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MANUEL JESUS SEPULVEDA SANCHEZ

Rut       : 8.163.362-2 Valparaíso

F.Nacim. : 13-07-59, 28 años a la fecha de su detención

Domicilio : Diagonal Los Presidentes, Ñuñoa, Santiago

E.Civil  : Casado, un hijo

Actividad : Tornero mecánico

C.Repres. : Militante Partido Comunista. Miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

F.Detenc. : 9 de septiembre de 1987

                                                                   

SITUACION REPRESIVA

            Manuel Sepúlveda Sánchez, casado, un hijo, tornero mecánico, militante del Partido Comunista, miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), fue detenido el 9 de septiembre de 1987 pasadas las 18:00 horas, por agentes de la Central Nacional de Informaciones CNI, luego de salir del domicilio de unos amigos a los que visitaba regularmente, ubicado en Narbona con Ramón Cruz en la Villa Frei, comuna de Ñuñoa, Santiago.

            El afectado se trasladó a vivir a Santiago en el mes de septiembre de 1985, permaneciendo en su ciudad de origen, Valparaíso, su cónyuge e hijo, a quienes continuó apoyando económicamente y visitando en forma esporádica. En cierta oportunidad le comentó a su cónyuge que había salido un retrato hablado de él en El Mercurio, con sus señas, reconociéndole en ese momento su militancia en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Después de ocurrida la llamada "Operación Albania", en que los organismos de seguridad asesinaron a 12 personas haciéndolo aparecer ante la opinión pública como un enfrentamiento, Sepúlveda Sánchez fue objeto de seguimiento por parte de la CNI.

            El afectado entre los días 5 y 8 de septiembre de 1987 había visitado a su familia en Valparaíso, regresando a Santiago en el transcurso de la tarde del día 8 de septiembre, concurriendo a su domicilio ubicado en Diagonal Los Presidentes en la comuna de Ñuñoa de esta capital. Desde allí salió el día 9 en la mañana quedando de regresar a las 16:00 horas aproximadamente; posteriormente, en la tarde avisó que iba a tardar pero que llegaría a su casa. Alrededor de las 16:15 horas, Sepúlveda Sánchez concurrió a casa de unos amigos en la Villa Frei, Ñuñoa. Y al respecto es doña María Cantillana Gómez, quien en declaración prestada ante Tribunal señala: "El mismo día en que él desapareció, el día 9 de septiembre, concurrió a nuestra casa alrededor de las 16:15 horas, allí estuvo con mi hermano. Alrededor de las 18:00 horas él se retiró, ya que dijo que iba a buscar una moto y ahí no hemos tenido más noticias, ya que él no llegó a buscar la moto...".

            Por otra parte, esta misma testigo, y en relación con una publicación aparecida en la revista "Pluma y Pincel" referida a una interferencia de comunicaciones de los servicios de seguridad el día 9 de septiembre de 1987, y que trata de un operativo para "detener sin testigos" a tres personas -antecedentes que constan en cintas magnéticas acompañadas al Tribunal- señala reconocer con certeza que una de las detenciones corresponde a la de Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez, ya que coincide plenamente con el día, la hora, características del afectado, descripción de la propia casa de la testigo ubicada en el sector de las calles Narbona con Ramón Cruz. Sepúlveda Sánchez permanece desde esa fecha 9 de septiembre de 1987 en calidad de detenido desaparecido. Su detención y posterior desaparecimiento forzado por parte de agentes de la CNI, como asimismo la de otros cuatro jóvenes militantes del Partido Comunista que aparecen vinculados al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR): José Julián Peña Maltés detenido el 9 de septiembre de 1987; Julio Orlando Muñoz Otárola detenido el 9 de septiembre de 1987; Gonzalo Iván Fuenzalida Navarrete detenido entre el 7 y el 10 de septiembre de 1987 y Alejandro Pinochet Arenas detenido el 10 de septiembre de 1987, ocurren paralelamente a una serie de operativos tipo rastrillo llevados a cabo por la CNI y fuerzas de seguridad, que actuaron conjunta y coordinadamente con efectivos policiales, a fin de dar con el paradero del Coronel de Ejército, Carlos Carreño, ingeniero de la Fábrica de Armamentos y Maestranza del Ejército (FAMAE), secuestrado con fecha 1° de septiembre de 1987, desde su domicilio en la comuna de La Reina, en Santiago, por un grupo de FPMR, quienes lo liberaron posteriormente en la ciudad de Sao Paulo, Brasil.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

