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Enrique Edgardo Cruz Laugier

Mayor de Ejército

 Servicio de Inteligencia Militar (SIM)

Enrique Edgardo Cruz Laugier fue desigando el 11 de septiembre de 1973 como comandante interino del Regimiento Tacna. Pasadas las nueve de la mañana del 11 de Septiembre de 1973, el mayor Enrique Cruz Laugier preparó sus tropas y piezas de artillería pesada y se instaló frente a La Moneda por el costado sur y abrió fuego contra la Moneda. Adentro, Allende resistía el ataque militar metralleta en mano. Coordinadamente, Cruz ordenó el cese del fuego poco antes de que los Hawker Hunter bombardearan la Moneda.

Finalizado el ataque, el mayor Enrique Edgardo Cruz Laugier comandó el asalto a la sede de las Brigadas Ramona Parra del Partido Comunista en la Avenida República. Lo mismo hizo con la sede del Regional Santiago del Movimiento de Acción Popular Unitario, Mapu, en la calle Carrera.

Por la noche de ese mismo día y los posteriores, con sus hombres se encargó de allanar domicilios y detener personas.

Enrique Edgardo Cruz Laugier es mencionado en numerosas publicaciones que hacen referencia a su participación en el Regimiento "Tacna", donde fueron trasladados los prisioneros de La Moneda. Al respecto, el historiador León Gómez, señaló que: "El mayor Cruz del SIM -Servicio de Inteligencia Militar estaba a cargo de la identificación de los sobrevivientes en el Regimiento Tacna, y tenía delante de él una gran cantidad de cédulas de identidad. Sus ayudantes ya habían anotado los datos principales de ellos. Suponía tener claro quienes formaban parte del dispositivo de seguridad presidencial, los que eran altos funcionarios de gobierno y los miembros del Servicio de Investigaciones. Todos ellos fueron clasificados como "peligrosos".

El coronel retirado Fernando Reveco Valenzuela, quien declaró ante el Juez Juan Guzmán Tapia en el proceso contra Pinochet, en mayo de 1999: "El mayor Cruz me informó que en algún momento vio a Pinochet presenciar las torturas a los miembros del GAP. Desde un lugar donde se instalaba, por motivos de luz no podía ser visto por los torturados y tampoco por los torturadores"

El mayor Cruz ha sido citado además en el libro "Chile: La memoria Prohibida" de la siguiente forma: "Los autores tuvieron acceso a un testimonio cuya procedencia se reservan, donde se proporcionan los nombres de siete oficiales y suboficiales que habrían integrado el grupo de custodia responsable del fusilamiento de  Eduardo Paredes y veintiséis miembros del GAP. Esos nombres son: el mayor Cruz, el teniente Herrera, un suboficial de apellido Aguayo, dos sargentos -uno de apellido Mendoza (que resultó con un brazo roto en el forcejeo con los prisioneros) y otro de nombre Francisco Aguayo Cabaña -- y dos cabos Gamboa y Martínez".

Se retiró del Ejército en septiembre de 1987, y postuló a los beneficios de exonerado político, siendo calificado como tal en enero de 2000. Fue jefe de seguridad del Senado hasta 2004, cuando un reportaje de La Nación Domingo reveló su pasado. Hoy recibe una pensión como exonerado político.

 

Fuentes de Información: La Nación; Libro Páginas en blanco, El 11 de septiembre en La Moneda; el libro "Chile: La memoria Prohibida"; recopilación de agentes DINA realizada por el historiador y escritor León Gómez Araneda; El Mostrador; Archivo Memoriaviva


La Nacion

Domingo 28 de noviembre de 2004

Durmiendo con el Enemigo

Como comandante del Regimiento Tacna, el día del golpe el mayor (R) Enrique Cruz Laugier bombardeó el palacio de gobierno desde tierra y asaltó con sus tropas las sedes de las Brigadas Ramona Parra y del MAPU. Hoy está a cargo de la seguridad en la cámara alta.

A las seis de la madrugada del 11 de septiembre de 1973, el comandante del regimiento Tacna, coronel Joaquín Ramírez Pineda, le entregó el mando del cuartel al comandante del Grupo de Artillería, mayor Enrique Cruz Laugier. Ramírez había advertido a los oficiales del Tacna del golpe de Estado para derrocar a Salvador Allende. Un par de horas después, el comandante Cruz salió con sus tropas al centro de Santiago, se dirigió a La Moneda por el costado sur, ordenó desenganchar las baterías de artillería de los transportes, preparó los proyectiles y comenzó a bombardear el palacio de gobierno. Adentro, Allende resistía junto a sus hombres. Cruz disparó varios proyectiles pesados. Momentos después, los Hawker Hunter de la Fuerza Aérea terminarían la tarea iniciada por el comandante en ejercicio del Tacna y otras unidades, que también atacaron la sede de gobierno desde tierra con nutrido fuego.

Hoy el mayor Cruz, en retiro, es el jefe de seguridad del Senado.

Más tarde el mismo día 11, el comandante Cruz llevó sus tropas a la Avenida República y atacó con fuego de artillería a los ocupantes del local de las Brigadas Ramona Parra del Partido Comunista. Lo mismo hizo luego con los militantes del MAPU que se hallaban al interior del local del Regional Santiago de calle Carrera. Los jóvenes lograron huir por casas colindantes. Cumplida esta segunda misión y tomadas por asalto ambas sedes, Cruz se dirigió con sus hombres al regimiento para reponerse y comer. Por la noche, volvió a salir con su tropa, según él, para "el patrullaje nocturno a fin de asegurar el cumplimiento del toque de queda y la tranquilidad de la población".

La historia nunca antes contada por el mayor Cruz, quien ha confidenciado a algunas personas otras cosas menores de aquellos días pero nunca ésta, la relató el propio Cruz en el proceso que instruye el juez del Quinto Juzgado del Crimen Juan Carlos Urrutia, por los desaparecidos de La Moneda. En esta causa Cruz está en calidad de "inculpado" y no como testigo, aunque hasta ahora no ha sido procesado. Además, el jefe de seguridad del Senado ha prestado declaración en varios otros procesos por violaciones de los derechos humanos por sucesos ocurridos en los primeros meses después del alzamiento militar. Todo lo que en esta crónica se cuenta, está en las respectivas fojas del proceso por La Moneda, firmadas por Cruz Laugier. De ellas, LND tiene copia.

