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Rodrigo  Anfruns Papi

    


Justicia reabre caso Anfruns tras 25 años por nuevo testimonio
El menor de 6 años fue secuestrado desde su casa el 3 de junio de 1979 y apareció sin vida 11 días después en un sitio eriazo.

Patricio Carrera y Mauricio Aguirre - La Tercera - 31/07/04


Luego de 25 años de dudas y reiterados cuestionamientos a la indagación original, la justicia volverá a investigar uno de los sucesos policiales que más han conmocionado al país: el crimen del menor Rodrigo Anfruns Papi, de seis años. Secuestrado desde su domicilio el 3 de junio de 1979, su cuerpo sin vida apareció 11 días después, en un sitio eriazo cubierto de ramas y basura.
Ayer la magistrada del 17º Juzgado del Crimen, Patricia González, acogió a trámite la querella por secuestro, torturas y homicidio calificado contra los agentes del Estado que resulten responsables del crimen del menor, interpuesta por la madre de éste, Paola Papi.

La querella, patrocinada por el abogado Roberto Celedón, contiene el testimonio del teniente (R) de Carabineros Jorge Rodríguez, quien asegura haber visto cómo dos supuestos agentes del Estado arrojaron el cuerpo de Rodrigo Anfruns en el lugar donde fue hallado.

El teniente (R) Rodríguez participó en las pesquisas del caso, pero sólo hace pocos meses se acercó a la madre del niño para relatar lo que asegura haber visto y desvirtuar la versión oficial: que Anfruns fue asesinado por el adolescente Patricio Pincheira. También desliza la posibilidad de que en el secuestro y posterior homicidio hayan participado agentes de los servicios de seguridad del régimen militar, bajo una motivación aún desconocida.

Diversas investigaciones periodísticas en los últimos años han señalado que el menor fue secuestrado por error, debido a una rencilla entre organismos de seguridad involucrados en tráfico de armas.

La acción judicial fue presentada el pasado jueves y, tras un detallado análisis por parte de la jueza González, resolvió acogerla a tramitación.

Trascendió que una de las razones para dar curso a la querella -de 18 páginas- es justamente el testimonio del ex teniente de Carabineros.

Las primeras diligencias del caso serán dictadas el lunes y el ex uniformado será uno de los primeros citados a declarar. Esta nueva causa del caso Anfruns quedó inscrita con el rol Nº 41641-2 en el tribunal.

Expediente perdido

Fuentes judiciales señalaron que la tarea de volver a investigar la muerte de Rodrigo Anfruns no estará exenta de dificultades para la magistrada Patricia González.

Uno de los principales obstáculos es la pérdida del expediente, que permanecía bajo custodia en el Sexto Juzgado del Crimen de Santiago. Se estima que, de no aparecer aquél, la jueza tendría que hacer una completa reconstrucción del caso, lo que tomaría varios meses.

El crimen del menor fue indagado por el actual ministro de la Corte Suprema Ricardo Gálvez, quien en 1982 cerró el caso tras llegar a la conclusión de que Patricio Pincheira era el autor del homicidio. Más tarde éste fue dejado en libertad por ser encontrado inimputable.

Según la versión del teniente (R) Jorge Rodríguez, el magistrado no quiso escuchar su versión sobre la actuación de los funcionarios de la policía civil. El ministro Gálvez no ha querido referirse al tema.

Satisfacción

El abogado querellante Roberto Celedón expresó su conformidad con el inicio de una nueva investigación y dijo que "la primera diligencia es la ratificación de la querella por parte de la madre y la citación a declarar a algunas personas cuyo testimonio nos interesa, como es el caso de Jorge Rodríguez. Además, a todas las personas que aparecen mencionadas en la investigación y que ocuparon cargos de gobierno y en la Policía de Investigaciones". El profesional no descartó que, si la investigación lo requiere, solicitará que declare el propio ministro Gálvez, quien sobreseyó definitivamente la causa.

El ex ministro del Interior del régimen militar senador Sergio Fernández salió ayer al paso ante las versiones sobre un presunto encubrimiento del crimen del menor por parte de autoridades de la época.

Mediante una declaración pública, dijo que "toda la información de que disponía en la época fue oportuna e íntegramente puesta en conocimiento de la justicia, la que continuó investigando hasta dictar la sentencia correspondiente". Respecto de los nuevos antecedentes, dijo desconocerlos y que "será la justicia la que deba determinar su veracidad, si es que estima del caso reabrir la investigación".

En tanto, la ex ministra de Justicia de la época, Mónica Madariaga, reconoció a Teletrece que en el crimen pudieron intervenir agentes del Estado, subrayando el hecho de que el abuelo de Rodrigo, Alberto Iracabal, era subdirector de Correos. A su juicio, éste "advirtió que la CNI estaba ahí y les prohibió que siguieran violando correspondencia".

El ex general director de Carabineros y hoy senador Rodolfo Stange se mostró dispuesto a declarar ante la justicia por el caso. Dijo que en los días que desapareció el menor era director de instrucción de Carabineros y que tenía cierto parentesco con la abuela de Rodrigo, por lo que ordenó enviar perros policiales para ayudar en las pesquisas.

Sobre un posible encubrimiento, dijo que en esa época el director de la institución era el general César Mendoza, hoy fallecido.



Las teorías sobre el crimen
P Un error: Según el libro "La historia oculta del régimen militar", el secuestro y muerte de Rodrigo se debió a un error. Su abuela estaba casada en segundas nupcias con el coronel (R) Alberto Iracabal, ex subdirector de Correos, quien despidió desde la empresa a funcionarios que abrían correspondencia ajena. Varios de los afectados eran agentes de la DINA. El ex militar tenía un hijo miembro del Ejército, el capitán Luis Iracabal, quien a su vez era padre de un menor de la edad de Rodrigo, con quien compartía en la casa de los abuelos. El hijo del militar habría sido el objetivo.

P Tráfico de armas: En su libro "Una verdad pendiente, la desaparición de Rodrigo Anfruns", la periodista Soledad Pino señala que Irazábal trabajó en Famae, donde sus acciones habrían generado una venganza por parte de la CNI, en el marco de un supuesto tráfico de armas.



Madre: una decisión judicial "estupenda"
La madre de Rodrigo Anfruns, Paola Papi, se mostró satisfecha y contenta con la decisión de la Jueza del 17° juzgado del Crimen de Santiago, Patricia González, quien acogió a tramitación la querella que presentó contra quienes resulten responsables del secuestro y homicidio del menor en 1979.

"Me parece estupenda la decisión de la magistrada, ya que tenemos más posibilidades de aclarar el caso y dar con los responsables del asesinato de mi hijo", señaló Papi.

No obstante, por todo lo que ha pasado en los años que duró la investigación, Papi dijo que esta sería una buena oportunidad para que la justicia actúe de manera expedita.

Pese a los 12 años que la causa permaneció sobreseída definitivamente, Papi confidenció que ella nunca perdió la paciencia y las esperanzas en que el caso se reabriera.

Uno de los puntos centrales para iniciar la nueva investigación fue la declaración que dio el oficial (R) de Carabineros Jorge Rodríguez.

Para la madre el testimonio del ex uniformado permite por primera vez tener un antecedente "concreto, claro, preciso y creíble" para poder esclarecer el homicidio de su hijo.

Papi asevera que el nuevo testimonio permitiría confirmar que su hijo no permaneció 11 días en el sitio eriazo donde fue encontrado.



El testimonio que permitió el giro judicial
El testimonio del ex teniente (R) de Carabineros Jorge Rodríguez, quien participó en la búsqueda del menor, fue clave para que la magistrada reabriera el caso: declaró haber visto a dos sujetos arrojando el cuerpo del niño al sitio donde fue encontrado.

"Yo dije que era tiempo de hablar, de decir cosas para que ustedes puedan seguir investigando: yo soy testigo de que a él lo trajeron. Lo digo con vergüenza, porque antes no era el momento de decirlo", dijo en una entrevista televisiva.

El policía retirado agregó "en la madrugada del día que Rodrigo apareció, tal como lo dijo la señora que vivía acá, nosotros vimos ingresar el vehículo y vimos el cuerpo de Rodrigo en el portamaletas. Era un vehículo típico de la gente de Investigaciones o de la CNI de la época. No recuerdo la marca, pero tipo Opala, verde oscuro".

Rodríguez aseguró que el terreno donde apareció el menor había sido rastreado por el equipo encargado para su búsqueda y que no estaba allí antes.

"Estábamos al término del sitio, hacia el lado de Manuel Montt. Esa parte colindaba con un jardín que había, que se llamaba Jardín Ferrer. Vendían plantas, hacían pasto, ese tipo de cosas. Entra un auto. El terreno no permitía el ingreso hasta el lugar mismo donde lo dejaron. Eran dos personas".

Agregó que los sujetos eran jóvenes, pero que no los pudieron identificar. "Yo trabajé de civil y era la misma condición física o vestimenta que usamos los uniformados. Uno se caracteriza por una caminata, corte de pelo, forma de vestir. De hecho, yo me inclino por gente de investigaciones o CNI".

En sus declaraciones Rodríguez señala que en el comienzo de la investigación el general Rodolfo Stange facilitó los medios para trabajar, y así se contó con dos perros adiestrados. No obstante, a los días siguientes se les comunicó que el trabajo culminaba.

