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Alberto Roque del Sagrado Corazón Badilla Grillo

Capitán de Fragata

Agente DINA/CNI/Comando Conjunto/SIN/DINE

C.I.: 5.164.080-2

Oficial de la Armada perteneciente al grupo "Ancla 2" del Servicio de Inteligencia Naval (SIN). En 1974 formó parte del DINE y luego del Comando Conjunto. Sirvió en la DINA, donde conoció a la colaboradora de la DINA, Marcia Alejandra Merino, alias "flaca Alejandra" de la que fue amante por 2 años. En 1977 pasó a la CNI.

Declaro en el caso del delito de secuestro calificado de José Alberto Salazar Aguilera donde aseveró que:“Mi Jefe era Marcelo Polizzi, el Jefe del SICAJSI era Francisco Johow…yo dependía directamente de Marcelo Polizzi…tenía conocimiento que se detenían personas y las cuales eran llevadas al Cuartel Silva Palma, había un Capitán de nombre Santa Cruz quien era que estaba cargo de ese Cuartel, esto durante 1974…Yo tuve conocimiento que en Silva Palma habían detenidos y prisioneros de guerra pero por lo que yo sé estuvieron durante 1974, ya que después eran entregados a Investigaciones…Al llegar a la Academia de Guerra, al parecer el Director era el capitán de Navío Sergio Barra Von Krestchmann”.

 

Fuentes de Información: El Siglo; La Nacion; Archivo Memoriaviva


La Nacion

1 de Octubre 2007 

Perdida tras los moais

La imagen de la otrora destacada militante del MIR hasta 1973 y luego agente de la DINA genera una fuerte división entre quienes la conocieron. Y aunque hoy vive sin sobresaltos y se camufla detrás de un mostrador en Isla de Pascua sin que nadie sospeche qué hizo en la dictadura, Marcia Alejandra Merino pronto podría enfrentar una causa por derechos humanos, que revivirá todos los fantasmas que mantiene escondidos.

Detrás de una vitrina recibe a los turistas con diligencia y amabilidad. A menudo les sonríe mientras ellos consultan por la variedad de artesanías finas que tiene para ofrecer: platería y madera es la especialidad de Vai a Heva, la tienda ubicada en pleno corazón de Hanga Roa, Isla de Pascua. Cuando no hay clientes, la mujer fuma cigarrillos constantemente, se asoma a la puerta por unos instantes y luego entra. Pasa pocos momentos quieta, sus manos nunca se detienen, parece nerviosa, en espera de un acontecimiento desafortunado que pudiera venir.

Como cualquier isleño, cada día camina ida y vuelta a su casa, ubicada en la calle Ara Roa Rakei, a pocas cuadras de su lugar de trabajo. Sin embargo, no pasa desapercibida. Es delgada, alta y pálida. El cabello castaño, la falda larga y los zapatos con taco terminan de otorgarle el aspecto de una señora "del conti", como llaman los pascuenses a los chilenos continentales. Ella es Marcia Alejandra Merino Vega, una afuerina que prefiere evitar cualquier referencia a su lugar de origen, según asegura una habitante del pueblo. Aún más rechazo le produce que la llamen "Flaca Alejandra", su antigua chapa como militante del MIR, colectividad en la que participó desde su fundación.

En su destacada trayectoria fue conocida como una de las protegidas del máximo jerarca, Miguel Enríquez, y se desempeñó como una de las secretarias de la comisión política y también encargada de las comunicaciones del partido. Pero el motivo que tiene para no querer hablar de su pasado parece atendible. Para muchos chilenos detenidos en los centros de tortura de la DINA, ese nombre es sinónimo de la mujer que colaboró con la represión y que, luego, se transformó en una activa agente aborrecida por muchos miristas. Durante bastantes años, Marcia Merino negó su relación con cualquier organismo represor. Sólo en 1992, después de ser interrogada por la ministra Dobra Lusic, salió del perfecto anonimato en que se mantuvo en la dictadura. La desaparición de su ex compañero Alfonso Chanfreau hizo revivir en ella los fantasmas que mantiene escondidos. Y reconoció que, luego de ser torturada en Londres 38 y en Villa Grimaldi, colaboró activamente en la entrega de sus compañeros.

