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Gerardo Alejandro Aravena Longa

Coronel de Carabineros

Agente DINA/CNI

C.I.: 4.567.685-4
Domicilio: Portales 452, Castro

Gerardo Alejandro Aravena Longa, oficial de Carabineros. En los primeros días del golpe estaba al mando de la Tenencia de Curacaví. Está involucrado en la ejecución de cinco prisioneros políticos en Cuesta Barriga y en la desaparición de José Guillermo Barrera.

Posteriormente paso a formar parte de la DINA como Agente Operativo. Al terminar la DINA pasó a la CNI y en 1985 volvió a Carabineros, pasando a retiro como comandante.

Gerardo Alejandro Aravena Longa es responsable de Ejecuciones de presos políticos en Cuesta Barriga y secuestros de Segundo Nicolás Garate Torres (Septiembre 1973) y José Guillermo Barrera Barrera (Marzo 1974. 

José Guillermo Barrera Barrera (30 años), casado, dos hijos, era un comerciante y camionero simpatizante del Partido Socialista (PS), y dirigente del Sindicato de Camioneros Movimiento Patriótico del Transporte (MOPART). Fue detenido el 13 de septiembre de 1973 por una patrulla de carabineros al mando del teniente Gerardo Aravena Longa. La noche del 16 de septiembre de 1973, a Barrera y a los detenidos Jorge Toro Toro, suplementero; Jorge Yáñez; Justo Mendoza Santibáñez, obrero comunista; Segundo Gárate Torres, de la Izquierda Cristiana; Jaime Cabrera y Enrique Venegas Santibáñez, se les informó que serían trasladados al Estadio Nacional.

Fue el propio José Guillermo Barrera quien le contó a sus familiares qué sucedió en la Cuesta Barriga esa madrugada. “Los subieron a dos vehículos, una camioneta color plomo y un jeep verde requisado a una empresa. Les condujeron a la Cuesta Barriga en el sector Agua del Peumo. Allí los obligaron a bajar, llevándolos a una caseta abandonada y semidestruida. Los pusieron de espaldas a la pared mientras alumbraban sus caras con linternas. Cinco carabineros dirigidos por el teniente Aravena los ametrallaron. Mi hermano me lo relató”, recuerda Víctor Barrera.

Milagrosamente, los dos detenidos que se encontraban en ambos extremos, José Barrera y Enrique Venegas no murieron. Venegas, afirma: “A mi lado cayeron los demás fusilados. Después de descargar las metralletas, el grupo de ajusticiadores se acercó a nosotros y nuevamente fuimos alumbrados con las linternas. Sentí que alguien se aferraba a mi chaqueta. Pude darme cuenta que se trataba de Ñico Gárate, que se encontraba agonizando... se acercó el teniente Aravena y descargó su revólver en su cabeza. Dispararon otra ráfaga sobre los cuerpos y se retiraron”.

Venegas y Barrera se percataron que estaban heridos en las piernas. Sin embargo, pudieron huir por los cerros hasta Rinconada, en Maipú, y luego a Casas Viejas, donde se ocultaron. Sabían que corrían peligro. Barrera se trasladó a Huasco con su esposa e hijos, a la casa de sus suegros.

