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FLORENTINO AURELIO RODRIGUEZ AQUEVEQUE 

Rut                   :            Sin información

F.Nacim.            :            03-06-57, 16 años a la fecha de la detención

Domicilio             :         Girasol 6259 Población Joao Goulart, San Miguel, Santiago.

E.Civil              :            Soltero

Actividad            :            Zapatero

C.Repres.            :            Sin información

F.Detenc.            :            3 de octubre de 1973

 

                                                                   

 

SITUACION REPRESIVA

            Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque, 16 años al momento de los hechos, soltero, de oficio zapatero, domiciliado en la Población Joao Goulart, fue detenido el día 3 de octubre de 1973 por una patrulla militar junto a su hermano Juan Enrique Rodríguez Aqueveque, 20 años de edad, casado, un hijo, de similar oficio y domicilio.

            Ambos fueron llevados desde su domicilio con destino desconocido. Transcurridos 15 días de infructuosa búsqueda la familia se informó que Juan Enrique había muerto producto de múltiples impactos de bala e ingresado al Instituto Médico Legal y de allí enviado al Patio 29 del Cementerio General en tanto que de Florentino Aurelio se desconocía su paradero. Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque podría haber sido sepultado como N.N. en el Patio 29 del Cementerio General y correspondería a un cadáver N.N. encontrado en el mismo lugar y fecha que su hermano, también impactado de bala, cuya identificación no había sido posible determinar por no tener registradas sus huellas dactilares en el Gabinete de Identificación. Este cadáver fue enterrado como N.N. indigente en la sepultura N°1732 del Patio 29 en el Cementerio General. La situación de Florentino Aurelio aún no se ha esclarecido, encontrándose su familia a la espera de los resultados del peritaje que se realizan en el Instituto Médico Legal tras haberse exhumado por orden judicial en septiembre de 1991, un total de 108 tumbas del Patio 29 del mencionado cementerio conteniendo osamentas muy posiblemente de detenidos desaparecidos enterrados como N.N. y encontrándose entre estos la sepultura N°1732.

            Adriana del Carmen Gatica Loyola, cónyuge de Juan Enrique entregó de manera pormenorizada los antecedentes de las circunstancias de ambos arrestos ante el Tribunal; ellos habían contraído matrimonio hacía un año al momento de los hechos y vivían junto con su cuñado Florentino Aurelio. El día 30 de septiembre de 1973, aproximadamente a las 18:00 horas, llegó Juan Enrique en estado de ebriedad hasta su domicilio y procedió a golpear a su esposa como solía hacerlo cuando bebía. Ante el hecho, ésta se retiró del domicilio y se dirigió a casa de sus padres, distante unas 10 cuadras de su hogar, permaneciendo allí. Transcurridos dos días, vale decir el 2 de octubre, cerca de las 21 horas, concurrió Juan Enrique al domicilio de su suegro, y con prepotencia y bajo amenaza obligó a su esposa regresar a su hogar. En el domicilio procedió a golpearla nuevamente, todo lo cual fue presenciado por Florentino Aurelio que se abstuvo de intervenir. Bajo estas circunstancias se hizo presente en el hogar el padre de Adriana Gatica, acompañado de un grupo de Militares. Este había sido sorprendido por los militares en horas de toque de queda en la vía pública y al ser interrogado se había visto en la necesidad de explicar que se dirigía en auxilio de su hija, la cual en esos momentos muy posiblemente era maltratada por el esposo. Ante tal explicación los militares resolvieron acompañarlo dirigiéndose todos juntos en un vehículo militar. Una vez llegados al domicilio de la joven pareja, los militares se hicieron cargo de la situación, procediendo de inmediato a detener a Juan Enrique y a su hermano Florentino Aurelio. Desde ese día no se volvió a saber de ambos hermanos. Posteriormente el día 18 de octubre como último recurso y dado que ninguno de ellos regresaba, la esposa de Juan Enrique se dirigió al Instituto Médico Legal, donde le fue informado que Juan Enrique había sido encontrado muerto en la esquina de las calle Guillermo Mann con lo Encalada conjuntamente con otro individuo que no estaba identificado pero que, por la descripción de las ropas, se trataría de su cuñado Florentino Aurelio, agregándole que ambos cadáveres ya habían sido sepultados.

            Sin embargo, no existe constancia oficial de la muerte de Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque.