Una amiga suya recuerda que la Flaca Alejandra se negó a colaborar con la justicia y que la ministra Lusic le advirtió que la dejaría presa. Fue entonces que ex agentes de inteligencia comenzaron a hostigarla para que no colaborara con la justicia. "En ese tiempo pasaba por un período de alcoholismo que se extendía desde los años de la dictadura", asegura la misma fuente. En 1975, después de un sostenido calvario sicológico, la Flaca se cambió definitivamente de bando, como ella misma lo reconoció. La DINA le entregó un arma y ella la calzó en la cartuchera de cuero común al resto de los agentes. En 1993, Marcia escribió el libro autobiográfico "Mi verdad", donde explica cómo su interior se fue oscureciendo y asegura que la DINA finalmente le quitó su identidad. El trabajo operativo realizado se extendió hasta 1978 y fueron decenas de militantes que cayeron gracias a la información estratégica proporcionada a los organismos represores.

Los aparatos militares le facilitaron distintos domicilios y un salario con el que pudo sobrevivir. De hecho, cuando fue encontrada por la justicia vivía en un departamento ubicado en calle República 559 otorgado por la Dirección de Inteligencia Nacional del Ejército, en medio de los cuarteles de esa unidad. Al conocerse públicamente su estatus, las víctimas no le perdonaron haber sido una activa colaboradora de la DINA y hasta ahora piensan que debería pagar judicialmente varias de sus acciones. Otro grupo optó por considerarla una víctima y le brindó ayuda para realizar una terapia sicológica y también la impulsó a escribir el libro. Una de ellas es Viviana Uribe, ex prisionera política y esposa del ejecutado político Fernando Vergara. "Ella tenía una decisión de expresarse a través de esa publicación y así ayudar. Yo la perdoné, sin embargo también es comprensible no hacerlo", admite, y añade que "ahora está deprimida porque agentes de Investigaciones han viajado a interrogarla y la han tratado como una agente más de la DINA".

Un habitante de Hanga Roa cuenta que su imagen es la de una "dama educada" que prefiere mantener una vida social muy poco activa. Sus fines de semana generalmente transcurren en su casa, junto a su marido isleño, Francisco Haoa, viendo películas. Ya lleva cerca de ocho años viviendo allí, lejos de la vida citadina y de los problemas del Transantiago. Hace poco más de un mes, agentes de la policía civil la interrogaron por la denominada "causa de los Ocho", a cargo del juez de la Corte de Apelaciones Alejandro Solís, quien investiga la desaparición, en enero de 1975, de ocho miristas desde Villa Grimaldi.

La investigación logró acreditar que antes de llegar a Santiago, las víctimas fueron detenidas en Valparaíso junto a siete militantes más en un operativo realizado por la agrupación Vampiro, entonces comandada por el teniente DINA Fernando Laureani. Torturados en el Regimiento Maipo, este mecanismo posibilitó que se lograran las detenciones con éxito.

Según un integrante de la agrupación Vampiro, que confesó bajo reserva de identidad, el rol de la Flaca fue fundamental, ya que mientras Laureani ponía corriente a los detenidos, ella los interrogaba con certeras preguntas. Un segundo militar del Regimiento Maipo confirmó esta versión. Otros dos ex suboficiales señalan que la vieron entrar a la sala de tortura junto a los agentes de la DINA.

Es la primera vez que, en una investigación, agentes la acusan de actos de tortura. "Ella estuvo en Valparaíso cuando me detuvieron el 24 de enero del 75. Me sometieron a tres sesiones. Primero fue sólo tortura, sin preguntas. En una segunda ocasión, a cara descubierta, la Flaca me interrogó exhaustivamente, sin permitir la menor desviación de la verdad. Todo lo anotó en una máquina de escribir", dice Valquiria Jorquera, sobreviviente del operativo DINA. La Flaca recuerda que en esa fecha viajó a la V Región, pero desconoce su participación en las detenciones, mucho menos en las torturas. En su versión oficial, hasta ahora nunca ha reconocido su trabajo como interrogadora. Cuando en mayo de 1975 pasó a trabajar en el cuartel general de la DINA, su labor consistió en el análisis de datos, esencialmente en una oficina. Sólo en un testimonio, que hasta ahora se mantiene en reserva, reconoce haber actuado como un agente propiamente tal

