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Patricio Osvaldo Acevedo Trujillo

General de Ejercito

Director de Logística del Ejército

C.I.: 4.335.065-k
Domicilio: Avenida las Flores 958, Comuna de Pudahuel, Santiago
Teléfono: 26016207
 

 

Patricio Osvaldo Acevedo Trujillo curso en la Escuela de las Américas en enero de 1974. Pertenecía a la dirección de la Escuela de Paracaidistas en 1973 y esta directamente involucrado en los crímenes cometidos en ese lugar. 

En los días inmediatos al golpe de estado, la Escuela de Paracaidistas estaba comandada por el general Alejandro Medina Lois y el vicecomandante era el general  Carlos Parera Silva.

El día 15 de septiembre de 1973, Carlos Parera dio la orden de ejecutar a Javier Sobarzo Sepúlveda, Enrique Toledo Garay, Luis Barraza Ruhl, Jorge Piérola Piérola, Julio Martínez Lara, Alberto Ampuero Angel y David González Venegas.

Todas estas personas habían sido comandos paracaidistas y dados de baja del ejercito en 1970 acusados de vinculaciones con el MIR.

En Septiembre de 1973 estas personas fueron arrestadas y sometidas a brutales cesiones de torturas en las inmediaciones de la Escuela de Paracaidistas.

Después del fusilamiento, algunos de los cuerpos de estas personas  se encontraban desaparecidos, pero sus restos fueron ubicados en el patio 29 del Cementerio General. Los cuerpos de los cuatro primeros permanecen aun sin ser hallados. En este alevoso crimen participaron:

Carlos Parera Silva, General                                             Patricio Acevedo,  General

Rafael Sánchez Vera, Brigadier                                         Renato Alarcón Carrasco, Coronel

Carlos Sarabia Vera, Mayor                                                Domingo Cortés, Suboficial mayor

Fidel Segovia Rojas, Suboficial                                          Hernán Arancibia, Suboficial

En Octubre de 1973, parte de este grupo de oficiales formaron parte de la comitiva que causo la muerte a 15 personas en Liquiñe, en las cercanías de Valdivia. Así lo afirmo en una declaración judicial el teniente coronel (r) Arturo Bosch González.

Los asesinados eran campesinos que trabajaban en el complejo maderero Panguipulli. Sus familiares afirman que la noche del 11 de octubre de 1973 los 15 fueron fusilados y sus cuerpos, arrojados al río Toltén. En los días siguientes, lugareños vieron los restos corriente abajo. Según sus testimonios, los cadáveres estaban amarrados de pies y manos. Algunos iban al interior de sacos. Otros, incluso, presentaban la amputación de sus cabezas.

La lista de Bosch
Extracto de la declaración judicial del teniente coronel (r) Arturo Bosch González.
(18 de diciembre de 2003)

“Debo señalar que la brigada partió desde Santiago en dirección al sur a fines del mes de septiembre de 1973 o a principios del mes de octubre de ese año, manteniéndose en el sur del país en forma ininterrumpida hasta poco antes de la navidad, no recuerdo la fecha exacta de regreso.

“En esa brigada, según recuerdo, ejercía mando, además de Patricio Larraín Landaeta, el capitán Sergio Candia Muñoz, quien era oficial de la Escuela de Paracaidistas, Hernán Saldes, Carlos Rafael Parera Silva, Fernando Martínez González, Patricio Acevedo Trujillo, Emilio Timmermann Undurraga, Armando Hormazábal Marré, Hyram Eduardo Díaz, Hugo Jaque Valenzuela, Manuel Pérez Santillana, Alfredo Román Herrera, Juan Delmás Ramírez, Cristian Labbé Galilea. No estoy seguro si concurrió al sur el oficial Alfredo Vicuña Oyazún.

El Informe de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación relata de esta manera los crímenes de la Escuela de Paracaidistas en 1973

Alberto Arnoldo Ampuero Angel, Daniel Germán Estrada Bustos, David Héctor González Venegas y Enrique Alfonso Toledo Garay, murieron por múltiples heridas de bala con salida de proyectil, según se consigna en su Informe de Autopsia, Certificado Médico de Defunción, Certificado de Defunción y Certificado Médico de Defunción del Instituto Médico legal, respectivamente.