            Con fecha 22 de septiembre de 1987 se interpuso ante la Corte de Apelaciones de Santiago, el recurso de amparo rol 1082-87 en favor de José Julián Peña Maltés, Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez, Alejandro Alberto Pinochet Arenas y Gonzalo Iván Fuenzalida Navarrete, informándose al Tribunal que sus detenciones ocurrieron en la semana del 7 al 11 de septiembre de 1987, y que en relación a uno de los amparados -Pinochet Arenas- existe un testigo que da cuenta de su aprehensión ocurrida el 10 de septiembre de 1987, en la intersección de las calles Catedral con San Martín de esta capital, por parte de individuos de civil quienes se movilizaban en un vehículo utilitario marca Dahiatsu, color celeste, año 80-83, cuya patente sería EG-2102 o EG-1202. Consultados distintos organismos al respecto informaron: La CNI, mediante respuesta telefónica de fecha 22 de septiembre de 1987 y posteriormente por Oficio Reservado N°A-4/212-011 del 29 de septiembre de 1987, suscrito por su Director Nacional, Brigadier General Hugo Salas Wenzel, señaló que los afectados no han sido detenidos por dicho organismo. En iguales términos responden la jefatura de Zona Metropolitana de Carabineros; la Jefatura de la III Zona Policial de Investigaciones y Gendarmería. Por su parte el Ministro del Interior de la época, Sergio Fernández Fernández, informó a la Corte que "no se ha dictado orden o resolución alguna que afecte a los amparados". El Jefe del Registro Nacional de Vehículos Motorizados allegó a la causa los certificados de anotaciones de los vehículos correspondientes a las patentes mencionadas en la presentación del recurso, ninguna de las cuales coincidió con las descripciones dada por el testigo del vehículo en que se movilizaban los aprehensores.

            Con fecha 13 de octubre de ese año, la Corte de Apelaciones, a petición de la parte recurrente, resuelve oficiar al entonces Subsecretario del Interior, Alberto Cardemil, quien en publicación del diario La Tercera, de fecha 7 de octubre de 1987 señaló: "...que el gobierno se había enterado a través de los medios de comunicación social del presunto desaparecimiento de esos cuatro sujetos ...que inmediatamente se había solicitado a los servicios de orden y seguridad que hicieran las averiguaciones correspondientes", a fin que informe a la Corte esos antecedentes reunidos en dicha investigación. La declaración de Alberto Cardemil, agrega que "no debe extrañar mayormente esta situación. La acción comunista mezcla la espectacularidad y la publicidad con la clandestinidad. Ese es su modo de trabajar y actuar, así es que es muy probable que esto se deba a un 'sumergimiento' de esta naturaleza".

            Con fecha 18 de noviembre de 1987, y pendiente aún la respuesta del citado Subsecretario del Interior del gobierno militar, la Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso de amparo, ordenando remitir los antecedentes al Tribunal del Crimen correspondiente. Apelada dicha resolución, ésta fue confirmada con fecha 26 de noviembre de 1987 por la Corte Suprema de Justicia.

            Con fecha 30 de octubre de 1987, su cónyuge doña Verónica Bravo Rodríguez, interpuso ante el Décimocuarto Juzgado del Crimen de Santiago, una denuncia por Presunta Desgracia en favor del afectado, rol N°93.230 VF. La CNI, por intermedio de su Vice Director Nacional, Brigadier Humberto Leiva Gutiérrez, informó al Tribunal que el afectado no registra antecedentes en dicho organismo. En iguales términos informaron Investigaciones de Chile y el Departamento OS-7 de Carabineros. Por su parte, la jefa administrativa del Servicio Médico Legal de Santiago, informó con fecha 23 de Febrero de 1987 que el afectado no figura en los registros de dicho servicio. En el mes de diciembre de 1987 el Tribunal reiteró citación a tres personas individualizadas en el escrito principal, quienes compartían con el afectado el inmueble ubicado en Diagonal Los Presidentes en la comuna de Ñuñoa, Santiago. Se desconocen los antecedentes referidos a la tramitación posterior de esta causa.

