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Pedro Pablo Bustos Valderrama

Coronel de Ejercito

Agente CNI "Brigada Azul"

Alias: "El Teta"

Chapa: "Alejandro Benz"

 

Pedro Pablo Bustos Valderrama, agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI) que integro la "Brigada Azul", cursó en la Escuela de las Américas en enero de 1975. Tuvo una participación protagónica a cargo del operativo que costó la vida a los militantes del MIR  Alejandro Salgado Troquian y Hugo Ratier Noguera, ocurrido en calle Janequeo, Quinta Normal. De tal acción dan cuenta más de cinco ex agentes que participaron en el procedimiento.

Janequeo fue parte de un operativo mayor en contra de los militantes del MIR, luego del atentado del ex intendente de Santiago, coronel Carol Urzúa. La segunda parte del mismo ocurrió en el otro lado de la capital, en Fuente Ovejuna, Las Condes, donde fueron asesinados Sergio Peña Díaz, Lucía Vergara Valenzuela y Arturo Vilavella Araujo.

El coronel Pedro Pablo Bustos Valderrama era agregado militar de la embajada de Chile ante la ONU cuando su oscuro pasado fue revelado por el diario electrónico El Mostrador.

Sus desaciertos más personales, pero que también revelan una personalidad al menos compleja, comenzaron tras una frustrada relación de pareja, matrimonio que tuvo dos hijos y un proceso por violencia intrafamiliar en el 23 Juzgado Civil de Santiago.

 

Fuentes de Información: La Nación; El Mostrador; PuntoFinal; Archivo Memoriaviva


El Mostrador

24 de Noviembre 2003

Agregado militar de Chile en la ONU fue agente de la CNI

Coronel Bustos integró la Brigada Azul, que combatió al MIR. Dirigió parte de la operación que culminó en la muerte de dos militantes del MIR en calle Janequeo. Su responsabilidad no ha sido aclarada, pero su nombramiento contradice la denominada doctrina Cheyre, que busca evitar que oficiales vinculados y comprometidos con violaciones a los derechos humanos sigan en las filas y -menos aún- en puestos claves.

Dirigió parte de la operación que culminó en la muerte de dos militantes del MIR en calle Janequeo. Su responsabilidad no ha sido aclarada, pero su nombramiento contradice la denominada doctrina Cheyre, que busca evitar que oficiales vinculados y comprometidos con violaciones a los derechos humanos sigan en las filas y -menos aún- en puestos claves.

El actual agregado militar de Chile ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), coronel de Ejército Pedro Pablo Bustos Valderrama, fue a principios de los 80 agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI), organismo de inteligencia conocido por sus violaciones a los derechos humanos.

Una investigación de El Mostrador.cl revela que Bustos Valderrama estuvo encuadrado en la Brigada Azul, que combatió al MIR, cuyo jefe era el entonces comandante Aquiles González (el caracha). El segundo de a bordo era Alvaro Corbalán Castilla y luego venía Bustos, quien por ser un teniente antiguo en aquellos años ocupaba no sólo el puesto de jefe de equipo, es decir un oficial operativo, sino también el tercero en la línea de mando.

Bustos usó durante su permanencia en el servicio represivo la chapa o identidad operativa de Alejandro Benz y le correspondió realizar varios chequeos e incluso trabajar de jardinero para ello, cuya caracterización fue siempre criticada por sus pares, por su falta de sentido común para disfrazarse.

Eran los tiempos donde el apodado Piscola Rojas y el entonces teniente Luis Arturo Sanhueza Ross (el guiro), lidiaban con la Operación Retorno del MIR en distintos lugares de Santiago. Fueron años donde la represión se intensificó contra el grupo paramilitar de izquierda, cuyos resultados fueron, entre muchos otros, la muerte del operador de Radio Liberación, Fernando Vergara.

Bustos, después de las operaciones, concurría con los ex agentes a la disco Gente, donde era socio; al Olivier donde tomaba su trago favorito para celebrar: whisky Johnny Walker etiqueta negra con tres hielos.

Esas mismas amistades determinaron que años más tarde, el entonces general Guillermo Garín, le estampara una sanción "menos un punto" por haber pertenecido a la financiera ilegal al interior del Ejército, conocida como La Cutufa.

Estos últimos antecedentes constan en la investigación que sustanció el entonces ministro en visita, Marcos Libedinsky. Sin embargo, en nada le afectó debido a que tenía también varias felicitaciones en su hoja de vida.

Perfil secreto

Bustos es calificado al interior de la institución como un brillante oficial. Primera antigüedad en su curso de la Escuela Militar, era conocido como "el teta" y llegó a la ONU en enero de este año, guardando el secreto de su oscuro pasado.

