento "secreto", de fecha 28 de agosto de 2008, firmado por el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército, general Alfredo Ewing Pinochet, quien tambien habia sido parte de la Central de Inteligencia Nacional (CNI). Este documento contiene la lista de oficiales y suboficiales que "cumplieron misión extrainstitucional en la Comandancia en Jefe del Ejército, asignados a la DINA, entre el 11 de septiembre de 1973 y diciembre de 1977″. La lista de agentes además revela que la DINA existió desde el mismo 11 de septiembre de 1973.

El documento permaneció guardado hasta el 2012.

 

Fuentes de Información: La Nación; The Clinic; EFE; Archivo Memoriaviva


The Clinic, 1 de Enero 2008

¿Un agente de la CNI a la cabeza del Ejército de Chile?

¿Por qué Michelle Bachelet usa una norma pinochetista para favorecer a quien –según antecedentes entregados a esta periodista– fue agente de la CNI ?

¿Cuál sería la razón de que el gobierno y el ejército oculten que el general Ewing formó parte del organismo represivo que torturó e hizo desaparecer a miles de chilenos? Vamos viendo.

Mientras la prensa y los analistas se mantenían ocupados con la crisis económica y las elecciones comunales, Bachelet usó la emblemática “ley Canessa” para extender la carrera del general Alfredo Ewing Pinochet.

La norma proviene de 1983, cuando Pinochet reformó el artículo 247 del Estatuto del Personal de las fuerzas armadas para mantener en el mando a su más leal colaborador, Julio Canessa, entonces vicecomandante en jefe del ejército. Dicha norma dictatorial permite que el presidente de la república en ejercicio prorrogue el rol activo de un general después de cumplidos treinta y ocho años de servicio. Pero llama la atención que ya desde hace más de una década, la Concertación descartó usar esta legislación especial con el objeto de que funcionen los procedimientos regulares en las fuerzas armadas.

No parece prudente ni correcto que Bachelet use una normativa pinochetista y excepcional cuando se intenta aún devolver a las ramas armadas a su cauce normal.

La Junta del Alto Mando formuló su propuesta de ascensos al generalato, que el actual comandante en jefe, Oscar Izurieta, entregó el lunes 20 de octubre al gobierno a través del ministro de Defensa, José Goñi. Los pases a retiro y promociones de generales tienen, en este caso, la mayor importancia, por cuanto definen en los hechos la quina de la que se elegirá al próximo Comandante en Jefe.

A pesar de que se trata de información pública, esta gestión se hizo con extremo bajo perfil, tanto así que el ejecutivo aprobó la propuesta el mismo día que la conoció, evitando dar tiempo a cualquier especulación, de forma tal que la promoción de Ewing no fue analizada en profundidad por los medios. Nadie interrogó a la presidenta sobre la razón de aplicar esa ley excepcional a un oficial que formó parte de la dotación de la CNI durante la dictadura, dato que se omite en todas las informaciones oficiales.

A mi juicio, este extraordinario sigilo y evidente desprolijidad se debe a que Bachelet tiene un grave problema en la sucesión del ejército a partir de los antecedentes que han afectado a otros oficiales, como el general Juan Miguel Fuente-Alba, que figuraba de favorito para las cinco estrellas hasta que The Clinic hizo pública su vinculación a violaciones a los derechos humanos. Sin mucho más de donde elegir, ahora Bachelet intenta arropar al general Ewing para que encabece el ejército en el próximo período.

¿Quién es Ewing, el delfín? ¿Cuál es el historial del preferido de la presidenta?

Alfredo Archivaldo Ewing Pinochet fue el encargado de comunicaciones del general Ricardo Izurieta, su mentor; luego asumió la dirección de Inteligencia durante la gestión del general Cheyre; actualmente es el hombre más cercano a Oscar Izurieta Ferrer, de quien es su mano derecha, su consejero, su confidente y “su cerebro”, según los maldicientes que nunca faltan.

Es un general formado para aspirar a las posiciones más altas de la institución, perteneciente a la generación que entró al ejército en la década de los setentas, protegido por la familia Izurieta durante toda su carrera. Un militar de buen trato, caballeroso, liviano de sangre. Comparado con el carácter rígido de sus pares, hace esfuerzos por mostrarse más amplio de criterio, abierto y dialogante. Compra regularmente The Clinic, por ejemplo, y en este momento está leyendo esta columna.

Ewing pertenece al arma de Artillería, es casado, tiene cuatro hijos. Se ha especializado en gestión, contabilidad y recursos humanos, habilidades deseables en la administración interna de una empresa llamada Ejército, que intenta ser eficiente.

Sin embargo, es un oficial con poca experiencia en el mando de tropas y en el manejo de crisis, aunque el aspecto más grave que ensucia su historial es que fuera parte de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), el aparato represivo de la dictadura que torturó, asesinó e hizo desaparecer a chilenos que el ejército debía proteger. Peor aún es que esa información relevante se intente ocultar a la opinión pública.

A lo que hay que agregar que Ewing firmó el documento con que el ejército negó a la justicia datos claves sobre violaciones a los derechos humanos aduciendo supuestas razones de “seguridad nacional".

El plan de Bachelet es convertir a Ewing Pinochet en el primer jefe de Estado Mayor Conjunto, nuevo cargo que creó la reciente ley del Ministerio de Defensa que aún está en trámite parlamentario. Esta autoridad militar es definida como un “conductor estratégico”, tiene jurisdicción sobre el conjunto de las fuerzas armadas con el objeto de coordinarlas y definir sus políticas.

Aunque se supone que el Jefe de Estado Mayor Conjunto tiene menor rango que cada comandante en jefe, es obvio el extraordinario peso de ese puesto, que en el caso de Ewing sería la antesala a su nombramiento como máximo líder del Ejército en el 2010.

