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Fernando Arancibia Reyes

General de Ejercito

Subdirector de la CNI

 

 

C.I.: 3.067.759-5.

Fernando Arancibia Reyes, siendo el segundo hombre de la CNI, y bajo el mando de Odlanier Mena, este oficial, hermano del comandante en jefe de la Armada, coordino y dirigió la remoción de restos de detenidos desaparecidos a lo largo de todo el país.Así lo confirmó el propio Mena, quien dijo que la CNI fue la responsable de mover cadáveres y que fue Fernando Arancibia quién coordinó la decisión asumida por el organismo a partir del descubrimiento de los Hornos de Lonquén, en 1978.

Fernando Arancibia, participó en el grupo operativo del Golpe de Estado y luego en la creación de la DINA. Fue Agregado Militar en Argentina en 1978 y regresó en 1979 para convertirse en el subdirector de la CNI.


Fuentes: Fasic; AFDD; PreimeraLinea; El Mercurio; El Siglo; Punto Final; Archivo Memoriaviva

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AFDD: Arancibia sabe destino de detenidos desaparecidos

Amparándose en informes de 1979, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) informó que el hermano del candidato a senador Jorge Arancibia, Fernando Arancibia, desempeñó el cargo de subdirector de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y habría negado ante jueces de la época la existencia de prisioneros políticos.

De acuerdo a la presidenta de la entidad, Viviana Díaz, consta que el ex coronel de Ejército, Fernando Arancibia, participó en el grupo operativo del Golpe de Estado y luego en la creación de la DINA. Además, fue Agregado Militar en Argentina en 1978 y regresó en 1979 para convertirse en el subdirector de la CNI.

La dirigenta explicó que estos antecedentes ponen en evidencia la necesidad de iniciar acciones judiciales para investigar la verdadera participación de la CNI en la actualidad y, puntualmente, la vinculación del ex almirante Arancibia en este cuadro.

"Un candidato a senador y un subdirector de la CNI, genética e ideológicamente hermanados, uno en la marina y otro en el Ejército, ambos unidos por un pasado golpista y un presente conspirativo, están liderando una gran operación política y de inteligencia destinada a instalar el legado pinochetista", indica una declaración de la AFDD.

Las informaciones de la agrupación precisan también que "en 1980, a raíz del hallazgo en Lonquén de osamentas, la CNI inicia una operación de remoción de restos de detenidos desaparecidos a lo largo de todo el país, bajo su propia coordinación".

Añaden que tiempo después el coronel (r) Arancibia aparece junto con el líder de Avanzada Nacional, Alvaro Corbalán.

Estos antecedentes, para Viviana Díaz, ponen en evidencia que el candidato a senador Arancibia no pudo desconocer la información de detenidos desaparecidos que negó durante su permanencia en la Mesa de Diálogo, instancia que él mismo propició, aseguró.

"El almirante (r) Arancibia le mintió a todo el país al entregar esa información sobre el caso Cuesta Barriga, pues indudablemente que estaba enterado de la remoción de los restos de Fernando Ortiz, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Héctor Veliz, Horacio Cepeda y Luis Lazo, disfrazando una operación destinada a hacer desaparecer por segunda vez a nuestros familiares y presentándola como una contribución para esclarecer lo sucedido".

Ejército rechaza acusaciones sobre vínculos con organismos de seguridad

El Ejército rechazó tajantemente las expresiones del diputado socialista Sergio Aguiló, quien vinculó a la institución castrense con organismos de seguridad de la dictadura aún activos, como lo denunció ayer a raíz de los seguimientos que han afectado al timonel RN, Sebastián Piñera.

En una página web dada a conocer por el ministro del Interior, José Miguel Insulza, apareció una declaración extrajudicial de Aguiló obtenida cuando estuvo preso durante el régimen militar. Al respecto, el diputado dijo que ello "demostraría que los ex agentes de la CNI están absolutamente activos y no pueden estar activos sin estar bajo el amparo del DINE, porque todas las personas que formaron parte de la DINA y la CNI eran oficiales de Ejército".

