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Boris Weisfeiler

 


El caso Boris Weisfeiler: “Missing 2” en Chile

Por Maura Brescia

Desde aquel 4 de enero de 1985, fecha en que el matemático ruso, nacionalizado norteamericano y de origen judío, Boris Weisfeiler Bernstein, desapareció en la confluencia de los ríos Ñuble y Los Sauces, en la Octava Región, la vida de su hermana Olga sufrió un abrupto revés. En este tiempo ella vivía en su país natal, Rusia. Solamente en 1998 pudo emigrar a Estados Unidos, país donde anteriormente viviera Boris Weisfeiler.

Desde hace casi 18 años, esta mujer que habla un inglés con acento extranjero, hace todo lo posible para saber qué ocurrió en Chile con su hermano, cuyo rastro se perdió cuando se acercó peligrosamente a los deslindes de Colonia Dignidad.

Esta es la segunda vez que Olga viene a Chile, con el fin de averiguar con autoridades de Gobierno, diplomáticos de la embajada de Estados Unidos y cualquier persona que pueda proporcionarle información acerca del destino final de Boris.

Una primera ayuda le fue proporcionada en el año 2000 con la desclasificación de documentos secretos que hizo el Gobierno de Estados Unidos, varios de los cuales incluían testimonios acerca de las extrañas circunstancias de la desaparición de su hermano.

Otro apoyo se lo dio la oficina legal de los abogados chilenos Hernán Fernández, Ciro Colombara y Juan Pablo Almeyda, defensores de la familia Weisfeiler en nuestro país.

Igualmente la reciente publicación de la investigación acerca del caso Weisfeiler efectuada por el periodista Carlos Basso en el libro “El Ultimo Secreto de Colonia Dignidad” puso en conocimiento público la insólita desaparición de un ciudadano norteamericano en Chile. Ya había un antecedente previo en el caso del periodista Charles Horman, desaparecido pocos días después del golpe militar, hecho que se hizo mundialmente célebre a través de la película “Missing” del director Costa Gavras.

En cambio el caso Boris Weisfeiler permanece, hasta hoy, prácticamente ignorado por los chilenos. A fin de despertar la conciencia nacional e informarse en forma oficial de lo acontecido con su hermano, Olga ha viajado dos veces a nuestro país.

En la primera ocasión no quiso acercarse al lugar, ubicado entre las comunas San Fabián de Alico y Parral, donde Boris fue visto por última vez por los lugareños Luis Alberto López Benavides y Manuel Ascencio, valiosos testigos quienes misteriosamente se ahogaron tiempo después en extrañas circunstancias nunca aclaradas hasta hoy.

Esta vez Olga viajó al sur para estar en el mismo lugar, a orillas del afluente, donde una investigación rutinaria llevada a cabo por el Segundo Juzgado de Letras de San Carlos estableció que Boris Weisfeiler probablemente se habría ahogado tratando de cruzar el río Ñuble.

“Un lugareño nos mostró el lugar donde hace 18 años atrás encontró pisadas, presumidamente de mi hermano, en la ribera. Fue un día muy emocional y estresante. Hace dos años atrás estuve en Chile por primera vez y rehusé visitar ese sitio”, cuenta Olga.

Boris era una persona muy querida. Hasta hoy, cada mes de abril, fecha de su cumpleaños, celebran una comida en su recuerdo sus amigos y colegas del Instituto de Estudios Avanzados de la prestigiosa Universidad de Princenton, donde Weisfeiler era académico.

Olga viajó a Chile acompañada de su joven hija Anna, quien tenía solamente tres años cuando desapareció su tío. Vino también acompañada por dos asesores legales norteamericanos, el especialista en derecho internacional Volkert Reig Schmidt y la abogada Lisa J. Gertsman., con el fin de coordinar la defensa en equipo con el estudio jurídico chileno.

Después de casi 18 años que su hermano desapareció ¿Cuál es su impresión de lo que ocurrió con Boris?

- La investigación todavía continúa y algunos testigos existen aún. Pero el Gobierno chileno requiere de una mayor presión para adoptar acciones en contra de Colonia Dignidad, a fin de cerrar definitivamente ese lugar. Esta medida no solamente aliviará a mi familia, sino que también liberará a los cautivos de ese sistema que es casi una prisión de por vida.

¿Cuál ha sido la posición de la Embajada de Estados Unidos en Chile? ¿Han prestado colaboración o solamente están haciendo correr el tiempo?

- En las reuniones que he tenido con los funcionarios, incluido el embajador William Brownfield, se han comprometido a hacerse parte y ayudar en la investigación. Por tratarse de un caso que ocurrió en otro Estado, la Embajada norteamericana no tiene jurisdicción. Cualquiera ayuda proporcionada por la Embajada debe ser previamente consultada con las autoridades chilenas.

¿Cuál fue el resultado de su reunión con la ministro de Defensa?

- Personalmente admiro a la ministro Michelle Bachelet y pienso que se siente muy tocada por el caso de mi hermano. Ella se comprometió a otorgar respaldo e información específica que conlleve a resolver este caso. La ministro nos recibió junto a Luciano Foulloux, director del Programa de Derechos Humanos del ministerio del Interior.

En el libro “El Ultimo Secreto de Colonia Dignidad”, que trata del caso Weisfeiler, se señala que su hermano habría sido avistado por última vez por una patrulla militar ¿Conversó acerca de esto con la ministro Bachelet?

- Sí, conversamos acerca del testimonio entregado en este sentido por un informante, cuyo nombre de chapa era “Daniel”, a los funcionarios de la Embajada norteamericana. Todavía se investiga la identidad de este testigo y cuál fue su objetivo concreto al respecto. Creo que algún día se sabrá quien es “Daniel”. Tal vez por medio de otros testimonios. Quisiera pedir cualquier dato que todavía exista desde el tiempo en que desapareció mi hermano, a fin que se nos ayude con información que pueda conducir a resolver este caso.

También hubo declaraciones de guardias de frontera, en el sentido que vieron a su hermano...

- De acuerdo a los documentos, ellos no lo vieron. La información entregada por los documentos es muy complicada y contradictoria. En un caso se dice que la patrulla llegó antes que mi hermano desapareciera, mientras en otro se declara que llegó después del su desaparición. La pregunta es qué hizo la patrulla, acaso estuvo siguiendo el rastro de Boris. Hasta ahora la información proporcionada es demasiado confusa. Aún acerca de detalles, por dónde Boris caminó, dónde se detuvo, a quién vio...

¿Que pasó con la información dada por un joven recluido en Colonia Dignidad, supuestamente emparentado con un alto oficial, quien aseguró que vio a su hermano dentro de la Colonia?

- De acuerdo a mi conocimiento y los documentos, fue “Daniel” quien informó lo que ese joven supuestamente le habría declarado. El joven nunca declaró directamente que vio a mi hermano en Colonia Dignidad, sino que fue “Daniel” quien lo afirmó en sus declaraciones ante funcionarios de la Embajada norteamericana. Según el testimonio, “Daniel” habría preguntado si era verdad que llevaron al judío a la Colonia Dignidad, y le habrían respondido: ‘Si, lo hicimos’. No sé nada acerca de esa persona y de su criterio para declarar.

¿Hasta ahora la identidad de “Daniel” es desconocida?

- Hasta el momento la Embajada de Estados Unidos no tiene ninguna información. Tal vez pudiera ser algún jefe del servicio de inteligencia, que aún coexisten. La investigación todavía no sabe quién es esta persona. Pero agradezco la información que dio este hombre, ya que si él no hubiera ido a la embajada en 1987, yo nunca hubiera sabido lo que pudo pasar con mi hermano. Ahora poseo una información preciada y tengo esperanza de encontrar a mi hermano en Colonia Dignidad.

¿Cree que su hermano esté todavía vivo ahí?

- Si, todavía espero y creo que está vivo ahí. Nunca he sentido que se haya ido.

¿Por qué en los sucesivos allanamientos que hizo la policía en Colonia Dignidad no ubicaron personas foráneas al enclave alemán?

- Creo que buscaron tumbas y cementerios clandestinos. En otras ocasiones buscaron los archivos de los chilenos residentes, de los miembros de la colonia y los nombres de jóvenes extraviados que pudieran hallarse ahí. Nunca buscaron a mi hermano específicamente.

En caso que Boris estuviese recluido ahí ¿Supone que le habrían hecho un lavado de cerebro u otro tratamiento a fin que olvidase su identidad?

- Pienso que ellos hicieron eso, que borraron su condición mental. No creo que haya ocurrido en el aspecto físico, pero estoy absolutamente segura que está muy mal en cuanto a su estado mental. Estoy segura que él no sabe dónde está, que no recuerda su nombre.

¿Por qué su hermano vino a Chile en época de estado de sitio y además fue a ese lugar particular no estimado como turístico?

- Estoy segura que él nada sabía sobre la situación política de Chile. En su oficina tenía un mapa de la situación mundial de octubre de 1984, con la información oficial de las zonas de peligro para viajeros. ¡Chile no estaba marcado como una zona peligrosa! Encontré ese mapa en el escritorio de Boris cuando emigré a Estados Unidos en 1998. Después que Boris desapareció, ese mapa estuvo 13 años sin ser tocado. Mi hermano había estado anteriormente dos veces en Perú. El lugar donde desapareció mi hermano es hermoso. Boris gozaba de las cosas simples y de la vida sencilla. Ningún mapa señalaba a la Colonia Dignidad como un campo alemán. Nadie le dijo que Chile era un lugar peligroso y digno de ser evitado. En la ciudad de Los Ángeles, Boris preguntó solamente cómo dirigirse al lago Laja, que es un parque nacional. El fue allá por las bellezas de Chile. Estoy cierta que nadie le informó que en los alrededores había un campo nazi.