            Por otra parte, en los autos rol 148.956-H, del Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, por secuestro de Alejandro Pinochet Arenas, con fecha 14 de Abril de 1989 se acompañó fotocopia de la revista "Pluma y Pincel" N°66 del 16 de Mayo de 1989, en la que se publicó un reportaje basado en cintas magnéticas que contienen la grabación de las comunicaciones radiales de los Servicios de Seguridad del día 9 de septiembre de 1987, y que trata del despliegue llevado a efecto para "detener sin testigos" a tres personas, a las que se menciona en esa comunicación mediante apodos. Por tanto, en mérito de ello, se pidió al Tribunal investigar dichos antecedentes, por la vinculación que pudiese existir con la desaparición de los cinco jóvenes comunistas acaecida en el mes de septiembre de 1987. Compareció ante el juez don Francisco Herreros Mardones, periodista, quien tuvo a su cargo la publicación del artículo en la citada revista, el que señaló que el reportaje tuvo su fuente en tres cassettes grabados que se hicieron llegar a "Pluma y Pincel", junto a una breve nota suscrita por la Comisión Política del MIR, con la indicación de que se trataba del secuestro de algunos de los desaparecidos en septiembre de 1987. Se trata de un trabajo de interferencia de las comunicaciones de los servicios de seguridad, cuya finalidad era establecer los procedimientos y modus operandis de dichos servicios. Este testigo señala haberse contactado con algunos familiares de las personas desaparecidas en dicha oportunidad, una de las cuales reconoció como su casa uno de los lugares mencionados en la grabación, ubicada en Narbona con Ramón Cruz, Villa Frei, Santiago. Al respecto, los agentes vigilaban a un tal "Silvio" (el afectado era admirador del trabajo musical del cantautor cubano Silvio Rodríguez), que de acuerdo a los hechos consignados en las cintas magnéticas, y no obstante el lenguaje en clave utilizado por los agentes, pudo tratarse de la detención de Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez quien se encuentra en calidad de detenido desaparecido desde el 9 de septiembre de 1987.

            El Informe final de febrero de 1991 de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, consigna que Manuel Jesús Sepulveda Sánchez fue detenido el día 9 de septiembre de 1987 en Santiago, en la vía pública, por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Desapareció junto a otros cuatro militantes del Partido Comunista. Meses antes de su detención, el domicilio de su conviviente había sido allanado por agentes que lo vigilaron durante varios meses.      


La Nación

17 de Julio 2006

Piloto de Augusto Pinochet confesó haber lanzado al mar a cinco frentistas en 1987

Un hombre al que Augusto Pinochet siempre le confió su vida fue quien rompió el silencio en el proceso por la desaparición de los cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), ocurrido en 1987, sustanciado por el ministro Hugo Dolmestch.

Apodado el “Chino Campos” por sus camaradas en el Comando de Aviación del Ejército -y uno de los pilotos de confianza del ex dictador- contó hace algunas semanas al magistrado cómo en septiembre de 1987, su jefe, el coronel Mario Navarrete, le ordenó usar uno de los helicópteros institucionales para viajar junto a un subalterno hasta la zona de Peldehue a buscar unos paquetes.

Estos últimos eran nada menos que los cuerpos de los frentistas Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, José Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas y Manuel Sepúlveda Sánchez, quienes habían sido detenidos días antes por agentes de la desaparecida Central Nacional de Informaciones (CNI), para canjearlos por el coronel Carlos Carreño, secuestrado por el grupo

paramilitar de izquierda.

Viaje secreto

El ministro Dolmestch hizo un verdadero trabajo de joyería junto con la Policía de Investigaciones en este caso. Y ello, porque el círculo estaba completamente cerrado y compartimentado en torno al manejo de la información sobre estos hechos. Pero el tiempo pudo más.

El “Chino Campos” relató que para dicha operación viajó junto a su copiloto, un oficial que aún está en servicio activo en la institución, en una agregaduría militar en Europa, cuya identidad este medio se la reserva hasta que, posiblemente, el ministro lo procese en los próximos días.

De hecho el jefe de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos, Rafael Castillo y su colega Mario Zelada, recorrieron el viejo continente buscando precisamente a un testigo clave para el proceso.

Para el caso del oficial activo, y como ha sido la tendencia en el Ejército con los funcionarios que estén involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos, será alejado de la institución.