Mery confirma seguimientos de ex miembros de la CNI

El director general de la policía de Investigaciones, Nelson Mery, confirmó hoy que ex funcionarios de la disuelta Central Nacional de Informaciones (CNI) están efectuando seguimientos a algunas personalidades del mundo político y empresarial.

El jefe de la policia civil añadió que, por tal motivo, se está brindando protección a determinadas personas, de quienes declinó revelar su identidad.

"Efectivamente, hay personas que han recurrido a la policía por sí mismas o por instrucciones del Ministerio del Interior, a las que se les está brindando protección porque se han sentido amenazadas en su integridad personal", admitió Mery.

No quiso precisar si estas operaciones son protagonizadas por personas aisladas o grupos, pero sí precisó que "son actividades que no corresponden a un Estado democrático".

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PrimeraLinea

23 de Agosto de 2001

CHILE: SABEN DESTINO DE DETENIDOS DESAPARECIDOS

Arancibia sabe destino de detenidos desaparecidos, afirma Agrupación de Familiares de DD.DD.

Afirman que informes judiciales solicitados por magistrados en causas de desaparecidos demuestran que coronel (r) Fernando Arancibia negó su existencia. UDI acusó a la  Concertación de efectuar una operación política contra su candidato en la V Costa y advirtió que pedirá la renuncia de Insulza si acusaciones de espionaje son fundadas.

Amparándose en informes de 1979, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) informó que el hermano del candidato a senador Jorge Arancibia, Fernando Arancibia desempeñó el cargo de subdirector de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y habría negado ante jueces de la época la existencia de prisioneros políticos.

De acuerdo a la presidenta de la entidad, Viviana Díaz, consta que el ex coronel de Ejército, Fernando Arancibia, participó en el grupo operativo del Golpe de Estado y luego en la creación de la DINA. Además, fue Agregado Militar en Argentina en 1978 y regresó en 1979 para convertirse en el subdirector de la CNI.

La dirigenta explicó que estos antecedentes ponen en evidencia la necesidad de iniciar acciones judiciales para investigar la verdadera participación de la CNI en la actualidad y, puntualmente, la vinculación del ex almirante Arancibia en este cuadro.

"Un candidato a senador y un subdirector de la CNI, genética e ideológicamente hermanados, uno en la marina y otro en el Ejército, ambos unidos por un pasado golpista y un presente conspirativo, están liderando una gran operación política y de inteligencia destinada a instalar el legado pinochetista", indica una declaración de la AFDD.

Las informaciones de la agrupación precisan también que "en 1980, a raíz del hallazgo en Lonquén de osamentas, la CNI inicia una operación de remoción de restos de detenidos desaparecidos a lo largo de todo el país, bajo su propia coordinación".

Añaden que tiempo después el coronel (r) Arancibia aparece junto con el líder de Avanzada Nacional, Alvaro Corbalán.

Estos antecedentes, para Viviana Díaz, ponen en evidencia que el candidato a senador Arancibia no pudo desconocer la información de detenidos desaparecidos que negó durante su permanencia en la Mesa de Diálogo, instancia que él mismo propició, aseguró.

"El almirante (r) Arancibia le mintió a todo el país al entregar esa información sobre el caso Cuesta Barriga, pues indudablemente que estaba enterado de la remoción de los restos de Fernando Ortiz, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Héctor Veliz, Horacio Cepeda y Luis Lazo, disfrazando una operación destinada a hacer desaparecer por segunda vez a nuestros familiares y presentándola como una contribución para esclarecer lo sucedido".

UDI sale a la cancha

Ya ayer la UDI consideró una "cortina de humo" la denuncia del ministro del Interior, José Miguel Insulza sobre la vigencia de organismos de seguridad vinculados. Hoy arremetió y aseguró que es parte de "una operación política de la Concertación para atacar una candidatura senatorial que será primera mayoría en la V Costa" y, de paso, advirtieron que de confirmarse los  antecedentes sobre posibles espionajes y seguimientos pedirán la renuncia del jefe de gabinete.

Los senadores gremialistas Jovino Novoa, Andrés chadwick y Carlos Bombal afirmaron que el oficialismo ha puesto en marcha una operación política para perjudicar las opciones de su candidato Jorge Arancibia en la V Costa, y "desvirtuar" el acuerdo político al que llegó la Alianza por Chile y que permitió sanear la competencia interna en la derecha.

