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  MANUEL SILVA CARREÑO 

Rut                   :            Sin información

F.Nacim.            :            19-06-29, 44 años a la fecha de la detención

Domicilio            :            Asentamiento Arco Iris, Paine

E.Civil              :            Casado

Actividad            :            Obrero Agrícola

C.Repres.            :            Sin información

F.Detenc.            :            29 de noviembre de 1973

 

                                                                   

 

SITUACION REPRESIVA

            Manuel Silva Carreño, casado, obrero agrícola, fue detenido el día 29 de noviembre de 1973, en su domicilio ubicado en el Asentamiento Arco Iris de Paine, por funcionarios de Carabineros entre ellos el Sargento José Floriano Verdugo Espinoza y Víctor Sagredo Aravena. Testigo de su detención fue su esposa. En ningún momento se les mostró alguna orden competente que justificara tal acción. Desde el mismo Asentamiento, pocos minutos más tarde fue detenido Angel Daniel Navarro González, y juntos trasladados en un furgón policial a la Subcomisaría de Paine, donde permanecieron un par de horas y luego fueron conducidos a la Escuela de Infantería de San Bernardo y de ahí al recinto militar de Chena, donde se procedió a su ejecución logrando sobrevivir Daniel Navarro, quien fue testigo de los hechos. Las detenciones y ejecuciones de estos dos asentados nunca han sido reconocidas por las autoridades responsables. Manuel Silva Carreño es un detenido desaparecido. La detención, ejecución y los momentos posteriores a ésta están consignados en declaración entregada por Daniel Navarro, sobreviviente, en el proceso por presunta desgracia rol 26038- del Juzgado de Letras Maipo Buin que se reproduce textualmente.