Seis meses después del macabro fusilamiento, Víctor Barrera se contactó con la secretaria de Augusto Pinochet, Rebeca Valdebenito, quien le entregó una carta para que se entrevistara con el general Bonilla y el coronel de ejército Francisco Saavedra, en el ministerio de Defensa. “Conversé con Bonilla y otros generales, varias veces”, recuerda Víctor. El coronel Saavedra, a su vez, lo contactó con el Auditor de Guerra (s) comandante de la Fach, Luis Marín, quien lo llevó a Talagante para entrevistarse con el mayor de Carabineros Hernández. Éste le sugirió que su hermano se presentara para “aclarar el caso”. Luego que sus familiares hablaran con él, José Guillermo Barrera decidió viajar a Santiago el 10 de marzo de 1974 y tres días después se presentó ante el mayor Hernández, junto a sus padres y hermanos. El mayor se comunicó telefónicamente con el teniente Aravena. Luego les manifestó que no había ningún cargo ni orden de detención, y que el último trámite era presentarse en la tenencia de Curacaví. A las 20:30 horas del 13 de marzo de 1973, José Guillermo Barrera llegó al pueblo, saludó a su madre y le señaló a su familia que en la mañana se presentaría en la tenencia. Pero a las 03:00 de la madrugada del 14 de marzo un contingente de carabineros encapuchados y fuertemente armados irrumpió en la casa. Sin exhibir ninguna orden y tratando violentamente a la familia y en presencia de sus dos hijos, lo subieron a un furgón y lo llevaron en dirección a la tenencia. Esa mañana, Víctor Barrera se comunicó con el mayor Hernández y le relató lo sucedido, pero éste dijo: “No ha sido una mala jugada mía”.

Hicieron gestiones ante los militares a los que habían recurrido anteriormente, sin resultado. El padre del afectado acudió al ministro de Interior, general Oscar Bonilla, quien le aseguró que “se respetaría la integridad de su hijo”. El Comité Pro Paz se contactó con el mayor Hernández, quien afirmó que el arresto era “acción del ejército”. Desde esa noche José Guillermo Barrera es un detenido desaparecido.

Carne para el matadero

Víctor Barrera recuerda como si fuera ayer lo sucedido. Aún asoma el miedo y la impotencia en sus ojos: “El 16 de marzo de 1974 se presentó un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago. En agosto de 1976, una denuncia por secuestro en el Juzgado de Casablanca. A los pocos días el juez se declaró incompetente y remitió todo al Segundo Juzgado Militar. Debimos presentar una nueva denuncia ante la Primera Fiscalía Militar, el 9 de septiembre de 1977, pero en octubre de 1978 se sobreseyó definitivamente el caso. Aplicaron la Ley de Amnistía. No pudimos apelar porque según el tribunal el trámite de la causa se había efectuado en ‘tiempos de guerra por lo que los tribunales ordinarios carecían de competencia’. El 14 de marzo de 1979, se presentó otra querella por ‘secuestro y homicidio frustrado’ ante el Juzgado de Casablanca que también cerraron”.

Mejor suerte tuvo el otro sobreviviente del fusilamiento, Enrique Venegas. Detenido el 12 de septiembre fue llevado por los policías a la Tenencia de Curacaví. Allí le torturaron varios días, hasta que lo dejaron amarrado de pies y manos al interior de una pieza.

Venegas vio a varios vecinos detenidos, entre ellos su hermanastro Justo Mendoza. “Había unas 18 personas detenidas en la tenencia. Cuando nos llevaban a la Cuesta Barriga para fusilarnos, al pasar frente al control de Carabineros de la carretera, los funcionarios a cargo del lugar preguntaron si llevaban ‘carne para el matadero’, a lo que los carabineros que nos custodiaban contestaron que ‘sí’, en medio de risas. Al llegar a la cumbre, fuimos obligados a descender de los vehículos en medio de insultos, gritos y golpes. Nos subieron hasta las ruinas de una caseta y a los siete prisioneros nos pusieron de espalda a la pared. Cinco funcionarios dispararon ametralladoras. Sentí algo caliente que me quemaba, entrando por mi pierna derecha, un poco más arriba del tobillo. El dolor me obligó a doblarme hasta caer al suelo. A mi lado cayeron los demás fusilados. Terminado el estruendo de la balacera, los fusileros se acercaron y nos alumbraron las caras con linterna nuevamente, ya que el lugar estaba completamente oscuro. Sentí que alguien se aferraba a mi chaqueta. Era el Ñico Gárate... Uno de los asesinos decía en voz alta que ‘quedaba uno con vida’, a la vez que alumbraba a Gárate. Se acercó el teniente Aravena y procedió a descargar su revólver sobre la cabeza del moribundo que estalló con los impactos, saltando sangre en diversas direcciones y cayendo gran parte de ella sobre mi rostro... Descargaron nuevamente sus metralletas sobre los cuerpos, dando por cumplida y terminada su macabra tarea. Cuando tuve la convicción de que los policías se habían retirado del lugar, lentamente palpé mi cuerpo para comprobar las heridas. Milagrosamente, sólo tenía herida mi pierna derecha. A tientas encontré el cuerpo de mi hermano Justo Joaquín Mendoza Santibáñez, comprobé su muerte y le cerré los ojos”.

