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Hugo Cabezas Videla

Contralmirante de la Armada

Fallecido en Nov. 1974

En la madrugada del 11 de septiembre de 1973, el contralmirante Hugo Cabezas Videla fue un activo participante en la neutralización del almirante Raúl Montero, comandante en jefe de la Armada hasta el golpe de Estado. Durante tres años, había sido subdirector de la Escuela Naval, y jefe de Estudios. En 1969 y 1970 fue ascendido a director de la Escuela Naval. Más tarde se desempeñó como Director del Litoral.

Para el 11 de septiembre de 1973, se desempeñaba como jefe del Estado Mayor de la Armada. Su oficina estaba situada en el Ministerio de Defensa. Ese día, se instaló en el Puesto Nº 5, ubicado en el mismo Ministerio de Defensa.

Ignacio González Camus en su libro escribe que Hugo Cabezas Videla fue el militar que contestó el teléfono desde su oficina al almirante Raúl Montero Cornejo, diciéndole que se había producido el golpe y "le recomendó que no intentara salir de su casa". De esa manera, Montero supo que estaba prisionero ya que un grupo de soldados, en tenida de combate, sin señales distintivas, lo encañonaba y vigilaba. Su automóvil estaba inutilizado y los teléfonos no funcionaban. Un helicóptero sobrevolaba su casa.

En 1974, Hugo Cabezas Videla era asesor de la Gerencia de la Asociación Nacional de Armadores. En agosto de 1974, fue nombrado Rector de la Universidad Católica de Valparaíso.

Fuentes de Información: Libro Páginas en blanco, El 11 de septiembre en La Moneda; El Mostrador; Comisión Funa; Memoriaviva


El Mostrador

5 de noviembre de 2000

Funan a La Esmeralda al llegar a Valparaíso

Unas cien personas vinculadas a organismos de derechos humanos y la Comisión Funa se manifestaron hoy en contra del buque-escuela La Esmeralda, que arribó hoy al puerto de Valparaíso tras concluir una gira por las Américas. Junto con los buques Lebu y Maipo, La Esmeralda fue utilizada como lugar de detención y tortura de prisioneros políticos tras el golpe militar de 1973, como ha sido consignado en el Informe Rettig y otros informes de la Organización de Estados Americanos (OEA), Amnistía Internacional y el Senado de Estados Unidos.
La Comisión Funa sindicó como responsables de las torturas en Valparaíso tras el golpe militar a los siguientes oficiales:

- Vicealmirante Adolfo Walbaum Wieber, Comandante 1ra Zona Naval
- Vicealmirante Pablo Weber Munnich, Comandante en Jefe de la Escuadra
- Contralmirante Hugo Cabezas Videla, Jefe Estado Mayor de la Armada
- Capitán de Navío (CN) Sergio Huidobro Justiniano
- Capitán de Navío Guillermo Aldoney Hansen, Jefe Estado Mayor 1ra Zona Naval
- Capitán de Navío Carlos Borrowman Sanhueza, Director de la Escuela Naval
- Capitán de Navío Raúl López Silva, Director de la Academia de Guerra Naval
- Capitán de Navío Homero Salinas Núñez, Director de la Escuela de Ingeniería Naval
- Capitán de Navío Arnt Arentsen Pettersen, Director de la Escuela Infantería de Marina
- Capitán de Navío Jorge Sabugo Silva, Comandante del Buque Escuela Esmeralda
- Capitán de Navío Hernán Sepúlveda Gore, Comandante de Infantería de la Marina
- Capitán de Fragata Jorge Davanzo Cintolesi, Director de la Escuela de Armamentos
- Capitán de Fragata Hernán Soto-Aguilar, Subdirector de la Escuela de Infantería de la Marina
- Capitán de Fragata Julio Vergara, Jefe Servicio de Inteligencia Naval, 1ra Zona
- Comandante Santa Cruz Infantería Marina, Cuartel Silva Palma, Valparaíso
- Teniente Luis Rebolledo, Infantería Marina, Motonave Lebu
- Teniente Guillermo Morera, Infantería Marina Motonave Lebu
- Teniente Rafael Yussef, Motonave Lebu
- Teniente Rodríguez, Infantería Marina, Buque Escuela Esmeralda