"A todas luces a la Concertación le conviene tratar de ensuciar estos acuerdos. Lamento que el ministro Insulza, quien es la figura del gobierno que uno mira cuando hay problemas de orden público o seguridad, haya dado pie con sus declaraciones para pensar que la CNI sigue operando", precisó Novoa.

La UDI recalcó que esperan conocer los antecedentes que fundamentaron las acusaciones del ministro para determinar -agregó Novoa- si hay negligencia de las personas encargadas de la seguridad del país, caso en el que el gremialismo ya advirtió que pedirá la renuncia de Insulza.

"La CNI es el organismo que para la Concertación es símbolo de todos los males y, si en 10 años no han impedido que deje de funcionar, quiere decir que son unos inútiles y deben renunciar", afirmó el
senador.

Junto con asegurar que la UDI "no se comprará ninguna maniobra publicitaria, aunque sea del Ministerio del Interior", los senadores restaron importancia a las denuncias de que el hermano de su candidato a senador en la V Costa fue subdirector de la CNI. "Ciertamente lo sabía Eduardo Frei cuando nombró a Jorge Arancibia comandante en jefe de la Armada, y que traten de sacar eso ahora demuestra lo inmundo de la política".

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Fasic

21 de Agosto 2001

HERMANO DE ALMIRANTE ARANCIBIA COORDINÓ REMOCIÓN DE RESTOS DE DESAPARECIDOS

 Según revela el diario electrónico “El Mostrador” el hermano del Almirante Jorge Arancibia Reyes, actual candidato a senador por el partido de derecha Unión Democrática Independiente (UDI), general ® Fernando Arancibia Reyes, ex subdirector de la CNI bajo la dirección de Odlanier Mena, coordinó la remoción de los restos de detenidos desaparecidos en 1980.
Así lo confirmó el propio Mena, quien dijo que la CNI fue la responsable de mover cadáveres y de acuerdo a la versión informada por dicho medio de comunicación, fue Fernando Arancibia quién coordinó la decisión asumida por el organismo a partir del descubrimiento de los Hornos de Lonquén, en 1978.
Actualmente, Fernando Arancibia actúa como uno de los principales asesores de la campaña senatorial de su hermano y habría sido uno de los ideólogos de la operación política del ex almirante.

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Primera Linea

Domingo 9 de Septiembre

Hermano de Arancibia fue interrogado

El general (R) Fernando Arancibia Reyes, hermano del ex comandante en jefe de la Armada y actual candidato a senador de la UDI Jorge Arancibia Reyes, tuvo pleno manejo de los recursos económicos y materiales de la Central Nacional de Informaciones (CNI) durante un corto de tiempo hecho que podría estar vinculado con operaciones de remoción de cuerpos de detenidos desaparecidos, luego de los hallazgos de 1978.

Según informa tvn.cl, el propio militar en retiro reconoció que entre mediados de 1979 y hasta diciembre de 1980 cumplió una corta misión en la CNI en el cargo de subdirector, puesto desde donde tenía pleno conocimiento de las labores de inteligencia que desarrollaba la repartición en todo el país.

El general (R) Arancibia Reyes reconoció sus labores en el organismo en una declaración judicial prestada en el marco de la investigación por el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez Alfaro, ultimado por agentes del Ejército el 25 de febrero de 1982.

El 27 de julio del año 1999 Arancibia Reyes prestó declaración como testigo ante el ministro instructor de la causa Sergio Muñoz Gajardo, trámite que figura en la foja 3841 del proceso por la muerte del líder sindical y es uno de los pocos testimonios judiciales prestados por el subdirector de la CNI en causas por violaciones a los derechos humanos.

La diligencia, a la que tuvo acceso TVN.cl, no tiene más de una carilla en el proceso del ministro Muñoz. Se divide en tres partes claramente identificables para quien lee el texto del testimonio.

En la primera el general en retiro da cuenta de sus datos personales y su carrera militar en el Ejército desde sus inicios hasta su paso a retiro de la institución. Detalla todas las funciones que realizó y entre las que se encuentran su calidad de subdirector de la CNI y destinaciones diplomáticas en Argentina.

