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Eduardo Frei Montalva


EL PAIS- 13 OCTUBRE 2000
La familia del ex presidente Frei sospecha que fue envenenado por la policía de Pinochet
La senadora democristiana Carmen Frei denunció ayer que el aparato represivo de la dictadura de Augusto Pinochet, la DINA, pudo haber envenenado a su padre, el ex presidente chileno Eduardo Frei Montalva, también de la Democracia Cristiana, quien murió en enero de 1982 en una clínica privada de Santiago. La parlamentaria, que recibió el respaldo de su hermano, senador y también ex presidente, Eduardo Frei Ruiz Tagle, pidió al Ministerio de Defensa que investigue las actividades del fallecido químico Eugenio Berríos, un ex agente de la DINA implicado en asesinatos de opositores, y de otro químico de este organismo, Francisco Oyarzún.
Según expuso Carmen Frei en el Senado, su familia recibió información en las últimas semanas que alimentan las dudas sobre las causas de la muerte del ex presidente. Entre ellas, que a la habitación donde estaba internado su padre ingresaron personas ajenas a la clínica antes de su fallecimiento. Carmen Frei afirmó también que a su padre se le encontró la bacteria proteus, muy poco conocida, y contra la que no se pudo encontrar medicamentos en Chile ni en Estados Unidos. Además, un amigo de la familia Frei recibió un llamado alertándola sobre que el ex mandatario había sido envenenado. Recordó también que el informe de la autopsia está desaparecido.
 

