JUAN CARLOS PERELMAN IDE
(segunda foto cuando tenia 20 años )
Rut : 4.810.842 F.Nacim. : 07-01-44, 31 años a la fecha de su detención Domicilio : Bilbao 2911, depto. F, Santiago E.Civil : Soltero Actividad : Ingeniero Químico, Economista; hasta 1973 se desempeñó en el Departamento de Inversiones de la CORFO C.Repres. : Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) F.Detenc. : 20 de febrero de 1975 SITUACION REPRESIVA Juan Carlos Perelman Ide, soltero, Ingeniero Químico, militante del MIR, fue detenido en las siguientes circunstancias: el 20 de febrero de 1975, a las 10:30 horas de la mañana, el afectado y Gladys Díaz -su novia- se encontraban en el departamento de calle Bilbao 2911, el que ocupaban desde hacía tan sólo 15 días. A esa hora, ocho individuos, vestidos de civil, armados con metralletas y pertenecientes a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) -uno de ellos mostró una especie de credencial en la que se leía "Dirección de Carabineros de Chile", diciendo que eran miembros de la DINA- se hicieron presentes en el domicilio. Preguntaron por él y exigieron la identificación al afectado y a Gladys Díaz, periodista y también militante del MIR. Al enterarse los agentes de la presencia de Gladys Díaz Armijo -dijeron que ya la andaban buscando- hicieron subir al departamento a Lautaro Santiago Videla Moya, a quien traían detenido, el que les contó que la persona a la que andaban realmente buscando era a Jaime Reyes (dueño del departamento y amigo de Gladys Díaz). Enseguida, los agentes procedieron a vendarle la vista a Juan Carlos Perelman y a Gladys, los sacaron del departamento, los subieron a un vehículo y los trasladaron hasta Villa Grimaldi, recinto secreto de reclusión y tortura de la DINA. En este lugar el afectado permaneció hasta el 28 de febrero de 1975, fecha en que fue sacado con rumbo desconocido junto a otros detenidos, entre ellos Carmen Díaz, Iván Montti Cordero; Alan Bruce; Jaime Vilches; Hugo Daniel Ríos; Jaime Vásquez y Manuel Edgardo Cortez Joo. Todos ellos permanecen en calidad de detenidos desaparecidos. Cuando llevaron a Juan Carlos Perelman, Gladys Díaz -según lo testimonió en el Tribunal cuando aún se encontraba detenida en Tres Alamos- preguntó a los guardias a dónde se lo llevaban. Estos le respondieron que "algunos quedaban en libre plática y que otros eran llevados a Osorno". Respecto al significado más probable de la palabra Osorno, lo entrega el informe del Sr. Félix Ermacora, miembro de la Comisión Investigadora de la Situación de los Derechos Humanos en Chile, designada en 1980 por Naciones Unidas, en el cual se expresa que las destinaciones de los presos eran palabras en clave para indicar el futuro que esperaba a los detenidos. Así Puerto Montt significaba que se les eliminaría por tierra y Moneda que serían lanzados al mar. Además, la testigo señaló que desaparecieron de Villa Grimaldi, el 28 de febrero de 1975, las siguientes personas que permanecen desaparecidas hasta la fecha: Patricio Cerda Aparicio; Juan René Molina Mogollones; Sergio Lagos Marín y Rodrigo Ugas Morales. Durante su permanencia en Villa Grimaldi el afectado fue visto por numerosos testigos. Gladys Díaz denunció haber sido violentamente torturada junto a Juan Carlos Perelman, obligando a ambos a presenciar los sufrimientos aplicados al otro. Fueron sometidos a la "parrilla" (catre de fierro en el que se ataba a la víctima desnuda para proceder a propinarle golpes de corriente en todo el cuerpo), golpes generalizados (a Juan Carlos le quebraron una costilla), inmersión en el agua, teléfono (fuerte golpe en los oídos), alimentación sin glucosa e insomnio organizado. Patricia Zúñiga -recluida a la fecha en Villa Grimaldi- declaró que el 26 de febrero de 1975, Gladys y Juan Carlos fueron llevados al sector conocido como "La Torre", lugar en que habían 6 celdas muy pequeñas (80 por 90 cm.) con puertas correderas de 50 cm. de alto, sin luz ni ventilación, junto a otros detenidos que también desaparecerían. Según la testigo, el afectado fue sacado de ahí el 28 de febrero junto a otros detenidos, con destino desconocido. Gladys Díaz estuvo 80 días incomunicada en Villa Grimaldi. Por su parte, Rubén Fernando Aguilera -detenido en Villa Grimaldi en febrero de 1975- estuvo dos días, el 23 y el 24 de febrero, en la celda Nº5 junto a Juan Carlos Perelman. Rosa Elvira Lizama declara que, cuando se encontraba en las "Casas- Chile"(celdas en donde había un camarote), ingresó al lugar el agente de la DINA Basclay Zapata a quien llamaban "El Troglodita", llevando a Gladys Díaz, la que ya había tenido dos paros cardíacos. Gladys le contó a la declarante que había sido