Perteneciente al arma de Caballería Blindada, también obtuvo el primer puesto en su licenciatura de Ciencias Militares y en el magíster de Ciencias Militares con mención en Política de Defensa. Igual resultado obtuvo en el magíster en Planificación y Gestión Estratégica de la Academia de Guerra del Ejército. Ha sido profesor en su institución, en la Armada y en la Fuerza Aérea y miembro de número de la Academia de Historia Militar. De allí que se perfile a sus 46 años (cumple 47 el 5 de diciembre) como un seguro candidato a general, ya que tiene hecho el curso de oficial de Estado Mayor.

Pero Bustos guarda un secreto aún mayor y que nadie conoce al interior de la oficina que alberga a la representación chilena, en midtown neoyorkino, y es su participación en el operativo que costó la vida a los militantes del MIR Alejandro Salgado Troquian y Hugo Ratier Noguera, ocurrido en calle Janequeo, Quinta Normal, donde estuvo a cargo de la misión. De tal acción dan cuenta más de cinco ex agentes que participaron en el procedimiento y que hablaron con este medio bajo reserva de identidad.

Hasta ahora su participación en estos hechos no ha sido aclarada pues los antecedentes no se encuentran todavía a disposición de la justicia. Sin embargo, su nombramiento en el puesto que hoy ocupa, contradice por completo lo que se ha dado en llamar doctrina Cheyre, que busca evitar que oficiales vinculados y comprometidos con violaciones a los derechos humanos sigan en las filas, como también en puestos claves en la institución.

Janequeo fue parte de un operativo mayor en contra de los militantes del MIR, luego del atentado del ex intendente de Santiago, coronel Carol Urzúa. La segunda parte del mismo ocurrió en el otro lado de la capital, en Fuente Ovejuna, Las Condes, donde murieron Sergio Peña Díaz, Lucía Vergara Valenzuela y Arturo Vilavella Araujo.

Hasta ahora, Bustos ha pasado inadvertido para muchas autoridades, quienes se relacionaban con él cuando hasta el 2002 ocupaba el cargo de jefe comunicacional del Ejército.

Otras aficiones

Pero tras la meteórica y brillante carrera de Pedro Pablo Bustos se esconden también una serie de episodios grises, incluso familiares, que hablan de una personalidad desconocida para quienes le nombraron en el cargo que ocupa en la gran manzana.

Por ejemplo, su cercanía con Miguel Krassnoff Marchenko, un eximio torturador de la DINA, cuando le correspondió realizar un curso de inteligencia en Brasil. En ese país, Bustos fue reconocido por uno de los detenidos del MIR en una recepción que se efectuó en la embajada a mediados de los ochenta. Debió retirarse para evitar un bochorno. Estos cruces de pistas entregan las razones de que en Chile esté mencionado en, al menos, cuatro procesos civiles y criminales.

Sus desaciertos más personales, pero que también revelan una personalidad al menos compleja, comenzaron tras una frustrada relación de pareja, matrimonio que tuvo dos hijos y un proceso por violencia intrafamiliar en el 23 Juzgado Civil de Santiago.

En el expediente rol F-388-2000 hay varios escritos de su abogado, Carlos Ramos, que fueron rechazados por el juez, Rubén Palma Mejías, debido al tono "insolente" con que fueron redactados. También consta el intento de Bustos de impedir la acción del tribunal, primero con una receptora, a quien le indicó que debía dirigirse a la fiscalía militar si deseaba notificarlo de un embargo dictado por el magistrado, como también el "incidente" ocurrido con el receptor Fernando Claro por la misma situación.

La ficha que camina sola

Un punto que llama la atención de este proceso judicial es el que se produjo con la ficha médica del departamento de Siquiatría del Hospital Militar

En ese recinto asistencial, su ahora ex esposa se trataba por "disfunción conyugal" con el doctor Carlos Díaz Martínez. Bustos y su abogado sostenían que el certificado firmado por el profesional -que señalaba la sanidad mental de la mujer-, era falso y presentaron uno que indicaba lo contrario, firmado por el doctor Juan Carlos Loyola.

El juez, para zanjar el asunto de manera oficial, envió un oficio al nosocomio solicitando la ficha original. Pero misteriosamente ésta desapareció, sin que hasta ahora haya podido ser encontrada

En la sentencia de primera instancia del juzgado civil, el magistrado señala que si bien comprobó que no hubo "heridas graves" en la mujer, el juez llegó a la "convicción vehemente" de que existió "violencia física y sicológica", por lo que no se le condenó a las sanciones establecidas en la ley.

Siguiendo las normas legales, el magistrado envió los antecedentes de posible falsificación del certificado siquiátrico al Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, donde se inició un proceso por falsificación, rol 1202.253-5-2001.