5 de Marzo 2003 El Mostrador
Exclusivo: Aparece ficha médica sobre muerte de Eduardo Frei Montalva
La familia de Eduardo Frei Montalva encontró en la Universidad Católica (UC) una ficha médica que revela una desconocida biopsia que se le practicó al cuerpo del ex
Presidente de la República, tras su fallecimiento, ocurrido en extrañas circunstancias en la Clínica Santa María, en 1982.
El documento permaneció por 20 años extraviado en los archivos de la UC, sin que se diera alguna explicación lógica y comprensible para ello. Sobre todo, porque la ficha estuvo mucho tiempo caratulada como NN, aseguraron fuentes que conocen el
episodio. Los hechos que rodearon este hallazgo tienen elementos casi de novela de espionaje.
Una fuente oficiosa
La historia comenzó a fines del año pasado cuando una fuente se acercó a familiares del ex Presidente, para informarles que la ficha, con análisis "inéditos", estaba en el hospital de la Universidad Católica de Chile.
La fuente, confidenciaron personas cercanas a la familia Frei, en principio, no dio mucha confianza. Con el paso de los días, algunos antecedentes comenzaron a demostrar ser verídicos y poco a poco se iniciaron conversaciones con el Decano de la Facultad de Medicina de la UC, Gonzalo Grebe.
A medida que se sucedieron las conversaciones, la familia Frei comenzó a recibir todo tipo de recados y se dieron cuenta que en las zonas vinculadas a medicina mucha gente sabía de la existencia de la ficha.
El asunto se tornó aun más sospechoso al saberse que, no obstante producirse el fallecimiento del ex Presidente en la Clínica Santa María, habían sido médicos especialistas de la U. Católica los encargados de revisaron el cadáver, cuestión que, como familia, nunca supieron, dijo una fuente.
Eduardo Frei Montalva falleció el 22 de enero de 1982 en la Clínica Santa María, como consecuencia -según ha aparecido hasta ahora- de una casual infección post operatoria. Sin duda uno de los testimonios más concretos y detallados que existen hasta ahora sobre el particular se encuentra en el libro Eduardo Frei Montalva y su Epoca del historiador Cristián Gazmuri. Tambié una de las últimas pruebas documentales sobre las sospechas de la familia Frei de que la muerte podría no haber sido casual sino que
homicida están contenidas en el libro del autor de esta nota,
Crimen Imperfecto que contiene un documento preparado por Investigaciones sobre las oscuras actividades en el Instituto de Salud Pública (ISP) durante la dictadura militar.
Preocupaciones
En la UC, al saberse acerca de la petición para conocer la ficha médica de Frei Montalva, cundió cierta preocupación, debido a las eventuales consecuencias mediáticas que podría tener la situación.
La senadora Carmen Frei ha pedido desde su primera intervención pública referida al tema, en octubre de 2000, que cualquier persona que tenga antecedentes sobre el particular se los haga llegar. A pesar de esto, persiste la duda del porqué la
Universidad Católica nunca dijo nada sobre la existencia de la ficha médica.
La complicación crecía en torno a si entregar directamente o no la ficha a la familia. En rigor, es lo que hubiera correspondido, pero primó la "racionalidad" interna de la UC de evitarse problemas y se prefirió acudir a un abogado externo. El elegido fue Pedro
Doren, quien hace algunos años llevó una causa a favor de Colonia Dignidad en materia tributaria.
El profesional hizo un extenso análisis en derecho para la casa de estudios, en la que señaló que la ficha había que entregarla a sus legítimos dueños, pero teniendo ciertos resguardos. Léase: un acta de entrega, entre otros.
Este medio le consultó acerca de este documento, pero el profesional se excusó de entregar más detalles ya que, dijo, su labor era reservada para su cliente.
Nombres, cargos y algo más
La ficha ya está en poder de la familia Frei y tiene casi diez páginas, según supo este medio.
El Mostrador.cl mantendrá reserva, por ahora, para no perjudicar la investigación criminal, en torno a los doctores que intervinieron en el análisis, quiénes eran las autoridades hospitalarias de la época y sobre el resultado mismo de la ficha,
ya que es altamente probable que el abogado de los Frei, Alvaro Varela, realice una presentación judicial sobre el particular en las próximas semanas.
Se intentó durante varios días obtener la versión del actual Decano de la Facultad de Medicina de la UC, Gonzalo Grebe, pero no respondió las llamadas.
El asesor jurídico, Raúl Novoa, por su parte, se excusó de opinar, aludiendo que se trataba de una materia reservada. Otro tanto sucedió con Alvaro Varela, quien si bien respondió a la llamada, junto con manifestarse sorprendido de que este medio
conociera la información, declinó referirse al tema.
En el proceso
Hasta ahora, en el proceso por la muerte del químico Eugenio Berríos hay una querella presentada por la familia Frei. Las diligencias recién están comenzando a decretarse.
El nuevo magistrado, Alejandro Madrid, quien reemplazó a la magistrada Olga Pérez, ha leído el expediente y mantiene las citaciones a dos militares en retiro que dirigieron el Instituto de Salud Pública (ISP) durante el régimen militar.
De hecho, el Ejército envió un oficio señalando que los pondría pronto a disposición de la justicia. Al mismo tiempo, el detective Nelson Jofré, jefe de un sui generis grupo de
investigadores, continúa con las diligencias y tratando de profundizar las eventuales responsabilidades de Berríos en la muerte de Frei.
La magistrada Olga Pérez, cuando conocía de la causa, ordenó la incautación de todos los bienes de Berríos para analizarlos y ver si entregaban algún indicio. Entre ellos se encontraron libros y textos especializados en la fabricación de gas sarín, y cómo usar el estafilococo dorado, veneno poderoso en manos asesinas.
Adelanto exclusivo: Crimen Imperfecto
El texto entrega un documento -hasta ahora nunca publicado-de la investigación que realizó el Departamento Quinto de la Policía de Investigaciones sobre la posibilidad de que el ex presidente Eduardo Frei Montalva pudiera haber sido asesinado por venenos preparados por Berríos en el otrora Instituto Bacteriológico.
Una investigación hasta ahora secreta realizó el Departamento Quinto de la Policía de Investigaciones para tratar de establecer si el ex presidente Eduardo Frei Montalva pudo haber sido envenenado por el químico de la DINA Eugenio Berríos Sagredo. La indagatoria se llevó a cabo en el Instituto de Salud Pública (ISP), otrora llamado "Instituto Bacteriológico".
El documento de 17 páginas que publica en exclusiva El Mostrador.cl está contenido en el libro "Crimen Imperfecto, historia del químico DINA Eugenio Berríos y la muerte de
Eduardo Frei Montalva" del periodista Jorge Molina Sanhueza que fue lanzado hoy al mediodía en el Colegio de Periodistas y es publicado por editorial LOM.
Conjuntamente, este medio hace un adelanto exclusivo de uno de sus capítulos llamado "Las Ventajas de Apellidarse Frei", donde se relata la génesis y desarrollo de esta indagatoria. Esta se realizó a fines de 2000 en el ISP hasta donde concurrió el detective
Nelson Jofré quien interrogó a varios funcionarios de ese organismo, quienes relataron las “extrañas” situaciones vinculadas a la fabricación de venenos letales durante el régimen militar. También surgieron pistas hasta ahora desconocidas y que
están en manos, al igual que el documento, de la familia Frei, como por ejemplo que gran parte de los funcionarios antiguos del ISP conocieron a Berríos, entre otros detalles.
 