Venegas huyó con José Barrera. Estuvieron juntos unos días para luego separarse para siempre.

El teniente Gerardo Aravena Longa -primo hermano del diputado DC Waldo Mora Longa-, fue procesado el 2003 como autor de homicidios y secuestros calificados. Aravena mantiene una estrecha relación con su primo e incluso trabajó como gerente general de la Radio Santiago, de propiedad del diputado. El ministro de fuero Daniel Calvo fue quien lo encausó como autor de tres homicidios y los secuestros de Barrera y Segundo Gárate. La nueva querella, había sido presentada contra “Pinochet y los que resultaran responsables”.

 

Fuentes de Información: la Nación; liberacion.cl; Archivo Memoriaviva


El Mostrador

17 de Enero 2003

Procesan a primo de diputado Mora Longa por ejecuciones en régimen militar

El primo hermano del diputado DC Waldo Mora Longa fue procesado la tarde de ayer como autor de homicidios y secuestros calificados, crímenes cometidos en septiembre de 1973 y marzo de 1974, respectivamente, por efectivos de Carabineros que prestaban servicio en Curacaví.

Se trata de Gerardo Aravena Longa, quien en esa fecha se desempeñaba como teniente del cuartel policial de la zona. Hasta hace pocos años mantuvo una estrecha relación con su primo, e incluso trabajó en la radio de propiedad del diputado.

Aravena Longa quedó detenido e incomunicado junto a otras tres personas el miércoles pasado, y permaneció en esas condiciones hasta ayer, cuando el ministro de fuero Daniel Calvo resolvió su situación procesal.

El ex teniente fue encausado como autor de los homicidios de tres personas ejecutadas en Cuesta Barriga y por los secuestros de José Barrera Barrera y Segundo Gárate Torres. El primero era camionero, dirigente sindical y simpatizante del Partido Socialista; el segundo, militante de la Izquierda Cristiana.

A pesar de haberse producido en épocas distantes, los homicidios y los secuestros están estrechamente vinculados entre sí. Los hechos dan cuenta de la premeditación con que actuaron los agentes represivos del régimen militar.

La trágica historia fue reconstruida por el ministro Calvo luego que la causa llegó a sus manos a fines del año pasado, tras la reorganización que hizo la Corte Suprema de los procesos que instruía el ministro Juan Guzmán Tapia. Según los antecedentes incluidos en el proceso, José Barrera fue detenido en su domicilio por carabineros y militares que actuaron encapuchados la noche del 14 de marzo de 1974, y desde allí fue sacado con destino desconocido.

Esto ocurrió seis meses después de que Barrera sufriera una primera detención, de la cual salió con vida sólo porque sus aprehensores no se percataron que la ráfaga que habían disparado en su contra no le había provocado la muerte.

Sucedió que el 14 de septiembre de 1973, una patrulla de Carabineros al mando del entonces teniente Aravena Longa lo sacó de su casa y lo trasladó hasta la tenencia, donde se encontraban también detenidas otras seis personas: Jorge Toro Toro, Jorge Yáñez, Justo Mendoza Santibáñez, Segundo Gárate Torres, Jaime Cabrera y Enrique Venegas Santibáñez.