 


SI P.P.V. NO ASESINÓ A RODRIGO ANFRUNS, ENTONCES ¿QUIÉN LO HIZO?
Los sospechosos de siempre
Una serie de nombres rondan también a las interrogantes de este proceso reabierto. Todos son extraños personajes, que tienen en común haber sido miembros del núcleo duro del pinochetismo, involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos.
Eduardo Rossel - La Nación - Agosto 2004


Un cuarto de siglo después de los acontecimientos, han surgido nuevos antecedentes que reiteran los cuestionamientos a "la verdad oficial" que en esa época se impuso por sobre el escepticismo popular: "La gente quería a un asesino con cicatrices y cara de malo, nunca se conformó con que fuese otro niño", señala un detective de la época -que mantiene su nombre en reserva-, aún convencido que su ex institución no se equivocó al señalar a Patricio Pincheira Villalobos, como el único responsable del secuestro y muerte de Rodrigo Anfruns.

Sin embargo, que el cadáver fuese encontrado en un lugar mil veces rastreado y sin la descomposición propia de 12 días de muerto, más la insignificancia de Pincheira como para tener en vilo a las policías durante 12 días, junto a decenas de detalles contradictorios, impidieron que 'la versión oficial' convenciera.

A ello, ahora se sumó el testimonio del mayor (R) de Carabineros Jorge Rodríguez Márquez, quien asegura haber visto, la madrugada del 14 de junio del 79, a dos presuntos detectives intentando depositar el cuerpo donde horas después fue encontrado.

Pero, si no fue Pincheira Villalobos, ¿quién y por qué segó una vida tan pequeña e inocente? ¿A quién deseaban enviar tan macabro mensaje? Difícil tarea tiene la jueza González, pero de ser efectivo que P.P.V es inocente la magistrada tiene delante suyo una serie de personajes que -por acción u omisión- encubrieron un crimen u obstruyeron la acción judicial. Además, tienen en común haber sido miembros del núcleo duro del pinochetismo y estar involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos.

EL COVEMA

El entonces director de la Policía de Investigaciones, general (R) Ernesto Baeza Michelsen, convenció al ministro del Interior, Sergio Fernández, y a la titular de Justicia, Mónica Madariaga, de que P.P.V. era el único responsable del crimen. Luego, refutó las múltiples dudas planteadas por los directores de los medios de prensa, flanqueado por los dos secretarios de Estado. Ahora, ambos ex ministros afirman que no captaron que aparecían avalando la tesis policial.

Mañana declarará Mónica Madariaga, quien ahora asegura que el proceso se basó en mentiras. "Creo que el general Baeza manejó muy directamente las cosas", señaló a La Nación y agregó creer que "hay una connivencia posible con las cuentas de Pinochet".

Ernesto Baeza tuvo una participación directa en el asalto al Palacio de la Moneda en 1973. Algunas versiones lo sindican como el Jefe de Operaciones y quien dio la orden de incendiar la casa de gobierno. La secretaria privada del derrocado Presidente, Miria Contreras (La Payita), asegura en una carta enviada a Tati Allende haberle escuchado decir "tenemos que matarlos como hormigas, que no quede ni rastro de ninguno de ellos, en especial de Allende".

Pocas horas después del golpe militar, Baeza se hizo cargo de la Policía Civil por orden de Pinochet, en lo que algunos interpretan como una maniobra para sacarlo de la línea de mando. Los funcionarios que trabajaron bajo sus órdenes le reconocen que siempre tuvo una postura institucional y no permitió intromisiones de la DINA, lo que le habría granjeado la enemistad del general Manuel Contreras.


Sólo un año después del caso Anfruns, en agosto de 1980, Baeza fue destituido, porque al interior de la institución se formó el Comando Vengadores de Mártires (Covema), cuyos miembros secuestraron y torturaron a 14 opositores al régimen militar. En los hechos, perdió la vida el alumno de periodismo de la UC, Eduardo Jara. El abogado de la familia de Jara, Álvaro Varela, señaló a LND tener la convicción que el Covema "fue un grupo estructurado por órdenes superiores".

EL HIPNOTIZADOR

Junto a Baeza, por el caso Covema, salieron de la institución el prefecto del Área Metropolitana, Juan Salinas Solís, y el jefe de la Brigada de Homicidios (BH), José Opazo Gómez.

Un año antes de ser separados, ambos funcionarios encabezaron la búsqueda de Rodrigo. Y, el 13 de junio de 1979, junto al sicólogo Hernán Tuane Escaff, anunciaron en una conferencia de prensa que un menor de 12 ó 13 años estaba involucrado en su secuestro. Al día siguiente apareció el pequeño cadáver en un lugar muchas veces revisado.

Para Paola Papi, Tuane es "el autor intelectual de todo lo que sucedió". Ella basa su acusación en que las extrañas preguntas que le hizo a la abuela Guillermina Stange, como qué había almorzado el niño antes de desaparecer. Ya que un argumento para asegurar que el menor murió el mismo día que su rastro se extravió, fue que en su estreñido estómago se encontró restos de los alimentos ingeridos el domingo 4 de junio.

Al peculiar sicólogo, también se le acusa de haber hipnotizado a P.P.V. para que confesara su participación en los hechos. Así como se le culpa de aplicar pentotal sódico a los prisioneros políticos en los interrogatorios; de ser uno de los autores del ficticio 'Plan Z' y de una serie de documentos encontrados en un subterráneo de La Moneda –ahora en poder del periodista Jorge Escalante-, denominados "Campaña de penetración sicológica masiva". Esta operación tenía como objetivo mantener a la población bajo "la amenaza de castigos angustiosos" para que vieran al gobierno militar "como única solución al problema llamado marxismo". Si el caso Anfruns se enmarca dentro de alguno de estos experimentos sicológicos de Tuane, es algo que tendrá que dilucidar la jueza González.

EL SUICIDADOR

El primero que revisó el cuerpo del niño cuando apareció fue el doctor Alberto Teke Schlicht, quien atribuyó la conservación del cadáver -tras 12 días- a las frías temperaturas de la época, por lo mismo tampoco fue atacado por la fauna cadavérica. Numerosos profesionales, como los doctores Julio Veas, entonces jefe del departamento de tanatología, y Roberto von Bennewitz, perito judicial en medicina forense, descalificaron aquella afirmación.

El doctor Teke es el mismo que en 1983 consideró de tipo suicida las heridas que el carpintero Juan Alegría Mundana presentaba en sus muñecas. Más tarde se probó que fue asesinado por la CNI para culparlo de la muerte del dirigente sindical Tucapel Jiménez. Teke también catalogó como suicidio la muerte de Gloria Stockle –brutalmente asesinada y violada en un regimiento de Copiapó en 1984- y analizó el caso del conscripto Pedro Soto Tapia, de quien sólo se encontró un 40 por ciento de su esqueleto en marzo de 1997. En esta ocasión, a pesar que el cadáver fue hallado en un frío socavón, atribuyó al calor del verano y a los animales carroñeros la desaparición de gran parte de los restos.

La autopsia al cuerpo de Rodrigo se realizó en el Instituto Médico Legal (IML), cuyo director, el médico siquiatra Claudio Molina Fraga –nombrado por Pinochet- se basó en la revisión externa que le hizo al cadáver el doctor Veas, para comunicarle a la ministra Madariaga que la data de muerte era "a lo más" de tres días. Poco después, Molina cambió radicalmente de opinión.

Los abogados de la Vicaría de la Solidaridad acusan a Molina de haber sido el responsable que las osamentas encontradas en los hornos de Lonquen, en noviembre de 1978, fueran depositadas subrepticiamente en una fosa común y no entregadas a sus familiares. Molina Fraga, también es el siquiatra que el 2001 elaboró un informe neurológico sobre la salud de Pinochet –"el incremento de los infartos cerebrales pueden causar la muerte del paciente y son progresivos y acumulativos", que le evitó al dictador comparecer en el juicio que en Argentina se sigue por el atentado contra el general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, en septiembre de 1974.

El cambio de parecer de Molina, sobre la data de muerte de Anfruns, se habría debido al informe de autopsia realizado por el médico legalista José Luis Vásquez, que asegura que el niño murió el día que desapareció y que las heridas de su cuerpo –atribuidas a amarras y torturas- eran marcas producidas pos mortem.

Pero según asevera Roberto Celedón, abogado de Paola Papi, el doctor Vásquez fue quien determinó que el diplomático español Carmelo Soria "murió de un traumatismo producto de un accidente de tránsito, cuando en realidad fue asesinado de un golpe en la cervical conocido como 'tortura Nuremberg'".

Testigo de la autopsia de Anfruns, fue el médico Exequiel Jiménez quien es un furibundo nacionalista que llegó a ser presidente de Avanzada Nacional, en los tiempos que Pinochet anunciaba públicamente que quería que ese partido "se extendiera como mancha de aceite por el país". Jiménez también tuvo a su cargo el informe forense del cadáver de Víctor Jara en septiembre de 1973.