"SÓLO SALIMOS A LA CALLE"

Cuando hace un par de años lo visitamos en su despacho del Senado para consultarle por su participación y lo que vio al interior del Tacna que sucedía a los detenidos de La Moneda, torturados y luego sacados a la zona militar de Peldehue para asesinarlos, el ex comandante Cruz contó cosas menores, justificando "mi inocencia" en los crímenes de Peldehue y las torturas a los GAP y asesores de Allende en el Tacna. Pero se cuidó de no mencionar el bombardeo al palacio de gobierno ni el asalto a las sedes de la Ramora Parra y el MAPU.

Esa vez necesitábamos que confirmara si le había contado al coronel (R) Fernando Reveco, haber visto en la noche del 11 a Augusto Pinochet, semioculto en una baranda del Tacna hecha con antiguos cañones de carabinas Spencer en el sector "los rastrillos", mirando cómo torturaban a los GAP de Allende. Cruz negó, pero Reveco mantuvo su versión y se lo declaró al juez Juan Guzmán.

En el bombardeo a La Moneda, Cruz sostiene que, a pesar de haber quedado ese día el Tacna bajo las órdenes del coronel Julio Canessa Robert, al no poder comunicarse con él en la mañana del 11 de septiembre, actuó bajo las órdenes del coronel Joaquín Ramírez.

"El coronel Ramírez me entregó el mando del regimiento en mi condición de comandante del grupo de artillería (...) La orden era bombardear La Moneda. Recibida la misión me trasladé con mi unidad en forma rápida a la Avenida Bulnes. Allí equipamos y desenganchamos una de las piezas de artillería. Como recibiéramos fuego de francotiradores debimos preparar, apuntar y disparar la pieza de artillería con los oficiales, debido a que el contingente había buscado resguardo", declaró en el proceso. Según Cruz, el ataque de artillería al Palacio de Gobierno "no causó daños".

Cuando el pasado jueves 25 de noviembre le consultamos si en las primeras horas del golpe asumió la comandancia del regimiento y participó en ataques a sedes partidarias y bombardeos, dijo "nunca, a mi sólo me tocó salir a la calle a patrullar el toque de queda y cosas así, yo era un mayor no más".

-¿Tampoco participó en los bombardeos del 11 de septiembre?
-Si hubiese sido aviador, sí.

-No, desde tierra a algún edificio.
-No, no, sólo nos correspondió salir a la calle y darnos vuelta por todo Santiago. A veces participamos en allanamientos.

Hoy, Enrique Cruz tiene la calidad de "exonerado político", porque dijo a esa comisión calificadora que lo habían echado del Ejército.


Cooperativa.cl

3 de Diciembre 2004

Senado: jefe de seguridad implicado en el golpe presentó su dimisión

La presidencia del Senado informó de la renuncia del jefe de seguridad de la Cámara Alta, Enrique Cruz Laugier, quien en 1973, como comandante interino del regimiento Tacna, bombardeó La Moneda desde tierra.

Por medio de una declaración pública, el presidente del Senado Hernán Larraín señaló que "el alejamiento del cargo se hará efectivo una vez cumplido su periodo de vacaciones y días administrativos correspondientes".

El texto, asimismo, informa que el funcionario Alejandro Miguel Turis Maureira asumió en forma interina el cargo de jefe de seguridad del Senado.

El comunicado detalla que Cruz tomó la determinación "luego de conversar con su superior jerárquico, teniendo presente el funcionamiento de dicha área durante el presente año, las inquietudes planteadas en el último tiempo –por diversos motivos- por parte de algunos senadores".

Asimismo, atribuye su alejamiento "al nuevo diseño del sistema de seguridad del Senado, que marca una nueva etapa en este ámbito".

La Comisión de Régimen Interno del Senado determinó el pasado miércoles 1 de diciembre poner fin al contrato de Cruz Laugier, con lo que la decisión de su salida quedaba en manos de Larraín.

El día del golpe, el militar además asaltó con sus tropas las sedes de la Brigada Ramona Parra, del Partido Comunista, y del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU).


La Nación

Viernes 28 de noviembre de 2008  

Bombardero de La Moneda es un “exonerado político”

El mayor (R) de Ejército Enrique Edgardo Cruz Laugier que sacó el armamento pesado del Regimiento Tacna el día del golpe militar para bombardear La Moneda desde tierra, mientras Allende resistía al interior, y el ex agente de inteligencia y coronel (R) de la FACh, Rafael Agustín González Berdugo, procesado hasta ahora como el único culpable del asesinato tras el golpe del estadounidense Charles Horman, tienen hoy la calificación de "exonerados políticos". Sus nombres aparecen en la lista de los 145 mil reconocidos.

Cruz Laugier fue calificado como tal el 20 de enero de 2000 por el respectivo programa del Ministerio de Interior, mientras Gonzalez Berdugo lo fue el 19 de noviembre de 1999.

Ambas historias son de película. Bajo su firma, Cruz admitió en el proceso por los desaparecidos de La Moneda que el 11 de septiembre de 1973, siendo comandante del Grupo de Artillería del Tacna, el comandante del cuartel Joaquín Ramírez Pineda le entregó el mando del cuartel.

Cruz dice que temprano salió con sus tropas al centro de Santiago e instaló piezas de artillería por el costado sur de La Moneda, comenzado a bombardear desde tierra antes de que los Hawker Hunter.

Más tarde, sostiene que fue con sus tropas y atacaron con fuego de artillería el local de las Brigadas Ramona Parra del PC en República, y lo mismo hizo con los militantes del MAPU que se hallaban en el local de calle Carrera.

Renacida la democracia, el personaje se instaló como jefe de seguridad del Senado en Valparaíso donde se mantuvo hasta diciembre de 2004, cuando la Comisión de Régimen Interno lo despidió a raíz del artículo que LND ("Durmiendo con el enemigo") publicó el 2004.

Cruz se querelló por "injuria y calumnia", pero el tribunal resolvió que no existieron tales delitos.

El caso de González Berdugo es propia de una segunda parte de la película "Missing" de Costa Gavras, inspirada en el crimen de Charles Horman.

González, civil adscrito a la FACh que hoy tiene el grado de coronel (R), trabajó 40 años como agente de inteligencia de esa institución.

En los días posteriores al golpe condujo a Horman hasta el Ministerio de Defensa para interrogarlo en el despacho del entonces jefe de inteligencia del Ejército, general Augusto Lutz. Días después, Horman fue hallado acribillado.

Por ello el ministro Jorge Zepeda lo procesó el 10 de diciembre de 2003 en calidad de cómplice del asesinato.

Cuando a comienzos de diciembre de 2003 la entonces ministra de Defensa y actual Presidenta, Michelle Bachelet, entregó en Quintero a los oficiales y suboficiales (R) de la FACh que fueron víctimas de la represión, una tifa para "reintegrarse a la familia aérea", el ex agente González la recibió y se puso para la foto.

