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CHRISTIE BOSSY JIMMY


Presentación al Informe Valech 2010.
Relato de la madre sobre la muerte de Jim Christie Bossy

Hay momentos que hacen que el alma se desgarre cuando los recuerdos amargos y tristes afloran y es lo que me sucede al comenzar este relato … el año 1973 nuestra familia vivía en la calle Wenceslao Vargas Nº823 de la población Raúl Marín Balmaceda colindante al sector de Guayacán de la Comuna de Coquimbo, cerca de allí estaban ubicados los estanques de Combustibles de la empresas Shell, Copec , por ello después del 11 de septiembre, se puso guardias la mayoría eran conscriptos muy jóvenes del Regimiento Arica, lugar que estaba custodiado para evitar un posible ataque subversivo.
El día 24 de Diciembre de ese mismo año mi hijo Jim de 7 años como las 15.00 horas fue a casa de un tío a jugar con una prima, a las 16.00 horas regreso se tomó un vaso de leche y se comió un plátano y me dice “ mama, arreglé mi ropa para venir a bañarme como las 6 para estar listo y esperar al viejito pascuero”, volvió a casa de su tío y allí fue a buscarle un vecino Rodrigo Palma, le dice Jim a su tío “jugaré un ratito ya que tengo que volver luego a mi casa”, después de eso no se supo más de ellos.
Cerca de las 19 horas fui a buscarle y nos los encontré, pregunte a muchos vecinos y amigos pero no lo habían visto, bajamos a la playa pues la playa La Herradura esta muy cerca y como las 20.30 horas di cuenta a Carabineros, me contestaron que debía estar en alguna casa, cosa imposible porque mi hijo nunca se quedaba en casa ajena, como había toque de queda me dieron un salvoconducto para salir a buscarlo, pero eso no fue posible porque al querer salir en la puerta de mi casa los militares, me dijeron que me entrará o de lo contrario “me matarían”. Los carabineros, cuando hice la denuncia me dijeron que había que esperar 48 horas, yo pensando que podría ser un rapto, les pedí que cerrarán la carretera, pero me dijeron que eso no se podía hacer.
Al día siguiente fui al lugar donde “curiosamente 4 años más apareció el cadáver de mi hijo y su amigo”, no había nada extraño todo estaba igual me subí sobre una piedra pues andaba sola, mi esposo en aquellos años estaba en el norte llego como 4 días después y mis otros dos hijos todavía eran pequeños para que me acompañaran, mire a todos lados, di aviso a Investigaciones estaba el Inspector Valdés, que nos ayudo mucho en su búsqueda, también el capitán Sergio Contador de Carabineros, fueron días de mucho dolor y angustia sin saber nada de nada.
Los primeros días del año 74 llegaron los militares Carlos Verdugo Gómez. Fernando Polanco Gallardo, Juan Emilio Cheyre a quien nadie llamo y estuvieron en casa haciendo muchas preguntas, allanaron todas las casas de la población Victor Domingo Silva a cualquiera hora de la noche, preguntando “donde estaban los niños”, “que habían hecho con ellos” e incluso a mi hermana que vivía en Santiago también le revisaron su casa. Quienes después fueron llamados a declarar. ( van documentos adjuntos de su declaración) como también el Teniente Coronel Eduardo Cruz Adaros.
El día 11 de Enero llegaron a mi casa los militares diciendo que el Comandante Ariosto Lapostol me necesitaba, al llegar allí al Regimiento me pidieron el carné y me llevaron por un pasillo, me vendaron la vista, me colocaron en una camilla me amarraron y me empezaron a dar agua tibia azucarada con varias capsulas y tabletas fueron 12 pastillas, cuando se me corrió la venda estando en la capilla me di cuenta que la persona que me estaba dando las pastillas era el doctor Díaz Pacci, rápidamente me amarraron de nuevo la vista, tocaban una música muy suave, cada vez me preguntaban que “ donde tenía los niños”, fueron interminables las veces que me hicieron la misma pregunta, hacían girar la camilla, eso me produjo mareo, deseos de ir al baño, pero ellos seguían preguntando la misma pregunta, me dolía todo el cuerpo, lo único que deseaba es que esa interrogación terminará, pero nada paso, a mi marido le decían que yo estaba con el Comandante Lapostol…cosa que no era así ya que estaba sometida diariamente a interrogaciones. Después de varios días mi marido me fue a buscar con un amigo y me encontró en una pesebrera, estaba muy sucia con la misma ropa, solo me pude bañar cuando regrese a casa, días después me dio un infarto producto según el médico de las pastillas ingeridas durante el interrogatorio, pase una semana en el hospital, posteriormente estuvimos un mes sin salir detenidos en mi propia casa, la vecina nos pasaba víveres para comer así pasaron los días con interrogaciones. Mis otros hijos que en ese entonces tenían 14 años el mayor y la chica 12, cuando ocurrió esto en diciembre fueron llevados por una amiga donde permanecieron hasta marzo del 1974.
Cosa irónica que después de 4 años el Señor Ariosto Lapostol , al encontrar los restos de mi hijo y Rodrigo nos hizo llegar a la familia una carta donde nos manifestaba su pesar por tan lamentable hecho y nos pareció burla pedirnos, que Dios nos ayude a sobrellevar este hecho, pues durante esos 4 años ellos sabían el destino de los menores y nunca nos hicieron saber.
Patricio Varela un locutor muy conocido de la Radio Minería, nos ayudo mucho, cada noche ceca de las 22.00 horas al comenzar un programa que él hacia… decía _ Donde esta Jimmy y Rodrigo esto lo repitió casi un año.
Cuando los militares llegaban a mi casa, en reiteradas ocasiones nos pedían plata para combustible, había que servirle café, se aprovechaban de la ocasión para pedir cosas. En una oportunidad llego un militar, no recuerdo el nombre pero se hacía llamar Marcelo, me pidió fotos de Jim para verlas y al final se las llevó todas, sin decirme nada pensé que luego las traería pero eso nunca ocurrió.
Sufría de dolores de cabeza constante por todas las cosas que me estaban sucediendo, no saber que le había sucedido a mi hijo y amigo, saber que esa noche de su desaparición se habían escuchados balazos, baje más de 25 kilos mi matrimonio se iba deteriorando por que en aquel entonces mi esposo no me ayudaba en la búsqueda incesante que yo hacia de mi hijo. Durante esos años no hubo parte donde no fui e incluso vaje a la Argentina donde me encontré con letreros con las fotos de los dos pequeños.
Los militares, parasicólogos se sumaban a la búsqueda, recuerdo a uno de estos parasicólogo llamado Goyo que vivía en La Serena pero trabajaba para los militares y había otro mayor que ayudaba a los militares para interrogar a los detenidos, también fue traído a mi casa – un hombre ordinario y grosero- supe después con los años que estaba preso en Santiago.