Finalmente, de ser efectivo que PPV no asesinó a Anfruns, el entonces ministro en visita y hoy miembro de la Corte Suprema, juez Ricardo Gálvez Blanco, deberá entregar serias explicaciones. Al magistrado se le acusa de haber dado por "resuelto el caso" sólo una semana después de encontrar el cuerpo. Se le critica que nunca realizó una reconstitución de escena; que no tomó en cuenta los testimonios de los carabineros que aseveraban que el cadáver de Rodrigo no estaba donde fue hallado; y que no ordenó la mayoría de las diligencias solicitadas por los abogados de la familia Anfruns y del inculpado P.P.V.

A Gálvez se le sindica de votar a favor de Pinochet en todos los juicios que está enredado el general. El ex Presidente Patricio Alwyn nunca lo nombró ministro de la Corte Suprema, por haber permitido en 1980 la expulsión de Jaime Castillo Velasco, a quien se le atribuían conductas terroristas.

La jueza Patricia González tiene una ardua y difícil tarea por delante si quiere llegar a la verdad sobre la muerte del caso Anfruns. Pero muchas de las respuestas que busca, podría encontrarlas entre los personajes aquí nombrados y, seguramente, entre otros que por ahora escapan de estas páginas.

 


El Mercurio Jueves 12 de agosto de 2004

Reapertura del caso Anfruns:
Ex carabinero ratifica dichos ante tribunal

PEDRO LEZAETA



Tras 25 años de "silencio judicial", el ex teniente de Carabineros Jorge Rodríguez enfrentó ayer al 17° Juzgado del Crimen y entregó su versión sobre el supuesto montaje para ocultar a los verdaderos asesinos del menor Rodrigo Anfruns, en 1979.

Fueron casi tres horas en que el "testigo clave" de la reapertura del caso relató a la jueza Patricia González cómo agentes del Estado habrían llevado el cuerpo de Rodrigo al sitio eriazo donde fue encontrado. Además entregó las identidades no sólo de los jefes policiales a los que comentó el hecho, sino que también dio pistas sobre una decena de personas que dice le han ofrecido colaboración. En este plano insistió en que no puede entregar una descripción de las personas que habrían movilizado el cadáver del niño. De hecho asegura que el auto en que se desplazaban no tenía distintivos y el no anotó la patente. Si bien en un primer momento Rodríguez habló de que se podía tratar de detectives, ayer aseguró: "Es algo que no puedo asegurar. Lo que puedo decir es que las personas que vimos mostraron placas de Investigaciones".

Respecto de los dichos del director de Investigaciones, Arturo Herrera, que resta crédito a su versión, Rodríguez aseguró: "Yo digo la verdad".

Además, Rodríguez aseguró que está dispuesto a concurrir a cualquier diligencia de careo que decrete el juzgado. También indicó que entregó al tribunal los nombres de quienes le ordenaron no seguir investigando cuando Rodrigo Anfruns aún no aparecía. En relación con esto, el ex teniente Rodríguez rectificó sus dichos respecto de que entre estas personas estaba el coronel Aquiles Blu, a quien identificó como andante de la dirección general. Este medio señaló a Rodríguez que según antecedentes de Carabineros Blu no estaba en ese puesto mucho antes del crimen de Rodrigo Anfruns y el testigo indicó: "Bueno, puedo equivocarme en el nombre, pero el cargo es el mismo".

Consultado sobre por qué no dio cuenta de su testimonio al general director de esa época, César Mendoza, indicó que "no se dio la oportunidad".

Sobre la investigación que realizó en su momento el ministro en visita Ricardo Gálvez, Rodríguez señaló que el magistrado "direccionaba la investigación a las respuestas que ya tenía del equipo (Investigaciones) que realizó el trabajo con él".

La querella que reabrió el caso indica que Rodrigo pudo haber muerto en el marco de una operación de amedrentamiento entre agentes de seguridad del régimen militar, uno de los cuales pertenecía a su familia. Esto, en el marco de un supuesto tráfico de armas.

¿REUNIÓN?

RODRÍGUEZ dijo que no se ha reunido con el acusado P.P.V.

 


El Mercurio - Sábado 14 de agosto de 2004

Reapertura de las indagatorias:
Carabineros localiza documentos sobre el caso de Rodrigo Anfruns

PEDRO LEZAETA y PILAR ESPINOZA


Funcionarios de Inteligencia de Carabineros localizaron una serie de documentos vinculados con las indagatorias por el crimen de Rodrigo Anfruns en 1979.

Así lo indicaron fuentes de la institución, las que aclararon que se trata de algunos documentos originales y copias que, en principio, se creían perdidos.

De hecho, el propio General Director, Alberto Cienfuegos, había anticipado que los papeles podían ya no existir.

Pese a ello, explicaron las fuentes, la autoridad policial dio instrucciones en el sentido de redoblar esfuerzos para lograr ubicar los documentos y así aportarlos a la brevedad al 17.o Juzgado del Crimen, donde se reabrió el caso.

Como se recordará, el expediente original por la muerte del niño Anfruns se encuentra extraviado. Sin embargo, diversas fuentes han aportado muchas copias de piezas sumariales, las que han permitido reconstruir el expediente.

Además, el abogado original de la familia Anfruns, Mario Neumann, entregó cerca de 500 copias de fojas del proceso.

Otro tanto ha logrado hacer la Policía de Investigaciones, que pudo encontrar papeles en los que están registrados no sólo informes periciales, sino que también declaraciones de algunos testigos.

Para la próxima semana se espera que el tribunal a cargo de las nuevas pesquisas comience a despachar citaciones a quienes fueron colaboradores del ex teniente de Carabineros Jorge Rodríguez. Éste fue quien recientemente reveló que el cuerpo de Rodrigo Anfruns fue llevado por agentes del Estado hasta el sitio eriazo de Providencia, donde se encontró.

Conforme a esta tesis existió un montaje para ocultar -según Rodríguez- a los verdaderos autores de la muerte. Éstos se encontrarían entre los servicios de seguridad del régimen militar, que habrían querido materializar una acción de amedrentamiento contra la familia del niño.

Este año el caso logró movilidad por una querella presentada por la madre de Rodrigo Anfruns, Paola Papi.

El trámite de presentación del libelo lo realizó el abogado Roberto Celedón, actual representante de la mamá del niño.

Éste ha insistido en que el testimonio de Rodríguez es pieza fundamental para llegar a la verdad. Si bien esta versión ha sido rechazada por autoridades policiales, recientemente uno de los compañeros de labor de Rodríguez, el suboficial Armando Sandoval, la ha confirmado.

General (r) Blurenuncia a RN

El general de Carabineros en retiro y concejal por la comuna de Pinto, en la provincia de Ñuble (capital Chillán), Aquiles Blu Quezada estaría redactando su renuncia a Renovación Nacional, como inesperada consecuencia de la reapertura del caso por el homicidio de Rodrigo Anfruns.

Blu hizo pública su decisión luego de enterarse que el partido en el que milita y que representa como concejal decidió, a última hora, bajar su candidatura para un tercer período, luego que su nombre fuera mencionado por el ex carabinero Jorge Rodríguez vinculándolo directamente con el caso por haber dado orden de no seguir investigando en 1979.

El ex oficial ha señalado que nada tiene que ver con la denuncia, que existe una investigación en curso y ni siquiera ha sido citado a declarar, limitándose todo a publicaciones de prensa.

Por consiguiente, dijo, la decisión de Renovación Nacional revela un problema de lealtad de la colectividad hacia él.

"En lugar de apoyar a una persona que se ve involucrada en un tema que está siendo investigado, incluso antes que se dicte un fallo, ocurre al revés", dijo el concejal Blu.

La renuncia sería presentada directamente al presidente del partido aliancista, Sergio Diez.

 



El Mercurio - Domingo 15 de agosto de 2004

Caso Anfruns:
Detalles del parte policial

P.L.


El parte policial N° 80 de la Brigada de Homicidios, fechado el 15 de junio de 1979, contiene la médula de las indagatorias científico-técnicas que llevaron a Investigaciones a determinar que el homicida de Rodrigo Anfruns fue Patricio Pincheira Villalobos.

En 12 páginas tamaño oficio escritas a máquina, el entonces subcomisario Raúl Maturana dejó plasmada una verdadera bitácora, en la que destacan las contradicciones de Pincheira, quien fue declarado sin discernimiento.

Se trata de 17 cambios de declaración redactados en las primeras páginas del informe. Éstos son:

"1. Dice que no jugó con el niño rubio.

2. Dice que sí jugó con él.

3. Dice que jugó con él hasta que oscurecía.

4. Señala que jugó con el niño con unos ladrillos haciendo castillos hasta que había sol.

5. Luego dice que se fueron a jugar a otro sitio eriazo donde había autos viejos.

6. Después asegura que estaba en conocimiento de que el niño se llamaba Rodrigo y estaba de visita en la calle (Juan Agustín)Barriga.

7. Luego agrega que en ese sitio eriazo había vagabundos (3) a quienes insulta y no pasa nada.

8. Posteriormente relata que los vagos toman a Rodrigo.

9. Depués dice que los vagos tomaron a ambos.

10. Luego explica que los vagos taparon la boca a Rodrigo y se lo echaron encima.

11. Después dice que peleó con un vago y logró escapar con su skateboard.

12. Posteriormente dice que los vagos no existen.

13. Otra versión es que Rodrigo jugando se cae de un árbol (no especifica si pasó algo con él).

14. Que por efecto de la caída (del árbol) Rodrigo murió (da a entender que no hizo nada con el cuerpo).

15. Después dice que por temor lo escondió (el cadáver) y no hizo nada más.

16. Luego relata que sí hizo algo ya que "en días posteriores fue a buscar un zapato de Rodrigo y que lo escondió en unos matorrales frente a la casa de (Juan Agustín) Barriga".

