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Martin Michael Borck Keim

 Coronel de Ejercito

Agente DINE, Segundo Comandante del Regimiento de Ingenieros de Puente Alto, Director de la Escuela de Suboficiales
 

Este oficial de ejercito esta involucrado en el crimen del ex agente de la DINA, el químico Eugenio Berrios, quien fue asesinado en Uruguay
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El Mostrador, mayo 2001

Seis oficiales y suboficiales del Ejército, todos actualmente en servicio activo y que fueron agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército: Martin Michael Borck Keim, Santiago Gerónimo Caradeux Franulic, Carlos Ángel Espinoza López, Pedro Alejandro Jara Morales, José Guillermo Montenegro Valenzuela y Felipe Enrique Cabrera Palacios, fueron identificados por el Departamento Quinto de Investigaciones como los responsables de la desaparición y muerte del ex químico y miembro de la Brigada Exterior de la DINA, Eugenio Berrios Sagredo, en Uruguay.

El caso fue presentado en el Sexto Juzgado del Crimen de Santiago por altos oficiales del Departamento Quinto de Investigaciones.

Esto esta demostrando que el Ejército ha obstruido la justicia para evitar que Eugenio Berrios declarara en el caso Letelier en 1991, donde era el testigo clave para establecer la asociación ilícita de la DINA.

Hasta noviembre de 1991 el jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército era el general Hernán Ramírez Rurange, procesado en calidad de encubridor en el crimen del sindicalista Tucapel Jiménez y fue reemplazado en diciembre del mismo año por el general Eugenio Covarrubias.

Esta información era conocida a cabalidad por el gobierno de la Concertación. En particular por el subsecretario del Interior, el democratacristiano Jorge Burgos.
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Equipo Nizkor 12 de mayo del 2001

Chile: Oficiales en activo del ejército responsables de la desaparición y muerte del químico del gas sarín, Eugenio Berríos, en Uruguay

Deux Franulic, Carlos Angel Espinoza López, Pedro Alejandro Jara Morales, José Guillermo Montenegro Valenzuela y Felipe Enrique Cabrera Palacios.

El oficial en servicio activo Martin Michael Borck Keim es experto en informática, egresó hace poco tiempo de la Academia de Guerra y es uno de los mejores intérpretes de alemán en la institución castrense.

Este golpe policial era conocido a cabalidad por el gobierno. En particular por el subscretario del Interior, el demócratacristiano Jorge Burgos. Seis oficiales del Ejército, todos actualmente en servicio activo y que fueron agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército, han sido identificados por el Departamento Quinto de Investigaciones como los responsables de la desaparición y muerte del ex químico estrella de la DINA, Eugenio Berríos Sagredo, en Uruguay.

Así lo establece el informe a la orden amplia de investigar que fue entregado este martes en el Sexto Juzgado del Crimen de Santiago por altos oficiales del Departamento Quinto de Investigaciones, documento al que tuvo acceso exclusivo El Mostrador.

El hecho revelaría que el Ejército habría obstruido la justicia para evitar que Eugenio Berríos declarara en el caso Letelier en 1991, donde era el testigo clave para establecer la asociación ilícita de la DINA.

Hasta noviembre de 1991 el jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército era el general Hernán Ramírez Rurange, procesado en calidad de encubridor en el crimen del líder sindical Tucapel Jiménez. Fue reemplazado en diciembre del mismo año por el general Eugenio Covarrubias.

Los oficiales identificados por Investigaciones son: Martin Michael Borck Keim, experto en informática, egresó hace poco tiempo de la Academia de Guerra y es uno de los mejores intérpretes de alemán en la institución castrense.

Santiago Gerónimo Caradeux Franulic, apodado el Chago, también estudió en la Academia de Guerra y luego realizó un curso en la Escuela Naval. También fue el segundo comandante del Regimiento Maipo, en Santiago.

En la lista siguen los siguientes oficiales Carlos Angel Espinoza López, Pedro Alejandro Jara Morales, José Guillermo Montenegro Valenzuela y Felipe Enrique Cabrera Palacios.

Eugenio Berríos Sagredo, de profesión bioquímico, escapó de Chile en noviembre de 1991, bajo la identidad de Hernán Tulio Paredes Orellana, una persona de increíble parecido con el ex agente de la DINA.

La semejanza entre los dos hombres revela, de acuerdo a las fuentes consultadas para este artículo, el grado de perfección de la inteligencia chilena para crear las llamadas HF o historias falsas. La salida de Chile de Berríos se produjo justo en momentos en que era buscado por el ministro instructor de la Corte Suprema, Adolfo Bañados, como testigo clave del Caso Letelier, debido a que Berríos trabajó en la calle de Vía Naranja que la DINA tenía en Lo Curro, donde preparó el gas Sarín.

Su testimonio podría haber posibilitado destapar el secreto proyecto Andrea, que consistía en la creación de armas químicas para la posible guerra con Argentina, en 1978, según se desprende del mismo expediente del caso Letelier.