            "El día 29 de noviembre de 1973, alrededor de las 19.30 horas, mientras me encontraba trabajando solo en mi chacra ubicada en el Asentamiento, en ese entonces, Camilo Torres, ahora son parcelas, llegó hasta ahí un furgón en el cual venían 5 carabineros, de los cuales sólo conocía a uno de ellos, al Sargento Verdugo que dirigía el grupo; éste me preguntó como me llamaba y me dijo que tenía que acompañarlo a la Comisaría de Paine; al preguntarle por qué motivo, me contestó que allá me iban a decir; le dije que ya me había interrogado el Sargento Reyes, a lo que replicó que debía ser entonces una equivocación. Le pedí permiso para avisarle a un vecino de nombre Luis Muñoz, que tenía una casa como a sesenta metros y junto con ellos fui hasta el lugar y como él no estaba, le dije a su señora que me llevaban detenido y que le avisara a mis familiares; luego de esto me subieron al furgón diciéndome que me tirara boca abajo; no subió ningún carabinero al interior y ahí vi que iba también otra persona que estaba boca abajo; éste se volvió y lo reconocí como Manuel Silva Carreño, compañero de trabajo; por el camino, poco más adelante, Silva me habló diciéndome, "ahora nos van a liquidar". Me dijo que así era y no conversamos más. Llegamos a la Comisaría y antes de bajarnos nos vendaron la vista; luego nos llevaron a una sala que creo era la de Guardia, porque días antes había estado ahí cuando fui citado e interrogado por el Sargento Reyes. Nos preguntaron cómo nos llamábamos y todos los datos personales y nos trajinaron para ver si andábamos trayendo documentos; yo no tenía nada y Silva a quien yo escuché que decía sus datos personales dijo que por favor no se los fueran a extraviar. Nos preguntaron dónde teníamos guardadas las metralletas y los dos le contestamos que no sabíamos porque nunca las habíamos tenido; nos dijeron groserías y reconocí la voz del carabinero Sagredo. Después se acercó alguien, que debe haber sido un carabinero, y me dijo que firmara algo que debe haber sido una declaración, porque no veía, ya que estaba con la vista vendada y como le dijera que no podía hacerlo porque no veía, me tomó la mano para ayudarme a firmar. Después escuché que hacían lo mismo con Silva. Desde ahí nos sacaron a los dos hacia adentro de la Comisaría y al furgón de nuevo; otra vez boca abajo y seguíamos vendados, pero ahora iba una persona en el interior del furgón que debe haber sido un Carabinero; a éste le preguntamos para dónde nos llevaban y de qué se nos acusaba; el nos dijo que estuviéramos tranquilos y que nos iban a llevar a San Bernardo para tomarnos declaraciones, reconociendo su voz como la del carabinero González; no hablamos más y seguimos tranquilos. Desde que salimos de la Comisaría yo iba pendiente del camino y noté que pasamos el Cruce Ferroviario de Paine y que luego doblamos en la carretera hacia el norte. Luego de un buen rato, no sé cuánto, en una parte del camino se detuvo el furgón y el que iba con nosotros se bajó, escuchando que otro le decía que se había acabado la bencina y que tendrían que empujarlo hasta la bomba; cuando lo iban empujando, aproveché para levantarme un poco y bajándome la venda miré por el vidrio hacia adelante pudiendo ver que nos encontrábamos en Nos, ya que vi la alameda de plátanos orientales que hay en San Bernardo. Un carabinero gritó que bajara la cabeza así que me tiré en el piso nuevamente y poco después pararon en una bomba y echaron bencina; luego que seguimos, como a los diez minutos, se detuvieron en una parte que yo creo que era la Comisaría de San Bernardo; aquí nos bajaron y nuevamente nos tomaron los datos personales y nuevamente nos hicieron firmar algo, siempre con la vista vendada, en la misma forma anterior. Como a los diez minutos nos volvieron a subir al furgón, siempre boca abajo y cuando estaba en esta posición alguien me tocó los pies y me preguntó cuál era el otro apellido de Capetillo- al que yo conocía que vivía en el Asentamiento y era compañero de trabajo- le respondí que Mora y sentí que se alejaba. En ese momento sentí que en la parte de adelante otra persona conversaba con el chofer, reconociendo la voz del primero Soto, que antes estuvo prestando funciones en Huelquén, por lo que le dije, "mi Primero Soto ayúdenos por favor", pero no me contestó nada y escuché que el chofer le decía en voz baja, "te reconoció el huevón"; no escuché nada más y como a los quince minutos después partimos escuchando que se subían unas personas adelante y otras atrás. Dimos varias vueltas