En 1980, y haciéndose pasar en Estados Unidos como "disidente" de Pinochet, tuvo la frialdad para ir a tomar el té con el padre de Horman.

Otro personaje que aparece en la lista de calificados es el llamado "Príncipe", Edwin Dimter Bianchi, a quien se le atribuye -por testigos en el proceso- el crimen de Víctor Jara en el Estadio Chile, aunque no ha sido procesado por ello.

Dimter fue calificado como tal el 20 de enero de 2000, pero el programa del Ministerio de Interior le quitó tal calificación el 2006 al considerar sus antecedentes personales relacionados con este caso y el frustrado golpe del 29 de julio de 1973 conocido como el Tancazo.


El Ciudadano

12 de Febrero 2009

Los verdaderos falsos exonerados

Cuando en 1998 una segunda ley sobre exonerados políticos amplió el universo de potenciales beneficiarios para incluir a militares y ex parlamentarios se produjo una avalancha de postulaciones, especialmente del Ejército. Y en ese proceso fueron calificados como exonerados políticos, militares involucrados en violaciones a los derechos humanos, ex parlamentarios golpistas y funcionarios de la dictadura.

Esta semana, el presidente de un Comando de Exonerados Políticos denunció que hay unas 100 mil personas recibiendo beneficios como exonerados políticos sin haberlo sido jamás. Así abrió una caja de Pandora cuyos contenidos muchos ya conocían, sospechaban o han intentado ocultar.

Las reacciones fueron insólitas. La coordinadora nacional del Programa Reconocimiento al Exonerado Político (PREP) del Ministerio del Interior, Marta Joignant, aseguró que era “imposible engañar al sistema”, ya que la Contraloría de la República debía tomar razón de cada caso. Sin embargo, la Contraloría hace sólo eso, “tomar razón” de lo que decide el Ejecutivo; o sea, acusa recibo.

El presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, por su parte, le hizo un flaco favor a Joignant. Dijo que la propia Contraloría habría permitido que las oficinas parlamentarias registraran a indigentes como exonerados políticos como una manera de asegurarles una pensión. ¡Plop!

Más allá de la cifra entregada por el presidente de la Comisión Nacional Unitaria de Exonerados y ex Presos Políticos, Raúl Celpa, hace tiempo que se denuncian irregularidades en la postulación y otorgamiento de estos beneficios. Irregularidades de las que el PREP por cierto se ha enterado, porque a sus oficinas le han llegado decenas de denuncias a través de los años, las que también se han hecho públicas en la prensa.

Así, se ha denunciado el otorgamiento de beneficios (pensiones y abonos de tiempo por lagunas previsionales) a personas que nunca fueron exoneradas; la falsificación de documentos; el pago de favores y la cobranza de comisiones. También se dice que el proceso de verificación para calificar a un postulante como exonerado ha sido poco riguroso y negligente; y que se han creado “verdaderas mafias” –como lo describió un profesional del PREP- para lucrar con la desgracia ajena.

TRÁFICO DE INFLUENCIAS Y COMISIONES

Desde la aprobación, en 1993, de la primera ley para otorgar beneficios a los exonerados políticos –aquellos que perdieron sus trabajos por razones políticas durante la dictadura militar-, algunos autoproclamados “dirigentes de comandos de exonerados políticos” han cobrado servicios y comisiones por tramitar las postulaciones, a pesar de que el proceso no requiere de intermediarios y es completamente gratuito. Otros han falsificado documentos y/o han inscrito a personas que no cumplen con los requisitos, y sobre esto, basta recordar las denuncias públicas en las provincias de Osorno y Llanquihue el año pasado.

En Río Negro, Fresia y Puerto Montt, entre otras localidades, se denunció que autoridades comunales estaban tramitando y cobrando comisiones indebidas por postular a exonerados. En algunos casos, se cobraba una comisión considerable a exonerados verdaderos que postulaban a beneficios. En otros, se falsificaba documentación para postular a exonerados falsos, incluyendo la invención de “asentamientos”, ya que la ley también acoge a quienes fueron despojados de sus tierras. A algunos de ellos también se les estaba cobrando una comisión.

Se habló de más de 100 casos fraudulentos. El diputado Fidel Espinoza dijo al Diario Austral de Osorno (5 marzo de 2007) que los propios beneficiarios le habían informado que “algunas autoridades comunales les han cobrado para hacerlos partícipes de este programa, cuyo ingreso es gratuito, y que en algunos casos, las incorporaciones han sido fraudulentas para hacerles entrega de beneficios que no les corresponden”. Entregaron nombres y apellidos y denunciaron detalladamente la situación al PREP.

¿EXONERADOS…?

Tal vez donde más se viola el espíritu de la ley del exonerado político es con el otorgamiento de beneficios a militares golpistas y políticos de derecha.

Una segunda ley sobre exonerados aprobada en 1998 amplió el universo de potenciales beneficiarios para incluir a funcionarios del Congreso Nacional, las Fuerzas Armadas, Carabineros y la Policía de Investigaciones, entre otros. Esto permitió que cualquier parlamentario que hubiese quedado sin trabajo el 12 de septiembre de 1973 –porque fue clausurado el Congreso- podría postular a beneficios como exonerado. Y así postularon y lograron pensiones y abonos de tiempo varios parlamentarios que pública y notoriamente instaron al golpe militar y apoyaron a la dictadura.

En cuanto a los militares, la ambigüedad de la ley los favoreció. Podrían postular muchos, ya que la ley hablaba de exoneraciones “debido a cambios en el orden institucional”. No preguntaba si eran golpistas o no golpistas, si habían sido miembros o colaboradores de la Dina o la CNI, o si habían torturado, asesinado o desaparecido a personas.

Esto provocó una verdadera avalancha de postulaciones entre 1998-2000. Sólo del Ejército lo hicieron más de 1.200 oficiales en retiro; muchos de los cuales sólo querían mejorar sus pensiones. La mayoría de las veces, dicen en el PREP, bastaba con el aval o patrocinio de algún político o abogado para calificar.

En la época, la persona encargada de evaluar los antecedentes presentados por cada postulante y recomendar su calificación era el jefe técnico del Programa, Luis Salinas Rojas, segundo en el PREP. No fue terriblemente riguroso en la calificación ni en el mantenimiento de los archivos con los antecedentes y documentación que respaldaría la calificación de exonerado.