Barrera y los demás detenidos fueron sacados de la tenencia la noche del 16 de septiembre de 1973, subidos a dos vehículos y conducidos hasta Cuesta Barriga, relata la página www.memoriaviva.cl. Los hicieron subir hasta los restos de una casa, y en lo que era la cocina los pusieron de espaldas a la pared mientras eran iluminados segadoramente en la cara con linternas. Se pusieron frente a ellos cinco carabineros dirigidos por el teniente Aravena Longa, quien dio la orden de disparar.

Los detenidos cayeron con las ráfagas de metralleta, pero tres quedaron vivos: Gárate, Venegas y Barrera. El primero de ellos, en estado agónico, se quejó y los aprehensores lo remataron con más disparos.

Transcurrido algún tiempo, Venegas y Barrera se percataron que sólo habían sido heridos en las piernas, y lograron escapar luego de ser abandonados por sus agresores, quienes los creyeron muertos. Se dirigieron por los cerros hacia el sector de Rinconada en Maipú, y tras varios días de caminata lograron contactarse con sus familias.

José Barrera se trasladó entonces a Huasco, a la casa de unos familiares, junto a su cónyuge e hijos. Allí consiguió trabajo e incluso usó su nombre sin tener dificultades. Tras seis meses, decidió regresar a su hogar y su hermano, Víctor, habló con Rebeca Valdebenito, la secretaria del entonces gobernante militar Augusto Pinochet. La mujer entregó a Víctor Barrera una carta para que se contactara con el coronel de Ejército Francisco Saavedra, en el ministerio de Defensa.. Este, a su vez, contactó a Víctor Barrera con el auditor de guerra subrogante, comandante de la FACH Luis Marín, quien lo llevó a Talagante para conversar el caso con un mayor de Carabineros. La conclusión fue que Juan Barrera debía presentarse para formalizar su reclamo.

Barrera viajó a Santiago para resolver su situación y vivir sin temores. Llegó con su familia a la capital el 10 de marzo de 1974 y tres días después se presentó ante Carabineros. Un mayor de apellido Hernández, quien era el contacto, se comunicó telefónicamente con el teniente Aravena Longa a Curacaví. Tras ello, le manifestó a la víctima que no había cargos en su contra y que estuviera tranquilo.

Llegó a su casa cerca de las 20:30 horas de esa noche. Al día siguiente iría a la tenencia local, pero a las dos de la mañana del 14 de marzo de 1974 irrumpió nuevamente en su casa un contingente de carabineros y militares, todos encapuchados y fuertemente armados, los que sin exhibir orden de detención lo subieron a un furgón y se lo llevaron en dirección a la unidad policial.

La familia de Barrera realizó numerosas gestiones. Como en muchos otros casos de detenidos desaparecidos, autoridades de la época les aseguraron que la situación no afectaría la integridad corporal de la víctima, pero desde esa fecha que no se ha vuelto a tener noticias de él.

De los cinco ejecutados en la Cuesta Barriga el 16 de septiembre de 1973, no se encontró el cuerpo ni se certificó la muerte de Nicolás Gárate, quien, al igual que Barrera, permanece en calidad de detenido desaparecido.


El Siglo

7 de Junio 2004

Para los que de sangre salpicaron la patria: Pido Castigo

Alrededor de un centenar de personas se reunió a las 18:30 horas de este viernes 28 de mayo en el Parque Bustamante, cerca de Plaza Italia, convocados por la Comisión Funa. El motivo esta vez era denunciar en su lugar de trabajo, ubicado en la calle Triana Nº868, comuna de Providencia, al gerente general de Radio Santiago, Gerardo Aravena Longa, por su responsabilidad en violaciones a los derechos humanos.