 


9 de Enero 2004 La Nacion

La secreta pesquisa del camposanto

Sigiloso, reservado y al amparo de los últimos días del 2004, el ministro en visita Alejandro Madrid -que tramita el proceso por la misteriosa muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva- llegó hasta el Cementerio General y enfiló sus pasos hacia la tumba del ex Mandatario, ubicada en el patio 6 del recinto. Pero no llegó solo.

 

 Premunido de un encendedor y una cajetilla de cigarros, el magistrado iba acompañado de su detective de confianza, Nelson Jofré, el actuario y algunos peritos para realizar una diligencia que desde hacía semanas venía preparando en el más absoluto secreto.

Madrid y los antes mencionados bajaron hasta donde reposan los restos de Frei Montalva y realizaron una “diligencia planimétrica”, en la que se “fijó” el lugar y sus dimensiones. Además, se tomaron fotografías para dejar establecida en el proceso la ubicación de la bóveda mortuoria.

 La pesquisa ordenada por el juez contó con la venia de la familia Frei. Pero ¿adónde apunta Madrid? Una diligencia de este tipo, dicen peritos especializados, se realiza cuando el magistrado estima que la exhumación de un cuerpo podría llegar a resultarle útil en la indagatoria de un homicidio.

 Más allá de la pesquisa judicial, el hecho arroja luces sobre el grado de convicción del ministro Madrid de que Frei pudo haber sido asesinado con un veneno. Sobre todo porque de los nueve tomos que tiene esta investigación, sólo a tres tienen acceso tanto el Consejo de Defensa del Estado (CDE), como el abogado de la familia, Álvaro Varela Walker. Los otros seis son hasta ahora un misterio que sólo el juez conoce.

La guerra bacteriológica

Eduardo Frei Montalva falleció el 22 de enero de 1982, en la Clínica Santa María, como consecuencia de una sospechosa infección post operatoria.

 Pero ¿qué pruebas tiene en su poder Madrid para haber realizado esta diligencia?

 Las primeras pistas apuntan al descubrimiento del Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército. El recinto -maquillado bajo el inocente rótulo de Laboratorio de Diagnóstico del Ejército- estuvo ubicado en calle Carmen 339. Hoy alberga a las oficinas del Archivo Judicial.

 Una de estas pistas la obtuvo del actual profesor de la Universidad de Chile y coronel (R) del escalafón de veterinaria del Ejército Sergio Rosende Ollarzu, quien trabajó activamente en este proyecto. En su declaración ante el ministro, Rosende relató la primera prueba que tuvo Madrid en su poder para comenzar a sospechar.

 “En 1977, aproximadamente, oportunidad en que estaban malas las relaciones con Argentina, recuerdo que me llamó a su oficina el médico Eugenio Tastest Solís (hoy fallecido) y me presentó al médico de sanidad de nuestra institución militar, el doctor Eduardo Arriagada Rehren, donde me enteré que este último estaba a cargo de un proyecto para crear el antídoto contra el ántrax. Por información de inteligencia se sabía que Argentina tenía una Escuela de Guerra Bacteriológica y se temía que, si existía una eventual guerra con ese país, se podía contaminar a la población animal o las aguas. Fue así que mi jefe me pidió que trabajara con el doctor Arriagada para crear un suero anti-carbunclo. Este proyecto duró hasta 1991, para lo cual el doctor Arraigada me visitaba periódicamente en mi laboratorio. Tomé conocimiento que, cuando comencé a trabajar en este proyecto, en el año 1977 Arriagada Rehren trabajaba para el servicio de inteligencia de la época”.

 Poco tardó el magistrado en averiguar que uno de los militares que trabajó en el otrora Bacteriológico (hoy ISP) le confirmara quiénes eran Rosende y Arriagada Rehren y pudiera, como si se tratara de una coctelera, mezclar los sabores que le entregaron esas declaraciones.

 El ex uniformado fue el jefe del Bacteriológico, coronel (R) Joaquín Larraín Gana. En su declaración reveló el rol de Rosende y Arriagada. Y agregó un dato mayor, la existencia de la toxina botulínica (que provoca el botulismo), comprada en Brasil a petición de este último.

 

 “Con relación a la toxina botulínica que se me consulta, recuerdo que en una ocasión en mi oficina, el entonces coronel Arriagada Rehren -acompañado de un veterinario que me dijo que era el futuro jefe del Departamento de Guerra Bacteriológica- me solicitó cepas de clostridium botulinum. Como el instituto no las tenía, fueron solicitadas a Sao Paulo, Brasil”, declaró Larraín Gana.