En diciembre de 2003, cuando uno de los “exonerados” que Salinas había aprobado fue procesado como cómplice de asesinato, se desató un terremoto al interior del PREP. Se buscó desesperadamente el archivo del “exonerado” para ver sus antecedentes, pero nunca se encontró. En el PREP se dieron cuenta de que había varios casos que se “les habían pasado” y se pusieron a buscar y ordenar las carpetas con la documentación de respaldo para revisarlas caso a caso. Sin embargo, muchas carpetas de los militares calificados como exonerados políticos no se encontraron y siguen sin aparecer, si es que alguna vez existieron.

LOS EXONERADOS GOLPISTAS

Beneficios de exonerados a algunos militares involucrados en violaciones a los derechos humanos, ex parlamentarios de derecha que conspiraron activamente para el golpe militar, y funcionarios de la Junta. Estos son algunos de ellos:

Rafael González Verdugo (también “Berdugo”), ex agente civil del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (Sifa). “Espía” de carrera, tras el golpe militar, fue ubicado en el Departamento II (Inteligencia) del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN). En diciembre de 2003, fue procesado como cómplice de homicidio calificado del estadounidense Charles Horman, ejecutado en septiembre de 1973. Fue calificado como exonerado político de la Fuerza Aérea en noviembre de 1999 y recibe una pensión de $464 mil pesos.

Edwin Dimter Bianchi, ex teniente de Ejército, participó en el “tanquetazo” en contra del gobierno de Salvador Allende (junio 1973). Tras el golpe militar, fue enviado como represor al Estadio Chile. Una investigación de esta periodista confirmó que Dimter era el oficial al que los prisioneros políticos del Estadio Chile llamaban “El Príncipe”, a quien acusan de dar muerte a Víctor Jara, aunque esto no se ha comprobado judicialmente. Fue citado a declarar en la causa de Jara en 2006 en calidad de imputado. Dimter fue dado de baja en 1976, y consiguió trabajo en el Ministerio de Obras Públicas. En 1985, ingresó a la Superintendencia de AFP, escalando posiciones hasta lograr un alto cargo de confianza. Postuló como “exonerado político” en febrero de 1999, y fue calificado como tal un año después, recibiendo un abono de tiempo de 11 meses y 29 días. Sin embargo, tras la revelación pública de su pasado y una ruidosa funa en su lugar de trabajo, fue despedido de la Superintendencia de AFP y el PREP le quitó el beneficio.

Patricio Kellet Oyarsún, ex capitán de Ejército, jefe de inteligencia del Regimiento Cazadores de Valdivia en septiembre de 1973. Posteriormente, fue jefe de gabinete del general Roberto Guillard. Dejó el Ejército en mayo de 1986. Fue calificado como exonerado político en marzo de 2002, gracias a una carta de patrocinio del ex abogado de la Vicaría de la Solidaridad, Luis Toro. Una carta corta, manuscrita, que acreditaba que era un buen tipo. El jefe técnico, Luis Salinas, conocido de Toro, entonces recomendó su calificación como exonerado político.

Horacio Toro Iturra, ex general de Ejército. Tras el golpe militar, fue designado por Pinochet como segundo jefe del Comité Asesor de la Junta de Gobierno (COAJ). En 1975, fue agregado militar de la Junta en Francia. Pasó a retiro en 1978, y fue calificado como exonerado político en mayo de 2002. Se benefició con un abono de tiempo de 54 meses.

Enrique Cruz Laugier, comandante del Grupo de Artillería del Regimiento Tacna al momento del golpe militar. Ese día, atacó el palacio presidencial con artillería. Se retiró del Ejército en septiembre de 1987, y postuló a los beneficios de exonerado político, siendo calificado como tal en enero de 2000. Fue jefe de seguridad del Senado hasta 2004, cuando un reportaje de La Nación Domingo reveló su pasado. Hoy recibe una pensión como exonerado político.

Al que no le resultó la movida fue al ex oficial de Ejército Salvador Ballas Siglic. Postuló a los beneficios para exonerados siendo que él fue sumariado y dado de baja del Ejército antes del golpe, y por golpista. Ballas había participado vestido de uniforme en la manifestación de mujeres en contra del entonces Comandante en Jefe del Ejército general Carlos Prats, frente a su casa, en agosto de 1973. Pinochet, quien reemplazó a Prats, ordenó su baja, pero la tramitación demoró y el decreto fue emitido seis meses después del golpe militar, por lo que alcanzó a estar en el periodo para postular como exonerado. Alegó que la baja fue motivada por razones políticas, pero el Programa lo rechazó. Indignado, envió una carta acusando al PREP de discriminación.

Y LOS CIVILES…

Sergio Onofre Jarpa Reyes, ex senador del Partido Nacional y activo promotor del golpe militar. Fue embajador de la dictadura y también su ministro del Interior. Fue calificado como exonerado político en julio de 2000 y recibió el beneficio de abono de tiempo de 35 meses.

Hermógenes Pérez de Arce Ibieta, ex diputado del Partido Nacional, férreo defensor del golpe militar y del general Pinochet hasta el día de hoy. Colaboró en las comisiones legislativas de la Junta Militar, y es columnista eterno de El Mercurio. Pidió ser calificado como exonerado político y lo logró en febrero de 1999, pero no obtuvo ningún beneficio porque nunca perdió trabajo – no tenía lagunas previsionales.

Juan de Dios Carmona Peralta, ex senador de la Democracia Cristiana, apoyó el golpe militar y luego fue Consejero de Estado de la Junta Militar. En 2001, recibió la Condecoración 11 de Septiembre de parte de la Corporación 11 de Septiembre. Fue calificado como exonerado político en febrero 1999 y desde entonces recibe una pensión de $644.000 pesos.

Mario Arnello Romo, ex diputado del Partido Nacional, apoyó el golpe y fue un entusiasta hincha de Pinochet. Fue calificado como exonerado político en noviembre 1999, con una pensión de $611.000 pesos.

Tal vez ahora sea un buen momento para volver a buscar esas carpetas.


El Mostrador

15 de Julio de 2013

Los “exonerados” de la guerra sucia

Entre los favorecidos están: Enrique Cruz Laugier, que bombardeó La Moneda desde tierra el 11 de septiembre; Patricio Kellet Oyarzún, jefe de Inteligencia a cargo de la detención de personas en Valdivia; Juan Campos Cifuentes, enlace entre Carabineros y el Servicio de Inteligencia de la Armada en el principal centro de torturas de la Marina en Valparaíso; y, Rafael González Berdugo, procesado por el crimen de Charles Horman. Además se incluye el caso de Edwin Dimter Bianchi —que sacó los tanques a la calle contra Allende y era el supuesto Príncipe del estadio Chile procesado por el asesinato de Víctor Jara—, a quien le quitaron el beneficio recién en 2006.