Dos micros de Carabineros, un carro lanza agua, un "zorrillo", varias radiopatrullas y motoristas vigilaron a los funeros. Los manifestantes, como otras veces, no se dejaron intimidar y realizaron su actividad de denuncia con total normalidad. Se congregaron en el monumento al legendario guerrillero Manuel Rodríguez y marcharon unas cinco cuadras por calle Providencia, gritando y repartiendo sus volantes a los transeúntes y vecinos. Un papelógrafo señalaba el turno del nuevo funado: "Gerardo Aravena Longa: Asesino".

La denuncia

De acuerdo a los antecedentes entregados por la Comisión Funa, Gerardo Alejandro Aravena Longa se desempeñaba como teniente de Carabineros en localidad de Curacaví al momento del golpe de Estado. El 14 de septiembre de 1973, junto a una patrulla de Carabineros, detuvo a un grupo de dirigentes sociales y sindicales de la zona, llevándolos a la cuesta Barriga, donde fueron fusilados Segundo Gárate Torres, Jorge Toro, Jorge Yáñez, Justo Mendoza Santibáñez, Jaime Cabrera, Enrique Venegas Santibáñez y José Barrera. Segundo Gárate quedó muy mal herido y el entonces teniente Aravena Longa le descerrajó un tiro en la cabeza. José Barrera, dirigente sindical y simpatizante socialista, milagrosamente sobrevivió a la ejecución junto a Enrique Venegas, escondiéndose en los campos aledaños. José Barrera se trasladó a la localidad de Huasco, en la III región, junto a su esposa e hijos, a la casa de unos familiares. Transcurridos unos seis meses, decidió regresar a su hogar, para lo cual su hermano Víctor Barrera habló con la secretaria de Augusto Pinochet. Luego de varias gestiones, Barrera fue citado a comparecer ante un mayor de Carabineros de apellido Hernández en la ciudad de Talagante, presentándose el 13 de marzo de 1974. El mayor Hernández le comunicó el hecho a Aravena Longa y, esa misma noche, José Barrera fue secuestrado por un grupo de uniformados encapuchados. Desde ese día permanece desaparecido, al igual que el cuerpo de Segundo Gárate.

El 16 de enero de 2003, el entonces ministro con dedicación exclusiva en causas de derechos humanos, Daniel Calvo, sometió a proceso a Gerardo Aravena Longa como autor de los delitos de "secuestro calificado" y "homicidio calificado", por la desaparición de José Barrera. Pese a eso, el de primo Waldo Mora Longa, diputado Demócrata Cristiano (DC), sigue en libertad y ocupando el cargo de gerente general de la Radio Santiago.

Durante la Funa, un grupo de jóvenes realizó una performance bailando en el frontis de la Radio Santiago mientras se recitaba el poema de Pablo Neruda "Los Enemigos": "...Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el que dio la orden de agonía, pido castigo. Para los que defendieron este crimen, pido castigo...". Los funeros, pese al despliegue policial, gritaron una y otra vez: "Si no hay justicia, hay Funa". De la Radio Santiago, curiosamente, nadie se asomó.

Al finalizar la acción de denuncia, la Comisión Funa llamó a solidarizar con los prisioneros políticos chilenos y mapuches que luchan por su libertad.


El Mostrador

17 de Julio 2007

Dictan 16 años de cárcel a ex militares por crímenes en cuesta Barriga

Dictamen del ministro en visita Joaquín Billard afecta al teniente (r) del Ejército Carlos Figueroa Silva y al coronel (r) de Carabineros Gerardo Aravena Longa.

.A 16 años de presidio fueron condenados el teniente (r) del Ejército Carlos Figueroa Silva y el coronel (r) de Carabineros Gerardo Aravena Longa, en calidad de autores del delito de homicidio calificado contra cinco opositores a la dictadura de Augusto Pinochet en la Cuesta Barriga, en Curacaví.

En su dictamen, el ministro en visita Joaquín Billard establece que los crímenes se llevaron entre septiembre de 1973 y marzo de 1974, cuando los militares secuestraron y fusilaron a José Barrera Barrera, Segundo Gárate Torres, Jorge Toro Toro, Justo Mendoza Santibáñez y Jorge Yáñez.