LND conversó con otro agente de la DINA que prestó declaración en el reciente hallazgo de la Brigada Lautaro ubicada en Simón Bolívar 8800 , hasta ahora conocida porque en 1976 aniquiló a dos direcciones clandestinas del PC. Los datos que entrega podrían abrir una nueva arista en el destino de los detenidos desaparecidos. "Por Lautaro pasó gente de todas las militancias políticas. Socialistas y también muchos miristas", cuenta el ex DINA, quien agrega que "la Flaca Alejandra no estaba destinada ahí, pero iba en comisión de servicio siempre para interrogar a los miristas. Ella era muy dura y culta. Era difícil mentirle".

El recién fallecido miembro del Comité Central del MIR Martín Hernández siempre denunció la dicotomía entre la dureza de la Flaca durante su estadía en la DINA y su posterior salida a la luz pública como una mujer temerosa y llena de bondad. Él fue detenido en noviembre de 1975 cuando ella ya era agente , luego de haberse librado en el atentado en Malloco que le costó la vida a Dagoberto Pérez y marcó diferencias al interior del MIR. En ese momento el cura Gerardo Whelan (el mismo en que se inspiró Andrés Wood en "Machuca") lo tenía escondido en la parroquia de Lo Barnechea y un contingente de la DINA llegó hasta el lugar. No buscaban a Hernández, pero la Flaca lo señaló con el dedo desde unos cien metros de distancia.

"Luego, cuando me torturaban en Villa Grimaldi, ella entró a la sala alegando porque ese día nuevamente había empanadas de almuerzo", relató Hernández tiempo atrás.

En su libro la Flaca relata que el resto de los integrantes de la DINA siempre la miraron con desdén, haciéndole sentir inferior. La periodista Nancy Guzmán la entrevistó en varias ocasiones para su libro "Un grito desde el silencio" una reconstitución de la muerte de Bautista van Schowen y se llevó una impresión distinta. "El resto de las agentes, muchas con menor preparación que ella, no le tenían estima, pero porque se relacionaba a más alto nivel y, junto a Luz Arce, mantenían amores con oficiales de alto rango", explica.

El más antiguo se habría producido en Villa Grimaldi con el miembro de la Brigada Purén Manuel Vásquez Chauán, entonces capitán del Ejército. En su libro no lo especifica, pero señala que junto a Rolf Wenderoth y Luz Arce fueron a comer al Restaurante Caledonia y también al Pollo Stop en febrero de 1975. Por esta misma fecha se habría vinculado sentimentalmente al funcionario de Investigaciones y miembro de la plana mayor de Villa Grimaldi Eugenio Fieldhouse.

Poco tiempo después, en 1976, habría iniciado un romance con Juan Morales Salgado, jefe de la Brigada Lautaro. Son los mismos agentes de esta unidad quienes han ventilado esta versión.

Luego, en septiembre de 1977, debido a una crisis personal, es enviada por la DINA a La Serena y Coquimbo, donde conoce al integrante del órgano represor y ex Patria y Libertad David Jacob Helo. "Desarrollamos una suerte de pololeo", confiesa en una declaración reservada. Ese mismo año fue de vacaciones al cuartel Rocas de Santo Domingo, en San Antonio, donde inicia una relación con el cabo Patricio Soto, "cortada por la DINA posteriormente", añade.

Después es enviada a la Escuela Nacional de Inteligencia, donde recibe instrucción durante cuatro meses. Se graduó como la segunda mayor antigüedad y, de inmediato, fue elegida para impartir clases ahí mismo junto, entre otros, a Ingrid Olderock (la mujer que adiestraba perros violadores).

Al año siguiente es enviada a Arica y según versiones de la época su misión habría sido controlar el ingreso de miristas a Chile. Fue cuando nació un romance con otro integrante de la DINA, Gabriel Hernández Anderson. Éste, en 1981, como máximo jefe de la CNI en Arica, junto a un cómplice, asesinó a dos funcionarios del Banco del Estado y robó un botín de 45 millones de pesos. Luego de ser descubiertos, el 22 de octubre de 1982 fueron fusilados en la cárcel de Calama.

