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Orlando Carter Cuadra
General de Ejercito

 Agente DINA

Curso en la Escuela de las Américas en Enero de 1970

Yerno del General (r) “Mamo” Manuel Contreras Sepúlveda, este agente logró el puesto de Director del Museo Histórico Militar. Previamente este criminal participa en las torturas y asesinatos llevados a cabo en el campo de concentración “Tejas Verdes”. Este centro represivo estaba ubicado en Provincia de San Antonio, y era parte de la infraestructura de represión del Ejército y fue uno de los más paradigmáticos centros de tortura, relacionado directamente con la formación y centro de operaciones de la DINA desde 1973. En este recinto de tortura también se entrenaba a agentes de los diferentes servicios de inteligencia en métodos de tortura y represión. Entre los “profesores” se encontraba el hoy Alcalde de Providencia (Santiago) Cristian Labbe Labbe.
 

De acuerdo al Informe Rettig “Tejas Verdes” correspondía al: Campamento Nº 2 de Prisioneros de la Escuela de Ingenieros Militares "Tejas Verdes": Dicho recinto de detención, que llegó a tener más de 100 prisioneros en ciertas épocas, funcionó como tal desde el mismo 11 de septiembre de 1973, existiendo testimonios de su uso sistemático para tales efectos hasta mediados del año 1974.
Los presos políticos que estuvieron detenidos en Tejas Verdes señalan que, inmediatamente después del golpe de Estado, eran trasladados desde San Antonio y Melipilla a Tejas Verde, donde eran cruelmente torturados y posteriormente asesinados en el mismo lugar o en otros lugares de la región.
 

Entre los torturadores y asesinos de dicho campo de tortura están: General (r) Manuel Contreras Sepúlveda, General (r) Eugenio Armando Videla Valdebenito, General (r) Víctor Lizárraga Arias, General (r) Orlando Carter Cuadra, Coronel (r) de Salud Vittorio Orvieto Teplinzki, Coronel (r) Jorge Núñez Magallanes, Coronel (r) Klaudio Erich Kossiel Horning, Teniente coronel (r) Raúl Pablo Quintana Salazar, Teniente coronel (r) Daniel Adolfo Miranda Monarde, Mayor (r) Mario Alejandro Jara Seguel, Suboficial mayor (r) Patricio Laureano Carranca Saavedra, Prefecto (R) de Investigaciones Nelson Patricio Valdés Cornejo, Agente DINA Civil Carlos Araya Silva.

                                                               Victimas ejecutadas o desaparecidas por los criminales de Tejas Verdes:
 

          Ejecutados                                                                                             Desaparecidos
Armando Jiménez Machuca                                                                      Rebeca Espinoza Sepúlveda
Samuel Núñez González                                                                           José Pérez Hermosilla     
Guillermo Álvarez Cañas                                                                          José Orellana Meza                                                                           
Héctor Rojo Alfaro
Raúl Enrique Bacciarini Zorrilla
Fidel Alfonso Bravo Álvarez
Jorge Antonio Cornejo Carvajal
Patricio del Carmen Rojas González


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31 de Enero 2011
La Nación
Ex CNI y ex DINA fueron despedidos en Defensa
Bajo el argumento de una “nueva política de personal”, el ministerio cesó a 5 ex integrantes de organismos represores que estaban prestando funciones en la subsecretaría encabezada por Oscar Izurieta.
El ministro de Defensa Andrés Allamand ordenó el cese de contratos de personal de la subsecretaría de Defensa, ligado a organismos de represión de la dictadura de Augusto Pinochet.
A través de un comunicado, y bajo el argumento de una “nueva política de personal”, la cartera informó que Alejandro Romero Peragallo, José Pérez Manríquez y Orlando Carter Cuadra “han cesado en sus funciones en la Subsecretaria de Defensa a contar del día de hoy” lunes 31 de enero.
Romero Peragallo y Pérez Manríquez fueron integrantes de la CNI, en tanto Carter Cuadra es yerno del ex jefe de la disuelta DINA, Manuel Contreras. La remoción les fue comunicada a los 3 ahora ex funcionarios el pasado 17 de enero.
Otros dos funcionarios cesados de sus cargos con Italo Seccatore Gómez y Pedro Fernández Neira, el primero ex DINA y el segundo ex CNI.
Ambos también estaban contratados en la Subsecretaría de Defensa, dependencia a cargo del ex jefe del Ejército, Ricardo Izurieta. En sus caso, fueron cesados el 31 de diciembre pasado.
Proyecto