En sus declaraciones “Daniel” relató que, en momentos de ser llevado a la Colonia Dignidad por la patrulla militar, su hermano exclamó ‘nazis asesinos, yo sé que él está aquí’ y que los alemanes lo señalaron como judío....

- Yo me pregunto cómo es posible que miembros de una patrulla puedan comprender inglés. Mi hermano no hablaba español o alemán. En su mochila guardaba los documentos de identificación y su pasaporte, las direcciones personales, tarjetas de crédito y de asistencia social. Dígame si acaso algún espía llevaría toda esa documentación consigo. Si hubiera sido algún espía, no habría tenido encima toda esa información. Ya sea por su origen ruso por el apellido, también podría haber sido indicado como agente de la CIA por su pasaporte norteamericano y porque era judío. Es una estupidez absoluta, son totalmente erradas las afirmaciones de que era espía. Pienso que fueron puestas en el informe equivocadamente para proteger a la Colonia Dignidad y hacer de mi hermano un espía malo.

En su opinión ¿Cuál sería la manera de solucionar el caso Weisfeiler?

- Creo firmemente que para resolver este caso y los de otros chilenos, para que puedan obtener la libertad las personas que decidan protegerse por medio de la acción del Gobierno chileno, éste deberá adoptar drásticas medidas, como abrir las puertas y buscar en todos los rincones y en cada pulgada de terreno. Deberá considerar incluso cerrar Colonia Dignidad para siempre. Nunca más barreras electrificadas, no más guardias con perros policiales.

Fuente: http://www.zonaimpacto.cl


Martes 21 de Mayo 2002 Tercera
Testigo entregó información sobre matemático al FBI a fines de los '80
Desde fines de los '80 el gobierno estadounidense contaba con información que apuntaba a la responsabilidad de personas de la ex Colonia Dignidad en la desaparición en Chile del matemático Boris Weisfeiler, en enero de 1985.
Fue justamente en esa época que Heinz Kuhn, un ex colono del enclave alemán, entregó en el país del norte una cinta grabada de una conversación sostenida entre dos jerarcas del enclave y Paul Schaefer.
Dicha grabación se obtuvo en un período en el cual Kuhn escuchaba la mayoría de las comunicaciones de los colonos, para estar al tanto de lo que sucedía al interior del recinto germano, con la intención de poder ayudar a otros alemanes a escapar del lugar.
Según fuentes cercanas a la investigación, en la cinta hablan, supuestamente, Kurt Schnellenkamp, Gerard Müdke y Paul Schaefer, los dos primeros procesados hoy por el delito de encubridores de los delitos cometidos por el prófugo líder. Los dos primeros fueron citados e interrogados el año pasado por el juez Juan Guzmán, luego que el magistrado recibiera una copia de la grabación original que tenían las autoridades norteamericanas.
La cinta fue traducida por expertos, se le realizaron peritajes a las voces allí registradas y, según se ha dado a conocer, la frase más comprometedora hacía referencia a un "intruso" sobre el que alguien decía "no se preocupen, el problema ha sido resuelto. El está comiendo papas bajo la tierra".
Hermana
La hermana del científico desaparecido, Olga Weisfeiler, manifestó en conversación con La Tercera que "la situación es absolutamente frustrante, porque no veo mucha voluntad de buscar la verdad ni aquí ni en Chile".
La mujer aseguró que su hermano nunca tuvo que ver con espionaje y que "él era un hombre que buscaba estar solo y por ello gustaba de las montañas".
Luego de la decisión del Parlamento Alemán o Bundestag de aprobar el desarrollo de un programa de acción bilateral entre Chile y ese país para resolver temas pendientes en relación con los colonos que habitan en Villa Baviera, fuentes policiales nacionales explicaron que "eso no significa que están haciendo un acuerdo para venir a intervenir directamente en nuestro país, sino que para poder conectarse con el Congreso chileno y juntos trabajar el problema".
Las fuentes agregaron que "la voluntad del gobierno alemán se puede traducir en que designen a un oficial de la policía federal que está en Buenos Aires para que venga a trabajar a Chile, y así colabore con información, pero eso no se traduce en que vayan a hacer allanamientos ni vayan a andar buscando a nadie".
 


12 de Marzo 2004  Piensachile.com

¿Ha visto a este hombre?

La familia del estadounidense Boris Weisfeiler, desaparecido desde enero de 1985, solicita información sobre su suerte y paradero.Boris Weisfeiler, profesor universitario de 43 años, llegó a Chile el 25 de diciembre de 1984 para excursionar en la precordillera de la Octava Región. Hablaba muy poco español. Fue visto por lugareños en los primeros días de enero 1985, en la confluencia de los Ríos Ñuble y Los Sauces, cerca de San Fabián de Alico. Desde entonces, está desaparecido.

Quien tenga información sobre lo ocurrido con Boris Weisfeiler, rogamos contactar a:

Casilla 2009, Correo 21

Santiago, Chile

Email: borischile85@hotmail.com

O al Encargado de Derechos Humanos de la Embajada de Estados Unidos en Santiago: Av. Andrés Bello 2800. Fono: 330-3334.

La información entregada a la familia Weisfeiler será tratada con confidencialidad

 


22 de Marzo de 2004 La Discusion

Caso Weisfeiler: surge importante testimonio

A 19 años de la desaparición del profesor ruso-norteamericano, Boris Weisfeiler Bernstein y, justo cuando su hermana Olga reabrió, en Santiago, una campaña pública para buscar datos que permitan desentrañar el misterio que envuelve el caso, logramos ubicar y conversar con un arriero sanfabianino que dice ser la última persona que vio con vida y conversó con el malogrado académico.

Bajo la sombra de un bosque de coihues y a un costado del pedregoso camino que une San Fabián con El Sauce, LA DISCUSION encontró al arriero José Aníbal López Benavídez que, precisamente, bajaba desde el sector Las Truchas (en la alta cordillera), con un rebaño de vaquillas y terneros que durante cuatro meses habían permanecido en esa veranada.

Junto con insistir en que él fue la última persona que vio con vida y conversó con Boris Weisfeiler, López dijo que éste "era un muy buen caballero a pesar de que en un principio pensamos que era un ladrón".

Contó que su compañero de jornada, en el puesto de veranada de Valle Hermoso (a unas nueve o diez horas a caballo de San Fabián), fue el primero en encontrar huellas del norteamericano y se alertó cuando éste se escondió.

"Por la huella de una pisada de este señor, pudimos llegar a él. Cuando lo encontramos nos dimos cuenta que se trataba de un turista y le ofrecimos nuestro campamento", dijo López, asegurando que llevaron al hombre hasta su refugio y le brindaron alimentación y le invitaron a alojarse.

"Todo aquello ocurrió el día tres de enero", recuerda López junto con indicar que "al día siguiente lo ayudamos a cruzar el río. Yo lo subí al anca de mi caballo y mi compañero tomó su mochila, para cruzar el río". Recordó el arriero López que durante la noche anterior, con pocas palabras en español Weisfeiler les pidió le indicaran, en el mapa que portaba, cómo llegar a San Fabián.

"Luego que lo dejamos al otro lado del río y le mostramos por dónde endilgar para llegar a San Fabián, nos despedimos del caballero", cuenta López con voz un tanto entrecortada por la emoción, ya que reconoció que "me había encariñado con el caballero éste, porque se veía buena persona".

Asegura José López que Boris Weisfeiler quería llegar, lo antes posible a San Fabián, "porque se le estaban terminando sus vacaciones y debía buscar locomoción para irse a Pennsylvania, donde decía vivir y trabajar".

López se mostró molesto con un reportaje en que la televisión y algunos diarios "metieran a mi hermano Luis Alberto, en esto de la desaparición de este caballero. El no tuvo nada que ver en este asunto". Clarificó que su hermano se suicidó, "pero, fue por un asunto de faldas, ya que una niña de por aquí no le quería dar su amor y no por la desaparición de este señor".

Luis Alberto López habría avisado a carabineros de El Sauce la presencia de Weisfeiler y, éstos -según señaló el arriero-, "salieron vueltos locos en su persecución y, de ahí nunca más se supo de este caballero".

Junto con insistir en que lamenta mucho la desaparición del académico norteamericano, el arriero López no deja de pensar en lo extraño que resulta para él la versión de la muerte del extranjero en las aguas del río Ñuble y, que no haya aparecido su cuerpo.

"Me pareció raro que si se hubiera ahogado, como dicen, en el río Ñuble en pleno enero, no hubiera aparecido su cuerpo. Acá en este río siempre se ha ahogado gente, hasta en pleno invierno con las avenidas grandes y, han aparecido pero, este caballero no apareció nunca más y eso que estábamos en pleno verano, cuando el río venía bajo", comentó.

Agregó que "a nosotros se nos han ahogado, incluso familiares, en pleno invierno y han aparecido. Esa es la duda que siempre tengo y siempre he tratado de buscar una explicación a qué cosa pasó, porque a pesar del poco tiempo que pase con él, yo aprecio mucho a este caballero", aseveró.