Todos ellos integraron un grupo de boinas negras de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales de Peldehue, hasta 1970. Ese año, fueron dado de baja junto a un grupo de compañeros de armas debido, según se publicó profusamente en la prensa de la época, a las vinculaciones que mantenían con partidos de la Unidad Popular. Después de ese hecho, Alberto Ampuero, David González y Enrique Toledo ingresaron a trabajar a la entonces Dirección Nacional de Abastecimiento Nacional (DINAC), y Daniel Estrada se dedicó a trabajar como comerciante particular.

Todos ellos fueron detenidos en días posteriores al 11 de septiembre de 1973 y conducidos al Regimiento de Fuerzas Especiales del Ejército, en Peldehue, y luego, ejecutados por sus ex compañeros de armas, entre las 6:00 horas y 22:00 horas del día 15 de septiembre de 1973.

Alberto Ampuero y David González fueron detenidos el 13 de septiembre en el sector denominado Los Secos de la localidad de Colina. Posteriormente sus nombres aparecieron en unas listas de fallecidos publicadas en el Instituto Médico Legal, donde fueron encontrados por sus familiares.

Daniel Estrada fue detenido alrededor de las 9:00 horas del 12 de septiembre en el Hotel Real, en la comuna de Estación Central, donde se encontraba alojado. Sus familiares, después de una intensa búsqueda, también encontraron su cuerpo en el Instituto Médico Legal.

Enrique Toledo fue detenido alrededor de las 13:00 horas del 15 de septiembre, en su domicilio ubicado en Colina. Su familia lo buscó intensamente en la Escuela de Paracaidismo, en el Instituto Médico Legal y en diferentes centros de detención sin obtener noticias acerca de su paradero. Durante el año 1991, por peritajes y cotejos de huellas realizados en una investigación del Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, en relación con el desaparecimiento de otras personas, se constató que el Protocolo de Autopsia Nº 2557/73, practicado sobre un «NN masculino», le correspondía, y que había sido inhumado en esa calidad en el Patio N`- 29 del Cementerio General de Santiago.

Durante los últimos meses de 1973, seis integrantes del señalado grupo de ex paracaidistas, fueron detenidos en circunstancias similares por sus mismos ex compañeros de armas. Todos fueron conducidos al recinto que mantiene el Ejército en Colina en el sector de Peldehue y su suerte fue invariablemente la misma. Mario Melo Pradenas, Javier Sobarzo Sepúlveda, Luis Barraza Ruhl, permanecen actualmente en calidad de detenidos desaparecidos, y Julio Martínez Lara está muerto; sus casos aparecen consignados en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, como víctimas de violación de derechos humanos. Jorge Vicente Piérola Piérola permanece en calidad de detenido desaparecido, y Ricardo Guillermo Pardo Tobar también fue ejecutado; sus casos fueron calificados como víctima de violación de derechos humanos por esta Corporación.

El resto del grupo de ex-militares salió del país por la vía del asilo político a fines de 1973.

Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, el Consejo Superior llegó a la convicción de que Alberto Amoldo Ampuero Angel, Daniel Germán Estrada Bustos, David Héctor González Venegas y Enrique Alfonso Toledo Garay, encontrándose detenidos, fueron ejecutados extrajudicialmente por agentes del Estado. Por tal razón, los declaró víctimas de violación de derechos humanos.

Con posterioridad a la calificación de este caso, con fecha 27 de marzo de 1993, el Vigésimo Segundo Juzgado del Crimen de Santiago dictó una resolución en la investigación que instruye por inhumación ilegal en el Patio No 29 del Cementerio General, ratificando que el Protocolo de Autopsia N2557/73, atribuido a un «NN Masculino» correspondía a Enrique Alfonso Toledo Garay; y ordenó inscribir la defunción a su nombre y entregar sus restos a sus familiares.