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El clarín.cl, 02 Febrero 2011

Gobierno saca a Pablo Belmar de cargo en Parque Metropolitano por vínculos con la DINA

Luego se conociera que el brigadier en retiro Pablo Belmar Labbé – quien declaró en calidad de inculpado en el crimen del diplomático español Carmelo Soria  – estaba dentro de los posibles candidatos para desempeñarse como jefe de seguridad del Parque Metropolitano, el ministerio de Vivienda decidió marginarlo del proceso de postulación por sus vinculaciones con la DINA.

En este sentido, el titular (s) de la cartera de la cual depende el parque, Andrés Iacobelli, aclaró que Belmar “ estaba en un proceso de evaluación y se acordó con él un trabajo puntual. No tenemos antecedentes que tenga alguna condena, pero atendiendo a un criterio de prudencia por la connotación pública que tiene un Parque acordamos con el director sacar del proceso a esta persona por un tema de seguridad”.

Esto después de que se indicara que Belmar ya llevaba trabajando hace un mes en el Parque Metropolitano bajo ese cargo.

“Este es un parque público y causa un problema emocional sin duda a mucha gente y consideramos que no era prudente tenerlo a él como jefe de seguridad. En este ministerio no vamos a contratar a nadie que haya estado vinculado a procesos de derechos humanos y queremos ser súper claros. Esto, a pesar de que él no tenía antecedentes”.

Piñera, de regreso

De vuelta de unas cortas vacaciones, el Presidente Sebastián Piñera se refirió este miércoles a la polémica que generó la confesión del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Guillermo Castro Muñoz, quien declaró en una causa judicial haber pertenecido a la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Consultado respecto a si él mantendrá los principios de la Concertación de mantener en las filas castrenses a militares vinculados con organismos represores, Piñera aseguró que "ninguna persona que tenga responsabilidad en materia de violación a los derechos humanos va a ser parte de las Fuerzas Armadas o de nuestro Gobierno".

El jefe de Estado, sin referirse al caso en particular, aseguró que el compromiso del Ejecutivo "con los derechos humanos es total e inquebrantable y en esto nuestro Gobierno ha dado muestras muy claras."Ninguna persona que tenga responsabilidad en materia de violación a los derechos humanos va a ser parte de las Fuerzas Armadas o de nuestro Gobierno".

Por su parte,  Carmen Soria – hija del diplomático asesinado en la dictadura – señaló que  aún cuando Belmar no haya sido sometido a proceso, las autoridades debían asumir su responsabilidad y anular su designación.

“Como él no ha sido procesado da lo mismo. Hay muchas personas que participaron en asesinatos y que hoy están libres. El jefe de seguridad del parque metropolitano, un tipo que torturó y asesinó no sólo a mi papá sino que a muchas personas más,  es violento para todos”, concluyó Carmen Soria.

Esta situación se suma a la destitución del ministerio de Defensa de los ex agentes de la CNI Alejandro Romero Peragallo, José Pérez Manríquez y el general (r) Orlando Carter Cuadra, yerno del ex director de la DINA Manuel Contreras y la vinculación del Jefe del Estado Mayor del Ejército, Guillermo Castro Muñoz, con la central de inteligencia.

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Clarin.com 19 de junio de 1998

MILITARES EN LATINOAMERICA: INFORMATICA EN EL ENFRENTAMIENTO CONTRA LOS ZAPATISTAS
Juego de guerra de Chile para reprimir en Chiapas