La orden de investigar fue tramitada por la Brigada de Delitos Económicos (Bridec), que interrogó a Loyola, quien a su vez respondió que no recordaba haber firmado el documento aportado por Bustos. El profesional dio cuenta de estos hechos a la contraloría interna del Hospital Militar, pero nunca se inició un sumario oficial.

El proceso, en tanto, fue sobreseído ya que la Bridec concluyó que sin la ficha no se podía establecer cuál era el verdadero certificado. Loyola, en tanto, falleció en un accidente aéreo, cuando se disponía a viajar a Santiago desde Rancagua al poco tiempo de estos hechos.

Pero la batalla legal continuó. Carlos Ramos se querelló por el delito de injurias y calumnias en el Octavo Juzgado del Crimen de Santiago, tomando como testigo para calificar el ilícito al propio Bustos. El libelo fue dirigido contra la ex mujer del militar. El tribunal estimó que se configuraban los tipos legales y la sometió a proceso, resolución que en todo caso fue revocada por la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago por unanimidad.

Al mismo tiempo, se abrió otro frente de batalla judicial. Esta vez en el 25 Juzgado Civil de Santiago, rol 1509-2001, para que se decretara la interdicción mental de la ex esposa de Bustos. Una vez más el resultado le fue adverso al militar.

Antecedentes tenidos a la vista por este medio revelan que se ordenó que tanto su ex mujer como Bustos fueran sometidos a peritajes siquiátricos en el Servicio Médico Legal (SML).

La conclusión fue para el caso de su ex cónyuge, que no se apreciaban trastornos. En cambio, para el caso de Bustos, se señala que por su "disfunción y ansiedad reactiva" y por los conflictos que enfrenta "se le recomienda un fuerte tratamiento en un centro calificado". Hasta ahora no lo ha efectuado.

La última batalla

Pero las batallas de Bustos aún no terminan. Ahora se encuentra enfrascado en el pago de pensiones a sus hijos que, de acuerdo a una sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, firmada por los ministros Gabriela Pérez, Haroldo Brito y el abogado integrante Luis Orlandini en agosto del año pasado, le corresponde pagar el 40 por ciento de sus emolumentos.

El Ejército obedeció la orden judicial y comenzó a descontarle por planilla este pago. Sin embargo, cuando fue nombrado como agregado militar de Chile en la ONU con 14 mil dólares mensuales de sueldo más 762 para pagar su casa fiscal, Bustos decidió no pagar el equivalente en dólares.

La situación fue analizada por la Auditoría General del Ejército y el Comando de Apoyo Administrativo (CAAE). Un oficio con fecha 29 de agosto último, al que este medio tuvo acceso en fuentes judiciales del Segundo Juzgado de Menores, indica que su institución no apoyó su actitud.

"Que nuestro departamento legal en coincidencia con la Auditoría General del Ejército, no nos es lícito interpretar una sentencia de la Corte de Apelaciones", señala el documento, por lo que el 40 por ciento de sus dineros están retenidos por la institución, mientras la Corte resuelve. Igual opinión tuvo la Contraloría General de la República.


La Nación

25 Noviembre 2003

Defensa de coronel Bustos

El Ejército informó anoche que el coronel Pedro Pablo Bustos Valderrama, agregado militar de la embajada de Chile ante la ONU, se desempeñó en la Central Nacional de Informaciones (CNI) en 1982, donde cumplió “funciones no operativas” y que la institución está al tanto de dichas labores.

Ayer el periódico electrónico El Mostrador señaló que Bustos participó en la llamada Brigada Azul del organismo represor y que era el tercero a bordo luego de Alvaro Corbalán Castilla. En su paso por la CNI, según la publicación, dirigió parte de la operación para asesinar a dos militantes del MIR en Quinta Normal.

A través de un comunicado, la institución militar indicó que “como es de conocimiento público, la política institucional de franca cooperación con los tribunales de justicia ha motivado que durante el último tiempo más de 300 integrantes del Ejército hayan debido concurrir a declarar ante diferentes tribunales. Al respecto, se debe precisar que el coronel Pedro Pablo Bustos Valderrama nunca ha sido requerido en las causas que se sustancian, por cuanto no han existido situaciones que lo vinculen o comprometan en procesos por violaciones de los derechos humanos”.

El texto explica que Bustos “se desempeñó en la Central Nacional de Informaciones (CNI), en 1982, donde cumplió funciones no operativas, y los antecedentes institucionales indican que a la fecha del caso que versiones de un medio le atribuyen, el señalado oficial se encontraba, durante el año 1983, en comisión de servicio en el extranjero”.