 

Fuentes de Información: El Mostrador; The Clinic; El Mercurio; Informe Rettig; Archivo Memoriaviva


El Mercurio

28 de Noviembre 2004

General (r) Parera admitió que en Peldehue se detuvo gente

El general (r) Carlos Parera Silva reconoció ante el juez Sergio Muñoz que la Escuela de Paracaidistas en Peldehue fue un lugar de detención y que por ahí pasaron desaparecidos.

Parera además habría asumido su responsabilidad de mando en el caso de los siete ex boinas negras del Ejército que fueron dados de baja el año 1970 tras acusárseles de tener vínculos con el PS y el MIR.

Fue tras esa declaración que el ministro Muñoz decidió dejarlo en libre plática, contrario a lo que ocurrió con el general (r) Patricio Acevedo, detenido el viernes, y con el brigadier Rafael Sánchez Vera, el coronel Renato Alarcón Carrasco, el mayor Carlos Saravia Vera, el suboficial mayor Domingo Rosario Cortés, y de los suboficiales Fidel Segovia Rojas y Hernán Arancibia Rosas. Todos ellos quedaron incomunicados.

Parera Silva se encuentra detenido en el Batallón de Policía Militar (BPM) a la espera que el juez resuelva sobre su situación procesal esta semana.

El año 73, el general (r) Parera era el tercero en la línea de mando del recinto. El segundo era el general Rodrigo Sánchez Casillas, quien fue interrogado por Muñoz y dejado en libertad.

La Escuela de Paracaidistas estaba a cargo del general Alejandro Medina Lois, quien dijo que declararía el miércoles o jueves.

Ayer, Alejandro Medina Lois concurrió al BPM y visitó a Carlos Parera para "darle respaldo moral".

El general retirado dijo a El Mercurio: "Es un deber como amigo, como antiguo superior de él, en una situación en la cual está siendo tratado injustamente".

El general (r) aseguró no haber conversado sobre las declaraciones prestadas por Parera al juez.

-¿Por qué él quedó en libre plática?

"Eso está dentro de las atribuciones del ministro: si requiere o no requiere presionar. Pero la presión es bastante siniestra, porque es sicológica, para ver si cambian sus declaraciones o dan algo que no dieron. Puede ser que, viendo al general Parera como es, supo que no sacaba nada. Pero estoy generalizando, no tengo ningún antecedente".

-¿La Escuela fue un centro de detención?

"Jamás. Nunca fue centro de detención ni menos de tortura, que es lo que está de moda. Estábamos en algo mucho más importante: esta unidad era la reserva del comandante en Jefe del Ejército, dependía de mi general Pinochet. Entre otras tareas que eran permanentes estaba la seguridad de él y de su familia. También participar en operaciones de la brigada especial contra guerrilla, desarrollar cursos de comandante de unidad de contraguerrilla y la posibilidad de conflicto limítrofe".


El Mercurio

27 de Noviembre de 2004

Desaparición y ejecución de ex paracaidistas: Muñoz retoma caso de derechos humanos y detiene a dos generales

El juez privó de libertad a los generales (r) Carlos Parera y Patricio Acevedo, a quien incomunicó, lo mismo que hizo el jueves con otros seis ex uniformados por este proceso.
El ministro Sergio Muñoz, quien además del caso Spiniak y de las cuentas del general Augusto Pinochet en el Banco Riggs de Estados Unidos tiene a su cargo la investigación de causas de derechos humanos, retomó una de éstas y ordenó la detención de los generales en retiro del Ejército Carlos Parera Silva y Patricio Acevedo. A este último lo dejó incomunicado.
La determinación la adoptó luego de interrogarlos ayer en el Hotel Militar de Providencia por la desaparición y ejecución en septiembre de 1973 de ex integrantes del Comando de Paracaidistas del Ejército, conocidos como "boinas negras".
Tras los interrogatorios, el magistrado dejó en libertad por falta de méritos a otro general (r) -Rodrigo Sánchez Casillas-, mientras se espera que la próxima semana tome declaración al ex director de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales, general (r) Alejandro Medina.
La detención de Parera y Acevedo se suma a la de otros seis militares en retiro -tres oficiales y tres suboficiales- aprehendidos el jueves en la noche por su vinculación con el mismo caso.
Las pesquisas del juez Muñoz apuntan a aclarar la participación de estos ex uniformados en la desaparición de cuatro ex paracaidistas y en el fusilamiento de otros tres, quienes habían sido exonerados del Ejército en 1970, luego de que se les acusara de estar vinculados al PS y al MIR.
Según antecedentes recogidos en la investigación, éstos habrían sido detenidos tras el golpe en Peldehue por oficiales activos de esa misma unidad.