Lo vendió a México

Es un programa de PC para contrainsurgencia

Lo instaló el yerno del ex jefe de la DINA

Una insospechada relación entre el ejército de Chile y las fuerzas armadas de México se pudo establecer a partir del estudio de ciertas operaciones de venta de materiales del ejército chileno a su similar mexicano, en 1995, en plena actividad contrainsurgente en el sector de Chiapas.La venta en cuestión no está relacionada con municiones ni misiles sino con un producto mucho más sofisticado. Se trata de un sistema computacional que elabora juegos de guerra y que permite desplegar tácticas y estrategias en computadoras, aplicadas a determinados escenarios, para adiestrar al personal que está destinado a la lucha contrainsurgente. El juego, denominado CEOTAC, fue creado en Chile con el trabajo mancomunado de ingenieros de la Universidad Católica y de la Academia de Guerra del Ejército de Chile, en una labor que se extendió entre los años 1991 y 1995.Fuentes cercanas a este episodio informaron que el programa vendido a México, en una cantidad cercana a los 3 millones de dólares, debió ambientarse en condiciones climáticas y geográficas muy similares a las de Chiapas, centro de la atención militar en México por la actividad desplegada en esa zona del sur del país por el Ejército de Liberación Zapatista.Esa guerrilla, encabezada por el enmascarado Subcomandante Marcos, nació en enero de 1994 con una sangrienta ofensiva. Los zapatistas demandan desde entonces que el gobierno central respete los derechos de los indígenas y retire el operativo militar dispuesto en el estado.La relación contractual entre el ejército chileno y su símil mexicano no se limitó a la venta del moderno juego de guerra.Personal uniformado chileno debió viajar a Ciudad de México para la instalación del sistema y el adiestramiento respectivo en su uso. En esa segunda fase de la operación fue posible descubrir un nuevo hecho sorprendente. Uno de los oficiales chilenos que viajó a esa ciudad para tales fines fue el coronel Orlando Oscar Carter Cuadra, ingeniero, y yerno del general (R) Manuel Contreras, ex jefe de la policía secreta del ex dictador Augusto Pinochet -DINA- y acusado de ser responsable de a lo menos 1.500 ejecuciones de opositores chilenos. Contreras se encuentra actualmente en prisión, condenado a una pena de 7 años por el asesinato de Orlando Letelier, ex canciller de Salvador Allende.Carter está casado con la hija mayor del general Contreras, María Teresa, de 43 años. El matrimonio tuvo lugar en 1978 en circunstancias que el jefe de la otrora poderosa DINA ya estaba requerido por la Justicia norteamericana por el asesinato de Letelier, atentado acaecido en Washington, en setiembre de 1976.En 1990, año del fin de la dictadura de Pinochet, Carter fue nombrado comandante del regimiento Ingenieros 1 Atacama de Chuqicamata. En 1994, este experto ingeniero en computación fue enviado en una misión especial, y no pública, a Israel. El 27 de enero del 95 su nombre saltó a la polémica cuando en México organizaciones políticas y de derechos humanos denunciaron que el oficial se encontraba en Ciudad de México, en calidad de agregado militar en la Embajada de Chile en ese país.La protesta alcanzó tal revuelo -ya que Carter fue sindicado como asesor en la lucha antisubversiva y destinado a cooperar en el combate a la guerrilla zapatista- que el propio ministro de Relaciones Exteriores de Chile, José Miguel Insulza, debió desmentir el carácter de la función de Carter en México, afirmando que el oficial tiene otra misión. En dicha oportunidad fue imposible descubrir a qué misión estaba destinado el yerno de Contreras.Lo cierto es que Carter se encontraba en la Academia de Guerra del ejército mexicano adiestrando en el manejo del juego CEOTAC y sus aplicaciones, junto a otro oficial chileno de apellido Coddou.Ahora, Orlando Carter se desempeña en la Academia de Guerra del ejército de Chile, en Santiago, mientras su suegro, en prisión, acaba de iniciar una nueva ofensiva en contra del general Pinochet a quien acusa de traidor. 

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Punto Final, 25 de septiembre de 1998

¿Quién ordenó matar a Víctor Jara? 