En una oportunidad fui a Santiago a ver a Patricio Varela el locutor que antes mencioné también íbamos a ver una vidente que le decían Aquima, esta mujer me interrogó, y en esos momentos llegaron no sé si eran militares y me llevaron a una casa, donde me interrogaron llegue toda mojada porque estaba lloviendo, al lugar, me tuvieron amarrada y toda la noche escuche el sonido de una gota de agua que caía en un tarro y además alumbraban la casa a cada momento estuve allí toda la noche al día siguiente me golpearon y así fue todo el día, hasta que en la noche me soltaron, llegue a la casa de unos amigos me dieron algunos medicamentos y llamaron al médico, a los días siguientes estando ya más repuesta del resfrío y los golpes propinados regrese a Coquimbo, quiero agregar que en ese interrogatorio estuvo Manuel Contreras, como yo en ese entonces no le conocía pero después por las fotos que se expusieron de él, lo reconocí, también en esa oportunidad me dieron tabletas que me dejaban muy mal.
Hoy después de 37 años recordar todo esto es muy doloroso para no solo por la pérdida de mi hijo que durante 4 años no supe que le había sucedido, también por todos los vejámenes a que fui sometida, por querer saber su paradero siempre con la ilusión de encontrarle.
El 14 de agosto del año 1977 tenía una reunión en el Centro de Madres al que concurría, estando ya lista para ir, de repente no sé por que motivo no me dieron deseos de asistir que es lo que les dije a unas amigas cuando me vinieron a buscar… en el intermedio ocurrió que unos chicos al estar encumbrando volantines, buscaron algo para ponerle de cola y encontraron enterradas unas lanas pero al tirarla asomo un huesito los niños, taparon la ropa y avisaron a su padre quien llamo a carabineros… cuando yo supe eso pensé inmediatamente en los niños, me fui caminando al lugar que quedaba muy cerca de casa ya que en esos momentos me había cambiado a un edificio de departamento que es donde hoy resido… y observe que sacaban un pelo largo, pensé que era una niñita, pero cuando levantaron la ropa pude reconocer una chaleco que yo le había tejido a Jimito, me devolví a mi casa y volvimos al lugar con mi hijo, estábamos muy preocupados, angustiados y tristes por este hallazgo, estaba el detective Valdés, Carabineros y gente del PEM que estaban picando para sacar los cuerpos. Había un carabinero chico y gordo que no me dejaba pasar, yo que estaba muy delgada no sé de donde saque fuerza para tomar al carabinero de las manos y darlo vuelta, lo tire al suelo y el detective Valdés le dice que me deje pasar pues era mi hijo el que habían encontrado, al sacarlo los detectives se llevaron los restos y me pidieron que fuese a Investigaciones a las 19.00 horas, al concurrir me mostraron toda su ropa y no cabía duda era de mi hijo. Al día siguiente sacaron a su amigo Rodrigo y los cuerpos fueron llevados a Santiago. Después de un año de estar en Santiago sus cuerpos, mi marido y el papá de Rodrigo los fueron a buscar a allí había un medico que les dijo “ yo estoy castigado y me tienen acá en el Instituto Médico Legal y la autopsia que hice me es imposible escribir la verdad me pidieron que pusiera muerte indeterminada en consecuencia que los niños los mataron con balas de grueso calibre que solo los militares la usan”. Incluso quiero acotar que en el certificado de defunción figura que fueron muertos en Santiago. Pero va adjunto un certificado de traslado de cadáver a Santiago.
Y se presume que el grupo que estaba de guardia en esos momentos fueron los que fusilaron a los niños, después escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos cuando la búsqueda de la policía, familiares y vecinos finalizó.
Se retiraron los cuerpos fueron envueltos y se trajeron como un paquete cualquiera, cuando llegaron se llevaron a una funeraria llamada San Luis acá en Coquimbo, se realizo una misa, fue muy triste todo, había mucha gente al paso de la carroza hasta llegar al cementerio, porque fue un acontecimiento muy comentado por la prensa durante bastante tiempo y causo bastante conmoción en el puerto el encontrar los cuerpos en el lugar donde ya se había buscado antes.
A contar de este acontecimiento mi vida cambió, una gran tristeza me invadió sabía que ya no lo vería nunca más, que mi pequeño hijo nunca más estaría con nosotros, sus hermanos sufrieron mucho, gracias a Dios que les fue bien en sus respectivos colegios y hoy son muy buenas personas y profesionales.
En el años 2001 fuimos a Santiago con mi hijo Esteban y los padres de Rodrigo el otro menor ejecutado a interponer una demanda contra Augusto Pinochet, demanda que seria llevada a cabo por el abogado Hugo Gutierrez Galvez y Juan Bustos Ramírez ambos abogados de Santiago domiciliados en Phillips 40, Ofic. 68 de Santiago. Se le cancelo un dinero al Sr. Gutierrez.Hay documentos adjuntos de estas acciones.
Posteriormente el año 2002 el Juez Sr. Juan Guzmán vino a La Serena y nos interrogaron en Investigaciones de La Serena a mi y a Esteban mi hijo mayor, cuya declaración va adjunta.
El viernes 26 de Abril de 2002 se ordeno la exhumación del cadáver de mi hijo, todo esto fue muy difundido por la prensa local, nacional e internacional. Se adjuntan documento aclaratorios donde indican que los cuerpos presentaban fracturas de costillas y heridas profundas de cráneo, lo que confirmaría lo ya sabido que fueron asesinados por balas militares.
Sus restos fueron llevados nuevamente a Santiago retornando tres meses después,
Y se recordó que en la autopsia fueron obligados a firmar el certificado de defunción, que la causa de muerte era “indeterminada” el año 1977. y ponen lugar de fallecimiento Santiago.
Lo triste en este caso que nunca ha existido la voluntad de llegar a la verdad en este caso y que se hayan creados historias inverosímiles para justificar lo injustificable, posteriormente a esta exhumación, y a la investigación que se realizaba, el máximo tribunal determino que el caso que seguía el Juez Juan Guzmán lo siquiera el Juez Jorge Zepeda quién nunca dilucido absolutamente nada, quedando nuevamente este caso la más completa inmunidad
Nos cuesta pensar que es posible que haya sido por que el Señor Juan Emilio Cheyre Espinoza ocupaba la Comandancia en Jefe del Ejercitó, por ello este alevoso crimen ha pasado a ser uno de los tantos hechos deleznables sin resolver, que se cometieron, pero que en este caso, cobran mayor relevancia por ser dos seres inocentes que nada justificaba la acción realizada, y donde la victima paso a ser la familia por todas las infamias que se cometieron contra ellas.
Quiero manifestar que en el lugar donde se cometió esta ejecución se esta construyendo un espacio de área verde que se llamará “Mirador de Los Angeles en honor a estos menores para, valorar la vida y para que nunca más vuelva a ocurrir atrocidades así en nuestro país y en ninguna parte del mundo.
(adjunto diarios con lo expresado).

