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 SERGIO AMADOR PANTOJA RIVERA

Rut       : 192.500 Rancagua

F.Nacim. : 29-12-54, 19 años a la fecha de la detención

Domicilio : Diego de Almagro 1557, departamento E, población Rancagua Sur, Rancagua

E.Civil  : Soltero

Actividad : Estudiante, 3er. año medio, Escuela Industrial de Rancagua. Conscripto

C.Repres. : Sin militancia política

F.Detenc. : 24 de octubre de 1974

 

                                                                    

SITUACION REPRESIVA

            Sergio Amador Pantoja Rivera, estudiante quien cumplía su servicio militar obligatorio en el Regimiento Rancagua de Arica y encontrándose en campaña militar en la localidad de Putre, fue detenido luego de un interrogatorio practicado por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM, y sacado del campamento con fecha 24 de Octubre de 1974, junto al conscripto Juan Peña Fuenzalida, por un grupo de uniformados, quienes los trasladaron amarrados y vendados en un jeep con destino desconocido. Ambos permanecen en la actualidad en calidad de detenidos desaparecidos.

            El afectado era estudiante del 3er. Año Medio de la Escuela Industrial de Rancagua, ciudad donde residía junto a su familia. Ingresó a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio el día 2 de enero de 1974 al Regimiento Coraceros de Viña del Mar. En ese lugar estuvo hasta el día 3 de octubre de 1974, fecha en que fue trasladado al Regimiento de Infantería Motorizado "Rancagua" de la ciudad de Arica.

            Desde Arica sus padres recibieron dos cartas firmadas por su hijo, una con fecha 8 de octubre de 1974 y otra del 24 de octubre del mismo año. En esta última misiva Sergio Pantoja Rivera relata a su familia que "...está desmoralizado porque Peña huyó al extranjero... él huyó de esto, yo me apené mucho porque él era un gran amigo...". Se refería a Juan Francisco Peña Fuenzalida, vecino y amigo de él y compañero durante el tiempo que alcanzaron a estar juntos en el Servicio Militar, también detenido y desaparecido en iguales circunstancias.

            Desde esa última carta, la familia no tuvo más noticias sobre Sergio Pantoja Rivera, a pesar de haberle escrito varias cartas al Regimiento Rancagua de Arica, las cuales les fueron devueltas una tras otra sin contestación.

            Ante esta situación de incertidumbre, en el mes de diciembre de 1974, llamaron telefónicamente desde el Regimiento Lautaro de Rancagua al Regimiento Rancagua de Arica y se les informó que Sergio A. Pantoja Rivera, "se encontraba en campaña". Estos llamados fueron varios e incluso, según relata la familia, se les llegó a negar su existencia como conscripto.

            Se contactaron entonces con la familia de Juan Francisco Peña Fuenzalida y se enteraron extraoficialmente que Sergio Pantoja Rivera tendría problemas con su servicio militar.

            En mayo de 1975, la familia de Juan F. Peña Fuenzalida viajó hasta Arica y se entrevistó con el Comandante Subrogante del Regimiento, Miguel Alfonso Doren y con el ayudante general, Jorge Halty Pino, y allí se les informó que ambos habían sido dados de baja por deserción con fecha 31 de octubre de 1974.

            Las otras informaciones oficiales que la familia reúne en esa época tampoco resultaron esclarecedoras sobre lo sucedido con Sergio Pantoja Rivera.

            El 27 de mayo de 1975, el entonces Coronel y Comandante del Regimiento de Rancagua de la ciudad de Arica, Odlanier Mena Salinas, firma la orden del día reservada en la que dice que: "Conforme lo dispone el Art.314 del Código de Justicia militar, dése de baja con fecha 31 de octubre de 1974, a los SL (C) Juan Peña Fuenzalida y Sergio Pantoja Rivera, de la 2a. Compañía de Cazadores, por haberse cumplido el delito de deserción".

            Sin embargo, el 2 de mayo de 1978, la Dirección General de Reclutamiento y Movilización de las Fuerzas Armadas, extiende un certificado en el que consta que el ciudadano "Pantoja Rivera, Sergio Amador tiene su situación militar al día con valer militar".