Sobre este tema la diputada PPD Carolina Tohá demandó que Bustos abandone la sede diplomática en Nueva York y el ministro portavoz, Francisco Vidal, insistió en que todas las acusaciones sobre cuestiones de derechos humanos se deben canalizar a través de los tribunales.

El Ejército señaló también que “el poder de los medios de comunicación para destruir imagen los debería llevar a actuar de manera particularmente responsable con sus afirmaciones o conclusiones, lo que en nada se contrapone con las libertades de expresión e información que tanto bien hacen a la sociedad y a las instituciones”.


Zona Impacto

1 de Diciembre 2003

¿Quién es el Agregado Militar chileno ante la ONU?

A propósito de la participación militar en el acto de inauguración del "Monumento a los Caídos del Ejército" en la Fundación Pinochet el 23 de agosto del 2000, el entonces Ministro de Defensa manifestó que un militar activo no puede intervenir en "actos que tengan connotación política". Por su parte, al día siguiente de dicho acto el Presidente de la República expresó "Claramente lo que ayer ocurrió, a juicio del Gobierno es un acto que tiene carácter político".

El mismo día de esta afirmación presidencial, el actual Agregado Militar ante la ONU, se permitió salirles al paso al Ministro de Defensa y al Presidente de la República, en expresión altamente deliberante, actitud de rebeldía y en abierta contradicción a sus superiores civiles, afirmando que "el homenaje a los caídos es uno de los elementos que consigna la respuesta privada (sic) de Izurieta al ministro de Defensa", negándole toda connotación política.

¿Quién es el Agregado Militar chileno ante la ONU?

Pedro Bustos Valderrama, Agregado Militar Adjunto de Chile en las Naciones Unidas.

El Coronel Pedro Bustos Valderrama se unió al trabajo de la Misión de Chile ante la ONU en enero del 2003. Es oficial del Arma de Caballería Blindada del Ejército de Chile. Es además licenciado en Ciencias Militares, Oficial de Estado Mayor y Magíster en Ciencias Militares con mención en Política de Defensa y Magíster en Planificación y Gestión Estratégica de la Academia de Guerra del Ejército. Posee un diplomado en Estudios Políticos del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y un diplomado en Liderazgo y Gestión de Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Se ha desempeñado como Profesor en las Academias de Guerra del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, en la cátedra de Historia Militar y Estrategia. Ejerció el cargo de Jefe del Departamento de Comunicaciones del Ejército. Es además miembro de número de la Academia de Historia Militar. Ha publicado varios artículos sobre política de defensa, seguridad internacional y estrategia en medios especializados nacionales y extranjeros.

Algunos datos que no se consignan oficialmente:

Alias "El Teta", por la expresión de su rostro. También usó la chapa "Bernardo Benz" cuando a principios de los 80 estuvo adscrito a la Central Nacional de Informaciones (CNI), el organismo represor de la dictadura.

Cuando Bustos Valderrama era subteniente, fue enviado por el Ejército a la Escuela de las Américas para participar en el curso de "Orientación Básica para Oficiales 0-37" entre el 13 de enero y el 14 de febrero de 1974, sólo a 15 meses del golpe militar en Chile, de lo que se sigue que su selección para dicho curso era de principal importancia para la dictadura. La siguiente es la información disponible:

SOA [School of the Americas ] Students and Instructors from Chile 1951-1996. Subteniente Bustos Valderrama Pedro. Basic Off Orientation 0-37. 13 Jan - 14 Feb, 1975

En la época, cuando EE.UU. patrocinaba los golpes militares y su consolidación en el Cono Sur, la Escuela de las Américas se hizo famosa por su entrenamiento de militares latinoamericanos que posteriormente participaron de manera activa en la represión a disidentes, usando como métodos el secuestro, la tortura, la desaparición y el asesinato.

A principios de los 80, Bustos Valderrama fue agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Encuadrado en la Brigada Azul, que combatió al MIR, dirigió parte de la operación que culminó en el asesinato de dos militantes de dicha organización, Alejandro Salgado Troquian y Hugo Ratier Noguera, en calle Janequeo de Santiago, aunque su responsabilidad no ha sido, hasta ahora, judicialmente perseguida. De esta acción dan cuenta más de cinco ex agentes que participaron en el procedimiento. Sin embargo, la Ministro de Defensa, ha negado terminantemente que éste sea el caso sobre la base de informes proporcionados por el mismo Ejército. Lo interesante del caso es que la Ministro niega que haya sido agente de la Brigada Azul. Suponiendo que esto sea así, lo que se sigue de manera lógica y natural es que la misma Ministro y sus asesores militares saben quiénes sí la integraron y deberían entregar los nombres correspondientes a la justicia.