17. Posteriormente añade que junto con lo anterior llamó a la casa de los familiares del menor "desde una caseta pública a un número que vio en un diario".

A lo anterior se suma otro elemento relevante en ese entonces. Es la declaración de un vecino de los abuelos de Rodrigo en calle Juan Agustín Barriga, desde donde desapareció.

Se trata del testigo Andrés Nazar Tapia, quien habría visto a Rodrigo caminando a un par de cuadras del domicilio. Eso ocurrió como a las 17.15 horas del día en que desapareció.

Nazar agrega que, en ese momento, a metros detrás del niño iba un muchacho que se veía mayor que el pequeño Rodrigo.

El documento, además, contiene el relato pormenorizado de P.P.V. de cómo dio muerte a Rodrigo. Todos estos elementos aparecen en los anexos del parte policial como acreditados mediante una diversidad de pesquisas y peritajes.


 

30 de Julio 2004 La Nacion

Senador Fernández acusado en querella por crimen de niño

Con esta imagen fue buscado durante 11 días el niño. El caso causó conmoción entre los chilenos y los afiches con su rostros estaban en todo el país.

El ex ministro del Interior y actual senador Sergio Fernández (UDI), aparece como uno de quienes tendrá que aclarar ante la justicia, porqué en 1979 avaló el encubrimiento del crimen del niño Rodrigo Anfruns Papi, confirmando la versión falsa de las policías que operaban bajo su dependencia.

Fernández fue acusado en una querella interpuesta ayer, donde se le acusa de cubrir una versión oficial y mentirosa para encubrir el crimen del niño, al igual que a la ex ministra de Justicia, Mónica Madariaga.

En la querella por secuestro, tortura y homicidio presentada por la madre del niño Paola Papi Beyer, ante el 17o Juzgado del Crimen de Santiago, se sostiene que ambos ministros de la época dieron una conferencia de prensa para confirmar la versión falsa que sobre el crimen dio la Policía de Investigaciones y Carabineros.

En la oportunidad dijeron que el niño había sido asesinado por el entonces menor de edad Patricio Pincheira Villalobos, por asuntos personales.

Quien también quedó gravemente cuestionado en la querella es el actual ministro de la Corte Suprema, Ricardo Gálvez Blanco, a quien el oficial (R) de carabineros, Jorge Rodríguez Márquez, acusó de no tomar en cuenta sus declaraciones como testigo presencial, cuando dos detectives botan el cuerpo del menor Anfruns a un sitio eriazo días después de su desaparición.

Según establece la querella, Rodríguez, quien fue entrevistado anoche por el programa Informe Especial de TVN, afirma que el entonces juez del Sexto Juzgado del Crimen, Ricardo Gálvez “desvirtuó” sus declaraciones sobre la verdad de lo ocurrido. “Al término de cada declaración nosotros le decíamos eso (a Gálvez) y si ustedes revisan el expediente, en cada cosa que nosotros decíamos se iba desvirtuando”.

Rodríguez sostiene que al juez Gálvez también le contaron lo sucedido sus compañeros en la institución, Arnoldo Insunza (oficial) y Eduardo Guerrero (cabo), con quienes había formado equipo para tratar de aclarar el caso por expresa orden del “general de instrucción” Rodolfo Stange, quien estaba emparentado con la familia.

El oficial (R) de Carabineros acusó más directamente al ministro Gálvez al expresar que éste le dijo que lo que él estaba afirmando “no es tan así no más”, agregándole que para eso existía ya una versión “oficial”.

“Nosotros no tuvimos ni la libertad ni el tiempo de poder expresarle al ministro (Gálvez) todo lo que nosotros sabíamos, lo que habíamos visto y todo lo que logramos hacer durante todos esos días. Ni siquiera tuvimos la posibilidad de contarle a él los procedimientos que se hicieron con los rastreos policiales, los rastreos de las calles, del terreno, la gente que lo presenció, el porqué nosotros estábamos tan seguros de que el cuerpo no estaba ahí (donde lo fueron a botar) y el porqué no trascendió. Hay otros oficiales que en los diarios de la época decían lo mismo. Además, (el juez Gálvez) no nos consultó ni se nos permitió decirlo”, sigue acusando Rodríguez al actual ministro Ricardo Gálvez.

El magistrado no quiso ayer hacer declaraciones al respecto cuando se le preguntó su opinión. El entonces juez Gálvez simplemente sobreseyó el caso, quedándose sólo con la versión de que el crimen lo había cometido el menor Pincheira, desestimando los antecedentes que le declararon estos testigos presenciales. Poco después, el expediente del juez Gálvez desapareció, hasta hoy.

Orden

El oficial (R) Rodríguez afirma que cuando descubren esa madrugada a los dos detectives (que no están identificados) que van a tirar el cuerpo del niño, los detienen y los conducen a la comisaría de calle Miguel Claro “con el cuerpo de Rodrigo todavía en el portamaleta”. Pero cuando llegan al cuartel policial “salió el oficial de guardia de la 14a Comisaría de Providencia y nos dijo que había recibido instrucciones del comisario de dejar todo sin efecto”.

Rodríguez dice que dos días antes de que descubriera a los dos hombres que fueron a botar el cuerpo “recibimos instrucciones de retirar todos los puntos fijos y abandonar toda la investigación que hacíamos”. Expresa que eso fue “por una disposición del alto mando” de Carabineros, cuyo general director era el general César Mendoza. Rodríguez piensa que el general Rodolfo Stange, quien les había aportado equipos, perros y vehículos para investigar, no fue quien ordenó parar la búsqueda. “Yo creo que esto se manejó más a niveles de la dirección general, del general Mendoza o del coronel Blu”, manifestó.

Según la querella, también deberán dar cuenta a la justicia del ocultamiento de la verdad, las autoridades que entonces conformaban el alto mando de Carabineros, y el ex director de la Policía de Investigaciones, general (R) Ernesto Baeza Michelsen, el subdirector Carlos Aranda, el ex jefe del área metropolitana de esta policía Juan Salinas, y un “prefecto Opazo”, ex jefe de la Brigada de Homicidios.

Todos ellos aparecen también sindicados en la acción legal.

El libro

Las revelaciones de este testigo directo de cómo dos funcionarios de Investigaciones botaron el cuerpo del niño que había permanecido secuestrado entre el 3 de junio de 1979 y el 14 de ese mes cuando apareció su cadáver, fueron posibles gracias al libro que la periodista Soledad Pino escribió en 2003, titulado “Una verdad pendiente, la desaparición de Rodrigo Anfruns”. En su contenido golpeó fuertemente la conciencia del oficial (R) Jorge Rodríguez.

La periodista hurgó por años detalles, pistas, buscó fuentes, confrontó a algunos de quienes sostuvieron la versión falsa, y llegó hasta mantener conversaciones con algunos de los ex agentes “más famosos” de la Central Nacional de Informaciones.


18 de Septiembre 2004 Punto Final

Rodrigo Anfruns, víctima de la CNI

“Fue una pesadilla que nos azotó durante once días y llegó a alcanzar a todos los chilenos. Mi nieto, Rodrigo Anfruns, de seis años, desapareció desde mi casa la tarde del domingo 3 de junio de 1979, luego de salir a jugar con otros niños. Aún tengo grabada en mi memoria su carita hermosa y sonriente, diciéndome que estaba deliciosa la comida que le preparé ese último día que pude estar junto a él”. Este es uno de los recuerdos que dejó Guillermina Stange Wistuba, la abuela paterna del niño, ya fallecida, en el libro de la periodista Soledad Pino Una verdad pendiente, la desaparición de Rodrigo Anfruns Papi (Random House-Mondadori), publicado en octubre del año pasado.

Tres días después del secuestro de Rodrigo, un policía de civil le preguntó a Guillermina qué había almorzado el niño ese domingo. Respondió: “Carne y papas”. Cuando apareció el cadáver de su nieto, once días después, la autopsia reveló que en su estómago había “carne y papas a medio digerir”. Ese dato, que mucho tiene de macabro como tantos otros aspectos de este crimen, fue valorado como “clave” en el proceso sustanciado por Ricardo Gálvez Blanco, actual ministro de la Corte Suprema. Supuestamente, demostraba que el niño había sido asesinado el mismo día de su desaparición, y en el mismo lugar en que fue hallado -un sitio eriazo inmediato a la casa de la abuela del pequeño-, lo cual simplificaba las cosas. Bastaba con presentar un solo homicida: el adolescente de 16 años Patricio Pincheira Villanueva (PPV) quien, en un acto de locura momentánea, lo habría asfixiado aplastando la cara de Rodrigo en la tierra, luego de haber intentado abusar de él. Así, el crimen pasaba a ser un hecho policial más, ejecutado por un adolescente desequilibrado.