Dijo haber callado, porque nadie ha hablado con él. "Todos comentan cosas de este señor, pero, el único que habló con él antes de su desaparición fui yo y a mí nunca me han preguntado nada", dijo con cierto desenfado.

Para lo único que lo buscaron los carabineros de El Sauce, fue para que reconociera la mochila que habían encontrado a dos kilómetros del lugar en que dicen se habría ahogado Weisfeiler, en la confluencia de los ríos Ñuble y El Sauce.

Finalmente dijo que desea hablar con la hermana del desaparecido, "porque quiero mostrarle en el terreno donde lo encontramos, donde lo atendimos, cómo cruzamos el río y donde nos despedimos de él", aseguró.

Dijo que buscará todos los medios como para ponerse en contacto con Olga Weisfeiler y contarle todo lo que recuerda de las horas previas a la desaparición del malogrado académico

Caso Weisfeiler: Misterio sin resolver

En diciembre de 1984 el matemático y académico ruso, de origen judío, naturalizado estadounidense, Boris Weisfeiler Bernstein, emprende un viaje en solitario por los parajes cordilleranos de la Octava Región, aprovechando sus vacaciones de invierno, en la Universidad de Princetón.

Fue visto por última vez el 4 de enero de 1985 y desde entonces se ignora su suerte. Quince días después sus pertenencias aparecen en la ribera de la confluencia entre los ríos Ñuble y Sauces, el juez del caso tras infructuosos rastreos supone la muerte del hombre por ahogamiento accidental.

Años después un informante secreto se acerca hasta la Embajada de los Estados Unidos y brinda una versión distinta. Weisfeiler habría sido detenido y entregado a colonos de Villa Baviera. Nuevos datos se han sumado tras la desclasificación de los archivos cautelados por el Departamento de Estado y una nueva investigación está en marcha en nuestros tribunales.

Dos años más tarde, un misterioso informante apareció en el Consulado de Estados Unidos en Santiago. Bautizado con el nombre clave de "Daniel" contó una increíble historia. Dijo que él formó parte de una patrulla militar que se encontraba en el sector donde desapareció Weisfeiler custodiando el perímetro de la colonia, pues allí esperaban el arribo desde Paraguay de un tal "doctor Smith", quién según "Daniel" no era nadie más que el buscadísimo "ángel de la muerte", el ex criminal nazi Josef Mengele, que se suponía había muerto en 1979.

De acuerdo a la historia de "Daniel", el teniente a cargo del grupo confundió a Weisfeiler con un espía del Mossad y luego de la CIA, por sus papeles, por lo que lo entregaron a Paul Schaffer.

En sus relatos, que continuaron hasta 1997 y fueron matizados por varios informes que envió a las autoridades americanas, "Daniel" aseguró además que en 1987 otro miembro de la patrulla había visto a Weisfeiler vivo al interior de la colonia, haciendo adobes. El soldado narró que Boris fue detenido y torturado al interior de Villa Baviera y baleado por el mismísimo Paul Schaffer.

En la embajada de Estados Unidos en Santiago, la norteamericana Olga Weisfeiler anunció el 5 de marzo, de este año, el lanzamiento de una campaña pública para buscar datos sobre su hermano, Boris, desaparecido en 1985.

En la oportunidad, la mujer sostuvo que hay testigos que dicen haber visto a su hermano vivo en 1987, dos años después de su desaparición.

El caso de Boris Weisfeiler, fue iniciado en 1998 por el ministro de fuero Juan Guzmán, cuando Olga Weisfeiler, hermana del desaparecido, presentó una querella en la justicia chilena.

El caso fue traspasado al ministro Solís, el 2002, cuando se redistribuyeron parte de las causas que llevaba el ministro Juan Guzmán. El 13 de diciembre de 2003 el embajador de Estados Unidos en Chile, William Brownfield, se reunió con el ministro Alejandro Solís, para conocer los avances del proceso que lleva el magistrado.


11 de Marzo 2005 La Nacion

Juez Guzmán tras la huella de Boris Weisfeiler

Acompañado de un equipo de trabajo de la policía civil, el ministro de fuero Juan Guzmán viajó a la octava región para rehacer la ruta precordillerana cerca de la frontera con Argentina hecha en enero de 1985 por el desaparecido matemático norteamericano Boris Weisfeiler.

Weisfeiler, experto montañista nacido en Moscú en 1941 y nacionalizado norteamericano en 1981, es el único ciudadano estadounidense desaparecido en Chile durante la pasada dictadura militar.

Bien equipado, los primeros días de enero de 1985 el matemático inició una travesía a pie por la precordillera a la altura del nevado de Chillán dirigiéndose hacia el norte, traspasando el control policial del retén El Roble, y llegando varios kilómetros arriba hasta la intersección de los ríos Los Sauces y Ñuble. Ese fue el punto desde donde desapareció hasta hoy.

El magistrado Guzmán tiene desde el año 2000 en sus manos el proceso que inicialmente se había abierto en el Segundo Juzgado del Crimen de San Carlos, por una querella interpuesta por la hermana del matemático, Olga Weisfeiler, y patrocinada por el abogado chileno Hernán Fernández.

La desclasificación de los últimos documentos realizada por el Departamento de Estado norteamericano en junio de 2000, aportaron varias pistas acerca de la suerte que pudo correr Weisfeiler entre el 3 y el 4 de enero de 1985, cuando fue detenido en la intersección de ambos ríos por una patrulla militar, con presencia de Carabineros.

La existencia de dos documentos con las transcripciones de conversaciones sostenidas en 1987 por un suboficial activo del Ejército con funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Santiago, y otros dos relatos hechos en 1997 por el mismo suboficial ya en retiro, conducen a la teoría de que Weisfeiler habría sido arrestado por la patrulla militar de la cual el suboficial “Daniel” dijo ser miembro, y entregado luego en el portón de ingreso de la secta alemana Colonia Dignidad, no lejos del lugar.

No obstante, esta teoría es contradicha por otros documentos desclasificados que indican contactos de agentes de inteligencia norteamericanos con “otras fuentes”, presumiblemente también uniformados chilenos. En uno de ellos el agente comenta la información aportada por “la fuente”, y dice que Weisfeiler fue golpeado brutalmente y muerto en el lugar y momento de su detención, y su cuerpo lanzado al río.

De todas formas, todos estos documentos coinciden en que Weisfeiler fue detenido por miembros del Ejército (pertenecían al regimiento Chacabuco de Concepción) y Carabineros del retén El Roble. Hasta hoy el gobierno norteamericano se ha resistido a entregar a la justicia chilena la real identidad del suboficial de chapa“Daniel”, y aún no está totalmente esclarecido si éste corresponde a un suboficial de Ejército en servicio activo cuyo cuerpo fue encontrado en Angol el año pasado.

En los documentos que contradicen la teoría de la entrega del matemático a Colonia Dignidad, se plantea que “Daniel” pudo ser enviado a contactar a los de la embajada norteamericana para “despistar”, en consecuencia que Weisfeiler fue muerto en el lugar de su detención, y miembros de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), habrían llegado de inmediato para “limpiar” toda evidencia y rescatar el cuerpo del río para sepultarlo clandestinamente.

 