Escrito por su madre y enviado por Marina Grover Alvarez

1.7.10


 

Así salía en la Portada del Diario “VEA” el 1º de Enero del año 1974 el rapto de estos dos pequeños que 4 años más tarde iban a ser encontrados cerca del lugar donde fueron ejecutados, su madre Maria Josefina Bossy Berruyer quién fue también llevada presa al Regimiento Arica y acusada del secuestro de su hijo donde fue sometida durante más de 15 días a muchas vejaciones y posteriormente fue recogida por su esposo de las pesebreras del recinto, ella figura en las victimas del informe Valech, no así los pequeños Jim y Rodrigo, pero este año se reabrió la Comisión Valech y fue aceptado Jim, presentaron los documentos y testimonios que avalan su asesinato y que esperamos fervientemente que se haga justicia, porque nada justifica este deplorable hecho, hace unos días atrás supimos de la existencia de esta página “memoria viva” y por eso es que deseamos hacer llegar a ustedes estos documentos que su madre lo fue atesorando en memoria de su hijo a quién ha llorado en su vida pero más que todo esperando que algún día no muy lejano se haga justicia …
Mi nombre es Marina Grover Alvarez soy una amiga y vecina, quién esta ayudando a Marujita (como llamamos a la madre de JIM) en esta lucha de que esto no se olvide, porque percibo que todavía en Chile quedan reparos y miedos en hablar del pasado …
 