y yo trataba de ubicarme hacia donde íbamos, pero no pude hacerlo y como a los quince minutos después el furgón se detuvo en una parte donde se oía que jugaban a la pelota, se escuchaba el golpeteo de una pelota sobre el piso y griterío de gente. Aquí se bajó el que iba dentro del furgón y escuché que se bajaba alguien de adelante y caminaba hacia atrás; sentí también los pasos de una persona que se acercaba en sentido contrario y luego escuché que conversaban; preguntó de dónde nos traían a nosotros y otros respondió que de Paine; le agregó, "nosotros fuimos ayer y trajimos una camionada de estos culiados"; el otro preguntó si habían puesto resistencia y escuché que contestaba que no y dijo, "a nosotros nos pusieron resistencia, sobre todo en La Legua", agregando "yo masacré a un huevón que viendo que le tiró una bomba a una patrulla, me negó hasta el final y se fue cortado". Sentí que llegaron otras personas más al lugar y dijeron, "vámonos". Se subió gente adelante y atrás donde nosotros íbamos creo que tres, esto por las voces que escuchaba; uno se sentó arriba de Silva porque oía que este se quejaba y decía que no fueran a quebrarle el brazo. El que iba encima de Silva le preguntó si sabia hacia dónde nos llevaban y al responder éste que no, dijo, "a darle comida a los buitres". Le preguntó a Silva si había hecho el Servicio Militar, éste le dijo que sí, entonces dijo, "traicionai a tu escuela huevón". Este mismo nos preguntó si conocíamos a Calderón, le dije que si era el de El Vínculo y dijo que ése mismo, que era el último que se habían comido los buitres. Escuché luego el ruido ahogado del motor como si pasáramos por un túnel o un paso bajo nivel, que yo creí que estaba en la carretera y después siguió el camino normal; minutos más tarde, el que iba sobre Silva dijo, dirigiéndose al chofer, que dijera el santo y seña; poco más adelante se paró el furgón y escuché que le preguntaban a una persona que se encontraría ahí, si estaba el Mayor; el otro dijo que no; a lo que respondió, "si llega el Mayor, le decís que el Cabo Rivas anda p'arriba con dos individuos"; se puso en marcha el vehículo y siguió; se escuchaba el ruido del motor como que se estaba poniendo pesado y me imaginé que estaban subiendo un cerro. Cuando había andado un poco más por el cerro escuché que alguien decía, "ahí adelantito hay una bifurcación, ahí es la cosa"; luego se paró el vehículo, se abrieron las puertas; escuché que se bajaron y que uno le decía a Silva, "a ver bájate tú primero"; enseguida otro dijo, "bájate tú ahora", dirigiéndose a mí; éste me tomó de un brazo conduciéndome para un lado y después de dar algunos pasos me puso la mano en la cabeza diciéndome que me inclinara y que siguiera caminando así solo. En ese instante, bajándome la venda me enderecé y me volví desesperado, diciéndole, "no pos" y me aferré a él tomándolo de los brazos, reconociéndolo como un compañero de la escuela que había en San Rafael y que vivía en San Rafael, Andrés Romero; era un militar y llevaba una metralleta; había luna y se veía la luz del furgón; mientras forcejábamos y él me agarraba a patadas quedé mirando hacia donde habían sacado a Silva y vi por la espalda, que un militar disparaba y que Silva, al que reconocí por la ropa, caía al suelo. Más asustado todavía miraba para donde arrancar y tenía bien apretado al militar para que no se soltara; estaría a unos quince metros del furgón y a unos treinta de donde estaban los otros y Silva; donde yo lo tenía tomado y el militar hacía fuerza para soltarse, al soltarlo cayó de espaldas y ahí yo arranqué en zig zag hacia una quebrada; miré hacia atrás y vi que el militar me seguía sin disparar; corrí un trecho y me tiré al suelo a la rastra por una quebrada y justo escuché una descarga; luego me paré y corrí devolviéndome nuevamente y logré arrancar cerro abajo; por una acequia logré llegar hasta una carretera que creía que era la de Calera de Tango, pero era la carretera panamericana. Pude llegar hasta unas casas en San Bernardo, donde me oculté hasta el día siguiente, y con la ayuda de una señora que desconozco, que me facilitó dinero, en la tarde me fui a Santiago, logrando llegar a la casa de mi hermano que vive en la Comuna de Pudahuel donde permanecí dos años oculto. Posteriormente en septiembre de 1975, por intermedio de un abogado me presenté a Carabineros para regularizar mi situación y fui detenido y enviado a la Escuela de Infantería de San Bernardo, donde fui interrogado y puesto en libertad al cabo de dos días.