Luego Fernando Arancibia Reyes agrega un detalle de sus labores en la CNI y asegura que luego que fue nombrado en el cargo tomó "conocimiento de lo relativo a los recursos económicos, materiales y de personal, como además de algunos aspectos relacionados con las labores de inteligencia llevadas adelante en la Central, una vez que la información era analizada y el Estado Mayor emitía un informe de inteligencia", dice el testimonio.

La anterior declaración revela a lo menos dos hechos esenciales que podrían resultar significativos para las investigaciones por violaciones a los derechos humanos. En primer lugar que el subdirector del organismo manejaba los recursos del servicio y segundo que el Estado Mayor instruía a la CNI de algunos aspectos que consideraba importantes para las labores de inteligencia nacional, dentro de las que se podría enmarcar la remoción de cuerpos de desaparecidos.

Luego el entonces subdirector de la CNI da cuenta de los materiales que poseía el organismo y dentro de lo que se encontraban una serie de elementos que "misteriosamente" desaparecieron con el paso del tiempo y que esencialmente se refieren a como se archivaba la información que recolectaba el organismo.

"Recuerdo que se tenían vehículos, equipos de radio, elementos computacionales, instrumentos apropiados para reducir información a microfilm, armamentos", afirma el militar retirado. Así reconocó que la CNI recopilaba datos y que mantenía computacionalmente esos archivos, sin embargo esa información ha sido sistemáticamente negada a tribunales y el Ejército asegura que la destruyó con el paso del tiempo.

Finalmente, el ex subdirector de la CNI reconoce que personal ajeno a las instituciones militares se desempeñaba en el organismo y da cuenta que esas labores no sólo eran conocidos por los organismos castrenses, sino que también por a lo menos dos ministros de Estado que tenía que aprobar el pago de sueldos.

"Recuerdo que también trabajaban algunos civiles los que se contrataba con un decreto firmado por los ministerios de Interior y Hacienda", asegura el general en retiro Fernando Arancibia Reyes, quien luego firma la declaración expresando su conformidad con lo leído en el texto que el ministro Muñoz le puso enfrente

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El Siglo

10 de junio 2009

Un documento secreto de la CIA revela impresionantes antecedentes sobre el asesinato del ex presidente Frei

Las estremecedoras revelaciones del documento adjunto forman parte del archivo que mantiene la Agencia Central de Inteligencia, CIA, en la Embajada de los Estados Unidos en Santiago.

Las razones y las circunstancias por las cuales dicha documentación obra en nuestro poder, serán dadas a conocer primero en los respectivos tribunales que investigan los temas y casos concernidos, por una cuestión de elemental imperativo de deber cívico.

Por el momento, podemos decir que se trata de un conjunto de aproximadamente cuarenta documentos, que totalizan más de doscientas páginas, las que iluminan con perturbadores destellos y contribuyen a comprender la particular configuración de la transición chilena, la actuación de la clase política dentro de ella, y la acumulación originaria de ciertos grupos empresariales del país, de una manera que el documento adjunto no es más que un anticipo.

Sin perjuicio de lo anterior, y puesto que el conocimiento de estos antecedentes constituye no sólo un derecho ciudadano, sino también un área oscura de nuestra historia que merece ser develada, estamos en condiciones de adelantar que la totalidad de la información será publicada en forma de un libro que aparecerá no bien finalice nuestra propia investigación, cotejo y verificación de los mismos.

Mientras tanto, los originales de los documentos, y una copia legalizada de cada uno de ellos, permanecerán en custodia en dos notarías distintas, desde donde un mecanismo para hacerlos públicos de manera inmediata, se activará en caso de cualquier eventualidad.

Nomenclatura

El informe con el cual inauguramos la publicación de los Documentos Secretos de la CIA en Chile, corresponde a la traducción de una recopilación de información relativa a las operaciones Coihueco, nombre cifrado del asesinato de Tucapel Jiménez; Valquiria, nombre cifrado del asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva y Cóndor 2, nombre cifrado del asesinato del químico Eugenio Berríos, que registra entradas los años 1984, 1986 y 1999.