 Jueves 2 de Mayo 2002  El Mercurio
Exhuman restos de niño que habría sido ejecutado en 1973
El juez Juan Guzmán Tapia supervisó hoy la exhumación de los restos de un niño presuntamente ejecutado en 1973.
La diligencia se realizó en el Cementerio Parque del Mar, en Concón y los restos pertenecen al menor Rodrigo Javier Palma Moraga, quien al momento de su muerte tenía ocho años.
Efectivos del Departamento de Criminalística de la Policía de Investigaciones realizaron la exhumación bajo la dirección del juez Guzmán.
"Eso es lo que estoy buscando", dijo el juez cuando fue consultado sobre la identidad de los autores del asesinato del menor.
Palma, junto a otro menor, Jim Christie Bossy -de siete años-, habría sido ejecutado el 24 de diciembre de 1973 por una patrulla del Regimiento "Arica" de Coquimbo.
De acuerdo a los antecedentes aportados por los familiares, los dos niños fueron fusilados por efectivos del Ejército que custodiaban unos gasoductos en una población del sector de La Herradura, que era habitada por empleados fiscales.
Los restos de los niños fueron entregados en un ataúd sellado a sus padres recién en agosto de 1974, y los certificados de defunción respectivos no determinaban con exactitud la causa de sus muertes.
Con este fin, el magistrado Guzmán dirigió este jueves la exhumación de la osamenta de Palma Moraga, mientras que la semana pasada hizo lo mismo con el cadáver de Christie Bossy.
Las osamentas de los menores serán examinadas en Santiago por expertos del Instituto Médico Legal, para establecer las causas y circunstancias de su muerte.
Las familias de los niños han asegurado que los cuerpos de los menores tenían varios impactos de bala, lo que se determinará con las exhumaciones realizadas.
"No puedo hablar, por el secreto del sumario, pero al parecer hubo mal trato", dijo Eugenia Moraga, madre del niño cuyas osamentas fueron exhumadas en Viña del Mar.
El caso de los menores ha cobrado relevancia, luego de conocerse que el actual comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, era ayudante del comandante del Regimiento "Arica" de Coquimbo, unidad militar a la que se responsabiliza de las ejecuciones.
Consultado sobre si llamará a declarar a Cheyre por este caso, el juez Guzmán señaló que estudiará todos los antecedentes que existen en el proceso antes de decidir si cita al jefe del Ejército chileno.
Hace unos días, Cheyre manifestó su disposición a concurrir a los tribunales a entregar su testimonio en caso de ser requerido por la justicia

 


 

20 de marzo del 2002

Chile: Violaciones a los derechos humanos
La responsabilidad de Cheyre (IV)


Arnaldo Pérez Guerra
El Siglo / La Insignia, marzo del 2002.


Niños ejecutados
El ejército niega que Cheyre esté vinculado con el asesinato de dos niños en la IV Región, ocurrido en diciembre de 1973. La querella fue presentada por los abogados Hugo Gutiérrez y Juan Bustos en julio de 2001, contra el general (r) Augusto Pinochet, interpuesta por los familiares de Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, de 8 y 9 años de edad respectivamente, ejecutados tras el golpe militar de 1973.

Los menores fueron fusilados por una patrulla militar que custodiaba unos gaseoductos en una población del sector La Herradura, habitada por funcionarios de Impuestos Internos.


"Qué saben ustedes"

La tarde del 24 de diciembre de 1973, tres niños -Rodrigo Javier Palma Moraga, Jimmy Christie Bossy y Nelson Patricio Díaz Gajardo-, jugaban en las cercanías de la población ubicada en la parte superior de los estanques para el almacenamiento de combustible en Guayacán, Coquimbo. El padre de Patricio, al regresar de su trabajo, vio a los niños y se llevó a su hijo a casa. Los otros dos menores quedaron ahí. No llegaron a sus hogares, lo que causó alarma en el barrio. Los vecinos se organizaron por parejas para buscarlos. Se vieron obligados a infringir el Toque de Queda que, ese día, por ser Navidad, se alargó hasta las 21:00 hrs.

Nelson Díaz, padre de Patricio, y Luis Varas, utilizaron un automóvil. Llegaron hasta la portería de los estanques. Allí se percataron que, extrañamente, no había ningún militar, ni guardia. Los estanques eran custodiados permanentemente por los militares. Horas antes habían constatado la presencia de muchos soldados, que disparaban sus metralletas habitualmente. A los pobladores les habían dicho que ahí "se podían producir atentados extremistas". El personal que custodiaba los estanques pertenecía al Regimiento de Artillería Motorizado Nº2 "Arica" de La Serena.

Los vecinos, alarmados y frustrados por la búsqueda inútil, regresaron a sus casas. Nelson Díaz y Luis Varas fueron detenidos por una patrulla de militares que revisaron el auto e, incluso, dispararon sobre el techo del Fiat-600. Contra la muralla y con las manos en la cabeza, fueron amenazados de muerte, en "caso de moverse o alarma". Permanecieron allí, en espera de alguien de mayor rango. Luego, un capitán les presentó excusas y los dejó en libertad. Como consecuencia de la desaparición de los menores, la vida del barrió cambió radicalmente. La casa de Raúl Palma, padre de uno de los niños, se veía permanentemente custodiada. La población fue cercada, y se sometió a las familias de los menores a "arresto domiciliario". Toda la población fue allanada por militares armados, quienes los interrogaron sobre "la desaparición de los menores" y "qué sabían de eso".


Balas militares

Los padres de los menores eran trasladados a menudo al regimiento, para ser torturados.

Se efectuaron intensas búsquedas para dar con el paradero de los niños, participando el Cuerpo de Bomberos de Coquimbo, Carabineros e Investigaciones con una brigada de Homicidios que enviada especialmente desde Santiago. Carabineros utilizó perros policiales "expertos en rastreo". Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa.