Pero el hecho de que se haya ocupado uno de los helicópteros de Pinochet no era una prueba suficiente, salvo porque el “Chino Campos” aseguró en su testimonio que la orden provino del ex dictador.

Pasos macabros

¿Pero cómo se configuró la operación? El ministro Dolmestch acreditó que la misma estuvo separada en tres etapas. La primera de ellas fue la detención de los frentistas. Por ese hecho -que sirvió en primera instancia para que fueran luego asesinados- están sometidos a proceso desde el 2002, el jefe de la CNI, general (R) Hugo Salas Wenzel, el comandante (R) Krantz Bauer Donoso, mayor (R) Álvaro Corbalán, capitán (R) Luis Sanhueza Ros; los suboficiales (R) Manuel Ramírez y René Valdovinos y los empleados civiles de Ejército César

Acuña, Manuel Morales, Luis Santibáñez y Víctor Ruiz Godoy.

Ahora bien, el ministro tiene una segunda convicción. Una vez detenidos los frentistas la orden venida desde el alto mando fue que el régimen no negociaba con terroristas. La sentencia de muerte entonces estaba firmada.

Fue así como en la CNI se designó a Francisco “Gurka” Zúñiga para que coordinara con el Ejército esta operación. El magistrado confirmó entonces cómo se consiguieron los fierros para amarrarlos a los cuerpos y lanzarlos al mar frente a San Antonio.

Rieles de la muerte

A fojas 1.655 del proceso declaran Romilio Lavín, por entonces jefe del cuartel Loyola, donde se arreglaban los autos de la CNI y su subordinado el oficial (R) Adrián Herrera Espinoza. El primero aseguró que Zúñiga le pidió “unos rieles que serían la base de un box de estacionamientos” que se construía, pero no se los entregó.

Sin embargo, una vez que abandonó el cuartel, supo que Zúñiga había vuelto a sus andanzas y, a través de una orden de Salas Wenzel, logró que Herrera Espinoza entregara los “materiales”.

“Fui informado, no recuerdo por quien, que retiraban unos trozos de rieles para un operativo que se iba a realizar en la noche por agentes operativos de la CNI”, dijo en su testimonio a fojas 1.723.

Pero el detalle más escalofriante vendría en la segunda etapa. Los frentistas, estando detenidos en el cuartel Borgoño de la CNI, fueron inyectados por un enfermero apodado “El Qüincy” con un veneno que los mató. Este verdadero doctor de la muerte se suicidó hace aproximadamente tres años en su casa.

Una tercera etapa fue el traslado hasta la zona de Peldehue, donde el rastro de los frentistas se perdió para siempre.


La Nación

Viernes 18 de julio de 2008   

Fallo establece responsabilidad institucional de mandos del ejército

El ministro Mario Carroza encausó también en calidad de autor del secuestro de los cinco militantes del FPMR al coronel activo Marco Antonio Bustos. El crimen fue coordinado entre la jefatura del Ejército, su Dirección de Inteligencia, y la CNI. En la operación también participó el Comando de Aviación de esta rama castrense. Ya van 27 oficiales y suboficiales retirados declarados reos por este crimen.

Una acción coordinada entre la comandancia en jefe del Ejército, la Dirección Nacional de Inteligencia del Ejército (DINE) y la Central Nacional de Informaciones (CNI), además del Comando de Aviación de la institución, fue la operación para eliminar en septiembre de 1987 a cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

La coordinación al más alto nivel la establecieron en la investigación judicial los ministros Hugo Dolmetsch, Haroldo Brito y Mario Carroza, quienes han tenido la causa en sus manos.

El actual magistrado a cargo de la indagatoria, Carroza, procesó ayer al ex vicecomandante en jefe del Ejército y ex integrante de la Junta Militar, general (R) Santiago Sinclair Oyaneder; al general (R) y ex jefe de la DINE, Hugo Prado Contreras, y el ex integrante del Batallón de Inteligencia Militar (BIE), actual coronel en servicio activo, Marco Antonio Bustos Carrasco, quien es el jefe del Departamento de Planificación de la División de Logística del Ejército.

Los tres fueron encausados en calidad de coautores del delito de secuestro calificado de los cinco militantes del FPMR.