24 de Marzo 2005 La Tercera
Juez indaga a Schäfer por caso de matemático desaparecido
Una nueva arista judicial en la ya complicada situación de Paul
Schäfer abrió ayer el juez Alejandro Solís, quien interrogó al ex
líder de Colonia Dignidad por la desaparición del matemático
ruso-norteamericano Boris Weisfeiler, cuya pista se perdió cerca
del enclave alemán en enero de 1985, mientras viajaba como
turista.
Aunque Schäfer no colaboró en la diligencia -constantemente se
tomaba el audífono con sus manos-, Solís cumplió con el trámite. El
ex jerarca declaró en calidad de inculpado, el paso previo a un
eventual procesamiento, situación que el magistrado recién se
encuentra estudiando.
Weisfeiler desapareció en los alrededores de Villa Baviera y,
según testimonios indirectos en poder de los tribunales, habría
sido visto dentro del enclave. Según archivos desclasificados el
2000 por la CIA, el norteamericano -nacido en Rusia- fue
sindicado por los colonos como un "espía".
En los archivos hay información respecto del ex colono Heinz
Kühn, quien dijo que escuchó una conversación radial entre
Schäfer y dos jerarcas, en la que discutían qué hacer con un
"intruso". La fecha de ese diálogo coincide con enero de 1985.
Según Kühn, Schäfer dijo a sus interlocutores la siguiente frase:
"No se preocupen, el problema ha sido resuelto (...); él ya está
comiendo papas bajo tierra".
Los mismos documentos consignan que Weisfeiler "fue
secuestrado por las fuerzas de seguridad chilenas, que lo
entregaron" al grupo liderado entonces por Schäfer.
Versión de informante
Una de las pistas respecto de que el destino del matemático fue
Colonia Dignidad la aportó un informante anónimo que los
archivos de la CIA identifican como "Daniel". Se trata,
presuntamente, de un ex suboficial del Ejército que habría
integrado la patrulla que detuvo a Weisfeiler y lo llevó
hasta Dignidad.
En la versión de "Daniel", el 4 de enero de 1985 fue detectado un
extranjero en el vado del río Los Sauces. Llevaba un pasaporte de
EE.UU. con el nombre Boris W., además de un plano de la zona y
documentos de una universidad norteamericana.
Según ese relato, una patrulla militar del Regimiento Chacabuco
de Concepción habría detenido al turista y lo entregó a la cúpula
del enclave alemán. En Dignidad, según esta versión que data de
1987, Weisfeiler habría sido ejecutado tras acusaciones de ser un
espía israelí o soviético (era nacido en Rusia y nacionalizado
norteamericano).
"Nos enteramos de que esta persona, luego de ser salvajemente
interrogada, hincada en el suelo, fue asesinada de un disparo en la
nuca", dijo el informante. El relato de "Daniel" también dice que,
entre el 3 y el 6 de enero de 1985, las patrullas que trabajaban por
el sector de Dignidad se intensificaron debido a la presunta
"infiltración" de un espía.
La relación con la Dina
Aunque no directamente, Paul Schäfer se ha referido ante al
menos tres de los cinco jueces que lo han interrogado a las
relaciones que existían entre Colonia Dignidad y el régimen
militar.
Dentro de la escasa información que ha aportado a los tribunales,
ha permitido a los jueces importantes avances.
El ex jerarca ha ido reconociendo lentamente algunos hechos.
Mientras al juez Joaquín Billard le dijo que prestó Villa Baviera a
los uniformados para hacer ejercicios militares -sin precisarle qué
hacían en ellos-, al ministro Jorge Zepeda le detalló que se trataba
de "prácticas de tiro" y de "labores de inteligencia".
Además, el ex jerarca contó de la visita que realizaron a Villa
Baviera Augusto Pinochet y su esposa, Lucía Hiriart, además de
los encuentros que sostuvo en el enclave con el ex jefe de la Dina,
Manuel Contreras.
Zepeda ya estableció la relación entre la Dina y la Colonia
Dignidad y el lunes procesó a Schäfer en complicidad con cuatro
ex altos miembros de la Dina por el secuestro en 1976 de tres
personas que desaparecieron desde Villa Baviera.
Para el magistrado pesó el hecho de que Schäfer -quien era
conocido por los ex agentes como "doctor Schneider"- facilitara al
ex jefe de la Dina en la zona, Fernando Gómez Segovia, una casa en
Parral, que se convirtió en la sede de ese organismo de inteligencia.
El juez Alejandro Solís, en cambio, indaga a la colonia en un
período posterior al de Zepeda. La desaparición de Weisfeiler
ocurrió cuando la Dina ya había sido disuelta. En esa época operaba
su sucesora, la Central Nacional de Informaciones (CNI).

31 de Marzo2006 La Nacion

Nueva ofensiva para dar con paradero de Boris Weisfeiler

Científico desapareció en enero de 1985 cerca de Colonia Dignidad, y su hermana y EEUU están empeñados en encontrarlo pese a que han pasado 21 años del incidente. Hasta el momento se sabe que una patrulla militar lo entregó al enclave alemán y por ello es importante la ayuda del Ejército. La nueva ofensiva comunicacional fue reforzada con una foto diseñada por el FBI.

Una nueva ofensiva para dar con el paradero del matemático norteamericano Boris Weisfeiler, desaparecido en las cercanías de Colonia Dignidad en 1985, inició este viernes la embajada de los EEUU en Chile, junto la hermana del científico de la Pennsylvania State University, Olga, la cual quiere reunirse con el Ejército para reunir más información.

Olga Weisfeiler admitió que está solicitando una entrevista con el nuevo Comandante en Jefe institución, Óscar Izurieta Ferrer, a fin que colabore con la investigación que instruye el juez Jorge Zepeda.

Los antecedentes que se manejan sobre la desaparición del Weisfeiler, originalmente ciudadano ruso que se asiló en los EE.UU, señalan que una patrulla del Ejército lo detuvo y lo entregó a Colonia Dignidad ese año.

El tema es de alta preocupación para Estados Unidos, a tal punto que fue tratado en la reunión que la secretaria de Estado, Condolezza Rice, sostuvo con Ricardo Lagos antes de abandonar el poder, según reconoció el embajador Craig Kelly.

“Resolver este caso es una gran prioridad para esta embajada,para mi gobierno y para el pueblo norteamericano. También es un caso humanitario, una familia ha sufrido mucho buscando información”, dijo el diplomático.

En el marco de la nueva campaña de búsqueda, el representante diplomático dio a conocer dos imágenes desarrolladas por el FBI, que muestran como sería Weisfeiler hoy, con el objetivo que la ciudadanía entregue información sobre el paradero del científico. Olga Weisfeiler dijo sentirse “frustrada” porque ya han pasado 21 años desde la misteriosa desaparición y todavía no tiene ninguna información nueva de qué pasó con él.

No obstante, expresó que pese a ese sentimiento seguirá buscando saber la verdad y para ello pedirá al Ejército que la ayude, porque a su juicio, deben existir documentos de la detención y entrega a Colonia Dignidad.

En ese sentido, comentó que intentó reunirse con el ex comandante en jefe de la institución Juan Emilio Cheyre, pero éste no la quiso recibir, argumentando que era un caso que estaba en manos de los tribunales de justicia: “El Ejército no quiere reunirse conmigo”, señaló.

Weisfeiler era judío y 44 años en 1985, mucho se ha especulado que podría haber sido un agente secreto de Israel, pero Olga desmintió que la versión y señaló que el matemático no tenía intereses políticos y que al momento de la detención se encontraba en la Séptima Región de vacaciones, lugar al que había llegado en diciembre de 1984.

 

3 de Abril 2006 El Mercurio

Parlamentarios de EEUU solicitan “urgencia” en caso Weisfeiler

Veintisiete senadores y diputados del Congreso de Estados Unidos pidieron a la Presidenta Michelle Bachelet “urgencia para una renovada atención del gobierno chileno en el caso de Boris Weisfeiler, el ciudadano estadounidense que desapareció en Chile en el área de Colonia Dignidad en 1985”.

En una carta fechada el pasado 23 de marzo y recibida en La Moneda cuatro días después, los parlamentarios manifestaron a la Presidenta que “las evidencias sugieren que él pudo ser arrestado por fuerzas de seguridad de Pinochet y llevado al centro de tortura de Colonia Dignidad”.

Los congresistas hacen notar que “en estos años ha habido pocos avances en el caso, a pesar de que cuatro jueces han tenido la investigación, agregado a ello la reciente detención del antiguo líder de Colonia Dignidad, Paul Schäfer”.

Le recuerdan a Bachelet que el caso Weisfeiler le fue planteado en 2002 cuando era ministra de Defensa, y le hacen ver que la Secretaria de Estado Condoleezza Rice -que viajó a Chile para la toma de posesión de su mandato- también “le pidió a usted urgencia para investigar el destino del profesor Weisfeiler. Nosotros nos unimos a ello y respetuosamente le requerimos que la investigación de la desaparición del profesor Weisfeiler continúe, para que haya finalmente una resolución de este trágico caso”.

Entre los senadores figuran los demócratas Edward Kennedy, John Kerry y Robert Menéndez, y los republicanos Arlen Specter y Rick Santorum. El resto de los firmantes son diputados de ambos partidos.

El reciente apoyo del embajador de Estados Unidos en Chile Craig Kelly, a la hermana del matemático, Olga Weisfeiler, quien junto a su hija Anna se encuentra por quinta vez en nuestro país para pedir justicia, es interpretado como una señal de que las autoridades estadounidenses ejercerán una presión mayor, ante el Gobierno chileno y el juez Jorge Zepeda, que instruye actualmente el proceso, para que existan avances reales puesto que hay distintas vetas indagatorias sin explorar hasta ahora

13 de Junio 2006 La Nación
El CDE decidió entrar como querellante en caso Weisfeiler
La investigación se ha visto seriamente entrabada porque, según los querellantes, representados por el abogado Hernán Fernández, el Ejército no ha colaborado en las indagatorias. Si bien la patrulla que detuvo a Weisfeiler está identificada, sus integrantes niegan la detención del matemático.
El Consejo de Defensa del Estado (CDE) resolvió entrar como querellante en el proceso por el secuestro y desaparición del matemático estadounidense de origen ruso Boris Weisfeiler, detenido en enero de 1985 por una patrulla del Ejército que luego lo entregó a Colonia Dignidad.
La decisión la adoptó el consejo en su última sesión del martes 6 de junio, un día antes de que la Presidenta Michelle Bachelet viajara el miércoles 7 a Washington, ciudad donde parlamentarios estadounidenses le plantearon su preocupación por la lentitud con que en Chile se investiga el caso.
En la capital norteamericana, Bachelet se reunió el viernes temprano con la hermana del matemático, Olga Weisfeiler, que vive en Boston, y su hija Anna, quienes le insistieron en que el Gobierno haga algo para apoyar la aceleración de la investigación, sin que ello signifique interferir en el Poder Judicial.
Poco más de dos meses antes a Bachelet le habían planteado el mismo asunto 27 senadores y representantes (diputados) norteamericanos, que le enviaron una carta manifestando su preocupación por la no aclaración del destino de Weisfeiler, que era profesor de matemáticas en la Universidad del Estado de
Pennsylvania.
La indagación se inició el mismo año 1985 y ya ha tenido cuatro jueces a cargo, uno de los puntos cuestionables que reclaman los parlamentarios estadounidenses que apoyan a la familia Weisfeiler en la búsqueda de justicia en Chile.
El proceso se encuentra hoy en manos del juez Jorge Zepeda, cuya indagatoria, a juicio de la parte querellante, no ha avanzado en relación con lo que antes hicieron otros tres jueces que tuvieron el caso a su cargo.
La investigación se ha visto seriamente entrabada porque, según los querellantes, representados por el abogado Hernán Fernández, el Ejército no ha colaborado en las indagatorias. Si bien la patrulla que detuvo a Weisfeiler está identificada, los oficiales y suboficiales que la integraban niegan la detención del matemático el 4 de enero de 1985 y rechazan además haberlo entregado a Colonia Dignidad.
Sin embargo, un suboficial que ha prestado ya tres declaraciones extrajudiciales (dos en 1987 y otra en 1997), incluso ante funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Santiago, afirma que participó en su detención y en la entrega a Colonia Dignidad. Ha entregado, asimismo, una serie de antecedentes relevantes que, de acuerdo con los querellantes, aún no son investigados.
La entrada al caso del CDE le pone presión al juez Zepeda, cuyo trabajo en el juicio está siendo también observado por la embajada estadounidense en Santiago y los congresistas norteamericanos que apoyan a la familia Weisfeiler.
Boris Weisfeiler, que llegó a Chile en la Navidad de 1984, fue arrestado el 4 de enero de 1985 en la intersección de los ríos Ñuble y El Sauce, en la precordillera de la comuna de San Fabián de Alico, en el límite de las regiones Séptima y Octava. Todos los militares y carabineros que tuvieron que ver con la detención de Weisfeiler fueron rápidamente trasladados a otros lugares o pasaron a retiro.