           

 

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

            El 3 de octubre de 1973 con el parte N°369 el Subcomisario de Ñuñoa daba cuenta al 8° Juzgado del Crimen del hallazgo por parte de personal de Carabineros de 2 cadáveres que no portaban documentación y que se encontraban tendidos en la vía pública, teniendo ambos heridas a bala en diferentes partes del cuerpo. Bajo el rol N°9587-1 se dio inicio al proceso por hallazgo de cadáveres N.N. Con fecha 27 de octubre del mismo año la Brigada de Homicidios de la Prefectura de Santiago de Investigaciones hizo llegar un pormenorizado informe acerca de los antecedentes reunidos. En él se consignó que uno de los cadáveres materia de esta investigación fue identificado por la sección dactiloscopía del Gabinete Central de Identificación como Juan Enrique Rodríguez Aqueveque, en tanto que respecto al otro cadáver "por declaraciones de familiares del anterior que rolan más adelante del presente parte con respecto a sus vestimentas fue identificado como Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque, chileno, natural de Chillán, 18 años, soltero, sin oficio, estudios primarios, domiciliado en Pasaje Girasol 6244 de la Población La Castrina".

            El informe finalizaba señalando que según protocolo de autopsia N°3072 del Instituto Médico Legal la causa de muerte de Juan Enrique Rodríguez Aqueveque fue heridas múltiples de bala y según protocolo de autopsia N°3073 la causa de muerte de N.N. masculino individualizado pericialmente como Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque fue numerosas heridas a bala.

            Con fecha 26 de abril de 1974 declaró la esposa de Juan Enrique afirmando que la detención había sido efectuada por militares de lo cual ella había sido testigo.

            Con fecha 26 de abril de 1974, la Dirección del Instituto Médico Legal, puso en conocimiento del Tribunal, que los informes de autopsia N°3072 y 3073 habían sido enviados a la 2da. Fiscalía Militar. El Tribunal ofició a la Fiscalía a fin de que le fuera informado si se había instruido el sumario por la muerte de Juan Enrique y Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque, la respuesta hecha llegar al Tribunal afirmaba que no se había dado inicio al sumario consultado ni se habían recibido los informes de autopsia mencionados en el oficio.

            Con fecha 15 de julio de 1974 el Registro Civil e Identificación hizo llegar a la causa rol 9587-1 certificado de defunción de desconocido N°E2822 en respuesta a solicitud por parte del Tribunal de certificado de defunción de Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque.

            Pese a haber recibido el Tribunal información suficiente que permitía concluir la responsabilidad militar en ambos homicidios, y no habiendo esclarecido judicialmente la identidad de la víctima inscrita en el Registro Civil como "Desconocido", a pesar de existir claros antecedentes que correspondería a Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque, éste con fecha 19 de agosto de 1974 declaró cerrado el sumario y sobreseyó temporalmente la causa. "Teniendo presente: que con los diversos antecedentes reunidos en autos se encuentra justificada la existencia del delito denunciado y no habiendo indicios suficientes para acusar a determinadas personas como autor, cómplice o encubridor"...

            La resolución fue dictada por el Juez Juan Rivas Larraín con fecha 23 de octubre de 1974. La Corte de Apelaciones aprobó la resolución consultada devolviendo el expediente al Tribunal de origen y procediendo a su archivo.

            En el mes de agosto de 1991 se dio inicio a la causa 4449-AF en el 22° Juzgado del Crimen de Santiago, a cargo del juez Andrés Contreras C., al acogerse a tramitación una querella interpuesta por la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago por inhumación masiva e irregular de cadáveres -que de acuerdo a los antecedentes reunidos por dicho organismo y entregados al Tribunal- correspondería a detenidos desaparecidos consignados hasta la fecha como N.N. y enterrados solamente en el Patio 29 del Cementerio General. El Tribunal en el mes de septiembre de 1991 ordenó la inhumación de 108 tumbas correspondientes a N.N. del mencionado patio, entre las cuales se incluyó la sepultura 1732 que correspondería a Florentino Aurelio Rodríguez Aqueveque. A esta investigación judicial se agregaron los antecedentes antropomórficos de la víctima. Al cierre de esta redacción (finales de 1992) las osamentas exhumadas se encontraban sometidas a peritaje por parte del Instituto Médico Legal a fin de esclarecer las identidades de las víctimas.

           

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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