 Arriagada Rehren llegó a ser general del Ejército y el jefe de Sanidad bajo el mando del general Ricardo Izurieta. Para el ministro fue muy difícil interrogarlo: debió esperar un año para realizar la diligencia.

Cómo llegó la bacteria a Frei

¿A qué convicciones llegó el ministro con estos datos? La respuesta podría esbozarse así: existe un laboratorio secreto. Está vinculado a la inteligencia de la época. Es 1977. ¿Pero cuándo llega la toxina botulínica a Chile? Fue en julio de 1981 y fue retirada desde el Bacteriológico por Arriagada Rehren y Rosende. ¿Y qué más sucedió en 1981?

 En diciembre los miristas Ricardo y Elizardo Aguilera permanecían detenidos en la galería Nº 2 de la ex Cárcel Pública, por Ley de Seguridad Interior del Estado. En la misma situación estaba quien fuera el jefe de las milicias de resistencia del MIR, Guillermo Rodríguez Morales, El Ronco, junto a Adalberto Muñoz Jara. Con ellos estaban los reos comunes Víctor Hugo Corvalán Castillo y Héctor Pacheco Díaz. Todos cayeron misteriosamente enfermos de botulismo. Sólo se salvaron los presos políticos. Corvalán y Pacheco fallecieron por “intoxicación aguda inespecífica”. Nunca se hicieron análisis de sus restos.

 Pero había más. Madrid tenía otra declaración a la que echar mano. Se trata de Marcos Poduje Frugone, quien fuera jefe del Departamento de Liofilización del Bacteriológico durante los ochentas. Él fue quien retiró la toxina desde la Cancillería, proveniente de Brasil.

 La liofilización es un procedimiento que consiste en deshidratar sustancias sin utilizar calor. Es decir, se congela, se somete a un alto vacío, se sublima el hielo y se deja seco el producto y convertido en polvo.

 ¿Y luego qué?

La conexión sigue así: el botulismo comprado en Brasil se habría probado en los presos antes de usarlo para “otros cometidos”. Pero había más en un informe policial preparado por los detectives Nelson Jofré y Palmira Mella.

“Es dable señalar la fecha del día 8 de diciembre de 1981, día en que se intoxicaron cuatro reos comunes y cuatro reos subversivos -miristas- en la ex Cárcel Pública de Santiago por toxina botulínica. Ése es el mismo día en que el ex Presidente de la República Eduardo Frei Montalva sufrió una grave infección, donde fue intervenido, nuevamente con diagnóstico de peritonitis aguda”, señala el documento.

 El botulismo es una grave enfermedad que paraliza los músculos y puede llevar a la muerte por un paro respiratorio.

Pero ¿cómo se podría haber inoculado una toxina de este tipo a los reos en la cárcel? La respuesta para Madrid vino de otra declaración prestada por el mismo Poduje Frugone, donde reconoce que fue a dejar el liofilizador al mismo laboratorio secreto de Carmen 339.

 La línea de Madrid es clara. Si se liofilizó la toxina botulínica, bien podría haberse echado en los alimentos de los miristas que estaban en la ex Cárcel Pública y eventualmente a Frei.

Pero ¿cómo inoculársela a Frei? Y aquí entran las sospechas de Madrid sobre Luis Becerra, quien fuera chofer y hombre de confianza del ex Presidente. Éste fue informante de la CNI, durante muchos años, hasta la muerte del ex Mandatario


9 Octubre 2003 Tercera

Ex agente entregó nombre del posible asesino de Frei Montalva

Andrés Valenzuela, alias "el Papudo" y ex miembro del Comando Conjunto, reveló cómo y quién habría provocado la muerte del Presidente Eduardo Frei Montalva mientras estaba internado en la Clínica Santa María en enero de 1982.

El ex cabo de la Fach, que desertó y que vive hoy en París bajo protección del gobierno francés, reveló que durante su estadía en Perú -donde realizó labores de espionaje- se enteró que la esposa de un colega y amigo, una enfermera que trabajaba en la clínica Santa María, vio cómo un kinesiólogo ingresó a la habitación donde estaba internado Frei y refregó un apósito infectado con una "bacteria resistente" sobre la herida post operatoria del ex mandatario. El apósito habría sido preparado por el ex químico de la Dina, Eugenio Berríos, posteriormente asesinado en Uruguay por agentes de seguridad.