Los dos oficiales generales y el oficial superior fueron arrestados y quedaron internados en el Batallón de Policía Militar en la comuna de Peñalolén.

Con estos tres encausados llegó a 27 el número de oficiales y suboficiales retirados declarados reos por este crimen.

En el marco de esta operación coordinada, el 21 de septiembre de 2006 el juez de Haroldo Brito procesó al entonces director de la CNI, general (R) Hugo Salas Wenzel, y a otros diez ex agentes de ese organismo, entre ellos el jefe operativo Alvaro Corbalán y el jefe de la Brigada Antisubversiva, Kranz Bauer Donoso.

En la investigación logró establecerse que los cinco frentistas, Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola fueron secuestrados entre el 9 y 10 de septiembre de 1987, como posibles rehenes de canje por el coronel de Ejército Carlos Carreño Barrera, secuestrado el 1 de septiembre de 1987 por el FPMR. Carreño apareció finalmente el 3 de diciembre de 1987 en la ciudad Sao Paulo, Brasil, tras 93 días de cautiverio.

El juez Carroza sostiene en su auto de procesamiento que los cinco militantes fueron muertos "una vez que el coronel Carreño apareció". El dato es relevante, pues nunca se ha podido precisar la fecha exacta en que fueron asesinados.

Esa información agrega coherencia a la tesis jurídica de que la dictadura mantuvo vivos a los cinco frentistas para el probable canje hasta el último momento y que su muerte se decidió sólo después de que Carreño fue liberado por sus captores.

Es en este momento en que, según los antecedentes del proceso, entra a participar en el caso el general Santiago Sinclair, en su cargo de vicecomandante en jefe del Ejército, o más bien, de comandante en jefe en ejercicio o ejecutivo, dado que Augusto Pinochet ejercía como autodesignado Presidente de la República.

Una vez liberado Carreño, se produjo una reunión entre Sinclair, quien llevaba allí la voz del dictador Pinochet, el jefe de la DINE, Prado, y el director de la CNI, Salas Wenzel. En esa reunión Sinclair ordenó que había que hacer desaparecer a los cinco prisioneros.

La razón fue que ya a esa fecha y por la reestructuración que se había realizado, la CNI no podía mantener prisioneros en sus cuarteles. Los cinco militantes llevaban ya tres meses secuestrados, interrogados y torturados y el caso podía convertirse en otra arma en contra de Pinochet a un año del plebiscito de 1988.

Cuando secuestran a Carreño, la DINE, a través de su organismo operativo, el Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE), formó un equipo a cargo de la investigación del secuestro del coronel.

Los oficiales de ese equipo, entre los que estaba el actual coronel activo Marco Antonio Bustos y el entonces jefe del BIE, actual general (R) Julio Cerda Carrasco, también encausado, mantuvieron durante todo el tiempo de cautiverio de Carreño un estrecho vínculo con la CNI. Incluso sus integrantes estuvieron varias veces en el cuartel Borgoño.

Prisión de sinclair

“Mi general, su Ejército está listo, para lo que usted lo necesite”, le dijo el general Santiago Sinclair al general Augusto Pinochet la noche del 5 de octubre de 1988, cuando internamente ya se sabía que el dictador había perdido el plebiscito y tendría que abandonar el poder.

Ese episodio da cuenta de la estrecha lealtad de Sinclair hacia su superior. En ese entonces, como cuando se decidió la muerte y desaparición de los cinco frentistas por lo que ahora está procesado y detenido, formalmente Sinclair era el vicecomandante en jefe del Ejército, pero en la práctica era su máxima autoridad, porque Pinochet ocupaba la primera magistratura nacional por obra y gracia de su Constitución.

De ahí que su procesamiento y detención sea recibida en el mundo de los derechos humanos como una señal que allana el camino a otros procesamientos a altos mandos de entonces. La noticia tiene además otro ribete institucional. Otro de los procesados está aún al servicio de la institución. Se trata del coronel Marco Antonio Bustos, jefe del Departamento de Planificación de la División de Logística del Ejército. El ministro Mario Carroza, a cargo de la investigación, encausó también en calidad de autor del secuestro de los cinco militantes del FPMR al entonces director de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), Hugo Prado Contreras.

El magistrado estableció que el crimen fue coordinado entre la jefatura del Ejército, la DINE y la CNI y que en la operación también participó el Comando de Aviación de esta rama castrense.