Luego de encausar a ocho ex oficiales del ejército por el homicidio calificado de Víctor Jara Martínez, consumado el 16 de septiembre de 1973 en el entonces Estadio Chile, el juez Miguel Vásquez Plaza se encuentra abocado a discernir si los militares obraron por iniciativa propia o recibieron una orden superior para matar al connotado folclorista y director de teatro. En este caso, el magistrado deberá identificar al o los responsables de esa orden y procesarlos como autores intelectuales del crimen.
Las sospechas del magistrado apuntan en dos direcciones. En primer lugar, hacia una instancia de inteligencia que se albergaba en el Ministerio de Defensa y cuyo mando operativo estaba a cargo del mayor Pedro Espinoza Bravo, el mismo que pocas semanas después asumiría como subdirector de la Dina, bajo las órdenes del coronel Manuel Contreras. Antecedentes reunidos en diversos procesos judiciales indican que Espinoza habría sido el encargado de decidir qué personas debían ser ejecutadas de inmediato, sin procedimiento judicial alguno, en los centros de detención habilitados en Santiago por el Comando de Apoyo Administrativo del Ejército.
Un segundo escenario probable es que los oficiales acusados como autores materiales y cómplices del asesinato de Víctor Jara en el Estadio Chile hayan obedecido una orden directa emanada desde la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, unidad a la que varios de ellos pertenecían y que dirigía en esa fecha el coronel Manuel Contreras.
El juez Vásquez Plaza inculpó como autores a los oficiales Hugo Hernán Sánchez Marmonti y Pedro Pablo Barrientos Núñez. Como cómplices fueron procesados Jorge Eduardo Smith Gumucio, Roberto Federico Souper Onfray, Raúl Aníbal Jofré González, Edwin Armando Dimter Bianchi, Nelson Edgardo Hasse Mazzei y Ernesto Luis Berth-ke Wulf. En el caso de Sánchez Marmonti, el magistrado indicó que fue encausado como autor porque era el segundo en la línea de mando en el Estadio Chile, dado que en ese entonces el jefe era el coronel César Manrique, procesado por el homicidio pero fallecido en 2009.
El ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago tiene presunciones fundadas de que Barrientos Núñez fue el autor material de los disparos que causaron la muerte a Jara, y dictó una orden de captura internacional en su contra, además de iniciar los trámites para el pedido de extradición a Estados Unidos, país donde se encuentra radicado.
En el proceso falta precisar con exactitud el papel que cumplieron cada uno de los cómplices, pudiendo eventualmente aumentar el número de los autores materiales. Es el caso, por ejemplo, del mayor (r) Jorge Eduardo Smith Gumucio, a quien varios declarantes acusan de haber cumplido un rol protagónico en las torturas y en la muerte de Jara. Uno de los testigos, el conscripto José Paredes Márquez, guardaespaldas del teniente Barrientos, acuciado por los remordimientos, relató años después a un ex oficial de Tejas Verdes que Víctor Jara estaba casi despedazado por los golpes recibidos. Sus costillas estaban quebradas. Y sus dedos estaban tumefactos. Paredes relató que el subteniente Jorge Smith se había esmerado en golpear los dedos de ambas manos del cantante. “P’a que aprendai a tocar mejor la guitarra, comunista conche’ tu madre”, le repetía tartamudeando, a la vez que, empleando la empuñadura de su revólver Llama cogido por el caño, martillaba los dedos del folclorista.
Paredes, quien hacía su servicio militar en Tejas Verdes desde abril de 1973, fue destinado a la primera sección de la Segunda Compañía de Combate y viajó a Santiago junto a un considerable contingente de su unidad para apoyar el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Ese día, inicialmente tomaron posiciones en los Arsenales de Guerra y luego fueron enviados a un punto de control en el camino a Melipilla. El miércoles 12 se les destinó a la Universidad Técnica del Estado para apoyar a efectivos del regimiento Arica, de La Serena, que mantenían rodeadas las instalaciones de la actual Universidad de Santiago.
El 15 de septiembre, el contingente de Tejas Verdes llegó al Estadio Chile, donde también había soldados del regimiento Blindados N° 2, de Santiago; del regimiento Esmeralda, de Antofagasta y del regimiento Maipo, de Valparaíso.
José Paredes declaró que el 16 de septiembre lo fue a buscar el teniente Barrientos y le ordenó que se dirijiese al sector del subterráneo. En ese lugar lo apostaron como guardia en un camarín, mientras cinco o seis oficiales, con tenidas de combate, escribían en unos papeles los datos que preguntaban a un detenido, que estaba sentado frente a un escritorio. Cerca de las 19 horas -agregó Paredes- llegaron los tenientes Barrientos y Smith, y lo llamaron junto al conscripto Francisco Quiroz. Traían a un detenido que indicaron era Víctor Jara y lo insultaban por su condición de comunista. Lo dejaron en ese camarín, custodiado por Quiroz.
Después de las 21 horas reapareció Jorge Smith, esta vez con Nelson Haase, según el testimonio de Paredes. Smith comenzó a jugar ruleta rusa con los detenidos. De pronto, puso a Víctor Jara contra la pared, giró la nuez del revólver y disparó, cayendo al suelo la víctima; luego, les ordenó a Quiroz y a él disparar al cuerpo una ráfaga de sus fusiles SIG. Minutos después se sumaron Barrientos y otro oficial, quienes siguieron disparando, tiro a tiro, al cadáver del cantante con un fusil SIG.
El protocolo de autopsia de Víctor Jara reveló dos disparos en la sien derecha, 16 orificios de entrada y 12 orificios de salida de diferentes tamaños en el tórax; en el abdomen tenía seis orificios de entrada de bala y cuatro de salida; la extremidad superior derecha mostraba dos heridas de bala; en las extremidades inferiores otros 18 orificios de entrada de balas y 14 de salida. En total, las descargas sumaban 44 proyectiles calibre 7.65, munición del fusil SIG utilizado.