Esta versión es parte de la declaración tomada a Valenzuela por Investigaciones a mediados de septiembre a las afueras de París. Otra parte de esta revelación la constituye una entrevista realizada por el ex militante del MIR, Oscar Espinoza, al ex agente y que será transmitida en el programa "Enigma" de TVN.

Según la información la indagatoria había sido ordenada por el ministro de fuero Juan Guzmán Tapia en el marco de la investigación sobre las acciones de represión realizadas por la DINA y el Comando Conjunto en contra el PC en 1976. Sin embargo, el abogado de la familia Frei, Alvaro Varela, dijo luego de reunirse con Guzmán que el magistrado desmintió que estuviera en antecedentes de esa declaración. El ministro aclaró que es la titular del Noveno Juzgado del Crimen de Santiago la que puede haber ordenado tal indagatoria.

Senadora Carmen Frei: "Estoy impactada"

La senadora DC Carmen Frei se mostró impactada con los nuevos antecedentes y señaló que será el juez que lleva la causa, Alejandro Madrid, quien deberá constatar la veracidad de la declaración.

"Cada día se confirma más lo que vengo planteando hace mucho tiempo de las dudas cada día más fundadas de que hubo manos de terceros en la muerte de mi padre", dijo la parlamentaria.

Carmen Frei, quien reiteró que tras la muerte de su padre recibió llamados anónimos que hablaban de un envenenamiento y que tiene antedecedentes de que personal de la Dina trabajaba en la clínica Santa María, dijo no tener los detalles de la revelación entregada por el ex agente, ni el nombre de que sería el homicida del ex mandatario.

8 de Julio 2004 El Mostrador

Autopsia de Eduardo Frei Montalva habría sido adulterada

La sospecha comenzó cuando el patólogo Hermal Rosemberg aseguró que mantuvo guardado un manuscrito de la autopsia por más de 10 años y recién en los 90 fue agregado al informe sobre la muerte del ex mandatario. A la revelación le siguieron otras, como la declaración de una secretaria que negó haber transcrito la autopsia que se le mostró.

 La autopsia hecha al ex presidente Eduardo Frei Montalva habría sido adulterada en el Hospital de la Universidad Católica por terceras personas. Esta es una de las convicciones que maneja el ministro a cargo del caso, Alejandro Madrid Crohare, y para lo cual ha dictado ya varias diligencias en esta línea de investigación.

Así lo confirmó a El Mostrador.cl una fuente vinculada a la causa. Todo comenzó a principios de 2003, cuando este diario publicó la existencia de una autopsia de Frei en la UC, que había estado misteriosamente guardada durante más de 20 años.

El magistrado, entonces, se dio a la labor de establecer la veracidad del informe, pero a medida que fue indagando y profundizando en este punto, aparecieron dudas sobre las hojas agregadas al expediente “Autopsia 1-100 1982”, denominado en la investigación como “Informe Nº9-82”.

Por esta razón, y como manda la lógica de la investigación, el magistrado comenzó interrogando a los médicos que participaron en la autopsia, que son los mismos que realizaron el embalsamamiento del cadáver del ex Mandatario, a saber Helmar Rosenberg y Sergio González.

Eduardo Frei Montalva falleció el 22 de enero de 1982, en la Clínica Santa María, como consecuencia -según ha aparecido hasta ahora- de una casual infección post operatoria. Sin duda, uno de los testimonios más concretos y detallados que existen hasta ahora sobre el particular se encuentra en el libro Eduardo Frei Montalva y su Epoca, del historiador Cristián Gazmuri. También una de las últimas pruebas documentales sobre las sospechas de la familia Frei, de que la muerte podría no haber sido casual, sino que homicida, están contenidas en el libro del autor de esta nota, Crimen Imperfecto, que contiene un documento preparado por Investigaciones sobre las oscuras actividades en el Instituto de Salud Pública (ISP), durante la dictadura militar.

El informe dudoso

Pero a poco andar, aparecieron situaciones que no cuadraban, como por ejemplo, quién pidió hacer la autopsia y por qué el Informe 9-82 fue agregado 10 años más tarde al expediente general. Las primeras explicaciones causaron más sospechas que aclaraciones en Madrid y en la subinspectora de Interpol, Palmira Mella, según se desprende de los informes enviados al magistrado.

Con las declaraciones de los profesionales comenzaron a reconstruir la historia. Así lograron establecer que el jefe de Patología de la UC, doctor Roberto Barahona –hoy fallecido-, fue quien habría dado la orden para que Rosenberg fuera hasta la clínica Santa María a realizar la autopsia y embalsamamiento de Frei.