El original en inglés fue enviado a Washington DC, bajo la clasificación Secreto-3290, mientras que la anotación Eyes Only implica que se trata de un documento de solo lectura, indicativo de su alta confidencialidad.

Hasta donde sabemos, WSA es la dependencia encargada del seguimiento y la intervención en los principales medios de comunicación. AMCO, Comunicaciones Americanas, es el departamento de comunicaciones de la embajada. APO, es una sección dependiente de la CIA en cualquier país, la cual establece que la documentación con la denominación "APO" solo la puede manejar y compilar "personal autorizado", el cual sólo una vez chequeada, la envía a las otras dependencias. Una vez que APO la compila, ARA ingresa la documentación a un archivo de registros en la estación local de la CIA, sobre la base de la información suministrada por los equipos operativos. Específicamente, en el caso de documento adjunto, la que suministraron los grupos G12 y G14, encargados de la infiltración de las áreas política y sindical, los cuales, por lo demás, siguen en plena actividad.

La veracidad de la información contenida en el documento Copia de Acción 9091 a 9097, corresponde determinarla a los tribunales competentes, los cuales tienen las facultades, atribuciones y medios para hacerlo.

Por nuestra parte, la decisión de publicar dicho documento obedece, tanto a los antecedentes que le puede entregar al Ministro en Visita, Alejandro Madrid, que no por casualidad acumula la investigación de los casos Frei y Berríos, como a los resultados de nuestro propio cotejo de la información, que de manera suficiente para la norma, la ética y el método periodístico, apunta a la autenticidad de los datos.

Mérito judicial

El desglose de la información del acápite 9091, relativo a la Denominación Operativa Coihueco, esto es, el asesinato de Tucapel Jiménez Alfaro, acaecido en 25 de febrero de 1982, no ofrece diferencias sustantivas respecto de la investigación del Ministro en Visita Sergio Muñoz, pero suministra algunos antecedentes no conocidos. Por de pronto, la participación, en diversos grados, de los generales Arturo Alvarez Sgolia, Hernán Ramírez Rurange, Humberto Gordon y Fernando Torres Silva, del mayor Carlos Herrera Jiménez, del coronel Arturo Silva Valdés y de los suboficiales Miguel Letelier Verdugo y Mnauel Contreras Donaire, aparece acreditada hasta el punto de la condena de la mayoría de ellos.

En cambio, en el fallo no aparece establecida la intervención de la UAT, Unidad Especial de Inteligencia Militar según el documento de la CIA, una escasamente conocida unidad de intervención directa, que respondía directamente a Pinochet, por encima del mando jerárquico de los servicios de inteligencia formales, y que aparece directamente implicada en los homicidios de Tucapel Jiménez, Eduardo Frei, Eugenio Berríos y Gerardo Huber Olivares, bajo el móvil de “neutralizar” potenciales amenazas para la dictadura en los dos primeros casos, y de prevenir posibles filtraciones de esas operaciones a los tribunales, en los dos segundos.

Tampoco existe novedad respecto a la participación de la Brigada Sindical de la CNI y de la Secretaría General de los Gremios en las labores de inteligencia previa y encubrimiento posterior. Los nombres de Misael Galleguillos, Raúl Lillo Gutiérrez, Miguel Hernández, Francisco Ferrer Lima, Valericio Orrego y Eduardo Arriagada Rehren, aparecen profusamente mencionados en el proceso, lo mismo que Jovino Novoa Vásquez, actual Presidente del Senado. Pero el informe de la CIA implica al Ministro del Interior de la época, Sergio Fernández Larraín, y agrega dos nombres que no aparecen en la investigación: Nelson Hernández Franco, al cual el mismo documento identifica posteriormente como enlace con Agustín Edwards, y Luis Becerra, quién por cerca de veinte años se desempeñó como chofer de Eduardo Frei Montalva.

Una secuela inquietante emerge del cotejo de las fechas consignadas en el documento -1984, 1986 y 1999- en circunstancias de que mientras lo conoció el Ministro Sergio Valenzuela Patiño, el proceso estuvo virtualmente paralizado, y que sólo en los últimos dos años previos al fallo, registrado el 5 de agosto de 2005, el Ministro Sergio Muñoz logró desentrañar la trama.