            El 4 de junio de 1990, ante Notario Público, comparece don Manuel Angel Ulloa Espinoza, quien fue compañero de Juan Francisco Peña Fuenzalida y de Sergio Amador Rivera Pantoja durante el período que debieron cumplir con el Servicio Militar Obligatorio y expone que: en el mes de abril de 1973, tras ser llamado a efectuar el Servicio Militar, concurrió a inscribirse al cantón 36 correspondiente al Regimiento Lautaro de Rancagua. En esa oportunidad se inscribió junto a él, Sergio Amador Pantoja Rivera, a quien conocía desde la infancia puesto que eran vecinos de la misma población.

            El día 3 de enero de 1974 ambos se presentaron al Regimiento Lautaro, siendo destinados al Regimiento Coraceros de Viña del Mar. En dicho Regimiento permanecieron hasta el mes de octubre de 1974, mes en que fueron destinados al Regimiento Rancagua de Arica.

            En el mes de septiembre de 1974 estando aún en el Regimiento Coraceros, uno de los conscriptos que provenía de Rancagua y a quien hasta entonces el declarante no conocía, Juan Peña Fuenzalida, huyó del Regimiento. La versión que dieron las autoridades del Regimiento era que Juan Peña, había huido con un arma y que en su casillero había dejado una nota en la que se leía que iba a Rancagua a matar al General Pinochet. Sin embargo Juan Peña Fuenzalida fue capturado y devuelto al Regimiento. Pese a lo grave que parecía el asunto a Juan Peña Fuenzalida sólo le cortaron el cabello, continuando en forma normal sus actividades como conscripto.

            El 2 de octubre de 1974, luego de varios días de permiso que tanto Pantoja como el declarante aprovecharon para viajar hasta Rancagua, fueron embarcados en Valparaíso en el transporte de la Armada Aquiles, con destino a Pisagua. Junto a ellos viajó también el conscripto Juan Peña Fuenzalida. Al llegar a Pisagua el 6 ó 7 de octubre, fueron transportados en camiones hasta el Regimiento Rancagua de Arica.

            Tras dos días de permanecer en el Regimiento, fueron dispuestos con tenida de combate y trasladados hasta la localidad de Putre. Se vivía una verdadera psicosis de guerra con Bolivia. Recién llegados a Putre, Juan Peña Fuenzalida, protagonizó un nuevo incidente al robar un tarro de conservas a otro conscripto. A raíz de ello Juan Peña Fuenzalida fue severamente castigado en presencia de toda la compañía por un Instructor, el cabo Díaz. A los 10 días Peña Fuenzalida, aprovechando la noche, burló la guardia y arrancó del campamento con su equipo de combate. Su búsqueda se le encomendó al cabo Carrasco, con orden de dispararle y matarlo en caso que opusiera resistencia. A los dos días Carrasco volvió con Peña vivo y en buen estado. Lo había encontrado muerto de frío en el caserío Pampa Yocuma, situada a unos 20 kilómetros de Putre.

            Como consecuencia de la fuga de Peña, llegaron hasta el campamento un teniente de apellido Ortega, al parecer de Inteligencia, quien durante el mes que permaneció en la compañía se dedicó a preguntarles sobre las actividades personales que cada uno tenía, si se sentían bien cumpliendo con el servicio militar, etc., y un numeroso contingente de civiles y militares, quienes procedieron a interrogar a toda la compañía, dividiéndolos en grupos y tratándolos como prisioneros de guerra, fueron fotografiados de frente y de perfil como si se tratara de delincuentes. Les preguntaron por sus ideas políticas y en relación a un supuesto plan subversivo por el que se pretendía matar a Oficiales del Ejército.

            El 24 de octubre al término de los interrogatorios Juan Peña Fuenzalida y Sergio Pantoja Rivera, fueron sacados del campamento con las manos atadas y vendados y subidos en un jeep que emprendió la marcha por el camino hacia Arica. Sobre este hecho no se dio ninguna explicación. Juan Francisco Peña Fuenzalida y Sergio Amador Pantoja Rivera no fueron vistos nunca más.

             

 

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

            El 27 de abril de 1979, el padre del afectado, don Pedro Adán Pantoja González, presentó ante el 1er. Juzgado de Letras de Arica una Denuncia por Presunta Desgracia en la persona de su hijo.