Sin embargo, Rosemberg entregó un elemento sospechoso en su declaración, cuando señaló que a su jefe (Barahona) le interesaba hacer un estudio morfológico de los restos del ex Mandatario, porque “le inquietaban las posibles secuelas de una tuberculosis que habría sufrido Eduardo Frei en su juventud”, dijo el profesional a los detectives.

“Días después de realizar el estudio microscópico de las muestras tomadas, incluyendo la microscopía electrónica el 10 y 17 de marzo de 1982, y de efectuar un análisis de las alteraciones morfológicas encontradas, confeccioné un protocolo manuscrito de todo lo encontrado. El examen de la microscopía electrónica 82-41 (riñón) y 43 (hígado) no aportó datos de utilidad para la interpretación de los hallazgos, por lo que no figura en el protocolo”, agregó Rosenberg.

Sin embargo, este último párrafo siguió manteniendo las dudas de los investigadores. Pero la guinda del postre vino después. Rosenberg no sólo había realizado la autopsia, sino que había guardado un manuscrito de este informe por más de diez años, es decir hasta principios de los 90, aunque en el expediente no se clarifica la fecha exacta.

La secretaria

Con esta pista, los detectives que trabajan con Madrid se centraron en saber quiénes eran las personas que transcribían los informes en Patología de la UC. Fue así como llegaron a Carmen Victoria Barahona Solar, hija del jefe de esta misma unidad antes mencionado.

“Respecto al procedimiento de cómo se confeccionan los Protocolos de Autopsias, debo señalar que éstos, una vez que el médico realiza su autopsia, se utilizaba el método del dictáfono, en donde se grababa en un microcassette todo el procedimiento y luego se me entregaba la cinta para mecanografiarla. Esto se hacía generalmente al día siguiente, la parte histológica, que corresponde a las muestras de vísceras que se insertan en las placas de vidrio para un posterior análisis, la que quedaba pendiente, por lo que se mecanografiaba una vez que estuvieran listos los resultados y se agregaba al Informe, el que una vez terminado era entregado al médico que lo había solicitado para su firma y después se archivaba hasta que se juntaban cien Informes para enviarlos a empastar. En ese tiempo yo misma me encargaba de enviar a empastar cada uno de los tomos, con las respectivas autopsias, las que eran en orden correlativo por cada año; cada tomo contiene un total de cien autopsias, por lo tanto, era la encargada de insistir a los médicos de los protocolos de autopsias que faltaban. Era la encargada de rescatar los informes restantes, por ejemplo, estudios de cerebro que lo hacían distintos neurólogos”, relató la mujer.

Hasta ese momento el testimonio de la mujer era meramente informativo, pero cuando le mostraron el mentado Informe 9-82, aseguró no reconocerlo.

“Con respecto al Informe de Autopsia N° 9/82, que corresponde a don Eduardo Frei, no lo reconozco como los Informes que yo mecanografiaba, ya que no corresponde el tipo de escritura de la máquina que yo usaba y tampoco el tamaño del papel utilizado, ya que yo en ese entonces, como era lo acostumbrado, utilizaba el papel tamaño oficio. Al revisar el informe de la Autopsia N° 9 del señor Frei, me percato que su letra corresponde a la de una impresora, presuntamente realizada por un computador. Pero en 1982 no existía en el Departamento un computador, lo que queda en evidencia en los demás informes de autopsias del citado tomo, que los confeccionábamos en máquina de escribir eléctrica”, dijo la mujer.

Con respecto a estas contradicciones se dictaron varias diligencias, entre ellas al Laboratorio de Criminalística de Investigaciones (Lacrim), que concluyó que efectivamente hay una parte del informe de autopsia que corresponde a otra época. Sin embargo, los peritos no adelantaron juicios en sus conclusiones, a la espera de nuevas diligencias que puedan revelar otros detalles.

Este medio intentó obtener una versión del doctor Rosemberg, pero éste no devolvió los llamados. También se contactó al abogado de la familia Frei, Alvaro Varela, pero éste declinó hacer comentarios sobre el tema, aduciendo que debía guardar un celoso secreto del sumario.


 

29 de Abril 2005 El Mercurio

La búsqueda judicial de qué causó el deceso del ex Mandatario: Diligencias cruciales sobre la muerte de Frei

Han pasado cuatro años desde que la senadora Carmen Frei habló por primera vez en el Senado sobre las "dudas" que inquietaban a su familia acerca de la causa de muerte de su padre, el ex Presidente Eduardo Frei Montalva, ocurrida el 22 de enero de 1982, tras ser operado de una hernia al hiato.