Pasadas las nueve de la mañana del 11 de septiembre de 1973, el mayor Enrique Cruz Laugier preparó sus tropas y piezas de artillería pesada. Tres horas antes, Cruz, quien era el comandante del Grupo de Artillería del Regimiento Tacna, había recibido el mando del cuartel de parte de su comandante, coronel Joaquín Ramírez Pineda.
Esa mañana, Cruz se instaló con su tropa y armamento pesado frente a La Moneda por el costado sur y abrió fuego contra la sede de gobierno. Adentro, Allende resistía el ataque militar metralleta en mano. Coordinadamente, Cruz ordenó el cese del fuego poco antes de que los Hawker Hunter arrojaran las bombas contra el Palacio.
Finalizado el ataque, el mayor Cruz comandó el asalto a la sede de las Brigadas Ramona Parra del Partido Comunista en la Avenida República. Lo mismo hizo con la sede del Regional Santiago del Movimiento de Acción Popular Unitario, Mapu, en la calle Carrera. Por la noche de ese mismo día y los posteriores, con sus hombres se encargó de allanar domicilios y detener personas.

A partir de 1990 se instaló como jefe de Seguridad del Senado en Valparaíso. En 2004 lo expulsaron de su cargo, después de que un reportaje de La Nación Domingo revelara su historia, que el mismo Cruz relató el 30 de agosto de 2002 en una declaración judicial por los desaparecidos de La Moneda. Fue calificado como “exonerado político” el 20 de enero de 2000.

Patricio Kellet Oyarzún es hoy un mayor de Ejército en retiro. Para el 11 de septiembre de 1973, era el jefe de Inteligencia del Regimiento Cazadores de Valdivia, comandado entonces por el ex integrante de la Junta Militar, Santiago Sinclair. En su calidad de jefe de Inteligencia, Kellet detuvo en Valdivia y alrededores decenas de personas, como lo admitió en su declaración judicial del 9 de mayo de 2003 en el proceso por los crímenes de la Caravana de la Muerte en Valdivia. Allí fue asesinado José Liendo Vera, elcomandante Pepe, y otros 11 militantes del Mir. Fue desde ese mismo regimiento que el 9 de octubre de 1973 salió un convoy militar hacia el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, en la precordillera de Valdivia. Los efectivos asesinaron a 17 campesinos en el sector Baños de Chihuío y luego escondieron sus cuerpos en una fosa clandestina. En 1978, los desenterraron y los lanzaron al mar. Kellet es hoy un empresario agricultor.

Curiosamente, el ex jefe de Inteligencia dijo a la Comisión Calificadora de la Oficina del Exonerado Político del Ministerio de Interior, que el Ejército lo exoneró por razones “ajenas” a su voluntad. El 6 de marzo de 2002 fue calificado como “exonerado político”. Pero un año después,  en su declaración judicial antes mencionada, sostuvo que “en 1985 me acogí a retiro por razones personales y en la actualidad me dedico a la agricultura”.

Rafael González Berdugo es un civil que operó como agente de contrainteligencia de la Fuerza Aérea, pero incorporado a la Fach con el grado de coronel. Se desempeñó siempre en el Departamento II de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En las primeras horas del golpe militar, actuó como oficial de enlace en el Ministerio de Defensa entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas y los detenidos que llegaron a ese lugar. Allí, y en la oficina del jefe de Inteligencia del Ejército, general Augusto Lutz, fue el interrogador de los ciudadanos estadounidenses asesinados Charles Horman y Frank Teruggi. Su tifa de agente tenía el número 27759, y venía infiltrando diversas organizaciones sociales y políticas desde la década de los 60. Su historia es la de un James Bond chileno. Actualmente está procesado desde el año 2003 por el crimen de Horman. En enero de 1977, funcionarios de la embajada de Estados Unidos lo interrogaron en la embajada de Italia, donde se asiló alegando que agentes de la Dina lo perseguían. En esa entrevista, dijo a los funcionarios “yo fui el único oficial de la Fuerza Aérea que el 11 de septiembre de 1973 participó en la toma de La Moneda”.

Salió finalmente de Chile, y en 1980 haciéndose pasar por un disidente de la dictadura de Pinochet, se fue a tomar el té con el padre de Charles Horman. En 1974, dirigió el desentierro del cadáver de Horman para entregárselo a la embajada de Estados Unidos que lo repatrió a su país. Como está establecido en esta causa, la orden de asesinar a Horman y Teruggi salió desde la oficina del general Lutz, luego de los interrogatorios de González Berdugo. Años después, cambió la V de su segundo apellido, por una B. Cuando finalizada la dictadura regresó a Chile, se hizo pasar por exonerado político, logrando tal acreditación.

Juan Campos Cifuentes es un personaje extraño. Fue oficial de Carabineros en Valparaíso y tiene a su hermano José Alejandro desparecido desde 1981, cuando en la Operación Retorno del MIR intentó ingresar clandestino a Chile desde Argentina y es detenido en la precordillera de Valdivia.
Junto a 200 carabineros de la Quinta Región, fue uno de los 16 oficiales de este grupo que después del golpe de Estado, hizo el curso especial de comando en el Fuerte Miller de la Infantería de Marina en Las Salinas, Viña del Mar. Allí aprendió a matar y a torturar. También fue instruido en Inteligencia. Terminada la instrucción impartida por los perros de la Infantería, como él mismo los llama, fue a cumplir funciones en la Academia de Guerra Naval, AGN, en el cerro Playa Ancha del puerto. Allí fue oficial de enlace entre la prefectura de Carabineros de la Quinta Región y el Servicio de Inteligencia Naval, conocido como Ancla 2, que tenía bajo su control esa Academia. Ese fue el principal centro de detención y tortura de la Armada en toda la Región porteña. Trasladó prisioneros desde la AGN a los buques-prisión Maipo y Lebu. Junto a un pelotón de carabineros, mataron a un opositor a la dictadura en la Plaza Aníbal Pinto. Su curriculum, Juan Campos se lo relató en una entrevista grabada al historiador Jorge Magasich, autor del libro Los que dijeron Noque relata el proceso a los marinos constitucionalistas instruido en la Fiscalía Naval de Valparaíso. Pero Campos dice que nunca torturó en la AGN, sino que sólo estaba encargado de analizar documentación y los interrogatorios de los prisioneros. Fue reconocido como “exonerado político” el 19 de noviembre de 1999.

