Juan Elías Espinoza:Bolero de un sueño frustradopor Carmenluz Valdés R. NOMBRE Juan Elías Espinoza Parra LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO Concepción, 14 de enero de 1947 ESPECIALIDAD Periodista, estudió en la Universidad de Concepción y en Alemania. LUGAR Y FECHA DE MUERTE Santiago, 29 de diciembre de 1983, en un falso enfrentamiento. ACTIVIDADES Presidente del centro de alumnos de Periodismo en Concepción y militante del MIR, trabajó como gráfico independiente. Retornó del exilio en Alemania, en 1981. SITUACION JUDICIAL Segunda Fiscalía Militar, Rol 1513-83. No hay información sobre el estado de la causa. Juan Elías Espinoa Parra, para algunos Agapo y para otros Mao, perteneció a la generación que quiso revertir la injusticia social e impulsar cambios para que todos vivieran con las mismas posibilidades. La mañana de ese 29 de diciembre, los titulares en el quiosco de la esquina me dieron brutalmente la noticia de su asesinato: «Peligroso extremista muerto en enfrentamiento ocurrido en Quinta Normal». ¡Sí!; se trataba de mi amigo Agapo. ¡Qué espanto! La noticia provocaba sentimientos de indignación, miedo y esperanza muerta. Muchos amigos que vieron las noticias de televisión, esperaban que se tratara de otra persona. Su compañera, Ema Villar, rogó toda la noche que no fuera verdad lo que escuchó. Ella y su hijo deberían reunirse con Juan en Mendoza el 2 de enero. Su historia Juan Elías Espinoza ingresó a las Juventudes Comunistas en el liceo Nº 1 de Concepción y después al PCR. En la Universidad de Concepción se unió al MIR, siguiendo el camino de muchos de sus amigos. Estudió filosofía, pero después se trasladó a periodismo, su verdadera vocación. Allí fue elegido presidente del centro de alumnos. Le correspondía egresar en 1973. Su padre fue un obrero agrícola de Chillán, que abandonó a su madre, una costurera, antes que naciera. Ésta trató de darle educación, pero se lo llevaron unos tíos cuando supieron que su padrastro lo maltrataba. Tuvo buenas relaciones con sus cuatro hermanastros. Cuando estudiaba periodismo, supo que su padre vivía en Chillán y quiso conocerlo. El encuentro no fue bueno. Sus compañeros de la escuela primaria y de periodismo dicen que fue estudioso, pero sobre todo que tenía «pasta» de líder. Además, Agapo sobresalía en un conjunto musical. Su fuerte eran los boleros. El exilio Después del golpe, se trasladó a la República Democrática Alemana, donde lo esperaban Ema y Lautaro, su hijo recién nacido. A sus amigos les escribía que no estaba contento con la vida que llevaba. Le incomodaba «tanto bienestar, mientras ustedes siguen sufriendo». Se sentía culpable de estar lejos. «Sabemos que la vida allá está sumamente cara; supongo que a mi tío no lo habrán echado del trabajo», escribía. «Nos falta nuestra gente, nuestra tierra, aunque sabemos que la separación será corta». En Alemania, Ema finalizó sus estudios medios. Juan completó sus estudios de periodismo y comenzó a escribir versos dedicados a sus seres queridos. (Hijo mío cantor, cántame a mí / cántale a la vida / no importa ya la pena/ven conmigo, mi alegría...) La inquietud por lo que pasaba «adentro», unida a su disconformidad por «estar muy bien», lo llevaron a regresar a Chile en 1981, dispuesto a unirse a la resistencia, en la «Operación Retorno» del MIR. Su reducido grupo familiar, partió a México. Trabajó en tareas de información del MIR hasta que su jefe, Arturo Villavela, fue asesinado en septiembre de 1983. El golpe represivo lo dejó sin comunicación con su partido. Antes de morir, buscando lazos con su organización, manifestó que el retorno no fue organizado con seriedad. Sentía temor porque se sucedían las noticias de falsos enfrentamientos en que morían combatientes antidictadura. Sufría por su familia, que había regresado desde México. Cuando fue acribillado con 22 disparos, la mayoría en la espalda, estaba preparándose para salir nuevamente del país. La versiones oficiales presentaron su asesinato como un enfrentamiento al sorprendérsele poniendo una bomba. La verdad es que estaba inactivo políticamente y trabajaba como gráfico independiente. En esos días, sus poemas eran premonitorios: «Cuando tú llores / y tu llanto te duela / te acordarás de mí. / Cuando las lágrimas te ahoguen / y mil astillas te atraviesen la garganta / sabrás cómo lloré yo / cuando quisiste matarme. / Si yo estuviese a tu lado / aplastaría tu pelo contra mi pecho / (tú sabes cómo me duele tu llanto). / Pero cuando tú llores / ya no lloraré por ti». (Cuanto tú llores, su último poema) Habla la compañera «Conocí a Juan en 1972, cuando estudiaba periodismo en Concepción», relató Ema. «Era muy alegre, optimista, inquieto intelectualmente, cariñoso, con unas enormes ganas de cambiar este mundo tan injusto». «Cantaba, era amigo de sus amigos, inteligente, pensativo, celoso y demostraba una gran necesidad de afecto», recordó. De los años que compartimos tengo lo más grande de mi vida: mi hijo Lautaro. Por él es que soy artista; no he dejado de cantar. Y su hijo espera ser luego periodista, para lograr lo que el papá no pudo». Hablan sus amigos «Después de su regreso, Agapo se sentía muy solo en Santiago», recordó Mario Fuentes, compañero de la escuela básica. «Jugaba con los hijos de sus compañeros, quienes lo querían como a un hermano grande. Un día llevó a mi hijo a ver tres películas de karate seguidas. Le habló tanto de la maravilla del cine, que Hugo ya realizó su primer cortometraje, en homenaje a nuestro gran amigo que murió como un héroe». «Quienes vivimos su amistad lo recordamos como a un hombre consecuente, que nunca olvidó sus penas de niño y de adolescente. No perdió las esperanzas en el cambio social; trató de enseñarnos a no perder la fe, y sobre todo, la alegría. La víspera de su muerte nos trajo fuegos artificiales "para que su magia alegre a estos chicos en el año nuevo". Sus amigos tratamos de juntarnos cada 29 de diciembre en la intersección de las calles General Barbosa y San Pablo, el lugar de su asesinato, mudo testigo de la verdad ocultada». Carmenluz Valdés Rodríguez es periodista, egresada de la Universidad de Chile. Esta informacion ha sido extraida textualmente de: Morir es la NoticiaErnesto Carmona Editor (Periodistas relatan la historia de sus colegas asesinados y/o desaparecidos) (Tercera Edición); SANTIAGO DE CHILE 1998
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