A bordo del puma

La forma que se eligió para hacer desaparecer a los cinco militantes fue la misma que utilizó la DINA para hacer desaparecer a sus víctimas: matarlas y tirar los cuerpos al mar. De esta manera, a través de Sinclair y con conocimiento de Pinochet, se autorizó la operación para que un helicóptero del Comando de Aviación del Ejército (CAE) fuera utilizado para lanzar los cuerpos al mar. Éstos fueron asesinados en Borgoño y sus cuerpos, debidamente ensacados y amarrados a trozos de rieles, son llevados al predio militar de Peldehue, al norte de Santiago, donde son cargados a bordo del helicóptero Puma del CAE que comandaron los oficiales Víctor Campo Valladares y Hugo Barría Rogers. Comandante del CAE en 1987 era el coronel Aquiles Navarrete Izanortegui, quien también está encausado en el proceso.

Los últimos desaparecidos

José Julián Peña Maltés: Soltero, 36 años al momento de su secuestro. Salió al exilio en Francia en enero de 1974. En 1985 se levanta su prohibición de ingreso al país. No se sabe la fecha exacta de su regreso a Chile, pero sí que estaba clandestino al momento de su secuestro. Fue visto la última vez con vida el 9 de septiembre. Su familia supo de su desaparición el 15 de septiembre de 1987, por la llamada telefónica de una mujer que no se identificó. En noviembre de ese año, Investigaciones informó que no registraba ingreso al país “por lo que es dable suponer que aún no retorna”. Fue rechazado su recurso de amparo.

Julio Muñoz Otárola: Separado, 27 años al momento de su desaparición. Estuvo casado con Cecilia Magni, la comandante Tamara, integrante del comando que atentó contra Pinochet en septiembre de 1986, asesinada luego en Los Queñes junto al comandante José Miguel, ambos del FPMR. Según informó Investigaciones, cuando desapareció tenía dos órdenes de detención pendiente en su contra, “por lo que es presumible que se encuentre oculto tratando de eludir la acción de la justicia”. El recurso de amparo a su favor fue rechazado.

Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez:Casado, 27 años al momento de su detención. Vivía en la comuna de Ñuñoa, pero su familia residía en Valparaíso, en donde le vieron por última vez el 8 de septiembre. Sus amigos le vieron en Santiago el 9 por la mañana y quedaron de juntarse con él en la tarde; nunca llegó. Según informó entonces la CChDH, algunos testigos informaron que fue detenido el 10 de septiembre en Catedral con San Martín, por civiles que lo introdujeron a la fuerza dentro de un furgón utilitario. Se rechazó su recurso de amparo.

Alejandro Pinochet Arenas: Soltero, 23 años al momento de su desaparición. También domiciliado en Valparaíso y de paso por Santiago, debía regresar a su casa el 18 de septiembre, pero no fue así. Según testigos, fue secuestrado el 10 de septiembre, mientras viajaba en un bus de la locomoción colectiva, desde el que fue bajado a la fuerza por civiles en la esquina de Compañía con Amunátegui. En 1986 había sido buscado en su casa en el puerto, por orden del fiscal Torres, en relación al atentado contra el general Pinochet ocurrido el 7 de septiembre de 1986 en el Cajón del Maipo.

Gonzalo Iván Fuenzalida Soltero: 25 años al momento de su desaparición. Su novia fue la última persona en verlo, el 8 de septiembre, cuando el pasó a verla a una ferretería donde ella trabajaba. Quedaron de verse más tarde en un restaurante en Estación Central, pero nunca se vieron de nuevo. En esos días, la novia también fue detenida por un “caso sobre el cual existe prohibición de informar”, sostenía El Mercurio. Luego se supo que se trataba de Patricia Cancino, detenida el 4 de octubre. Su recurso de amparo también fue rechazado.


Radio universidad de Chile

8 de Octubre 2010

Magistrado Carroza imputa a cinco ex miembros de la CNI por casos de detenidos desaparecidos
 

Fueron cinco las acusaciones que dictó el ministro en visita Mario Carroza en contra de ex agentes de la CNI por la desaparición de un grupo de militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el último ocurrido durante la dictadura que encabezó Augusto Pinochet.
 