Punto Final
Edicion 519
ANTECEDENTES DEL ALMIRANTE

Señor director:
En el Chile esquizofrénico en el cual vivimos, a veces uno no sabe si llorar o reír. Claro, porque aquellos que instauraron la dictadura tienen la osadía de hablar de democracia y a aquellos que luchamos contra la dictadura y por la democracia se nos tilda de "extremistas sedientos de odio". Es lo que hace el Sr. Francisco Cabezas, en la epístola de defensa de su padre el almirante Hugo Cabezas Videla (PF 521). Nada nuevo, por cierto, puesto que la Armada siempre ha negado participación alguna en la represión post golpe militar en la región de Valparaíso. Entonces, uno debería llegar a la absurda conclusión de que los miles de chilenos que pasaron por los centros de detención, tortura y exterminio de la Armada en la zona sólo existen en la imaginación de un muy mal informado redactor como yo, quien se dedica a inventar historias, como el Sr. Cabezas señala en su carta. Esto constituye una afrenta a todos los caídos y a todas las víctimas de la represión en la región, además de demostrar una ignorancia supina, pues la participación de la Armada, de sus oficiales y tropa está ampliamente documentada en el Informe Rettig y, más recientemente, en el Informe de la Comisión contra la Tortura de la V Región. Allí se habla de los responsables directos e indirectos de la tortura, ya que no cabe duda que todo el alto mando estaba perfectamente enterado de lo que sucedía en los centros de detención y tortura como el buque escuela Esmeralda, los buques Lebu y Maipo, la Academia de Guerra Naval, el cuartel Silva Palma, la base aeronaval de El Belloto, la Escuela Naval, el campo de concentración de Isla Riesco o Melinka, por mencionar sólo algunos. Y su padre, Sr. Cabezas, era el jefe del estado mayor de la Armada en esa época, es decir, de la instancia de planificación operativa de la Armada y, por ende, directamente involucrado en el golpe. Además, en caso que Ud. no lo sepa, el almirante Cabezas se reunió en el Ministerio de Defensa en Santiago a las seis de la mañana del 11 de septiembre con el almirante Patricio Carvajal y otros golpistas para organizar y dirigir las operaciones militares en la capital. Por lo tanto, no cabe duda alguna que su padre participó activamente en el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular.

Por otra parte, a pesar de lo que Ud. indica, el almirante Cabezas también formó parte del aparato represivo montado por la Armada en la región de Valparaíso. De hecho, las indagaciones llevadas a cabo por la ministra de fuero Gabriela Corti, quien investiga el asesinato y desaparición del ex interventor de la CCU, Jaime Aldoney, con la colaboración del Departamento Quinto de Investigaciones, han logrado dilucidar la estructura represiva en la zona. Evidentemente, se refieren en primer lugar a los responsables directos de la tortura y asesinato de Aldoney, todos oficiales de la Armada, pero también a aquellos que dirigían el Servicio de Inteligencia Naval y al conjunto del aparataje represivo, incluido entre ellos el almirante Hugo Cabezas Videla.

Curiosa coincidencia, por decir lo menos, que el Sr, Cabezas se sienta en la obligación de escribir ahora a la revista acerca de un artículo publicado hace tres años. Lo hace justo en los momentos en que la magistrada Corti se halla a punto de procesar a varios oficiales de la Armada por la desaparición de Jaime Aldoney y, además, acaba de anexar a dicho proceso el caso del sacerdote Miguel Woodward, asesinado en la Esmeralda también por oficiales de la Armada.

Finalmente, y aunque seguramente al Sr. Cabezas poco le importe, quiero decirle que yo fui torturado por la Armada. No tengo certeza de que su almirante padre me haya torturado. Y ¿sabe por qué? Porque al igual que millares de compatriotas, estaba vendado, desnudo y amarrado por los cobardes oficiales de la Armada de Chile que no se atrevían a mirar a sus víctimas a los ojos, del mismo modo que hoy no se atreven a reconocer lo que hicieron. Puede ser vergüenza o cobardía. Quizás Ud. pueda preguntarle a la gente de la Armada que, según Ud. "sólo cumplió con su deber como marino".