El Siglo

13 de Octubre 2013

Entretelones del pacto de silencio de Cheyre

El entonces brigadier general Juan Emilio Cheyre Espinosa adhirió a un “Acuerdo Solemne” de complicidad y obediencia al “capitán general” Augusto Pinochet renovado por 44 “brigadieres generales” el viernes 5 de enero de 1996. Los generales fueron convocados para suscribir una suerte de escritura de ese pacto por el entonces “mayor general” Guillermo Garín Aguirre, en esos días comandante en jefe subrogante del ejército por vacaciones de su jefe.

El curioso documento, de 5 hojas tamaño oficio, quedó “bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército”, coronel Jaime Lepe Orellana, quien en la última página escribió “Tomé conocimiento” y añadió su rúbrica debajo de los 44 generales. Muchos miembros del alto mando convocados por Garín vinieron a firmar desde sus divisiones o guarniciones a lo largo del país, incluso otros viajaron desde el exterior, como Cheyre Espinosa, quien aparece como Jefe de la Agregaduría Militar de Chile en España.

Las dos caras de Cheyre

"Lo invito a que rompa los pactos de silencio y cuente dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos”, le pidió a Cheyre el argentino Ernesto Lejderman Ávalos, en un “cara a cara” del programa El Informante transmitido en vivo por Televisión Nacional (TVN) el 21 de agosto (1). “¿Qué pasó con mi papá y mi mamá? Lo invitó a que le dé contenido a sus palabras", insistió el hijo del argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Ávalos, ambos asesinados en el Valle de Elqui por una patrulla militar probablemente integrada por Cheyre, el 8 de diciembre de 1973. Sobrevivió el niño de 2 años Ernesto Lejderman Ávalos, quien fue entregado al cuidado de unas monjas de La Serena. ¿Quién lo llevó donde las monjas? El entonces teniente de ejército Juan Emilio Cheyre Espinosa, de 26 años.

Cheyre aseguró desconocer la información sobre el paradero de los desaparecidos solicitada por Lejderman. En el programa de TVN, conducido por Juan Manuel Astorga, el ex comandante en jefe del ejército dijo: "No puedo aportar más porque no sé más". Aunque era el ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, el jefe del regimiento Arica de La Serena, afirmó que no participó –ni tampoco supo– de violaciones de derechos humanos. Cheyre dijo que las violaciones las cometió un “grupúsculo” (empleó exactamente ese término preciso) que tenía más poder que los mandos regulares. Pero este “acuerdo solemne” de 1996 indica que formó parte del partido del poder en el ejército, el “grupúsculo” del alto mando identificado con el jefe supremo.

El ex comandante en jefe salió del estudio de TV derrotado por un hombre más joven que nunca perdió el control. Al par de días tuvo que abandonar la presidencia y la membresía del consejo directivo del Servicio Electoral (Servel), el organismo responsable de las elecciones. Enseguida, se renovaron otras denuncias en su contra, algunas formuladas sin eco cuando era jefe del ejército, otras de data más reciente.

El poder judicial tiene ahora la oportunidad de insistir, si efectivamente tiene interés real en establecer dónde están los cuerpos de los desaparecidos, sobre todo después que la Corte Suprema reconoció el 6 de septiembre "las graves acciones y omisiones que en ese entonces se incurrió" y comprometió "sus mejores esfuerzos en el esclarecimiento de esta clase de delitos, e insta a todos los jueces de la República y funcionarios del Poder Judicial a persistir en tal tarea, como también al reconocimiento y promoción de los Derechos Humanos, tal cual lo prescribe la Constitución Política de la República" (2). Aunque parezca imposible, el ejército debería hacer un gesto parecido.