Esto significa, ni más ni menos, que desde 1984, y en todo caso en 1999, la CIA, y por tanto el gobierno norteamericano, tenían acabado conocimiento de la conspiración para asesinar a Tucapel Jiménez, atribuida a Pinochet en persona, y de los implicados en la misma. Es fácil deducir el poder de negociación que asigna la posesión de información de semejante calibre.

Operación Valquiria

El segundo capítulo se inicia con una información hasta hoy desconocida.

En clave operativa, el asesinato del ex-Presidente Eduardo Frei Montalva, se denominó Operación Valquiria, el mismo nombre utilizado por los conspiradores que intentaron acabar con Adolfo Hitler, mediante un atentado con explosivos, el 20 de julio de 1944.

Muchos de los nombres de los involucrados se repiten porque, según el informe de la CIA, “se crearon dos frentes de acción paralelos para el desarrollo de estos dos objetivos, Valquiria y Coihueco”. A mayor abundamiento, precisa que “a través de la Unidad Especial de Inteligencia Militar, UAT, la cual depende directamente del Comandante en Jefe General Augusto Pinochet, se desarrolla unidad operativa Valquiria, DC. Su objetivo principal era neutralizar y eliminar a Eduardo Frei Montalva”.

Siempre según el documento, de los aspectos económicos y logísticos se encargó la empresa Elissalde y Poblete, una de las fachadas que utilizaba la DINA para financiar sus operaciones. Nombres como los de Luis González Sepúlveda, Juan Jara Quintana, Alicia Uribe, Alejandro Campos, Fernando Arancibia Reyes y Fernando Suau Baquedano, aparecen frecuentemente mencionados tanto en procesos judiciales como en páginas de periodismo de investigación.

En los aspectos operativos intervinieron, según el documento, la Dirección de Inteligencia del Ejército, DINE; la Unidad de Contraespionaje, CIE; el Comando de Apoyo Táctico, CAT; el Departamento Exterior de la Central Nacional de Informaciones, CNI y el Complejo Químico del Ejército, IST.

Entre los nombres, figuran agentes que también aparecen mencionados en los asesinatos de Eugenio Berríos, y/o de Tucapel Jiménez, casos de Fernando Torres Silva, Hernán Ramírez Rurange, Eugenio Covarrubias Valenzuela, Arturo Silva Valdés y Raúl Lillo Gutiérrez, todos los cuales están sometidos a proceso por el Ministro Alejandro Madrid, en el caso Berríos.

En palabras del informe de la CIA, el asesinato del ex-Presidente Frei se produjo por la inoculación, en cada una de las cuatro operaciones quirúrgicas, de sustancias tales como gas mostaza y el bacilo Clostridium Botulinum, ingresado por agentes de la DINE infiltrados en la Cancillería chilena.

El documento reporta acciones directas o indirectas, de los doctores Patricio Silva Garín, Augusto Larraín Orrego, Eduardo Wainstein, Rodrigo Vélez Fuenzalida, Sergio Virgilio Bocaz, Pedro Samuel Soto, Helmar Rosenberg, Eduardo Arriagada Rehren, Sergio Rosende Oyarzún, Alejandro Goic y Enzo Fujide. En la faena de embalsamar el cadáver y bloquear los indicios de las toxinas, aparecen mencionados los doctores Patricio Rojas Saavedra, Patricio Silva Garín, Hernán Barahona, Helmar Rosenberg y Sergio González Bombardiere, así como el auxiliar Humberto Gallardo.

Para el suscrito, ninguna de estas informaciones constituye una novedad, toda vez que se ajusta con milimétrica precisión a las líneas de investigación que lleva adelante el Ministro Alejandro Madrid, como consignamos en las ediciones 1447 y 1437. Pero es posible que al Ministro le interese interrogar a Juan Renán Quintana, María Eugenia Valenzuela y Julio Lobos Romero.

Se presume que el Ministro Alejandro Madrid expedirá sus primeras resoluciones en el curso de este año. Por tanto, resulta altamente llamativo que la CIA maneje esta información, al menos desde 1999.