Mauricio Buendia


Recibido por Memoriaviva el 15 de Septiembre 2004

Sr:
Me parece increible lo que por casualidad hoy dia lei sobre mi abuelo
Hugo  Cabezas Videla. Con que derecho lo ponen como un criminal del golpe militar.El fue una persona justa y jamas habria sido un criminal. De verdad me molesta como lo ponen ahí sin ninguna consideración con la gente que de verdad lo conoció y lo quiso.

Así que como ciudadano de este país voy a hacer exigir mis derechos y por respeto a MI y a MI FAMILIA les voy a pedir que lo saquen de ese lugar, el cual no merece estar y si tiene que ser reconocido por algo,lo va a ser como un gran hombre que no le hizo daño a nadie.

Espero que el coraje que tuvieron para ponerlo en ese lugar me haga llegar una respuesta de ud.

atte

Diego Ignacio Cabezas Garcia

 

Respuesta de Memoriaviva:

Sr. Cabezas,

Nos parece bien que Ud. considere increíble lo que leyó sobre el Contralmirante Hugo Cabezas Videla. La verdad es que es realmente increíble que un ser humano, que no solo tenia la responsabilidad de velar por la seguridad de sus compatriotas, si no que también había hecho un juramento de lealtad al Gobierno y al pueblo de Chile, fuera parte de la barbarie que fueron los 17 años de dictadura militar en nuestro país. No nos pregunte a nosotros por que su abuelo esta en la lista de Criminales y Cómplices de los crímenes de la Armada, pregúnteselo a las victimas de las tortura y asesinatos cometidos por la Armada, pregúnteselo a los sobrevivientes de los campos de concentración y tortura que mantenía la Armada a lo largo del país, entre ellos el Campo de Concentración “Isla Riesco”; por ultimo pregúnteselo a sus propios familiares y a los camaradas de su abuelo. Si después de eso todavía cree que su abuelo y sus camaradas de arma no deberían ser incluidos en esta pagina, tal ves Ud nos podría explicar cual era el rol del Contralmirante Hugo Cabeza Videla en los campos de concentración y tortura que dirigía la Armada de Chile, donde miles de chilenos fueron brutalmente torturados, asesinados o hechos desaparecer.

Esperamos que el coraje que Ud. tuvo de escribirnos sirva también para buscar la verdad, aun cuando sea difícil de aceptarla, y le ayude a comprender porque es necesario tener este sitio en la web y nuestra lucha por la verdad y justicia.

Equipo Memoriaviva


ZonaImpacto.cl
11 de Enero 2008
Amenazas contra la magistrada e intento de cerrar proceso por asesinato del padre Woodward