Cheyre reveló por TVN que no “pescó” el Informe Rettig cuando ese macizo documento oficial, que registra las violaciones a los derechos humanos acaecidas bajo la dictadura de 1973-1990, apareció en febrero de 1991 (3), sino que lo leyó recién en 1998, pese a su alta investidura castrense. Esta omisión lo deja mal parada la imagen cultivada de “intelectual” de un ejército nuevo que supera el pinochetismo.

Complicidad activa

Mecanografiado en tipografía “solemne” para el gusto castrense, pero dificultosa de leer, esta “declaración solemne” se inscribe en la liturgia del culto a la personalidad. Es un manifiesto político-religioso de fe irrestricta en el jefe que hoy resulta bastante cursi y pueril como pieza “literaria” Evoca los usos norcoreanos del poder y refleja el férreo control del capitán general y su brazo derecho –Garín– sobre las mentes de la oficialidad superior, convertida en una rara especie de “partido político de cuadros”, bajo la conducción irrestricta de un bien amado y querido líder supremo de poderes omnímodos. Dos firmantes se agregaron tarde con bolígrafo, y sus datos resultan poco ilegibles. Incluso uno olvidó ponerlos, pero estampó su rúbrica.

El texto es un solo párrafo, relativamente breve. Reproducido tal cual, con sus fallas originales de puntuación y sintaxis, declara lealtad “a todo evento”:

En Santiago, a cinco días del mes de enero del año 1996, y por decisión unánime de sus miembros, convocados a reunión por el Sr. Comandante en Jefe del Ejercito Subrogante, Mayor General Guillermo Garín Aguirre, el Alto Mando Institucional ha concordado en dejar constancia escrita de los sentimientos de invariable respeto, irrestricta lealtad, afecto y especial deferencia hacia la Máxima Autoridad del Ejército de Chile, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte; sentimientos que les inspiran para que, en los años venideros, mantengan una constante preocupación por las necesidades que le asistan en su diario quehacer, conservando toda la actual estructura de apoyo que corresponde a una autoridad de tan alta investidura. Todo ello tiene su cimiento y aliciente, en el merecido reconocimiento que todo subalterno debe testimoniar a quien es ya, una de las figuras más relevantes de la historia patria, por sus dotes de Soldado, Estadista y Servidor Público, y que, además, pasará a formar parte de la galería de personajes mas ilustres y distinguidos del siglo que nos deja.

Los altos oficiales firmantes integraban la crema y nata del poder fáctico castrense en 1996. Eran los controladores del poder real de las guarniciones y tropas. Varios nombres incluyen prospectos que más tarde serían comandantes en jefe –como el mismo Cheyre Espinosa– y otros cuantos se harían conocidos para la ciudadanía por aparecer en los medios protagonizando diferentes procesos por delitos de lesa humanidad e incluso delitos comunes como porte ilegal de armas.

El “compromiso” también tiene un sentido de autoprotección para este grupo político-militar que operó con mando vertical absoluto, bajo un clima de auto-encubrimiento propio de una mafia, mientras devastaba el país con crímenes de lesa humanidad y políticas económicas al servicio del segmento minoritario más rico, convencido de su impunidad absoluta… Y con la pretensión adicional de aspirar al respeto, reconocimiento y admiración de toda la ciudadanía …por “salvar a la patria del comunismo”. Una fotocopia de este documento ahora forma parte (fojas 80177-80181) del expediente judicial de una causa por derechos humanos.

Mientras su subalterno Garín obtenía las firmas para esta renovación del pacto de silencio, el “capitán general” –que en esos días andaría de vacaciones– continuaba al frente del ejército y seguiría en el mando hasta el 10 de marzo de 1998, para asumir como “senador vitalicio” el 11 de marzo 1998, cumpliendo la constitución hecha a su medida por él mismo. Además, como ex comandante en jefe continuaba protegido a perpetuidad por su propia carta fundamental, la misma que sigue vigente desde 1980.