Si es así, la Presidenta debe comenzar a explicar lo inexplicable: qué la anima a nombrar en la cabeza de la institución armada más importante del país, a un ex agente de la CNI , hecho inédito desde que se recuperó la democracia, inmoral desde todo punto de vista y que, sin duda, causaría un escándalo internacional altamente lesivo para la soberanía nacional.


The Clinic

05 Enero, 2012

El más facho de los consejeros que cambiaron la palabra “dictadura” por “régimen militar” en los libros de historia

El ex general del Ejército ocupa el cargo nombrado en representación del Ejército y Carabineros y de acuerdo a varios artículos de derechos humanos tuvo un paso por la tristemente célebre Central Nacional de Informaciones, brazo operativo de la represión durante la dictadura. Además, como Jefe del Estado Mayor del Ejército, habría negado información al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alejandro Solís, en el marco de la investigación de la operación “retiro de televisores”, que significó la exhumación ilegal de las fosas de ejecutados, que desde ese momento pasaron a ser detenidos desaparecidos.

La polémica generada ayer por el cambio desde la expresión “dictadura” a “régimen militar” en los libros de historia para alumnos de primero a sexto básico, tiene detrás a un grupo de profesionales de renombre que integran el Consejo Nacional de Educación (www.cned.cl).

Uno de ellos, paradójicamente es el ex general del Ejército, Alfredo Ewing Pinochet, quien ocupa el cargo porque es nombrado en representación del Ejército y Carabineros. Ewing Pinochet, quien es ahijado de Carlos Pinochet Lastra, ex intendente de Salvador Allende, de acuerdo a varios artículos del periodista experto en casos de derechos humanos Jorge Escalante (ex La Nación y colaborador de la agencia EFE), tuvo un paso por la tristemente célebre Central Nacional de Informaciones, brazo operativo de la represión durante la dictadura.

Asimismo, de acuerdo a otro artículo del mismo reportero, fue quien, en su calidad de Jefe del Estado Mayor del Ejército, negó la información al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alejandro Solís, en el marco de la investigación de la operación “retiro de televisores”, que significó la exhumación ilegal de las fosas ejecutados, que desde ese momento pasaron a ser detenidos desaparecidos.

Sin embargo, el año 2008 la entonces presidenta Michelle Bachelet invocó una norma especial de las FF.AA. -promulgada durante la dictadura- y extendió la carrera del general Alfredo Ewing Pinochet, ya que cumplía el máximo legal contemplado para un uniformado (38 años).

Incluso Ewing fue una de las cartas para encabezar el Ejército en 2010, tal como sucedió en 2005 con la sucesión de Juan Emilio Cheyre, pero finalmente la mandataria se inclinó por el general Juan Manuel Fuente-Alba Poblete para la comandancia en jefe. Al final Ewing fue nombrado Jefe del Estado Mayor Conjunto, cargo que hoy ostenta Hernán Mardones Ríos.

La vida de los otros

Quien presidió el CNED es el actual ministro de Educación, Harald Bayer, quien ayer le restó importancia al cambio, señalando que sólo hubo un cambio desde un concepto particular a uno más general, lo que generó la ira de la jefa del Instituto de Derechos Humanos, Lorena Fríes.

“El problema aquí es que las dictaduras no se nombran así porque hayan entregado o no el poder, sino porque tienen poder total y deciden sobre incluso la vida y la muerte de las personas, no hay que minimizar y el nombre del régimen de Pinochet es dictadura”, dijo la profesional.

Se sabe hasta ahora que la decisión detrás de este cambio se adoptó durante la administración del ministro del ramo, Joaquín Lavín, informó ayer el sitio El Dínamo.

El CNED, en todo caso lo integra también la académica experta en casos de derechos humanos, Elizabeth Lira  (en representación del Conicyt), quien ayer no pudo ser ubicada por este diario, ya que se encontraba fuera de Santiago, informaron en su residencia particular. Lira es también profesora de la Universidad Alberto Hurtado.

Otro de los consejeros es el médico cirujano Nicolás Velasco Fuentes, en representación del Consejo de rectores y vicedecano de la facultad de medicina de la Universidad Católica.

Alejandro Mackay Barriga, en tanto, ocupa el cargo en representación de los institutos profesionales autónomos. Es ingeniero de la Universidad Católica y doctorado en su especialidad en Canadá, ejerciendo la docencia en varias casas de estudio.

La sombra de Federici

Le sigue Marino Pizarro Pizarro, designado por los rectores de universidades estatales. Profesor de Estado en Castellano, fue prorrector de la Universidad entre 1985 a 1990 y estuvo bajo la administración de José Luis Federici, cuando este último ocupó la rectoría de la casa de Bello. Federici fue la bestia negra de los estudiantes contra la dictadura en la U de Chile y Pinochet debió removerlo por las constantes protestas en su contra. Además, Pizarro ganó el Premio Nacional de Educación en 1987.

Carlos Künsemüller Loebenfelder, el ministro de la Segunda Sala Penal de la Suprema, también ocupa un sillón en el CNED. Reconocido penalista con publicaciones y creador de varias generaciones de abogados, ha mantenido un criterio de fallo en contra de los militares en causas de violaciones de derechos humanos. Lo designo el máximo tribunal.

Otro consejero es Santiago Vera Rivera un profesor de música con varios estudios de postgrado en el extranjero. También es miembro de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (el “piedragógico”), y ha compuesto más de 80 obras, dice su currículum, “excepto ópera”.

Alejandro Goic Goic, comparte con Vera Rivera, el haber sido designado por las Academia del Instituto de Chile. Esta última entidad, creada durante el gobierno de Jorge Alessandri, lo componen las academias de Historia, Chilena de la Lengua, entre otras.

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