El juez también decretó una indemnización de $ 30 millones, suma que el Fisco deberá cancelar a Víctor Barrera, hermano de una de las víctimas, en base al daño moral que ha sufrido la familia, el que “debe ser resarcido y regulado”, señala el dictamen.

La resolución se alcanzó después "de 30 años de impunidad", destacó el abogado querellante Nelson Caucoto. "(El fallo) viene a sentar justicia; este es un caso emblemático de la zona de Curacaví, donde cinco vecinos de ese sector fueron secuestrados y asesinados", agregó.

El 14 de septiembre de 1973 un grupo de carabineros detuvo a las cuatro víctimas, señalándoles que serían trasladadas al Estadio Nacional, situación que nunca ocurrió, ya que fueron conducidos hasta “Cuesta Barriga”, donde fueron fusilados.

Pese a los disparos, Barrera fue el único que sobrevivió y logró permanecer oculto durante algunos meses, tras lo cual se contactó con su hermano para contarle lo ocurrido. Éste acudió hasta el Ministerio de Defensa para aclarar la situación.

Las autoridades se comunicaron con el coronel Aravena, quien señaló que no existían cargos en su contra por lo que podía ir tranquilo hasta su casa, lo que se materializó la noche del 14 de marzo de 1974.

Sin embargo, a las dos de la madrugada, mientras dormía en su pieza, un grupo de uniformados llegó hasta el inmueble para detenerlo y trasladarlo hasta la tenencia de Carabineros de Curacaví, donde se perdió su rastro.


 La Nación 

8 de marzo de 2012

Siete años de cárcel para ex carabinero que ordenó masacre de Cuesta Barriga

Coronel (r) Gerardo Aravena Longa (en la foto) es primo hermano del ex diputado DC Waldo Mora Longa. Encabezó los fusilamientos de cinco personas en ese sector de la ruta entre Santiago y Valparaíso. Uno sobrevivió, pero al regresar a Curacaví en 1974, el mismo efectivo lo sacó de su casa para ejecutarlo definitivamente

La Corte Suprema condenó este jueves a siete años de cárcel al coronel (R) de Carabineros Gerardo Aravena Longa por los fusilamientos ocurridos en la Cuesta Barriga en 1973 y la ejecución de un sobreviviente en 1974.

En su fallo, el máximo tribunal del país rebajó la pena de 16 años de cárcel que el ministro en visita Joaquín Billard había dictado en 2007 en contra de Aravena Longa, quien era teniente al momento de los hechos.

La sentencia es por los homicidios calificados de Jorge Toro Toro, Justo Mendoza Yáñez, Jorge Yáñez, Segundo Gárate Torres, ocurridos el 16 de septiembre de 1973, y de José Barrera Barrera, del 14 de marzo de 1974.

Los cinco estaban detenidos en la Tenencia de Curacaví, donde fueron sacados por una patrulla de militares y carabineros que, se suponía, los trasladarían al centro de detención instalado en el Estadio Nacional.

En la Cuesta Barriga, fueron obligados a bajarse del camión en que eran trasladados y fusilados por orden del entonces teniente Aravena Longa. De manera increíble, José Barrera sobrevivió con algunas heridas en las piernas.

Barrera se ocultó en Huasco, pero regresó a Curacaví el 13 de marzo de 1974, donde Carabineros le informó que no había cargos en su contra. Sin embargo, en la madrugada del día siguiente, Barrera fue sacado de su vivienda por una patrulla policial a cargo de Aravena Longa y asesinado.

El condenado llegó hasta el grado de coronel y tras acogerse a retiró se desempeñó como gerente general de Radio Santiago, propiedad de su primo hermano y ex diputado DC, Waldo Mora Longa.


Esta pagina fue modificada el 13/11/2013

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