Erwin Dimter, fue calificado como “exonerado político” el 20 de enero de 2000, pero el 2006 se le canceló el beneficio. Ya aparecía como el supuesto Príncipe del Estadio Chile vinculado al asesinato del cantautor Víctor Jara. Seis años después, fue procesado en calidad de cómplice por este crimen, junto a otros siete oficiales (R) del Ejército. Pero Dimter ya tenía conductas golpistas antes del 11 de septiembre de 1973. El 29 de junio de ese año participó en un alzamiento contra el gobierno de Salvador Allende sacando tanques a la calle. La asonada fue liderada por el teniente coronel Roberto Souper Onfray, otro de los encausados por Víctor Jara.


The Clinic

9 de Septiembre 2013

Los 15 mejores reportajes sobre la dictadura de Jorge “Gato” Escalante en La Nación

Jorge “Gato” Escalante es uno de los periodistas que más investigaciones ha realizado respecto de las violaciones a los derechos humanos en Chile. Ex integrante del MAPU fue torturado y exiliado, pero volvió a Chile a mediados de los ´80 y desde entonces ha realizado una serie de reportajes donde ha logrado revelar cómo operaban los organismos represivos en el país. El Gato conversó con The Clinic Online sobre su historia y realizó una selección de los mejores reportajes y entrevistas que hizo para el diario La Nación.

“El ’73 estaba en cuarto año de leyes en la Universidad Católica de Valparaíso. Era co fundador del Mapu y tuve participación en federaciones de estudiantes. Estaba marcado por los militares porque tuve una detención antes del Golpe, el 5 de agosto del ’73. Andábamos fotografiando cuarteles de la Armada en Las Salinas en Viña porque era obvio que venía un Golpe de Estado y queríamos saber qué pasaba. Nos detuvo una patrulla de infantería de marina, allanaron el vehículo que estaba lleno de panfletos contra Merino, así es que nos tuvieron en el Fuerte. Ahí nos revolcaron en el barro, nos patearon en el suelo, quedamos todos moreteados. Nos hicieron arrodillarnos con las manos en la nuca y nos dijeron: “ya, tres últimos deseos”. Y dispararon. Me acuerdo que sentí el silbido de las balas que pasaron cerca. Después nos entregaron a los pacos con un comunicado para pasar a la Fiscalía Naval e iniciaron un proceso en nuestra contra. A cargo de ese operativo en la infantería de marina había un compañero mío de curso del colegio Mackay y yo le dije: “acuérdate que fuimos compañeros, ¿no te acordai?” Entonces él me miró sorprendido y me dijo: “mira conchatumadre ¡yo no soy compañero de ningún marxista!”

Si se producía el Golpe, teníamos previsto juntarnos los Mapu en una casa de Viña en Recreo Alto, en una población. En el campamento Camilo Torres íbamos a armar una especie de cordón junto a otros campamentos que habían más arriba para impedir el paso de las Fuerzas Armadas. Era una cosa ilusa, ahora lo sé. Nos habíamos robado un radiotransmisor y empezamos a transmitir proclamas. Era de frecuencia mediana pero se escuchaba en las radios. Salió un grupo a poner una carga de dinamita a un acueducto que había en una quebrada y llevaba el agua a Viña. Yo no estaba de acuerdo con eso, aunque no me pescaron mucho porque decían que yo era pequeño burgués porque planchaba las camisas, me lustraba los zapatos, usaba corbata. Les dije: “miren, acá va a quedar la cagá. Se va a inundar Viña, van a allanar todo este sector, nosotros no somos pobladores, es esta gente la que va a sufrir la represión”. Al final, la carga no explotó y el 12 nos fuimos, pero el dueño de casa, que era un poblador que militaba en el Mapu fue detenido. Y ahí se armó una investigación. Por estas dos historias me tenían fichado.

El 3 de octubre del ’73 allanaron el sector donde vivíamos en Playa Ancha con mi mujer, y no pudimos escapar. Llegaron los Infantes de marina al departamento. Mi mujer dijo “hagámosle malta con huevo para tratar de sobarles el lomo”. Pero uno de los infantes me reconoció “usted era compañero del teniente Sami, ¿se acuerda ?” Y yo dije “aquí soné”.

Me llevaron al cuartel de la marina, a una sesión de tortura larguísima. No sabían nada, preguntaban cosas obvias. A veces les decía que pararan y que iba a hablar. Después se daban cuenta de que mentía y seguían. Después me pasaron a la Academia de Guerra Naval en Playa Ancha. Ahí estuve alrededor de una semana. Siguieron las sesiones de tortura y me cayeron estos cargos de la carga de dinamita, la reunión en la de la noche del 11 y esta historia de Las Salinas del 5 de agosto. Además descubrieron la red clandestina que tenían los marinos para oponerse al Golpe y resistir. Eran como 100. Me quisieron vincular con esa historia, porque efectivamente esos marinos habían tenido reuniones con el Mapu, pero también con el MIR y con el Partido Socialista. En la Academia de Guerra sufrí nuevas torturas. Nosotros habíamos leído cartillas sobre cómo enfrentar la tortura, sobre todo después del Golpe en Brasil en la década del ’60. Pero eso era lectura, es otra historia cuando lo enfrentabas.

La tortura no solamente eran golpes, sino mucha electricidad. Todo esto desnudo y con la vista vendada. Te tomaban de los pies y te giraban para un lado y otros te tomaban de los brazos y te giraban para el otro lado y te cortaban la respiración. O te metían la cabeza en un tonel con agua. O te amarraban el pene con alambre y con el otro lado del alambre te amarraban las muñecas, entonces te ponían corriente de manera que tú al mover tus brazos te causabas heridas en el pene. Y también tortura psicológica: “que vamos a traer a tu mujer, la vamos a violar delante tuyo”. Siempre traté de fingir que estaba mucho más mal porque yo no quería volver a la tortura. En la tortura nadie es héroe, porque el físico tiene un límite. El cuerpo te dice: tú no puedes resistir más, tienes que hablar. El punto qué puedes decir. Yo di un par de nombres de gente que eran ayudistas del Mapu, que no mataban ni una mosca ni sabían nada. Les pegaron tres o cuatro patadas en el culpo y los soltaron. Después los encontré y les pedí disculpas. En la tortura todo el mundo habla, unos hablan más, otros menos.