En 1978 volvió a Santiago y conoció a otro oficial de la CNI con el que inició otro romance. Unos meses antes, la Flaca se había operado la nariz para evitar ser reconocida por el MIR que, según aseguraba, la buscaba para matarla. En 1979 se inicia su relación sentimental más larga. Su pareja es Alberto Badilla Grillo, oficial de la Armada con quien estuvo hasta 1981. Y según revela en una declaración reservada, ese fue el peor momento de su vida, "sola y sin grandes amistades".

Pero luego de una crisis de angustia en 1984, la CNI le paga un viaje para visitar Isla de Pascua, donde residía su hermano Germán, oficial (R) de la Fuerza Aérea. Ahí conoció a Francisco Haoa, de quien se enamoró. Tras de un tiempo de estancia placentera, una militante del MIR la reconoció, denunciándola ante la comunidad como agente. Por ese motivo volvió a Santiago, acompañada de su pareja, y se instalan en un departamento de calle República. En 1990 contrajeron matrimonio. Desde entonces, su vida amorosa permaneció estable, lo que le ayudó cuando reapareció en 1992. Una amiga de la Flaca recuerda que la oleada de críticas y la dificultad de su marido para encontrar trabajo fueron determinantes para que volvieran a Rapa Nui. Él siempre le decía: "Allá uno puede ser pobre, pero siempre hay comida". Además, le explicaba que en la isla no la iban a condenar ni recriminar por nada.


La Nación

6 de junio de 2014 

DDHH: PROCESAMIENTOS POR ESPAÑOL TORTURADO Y ACRIBILLADO EN PLAYA ANCHA

Versión oficial señalaba que Enrique López Olmedo iba ser detenido “por ser sospechoso de actividades clandestinas pero opuso resistencia”. Investigación judicial constató que fue torturado por 3 horas y luego asesinado a sangre fría.

El ministro de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Jaime Arancibia Pinto, sometió a proceso al ex funcionario de la Armada Alberto Badilla Grillo, y al ex funcionario de Carabineros Pedro Alcayaga Zúñiga, como autores de los delitos de tortura y homicidio del ciudadano español Enrique López Olmedo, ilícitos perpetrados noviembre de 1977, en Valparaíso, en plena dictadura de Augusto Pinochet.

De acuerdo a los antecedentes consignados en la causa, se logró establecer que el 11 de noviembre de 1977, López Olmedo fue  "detenido por agentes del "CIRE" de la Armada de Chile, en un operativo realizado en el domicilio de un familiar de la víctima, ubicado en el sector de Playa Ancha.

El ministro estableció que "en dicho lugar, Enrique López Olmedo es amarrado a una silla y con la vista vendada es interrogado y torturado por sus captores durante tres horas aproximadamente. Después de ello es sacado de la casa (...) ya con evidentes signos de maltrato y a continuación es acribillado por los agentes que participaron en la operación, siendo a continuación trasladado al Hospital Naval de Valparaíso, llegando fallecido a dicho centro hospitalario por anemia aguda".

La investigación judicial contrasta con  la  versión oficial señalaba que ese día, a las 22:00 horas, en circunstancias que efectivos de seguridad de la Armada lo intentaban detener en la intersección de las calles Pacífico y Coronel Silva Vergara de Valparaíso, por ser sospechoso de actividades clandestinas, "opuso resistencia, ante lo cual los funcionarios se vieron obligados a usar sus armas de fuego, resultando herido y falleciendo en el traslado a un centro asistencial".

López Olmedo era miembro suplente de la Comisión Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Tenía 35 años de edad al momento de su muerte, estaba casado con Lucía Bennett Urrutia y tenía dos hijos. Había estudiado Sociología en la Universidad Católica

Tanto en los casos de los presuntos autores, Alberto Badilla Grillo y Pedro Alcayaga Zúñiga, la resolución del ministro Arancibia selatro  "aparecen presunciones fundadas de que a estos les ha correspondido participación de autores en los delitos de tortura y homicidio calificado en la persona de Enrique López Olmedo", estableció la resolución judicial.


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