Pocos creyeron la versión oficial. Había demasiadas contradicciones. Una primera autopsia -desestimada en el proceso- señalaba que, por el estado del cuerpo, el niño no llevaba más de dos o tres días sin vida, que su estómago tenía evidencias de haber pasado por un largo período de inanición antes de volver a recibir como alimento la carne y las papas que no alcanzó a digerir... y que había sido torturado. Tenía marcas de ataduras en las piernas, evidencias de haber recibido golpes y quemaduras -probablemente producidas por cigarrillos- en diversas partes de su cuerpo, incluido el rostro. El informe legista indica que la causa de muerte fue asfixia por sofocación.

En todo esto se percibía la mano represiva de la dictadura militar, que desangraba a Chile con extrema crueldad.

Otros indicios también restaban credibilidad al proceso, que se cerró tras declarar sin discernimiento a Patricio Pincheira. El más contundente lo aportaron los carabineros que habían iniciado las pesquisas el 3 de junio. Insistían en la minuciosidad con que innumerables veces habían revisado, con y sin el apoyo de perros entrenados, el terreno baldío donde el 14 de junio se descubrió el cadáver apenas cubierto por una delgada capa de tierra. Aseguraban que el cuerpo no había estado siempre en ese lugar, como pretendía la versión de Investigaciones. Las justificaciones para rebatir estos argumentos eran absurdas.

Tuvieron que pasar 25 años para que el entonces teniente de Carabineros Jorge Rodríguez Márquez, de la 14ª Comisaría -hoy retirado y convertido en empresario, en Punta Arenas-, se atreviera a entregar su testimonio a la madre de Rodrigo, Paola Papi, desafiando las amenazas que forzaron su silencio. En el programa Informe Especial, transmitido por TVN el pasado 29 de julio, declaró: “Yo soy testigo de que a él lo trajeron (...) nosotros vimos ingresar el vehículo y vimos el cuerpo de Rodrigo en el portamaletas. Era un vehículo típico de la gente de Investigaciones o de la CNI de la época, no recuerdo la marca, pero tipo Opala, verde oscuro”.

El y otros dos oficiales, Arnoldo Inzunza y Eduardo Guerrero, no habían acatado la repentina orden superior de retirar los puntos fijos que habían mantenido en torno a la casa de los abuelos, desde que Rodrigo Anfruns fue secuestrado, y abandonar la investigación. Así, entre las 4 y las 5 de la madrugada del 14 de junio pudieron ver entrar al sitio eriazo el vehículo que Rodríguez describe en su relato. De éste bajaron dos hombres que abrieron el portamaletas. Los uniformados se acercaron y vieron el cuerpo sin vida del niño. Los recién llegados les dijeron que eran de Investigaciones y mostraron una identificación que no se detuvieron a examinar. En el mismo auto se los llevaron hasta la 14ª Comisaría de Carabineros. En el trayecto no vieron otros vehículos, pero sí captaron comunicaciones de radio. Cuando llegaron al cuartel, no alcanzaron a entrar, menos aún a abrir la boca. Por orden del comisario “el procedimiento debía quedar sin efecto”. Al otro día escucharon la noticia: habían encontrado el cuerpo de Rodrigo en el sitio eriazo “y siempre había estado ahí”. Ni a Rodríguez ni a los demás uniformados que estaban investigando el caso los dejaron acercarse al lugar. Este testimonio coincide con lo declarado al diario El Mercurio (17/06/79) por Rosa Godoy, quien ocupaba con su marido la única vivienda existente en el sitio baldío. Al preguntarle si habían ido policías al lugar antes del día en que apareció el cadáver, respondió con inocencia “estuvieron como a las cuatro de la madrugada, pero no nos dijeron nada a nosotros. Llamaron sólo al dueño del garaje y lo citaron al juzgado”.

Otros uniformados plantearon sus objeciones a través de los medios de comunicación. Pero órdenes del director de Carabineros y miembro de la junta militar de gobierno, César Mendoza, los hicieron callar. Quien las transmitió fue el comisario de la unidad, mayor Julio Mardones Ferrada, actual general en retiro.

Nueva investigacion

La decisión de Rodríguez Márquez de romper su silencio fue gatillada en gran medida por la publicación de la periodista Soledad Pino. La prensa de derecha ha tratado de descalificarlo, por haber participado en la salida del país del químico de la Dina Eugenio Berríos, junto a su hermano Pablo Rodríguez Márquez, oficial de ejército retirado y ex miembro de la dirección de inteligencia de la institución. Jorge Rodríguez, hasta su retiro, trabajó en unidades operativas y en el departamento de comunicaciones de la policía uniformada. Sin embargo, a Paola Papi no le hacen mella las descalificaciones. Confía plenamente en él y le consta su sincera preocupación por la suerte de su hijo desde que ocurrió el secuestro.

Con los nuevos antecedentes aportados por el oficial en retiro, la madre de Rodrigo presentó, el 29 de julio, una querella criminal en el 17° Juzgado del Crimen de Santiago, a través del abogado de derechos humanos Roberto Celedón. Está dirigida contra los agentes del Estado que resulten responsables por el secuestro, torturas y homicidio calificado de su hijo. Por tratarse de delitos de lesa humanidad, según la legislación internacional sobre derechos humanos suscrita por Chile, no prescriben ni pueden amnistiarse.

La querella menciona al ex ministro del Interior de la dictadura y hoy senador UDI, Sergio Fernández. Y también a la ex ministra de Justicia, Mónica Madariaga. Ambos avalaron la falsa versión oficial entregada por el general Ernesto Baeza Michelsen, director general de Investigaciones en esa época y vínculo de la institución con la naciente CNI, creada en 1978. La querella también cuestiona al actual ministro de la Corte Suprema, Ricardo Gálvez Blanco, quien desestimó las declaraciones de Rodríguez Márquez en el proceso. Tampoco tomó en cuenta la primera autopsia de Rodrigo, efectuada en el Instituto Médico Legal.

La jueza titular del 17° Juzgado del Crimen, Patricia González, acogió la querella y abrió un sumario ordenando varias diligencias, entre ellas investigar la “sustracción o hurto” del expediente desde el Sexto Juzgado del Crimen (Rol N° 53.407-6), misión entregada al Departamento Quinto de Investigaciones. También desapareció el archivo de antecedentes del caso desde la Brigada de Homicidios.

¿Por que rodrigo?

A diferencia de otras víctimas de los aparatos represivos de la dictadura militar, la familia Anfruns Papi vivía alejada de la política. A lo más, el padre de Rodrigo, Jaime Patricio Anfruns Stange -fallecido en 2001 a causa de un cáncer- sentía cierta simpatía por la DC. La madre, Paola Papi, es hermana del abogado Mario Papi Beyer, ex senador del Partido Radical Social Demócrata (PRSD). Y eso era todo.

Los vínculos más comprometedores tenían relación con el mundo militar. La madre de Jaime Anfruns, Guillermina Stange, prima lejana del general Rodolfo Stange, estaba casada en segundas nupcias con el coronel de ejército Alberto Iraçabal Irigoen, quien ejercía el cargo de subdirector de Correos de Chile. En esta empresa estaba actuando la CNI, lo cual había provocado roces con el coronel Iraçabal, que se oponía a la violación de la correspondencia. Como el secuestro de Rodrigo ocurrió cuando el niño se encontraba en su casa, una de las hipótesis que se barajaron es que podría ser una forma de represalia por su comportamiento.

Sin embargo, hay otras motivaciones que podrían explicar el ensañamiento que se descargó sobre el niño Anfruns. El hijo del coronel, Luis Iraçabal Lobo, era capitán de ejército de la rama de Ingenieros y pertenecía a la CNI, igual que su hermana Cristina y su primera mujer, Maritza Aracena Robert. Su suegra era secretaria del director de Investigaciones, Ernesto Baeza. Iraçabal había estado en el Regimiento de Tejas Verdes, donde había estrechado lazos con Manuel Contreras.

Las investigaciones periodísticas aportan importantes antecedentes que ayudan a aclarar el cuadro en que se inserta el secuestro y homicidio de Rodrigo Anfruns. En una entrevista efectuada por Silvia Peña, publicada en la revista Caras en octubre del año pasado, la autora del libro sobre el caso Anfruns señaló: “El rol de este capitán estaba en las altas esferas de la CNI, encargadas del financiamiento de este organismo. El general Pinochet trataba de recuperar la economía, por lo que no se destinaba ni un peso para los entes de seguridad. Debían autofinanciarse. Y la manera era a través de Famae. Hay investigaciones del diario español Mundo, que establecen que existían empresas de pantalla para vender armas. Iraçabal Lobo estaba a cargo de este negocio. Parece ser que quiso pasarse de listo -algunos dicen que coludido con Manuel Contreras- y hacer un negocio propio. Esto despertó la ira de sus pares, quienes decidieron tomar a Rodrigo Anfruns para intimidarlo” (24/10/03).