En agosto de 1978, niños del vecindario -que jugaban en el sector-, encontraron los restos de los menores sepultados a orillas del camino que conduce a la playa La Herradura, cercano a los depósitos de combustible, y a una distancia de, aproximadamente, 100 metros de las casas. Estaban a una profundidad no superior a 20 centímetros, lo que resulta completamente incomprensible dado que en el lugar se buscó afanosamente, incluso con los perros policiales.

"Debido a esto y otros antecedentes presumimos que los cuerpos fueron colocados allí con posterioridad", señala el abogado Hugo Gutiérrez. En el Instituto Médico Legal de Santiago, se realizaron los peritajes. Los padres fueron citados para la entrega de los restos, entrevistándose con un médico legista, que practicó la autopsia. Les indicó que la causa de muerte era "a consecuencia de impactos de bala de grueso calibre, provocándoles la destrucción del 75% del cráneo", y agregando que "esos proyectiles los usan sólo el Ejército". Sin embargo, el médico les señaló que "no podía certificar esa causa de muerte". "Efectivamente el certificado señala 'causa de muerte indeterminada'", agrega Gutiérrez.

En la querella se cita, en calidad de inculpados, a Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, Juan Emilio Cheyre Espinoza, que en el momento de ocurridos los hechos se desempeñaba como ayudante del comandante Lapostol, y va dirigida contra Augusto Pinochet y "todos los que resulten responsables". También se cita a Osvaldo Pincetti, que mantuvo secuestrados a los padres de los niños, y al oficial Carlos Verdugo Gómez, que formaba parte de la Unidad Especial de Inteligencia del Regimiento "Arica".

Se presume que el grupo que estaba de guardia en ese momento, fue el que fusiló a los niños. Después, escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos en las cercanías cuando la búsqueda de la policía y los vecinos terminó. "Por eso no había ningún militar cuando los vecinos los buscaron en los estanques. Los padres nunca presentaron el caso en ninguna instancia, por temor. No se califica todavía la participación de Cheyre. Lo citamos en calidad de 'inculpado'. No sabemos qué participación tuvo, y queremos que declare lo que sabe. Es razonable pensar que él, como ayudante del comandante, supo de los hechos y está al tanto de la participación de la patrulla militar. El ministro Guzmán hasta ahora no ha citado a nadie en el proceso", señala Hugo Gutiérrez.


Lapostol, Moren y Cheyre

El ex comandante del Regimiento "Arica" de La Serena, Ariosto Lapostol Orrego, niega que sus oficiales hayan participado en los fusilamientos de la Caravana de la Muerte, o dando un tiro de gracia por orden de Arellano.

El año pasado, señaló a Canal 13: "Yo le ordené en forma taxativa al entonces teniente Cheyre que ninguna persona ni ningún oficial, ni suboficial, cabo, sargento, soldado, participara en nada, ni en un consejo de guerra, a la orden del general Arellano". Sin embargo, Lapostol confirmó que "los ejecutados fueron elegidos por Arellano".

En la Caravana de la Muerte viajaba el capitán Marcelo Luis Manuel Moren Brito, que formaba parte de la Agrupación de Combate Santiago-Centro bajo el mando también de Arellano Stark.

Moren Brito viajó a Santiago horas antes del golpe militar en septiembre de 1973. Moren no era un desconocido en La Serena: era en ese momento, el segundo comandante del Regimiento "Arica".
 