Entre los acusados están el ex general de Ejército Hugo Salas Wenzel, además del ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán Castilla, y los agentes Kranz Bauer, Arturo Sanhueza Ross e Iván Quiroz Ruz.
 

Los militantes del FPMR desaparecidos son Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, Manuel Sepúlveda Sánchez, Alejandro Pinochet Arenas y Julián Peña Maltés.
 

En la acusación presentada por el ministro Carroza afirma que los cinco frentistas fueron detenidos para realizar un canje con el entonces secuestrado teniente coronel Carlos Carreño.

 


Carta a Manuel Jesus Sepulveda

Manuel, tengo la necesidad de escribirte, de traer a la memoria aquellos años en que te conocí. Llegaste a la Población flaco, con los ojos encendidos de sueños Revolucionarios, hablándonos del hombre nuevo, de la disciplina a cabros super indisciplinados, de la compartimentación, de la sublevación, de las nuevas formas de lucha para derrotar al tirano.

Recuerdas aquella pequeña pieza la primera vez que nos juntamos, éramos cinco entusiasmos, cinco corazones apretados y tu desplegaste toda tu magia para explicarnos a que nos enfrentábamos desde ese momento, de cómo cambiarían nuestras vidas. Seriamente nos hablabas de métodos conspirativos, de chequeos, contrachequeos, de medios, las formas de enfrentarse al enemigo y tu cuerpo demostraba con movimientos teatrales que causaban risas a esos muchachos que te bautizaron como “tiro loco”.

En aquel año ochenta y seis entrabas por las puertas de nuestras casas, nuestras viejitas te servían un tecito y luego te perdías por las calles de la Bandera a seguir tejiendo la red insurrecta. Nada sabíamos de ti, de donde venias, de tu familia porque nada debíamos conocer. Imagino que te alegraste cuando tus muchachos de la Bandera izaron el estandarte en la antigua plaza del 25 de Sta. Rosa, dando inicio a un nuevo foco de resistencia. Son tantas las acciones que se guardan compartimentadas en la memoria, tantas madrugadas Manuel, tantos amaneceres imaginando encontrarnos al fragor de los combates. Nadie imagino que nos ibas a dejar de la forma en que te fuiste. Que descuido se dejo deslizar, que error se filtro, que delación llego hasta los aparatos de seguridad. Conciencia existía de la probabilidad de caer, pero combatiendo. Para eso siempre se estaba preparado, no dejarse atrapar sin resistir. Demasiados ejemplos teníamos de tantos compañeros, devorados por la garra animal de las fuerzas de seguridad del dictador.

Tu ausencia se hizo presente en la Población, ya no aparecía el desgarbado flaco, el tiro loco no aparecía. Se hablaba de cinco compañeros desaparecidos, cinco frentistas. Hasta que mostraron sus rostros y entre ellos estabas tu. Tu Manuel Jesús Sepulveda, nuestro Tiro Loco nos sonreía, desde la portada. Te habían atrapado junto a otros hermanos, ocultados, desaparecidos.

Pasaron los años y ya ves las cosas no cambiaron como soñábamos, estamos ahora todos de alguna forma vivos. Ahora cada uno realiza sus vidas, tenemos nuestras familias, trabajamos y a veces nos juntamos para recordar y recordarte.

Nosotros ya sabíamos que habías sido lanzado al mar, la verdad siempre estuvo presente, pero nadie podía demostrarlo. Ahora aparece quien te condujo a ese viaje final, su conciencia al parecer no lo dejo tranquilo y se decidió a hablar. Te envenenaron primero junto a los otros compañeros, desde colina envuelto en sacos y con rieles de acero, los subieron a un helicóptero y los llevaron en su ultimo vuelo hacia el mar, frente a las costas de la V región fueron lanzados, fondeados, ocultándolos, compartiendo el destino de tantos y tantos que no temían luchar.
Hermano, te cuento que en uno de los homenajes de recuerdo a la memoria de Uds. conocí las calles de donde venias, desde los cerros de Valparaíso, que eras casado, conocí a tu hijo y en nombre de todos los que combatimos contigo, me cuadre frente a el, con los ojos llenos de lagrimas.

“GRUPO 1110 PRESENTE. HONOR Y GLORIA A MANUEL JESUS SEPULVEDA”


Esta pagina fue modificada el 20/12/2013

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