¿Por qué desquitarse con Rodrigo, si se pretendía amedrentar o dañar a este hombre de la CNI? Según algunas versiones, fue una forma de advertirle a Luis Iraçabal Lobo lo que podría ocurrir a su propio hijo. Había cierta cercanía entre Luis Iraçabal y Jaime Anfruns. Jaime había nacido en Puerto Montt, pero vivió toda su infancia y primera juventud en Osorno. De acuerdo con antecedentes recopilados por El Diario Austral (31/07/04) de esa ciudad, a comienzos de los 70, cuando estudiaba ingeniería en minas en la Universidad de Chile, conoció a Iraçabal, quien se encontraba en el Regimiento Arauco. Luego, cuando falleció el padre de Anfruns, la familia se trasladó a Santiago donde, posteriormente, Guillermina Stange se casó con el padre de Luis Iraçabal, lo que los emparentó.

Pero sus caminos no eran convergentes. Mientras Jaime Anfruns partió por dos años a Londres con su esposa, para hacer un doctorado -allá nació Rodrigo-, el militar Iraçabal Lobo mantenía una estrecha relación con los aparatos de finanzas de la Dina y la CNI. Pero la relación familiar los unía y en muchas ocasiones compartieron con sus respectivos hijos. Cuando Rodrigo fue asesinado, el capitán Luis Iraçabal Lobo prometió todo tipo de ayuda. Pero a los pocos días, se fue con su familia a España -incluida la suegra, que trabajaba con Baeza en Investigaciones-, donde permaneció dos años. Y no hubo más contactos entre ellos.

Sin duda, Iraçabal continuó en el negocio de las armas. Pinochet lo ascendió a general de brigada. Entre 1990 y 1992 dirigió la Academia Politécnica Militar y, posteriormente, fue director de Famae. En esa calidad acompañó a Pinochet, en 1995, en su viaje a Inglaterra y Malasia. También encabezó una delegación militar que visitó al ex dictador en su millonaria prisión de Virginia Waters, en 1999. En esa ocasión fue portador de la condecoración 11 de Septiembre, que los ex uniformados otorgan “a quienes se destacan por sus valores y principios”. El año pasado, estuvo en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, para insistir en la viabilidad del fracasado proyecto Rayo, junto con un representante de la Royal Ordnance. Y sigue siendo un asiduo visitante de sus amigos encarcelados, Manuel Contreras y Alvaro Corbalán.

Si la jueza titular del 17° Juzgado del Crimen, Patricia González, quiere llegar realmente a la verdad en el crimen del niño Rodrigo Anfruns, tendría que llamar a declarar a Iraçabal. Y es probable que surja más de un nexo con los millones de dólares que Pinochet ocultó en el Riggs Bank


21 de Febrero 2005 El Mostrador

Cuerpo de Rodrigo Anfruns no estuvo en el sitio eriazo donde fue encontrado

A pocos días de que el caso de Rodrigo Anfruns fuera reabierto por la justicia, un testigo que resultaría clave para esta nueva investigación tomó contacto con un conocido penalista de la capital con el objeto de prestar testimonio ante la jueza del 17º Juzgado del Crimen de Santiago, Patricia González.

Se trata de Cristián Verdugo, uno de los niños que vivió en el sector de Providencia en el que se ubica la casa de la abuela paterna del menor, que en el año 1979 fue hallado muerto después de 11 días de estar desaparecido y cuyo caso conmocionó en su momento a la opinión pública.

Actualmente, Verdugo vive en la ciudad de Punta Arenas, lugar donde trabaja en una conocida cadena hotelera. Por ese motivo, su testimonio fue registrado mediante un exhorto que envió la magistrado que sustancia la causa. De esta forma, se transformó en uno más de los 50 testimonios que han sido registrados en este proceso, el cual suma ya cuatro tomos de expediente.

Consultado por El Mostrador.cl, el aludido confirmó que efectuó esta declaración. Sin embargo, declinó entregar cualquier detalle de la misma argumentando que el caso se encuentra bajo secreto de sumario, por lo cual no se referirá al tema.

Hombres de anteojos oscuros

Empero, fuentes allegadas a este proceso dan cuenta que las afirmaciones hechas por el ex vecino de Guillermina Stange (abuela de Rodrigo), resultan decidoras a la hora de establecer que los restos del menor no estuvieron en el sitio eriazo, como lo sindica la tesis judicial que dio por resuelto el caso y finalizó con la condena de P.P.V. como autor del crimen.

La declaración de Verdugo sostiene que, junto a sus amigos de la época, solía jugar a la pelota en ese terreno baldío, costumbre que se mantuvo durante los días en que el niño Anfruns estuvo desaparecido. Por ese motivo, asegura que su cuerpo inerte no pudo estar entre las ramas de una mata de palqui y la pandereta, donde finalmente fue encontrado.

Su apreciación se basa en que, en reiteradas ocasiones, el balón de fútbol cayó en ese sitio y que, por lo tanto, ellos habrían sido los primeros en descubrir los restos mortales del niño que mantenía en vilo a toda la población chilena.

Pero no sólo eso sustentó su declaración, ya que además precisó que la tarde anterior a que el cuerpo fuera descubierto, sujetos de terno y corbata, cubiertos por anteojos oscuros, los expulsaron del lugar sin más explicaciones.

Estos hechos, según dijo, nunca los relató ante el magistrado que sustanció el proceso, Ricardo Gálvez, ni tampoco ante la policía, ya que siempre pensó que su testimonio no tendría validez por ser menor de edad.

Nuevas contradicciones de los médicos forenses

Por otra parte, en sus declaraciones judiciales – a las que tuvo acceso este medio en exclusiva- el perito de Investigaciones, Alberto Teke S., quien tuvo a su cargo los primeros análisis que se realizaron sobre el cadáver del niño en el sitio del suceso, cayó en evidentes contradicciones respecto a cómo estaba el cadáver de Rodrigo.

Según los antecedentes que obran en el antiguo proceso judicial, el Subcomisario de Investigaciones, Raúl Maturana G., describió que el cuerpo del niño fue encontrado de costado lateral derecho, con los brazos y piernas flectadas en sus articulaciones. Sólo estaba vestido desde el tórax hacia arriba, con un suéter de lana de cuello redondo, una camisa tipo escocés desgarrada en los costados (de la cual faltaba un trozo de género) y camiseta de color blanco.

“En la región glútea del cadáver se encuentra un slip de color blanco, con restos de defecación y bajo éste un trozo de género que corresponde a una manga de la camisa escocesa”, consigna dicho informe, en el cual también se especifica que no tenía puestos ni los calcetines, ni los zapatos.

La penúltima prenda enumerada tiene una importancia vital en el detalle del crimen, ya que según la confesión de P.P.V., desnudo los pies del niño con el objeto de limpiar las nalgas de su supuesta víctima, ya que producto de la asfixia se relajaron sus esfínteres.

En tanto, en su comparencia ante el tribunal, al pasado 19 de agosto, el doctor Teke aseguró que cuando llegó al sitio del suceso todo estaba intacto, ya que estaban a la espera de su llegada para comenzar con la diligencia. Sin embargo, la descripción de cómo encontró el cuerpo de Rodrigo difiere absolutamente de la versión policial que, en esos años, él mismo ratificó.

Según su relato actual, el niño estaba totalmente estirado, no pudiendo precisar si de espaldas o boca abajo. En cuanto a la vestimenta, señaló que el menor estaba vestido y que la ropa no tenía destrozos, mientras que sólo los pantalones presentaban signos de defecación. Lo curioso es que su testimonio incluye el detalle de los calzoncillos y los calcetines, los cuales ahora –dijo- estaban puestos, así también como un zapato.

Asimismo, deja abierta la posibilidad de que el cuerpo no estuviera en ese sitio, dada la ausencia de insectos, lo cual en 1979 descartó tajantemente.

Asociación ilícita

El abogado de la familia Anfruns, Roberto Celedón, opinó que de comprobarse que los profesionales que practicaron estos análisis falsearon la información, significaría que estos cometieron delitos para encubrir un ilícito cometido por otros agentes del Estado.

“Habría una asociación ilícita entre los sujetos que actuaron en el secuestro, tortura y muerte del niño, con los que participaron con posterioridad para encubrir este delito”, sostuvo al anunciar que luego que dos informes pendientes lleguen al tribunal podría pedir que los doctores José Luis Vásquez, Alberto Teke y el ex director del Servicio Médico Legal (SML), Claudio Molina Fraga, sean procesados por ese delito, además bajo la figura de encubridores y falsificación de instrumento público.

“Este caso conmocionó a la opinión pública, por lo que ninguno puede alegar ignorancia”, recalcó afirmando que ya es un hecho de la causa que el cuerpo de Rodrigo no estuvo en ese sitio eriazo durante los días que estuvo desaparecido.

“Falta solamente encontrar quienes fueron los autores del secuestro, tortura y asesinato del niño”, concluyó, manifestando su certeza acerca de que ello sucederá en el plazo de seis meses, tiempo que tiene la jueza González para esclarecer este caso, que se enmarca en los procesos por violaciones a los derechos humanos ocurridos en el régimen militar.

 

19 de Enero 2006 La Nación

Testigo clave ratificó participación de agentes en muerte de Rodrigo Anfruns

Rompiendo toda la estela de dudas que dejó el informe de la Policía Investigaciones, que confirmó la versión original sobre la muerte del menor Rodrigo Anfruns, el teniente (R) de Carabineros, Jorge Rodríguez Márquez, ratificó ayer su testimonio sobre la participación de agentes estatales en el crimen.