En 1986, Bustos Valderrama fue nada menos que el jefe del dispositivo de seguridad personal de Pinochet al momento del atentado perpetrado en contra del dictador por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el 8 de septiembre de ese año. Dada su proximidad al dictador y la naturaleza de sus funciones, no puede haber sido ajeno a la serie de hechos que se siguieron a dicho incidente

Al regreso de Pinochet a Chile en marzo del 2000, después de su legítima detención en Londres, Bustos Valderrama declaró que tal retorno "puso fin a una situación de detención que afectaba la soberanía nacional": "The armed forces welcomed the return of the former army commander, which army spokesman Col. Pedro Bustos said 'put an end to a situation of detention that affected national sovereignty and caused so much concern across the nation'.''

Como vocero oficial del Ejército y a pesar de que el Alto Mando descartó pronunciarse oficialmente sobre el desafuero de Pinochet como Senador Vitalicio, con fecha 6 de junio del 2000, "Pedro Pablo Bustos, indicó que ante la confirmación del citado fallo su institución mantiene lo expresado por el general Izurieta en diversas inspecciones a unidades militares, en cuanto lamentar la decisión judicial, pero respetar la vigencia del Estado de Derecho." En otros términos, Bustos -al igual que Izurieta- se expresan soterradamente de manera abiertamente deliberante

En otras circunstancias, como el virtual desfile militar realizado a propósito de la inauguración del "Monumento a los Caídos del Ejército" en la Fundación Pinochet, Pedro Bustos Valderrama, vocero oficial del Ejército, dijo el 24 de agosto del 2000 -en expresión altamente deliberante, actitud de rebeldía y en abierta contradicción a sus superiores civiles, el Ministro de Defensa y el Presidente de la República- que "el homenaje a los caídos es uno de los elementos que consigna la respuesta privada (sic) de Izurieta al ministro de Defensa. Bustos negó connotaciones políticas al acto [...]". El Ministro de Defensa de aquel entonces, Mario Fernández, había sostenido que un militar activo no puede intervenir en "actos que tengan connotación política", mientras que el Presidente de la República afirmó en referencia al mencionado acto: "Claramente lo que ayer ocurrió, a juicio del Gobierno es un acto que tiene carácter político". Dado este contexto, las palabras de Bustos sólo pueden ser interpretadas como una forma de insubordinación verbal ante el poder civil al cual le debe obediencia

A este perfil se suma la violencia física y sicológica que ejerció contra su ex-esposa, la cual está documentada judicialmente y de manera pública (Expediente rol F-388-2000 del 23º Juzgado Civil de Santiago), su evaluación siquiátrica emitida por el Servicio Médico Legal según el cual sufre de "disfunción y ansiedad reactiva" y debería haberse sometido a tratamiento profesional (Expediente rol 1509-2001 del 25 Juzgado Civil de Santiago), y su involucramiento en la financiera ilegal "La Cutufa" que operaba al interior del Ejército a mediados de los años '80 .

Aunque esta recopilación incluye antecedentes de violencia intrafamiliar que podrían ser considerados de naturaleza "privada", el hecho es que ellos son públicos en la medida que fueron ventilados judicialmente. Además, son directamente relevantes al cargo diplomático que ejerce Bustos Valderrama ante las Naciones Unidas. Por definición, dignidad y ética, tal cargo exige una conducta pública y privada sin tacha que, en este caso, simplemente no se dan, para vergüenza del país, el gobierno y el Ejército que representa.

Piden declarar persona non grata a Agregado Militar

En carta dirigida al Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, varios colectivos de chilenos en Estados Unidos y con sede en Nueva York han pedido que se declare persona non grata al Agregado Militar del Ejército de Chile ante la ONU, coronel Pedro Pablo Bustos Valderrama, tanto por su vinculación a la CNI y sus crímenes, como por su historial de violencia intrafamiliar que lo descalifican en cuanto a la honorabilidad necesaria para ejercer tal cargo ante la organización que tiene entre sus objetivos la defensa y protección de los Derechos Humamos, incluidos los derechos de la Mujer.


Punto Final

La “Noche de los CUCHILLOS LARGOS”

Hace 21 años, la noche del 7 de septiembre de 1983, un grupo operativo de la CNI propinó un demoledor golpe al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En pocas horas -en dos lugares de Santiago- fueron asesinados cinco miristas, entre ellos Arturo Villabela Araujo, miembro de la comisión política y encargado militar de ese partido, y Hugo Ratier Noguera, miembro del comité central y jefe de la estructura armada del MIR en la capital. Fue una operación de represalia que la dictadura ordenó ejecutar por la muerte del intendente de Santiago mayor general (r) Carol Urzúa Ibáñez, que junto con su escolta cayó en una emboscada montada por un comando del MIR el 30 de agosto en la comuna de Las Condes. La sangrienta respuesta de la CNI cobró cinco vidas en una noche. Esa brutal represalia dejó en evidencia que la CNI conocía los domicilios de dirigentes del MIR que vivían en la clandestinidad, y que eran vigilados cotidianamente por los servicios de seguridad.