Paquete Berríos

Muchos de los nombres, como Ramírez Rurange, Covarrubias Valenzuela, Silva Valdés, Lillo Gutiérrez, y Herrera Jiménez reaparecen en la operación de “extracción” del país y posterior asesinato del químico Eugenio Berríos, porque, según el documento de la CIA, también fue una operación realizada por la UAT. Para hacer corto el cuento, todos los nombres que aparecen en los acápites 4, Paquete Berríos; 5, Extracción de Chile y 6, Ejecución Paquete Berríos, están sometidos a proceso por el Ministro Alejandro Madrid por su participación en diversos grados en el asesinato del químico, acaecido entre enero y marzo de 1993, en Uruguay.

La mayor novedad que aporta el documento dice relación con el hecho que habría sido una delación de la estación de la CIA en Buenos Aires, la que permitió la detención de Herrera Jiménez; un dato no menor, pues a su regreso a Chile, fue uno de los primeros en romper la cadena de lealtades, toda vez que empezó a entregar información clasificada que conduciría al esclarecimiento del asesinato de Tucapel Jiménez.

Edwards y Cía.

En las partes donde el documento logra el clímax en materia de impacto y novedad es en los títulos 7, Operaciones Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia; 8, Objetivos de Inteligencia y Operaciones Criminales y 9, Lavado de Activos y Financiamiento Operativo.

Por de pronto, en la planificación, desarrollo de medios logísticos y empresas utilizadas para el encubrimiento de acciones de la Escuela de Inteligencia del Ejército, EIE; Dirección Nacional de Inteligencia del Ejército, DINE; Unidad Especial de Inteligencia Militar, UAT y Central Nacional de Informaciones, CNI, el documento implica a Augusto Pinochet Ugarte, Agustín Edwards Eastman, propietario de la Empresa El Mercurio S.A.P, y a su primogénito, Agustín Edwards del Río.

El informe agrega que Pinochet le encargó personalmente la planificación, desarrollo y ejecución de las operaciones Valquiria y Coihueco al entonces mayor Arturo Silva Valdés. A mayor abundamiento, sostiene que en ambas operaciones se utilizó personal activo y en retiro del Ejército, el cual fue traspasado, en palabras del documento, al servicio privado de seguridad de Agustín Edwards Eastman y Agustín Edwards del Río, “colaboradores e informantes de esta dependencia desde 1968”. Agrega que se utilizó como enlaces a Arturo Silva Valdés, Nelson Hernández Franco, Marcelo Sandoval, Nelson Román, Erika Silva y Eduardo Martínez Wogner.

Este antecedente corrobora la crónica publicada por el desaparecido diario Siete + 7, el 1 de agosto de 2003, denominada Yo Amé a un Asesino, firmada por las periodistas Verónica Foxley y Mónica González, que sobre el retiro del Ejército de Arturo Silva Valdés, relató:

“Sus planes los materializó en 1994. Nació Vanward. Y en septiembre de 1994, lo enviaron en comisión de servicio a trabajar para la seguridad personal de Agustín Edwards, el dueño de El Mercurio. En esa misión se unieron a Valdés Nelson Hernández Franco, también miembro de la unidad secreta de la DINE y que se desempeñó en la CNI bajo la chapa “Marcos de la Fuente”, procesado por el asesinato de Tucapel Jiménez; Marcelo Sandoval y Nelson Román. Hubo también una mujer: Erika Silva. Todo el equipo quedaría más tarde encabezado por el mayor Eduardo Martínez Wogner, quien fue ayudante del director de la CNI Humberto Gordon”.

Por lo tanto, es posible que dicha información ya esté asentada en el proceso que conoce el Ministro Alejandro Madrid. Pero también entra dentro de las probabilidades que desconozca la información relativa al lavado de activos para el financiamiento de acciones operativas, para lo cual se creó una red de empresas de fachada, tales como Serprotec S.A.; Consultsistem Chile S.A.; Inversiones Canelo Seis, Compañía de Inversiones Nacionales; Inmobiliaria Santa Raquel, Ecogas, Focus Investment y una empresa que no identifica, la que estaría vinculada a Jovino Novoa Vásquez, entonces editor de informaciones del diario El Mercurio.