 Rodrigo y Jimmy en Noche Buena
Las deleznables acciones cometidas por operativos de las FF.AA y de orden no escapan incluso al comandante en jefe del Ejército chileno, general Juan Emilio Cheyre Espinoza. Conocido es el caso en el que se le vincula a la muerte de dos niños en Coquimbo, sector de La Herradura.
Nos referimos a los niños Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, ambos fusilados en vísperas de una "noche buena". La tarde del 24 de diciembre de 1973 tres niños, jugaban en las cercanías de una población ubicada sobre los estanques para el almacenamiento de combustible en Guayacán, IV Región. Allí vivían en esa época funcionarios del Servicio de Impuestos Internos.
El padre de Patricio al regresar de su trabajo, vio a los infantes y se llevó a su hijo a casa. Los otros dos menores quedaron ahí, y no llegaron jamás a sus hogares, cuestión que evidentemente causó alarma en el barrio, llamando la atención de los vecinos que se organizaron en parejas para buscarlos. Se vieron obligados a infringir el toque de queda que, ese día, por ser Navidad, se alargó hasta las 21:00 horas.
Nelson Díaz, padre de Patricio, y Luis Varas, utilizaron un automóvil. Llegaron hasta la portería de los estanques. Allí se percataron que, extrañamente, no había ningún militar, ni guardia. Los estanques eran custodiados permanentemente por los militares. Horas antes habían constatado la presencia de muchos soldados, que disparaban sus metralletas de manera habitual sin que nadie supiera hacia qué blancos. Claro, a los pobladores les habían dicho que ahí "se podían producir atentados extremistas", pero nada de eso había ocurrido. El personal que custodiaba los estanques pertenecía al Regimiento de Artillería Motorizado Nº2 "Arica" de La Serena. Y luego se supo que estaban alerta por una información que sostenía que militantes del MIR al final del toque de queda harían un atentado explosivo en los estanques.
Los vecinos, alarmados y frustrados por la búsqueda inútil, regresaron a sus casas. Nelson Díaz y Luis Varas fueron detenidos por una patrulla de militares que revisaron exhaustivamente el vehículo. Incluso abrieron fuego sobre el techo del Fiat-600 en que se movilizaban. Contra la muralla y con las manos en la cabeza, fueron amenazados de muerte en caso de moverse. Allí permanecieron en espera de que alguien de mayor rango apareciera. Tras unos minutos un capitán les presentó excusas y los dejó en libertad. Como consecuencia de la desaparición de los menores, la vida del barrió cambió radicalmente. La casa de Raúl Palma, padre de uno de los niños desaparecidos, se veía permanentemente custodiada. La población fue cercada y se sometió a las familias de los menores a "arresto domiciliario". Toda la población fue allanada por militares armados quienes los interrogaron sobre "la desaparición de los menores".
Como si el arresto domiciliario no hubiera sido suficiente abuso, los padres de los menores empezaron a ser trasladados a menudo al regimiento, para ser torturados, como ellos mismos han declarado. Mientras tanto se efectuaban intensas búsquedas para dar con el paradero de los niños, participando el Cuerpo de Bomberos de Coquimbo, Carabineros e Investigaciones con una brigada de Homicidios que fue enviada especialmente desde Santiago. Carabineros utilizó perros policiales expertos en rastreo. Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa. En agosto de 1978, niños del vecindario -que jugaban en el sector-, encontraron los restos de los menores sepultados a orillas del camino que conduce a la playa La Herradura, cercano a los depósitos de combustible, y a una distancia de aproximadamente 100 metros de las casas. Estaban a una profundidad no superior a 20 centímetros, lo que resulta completamente incomprensible dado que en el lugar se buscó afanosamente, incluso con perros policiales. Como en el caso del niño Anfruns, claramente los cuerpos fueron ocultados mientras se realizaban las diligencias de búsqueda. Es la teoría que comparte el abogado Hugo Gutiérrez.
"Debido a esto y otros antecedentes presumimos que los cuerpos fueron colocados allí con posterioridad", señala el penalista experto en materia de DD.HH. En el Instituto Médico Legal de Santiago, se realizaron los peritajes. Los padres fueron citados para la entrega de los restos, entrevistándose con un médico legista que practicó la autopsia. Les indicó que la causa de muerte era "a consecuencia de impactos de bala de grueso calibre, provocándoles la destrucción del 75% del cráneo", y agregando que "esos proyectiles los usa sólo el Ejército". Sin embargo, el médico les señaló que "no podía certificar esa causa de muerte". "Efectivamente el certificado señala "causa de muerte indeterminada'", dice Gutiérrez.
En la querella se cita, en calidad de inculpados, a Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, Juan Emilio Cheyre Espinoza, que en el momento de ocurridos los hechos se desempeñaba como ayudante del comandante Lapostol, y va dirigida contra Augusto Pinochet y "todos quienes resulten responsables". Gutiérrez advierte que en la acción judicial también citan a Osvaldo Pincetti, quién mantuvo secuestrados a los padres de los menores, además del oficial Carlos Verdugo Gómez, que formaba parte de la Unidad Especial de Inteligencia del Regimiento "Arica".
Se presume que el grupo que estaba de guardia en ese momento, fue el que fusiló a los menores. Después, escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos en las cercanías cuando la búsqueda de la policía y los vecinos terminó. Por eso no había ningún militar cuando los vecinos los buscaron en los estanques. Los padres nunca presentaron el caso en ninguna instancia, "por temor", advierte el abogado de DD.HH. "No se califica todavía la participación de Cheyre. Lo citamos en calidad de inculpado, pero no sabemos qué participación tuvo, y queremos que declare lo que sabe. Es razonable pensar que él, como ayudante del comandante, supo de los hechos y está al tanto de la participación de la patrulla militar. El ministro Jorge Zepeda realizó una "exhaustiva investigación que no logró llegar a personas involucradas en la muerte de los niños" argumenta Hugo Gutiérrez, quién por lo demás dice que "esa causa se sobreselló hace mucho tiempo". El General de Ejército Juan Emilio Cheyre Espinoza declaró por oficio sobre esta causa, aludiendo que se encontraba de vacaciones junto a su familia en Iquique.
Muchas de las personas que hemos entrevistado nos hacen ver que el nombramiento de Cheyre por parte de la concertación fue pensado para que por una parte dejar en retiro a varios oficiales que participaron de violaciones a los DD.HH. y a éste sabiendo que le conocían esta "yayita" lo nombraron porque no sería un problema público de manejar de ocurrir episodios de "molestia" en el Ejército, como alguna vez tuvo que sortearlo la incipiente transición en el gobierno de Aylwin por el caso conocido como los "pinocheques" y la respuesta de Pinochet con un "boinazo". Más tarde, en el gobierno de Frei Ruiz Tagle un episodio similar se denominó "ejercicio de enlaces".
Las palabras del hijo del general ® Manuel Contreras, son decidoras sobre la implicancia de Cheyre en este ilícito. En entrevista a una revista de papel cuché dice al ser cuestionado sobre las palabras que su hermana emitiera el día de la detención de su padre. "(Cheyre) sacó a todos los suboficiales que trabajaron en la DINA, pero dejó en el alto mando a generales que hoy están activos y que participaron en fusilamientos. No sé si el Presidente Lagos estaba al tanto cuando ascendió al grado de general a tres oficiales que participaron en fusilamientos por Consejos de Guerra en 1973, en San Bernardo, Calama, Pisagüa y Arica. Cheyre debió saberlo, ya que todos lo sabían. ¿Qué saben de Cheyre esos generales para que los tenga en una posición privilegiada?", se pregunta Contreras Valdebenito. Su pólvora incluso arremete contra el General de Ejército sobre la desaparición y asesinato de los niños: "Al menos vio y supo. Entonces, ¿por qué no alegó en ese momento?, ¿por qué no pidió la baja, como lo hicieron muchos oficiales? Y hay otra situación, en que mueren dos niños en La Serena. Había un aviso de que el MIR, durante el toque de queda, iba a colocar unos explosivos en unos estanques de combustible. El Ejército puso guardias, los soldados vieron dos siluetas y dispararon. Después se dieron cuenta de que eran niños. Cheyre dice que esa Navidad estaba en la casa de sus suegros, en Iquique. Pero en ese regimiento era vox populi lo que había ocurrido y él nunca dijo nada. Mucha gente cree que el gobierno tiene a Cheyre de esa forma porque le tiene un as bajo la manga", advierte.