            Antecedentes entregados por la esposa de Manuel Silva Carreño al Ministro Hermosilla, en la causa 2-90-E permiten concluir que su arresto se debió a una denuncia hecha por un vecino con el cual había sostenido una discusión antes de su detención. Su esposa agrego que Manuel Silva no había tenido hostigamientos previos, pese a que desde el 16 de octubre de 1973 se encontraba su hermano Ramón Luis Silva Carreño detenido (hoy desaparecido).

            La detención de Manuel Silva Carreño se enmarca en lo que fue la represión en Paine en 1973. (Mayores antecedentes en José Domingo Adasme Núñez).

           

 

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

            Las primeras gestiones realizadas por los familiares fueron concurrir a los recintos de detención de la Subcomisaría de Paine, Campamento de Detenidos de Chena y Estadio Nacional. También consultaron en la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos y Cruz Roja Internacional. Su nombre no figuró en ninguna de estas dependencias.

            Basándose en los antecedentes proporcionados por el sobreviviente Angel Daniel Navarro González, se interpuso una querella por el delito de secuestro en contra de los integrantes de la dotación de la Subcomisaría de Paine y de los efectivos de la Escuela de Infantería de San Bernardo implicados en los hechos.

            La denuncia se presentó el 9 de enero de 1980 ante el Juzgado de Letras de Maipo-Buin y roló con el N°26038-1.

            A los Oficios enviados al Instituto Médico Legal, Dirección del Registro Civil y del Cementerio General de Santiago, se respondió que no figuraba esta persona como fallecida. Policía Internacional respondió también negativamente. Al ser oficiada la Escuela de Infantería de San Bernardo respecto de la permanencia de Silva Carreño en el Campamento de Detenidos de Chena, respondió que tal consulta debía hacerse al Ministerio de Defensa Nacional, pero requerida la información a este Ministerio informó a su vez que debía dirigirse la consulta al Ministerio del Interior. La respuesta en esta oportunidad la hizo llegar el Ministro Sergio Fernández Fernández el 16 de agosto de 1980, expresando en ella que no existían antecedentes de Silva Carreño ni constancia de haberse dictado orden alguna en su contra. En la misma agregaba el Ministro Fernández que entre los recintos habilitados en aquel entonces, no figuraba el Campo de Detenidos del Cerro Chena de San Bernardo, información inverosímil dado que los familiares de cinco ejecutados habían recibido certificados de defunción extendidos por el Registro Civil y/o por la Escuela de Infantería de San Bernardo en los cuales se consignaba como lugar de muerte el Campamento de Detención del Cerro Chena (Juan Guillermo Cuadra Espinoza, Ignacio Santander Albornoz el 5 de octubre de 1973, Carlos Manuel Ortiz Ortiz el 6 de octubre de 1973, Ramón Alfredo Capetillo Mora, el 1 de octubre de 1973, Luis Alberto Díaz Manríquez el 2 de octubre de 1973 y Gustavo Hernán Martínez Vera el 6 de octubre de 1973) todos ellos campesinos de Paine arrestados entre septiembre y octubre de 1973.

            El Sargento Manuel Reyes Alvarez declaró no haber cumplido a esa fecha funciones en la unidad. Otros 13 integrantes de la unidad afirmaron en sus declaraciones haber cumplido servicios en noviembre del 73 en la Subcomisaría. Pero todos ellos coincidieron en afirmar a) no conocer a Manuel Silva Carreño ni a Daniel Navarro González b) no hubo detenidos políticos ni de ninguna especie en ese recinto c) Militares eran los que patrullaban la zona d) no estaban en condiciones de precisar de que unidad eran las patrullas. Respuestas también inverosímiles, si se considera que el propio Sargento Manuel Reyes en el año 1975, en proceso rol 23853 del Juzgado de Letras Maipo-Buin por el arresto ilegal de los hermanos Albornoz Prado, había declarado "muchas veces debíamos detener personas que eran encargadas precisamente por los militares, los cuales nos daban nombres y domicilios y nosotros únicamente acudíamos a esos lugares, las deteníamos y enseguida se entregaban a militares". En el proceso 24005-1 en el mismo Juzgado declaró la dotación de Carabineros que cumplía funciones en esa unidad a octubre 1973. Ellos manifiestan claramente que el patrullaje había estado a cargo de Militares de San Bernardo.