El primer golpe se descargó en la calle Fuenteovejuna 1330, de Las Condes, donde fueron abatidos Arturo Villabela Araujo y los militantes Lucía Vergara Valenzuela y Sergio Peña Díaz. Los tres habían regresado clandestinos al país. Horas después, el mismo contingente dio muerte en la calle Janequeo 5707, de Quinta Normal, a Hugo Ratier Noguera y a Alejandro Salgado Troquián.

Aquella noche, Miguel Alejandro Bustos Césped, hijo adoptivo de Alejandro Salgado, de 16 años, se encontraba estudiando mientras escuchaba música en la casa de calle Janequeo. De pronto, una ráfaga de ametralladora se escuchó a unos cien metros de la vivienda. El joven sobreviviente entregó su testimonio, que es la base de una denuncia que debe investigar la ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, Gloria Ana Chevesich. La ráfaga “se escuchó bastante cerca -declaró Miguel Bustos- pero no le di mayor importancia, porque era normal escuchar disparos en Santiago en aquel tiempo de protestas. Traté de concentrarme nuevamente, cuando escuché gritos en la calle. Fue todo muy rápido, entre la primera ráfaga a distancia y el ataque a la casa”.

Su relato acompaña la acción judicial interpuesta por abogados del Codepu contra el general (r) Augusto Pinochet, los ex ministros Sergio Onofre Jarpa y Sergio Fernández, el ex auditor del ejército Fernando Torres Silva y el ex agente César Luis Palma Ramírez (alias “Fifo”), por la muerte de los cinco militantes del MIR. A la denuncia se anexará una querella que interpondrán familiares de Hugo Ratier, argentino, quien tenía 39 años cuando fue asesinado.

En estas dos operaciones de aniquilamiento participó el entonces miembro del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (Sifa) e integrante del Comando Conjunto, Andrés Valenzuela Morales (alias “El Papudo”). En declaración ante la Vicaría de la Solidaridad el 28 de agosto de 1984, a la cual tuvo acceso Punto Final, Valenzuela precisa que en estos asesinatos se actuó con deliberada violencia y ensañamiento. “Recibimos orden de dirigirnos hacia el sector poniente de la ciudad, a calle Janequeo 5707, por los alrededores de la Plaza Garín. Cuando estuvimos cerca del objetivo, nos dijeron que nos agacháramos pues venía corriendo una de las personas que debía ser eliminada. Pasó por el costado de nuestra camioneta. Cuando llegó a un sector donde hay una pared, fue rafagueado e inmediatamente la base de fuego, que también estaba en ese lugar, empezó a disparar sobre una casa”. Este primer blanco en la calle fue Alejandro Salgado Troquián. Según Valenzuela Morales “apenas cayó asesinado, un agente colocó en su mano un arma simulando que la llevaba al momento de ser eliminado”. En el interior de la casa de calle Janequeo fue acribillado Hugo Ratier.

El ex suboficial de la Fach también describe en su testimonio lo ocurrido en calle Fuenteovejuna 1330, que antecede a los asesinatos en calle Janequeo: “Se nos ordenó ir hacia Avenida Colón, donde hay un supermercado que está en la esquina suroriente, cercano a una rotonda donde también desemboca la calle Tomás Moro. Allí estuvimos un rato, mientras se daban instrucciones para actuar en una casa de calle Fuenteovejuna, donde se había detectado que había tres personas. Llegó un jeep de la CNI con el techo corredizo y en el cual se instala una ametralladora punto 50 sobre un sistema hidráulico que permite subirla sobre el nivel del techo y operarla por dos hombres, uno que dispara y otro que va pasando la cinta de municiones. Nos dirigimos frente a la casa de Fuenteovejuna 1330, donde se instaló el jeep y se dio orden de actuar”. Esa orden significó la muerte de Arturo Villabela, Lucía Vergara y Sergio Peña y el incendio de la vivienda. Cumplida la misión, tomaron rumbo hacia Quinta Normal, a Janequeo 5707.