LOS HOMBRES DE TEJAS VERDES

Las dos compañías de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes enviadas a la capital viajaron bajo el mando del subdirector de ese instituto, el teniente coronel Alejandro Rodríguez Fainé, secundado por los capitanes Germán Montero Valenzuela y Eugenio Videla Valdebenito. Los tenientes de aquella fuerza eran Orlando Carter Cuadra, yerno del coronel Manuel Contreras, quien llegó a general y más tarde dirigió el Museo Militar; Jorge Garcés Von Hohelstein, casado con la hermana del ahora mayor (r) Carlos Herrera Jiménez, que cumple una larga condena en el penal de Punta Peuco por los asesinatos del dirigente sindical Tucapel Jiménez y del carpintero Juan Alegría Mondaca; y Nelson Haase Mazzei.
Entre los subtenientes que integraban ambas compañías figuraban Pedro Barrientos, buzo táctico, casado con la hija de un oficial de la Infantería de Marina y Rodrigo Rodríguez Fuchslocher, fallecido a mediados de 1974 en un volcamiento de camiones militares cerca de la base castrense de Peldehue, mientras participaba en un curso de contraguerrillas.
El coronel Manuel Contreras asumió el mando de la Escuela de Ingenieros a fines de 1972, cargo que compartió con las clases de Inteligencia que dictaba en la Academia de Guerra, en la capital. Allí, junto a otros coroneles y algunos capitanes empezaron a diseñar un aparato de inteligencia que permitiera enfrentar, llegado el momento, a las estructuras paramilitares de Izquierda que apoyaban al gobierno de la Unidad Popular.
En la Escuela de Ingenieros, Contreras tenía como subdirector el teniente coronel Rodríguez Fainé, fallecido, tataranieto de Manuel Rodríguez Herdoyza; como secretario de Estudios, al mayor Jorge Núñez Magallanes y como comandante del batallón de Instrucción, un mayor al que apodaban “El topo” López.
En marzo de 1974, el coronel Contreras dejó el mando de la Escuela de Ingenieros y se trasladó a Santiago con la secreta ambición de dirigir la Academia de Guerra y la naciente Dina. No pudo hacer ambas cosas y optó por instalarse en el cuartel central de la Dina, en calle Belgrado, a escasos metros de la Plaza Italia, para abocarse exclusivamente a las tareas represivas. En la dirección de la escuela de Tejas Verdes fue reemplazado por el coronel Manuel de la Fuente.

LA GENERACION DEL 62

El capitán Luis Germán Montero pertenece a la generación de subtenientes egresados de la Escuela Militar en 1962, cuya primera antigüedad corresponde a Ricardo Izurieta Caffarena, sucesor de Augusto Pinochet en la Comandancia en Jefe del Ejército a partir de marzo de 1998. A esa promoción se adscriben, además, algunos subtenientes que más tarde cumplirían papeles destacados en la represión que siguió al golpe militar de 1973, entre ellos José Zara Holger, Federico Wenderoth Pozo, Gerardo Urrich González, Antonio Palomo Contreras y Luis Polanco Gallardo.
Otros de esa misma generación llegaron al alto mando y se transformaron en oficiales muy cercanos al general Pinochet, tales como Sergio Moreno Saravia y Eugenio Covarrubias Valenzuela. Este último llegó a ser jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine). Fue procesado por el asesinato en Uruguay del químico de la Dina, Eugenio Berríos.
El capitán Montero, por su parte, junto a varios compañeros de su promoción, figura en el proceso por el asesinato del general Carlos Prats, testimoniando a favor del acusado José Zara Holger, uno de los responsables del homicidio del ex comandante en jefe, perpetrado en Buenos Aires en septiembre de 1974.