El documento de siete páginas establece que un alto oficial de Investigaciones de Chile, luego de recibida la orden amplia de investigar dictada en diciembre pasado por la titular del Sexto Juzgado del Crimen, Olga Pérez Meza, viajó a Buenos Aires y se coordinó con la OCN Interpol de ese país, para buscar las entradas y salidas de los oficiales del Ejército de Chile sobre quienes recaían sospechas por la muerte de Berríos.

Posteriormente, el oficial de Investigaciones viajó con destino a Uruguay, el 28 de marzo de 2001, portando un amplio set de fotografías con ex agentes de la DINA, la CNI y otros de la DINE.

Días antes de ese viaje, el 22 de marzo, se había enviado a Uruguay -donde desapareció Berríos- una solicitud de diligencias al juez de la localidad de Pando, Alvaro González González, quien lleva la causa por la muerte de Eugenio Berríos en ese país.

El magistrado uruguayo derivó la solicitud a Montevideo, pues los testigos que podrían reconocer a los militares viven en esa ciudad. Las identidades de estas personas se las reserva este medio por razones de seguridad de las mismas.

Posteriormente, el referido oficial de Investigaciones y otro policía del Departamento Quinto se trasladaron a la capital uruguaya y el 5 de abril pasado el juez de la Primera Instancia en Lo penal de 12º Juzgado de Turno, José Ferreira Stevenazi, junto al representante de la Fiscalía Letrada Nacional en Lo Penal y el Defensor de Oficio de Turno, citaron a los dos testigos. Estos, en una diligencia de reconocimiento de fotografías, identificaron sin dudar a los oficiales del Ejército.

Los militares que fueron identificados son lo que habrían acompañado a Berríos casi todo 1992, cuando residió en Montevideo en la calle Buixereo 1.117, del barrio de Pocitos.

Las reuniones

Este golpe policial era conocido a cabalidad por el gobierno. En particular por el subscretario del Interior, el demócratacristiano Jorge Burgos.

Investigaciones, preocupada por la influencia que pudiera tener en la política nacional el nuevo descubrimiento del caso Berríos, envió a la Moneda al oficial del Departamento Quinto encargado de las diligencias. A eso de las 19 horas de un día de mediados de abril, en la sede de gobierno, se reunió con Burgos, más el jefe de la Dirección de Seguridad Pública de Informaciones (DISPI), Gustavo Villalobos y dos asesores del subsecretario, Jorge Morales y Carlos Mackenney.

Según una fuente gubernamental que participó en la reunión, se trató la posibilidad de que los antecedentes obtenidos por Investigaciones pudieran desatar una crisis política, cuestión que finalmente se desestimó.

La idea que Investigaciones transmitió a los funcionarios gubernamentales era que se hacía necesaria la designación de un ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago o, eventualmente, un magistrado instructor de la Suprema para investigar el caso. Estos, por cierto, serán los próximos pasos en esta historia.

[Fuente: Jorge Molina Sanhueza del diario digital Primera Linea, Santiago de Chile, 9may01]

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Nota del Equipo Nizkor:
10may01

El 5 de abril de 1996 fue encontrado, en la playa El Pinar, ubicada veintiocho kilómetros al Este de Montevideo, Uruguay, el cadáver de una persona que inicialmente no pudo ser identificada, pero que presumiblemente correspondía al ingeniero químico chileno y ex agente de la DINA, Eugenio Berríos Sagredo, quien fue visto por última vez con vida el 15 de noviembre de 1992, en un confuso incidente registrado en la comisaría de Parque de La Plata, Provincia de Canelones, a cincuenta kilómetros de Montevideo, hasta donde llego solicitando protección y denunciando haber sido secuestrado por militares uruguayos, de quienes habla logrado escapar. Poso después, fue entregado a un oficial del Ejército de Uruguay y se alteró el libro de registros de la unidad policial, el que finalmente se extravió.

Estos hechos permanecieron ignorados por algún tiempo, pero finalmente fueron dados a conocer a diversos parlamentarios de Uruguay mediante una carta anónima. Como resultado de la investigación realizada por una comisión parlamentaria, el Gobierno destituyó al entonces jefe de policía, coronel Ramón Rivas.

Según se ha informado, Berríos salió de Chile en 1991, luego de ordenarse su detención y citación a declarar en el caso Letelier, e ingresó en forma ilegal a Uruguay en el año 1992, procedente de Argentina, en una operación conjunta en la que habrían participado servicios de seguridad y militares chilenos, argentinos y uruguayos, con el objetivo de trasladar y ocultar a Berreos.

De acuerdo a lo señalado por abogados vinculados a la defensa de derechos humanos, este traslado y ocultamiento de Berríos demostrarla que las relaciones establecidas en la década de 1970 por los servicios de seguridad de los países del Cono Sur, estarzan "operativas y operando".

Ver: Informe del Arzobispado de Santiago (1966) sobre el Caso Berrios.

 

 




 

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