Nuestra propia investigación arrojó resultados sorprendentes, y en muchos casos concordantes con la información del documento de la CIA. .

Serprotec S.A. es una empresa constituida por escritura publicada en el Diario Oficial el 18 de agosto de 1992, y cuyos socios son Inversiones Canelo Seis y Cía, con un aporte de 4.900.000 pesos y Juan Luis Armando Herrera Villena, que aportó la suma de 10.000 pesos.

Consultsistem Chile S.A. es una sociedad constituida por escritura publicada en el Diario Oficial el 15 de octubre de 1996, que registra un capital suscrito y pagado de 6.000.000 de pesos, aportado en partes iguales por los socios Arturo Rodrigo Silva Valdés y Eugenio Augusto Covarrubias Benavides.

Canelo Seis es una sociedad de inversión constituida el 3 de septiembre de 1986, por Agustín Edwards Eastman y la Compañía de Inversiones Samotracia, integrada por Javier Duarte García de la Huerta y Jorge Eyzaguirre Correa, formada con la finalidad de triangular y licuar la cuantiosa deuda que por entonces acumulaba la Empresa El Mercurio S.A.P., ascendente a 5,2 millones de Unidades de Fomento, equivalentes al día de hoy a 109 mil 111 millones de pesos, o sea, poco más de 190 millones de dólares.

La Operación Salvataje de El Mercurio concluyó el 8 de marzo de 1990, esto es, el día hábil inmediatamente anterior a que la dictadura abandonara formalmente el poder, con cuantiosos créditos concedidos por el Banco del Estado, entre muchas otras maniobras, mientras lo presidía Alvaro Bardón Muñoz. La querella entablada por Andrés Sanfuentes, Presidente del Banco del Estado en 1990, estableció que la pérdida patrimonial directa del Banco con las citadas operaciones, ascendió por lo menos a 25 millones de dólares, equivalentes al 70% de la utilidad del Banco en el balance de 1989, y al 8% de la totalidad de su capital y reservas.

La primera referencia sobre Inversiones Nacionales S.A. en el Registro Nacional de Socios y Sociedades de la Cámara Nacional de Comercio, remonta al 6 de junio de 1989, cuando aparecen como socios Mauricio Andrés Parot Medina y Mikel Ugarte Larrazábal. La siguiente glosa de interés aparece en el Diario Oficial del 28 de febrero de 1992, con Inversiones Nacionales S.A. ya convertida en matriz del holding empresarial de Francisco Javier Errázuriz, con sus filiales Comercial e Industrial Unimarc; Hipermarc Internacional, Inversiones Salmones Unimarc, Compañía Minera Nacional e Ingeniería e Informática Nacional, entre otras que aparecen en la escritura.

No menos sorprendente es la vinculación societaria que el rastreo de las escrituras permite establecer entre Comercial Canelo S.A. e Inversiones Nacionales S.A., de Francisco Javier Errázuriz.

En el extracto del notario Iván Torrealba, publicado el 10 de junio de 1994, en el Diario Oficial, se lee:

“Con fecha 18 de mayo de 1994 se redujo a escritura pública ante mí, acta de Junta Extraordinaria de Accionistas de Comercial Canelo S.A., en la cual los accionistas Agustín Edwards Eastman, Inversiones Nacionales S.A. y Agustín Edwards del Río, acordaron la división de Canelo S.A. en dos sociedades, distribuyéndose entre ellas el patrimonio, activos y pasivos, en la forma y términos acordados en la Junta”, estableciéndose un capital ascendente a $ 4.835.928.564, dividido en 1.450.000.000 acciones nominativas sin valor nominal.

Los vínculos entre Inversiones Canelo Seis e Inversiones Nacionales se reproducen en la Sociedad de Inversiones Rahue S.A., constituida el 20 de diciembre de 2008, y en la Sociedad de Inversiones Pozo Almonte, publicada en el Diario Oficial el 4 de octubre de 2008.

Nuevas revelaciones de los Documentos Secretos de la CIA, serán dadas a conocer en la medida en que la verificación y cotejo de antecedentes arroje resultados convincentes y comprobables._________________________________________________________________________________

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