Visto a la distancia, el "compromiso" parece un acto premonitorio. Todavía no ocurría nada amenazador para Pinochet. Pero la inteligencia del ejército probablemente sabría que la justicia de España investigaba su posible responsabilidad penal en "los casos de ciudadanos españoles, o de cualquier otra nacionalidad, asesinados o desaparecidos" en los años de su dictadura.

Aún faltaban más de 6 meses para que la Unión Progresista de Fiscales de España presentara –el 5 de julio de 1996– una querella por delitos tipificados como genocidio y terrorismo internacional por el Código Penal hispano. Fue el l 6 de febrero de 1997 cuando el juez Manuel García-Castellón, del Juzgado Central de Instrucción Nº 6 de la Audiencia Nacional, admitió a trámite la querella que en octubre 1998 pasó al tribunal de Garzón. El resto de la historia es conocida, pero estos son los hitos fundamentales:

Tras caer preso en Londres –16 de octubre 1998– por la orden de captura de Baltasar Garzón, y rescatado por el gobierno de la Concertación “para ser juzgado en Chile”, fue liberado por razones “humanitarias” por una decisión política solicitada al gobierno socialdemócrata de Tony Blair una semana antes que asumiera su correligionario Ricardo Lagos (2000-2006).

El “enfermo” aterrizó en Chile el 3 de marzo 2000, desechó la silla de ruedas que usó al embarcarse para impresionar a “la galería” londinense y fue recibido en Santiago por el comandante en jefe Ricardo Izurieta, entre otros otros de los firmantes del “compromiso” de 4 años atrás. Saludó triunfal a sus partidarios agitando al aire un bastón que tampoco necesitaba demasiado.

El 8 de agosto 2000 la Corte Suprema lo despojó de su inmunidad parlamentaria por 14 votos contra 6. Siguió cobrando como “senador vitalicio”, pero tuvo que renunciar el 4 de julio 2002 por insistencia de sus abogados. El 1 de diciembre 2000, el juez Juan Guzmán Tapia comenzó a procesarlo por 75 personas desaparecidas por la Caravana de la Muerte que en octubre de 1973 recorrió el país matando gente, al mando del general Sergio Arellano Starck. Sin embargo, la Corte Suprema no fue capaz de seguir el proceso y el 1 de julio 2022 dictaminó su impunidad definitiva por “demencia subcortical leve a moderada”.


Transcripción del “compromiso” y lista de firmantes

Ejército de Chile

Comandancia en Jefe

ACUERDO SOLEMNE

En Santiago, a cinco días del mes de enero del año 1996, y por decisión unánime de sus miembros, convocados a reunión por el Sr. Comandante en Jefe del Ejercito Subrogante, Mayor General Guillermo Garín Aguirre, el Alto Mando Institucional ha concordado en dejar constancia escrita de los sentimientos de invariable respeto, irrestricta lealtad, afecto y especial deferencia hacia la Máxima Autoridad del Ejército de Chile, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte; sentimientos que les inspiran para que, en los años venideros, mantengan una constante preocupación por las necesidades que le asistan en su diario quehacer, conservando toda la actual estructura de apoyo que corresponde a una autoridad de tan alta investidura. Todo ello tiene su cimiento y aliciente, en el merecido reconocimiento que todo subalterno debe testimoniar a quien es ya, una de las figuras mas relevantes de la historia patria, por sus dotes de Soldado, Estadista y Servidor Público, y que, además, pasará a formar parte de la galería de personajes mas ilustres y distinguidos del siglo que nos deja.

Firman

1) Guillermo Garín Aguirre, Mayor General, Comandante en Jefe del Ejército Subrogante.