En La Esmeralda estuve hasta el 20 de septiembre. Y antes estuve en un barco que se llamó el Maipo que partió el 1 de septiembre a Pisagua como con 300 prisioneros en sus bodegas. Era un barco de la Compañía Sudamericana de Vapores que lo habían puesto a disposición. Y ahí entré a este otro barco, El Lebu , y estuve incomunicado en un camarote como una semana y media. Me acuerdo que mi preocupación era que no se me infectaran las heridas. Y no se me infectó ninguna, no sé cómo. Las condiciones de higiene eran deplorables. Como a las dos semanas me bajaron a la bodega y ahí había como 130 personas más o menos por bodega. Eran dos bodegas. Y ahí estuve hasta fines del ’73, antes de la Navidad. Hicimos un circo. Llegó un día el Comandante Santa Cruz que tenía a su yerno preso, que era amigo mío. Y este viejo todos los días lo llamaba y le pasaba cartas de su mujer. Era un viejo súper buena onda. Él era un suboficial de los que llegan a oficiales por cursos especiales. Entonces el resto de los oficiales de infantería que habían en el Lebu le tenían mucha bronca porque decían que trataba más benevolentemente a los presos. Un día se nos ocurrió hablar con él para que nos dejara hacer un circo, para divertirnos un poco. Con payasos, con chistes, con cantores, humoristas, con disfraces. Teníamos, por ejemplo, la canción del patito. Al patito le preguntaban qué cantaba en la Academia de Guerra y el patito decía: “ay, si supieras que te vi”. Porque como nos interrogaban vendados, el patito le cantaba al torturador esa canción para hacerles creer que los habíamos visto.

Después nos sacaron y nos llevaron a un campo de concentración que habían constituido en Colliguay, de Quilpué hacia el interior y ahí estuve como hasta marzo del ’74. Hay gente que ha dicho que el campo de concentración era muy terrible. No era tanto: estabas al aire libre, tenías sol, te daban almuerzo, desayuno, once y comida. Y la vida era bien rutinaria, era tranquila. Hubo poca tortura en el campo de concentración, mucha más presión psicológica. En la noche se escuchaban tiroteos y se gritaban: “vienen los extremistas a rescatar a estos marxistas”, pero nosotros sabíamos que era mentira. El único problema es cuando veíamos que se levantaba tierra en el horizonte. Ese era un camión que traía y se llevaba prisioneros. Venía una lista, podía venir tu nombre, que te volvían a llevar a la Academia de Guerra, otros lugares. Se llamaba el camión de la caca. Le pusimos así porque cuando anunciaban que venía el camión todo el mundo se cagaba.

En el campo de concentración hacíamos el circo todos los domingos. Hacíamos además campeonatos de fútbol, de ajedrez. Me acuerdo que pasamos pascua y año nuevo ahí. Y la noche de año nuevo empezamos a cantar La Internacional. Empezaron de otra parte y empezó a aumentar y terminó todo el campo cantando. Y claro, empezaban los balazos al aire: “¡ya cállense marxistas!” Igual la cantamos entera.

De ahí me sacaron a comienzos de abril al cuartel Silva Palma, y cuál sería mi sorpresa que al llegar allá reconocí la voz del capitán Santa Cruz. Él estaba recibiendo a los presos que venían del campo y me acuerdo que se acercó a mí y me dijo: “nació tu hijo. Todo está bien”. Mi señora tenía dos meses de embarazo cuando me detuvieron. Yo sabía que nacía por ese tiempo. Ahí estuve un par de semanas, era un lugar de tránsito. Salí en una lista para la cárcel pública y eso fue como la felicidad más grande porque tenías visitas, estabas en la ciudad de Valparaíso. Estábamos en la tercera galería que era sólo para presos políticos. A la fiscalía me llamaron varias veces a declarar y me dijeron: “tú tienes que irte de Chile, te vamos a expulsar”.

Estuve además un mes hospitalizado porque tenía una lesión en la columna por los golpes. Una discopatía que me paralizó la pierna izquierda, me costaba muco caminar, con muchos dolores. Y salí, a fines del ’74 al exilio a través de Amnistía Internacional. Salí solo porque mi mujer me abandonó mientras estaba preso. Eso fue súper difícil, lo más duro de todo. Logré entender con el tiempo que ella tuvo mucho miedo, quedó sola. Me tomaron preso, se desarmó todo el grupo de amigos que teníamos, que eran todos del Mapu, unos se asilaron, otros estaban presos, un par habían muerto. Entonces ella estaba embarazada y volvió a la casa de sus padres. Eso la hizo tomar distancia de mí, además creo que tampoco me quería mucho, porque si me hubiese querido mucho habría estado a mi lado y habría salido conmigo. Anulamos el matrimonio. Nunca me respondió las cartas, nunca le entregó los regalos que yo le mandé al Rodrigo para la Pascua y para los cumpleaños. Por lo tanto cuando yo volví a Chile el Rodrigo tenía 12 años y fue súper difícil.

En el exilio primero llegué a Bruselas. Luego me fui a París donde estaba la dirección exterior del Mapu. Ahí me quedé seis meses viviendo y un día me dijeron que necesitaban que me fuera a Berlín occidental. Allá funcionaba el comité de solidaridad con Chile mas grande de Europa.Y bueno, siempre seguí en la actividad política, vinculado al Mapu afuera y a la izquierda chilena. Entré a estudiar técnica fotográfica. Saqué mi título y ahí aprendí un montón de trabajos con elementos químicos para montar fotos. Me fui a París a hacer un curso con un francés que había estado en la resistencia contra los nazis y él me instruyó en la falsificación de documentos. Y empecé a fabricar algunos documentos para gente que volvía a Chile. Después entré a estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad Libre de Berlín. Y en eso estaba cuando apareció este permiso para volver a Chile por 30 días. Vine después de 10 años y me quedé 10 meses. Porque dije: “tengo las patas en Chile, de aquí no me voy si no es con un documento en mi bolsillo que diga que yo puedo volver a vivir en Chile”. Y eso demoró 10 meses. Iba todos los meses a la oficina del Ministerio del Interior, a la oficina de Cardemil que estaba de subsecretario del Interior. A veces me atendía él mismo.

Me preguntaban qué pensaba ahora del socialismos y les decía: “sabe que yo ahora soy crítico de los socialismos reales”. Era cierto, en todo caso. Por ejemplo cuando yo pasé a Berlín este me encontré con un Estado policial, en que la gente no podía salir, no era libre de pensar. El Estado les daba todo, vivienda, educación, salud, pero no estaba permitida la prensa occidental. Eso no me gustó. Esa fue mi gran desilusión con el socialismo real. La primera y gran desilusión. Porque la gente estaba un poco prisionera de un partido único que desde arriba dirigía todo y se fue separando del ciudadano y al final por eso cayó el muro, la gente se hartó. El 18 de septiembre del ’85 salió una lista de las personas que podían volver a Chile y salía mi nombre. Lo tengo guardado. Legalicé todos mis papeles y me vine en marzo de 1986 definitivamente.