En una oficina privada de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, la ministra en visita Dobra Lusic, tomó declaración judicial al ex policía entre el martes y miércoles. Es la segunda oportunidad que Rodríguez entrega la misma versión, luego de que el caso se reabrió, en junio de 2004, en el 17º Juzgado del Crimen de Santiago. Su testimonio fue fundamental para que se reiniciara la investigación, tras ser sobreseída en 1982 por el ministro Ricardo Gálvez.

En su declaración sostiene que la madrugada del 14 de junio de 1979 -después de 11 días desaparecido el menor- vio que tres individuos sacaron desde el maletero de un vehículo el cuerpo de un menor, envuelto en una frazada. Agregó que el cadáver fue depositado en el mismo lugar donde horas más tarde sería encontrado.

Rodríguez participó, desde el 3 de junio de 1979, en las patrullas que Carabineros destinó a la búsqueda del menor y reiteró que el lugar donde fue hallado el niño había sido rastreado con detalle por los funcionarios y perros adiestrados.

El informe de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la policía civil descartó esta versión debido a que ninguno de los carabineros que participó en dichos operativos dijo haber escuchado esta versión de Rodríguez.

El documento policial establece que podría existir una confusión con el vehículo de Investigaciones que esa madrugada llevaba a Patricio Pincheira Villalobos (sindicado como autor del crimen) para que indicara el lugar donde había enterrado a Anfruns.

Sobre la declaración del oficial en retiro, el abogado querellante, Roberto Celedón, señaló que “me parece muy correcto, porque creo que él ha dicho la verdad y esto debe tener las consecuencias institucionales sobre todos los demás que han mantenido silencio”.

La jueza Lusic interrogará hoy al general (R) Ernesto Baeza, ex director de la policía civil a la fecha del homicidio.

Martes 23 de junio de 2009   La Nación

Juez resuelve cerrar caso Anfruns sin procesados

El ministro Manuel Valderrama decidió poner término a la indagación por la muerte del menor Rodrigo Anfruns, ocurrida en junio de 1979. El abogado que representa a la familia dijo que revisará dictamen y evaluará pedir reapertura de la causa.

Estaba agotada la investigación. Ninguna diligencia arrojó resultados positivos sobre la presunta participación de agentes del Estado en el homicidio del menor Rodrigo Anfruns Papi (6), ocurrido en junio de 1979, desechándose así la tesis que barajaba la familia.

El ministro en visita Manuel Valderrama resolvió el viernes pasado cerrar el sumario sin procesados y ratificar que el autor del crimen fue un joven que entonces tenía 16 años, individualizado con las iniciales P.P.V., y quien se encuentra declarado sin discernimiento.

"Este tribunal, después de haber adicionado a lo realizado por el anterior ministro en visita de esta causa todas las diligencias necesarias para agotar la investigación, ha llegado a la conclusión de que ésta se encuentra finiquitada, no encontrando ningún antecedente que permita alterar la verdad real, material o procesal determinada en su oportunidad", establece la resolución del magistrado.

Entre las nuevas diligencias que realizó el magistrado, se encuentra la solicitud de un informe médico legal del Center of Internacional Forenses Assistent (CIFA) en Glasgow, la toma de declaración a los doctores José Luis Vásquez, Alberto Teke y Claudio Molina, así como el hallazgo del expediente original del caso, que estuvo extraviado por casi 10 años.

El juez asumió la causa en marzo de 2007, luego que la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago resolviera por unanimidad reabrir el proceso que había ordenado cerrar la entonces jueza del caso y, con ello, dar curso a una serie de diligencias solicitadas por el abogado de la familia, Roberto Celedón.

Fue entonces que la ministra Dobra Lusic decidió inhabilitarse, argumentando que había emitido pronunciamiento en el caso en octubre de 2006, cuando puso fin al sumario y declaró que ninguno de los cien testimonios reunidos permitió confirmar la versión del teniente (R) de Carabineros Jorge Rodríguez Márquez, respecto de que la Policía de Investigaciones (PDI) de la época sería cómplice del asesinato del menor.

La magistrada estuvo a cargo de la indagatoria desde noviembre de 2005, cuando se decidió nombrar una ministro en visita.

Tras conocer la resolución judicial, el abogado de la familia Anfruns dijo que revisará el dictamen con detención y que, posteriormente, evaluará si solicita nuevamente reabrir el caso. Lo anterior, porque "nosotros tenemos la convicción de que el niño fue secuestrado y posteriormente asesinado", explicó.

Domingo 5 de julio de 2009   La Nación

 “Yo no maté a Rodrigo Anfruns”

Se ha cerrado por tercera vez la investigación por la muerte de Rodrigo Anfruns Papi, ocurrida en 1979 en Providencia, cuyo cadáver apareció tras 11 días de haber desaparecido. Quien fuera acusado como autor del crimen asegura que es inocente y que no existe -ni nunca ha existido- un antecedente que indique lo contrario.

Han sido 30 años de vivir en la sombra. Patricio Pincheira Villalobos (P.P.V.) y su familia tuvieron un cambio radical en sus vidas desde el 11 de junio de 1979, cuando funcionarios de la Policía de Investigaciones llegaron a su barrio preguntando si alguien conocía a Rodrigo Anfruns Papi, que estaba sin paradero conocido. Para entonces, la imagen del niño de seis años y melena rubia llevaba más de una semana siendo difundida profusamente en los medios de comunicación. Tanto así, que el fin de semana anterior, en el programa "Sábados gigantes", Don Francisco se había ofrecido como canje para que lo liberaran.

El día que llegaron los detectives, Patricio (entonces de 16 años) estaba jugando en la calle con un primo. Cuando los detectives preguntaron si alguien conocía al menor desaparecido, como quien está acertando a una pregunta de ingenio, Patricio levantó su siempre callada voz y dijo: "Yo lo conozco".

Esta afirmación marcó un punto de no retorno en su vida.

Luego vino su detención, varias horas de encierro y, finalmente -según la justicia-, P.P.V confesó haber dado muerte al niño. Más tarde, una jueza de menores lo declaró sin discernimiento, sin embargo debió pasar cerca de tres años en centros de reclusión de menores.

Desde que el caso Anfruns se reabrió en 2004, Patricio Pincheira ha insistido en su inocencia a los distintos jueces que han llevado el caso. Hoy, este hombre de 46 años, que nació un 11 de septiembre, padece una diagnosticada amnesia disociativa que le impide recordar detalles de lo ocurrido aquellos días de junio del ’79. Nunca había accedido a aparecer en la prensa, pero la medida del juez Manuel Antonio Valderrama de volver a considerarlo único autor del crimen, lo ha llevado decir lo que la justicia -asegura- no ha querido oír.

-¿Cómo dio la policía con usted, como autor del crimen, en junio 1979?

-Yo estaba en la calle, cerca de mi casa, con un primo y otra gente del barrio. Llegaron detectives preguntando sí conocíamos a Rodrigo, nosotros dijimos que sí y nos detuvieron, pero después sólo yo fui llevado a un lugar que, ahora sé, era el cuartel de la Policía de Investigaciones, no pude ver ni hablar con nadie de mi familia. Al día siguiente, llevaron a mi papá para interrogarlo. Luego, a él lo dejaron irse a la casa y yo permanecí ahí. No sé cuántos días estuve, recuerdo haber estado en una oficina con unos hombres que ponían armas sobre la mesa, yo me aferraba al asiento porque tenía miedo, terror. Me encerraron en otra oficina que era más chica y no tenía ventanas, sólo luz artificial. Ahí pasé muchas horas y no podía saber si era de día o de noche, sentía hambre y frío, era invierno. De repente entraba un tipo y ordenaba que me desvistiera, después entraba otro, me retaba por estar sin ropa y me decía que me la pusiera. Después me llevaron a otra oficina que estaba llena de gente, ahí unos me decían que eran mis amigos y que me querían ayudar, otros me gritaban. Me acuerdo que en algún momento entró uno que quería hacer un gallito conmigo, yo me puse a llorar, él me pegó una cachetada. Al final hicimos el gallito y me dijo que tenía una fuerza desproporcionada y que entonces yo era el asesino del niño. Me acuerdo de un tipo que me dijo que iba a estar toda mi vida en la cárcel y que no iba a volver a ver a mis papás nunca más.

-¿Usted es culpable del crimen del niño Anfruns?

-No, yo no maté a Rodrigo.

-¿Por qué se autoinculpó hace 30 años?

-Nunca tuve nada que ver con él. Esa supuesta confesión es falsa, yo nunca afirmé que haya matado a Rodrigo, ni nada parecido, recuerdo que dentro del cuartel me dijeron ‘confiesa y te podrás ir a tu casa’, pero ni siquiera ahí confesé. Me han dicho se supone que yo confesé ante el ministro (Ricardo) Gálvez y alguien más, pero no me acuerdo de eso. Además, la firma que está puesta en esa supuesta declaración ni siquiera es mía, yo no tenía firma en esa época.

-Pero hay detectives que lo inculpan.

-Con solo palabras. No hay ninguna prueba, lo único que me inculpa es esa supuesta confesión.

-Detectives, como el subcomisario Raúl Maturana y Luis Cárcamo, aseguran no sólo que confesó, si no que además indicó el lugar donde estaba el cadáver del niño.