            El Juez, acogiendo solicitud de la parte querellante, citó a declarar a todas aquellas personas que en su declaración había mencionado Daniel Navarro González. Al comparecer Otto Erlwein Schleyer, agricultor dueño del Fundo San Rafael, reconoció haber sido informado de la detención y posterior huida desde el Cerro Chena de Navarro González y se refirió a éste agregando: "me causó problemas ya que era de la Unidad Popular y siempre molestaba ya que quería quitarme el fundo hasta que consiguió expropiar todo el fundo". Al declarar Oscar Eugenio Ebensperger Besoain, reconoció que en su calidad de Inspector Agrícola del Banco del Estado y por encargo del Capitán Nelson Bravo Espinoza, pidió a los que tuvieran armas que las entregaran y que en varias oportunidades recibió y se las entregó al Capitán Bravo. Negó haber hecho tal requerimiento a Daniel Navarro. Mario Salgado Turi, por su parte, negó ante el Tribunal que habiendo sido el Alcalde de Paine hubiera manifestado a Navarro González la prohibición de trabajar en el predio agrícola de Otto Erlwein. Jorge Stein Ferrari, que en 1975 era Subprefecto de Carabineros de la Prefectura Rural de Santiago, negó haber arrestado a Daniel Navarro y haber dado instrucción a un subalterno para que fuera llevado hasta la Escuela de Infantería de San Bernardo. En marzo de 1981 el Tribunal, por cuarta vez, envió Oficio a la Escuela de Infantería de San Bernardo instruyendo la comparecencia del Cabo Rivas y el Suboficial o soldado Andrés Romero. Se le respondió que tal oficio debía enviarse al Ministerio de Defensa Nacional. Este Ministerio el 4 de mayo de 1981 por intermedio de su Ministro, Carlos Forestier Hoensgen, respondió que se requería más precisión en la identificación de estas dos personas a fin de saber a quienes estaba haciendo referencia el Oficio.

            Pese al cúmulo de información reunida y estando la investigación procesal inconclusa, el Juez resolvió con fecha 20 de junio de 1981 cerrar el sumario y sobreseer temporalmente el caso. La causa fue apelada, revocando la Corte de Apelaciones de Rancagua la resolución del Juez el 4 de septiembre de 1981, habiéndose decretado sólo una diligencia más. Nuevamente fue cerrado el sumario y sobreseída temporalmente la causa el 2 de noviembre de 1981, que siendo consultada a la Corte correspondiente la confirmó el 22 de enero de 1982.

            Es del caso señalar que en recurso de amparo rol 194-74, interpuesto ante la Corte de Apelaciones de Santiago en favor de su hermano Luis Ramón Silva Carreño, una vez que la causa había sido fallada "no ha lugar", la Corte recibió Oficio respuesta del Director de la Escuela de Infantería de San Bernardo y Jefe de zona interior de los Deptos. de San Bernardo y Maipo, Coronel Pedro Montalba Calvo. En él textualmente decía "se hace presente que en ésta estuvo detenido Manuel Silva Carreño, quien huyó del campo de Prisioneros de Chena en la noche del 1° de diciembre de 1973, ignorándose su actual paradero". En el Oficio quedó implícitamente reconocida la detención de Manuel Silva Carreño y contenía la información equivocada dado que el que había huido era Andrés Navarro González. Al momento de responder el Oficio el Coronel desconocía la identidad de la persona que se había dado a la fuga.

            Los familiares de Manuel Silva Carreño entregaron los antecedentes del caso en la causa 2-90-E. que instruye el Ministro en Visita Extraordinaria don Germán Hermosilla, en denuncia interpuesta por la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago por inhumaciones ilegales ocurridas en Paine.

            También fueron entregados sus antecedentes antropomórficos al 22° Juzgado del Crimen de Santiago, en la causa rol 4449-AF que instruye el Juez Andrés Contreras, en querella por inhumaciones ilegales de detenidos desaparecidos ocurridas en el año 73, en el Patio 29 del Cementerio General. En el mes de septiembre de 1991 fueron exhumadas 108 tumbas cuyas osamentas se encuentran en el Instituto Médico Legal. Al cierre de esta redacción (diciembre de 1992) aún se trabajaba en el proceso de identificación de las víctimas.

           

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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