            Aún cuando no se conocen las gestiones efectuadas durante la tramitación de esta causa, Sergio Amador Pantoja Rivera continúa en calidad de desaparecido y su familia no ha logrado obtener ninguna respuesta oficial sobre el destino de su hijo.


 

EL PAIS- 1 Mayo 2000
El juez Guzmán denuncia la exhumación de los cuerpos de desaparecidos en Chile.
Varios grupos esconden o destruyen los cadáveres, según el magistrado del 'caso Pinochet'
Después de dos años de investigación del caso Pinochet, el juez Juan Guzmán llegó a una siniestra conclusión digna de un argumento de Stephen King: los autores de los crímenes no sólo han ocultado el paradero de los cuerpos a los parientes de las víctimas durante más de un cuarto de siglo, sino que en muchos casos hubo brigadas especializadas que exhumaron los pocos huesos que quedaban para llevárselos con un destino que ahora sí sería desconocido.
En las cercanías de Putre, unos 2.000 kilómetros al norte de la capital, el juez buscaba los restos de dos reclutas que hacían la mili en el Regimiento de Coraceros en octubre de 1974, detenidos después de desertar y desde entonces desaparecidos. Tenía un dato firme de dónde estaban sepultados clandestinamente Sergio Pantoja y Juan Peña, dos víctimas más de la dictadura que no eran militantes de los partidos de izquierda, cuenta el abogado Nelson Caucoto, que mañana, martes, presentará una querella por el caso, la número 95 que acumulará en su contra Pinochet.
Pero después de dos días de excavaciones, Guzmán se encontró con la evidencia de que gran parte de los restos fueron sacados del lugar. Sólo pudo ubicar, contó, "una mano, dos costillas, parte de una columna y parte de un cráneo", que envió a examinar y los técnicos del Servicio Médico Legal (forenses) constataron que los cadáveres habían sido removidos y calcinados. Molesto, el magistrado comentó: "Nos parece raro que en nuestra búsqueda siempre encontramos tierra removida". E hizo pública su denuncia de que, "al parecer, hay un grupo especializado a lo largo del país dispuesto a entorpecer nuestras diligencias".
Quienes investigan las violaciones a los derechos humanos cometidas en la dictadura tienen certeza de la existencia de estos grupos de desenterradores macabros que retiran restos inhumados en secreto para destruirlos o llevárselos a un lugar que nunca pueda ser encontrado. Creen que lo hicieron en los años ochenta, pero que estas acciones prosiguieron en menor medida después, en los noventa, bajo los gobiernos democráticos. Hugo Gutiérrez, uno de los abogados querellantes que alegaron en la corte contra Pinochet, sostenía ayer en una entrevista en el diario La Nación que, después de iniciada la transición, "las Fuerzas Armadas siguieron comprometidas en las violaciones de los derechos humanos; tanto es así, que, sabiendo el paradero de detenidos desaparecidos, los sacaron de los lugares conocidos por ellos y los hicieron desaparecer".
Caucoto dice que la información apunta al interior del Ejército. Él recibió el testimonio de un miembro de una brigada llevada a buscar y remover osamentas que no sabía a quién pertenecían ni por qué lo hacían. "Cuando desenterraban los restos, era otro el grupo que determinaba el destino de éstos. Fue un plan, una operación en que se hizo un trabajo compartimentado, en que cada grupo no sabía qué hacía el otro". Sostiene el abogado que detrás hubo una voluntad de borrar huellas de los crímenes, y se refiere a los hechos como "la resaca", consistente en hacer desaparecer de nuevo a quienes ya estaban desaparecidos. A una de las abogadas que alegaron contra Pinochet en la corte, Carmen Hertz, la denuncia de Guzmán le es conocida. Con los cuerpos de las 26 víctimas de la ciudad de Calama de la Caravana de la muerte, la comitiva militar enviada por Pinochet en 1973 que asesinó a 75 prisioneros, sucedió algo parecido. Después de varias búsquedas infructuosas en la soledad del desierto que reina en esta zona, encontraron una fosa con restos que se dejaron olvidados quienes habían retirado previamente los cuerpos de ese lugar.
La paradoja es que mientras estos cuerpos no aparezcan, de acuerdo a la reinterpretación de la Ley de Amnistía que hizo la Corte Suprema, el delito cometido es un secuestro calificado de carácter permanente, porque se sigue cometiendo, y por el cual se intenta ahora juzgar ahora a Pinochet y a los integrantes de la Caravana de la muerte.