Y a estas alturas, asegura el abogado de la familia Frei, Álvaro Varela, existen "presunciones fundadas" de que el ex mandatario pudo haber sido asesinado mientras se hallaba internado en la Clínica Santa María, en una acción planificada por la Dirección de Inteligencia Militar (DINE).

La investigación judicial la inició en 2002 el ministro en visita Alejandro Madrid, como un anexo al caso del secuestro y muerte del agente de inteligencia, el químico Eugenio Berríos, en Uruguay. Y a mediados de mayo, Madrid se apresta a incorporar los resultados de diligencias cruciales.

Se trata de los informes de las pericias en la tumba del ex mandatario del 22 de diciembre pasado, según relata el abogado Varela. "Se sacó el ataúd, se abrió y tomaron muestras. Hay pericias científicas en curso", confirma.

Esos análisis, dice, son además clave para precisar si los restos corresponden o no al ex mandatario. La más dramática de las dudas le surgió a la familia porque Frei fue enterrado en un ataúd de madera y ahora se encontró en uno metálico y en otra posición. Y según desliza el abogado Varela, en diciembre se tomaron muestras de unos restos que "difieren" de lo que se esperaba

encontrar.

La inteligencia militar

Otra diligencia crucial es el interrogatorio vía exhorto al ex agente de la Dina, Michael Townley, aprobado por la Corte Suprema. Dispuesto a cooperar, podría revelar información acerca del manejo y uso de sustancias letales (químicas y bacteriológicas) en la eliminación de personas.

Todos los extraños sucesos que rodean la muerte de Frei Montalva y el posterior manejo de su cadáver refrendarían la hipótesis que baraja la familia e investiga el tribunal en 5 mil fojas y 9 tomos: que hubo una operación de inteligencia para infectarlo con una sustancia letal, en la que habría

participado Berríos, quien hizo varios "trabajos" con bacterias y químicos letales.

El hilo a la inteligencia militar, o sea, al DINE, alcanzó su máxima tensión recientemente, cuando la senadora Carmen Frei acusó en el hemiciclo al Ejército de no estar cooperando con la investigación y habló de "ocultamiento" y encubrimiento.

La bancada DC la respaldó y hasta el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, debió pedirle disculpas luego de haberla criticado por usar su cargo público con intereses personales.

La molestia de Frei apuntaría a esclarecer una discordancia entre el Ejército y médicos y otras personas que han señalado al tribunal que trabajaron y ejecutaron ciertas acciones en un laboratorio bacteriológico de inteligencia en la calle Carmen.

Tras consultar al Ejército, responde a través de su Departamento

Comunicacional que no desea referirse públicamente a estas acusaciones sobre un supuesto ocultamiento de información. Y precisa que "el Ejército ha entregado todos los antecedentes que le han sido requeridos a esa autoridad judicial (el magistrado), quien es la encargada de determinar las responsabilidades y eventualmente decretar las condenas a que haya lugar".

Actualmente, trascendió, hay un cuestionario judicial en curso, dirigido al Comandante en Jefe, general Juan Emilio Cheyre.

Extraña autopsia

Según relata el abogado Varela, en el proceso judicial también se ha podido comprobar la existencia de una "autopsia clandestina". Explica que en el proceso se ha establecido que dos médicos del Hospital Clínico de la UC llegaron el día de la muerte de Frei a la Clínica Santa María, y una vez que la familia sale de la pieza se encierran con llave por tres horas y le practican una autopsia no autorizada por los Frei. Los dos conocidos anátomo- patólogos le sacan los órganos, toman muestras y botan los restos. Rellenan el

cuerpo con gasa y le inyectan ocho litros de formalina para su conservación.

No obstante, el Hospital Clínico de la UC, cuando apareció la carpeta de la autopsia en ese plantel, en 2003, aseguró que los profesionales actuaron bajo petición del equipo médico tratante, que pidió un embalsamamiento del cuerpo.

La versión fue negada por ese equipo. Y Varela pidió el procesamiento de los dos facultativos por obstrucción a la justicia, pero el juez no dio lugar por ahora.

Pero no son los únicos médicos vinculados a este proceso. Habría otros cinco, que cumplían funciones de inteligencia en esa época en la Clínica Santa María y que también han declarado en el proceso.