Efectivos de la Armada torturaron al padre Miguel Woodward con tal crueldad a bordo del buque escuela Esmeralda, que le causaron la muerte.
Eso es lo que está plenamente demostrado en el proceso iniciado en enero de 2002 a raíz de la querella interpuesta por la hermana del sacerdote anglo chileno, Patricia Woodward, contra los oficiales en retiro vicealmirante Adolfo Walbaum, contralmirante Hugo Cabezas Videla, los capitanes de navío, Sergio Huidobro Justiniano, Arnt Arentsen Pettersen, Jorge Sabugo Silva, Guillermo Aldoney Hansen (llegó a integrar el cuerpo de almirantes) y los capitanes de fragata Keneth Gleiser Jo (médico que integró el cuerpo de almirantes el año 2001 como Director de Sanidad Naval) y Julio Vergara. A ellos se suman los tenientes de Infantería de Marina Rafael Yussef Sotomayor, Guillermo Morera, Luis Rebolledo, Roberto Camus, Hernán Middleton y otros de apellidos Rodríguez y Luna.
Además la querella fue dirigida contra el abogado Enrique Vicente (actual Abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado en la Quinta Región) y el religioso de la Universidad Católica de Valparaíso, Jorge Bosagna.
La ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso Gabriela Corti investigó los hechos logrando configurar delitos y establecer responsabilidades, aunque no pudo dar con los restos del sacerdote asesinado, que fue detenido y llevado al buque Esmeralda en los día siguientes al golpe de septiembre de 1973. Allí fue torturado hasta darle muerte y su cadáver fue trasladado al Hospital Naval, desde donde lo condujeron al Cementerio 3 de Playa Ancha, siendo enterrado en un lugar no precisado. Versiones indicaban que fue introducido en una fosa común y otras que lo enterraron en un pasadizo que más tarde convirtieron en calle y la pavimentaron. La ministra Corti dispuso incluso excavaciones, que no dieron resultado alguno.
Cuando tenía prácticamente todo el crimen aclarado, faltando sólo por ubicar los restos, en noviembre de 2004 sorpresivamente la jueza Corti dictó el sobreseimiento definitivo de la causa, aplicando la prescripción y la ley de Amnistía -entre otras causales-, desconociendo la legislación y los tratados internacionales.
La parte querellante apeló de la determinación hasta que se logró la anulación del sobreseimiento y reapertura de la causa, que quedó ahora en manos de la ministra de la misma Corte, Eliana Quezada.
Amenazas contra la magistrada
En noviembre, el diputado socialista y abogado Juan Bustos denunció que la jueza Quezada ha recibido amenazas de muerte, por lo que pidió protección policial.
Debido a las amenazas "se ha trabado el avance que ha tenido el proceso", declaró el diputado Bustos, quien actúa como querellante en el juicio por la muerte del sacerdote.
Según Bustos, la magistrada ha recibido amenazas de muerte por teléfono. "No se ha identificado el origen, pero ha recibido amenazas de muerte para amedrentarla después de la investigación que ha realizado, que ha sido excelente".
Según el abogado y parlamentario, las amenazas se deben al esclarecimiento de las torturas de que fue objeto Woodward, por lo cual la jueza Quezada "ha pedido protección, que ya tiene de parte de la policía de Investigaciones".
Por su parte Patricia Woodward, hermana del sacerdote, señaló que "sabíamos de algunas amenazas, pero no que eran de este tipo", calificandoi la situación como "muy grave".
Según el expediente del proceso, Miguel Woodward murió en la cubierta del buque escuela Esmeralda en octubre de 1973, a causa de las torturas que recibió después de su detención.
El amedrentamiento entorpeció la investigación
Hasta hace algunos meses, el avance de las indagaciones era tal, que se preveía que en agosto ya se podría cerrar el sumario y decretar acusaciones.
En julio, la abogada y diputada Laura Soto, también querellante en la causa, se había entrevistado con la jueza Quezada, manifestando posteriormente su confianza en el próximo cierre del sumario.
Tras entrevistarse con la jueza, la diputada señaló que ''ella ya tiene claro lo que sucedió. No se puede seguir negando que el sacerdote ingresó a la Esmeralda y que allí fue torturado y producto de ello falleció''. En ese sentido, dijo considerar que conocer la verdad en este caso ''será doloroso para la Armada, pero bueno para el país''. "Quizás la primera quincena de agosto la jueza haga un auto de procesamiento. Yo siento, en mi convicción, que puede afectar a ex altos oficiales de la Armada", declaró entonces la parlamentaria.
Antes de que el comandante en jefe de la Armada, almirante Rodolfo Codina, entregara la bitácora del buque "no había absolutamente nada, no había testigos", según la diputada Soto; pero gracias a esa información "está acreditado que el sacerdote ingresó a la Esmeralda y hay testigos de que allí fue torturado y posteriormente se le envió al Hospital Naval".