Primera Linea 24 de Abril 2002
Remociones: La nueva prioridad del Programa de DD.HH.
El horror que se apoderó de los chilenos el 30 de noviembre de 1978 cuando por primera vez la evidencia fue más que las palabras de la Junta Militar y el hallazgo de osamentas en los Hornos de Lonquén demostró los crímenes ocultos de la dictadura y abrió la puerta a un nuevo episodio mucho más alevoso: la exhumación de cuerpos y su destrucción.

Debieron pasar varios años para que la palabra remoción comenzara a circular como un hecho cierto en los pasillos de los tribunales, junto a la evidencia irrefutable de la Cuesta Barriga y del Fuerte Arteaga.
Los pequeños fragmentos hallados en Calama también alertaron sobre dinamitación de cuerpos que luego fueron cambiados de posición, ya que tras Lonquén era necesario encubrir de mejor forma los crímenes y eliminar cualquier vestigio de evidencia.
Consciente de esta realidad, el Programa de Derechos Humanos del ministerio del Interior consideró que su mandato de ayudar en las investigaciones, tras las huellas de detenidos desaparecidos, no debían detenerse sólo en el primer crimen, sino que avanzar en la búsqueda de la verdad última de los detenidos desaparecidos.
Basándose en el mandato que otorga la ley 19.123 del 8 de febrero de 1992, el Programa analiza hace semanas en su reunión habitual del equipo jurídico que se efectúa los martes, los casos en que hacerse parte para indagar este nuevo episodio.
Tras la presentación hecha en Cuesta Barriga que no fructificó y que ahora espera que la Corte de Apelaciones determine si la ministra Amanda Valdovinos o el titular del Tercer Juzgado del Crimen de Santiago Mario Carroza debe conocer este abrir sumario sobre este crimen, el Programa insistió en el caso Fuerte Arteaga. Y ahí la respuesta fue la misma que en el proceso anterior, la ministra Valdovinos -que busca osamentas de detenidos desaparecidos de La Moneda en el recinto castrense- informó que deben ser los tribunales del crimen correspondientes quienes inicien una investigación al respecto.

Calama, Tocopilla y Purén
Con el panorama adverso, el Programa ahora se juega las cartas con más calma y analiza en paralelo pedir que se investigue remociones en tres causas: Calama, Tocopilla y Purén.
En el primer lugar, siguen sin ser ubicados los restos de trece personas que habrían sido encontrados hace algunos días en las pampas de Moctezuma, a unos 15 kilómetros de Calama.
Aunque no se indica aún a quién corresponden estas piezas, los informes preliminares hablan de remociones de cuerpos por los pequeños restos hallados. En la zona aún falta por encontrar las osamentas de Carlos Berger Berger Guralnik (PC), Daniel Jacinto Garrido Muñoz (sin militancia), David Ernesto Miranda Luna (PC), Manuel Segundo Hildago Rivas (PC), Domingo Mamani López (PS), Luis Alfonso Moreno Villarroel (PS), Rosario Aguid Muñoz Castillo (PS), Alfredo Víctor Ortega Cuevas (PS), Rafael Enrique Pineda Ibacache (PS), Haroldo Ruperto Cabrera Abarzúa (PS), Sergio Moisés Ramírez Espinoza (sin militancia), Jorge Ruben Yueng Rojas (sin militancia) y Bernardo Cayo Cayo (PC).
Todos ellos figuran -de acuerdo al informe de las Fuerzas Armadas presentado en el marco de la Mesa de Diálogo- como lanzados al mar frente a las costas de Tocopilla.
El caso lo ve el juez con dedicación preferente, titular del Segundo Juzgado del Crimen de Loa-Calama Jaime Medina.
En Tocopilla la entidad dependiente del ministerio del Interior tiene puestos los ojos sobre la posibilidad que se identifique el paradero de un grupo de detenidos desaparecidos que habrían sido enterrados en la mina La Veleidosa. Ya se han logrado ubicar los cuerpos de Claudio Rómulo Tognola Ríos y Carlos Miguel Garay Benavides, pero aún falta las osamentas de Luis Alberto Gómez Cerda.
El ministro de fuero Juan Guzmán Tapia ha revisado al menos en dos oportunidades el sector y ahora esta a la espera que la ministra de fuero Gabriela Corti, en Valparaíso, termine con los trabajos en el desaparecido centro de reclusión de Isla Riesco, para utilizar la maquinaria pesada necesaria paras las excavaciones.