-Recuerdo que los detectives me sacaron en un auto tapado con un chal, me acuerdo porque no podía respirar bien, iba sofocado. No sabía dónde me llevaban y estando así, tapado con el chal, adentro del auto me hicieron levantar la mano como apuntando a algún lugar, yo lo hice, pero sin ni siquiera poder mirar. Después me subieron al auto y me llevaron de vuelta. Eso fue todo, pero yo nunca supe dónde estaba el cuerpo, fueron ellos los que me llevaron a ese lugar.

-El sicólogo Hernán Tuane asegura, en un libro que escribió, que logró su confesión tras pasar varias horas reunido conversando con usted en el cuartel.

-No recuerdo que me haya entrevistado un sicólogo. Él dice que yo hice un croquis, un dibujo, y de eso tampoco me acuerdo ni menos haber escrito unas palabras en inglés como ha dicho ese señor, si nunca he sabido ni una palabra en inglés.

-Existe la tesis de que Tuane, que trabaja con hipnosis, lo condicionó para que usted diera una versión del crimen.

-No sé. Sólo tengo claro que hay muchas cosas que no recuerdo, tal vez pude haber sido hipnotizado para olvidarlas, porque mi memoria tiene problemas.

-En 1979 la policía dijo que usted lanzó un zapato del niño Anfruns en el jardín de la casa de los abuelos, para dar una pista. Y que usted habría llamado por teléfono dos veces para decir que buscaran ese objeto.

-Eso, por ejemplo, es imposible. Está el libro de clases que demuestra que yo fui todos esos días al colegio, cómo iba a llamar. Además, en mi supuesta confesión digo que hice esas llamadas el día lunes y eso de que tiraron el zapato está registrado que fue un miércoles. Todo eso es falso.

-En este caso usted dice que es inocente, y la familia de Rodrigo Anfruns opina lo mismo. ¿Ha conversado con ella sobre su inocencia?

-La mamá de Rodrigo una vez me llamó por teléfono, dijo que quería hablar conmigo y bueno, los dos lloramos nada más. Después nos hemos reunido en un par de ocasiones, ella me ha buscado y hemos conversado de otras cosas y una vez hablamos del tema y nos dio mucha pena, ella dice que todo esto es muy triste porque no sólo mataron a Rodrigo sino que también me mataron a mí. Ella está segura de que yo no fui y puede que yo no recuerde cosas, pero estoy seguro de que no soy un asesino y jamás lo voy a ser.

-¿Qué recuerda de sus años de reclusión?

-Estuve en varios centros, pero me acuerdo más del último, Golda Meir, donde habíamos más de 50 niños. Los mayores me pegaban, tengo varias imágenes de ese tipo. Pero también tuve un amigo que me defendía y también tocaba guitarra.

-¿Por qué anda con su rostro prácticamente cubierto? ¿A qué le teme?

-Quisiera poder pasar desapercibido, no quiero que la gente me reconozca ni me apunte con el dedo. Me siento estigmatizado. Lo único que quiero es que no molesten más a mi familia, que ya han sufrido mucho con todo esto, no quiero que los vuelvan a molestar. Yo no salgo mucho de la casa, mi nombre es conocido y me parece que el nombre es lo que pesa.

-Usted afirma que no es culpable, pero ni usted ni sus padres han hecho mucho por aclarar su situación.

-La verdad, no confío en nadie ni tampoco en la justicia. Mi familia siente miedo. Ya me declararon culpable sin serlo y eso no lo van a cambiar, lo único que me interesa hoy es tratar de vivir tranquilo y creo que eso será posible sólo si no se habla más de este tema porque está visto que la justicia no hace nada. No quiero que molesten más a mi familia. El que se haya reabierto el caso, para nosotros, ha sido como volver a vivir toda esa pesadilla y para nada, porque no creemos que se vaya a saber la verdad. Ya me arruinaron la vida y ahora sólo me interesa tratar de vivir tranquilo. La cicatrices de esto y el dolor que genera es algo que va a ser eterno.

-Es decir, antes de 2004, cuando se reabrió el caso, ¿usted y su familia vivían tranquilos?

-Sí. Tenía un taller de electrónica con mi hermano donde reparábamos equipos de sonido e instrumentos musicales y después tuvimos que cerrarlo porque la prensa no nos dejaba tranquilos, ahora sólo puedo trabajar en mi casa. Han pasado cinco años desde que se reabrió el caso y todavía tengo que salir a la calle comprobando que no haya periodistas que quieran fotografiarme o filmarme. A cada rato llaman a mi casa molestando, pidiendo cosas insistentemente por este caso, y yo lo único que quiero es que nos dejen en paz.

-¿Qué le ha parecido la actuación del juez Manuel Valderrama, quien acaba de cerrar la investigación diciendo que usted es el único culpable?

-Al conocerlo supe que ya me había prejuzgado. Con su mirada me trataba como un delincuente. En reiteradas ocasiones le dije que yo no era el asesino de Rodrigo.

"Él, en sus interrogatorios, me ha vuelto a atemorizar, me ha presionado para que reconozca que soy culpable. Incluso, en el último interrogatorio me dijo que confesara que yo lo hice, que habían encontrado muestras de mi piel en las uñas de Rodrigo. Yo sé que eso no es verdad. He sido interrogado por otras personas que no son jueces, parece que sicólogos o siquiatras. Me han mostrado fotos y recortes de diario de esa época para que recuerde, pero no con la idea de escucharme, si no de que confiese algo que no he hecho".

Abogado de PPV: “No hay prueba que lo incrimine”

El abogado de Patricio Pincheira, José Pedro Mayol, considera inaceptable que la investigación se haya cerrado concluyendo que su cliente es autor del crimen: “La única prueba que el juez Valderrama ha considerado es la supuesta confesión y las versiones –todas contradictorias- de los detectives que incriminan a Patricio”.

Mayol dice que en la investigación han surgido varios testimonios que confirman (como dijera el ex carabinero Jorge Rodríguez) que el cuerpo del menor fue puesto en lugar donde fue hallado.

El abogado destaca que “el nombre de Patricio surgió prácticamente al azar, cuando la policía fue a preguntar a la calle quién conocía al niño Anfruns. Es decir, no hubo una investigación o pista previa que hubiese llevado a la policía hasta él”.

Recuerda además, que existen informes tanatológicos que muestran que la data de muerte del niño era de sólo un par de días.

 

Viernes 28 de Octubre 2011 La Nacion
Madre de Rodrigo Anfruns: “La Verdad Ya existe”
Un error. Así calificó Paola Papi, la madre de Rodrigo Anfruns, la
muerte de su hijo en junio de 1979 en el programa “Mentiras
Verdaderas”. El mediático hecho convulsionó a la opinión pública
aquel otoño, cuando 11 días después de su desaparición apareció el
cuerpo del menor, que en aquel entonces tenía 6 años.
“A mí me encaja la tesis del secuestro por error, porque no había
razón para secuestrar a Rodrigo. No éramos partidarios de algún
partido, no traficamos drogas, ni nada de eso. Por eso me parece
algo razonable”, declaró la madre del menor.
“Si fue un error, los culpables del hecho no calcularon el impacto
público que tendría. Se les escapó de las manos”, agregó la abogada
Mercedes Bulnes.
La Verdad ya Existe
A propósito de la exhumación del cuerpo de Anfruns, la madre del
niño aseguró que ella ya sabe cuando murió, pero ahora necesita
saber quiénes fueron los autores del delito, así como los motivos
que los llevaron a actuar de tan brutal forma.
“La verdad ya existe. Por fin judicialmente existe. La data de muerte
no es la que se nos dijo en principio. Ya no es tema hablar de eso, la
cosa es saber quién y por qué lo mataron”, aseguró Papi.
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Consultada por el día a día, tras 32 años de búsqueda, la madre
dijo que “esto es bien agotador, pero la fuerza me la da la misma
generación de Rodrigo. Ellos hoy son adultos y me ayudan, al
igual que mis hijos, mi abogado y su esposa que tienen una fuerza
terrible”.
“En ocasiones yo decaigo en la búsqueda de la verdad, pero tengo
gente alrededor que ayuda a que me levante y tomar fuerzas”,
agregó.
"Yo no odio a nadie"
En la conversación, también se tocó el tema del que se está
hablando en estos días: La tortura a Rodrigo.
“Torturarlo sacándolo del lado de sus padres es terrible, pero
imaginarme que torturan a un niño, no quiero imaginarlo. Eso es
terrible”, señaló Papi.
Al ponerla en la situación de qué haría frente a los culpables, la
madre de Anfruns negó sentir rencores. “Me conformo con que
los hechos se aclaren, no para tomarme venganza ni nada. No me
gustaría tener al frente a los culpables. Yo ya no odio”, aseguró.
Los culpables
En principio, un joven de 16 años - P.P.V.- fue sindicado como el
culpable confeso del asesinato. Sin embargo, con el pasar de los
años, las contradicciones y nuevas pesquisas entregaron nuevos
antecedentes, por lo que el caso se reabrió.
“Nunca ningún ministro quiso dar a conocer la verdad. Gracias a
la Corte de Apelaciones hoy podemos seguir buscando y tenemos
certeza que la Policía de Investigaciones, el Servicio Médico
Legal y la Justicia ocultaron información. Y eso es delito”, remató
Paola Papi.

 

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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