Miguel Alejandro Bustos Césped, quien logró escapar al cerco en calle Janequeo, entrega en su testimonio una serie de antecedentes que retratan a Hugo Ratier y Alejandro Salgado y la vida en la clandestinidad que compartían en familia. La madre de Miguel Bustos, Digna Césped, era tesorera de una junta de vecinos de La Florida y apoyaba la organización social incipiente contra la dictadura. Así conoció al que sería su compañero, Alejandro Salgado Troquián. Miguel Bustos señala: “El era uno de los que acostumbraban llegar a nuestra casa: gente de iglesia, políticos, jóvenes y trabajadores. Por las acciones realizadas por mi madre en los comedores populares, nuestra casa comenzó a ser vigilada. Ella fue perseguida en varias ocasiones”. Por seguridad de su familia, Digna Césped decidió abandonar el barrio en 1979. Con sus cuatro hijos, formó una familia con Salgado. En su testimonio, Miguel señala que a Alejandro Salgado “lo conocimos como ‘Raúl’ (su nombre político) y después de un tiempo conocimos a ‘José’, Hugo Norberto Ratier”. En 1980 se trasladaron a la comuna de San Miguel, viviendo en distintas casas, lo que llevó a Miguel y sus hermanos a deambular por diversos colegios. “Los cambios de escuela nos obligaban a elaborar leyendas para sortear las preguntas de los nuevos compañeros de clase. Pero ya estábamos acostumbrados”. La presencia de Hugo Ratier ya era constante en la casa y Miguel recuerda que, en 1982, “tuvimos que acoger a dos compañeros heridos” que fueron atendidos por una doctora que más tarde fue detenida y torturada.

La clandestinidad obligó a Miguel Bustos Césped a interrumpir su vida escolar. A los 13 años comenzó a trabajar como comerciante ambulante en Patronato, y su hermano Carlos como cuidador de autos en el Estadio Nacional. Luego fueron vendedores en ferias libres. En una oportunidad, viviendo en La Cisterna, la familia decidió dispersarse como medida de seguridad, luego de la visita de dos funcionarios de Investigaciones -así se identificaron-. Se decidió que los adultos abandonarían la casa y los menores serían distribuidos en distintos lugares. Así, Miguel Alejandro llegó a una parroquia en El Salto, donde fue acogido por el sacerdote español Jesús Rodríguez. Tiempo después, su madre Digna lo buscó. El reencuentro esta vez fue en Conchalí. La familia siguió siempre en la permanente sombra de la clandestinidad.

Miguel señala que llegaron a la casa de Janequeo 5707 a principios de enero de 1983. Ubicada frente a un policlínico, la vivienda contaba con dos patios donde crecían árboles frutales. Una vez instalados, Miguel y su hermano Luis Enrique retomaron clases en un colegio cercano, mientras su hermana Sandra Virginia se quedaba en casa. La menor nació con labio leporino y no podía asistir a colegios ni hospitales porque la CNI podía seguir esa pista. En febrero de 1983 llegaron a vivir a Janequeo Hugo Ratier y su familia: su compañera, Ruth Carvajal Peña, y los hijos de ambos, Marcelo, Ursula y Dagoberto. Miguel sólo alcanzó a compartir con ellos un tiempo breve. Antes de finalizar el mes, Ruth y los tres hijos de Ratier abandonaron el país rumbo a Cuba. Era época de protestas y caceroleos. La casa comenzó a ser vigilada. “Un taxi se paraba en la esquina y en una ocasión vimos que el auto no tenía patente. Sospechamos que era un control sobre nosotros, aunque luego se fueron”. En mayo se decidió que la madre de Miguel viajara fuera del país. Quedaron en la casa de Janequeo Alejandro Salgado, Hugo Ratier y tres de los hijos de Digna, aunque la idea era que también salieran del país.

La rutina diaria comenzaba temprano. Miguel hacía las compras, mientras que Hugo Ratier se encargaba de preparar la comida. Miguel recuerda que “comíamos juntos y por las tardes conversábamos y veíamos fútbol por televisión”.

A fines de agosto de 1983 los hermanos de Miguel, Sandra Virginia y Luis Enrique, abandonaron la casa para reencontrarse con su madre en el exterior. Miguel recuerda: “El ambiente se hizo más triste para mí”.

La huida

En la mañana del 7 de septiembre de 1983 el joven Miguel Bustos se levantó para ir al colegio. “Regresé cerca de las 14 horas. Almorcé junto a mi tío Hugo y Alejandro, escuchando las noticias de la radio. Después quedamos conversando un rato. Me preguntaron cómo me iba en el colegio, a lo que contesté que más o menos. El tío Hugo comenzó a recordar su época de estudiante en su ciudad natal, en Argentina. Luego lavó la loza y mi papá salió como a las 16.30 horas, quedándonos solos con el tío Hugo. Conversamos en el living y después me fui a mi pieza a estudiar. Sin embargo, Alejandro tardaba en volver y nuestra preocupación se expresaba con el silencio que reinaba en la casa”.