 

19 de Junio 2006 La Nación

Pistas olvidadas del último "missing”

Extraños suicidios; un testigo clave que habla con medio mundo y nadie sabe su nombre; contradicciones graves entre militares, carabineros, ex CNI y campesinos, y decenas de otros antecedentes nunca investigados, rodean el secuestro del único norteamericano que aún permanece desaparecido en Chile.

Tras 21 años del secuestro y desaparición del matemático estadounidense Boris Weisfeiler, el caso se perfila como una piedra en el zapato para el Gobierno de Michelle Bachelet. Tanto así, que el Consejo de Defensa del Estado entró a la arena.

En los últimos meses, parlamentarios norteamericanos, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y la Embajada de Estados Unidos en Santiago han manifestado una diplomacia de “activa presencia” ante el Gobierno y el Poder Judicial chilenos. Prueba de ello fue que en el reciente viaje de Bachelet a Washington, la Presidenta recibió a Olga Weisfeiler, hermana del único estadounidense aún desaparecido en Chile. El último “missing”, pues el cuerpo de Charles Horman, caso que dio origen al film, fue devuelto en 1974 a su familia.

El asunto Weisfeiler es parecido al del joven Jorge Matute: decenas de antecedentes apuntan a un crimen, pero la justicia no le echa el guante a los asesinos. El matemático y experto montañista de 44 años fue detenido el 4 de enero de 1985 en el cruce de los ríos Ñuble y El Sauce, en la precordillera de San Fabián de Alico, comuna ubicada en el límite entre la VII y VIII Región.

Involucrados en el hecho aparecen carabineros del retén fronterizo Los Robles y una patrulla del Regimiento Chacabuco de Concepción. Al menos cuatro campesinos vieron al norteamericano de origen soviético, o estuvieron presentes en el lugar en las horas en que Weisfeiler desapareció.

No obstante esos antecedentes que tibiamente se establecieron en el primer proceso abierto en el Segundo Juzgado del Crimen de San Carlos, la causa se cerró dos meses después y así permaneció 15 años. En 2000 se reabrió por una querella de Olga Weisfeiler y su abogado Hernán Fernández.

El caso reúne los aderezos de una novela de Agatha Christie. Militares extrañamente suicidados; un campesino ahorcado en el mismo lugar del arresto; seis personas que entrevistaron a un militar en servicio que dijo participar en la detención y aportó gran cantidad de datos congruentes, pero nadie registró o pudo averiguar su identidad; lugareños que huyen a Argentina, y contradicciones groseras entre las declaraciones de campesinos, militares, carabineros y ex agentes de la CNI.

La desaparición del matemático está colmada de pistas nunca indagadas, como es la convicción de la parte querellante y fuentes vinculadas al proceso que hoy instruye el juez Jorge Zepeda.

En 1987, dos años después de la desaparición de Weisfeiler, entró en escena el suboficial activo en el Ejército que sólo se identificó como “Daniel”. Aportó gran cantidad de antecedentes, muy congruentes la mayoría, y dijo: “Yo participé en la detención de Boris Weisfeiler y lo entregamos a Colonia Dignidad”. Sostuvo que su patrulla era comandada por un capitán de Ejército y la componían otros dos militares. No entregó sus nombres.

Desde entonces y hasta 1997, “Daniel” sostuvo en Santiago, al menos, ocho reuniones con diversas personas. Citas y nombres están registrados en los documentos desclasificados por EEUU. Cuatro fueron en la oficina del abogado Máximo Pacheco, donde dijo que su vida peligraba. En dos de ellas estuvieron el cónsul y vicecónsul de EEUU en Santiago, Larry

Huffman y Phillip Antweiler. Luego, “Daniel” volvió a reunirse sólo con Huffman en la Plaza de Armas.

Por último, en 1997, al parecer convencido de no haber sido creído, recurrió a un programa radial conducido por un cientista político –que declaró en el proceso bajo reserva de identidad–, quien contactó al entonces senador (PS) José Antonio Viera-Gallo para que presenciara la reunión.

Pero antes de eso, “Daniel” fue a la Vicaría de la Solidaridad. Si bien nunca reveló su identidad, ninguno de sus interlocutores procuró la forma de obtenerla o nunca la entregaron a la justicia. Para la parte querellante, “no es creíble” que nadie conozca el nombre real.

En la información reunida en el expediente se identificó a una segunda patrulla del Regimiento Chacabuco que estuvo en el lugar el día del arresto.

La existencia de esta patrulla avala a “Daniel” cuando habla de “siete militares” presentes al momento del arresto. Este segundo grupo lo integraban los subtenientes Antonio Cortés Aravena y Luis Pardo Fernández, y los suboficiales Gabriel Díaz Morales y Héctor Aedo Toro. Sus identidades también las respaldan documentos desclasificados.

El suboficial Díaz afirma haberse alejado ese día del resto de su patrulla, para ir a fotografiar pasos fronterizos con Argentina. Y ese dato explicaría por qué “Daniel” habla de “siete militares” presentes al momento del arresto, cuando ambas patrullas suman ocho.

Estos últimos cuatro militares entran en serias contradicciones sobre lo ocurrido con carabineros del retén El Roble y con lugareños. Sin embargo, nunca han sido careados entre ellos.

Los integrantes del retén, sargentos Jorge Cofré Vega y Eustaquio Soto Vásquez y el cabo José Arias Suazo, declaran actuaciones contradictorias en las horas en que Weisfeiler desaparece, tanto sobre su presencia en el lugar como de la forma en que se enteraron del hecho. Dicen que usaron un jeep militar para “buscar refuerzos” para rastrear a Weisfeiler, pero los militares lo niegan. Sin embargo, ni unos ni otros dieron cuenta de la desaparición a un tribunal. Todavía nadie indaga por qué.

Por ello, el proceso se inició recién el 25 de enero de 1985, 20 días después, en el Segundo Juzgado del Crimen de San Carlos, pero con la “denuncia por presunta desgracia” del vicecónsul de la Embajada de Estados Unidos en Santiago, Edward Arriazabalaga.Los carabineros sostienen que Weisfeiler “se ahogó” al tratar de cruzar el río Los Sauces desde la ribera este a la oeste, no obstante que en el lugar de su detención hay un andarivel que atraviesa el río y la casa del encargado, Marcial Sandoval Concha, está a pocos metros. Sandoval niega su presencia allí aquel día y también la de los militares. Pero éstos lo desmienten y algunos de ellos afirman que esa noche alojaron en su casa. Sandoval –quien, según “Daniel”, “sabe mucho”– no ha sido inquisitivamente interrogado ni careado con nadie.

De acuerdo al fugado de Colonia Dignidad Efraín Vedder, Sandoval “es un hombre de la colonia” y recibió prebendas de Hartmut Hopp y Gerhard Mücke, elementos activos en los crímenes de Dignidad.

Los lugareños y hermanos José Aníbal y Luis Alberto López Benavides vieron en esas horas a Weisfeiler. Luis Alberto, sostuvo que el día 4 “lo vi pasar y avisé a los carabineros de Los Robles”, porque le pareció “un extraño”. Luego cayó en diversas contradicciones y poco después apareció ahorcado en el andarivel que maneja Sandoval Concha. El aparente suicidio no fue indagado con relación al caso Weisfeiler. Según oriundos de la zona, otro hermano López Benavides huyó a Argentina porque “fue amenazado”.

Una hermana de Aladino Contreras –campesino que encontró la mochila del estadounidense (14 de enero) en la otra ribera del sitio donde, según “Daniel”, se produjo el arresto– sostiene que ese día vio a militares cruzar el río. (Travesía que “Daniel” relata para llevar a Weisfeiler a la colonia). Ella tampoco ha sido careada con quienes niegan el hecho.