"Lo más importante es que ya está listo el puzzle, que la jueza ya tiene claro lo que sucedió. No se puede seguir negando que el sacerdote ingresó a la Esmeralda y que de allí fue torturado y producto de ellas falleció", precisó la parlamentaria.
Precisamente esa es la razón que motivó a los desconocidos -presuntamente vinculados a los ex marinos que serían procesados- a amedrentar a la magistrada para evitar que arribe a conclusiones concretas o dicte los procesamientos que, de seguro, afectarían a ex oficiales de la Armada.
Órdenes insólitas
También el mes pasado, la Corte de Apelaciones de Valparaíso ordenó a la magistrada Quezada cerrar la investigación en el estado en que se encuentra, despertando indignación entre los familiares y amigos del sacerdote asesinado y, en general, en todo el sector ciudadano comprometido con la defensa de los derechos humanos.
Cercanos a la causa aseguran no tener dudas que la insólita resolución del tribunal de Alzada se originó en presiones de la Armada, que en Valparaíso tiene -y ejerce- mucho poder. Para esta rama castrense, el "Caso Woodward" es una brasa ardiendo, ya que echa por tierra la imagen que la Marina intentó por décadas proyectar, en el sentido que no participó en los crímenes y torturas de la dictadura. Además, considera que se desprestigia el icono como buque emblema del "alma marítima" de Chile.
Sin embargo, puso más alguna cuota de cordura y pudor en el Poder Judicial y a los pocos días, la Corte porteña revirtió su determinación ordenando seguir las indagaciones, pero concediendo un plazo de sólo seis meses para que la jueza Quezada cierre el proceso... Algo es algo.
El padre Woodward
El sacerdote Miguel Wooward nació en Chile pero cursó sus estudios en Inglaterra, graduándose de ingeniero civil en la década de los cincuenta. Sin embargo, tras titularse regresó a Chile para ingresar al Seminario, ordenándose sacerdote diocesano en 1961.
Ese año, su familia, que aún vivía en Chile, decidió mudarse a Europa. Miguel Woodward optó por permanecer en Valparaíso, "donde, con el paso del tiempo, se dio cuenta que quería trabajar con los pobres", contó su hermana.
El sacerdote se fue a vivir a una población del Cerro Los Placeres donde formó parte de una comunidad cristiana, y se puso a trabajar como tornero en Astilleros Las Habas, en el puerto. Como muchos sacerdotes en la época, simpatizó con el gobierno de Salvador Allende. Ingresó al partido MAPU y fue dirigente local de las JAP.
Tras el golpe militar, fue llamado a presentarse ante las nuevas autoridades militares en Valparaíso, pero no lo hizo de inmediato. Se ocultó en casas de varios amigos, "pero luego razonó que como no había hecho nada, no tenía por qué esconderse, y volvió a su casa, que compartía con algunos estudiantes", recuerda su hermana, Patricia (Woodward) Bennets.
Testigos aseguran que lo vieron tendido en una camilla agonizando producto de las torturas. Algunas versiones sostienen que desde la Esmeralda fue llevado al Hospital Naval del cerro Playa Ancha, lugar donde habría fallecido, aunque testimonios presentados en el proceso aseguran que murió en el mismo buque escuela. Su cuerpo nunca fue encontrado.
En La Calera
Conjuntamente con su trabajo como obrero en una empresa de Valparaíso, su actividad social y política y su labor pastoral en el Cerro Los Placeres, el padre Woodward participaba en la ONG "Cescla", de la Universidad Católica de Valparaíso, que apoyaba a los trabajadores para nivelar estudios.
En esas funciones, el sacerdote anglo chileno cumplió una intensa y efectiva labor en La Calera, donde ayudó a los trabajadores de la empresa Cemento Melón -hoy Lafarge Cementos- a completar sus estudios de Enseñanza Básica y Media. Dictaba clases en la sede del Sindicato 2 de la industria cementera, ubicada en la población del mismo nombre.
También se relacionó con sectores religiosos, sociales y políticos de Quillota. Este medio ha recibido antecedentes de que incluso llegó a comprar una casa en esta ciudad, donde cultivó profundas amistades e incluso forjó proyectos de futuro.
Años después del crimen del padre Miguel, por 2003, ZonaImpacto.cl provocó y presenció un encuentro entre la hermana del sacerdote Patricia "Pat" Woodward, su esposo Fred Bennetts y un grupo de ex trabajadores de Cemento Melón que fueron alumnos y amigos del cura Miguel en La Calera. Escuchamos relatos muy detallados y compartimos momentos realmente emotivos, que nos hicieron recordar otros tiempos y otras luces...


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