29/04/2002
Radio Cooperativa.cl
 


Diario El Sur de Concepción Concepción, Chile, martes 30 de abril de 2002
Cierran causa en que declaró general Cheyre

El juez Jorge Zepeda sobreseyó definitivamente ayer el sumario por la muerte de dos menores de edad, ocurrida en la playa La Herradura en Coquimbo el 24 de diciembre de 1973.
En esta causa debió declarar por oficio el año pasado el general Juan Emilio Cheyre, debido a que este se desempeñaba como ayudante del jefe de unidad de la patrulla del Regimiento Arica de La Serena, que custodiaba el sector donde fallecieron los menores Jim Christie Bossy y Rodrigo Palma Morgado, de siete y ocho años, respectivamente.
Los cuerpos de ambos niños fueron exhumados por el ministro de fuero Juan Guzmán Tapia, quien estaba a cargo del caso antes de que la Corte Suprema lo dejara en manos de Zepeda, en mayo del año pasado.
Los padres de los menores, a mediados del año pasado y con el patrocinio del abogado Hugo Gutiérrez, presentaron una querella por homicidio en contra del general (R) Augusto Pinochet y todos quienes resulten responsables.
El ministro Zepeda cerró el sumario luego de estimar que la muerte de los niños ocurrió por accidente, luego de caer a un pozo cercano a los roqueríos.

 


3 Julio de 2009

Diario El Día La Serena

Construyen plaza en honor a niños muertos en 1973

Menores desaparecieron el 24 de diciembre en el sector de Guayacán, en Coquimbo

El municipio de Coquimbo tomó la determinación de construir una plaza en honor a Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, de 8 y 9 de años de edad, respectivamente, y que fueron muertos el 24 de diciembre de 1973, en el sector de los tambores de combustible, en Guayacán.

Los dos menores, que protagonizaron uno de los hechos más tristes en Coquimbo, desaparecieron ese día y sólo años más tarde, muchachos del lugar encontraron sus restos mortales. La causa de muerte fue catalogada como una ejecución, de acuerdo al proceso llevado a cabo por las instancias judiciales que acogieron la investigación.

Sin embargo, la justicia aún no esclarece estas muertes, pero ha logrado precisar como autores del asesinato a militares del Regimiento Nº 2, de La Serena, que en esa época custodiaban el gasómetro ubicado en aquel lugar, previendo un atentado.

La construcción de este espacio de área verde es mirada por el municipio como una forma de recordar la figura de estos niños, por eso se buscó el apoyo de la empresa privada y comenzó la construcción de un lugar concebido como memorial en recuerdo a Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy.

La madre de este último, María Bossy, se mostró contenta por el gesto señalando que "era largamente anhelado por nuestra familia, los parientes de Rodrigo Palma y los vecinos de esta área. Ahora tendremos un lugar rodeado de áreas verdes donde recordaremos con alegría a nuestros hijos".

Por su parte el alcalde Oscar Pereira dijo que el proyecto es una manera de rendir un homenaje póstumo a estos menores "y en un lugar lleno de vida y naturaleza, valorar la vida, como también, y de alguna manera, dejar un testimonio para que no vuelvan a ocurrir estas atrocidades".

La plaza se construye  en las cercanías de los estanques de petróleo de Guayacán, en Ruta 5 Norte con calle Los Rieles, contará con palmeras y áreas verdes, instaladas por funcionarios del Departamento de Parques y Jardines del municipio de Coquimbo.


INAUGURACION MIRADOR DE LOS ANGELES  31 Mayo 2010

   

 


Cheyre apoya a Piñera. Este fue comandante en jefe de los Gobiernos de la concertacion.


Arnaldo Pérez Guerra

Niños ejecutados en Coquimbo

El ejército niega que Cheyre esté vinculado con el asesinato de dos niños en la IV Región, ocurrido en diciembre de 1973. La querella fue presentada por los abogados Hugo Gutiérrez y Juan Bustos en julio de 2001, contra el general (r) Augusto Pinochet, interpuesta por los familiares de Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, de 8 y 9 años de edad respectivamente, ejecutados tras el golpe militar de 1973.
Los menores fueron fusilados por una patrulla militar que custodiaba unos gaseoductos en una población del sector La Herradura, habitada por funcionarios de Impuestos Internos.