EL TENIENTE HAASE

El ahora coronel (r) Nelson Haase, es de la primera generación de subtenientes que egresó en 1967 de la Escuela Militar, que tuvo dos promociones. Entre sus compañeros figuran varios connotados violadores de los derechos humanos en los primeros años de la dictadura, como los oficiales Cristoph Willeke y Miguel Krassnoff. A esa generación pertenecen también el coronel (r) Carlos Carreño, secuestrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1988 y el ex alcalde de Providencia, Cristián Labbé, además de otros oficiales hoy en retiro.
Perteneciente al arma de Ingenieros, Haase fue jefe de una de las unidades de la Dina, la Brigada Ongolmo, y más tarde formó parte de la Sociedad Pedro Diet Lobos, pantalla comercial de la Dina. En los inicios de 1980 estuvo al mando de la unidad del Cuerpo Militar del Trabajo, en Chaitén, donde se preocupaba escrupulosamente de que sus oficiales subordinados contaran con capas para las ceremonias, repuestas en uso por Pinochet, pero que pocos se preocupaban de adquirir porque era una prenda especialmente cara. Algunos oficiales también lo recuerdan por sus ínfulas de seductor de las cónyuges de sus subordinados, característica que, al parecer, influyó en que fuera dado de baja al promediar esa década.

EL “QUENO” VIDELA

El capitán Eugenio Videla Valdebenito fue desde fines de 1972 el ayudante del coronel Manuel Contreras en la Escuela de Ingenieros. Paracaidista, buzo táctico y boina negra, era además primo hermano de la ex cónyuge del jefe de la Dina, María Teresa Valdebenito Stevenson. En 1994, con el grado de general, llegó a ser juez militar de Santiago y comandante de la poderosa II División del Ejército, con asiento en la capital. En esas funciones fue uno de los más arduos defensores de Contreras cuando éste fue condenado y encarcelado por el crimen de Orlando Letelier. Al mando de una de las compañías de la Escuela de Ingenieros, que estaban en Santiago en septiembre de 1973, el capitán Videla habría sido el jefe directo del teniente Nelson Haase.
Pedro Pablo Barrientos, en tanto, por ahora uno de los dos sindicados por el juez Vásquez como autores materiales de la muerte de Víctor Jara, salió de Tejas Verdes destinado al regimiento de ingenieros en Chuquicamata. De Chuqui lo dieron de baja del ejército junto con el comandante de aquella unidad, el ya fallecido coronel Sergio Delfín Gajardo Munizaga. Ambos oficiales se echaban al bolsillo recursos destinados a remunerar a los soldados conscriptos

MANUEL SALAZAR SALVO 

RECUADRO

La sonrisa ancha

Me impresionó su sonrisa, que no he olvidado. No sé qué significaba: ¿desafío o burla a sus carceleros? ¿Paz interior? Quizás. La luz de una lámpara del Estadio Chile alumbraba su rostro. Lo reconocimos perfectamente. Parecía estar bien, se le veía tranquilo. Nosotros éramos una larga fila india de hombres que caminaban con las manos en la nuca apuntados por fusiles. Pasamos por su lado rumbo a los camiones frigoríficos que nos transportarían -casi asfixiándonos- al Estadio Nacional. A Víctor Jara lo habían separado del resto de los prisioneros y estaba sonriendo, las manos en la espalda, una luz en la cara. No parecía sentir temor. 
Esa noche no sabíamos dónde nos llevaban. Pensábamos que a la muerte. Eramos centenares de hombres asustados acariciando mentalmente las siluetas de nuestra mujeres y niños. A lo mejor Víctor Jara sonreía para nosotros. Una muda canción de aliento, quizás. No lo volvimos a ver

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