Me tocó cubrir el atentado a Pinochet y el crimen de Pepe Carrasco. Estaba trabajando en la IPS: Inter Press Service que era una agencia de prensa italiana que tenía una oficina acá en Santiago. No era tan grande, habíamos cuatro periodistas. Eso fue dramático, toda la historia del atentado, estado de sitio de nuevo. Esa tarde estábamos con un alemán y otro chileno tomando once donde yo vivía, cuando sentimos sirenas y cosas. Pusimos la radio y ahí se habló del atentado. Me acuerdo que me tocó cubrir cuando quemaron a la Carmen Gloria Quintana y al Rodrigo Rojas. Ese paro nacional de dos días.

Algo que me marcó mucho fue la entrevista que le hice a Carlos Herrera Jiménez. Era un tipo que se atrevía a hablar en contra de Pinochet y sus jefes superiores. Hice una larga entrevista que salió en dos páginas en La Nación y me contó de los crímenes que había cometido en Pisagua. Me contó detalles de cómo habían matado a Tucapel Jiménez. Cuando me iba, el tipo me abrazó. Me dijo: “Jorge, sabes que contigo he tenido el trato humano que nunca tuve con mis compañeros de arma después que caímos en desgracia”. Y se le caían las lágrimas. Y no me soltaba. Me quedé congelado. Me dije “¿qué hago? Si este es un criminal”. Pero solté mis brazos y lo abracé. Y eso para mí fue como un quiebre. Me decía por dentro “tú estás abrazando a un criminal. Este hueón mató de mano propia, es un hueón muy malo”. Pero ahí me di cuenta que yo había empezado un proceso en que profesionalmente podía elevarme por encima de mis recuerdos, mis broncas, mis rabias, mi propia experiencia para tomar la distancia necesaria y sentir una especie de compasión. No para todos. Para Herrera Jiménez porque había pedido perdón. Fue el único que pidió perdón públicamente”.

1.- El montaje de Rinconada
Reportaje sobre el montaje filmado en 1975 por el periodista de TVN Julio López. Se descubrió que los seis cuerpos fueron llevados a Rinconada de Maipú ya muertos desde Villa Grimaldi.

2.-Durmiendo con el enemigo
Reportaje sobre el mayor (R) Enrique Cruz Laugier, quien -como comandante del regimiento Tacna- el día del Golpe bombardeó el palacio de gobierno desde tierra y asaltó con sus tropas las sedes de las Brigadas Ramona Parra y del MAPU. Este reportaje le costó su salida de su puesto en el Senado a cargo de la seguridad.

3.-La temible historia de Pete el Negro
Reportaje sobre el ex agente de la DINA y la CNI, que en 1973 mató por la espalda al niño Carlos Fariña y quemó el cadáver de la víctima más joven de la dictadura. En 1979 comandó la “limpieza” de los cuerpos enterrados en cuesta Barriga para arrojarlos al mar. En 1981 mató al mirista Lisandro Sandoval.

4.- Monje Loco: el oficial más temido de Pisagua
Reportaje sobre el teniente Conrado García Gaier que llegó a ser a fines de los noventa el coronel a cargo del Departamento II de Inteligencia del Ejército, y antes jefe de la Unidad Antiterrorista de la CNI. Para avisar la tortura, en Pisagua tocaba el órgano de la parroquia que se llevó a la cárcel.

5.- Ángeles de la muerte.
Reportaje sobre la investigación del juez Juan Guzmán y su equipo de detectives del Departamento V que logró develar el mejor secreto guardado por la DINA: el destino de sus desaparecidos en la Región Metropolitana. La operación sistemática fue realizada por los pilotos y mecánicos de los helicópteros Puma del Comando de Aviación del Ejército entre los años 1974 y 1978.

6.- Operación Kiwi: Enterrados en el mar
La historia de cómo personal de la Armada lanzó cuerpos de prisioneros frente a San Antonio desde el remolcador Kiwi.

7.-Quemados con fósforo químico
La historia de cómo Gerhard Mücke, jerarca de la secta de Parral, encaró a su jefe, Paul Schäfer, exigiéndole que asumiera su responsabilidad. Mücke contó al juez las dramáticas horas finales de los prisioneros dentro del fundo. Los desenterraron en 1978, quemaron químicamente sus restos y tiraron las cenizas al río Perquilauquén.

8.- Los pecados de mi capitán
La historia del suicidado ex oficial DINA Germán Barriga y ex agentes subordinados de éste que acusan cómo hizo desaparecer prisioneros. El coronel retirado jamás habló ni entregó información a los jueces respecto a los hechos acaecidos bajo su responsabilidad en la brigada Purén. Los secretos se los llevó a la tumba.

9.- El general que entregó los presos a la Caravana
Reportaje sobre el oficial que sacó en 1973 a 14 prisioneros desde la cárcel de Antofagasta, amarrados y con la vista vendada, y los condujo en camión a la pampa, donde la comitiva de Arellano los masacró. El general fue dado de baja una semana después de la publicación de este artículo.

10.- Berríos camino a la muerte
Reportaje sobre la investigación del juez Alejandro Madrid en el caso por el asesinato del ex agente de la DINA, Eugenio Berríos. Un equipo de tres policías, que se convirtió en el brazo derecho del ministro en el proceso, penetró los muros que escondían a sus victimarios y desentrañó el crimen. En su búsqueda descubrieron episodios desconocidos de la vida del químico.

11.- Las últimas horas de Huber
Reportaje sobre el coronel Gerardo Huber, asesinado por el Ejército liderado por Pinochet porque había decidido contar lo que sabía acerca del tráfico de armas a Croacia. La sentencia de 461 páginas del juez Claudio Pavez develó detalles hasta ese momento desconocidos.

12.- ¿Quién mató al comandante Araya?
A 32 años del homicidio del edecán naval del Presidente Allende, este reportaje revela incongruencias en la investigación de la justicia de la Marina y una pista aportada por un ex policía civil, que amenazaron con echar abajo la versión oficial.

13.- Desaparecidos en cuarteles del Infierno
Reportaje sobre un suboficial de Inteligencia que declaró al Departamento Quinto de Investigaciones y al juez Juan Guzmán haber traducido el criptograma enviado a comienzos de 1979 por Pinochet ordenando desenterrar cuerpos de prisioneros para hacerlos desaparecer. La tarea se encubrió como la “Operación Retiro de Televisores”. En Los Angeles y Linares 17 cuerpos exhumados fueron quemados en hornos y tambores dentro de los recintos militares.

14.- Los mataron por la espalda con una punto 30 (click para ver en grande).

15.- Consejo de Guerra: bajo amenaza cambió sentencia y condenó a muerte en Pisagua (click para ver en grande)

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