Mientras, las preocupaciones de los Frei apuntan al término de los plazos para la investigación de los casos iniciados en el antiguo sistema, el que vence el 25 de julio, y significa el cierre del sumario. Por eso, Eduardo y Carmen Frei pidieron hace pocos días al presidente de la Corte Suprema que el Pleno estudie ampliar los plazos.

¿A qué se llegará?

Determinar las causas de la muerte es factible, dice el abogado Varela, pero si se logra comprobar la intervención de terceros, cree difícil llegar a los autores materiales. "Hay un círculo de personas entre las cuales pensamos que está el posible autor, pero son personas adiestradas en inteligencia y van muy preparadas a declarar. Y por otro lado, el Ejército señala que no tiene

antecedentes en elementos claves. De manera que es muy difícil, pero no imposible".

"El temía por su vida"

El senador Gabriel Valdés cenó con Eduardo Frei Montalva en casa de Hernán Santa Cruz, pocos días antes de que el ex mandatario se sometiera a la operación que terminó en su desenlace fatal en 1982.

Ahí, Frei ya tenía mucho malestar y les contó que se iba a operar, antes de viajar a Kuwait.

Sobre si él temía por su vida, no le cabe duda: "Yo creo que sí... Lo vi varias veces en Europa y en Estados Unidos, y él andaba siempre muy preocupado. Porque no era extraño que habiéndose atentado contra Letelier, contra Bernardo Leighton, en contra de Altamirano y en contra mía, él estuviera también en peligro. Había gente de la Dina que se atrevió a matar al general Prats. O sea, hubo una liquidación de los opositores. En ese cuadro, no era de extrañarse que algo pasara".Valdés dice que "era una operación corriente. Y es tal el cúmulo de antecedentes extraños, que uno se siente inclinado a pensar que el Presidente Frei fue objeto de un atentado que le causó la muerte".

Los hilos del proceso

Secuestro y muerte de Berríos: La familia Frei se hace parte del proceso en octubre de 2002 por las sospechas de que el químico, asesinado en 1992 en Uruguay, haya eliminado en una operación de inteligencia a Frei Montalva. En el caso Berríos, en 2003, fueron sometidos a proceso dos ex generales de la DINE y tres militares uruguayos, de quienes se tramita su extradición.

Bacterias y toxinas: Se investiga la llegada de estas sustancias al

Laboratorio Bacteriológico (hoy ISP), en agosto de 1981, que dirigía un militar, las que habrían sido traspasadas a la inteligencia militar. Berríos estaría ligado a un laboratorio secreto que experimentaba con estas sustancias que, según el abogado de la familia Frei, se habrían aplicado en un par de crímenes y para envenenar a presos políticos en la cárcel pública.

Seguimiento y acoso de Frei: El ex mandatario era objeto de seguimiento de la DINE y la CNI en sus actividades y nexos con el sindicalismo (Tucapel Jiménez). Su teléfono estaba intervenido, e incluso su chofer, según consta en el proceso, fue reclutado por la DINE.

Nexos médicos con Inteligencia Militar: Se habría logrado determinar que unos cinco médicos que tenían nexos con organismos de inteligencia militar cumplían funciones en la Clínica Santa María al tiempo en que Frei Montalva fue intervenido.

El posible error del equipo tratante: Los Frei aseguran que se determinó judicialmente que no hubo "error médico" y que no hubo circunstancia alguna de la operación que pudiera causar el rápido proceso infeccioso.

La autopsia no autorizada: Dos médicos del Hospital Clínico de la Universidad Católica embalsamaron el cuerpo y extrajeron los órganos en la Clínica Santa María.La familia dice haberse enterado en 2003, cuando se halla una carpeta en ese centro asistencial.

Las dudas del historiador

"No hay pruebas concluyentes hasta ahora de que haya sido asesinado, aunque no puedo descartar que aparezcan", dice el historiador Cristián Gazmuri, de la Universidad Católica. El académico investigó la vida del ex Presidente Frei Montalva y escribió su biografía en 1999, sobre la cual la familia tuvo algunos desacuerdos.

"Las circunstancias fueron extrañas, pero no hay ninguna prueba concreta (de que fuera asesinado). Por el momento es simplemente una hipótesis, una sospecha", comenta Gazmuri.

Y añade que "el informe de la autopsia que fue hallado en la Universidad Católica hace unos dos años no prueba nada".

La versión histórica hasta aquí, afirma, es que Frei murió por un "shock séptico", sin que mediara intervención de terceros. Al menos, dice, hasta que no se pruebe lo contrario.

 


Esta pagina fue modificada el 28 Mayo 2007

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