Un testigo de la zona indica en un relato extrajudicial que por esos días vio una noche a un grupo cruzar el río Perquilauquén en la balsa que controla Colonia Dignidad, y que llevaban “a alguien en mal estado”. Dice que el cruce fue anunciado desde una ribera a otra “por cambio de luces de vehículos”. Este punto de cruce coincide con la ruta que puede hacerse desde el lugar donde Weisfeiler desapareció hasta Colonia Dignidad, distante no más de 40 kilómetros. El testigo no ha sido interrogado.

La Punilla, el sitio donde –varios kilómetros aguas abajo del río Ñuble– el campesino Contreras encontró la mochila de Weisfeiler, es un lugar retirado de la orilla y casi dos metros sobre el nivel del agua, donde el río, aun con las mayores crecidas, nunca pudo depositarla. Esa es otra pista no seguida, como tampoco se indagó por qué algunos objetos de su contenido desaparecieron del tribunal de San Carlos, ni las contradicciones en que cayeron agentes de la CNI de Chillán respecto de su presencia en la zona en los días posteriores al arresto. El ex agente Guy Neckelman, amigo de Dignidad y que, según “Daniel”, estaba en la colonia cuando entregaron a Weisfeiler, no ha sido incisivamente indagado.

Aunque nadie sabe si “Daniel” aún está vivo, Olga Weisfeiler sostiene “hay muchas otras pistas nunca investigadas”. Como los aparentes suicidios en 2000 de los suboficiales Bernardo Castillo Rifo y Luis Humberto Ormeño, que al tiempo de la desaparición del matemático pertenecían al Regimiento Chacabuco.

El 4 de diciembre de 2000, el cuerpo de Castillo fue hallado en el río Malleco; tres horas antes, en el patio del cuartel, Ormeño murió de dos tiros en la cabeza. ¿Era “Daniel” alguno de los dos?.

31 de Enero 2008 PiensaChile.cl

Duro ataque a juez Zepeda hizo hermana de Weisfeiler

Olga Weisfeiler, hermana del matemático ruso nacionalizado estadounidense, Boris Weisfeiler, desaparecido en el sur de Chile en enero de 1985, formuló una dura crítica al trabajo judicial del ministro Jorge Zepeda, acusándolo incluso de rechazar para su investigación ofrecimientos de la embajada de Estados Unidos en Chile, para poner a su disposición la colaboración del FBI.

La mujer que reside en Estados Unidos y que viajó por sexta vez a Chile para informarse de los avances del proceso, le imputó al juez Zepeda "no haber investigado en profundidad" las que a su juicio son "las pistas más importantes" del caso.

Agregó que el magistrado que dirige esta causa desde 2000, ha negado acceso a la información de la investigación a su abogado en Chile, Hernán Fernández, y que rechazó aportes a su trabajo del Consejo de Defensa del Estado (CDE) que es parte querellante en el juicio representando al Estado chileno.

También Olga Weisfeiler puso en duda que el juez haya utilizado para la causa los documentos, debidamente traducidos al español, que desclasificó el Departamento de Estado norteamericano sobre el caso de su hermano.

Ayer junto al embajador de Estados Unidos, Paul Simons, la mujer dijo "he esperado lo suficiente. Estoy sumamente desilusionada que no hayamos obtenido progresos, siendo que hemos tenido tantas oportunidades para ello".

El matemático y experto montañista desapareció a los 44 años en el cruce de los ríos Ñuble y El Sauce. Con respecto a las autoridades judiciales que encabezaron la investigación, cuatro jueces pasaron por este caso incluyendo a Zepeda.

La causa estuvo cerrada por 15 años y se reabrió el 2000 por la querella presentada por la hermana y su actual abogado.

En marzo de 2006, 27 congresistas estadounidenses pidieron, a través de una carta dirigida a la Presidenta Michelle Bachelet, el pronto esclarecimiento de la muerte de Weisfeiler.

En la lista figuraban los nombres de los senadores Edgard Kennedy, John Ferry, Arlen Specter y Rick Santorum. En la misma fecha, la secretaria de Estado Norteamericano, Condoleezza Rice, le mencionó el tema a Bachelet cuando viajó para la ceremonia de asunción de mando.

Entre los hechos extraños que rodean la desaparición se encuentran el ahorcamiento de un campesino en el mismo lugar donde desapareció el matemático, militares suicidados; seis personas que dicen haber entrevistado a un militar en servicio que participó del arresto y que entregó datos valiosos, pero nadie registró su identidad, contradicciones en las declaraciones de campesinos y funcionarios de las fuerzas armadas.

Declaración de Prensa de Olga Weisfeiler

La investigación de la desaparición de mi hermano comenzó hace ya ocho años; el caso fue reabierto por los tribunales chilenos en enero de 2000. Desde esa fecha, varios funcionarios chilenos han pasado por el caso sin lograr una resolución. Estos incluyen cuatro jueces que han estado encargados de la investigación, tres de ellos altos ministros de la Corte de Apelaciones; cinco funcionarios de la Policía de Investigaciones, PICH, que han investigado el caso y han sido cambiados cada uno o dos años. Se ha solicitado ayuda a dos presidentes de Chile para resolver el caso y el Consejo de Defensa del Estado se involucró en la investigación como querellante. Cuatro administraciones de la embajada de los EE.UU. cambiaron durante este periodo. En Septiembre de 2006, el FBI abrió su propia investigación sobre la desaparición de Boris.  El líder de Colonia Dignidad, Paul Schaefer, fue arrestado hace tres años y finalmente comenzó la investigación sobre los crímenes que él cometió allí junto a otros miembros de la Colonia.  A pesar de esto, todavía no sabemos la verdad sobre lo que ocurrió con mi hermano hace 23 años.

Este es mi séptimo viaje a Chile. He sostenido innumerables reuniones con funcionarios de gobierno, incluyendo a la Presidenta Michelle Bachelet y varios ministros, funcionarios judiciales como el entonces presidente de la Corte Suprema Marcos Libedinsky, y representantes de organizaciones de derechos humanos, incluyendo a la Comisión de Derechos Humanos del Senado chileno. Y por supuesto, ha habido gran cobertura de prensa, particularmente en los inicios de la investigación.

En el transcurso de los últimos ocho años se ha puesto mucha energía y se ha generado mucha esperanza.  Desafortunadamente, hoy no estamos más cerca de una resolución del caso de lo que estábamos antes de que comenzara la investigación en enero de 2000. Algo que sí sabemos es que mi hermano no se ahogó en forma accidental mientras cruzaba un río. De hecho, el juez Zepeda me dijo en marzo de 2007 y me repitió hace una semana que cree que mi hermano no se ahogó.

Ha pasado el tiempo y sin embargo las pistas más importantes – como el rol de las fuerzas armadas en el arresto de Boris, el rol de Colonia Dignidad en su suerte y la participación de Máximo Pacheco en la recolección del testimonio del informante “Daniel” no han sido investigadas en profundidad.  Incluso el remate de la mochila de mi hermano y su contenido en el tribunal de San Carlos en 1999, no ha sido aclarado.  Investigadores de la PICH asignados al caso, cumpliendo órdenes del juez Zepeda, han continuado llevando a cabo sin resultado,  investigaciones sobre rumores locales, e incluso indican que la muerte de Boris fue su propia culpa.

El juez Zepeda no ha actuado ante ofertas de colaboración de la embajada de los EE.UU., incluyendo colaboración del FBI en la investigación. No ha permitido que mi abogado, Hernán Fernández, vea el último informe de la PICH colocándolo bajo “secreto de sumario”, aunque me prometió la semana pasada que esto puede cambiar. Ayer lunes mi abogado trató de tener acceso a estos archivos pero su solicitud fue denegada por el asistente del juez Zepeda quien argumentó que no había recibido instrucciones del juez autorizando el acceso a los archivos.  El juez ha rechazado solicitudes de investigación del Consejo de Defensa del Estado. Pareciera que el juez Zepeda no ha permitido que cientos de documentos desclasificados del gobierno norteamericano estén disponibles para investigadores de la PICH. De hecho, no estoy convencida de que siquiera todos estos hayan sido traducidos al español, a pesar de que el juez me señaló lo contrario. En mi última reunión con el juez, no me dijo nada nuevo, sino sólo desarrollos ya conocidos a través de documentos antiguos o el trabajo de jueces anteriores en el caso.  Un ejemplo de esto son los archivos de Colonia Dignidad con el nombre de Boris Weisfeiler en ellos, encontrados por el juez Juan Guzmán en el año 2000.

He esperado lo suficiente. He esperado que haya novedades en la investigación.  He esperado por mejores tiempos, en que se resolvieran otros casos y que luego se investigara la desaparición de Boris.  Estoy sumamente desilusionada que no hayamos obtenido mayores progresos siendo que hemos tenido tantas oportunidades para ello. 29 de enero de 2008

Domingo 19 de julio de 2009      La Nación

Weisfeiler, el crimen que desafía al FBI

Quienes hicieron desaparecer en las cercanías de Colonia Dignidad al estadounidense Boris Weisfeiler en 1985 han guardado celosamente el secreto de su destino. LND fue al lugar de los hechos para aclarar el acertijo que tiene ocupados a detectives de la oficina de investigación más famosa del mundo.