Se hizo de noche, entonces, de repente, comenzó la balacera. “La casa se estremecía con los impactos y comenzó a llenarse de humo. Yo traté de ubicar al tío Hugo, lo llamé y no escuché respuesta”. La intensidad de los balazos aumentaba y los agentes de la CNI destruyeron todo al ingresar a la vivienda. “Disparaban para asegurarse que no había nadie vivo”. El muchacho consiguió escapar saltando a una casa vecina, donde se ocultó gracias al solidario gesto del dueño. Un flash noticioso informó esa noche sobre el violento “enfrentamiento”. “Se mostraron imágenes de nuestra casa. Se veían carabineros y agentes armados. La casa la mostraban por dentro y se podían apreciar armas, que yo nunca había visto antes. La noticia fue que habían matado a dos ‘terroristas’ en un enfrentamiento”.

Con la ayuda de abogados de la Vicaría de la Solidaridad, el joven Miguel Bustos Césped acudió posteriormente a declarar en la Segunda Fiscalía Militar de Santiago. La entrevista comenzó con preguntas de rutina, mientras los datos eran registrados por el actuario. Junto a éste se encontraba de pie “un hombre alto, algo gordo, que me preguntaba varias veces las mismas cosas. Se iba poniendo agresivo. Me decía que tenía que admitir diferentes cosas y mostraba fotos de mi familia. Sacó una pistola, comenzó a jugar con ella y a apuntarme”.

El joven sobreviviente de la tragedia en calle Janequeo permaneció más de un año en Chile viviendo en precarias condiciones, hasta que pudo viajar a Suecia donde hoy vive con su madre, Digna Césped. Pero las secuelas del horror que vivió en Chile lo persiguen hasta hoy

Un argentino que luchó por Chile

Hugo Norberto Ratier Noguera llegó a Chile en 1970. Hijo de una familia peronista de Misiones, Argentina, y sobrino del contralmirante Enrique Noguera Isler, edecán del ex presidente Juan Domingo Perón, Ratier era un hombre de Izquierda y en nuestro país se unió al MIR. Fue un destacado dirigente de su comité central y luchó por la libertad de Chile.

La historia reconstruida por el Informe Rettig (1990) señala que una patrulla de la CNI dio muerte a Alejandro Salgado cuando caminaba hacia la casa de calle Janequeo, donde lo esperaban Ratier y su hijo adoptivo, Miguel Bustos Césped, de 16 años. Con una ametralladora pesada, montada en un jeep, dispararon contra la casa. En la secuencia de hechos narrados por el único sobreviviente, se consigna que la vivienda fue quemada, con el objetivo de no dejar huellas del falso enfrentamiento.

A 21 años de estos hechos, quien fuera la pareja de Hugo Norberto Ratier, Ruth Carvajal Peña, reflexiona sobre su compañero y la posibilidad que hubiese abandonado el país con ella. “Creo que él nunca lo pensó. Me dijo: tú te vas a Cuba y en unos meses más yo me voy. Pero ambos sabíamos que eso no iba a ocurrir. El se quedaba aquí hasta las últimas consecuencias”, dijo Ruth a Punto Final.

Los secretos del coronel Bustos

En noviembre de 2003 causó revuelo una información en el diario electrónico El Mostrador respecto al agregado militar de Chile en la ONU, coronel Pedro Pablo Bustos Valderrama. No sólo había sido agente de la CNI, sino también habría tenido activa participación en los asesinatos de 1983 en calles Fuenteovejuna y Janequeo. De acuerdo con esos antecedentes, el coronel Bustos integró la Brigada Azul de la CNI que combatía al MIR, cuyo jefe era el comandante Aquiles González (“El Caracha”). El segundo era el mayor Alvaro Corbalán Castilla, procesado por el ministro Alejandro Solís como autor del homicidio de Lisandro Salvador Sandoval Torres, cometido el 17 de agosto de 1981 y condenado por el asesinato de Tucapel Jiménez.

Pedro Pablo Bustos operaba en la CNI bajo el nombre de Alejandro Benz y -como consigna El Mostrador- participó en el operativo de calle Janequeo según testimonio de cinco ex agentes que intervinieron en el hecho. Sin embargo, hasta ahora su participación no ha sido acreditada ante la justicia. En 1986, Bustos Valderrama era jefe de seguridad personal de Augusto Pinochet al momento del atentado del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el 7 de septiembre de ese año. Cuando Pinochet regresó a Chile tras su detención en Londres, en marzo de 2000, el coronel Pedro Pablo Bustos le rindió homenaje como vocero del ejército. A este perfil se suma su vinculación con la financiera ilegal La Cutufa, que operaba al interior del ejército desde 1984. En esa investigación se determinó que unas 350 personas tuvieron directa relación con las operaciones de la financiera, que prestaba dinero de manera fraudulenta a militares y sus familias

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