"Qué saben ustedes"

La tarde del 24 de diciembre de 1973, tres niños -Rodrigo Javier Palma Moraga, Jimmy Christie Bossy y Nelson Patricio Díaz Gajardo- jugaban en las cercanías de la población ubicada en la parte superior de los estanques para el almacenamiento de combustible en Guayacán, Coquimbo. El padre de Patricio, al regresar de su trabajo, vio a los niños y se llevó a su hijo a casa. Los otros dos menores quedaron ahí. No llegaron a sus hogares, lo que causó alarma en el barrio. Los vecinos se organizaron por parejas para buscarlos. Se vieron obligados a infringir el Toque de Queda que, ese día, por ser Navidad, se alargó hasta las 21:00 hrs.
Nelson Díaz, padre de Patricio, y Luis Varas, utilizaron un automóvil. Llegaron hasta la portería de los estanques. Allí se percataron que, extrañamente, no había ningún militar, ni guardia. Los estanques eran custodiados permanentemente por los militares. Horas antes habían constatado la presencia de muchos militares, que disparaban sus metralletas habitualmente. A los pobladores les habían dicho que ahí "se podían producir atentados extremistas". El personal que custodiaba los estanques pertenecía al Regimiento de Artillería Motorizado Nº2 Arica, de La Serena.

Los vecinos, alarmados y frustrados por la búsqueda sin resultados, regresaron a sus casas.
Nelson Díaz y Luis Varas fueron detenidos por una patrulla de militares que revisaron el auto e, incluso, dispararon sobre el techo del Fiat-600. Contra la muralla y con las manos en la cabeza, fueron amenazados de muerte, en "caso de moverse o alarma".

Permanecieron allí, en espera de alguien de mayor rango. Luego, un capitán les presentó excusas y los dejó en libertad.

Como consecuencia de la desaparición de los menores, la vida del barrio cambió radicalmente.
La casa de Raúl Palma, padre de uno de los niños, se veía permanentemente custodiada. La población fue cercada y se sometió a las familias de los menores a "arresto domiciliario". Toda la población fue allanada por militares armados, quienes los interrogaron sobre "la desaparición de los menores" y "qué sabían de eso".
Balas militares.

Los padres de los menores eran trasladados a menudo al regimiento, para ser torturados.
Se efectuaron intensas búsquedas para dar con el paradero de los menores, participando el Cuerpo de Bomberos de Coquimbo, Carabineros e Investigaciones con una brigada de Homicidios enviada especialmente desde Santiago. Carabineros utilizó perros policiales "expertos en rastreo". Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa.

En agosto de 1978, niños del vecindario -que jugaban en el sector- encontraron los restos de los menores sepultados a orillas del camino que conduce a la playa La Herradura, cercano a los depósitos de combustible y a una distancia de, aproximadamente, 100 metros de las casas. Se encontraban a una profundidad no superior a 20 centímetros, lo que resulta completamente incomprensible dado que en el lugar se buscó afanosamente, incluso con los perros policiales.

"Debido a esto y otros antecedentes presumimos que los cuerpos fueron colocado allí con posterioridad", señala el abogado Hugo Gutiérrez.

En el Instituto Médico Legal de Santiago, se realizaron los peritajes. Los padres fueron citados para la entrega de los restos, entrevistándose con un médico legista, que práctico la autopsia.

Les indicó que la causa de muerte era "a consecuencia de impactos de bala de grueso calibre, provocándoles la destrucción del 75% del cráneo", y agregando que "esos proyectiles los usa sólo el Ejército". Sin embargo, el médico les señaló que "no podía certificar esa causa de muerte". "Efectivamente el certificado señala causa de muerte indeterminada", agrega Gutiérrez.

En la querella se cita, en calidad de inculpados, a Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, Juan Emilio Cheyre Espinoza, que en el momento de ocurridos los hechos se desempeñaba como ayudante del comandante Lapostol, y va dirigida contra Augusto Pinochet y "todos los que resulten responsables". También se cita a Osvaldo Pincetti, que mantuvo secuestrados a los padres de los niños, y al oficial Carlos Verdugo Gómez, que formaba parte de la Unidad Especial de Inteligencia del Regimiento Arica.
Se presume que el grupo que estaba de guardia en ese momento, fue el que fusiló a los niños.

Después, escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos en las cercanías cuando las búsquedas de las policías y los vecinos terminaron. "Por eso no había ningún militar cuando los vecinos los buscaron en los estanques. Los padres nunca presentaron el caso en ninguna instancia, por temor. No se califica todavía la participación de Cheyre. Lo citamos en calidad de inculpado. No sabemos qué participación tuvo, y queremos que declare lo que sabe.

Es razonable pensar que él, como ayudante del comandante, supo de los hechos y está al tanto de la participación de la patrulla militar. El ministro Guzmán hasta ahora no ha citado a nadie en el proceso", señala Hugo Gutiérrez.


 


La mayoria del material anterior fue enviado por la madre de Jimmy por gentileza de Marina Grover

1.7.10

 

 


Esta pagina fue modificada el 28-06-2013

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