El desconocido apostado en el andarivel le dijo al campesino Gilberto Apablaza: "Te cruzo al otro lado del río, pero te vái cascando de acá". El hombre obedeció y partió su caminata desde la cordillera hacia San Fabián de Alico, en la VIII Región. Pero la duda fue más fuerte. No entendía por qué esa persona extraña controlaba el cruce público por sobre el río Los Sauces, si el encargado era Marcial Sandoval, otro campesino del lugar. Mucho menos la presencia de un vehículo militar, ubicado en la ribera sur donde él llegó después de cruzar. Luego de avanzar unos 200 metros, se escondió tras un gran árbol para observar. Todavía era día claro. Miró hacia la otra ribera y vio a siete hombres a caballo. Cinco vestían uniforme policial. A los otros dos los conocía de sobra. Eran Manuel Antonio "Toño" Concha y su tío Juan Sandoval, sobrino y hermano de Marcial, respectivamente. También reconoció una mula "rosilla" y un caballo blanco de propiedad de los Sandoval. Vio que la mula cargaba un bulto parecido a un cuerpo cubierto por una manta. El grupo avanzaba hacia el andarivel, ubicado a un costado de la casa de Marcial.

El antecedente, obtenido por LND en la cordillera, registrado además en el proceso por la desaparición en enero de 1985 del ciudadano ruso nacionalizado estadounidense Boris Weisfeiler, es el primero en 29 años que relata un hecho directo vinculado a lo que pudo ocurrir con este misterioso científico, al que se vincula con servicios secretos del nivel de la Central de Inteligencia Americana (CIA) y el israelita Mossad.

En todo este tiempo, la causa, que ha contado desde 1985 con cuatro jueces, está plagada de mentiras, evasivas y decenas de contradicciones, aún no resueltas por el actual juez instructor Jorge Zepeda, quien asumió el proceso en 2003.

La extraña desaparición del matemático ruso de origen judío se convirtió en el última aparente violación de los derechos humanos a un estadounidense tras el golpe militar de 1973, luego de los asesinatos de Charles Horman y Frank Teruggi. Fue el crimen de Horman el que dio origen a la película "Missing" (de Costa Gavras). El cuerpo de Horman, al igual que el de Teruggi, fue finalmente hallado semanas después del golpe y devuelto a Estados Unidos.

Ha sido precisamente la desaparición de Weisfeiler la que ha congregado la mayor "movilización" del mundo político estadounidense, demandando su esclarecimiento al Estado chileno. En marzo de 2006, 27 senadores y diputados republicanos y demócratas, entre ellos Edward Kennedy, John Kerry, Arlen Spencer y Rick Santorum, enviaron una carta a la Presidenta Michelle Bachelet, manifestándole su preocupación por la extensa dilación en Chile del caso Weisfeiler. En esa carta le expresaron que "a pesar de la investigación hecha por cuatro jueces en forma separada, ha habido pocos avances en el caso". A comienzos de marzo de 2006, la entonces secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, trató con Bachelet esta materia cuando viajó a Chile para la toma del mando de la nueva Mandataria. En Washington, los congresistas Dennis Hastert (republicano) y Nancy Pelosi (demócrata) trataron también el tema con la Presidenta Bachelet cuando ésta viajó a esa ciudad en 2006. En Santiago, agentes del Federal Bureau Investigation (FBI) han intensificado sus tareas en los últimos dos meses, tendientes a colaborar con la justicia chilena para aclarar la desaparición de Weisfeiler.

El encuentro

El punto -acreditado en la investigación judicial- donde se concentran los hechos acontecidos esa tarde del viernes 4 de enero de 1985 es el tramo de unos 400 metros comprendido entre la casa del campesino Marcial Sandoval Concha, ubicada por la ribera sur del río Los Sauces, casi frente al andarivel que lo cruza, y el sector conocido como el Vado Viejo, donde Los Sauces se junta con el río Ñuble para descender al mar. Hasta esa zona llegó el matemático entre las cuatro y las cinco de la tarde, luego de una larga caminata de dos días proveniente desde los alrededores del Nevado de Chillán por el sur.

En el trayecto, alrededor de las tres de la tarde del mismo día 4, se cruzó con el campesino Luis Alberto López Benavides, a quien saludó en forma amable y "de buen ánimo", como éste lo declaró en el proceso. Luis Alberto se dirigía, arreando unos animales, en dirección al retén fronterizo El Roble, más hacia la cordillera. Como los campesinos tenían orden policial de dar aviso sobre la presencia de cualquier persona extraña, cuando llegó reportó el encuentro al sargento Estorgio Soto Vásquez, segundo jefe del cuartel. Cerca de las cuatro de la tarde, Soto y el suboficial Jorge Cofré Vega, jefe del retén, ensillaron sus caballos y partieron en dirección al lugar más lógico donde el extranjero podría intentar cruzar el río Los Sauces para seguir camino a San Fabián de Alico, como era su intención: el andarivel junto a la casa de Marcial Sandoval.

La noche anterior, Weisfeiler pernoctó en el sector Valle Hermoso junto a otro campesino, José Aníbal López Benavides, hermano de Luis Alberto. Luego de pescar y compartir juntos, éste le indicó el lugar exacto por donde debía seguir descendiendo para hallar el andarivel y cruzar el río Los Sauces. Cerca de las cinco de la tarde del 4 de enero, Soto y Cofré llegaron hasta la casa de Marcial Sandoval, siguiendo las huellas de Weisfeiler. Es precisamente en torno a lo que sucedió en esta casa donde comienzan las falsedades y contradicciones entre quienes estuvieron ahí ese día.

Los antecedentes que LND recopiló tanto en el lugar mismo de la desaparición y alrededores, como los pertenecientes al expediente judicial, nunca han sido revelados hasta ahora. El único testigo que se cruzó con Weisfeiler esa tarde en el trayecto, Luis Alberto López, apareció colgado meses más tarde en el mismo andarivel, en un extraño suicidio.

Las huellas del matemático

El sargento Soto declaró en la causa que, junto al suboficial Cofré, tocaron la puerta de Marcial Sandoval y le consultaron si había visto un extraño en los alrededores. Ambos policías sostienen en el proceso que la respuesta del campesino fue negativa. La respuesta negativa de Marcial habría motivado que enfilaran unos doscientos metros más abajo al sector de Vado Viejo, un lugar que en verano tiene menos profundidad, pero aun así es torrentoso, y donde el extraño podría haber intentado cruzar el río, al no lograrlo a bordo del carro del andarivel por algún motivo.

Cofré y Soto, junto a un tercero que se encontraba en ese momento en casa de Marcial, el cabo José Arias Suazo, también del retén El Roble, llegaron hasta el Vado Viejo y observaron huellas de bototos que, mientras se acercaban al río, se transformaban en marcas de pies descalzos. Esto motivó a que, por lo menos Soto cruzara en el andarivel para comprobar si las pisadas continuaban al otro lado del río. Como no se divisaban, entonces según los policías se habrían convencido de que el extraño se ahogó. Esa hasta ahora es la versión "oficial" de todos los carabineros que servían en El Roble. También la de todos los campesinos del sector que forman parte del círculo más estrecho de Marcial Sandoval, una especie de "Vito Corleone" (el protagonista de El Padrino) de la zona y sus alrededores al cual le temen.

Encontramos al carabinero Soto en San Carlos, donde vive con su mujer y un hijo. El sospechoso del crimen dice estar cansado de declarar. Con una lengua veloz y marcado acento sureño, confirmó a LND que para él "el gringo se ahogó nomás, si estaba muy re’ hondo". Lo que no pudo explicar Soto es por qué en la corta investigación judicial que se inició sólo a fines de enero de 1985 en el Juzgado de Letras de San Carlos y se cerró en marzo de ese mismo año, tanto él como sus compañeros carabineros omitieron la presencia de una patrulla militar en la casa de Marcial ese mismo día 4 de enero, a la misma hora en que ellos pasaron buscando al extranjero, como lo acreditan los documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano.

Ese 4 de enero arribó poco después del mediodía al sector Los Sauces una patrulla militar proveniente de Concepción. La integraban los subtenientes Antonio Cortés Aravena, jefe del grupo, y Luis Pardo Fernández, el suboficial de inteligencia Gabriel Díaz Morales, y el sargento Héctor Aedo Toro, conductor del vehículo en que se movilizaban. Los integrantes de esta patrulla fueron identificados en una investigación que inició personal consular de Estados Unidos en la época, pero el director de Inteligencia del Ejército en 1988, general Gustavo Abarzúa, quien además fue después el último jefe de la Central Nacional de Informaciones (CNI) negó al agregado militar en la embajada de Estados Unidos, coronel George Carpenter, la posibilidad de que personal de esa embajada entrevistara a cada uno de los integrantes de la patrulla. Debido a la reapertura de la investigación judicial en 2000, gracias a la querella interpuesta por la hermana del matemático, Olga Weisfeiler, representada por el abogado Hernán Fernández, la policía civil ubicó a los miembros de esta patrulla militar para interrogarlos.

Contradicciones vitales

La versión oficial relatada por todos los militares es que debían subir a la cordillera para controlar el estado de algunos hitos fronterizos y fotografiarlos. Ese es el único punto en que todos ellos coinciden, pues sus testimonios están también marcados por serias contradicciones. Esta patrulla se encontraba presente alrededor de la casa de Marcial Sandoval cuando los carabineros Soto y Cofré llegaron al lugar preguntando si habían visto a algún extraño. Al igual que todos los policías uniformados de El Roble, niegan en el proceso haber visto al extranjero.