El estudiante de Arica
El otro episodio que podría implicar al Programa se refiere a Sergio Amador Pantoja Rivera, estudiante, quien cumplía su servicio militar obligatorio en el Regimiento Rancagua de Arica y que, encontrándose en campaña militar en la localidad de Putre, fue detenido luego de un interrogatorio practicado por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM, y sacado del campamento con fecha 24 de Octubre de 1974, junto al conscripto Juan Peña Fuenzalida, por un grupo de uniformados, quienes los trasladaron amarrados y vendados en un jeep con destino desconocido.
Se estima que desde el 2 de enero de 1974 la víctima estuvo en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar, hasta que el 3 de octubre de 1974 fue trasladado al Regimiento de Infantería Motorizado "Rancagua" de la ciudad de Arica donde se perdió su rastro. Aquí los informes hablan también de la posibilidad que halla sido inhumado y luego exhumado su cuerpo
 


25 de Agosto 2003 El Mercurio

Entregan restos de soldados muertos en 1973

Los restos de dos conscriptos ejecutados tras el golpe militar de 1973 en Chile serán entregados a sus familiares casi 29 años después, por decisión de un juez asignado a casos de violaciones a los derechos humanos.

El juez Daniel Calvo ordenó hoy entregar los restos de los soldados Sergio Pantoja y Juan Peña, detenidos desaparecidos desde octubre de 1974, luego que fueron plenamente identificados por el Servicio Médico Legal.

Las osamentas fueron encontrados en el año 1999 por el juez Juan Guzmán luego de remover terrenos en la localidad de Putre, 1.800 kilómetros al norte de Santiago.

Pantoja y Peña cumplían su servicio militar obligatorio en el Regimiento Rancagua del limítrofe puerto de Arica, y fueron ejecutados por razones que se investigan.

Posteriormente sus osamentas fueron removidas clandestinamente desde el cementerio de Putre.

Debido a que las osamentas son muy pequeñas, el juez Calvo había decidido inicialmente entregarlas en forma conjunta, pero ello fue rechazado por los familiares de las víctimas.

Tras ello las osamentas serán entregadas a sus familiares en actos separados previstos para esta semana en el Servicio Médico Legal.


13 de Septiembre 2003 El Mercurio

En Rancagua fueron enterrados restos de dos desaparecidos

Hoy se efectuaron en Rancagua, Sexta Región, los funerales de dos detenidos desaparecidos cuyos restos fueron exhumados en 1999 y que el viernes recién pasado fueron entregados por el Servicio Médico Legal (SML) de Santiago a sus respectivos familiares.

Se trata de Sergio Pantoja Rivera y Juan Peña Fuenzalida, dos jóvenes que al momento de su desaparición, en octubre de 1974, cumplían con el Servicio Militar Obligatorio.

Sus cuerpos fueron hallados a 20 kilómetros al interior de Putre y fueron exhumados en 1999 por orden del juez Juan Guzmán Tapia. Actualmente el proceso está en manos del magistrado Daniel Calvo.

Al respecto, Celinda Pantoja, señaló que las exequias de su hermano Sergio, constituía un reencuentro tras una espera larga y angustiosa.

A esta despedida final, que se realizó en el cementerio Parque Jardín Las Flores de Machalí, acudieron los diputados Aníbal Pérez (PPD) y Juan Pablo Letelier (PS).

Juan Peña, también será sepultado en la misma localidad. Su hermano Oscar indicó que al menos tienen el consuelo de que pudieron "cumplir con los sueños de los papás, que es darle una sepultura cristiana, darle un lugar donde ir a dejarle una flor, donde ir a meditar".

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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