2) Richard Quaas Bornschever, Mayor General, Jefe del Estado Mayor del Ejército

3) Jaime Concha Pantoja, mayor General, Inspector General del Ejército

4) Javier Salazar Torres, Mayor General, Director de Movilización Nacional

5) Ramón Castro Ivanovic, Mayor General, Comandante en Jefe 1er Cuerpo de Ejército

6) Hernán Ramírez Rurange, Mayor General, Cdte. en Jefe Región Militar Austral

7) Rafael Villarroel Carmona, Mayor General, Cdte. Gral. Guarnición Ejto. Reg. Metropolitana

8) Fernando Torres Silva, Brigadier General, Auditor General del Ejército

9) Eugenio Videla Valdebenito, Brigadier General, Director de Operaciones del Ejército

10) Patricio Acevedo Trujillo, Brigadier General, Director de Logística del Ejército

11) Luis Cortés Villa, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Log. del Ejército

12) Guillermo Sánchez Rojas, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Apoyo Adm. del Ejército

13) Ricardo Izurieta Caffarena, Brigadier General, Jefe Misión Militar de Chile en EE.UU. de N.A.

14) Sergio Moreno Saravia, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Institutos Militares

15) Eugenio Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, Director de Inteligencia del Ejército

16) Carlos Chacón Guerrero, Brigadier General, Cdte. del Cdo. Industria Militar e Ing.

17) Jaime Izarnótegui Valenzuela, Brigadier General, Director del Personal del Ejército

18) César Streitt González, Brigadier General, C.J. de la VII Div. Ejército

19) Alejandro Martín Junemann, Brigadier General, C.J. de la I Div. Ejército

20) Sergio Candia Muñoz, Brigadier General, Jefe Servicio de Material de Guerra

21) Víctor Lizárraga Arias, Brigadier General, Jefe del Comité Asesor del C.J.E.

22) Luis Iracabal Lobo, Brigadier General, Director de FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército)

23) Juan Lúcar Figueroa, Brigadier General, C.J. de la V Div. Ejército

24) Enrique Gillmore Callejas, Brigadier General, Director del Instituto Geográfico Militar

25) Juan Nielsen Stambuk, Brigadier General, Vice Pdte. del C.I.D.

26) Raúl Carvajal Davidson, Brigadier General, Director de Regionalización y Desarrollo del Ejército

27) Sergio Espinoza Davies, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Ing. del Ejército

28) Hugo Jaque Valenzuela, Brigadier General, C.J. VI Div. Ejército

29) Juan Emilio Cheyre Espinosa, Brigadier General, Jefe Agregaduría Militar de Chile en España

30) P. Grez (datos ilegibles)

31) Hernán Reyes Santelices, Brigadier General, Cdte. del Cdo. de Telecom. del Ejército

32) Manuel Vitis Engelsberg, Brigadier General, Jefe del Servicio de Sanidad del Ejército

33) Martín Muñoz Baeza, Brigadier General, Jefe Control y Proyectos de la JEMGE (Jefatura del Estado Mayor General del Ejército)

34) Hernán Núñez Manríquez, Brigadier General, C.J. (ilegible) I D.E.

35) Emilio Timmermann Undurraga, Brigadier General, C.J. II Div. Ejército

36) René Norambuena Véliz, Brigadier General, Jefe de la Jef. de Transportes del Ejército

37) Abraham Bustos Letelier, Brigadier General, Director de Finanzas del Ejército

38) Gonzalo Duarte García de Cortázar, Brigadier General, Obispo Castrense de Chile

39) Eduardo Covarrubias Valenzuela, Brigadier General, C.J. de la III Div. de Ejército

40) Hugo Arias Sáez, Brigadier General, Director de Instrucción del Ejército

41) Jorge Lazo Pozzi, Brigadier General, CGGE VI y VII Región y Cdte. Brig. Av. Ej.

.42) Máximo Altamirano Falkenstein, Brigadier General, Vice C.J. II Div. Ejército

43) Luis Jofré González, Brigadier General, Vice C-J. III Div. Ejército

44) Roberto Arancibia Clavel, Brigadier General, Director de la ANEPE (Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos)

Nota (del documento original): El presente documento quedará bajo custodia, en la Caja de Seguridad del Sr. Secretario General del Ejército. Tomé conocimiento.

Firmado: Jaime Lepe Orellana, Coronel, Secretario General del Ejército.


Esta pagina fue modificada el 21/10/2013

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