El jefe de la patrulla, Luis Cortés, declaró que su misión duró cerca de doce días, pero dos de sus subalternos señalan algo diferente. El entonces subteniente Luis Pardo testificó que sólo estuvieron una semana, mientras que el suboficial Gabriel Díaz dijo que pernoctaron tres noches.

Además, Cortés señaló que ese día 4 de enero se encontraron con carabineros que les consultaron por la presencia de Weisfeiler en el lugar, contradiciendo a Pardo, quien declara que no se encontraron con los carabineros. También contradijo al suboficial Díaz, quien afirmó escuchar las consultas policiales, pero sólo desde el interior de la casa de Marcial Sandoval, donde habrían alojado esa noche.

Recién en 2006 fue encontrado por la policía civil el cuarto integrante de la patrulla militar, el chofer del vehículo Héctor Aedo. Pero para enredar más la madeja, sus declaraciones contradicen todos los testimonios de sus compañeros.

La fiesta de Marcial

LND habló telefónicamente con Héctor Aedo en dos oportunidades. Al principio accedió a una entrevista, pero al momento de concretarla se negó manifestando que estaba cooperando con la justicia. Hasta ahora no se sabe por qué no testificó judicialmente antes. Sin embargo, a partir de su hallazgo, cuenta ya con tres declaraciones. Según él, el 4 de enero la patrulla militar llegó hasta el andarivel "alrededor de las 13 ó 14 horas", para luego ser cruzados a la ribera sur por Marcial Sandoval. Aedo sostiene que los dos subtenientes y el suboficial sólo permanecieron allí cerca de la casa de Marcial "unos 15 minutos", y después alistaron sus mochilas partiendo por el estrecho camino cordillera arriba, hacia el sector de Pichirrincón a fotografiar los hitos. Dice que por ello se quedó sólo en el lugar en casa de Marcial. Relató que, poco más tarde, llegó hasta la casa de Marcial un "sargento" de Carabineros preguntando por el sospechoso extranjero. O sea, según su testimonio, carabineros y los otros tres militares nunca se encontraron, lo que desmienten a sus compañeros de armas.

A partir de ese momento su relato judicial destila alcohol, ambiente fiestero, un asado y nuevas contradicciones. Según su declaración de marzo de 2007, luego de beber unas copas, junto al hijo de Marcial, Osmán y al carabinero Cofré, tomaron dos caballos y se dirigieron a una casa en las cercanías del retén El Roble. "Compramos 5 litros de vino, tomándonos en la casa un par de vasos. Al regresar, pasamos al cuartel de Carabineros (El Roble), donde bebimos otras copas con los policías".

Sin embargo, en una declaración posterior de diciembre de 2008, señaló en cambio que durante esa tarde no bebieron en la casa de Marcial, sino arriba, en El Roble, y justamente con el carabinero que en su declaración de 2007 lo ubica tomando con él y Osmán en la casa de Marcial. Se refiere al suboficial Cofré.

En su declaración de 2008, dice que regresaron a la casa de Marcial cerca de las 23 horas y que Cofré se les unió a la fiesta hasta la madrugada.

Cofré, por su parte, expresó que nunca participó en fiesta alguna en casa de Marcial, y que jamás tomó con Aedo en el retén. Además, contradijo a Aedo al declarar que los integrantes de la patrulla militar no subieron a la cordillera ese mismo día que llegaron, porque no traían caballos propios y él no se los prestó como se lo solicitaron, porque debían ocuparse en la "búsqueda del extranjero".

Cerca de las dos de la mañana del día 5 de enero, Aedo sostiene que volvieron a cruzar el andarivel junto a Cofré y a Osmán, para dirigirse a la subcomisaría de San Fabián de Alico donde Cofré habría dado cuenta al mayor Guillermo Fernández Catalán de que el extranjero se habría ahogado al tratar de cruzar hacia la ribera norte, en Vado Viejo, donde se juntan El Sauce y el Ñuble.

Sin embargo, a partir de este momento de la historia las contradicciones vuelven a multiplicarse. ¿Por qué Aedo insiste en librar a sus superiores militares señalando que sólo él estuvo en el lugar con Marcial y un carabinero? ¿Por qué los carabineros insisten en declarar que los militares sí estuvieron en casa de Marcial y que no pudieron irse esa noche debido a que no tenían caballos? Y, finalmente, ¿qué motiva a Marcial Sandoval, en contra de la mayoría de los testimonios, a señalar que ese día no hubo militares en su casa, ni una fiesta, ni que los vio?

Los secretos

En San Fabián hallamos al único testigo que, sin haber estado esa tarde-noche del 4 de enero en el lugar de los hechos, desmiente judicialmente a Marcial Sandoval." Me contó medio borracho que el gringo llegó esa tarde a su casa a pedirle agua caliente y que intercambiaron unas pocas palabras y gestos (hablaba muy mal castellano). Dijo que tenía un montón de plata", contó Pablo Jiménez, nombre ficticio en este reportaje para proteger su identidad.

El testimonio aporta un dato fundamental respecto de la presencia de Weisfeiler esa tarde en casa de Marcial, ya que concentra tanto a la víctima como a los posibles asesinos, el mismo día y en el mismo lugar.

Recorremos la zona para conversar con los campesinos. Por ahí, el comentario es prácticamente uno solo: que a Weisfeiler lo mataron los carabineros o los militares, y que lo enterraron, exhumándolo días después para hacer desaparecer el cuerpo. Que el extranjero jamás se pudo ahogar al cruzar el río. Esto último coincide con el testimonio de Gilberto Apablaza, quien días después de la desaparición vio pasar a la comitiva de siete jinetes rumbo a la casa de Marcial.

Hallamos también a Juana Contreras, nombre ficticio para resguardar su identidad, y nos relata otro antecedente declarado judicialmente: que la señora Rosalía Roa Constanzo, ya fallecida, le contó que esa tarde-noche del 4 de enero, vio que los carabineros de El Roble llevaban sobre la parte delantera de la montura de uno de sus caballos "un bulto cruzado al que se le veían colgando los pies o las manos, y que lo llevaban hacia arriba, como para El Roble".

"Daniel" y la Colonia Dignidad

En 1987, un testigo protegido por el FBI, a quien llaman "Daniel", militar en servicio activo, relató que el 4 de enero Weisfeiler fue detenido por su patrulla en las cercanías de la casa de Marcial, pero en la ribera de enfrente, vale decir, ubica al matemático como si ya hubiese cruzado el río. Según "Daniel" lo cruzaron de vuelta y lo desnudaron, le dieron golpes, y revisaron el contenido de su mochila. Encontraron, entre otras cosas, mapas detallados del área y unas antiparras infrarrojas de visión nocturna. Primero pensaron que era un espía argentino, luego ruso y cuando mostró su pasaporte norteamericano, de la CIA.

Dice "Daniel" que por esos días la patrulla custodiaba las inmediaciones de Colonia Dignidad, donde llegaría, desde Brasil, vía Paraguay, "un señor Schmidt", nombre encubierto que correspondería al criminal de guerra nazi Josef Mengele.

Siguiendo órdenes superiores, "Daniel" sostiene que llevaron a Weisfeiler a la Colonia, donde habría confesado bajo tortura que era agente del Mossad, probablemente en la búsqueda del criminal alemán.

Nada de esto está acreditado, ya que en sus cuatro testimonios prestados entre 1987 y 1990 en la oficina del abogado Máximo Pacheco, en presencia de los funcionarios norteamericanos, se encuentran afirmaciones que coinciden con los hechos más ajustados a lo que hasta ahora se ha establecido en el proceso, pero también contradicciones evidentes con ellos.

Si Weisfeiler llegó a Colonia Dignidad vivo o muerto, y si realmente ése fue su destino final, no está resuelto judicialmente. Sin embargo, coincidiendo con lo que presenció Gilberto Apablaza, fuentes vinculadas a la investigación dijeron a LND que el conductor del vehículo militar que vio Apablaza ese día, sería el mismo que habría sacado el cuerpo de Weisfeiler del sector y que ya estaría identificado.

En una de sus declaraciones, "Daniel" dijo a los funcionarios norteamericanos que "la clave principal de todo esto son un sargento y los dos cabos de servicio ese día en el retén en El Roble", aludiendo los carabineros Cofré, Soto y Arias.

Hasta ahora, el ministro Jorge Zepeda no ha realizado careos para dilucidar las verdades y mentiras acumuladas en la investigación.

El séptimo luto

Apartada un poco de todo el entramado de declaraciones, pero siempre presente, se encuentra la hermana de Boris Weisfeiler, Olga, quien junto a su hija Anna arribaron a Chile el pasado domingo por séptima vez para hacer lo mismo que repiten cada año: presionar para que el caso se solucione de una vez. Como de costumbre ambas fueron de un lado a otro. Entrevistas con autoridades, integrantes de comisiones de derechos humanos, y el mismo ministro Jorge Zepeda. “Sé que hay evidencias nuevas, pero yo ya no sé qué debo creer y qué no. Lo que anhelamos es que se ubique a los responsables y tratar de encontrar el cuerpo de Boris”, dijo a LND en su complicado inglés con marcado acento ruso

 


Primera instancia - procesamiento- Boris Weistfeiler - 2010

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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