detenida junto al afectado. Efectivamente en una oportunidad, Rosa Elvira Lizama vio a Juan Carlos Perelman, cuando éste entró a la pieza y saludó rápidamente a Gladys. Posteriormente, "El Troglodita" se llevó a Gladys. Otra detenida, Elena María Altieri -también recluida en Villa Grimaldi- vio a Juan Carlos Perelman alrededor del 24 de febrero de 1975 en una especie de fila para entrar al baño, logrando intercambiar con él algunas palabras. También el afectado fue visto por Oscar Hernán Angulo y Abelardo Clariana, Amalia Negrón Larré, Ingrid Zucarrat y Ricardo Froeden. Por su parte, Helen Zarour Atanacio declaró ante el Tribunal el 26 de enero de 1976, mientras se encontraba detenida. Dijo haber visto al detenido en Villa Grimaldi entre el 20 y el 24 de febrero de 1975, en dos oportunidades. Simón Perelman -padre del afectado- señaló que al momento de la detención de Juan Carlos y de Gladys Díaz, desaparecieron los efectos personales de ambos y un furgón citroen AK de propiedad del afectado. Además, agregó el testigo, en enero de 1975, dos individuos, que se hicieron pasar por compañeros de la universidad de su hijo, concurrieron a su domicilio. El 20 de febrero, el día de la detención de la víctima, nuevamente dos individuos (uno de ellos ya se había presentado en enero) llegaron hasta una casa vecina. La madre de Juan Carlos escuchó cuando preguntaban por el afectado, sin embargo los civiles se alejaron, sin dirigirse a ella. En el mes de julio de 1975, se informó en dos oportunidades de la muerte del afectado, la que habría ocurrido en el extranjero. El 19 de julio de ese año, el Cónsul de Chile en Buenos Aires avisó telefónica y personalmente a Patricio Perelman -hermano de la víctima- que el cadáver de Juan Carlos había sido encontrado parcialmente carbonizado y con un balazo en la cabeza en Pilar, zona situada a 60 Kilómetros de Buenos Aires. La supuesta cédula de identidad del afectado la encontraron botada cerca del cuerpo de Juan Carlos. Familiares acudieron a Pilar para reconocer los restos. Sin embargo, constataron de inmediato que no se trataba del cuerpo de Juan Carlos. Peritajes posteriores confirmaron inequívocamente esta apreciación. El informe del doctor Gregorio J. Ferra, médico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, certificó que, por sus características físicas, el cadáver no correspondía al de Perelman. Por otra parte, el carnet estaba adulterado: contenía los datos de identidad de la víctima, pero la fotografía era de otra persona. Más aún, los análisis posteriores demostraron la adulteración de la firma y la no coincidencia de la huella digital de dicha cédula con la que constaba en el Pasaporte de Juan Carlos Perelman, el que había sido enviado desde Chile para los peritajes concernientes. El Comisario de la policía que atendió a Patricio Perelman en Argentina, le comentó que ellos sabían que se trataba de actuaciones de la Triple A (fuerza represiva argentina), que operaba en conjunto con la DINA. Una semana antes, y en el mismo lugar, habían aparecido otros dos cadáveres carbonizados, de los que se dijo pertenecían a los detenidos desaparecidos chilenos: Jaime Robotham y Luis Alberto Guendelman. También, en estos casos, los cuerpos no correspondían a los de las víctimas. También en julio de 1975, el nombre del afectado apareció incluido en la lista de 119 chilenos que presuntivamente habían muerto en enfrentamientos en el extranjero. Su nombre apareció en una nómina de 59 nombres en el diario "O'Dia" de Curitiba, Brasil, que fue publicado por única vez en esta oportunidad. La veracidad de este hecho jamás pudo ser comprobada, más aún, ningún Gobierno, ni el chileno ni el argentino, lo ratificaron oficialmente. Otra publicación de similares características, la revista LEA de Argentina dio otros 60 nombres. Estas 119 personas habían sido detenidas entre los meses de junio de 1974 y febrero de 1975, y la mayoría de ellas vistas por testigos en recintos secretos de detención de la DINA. Todas se encuentran desaparecidos. GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS El 10 de marzo de 1975, se interpuso un recurso de amparo por el afectado ante la Corte de Apelaciones de Santiago. Durante la tramitación de éste y, en tres oportunidades, el Ministro del Interior y General de División, Raúl Benavides Escobar, informó que la Secretaría de Estado que él presidía no había dado orden de detención contra Juan Carlos Perelman, (abril de 1975). Sólo en mérito a estos informes, la Corte rechazó el amparo, remitiendo los antecedentes al Juzgado del Crimen correspondiente, (25 de abril de 1975). De esta manera se abrió, en el 6° Juzgado del Crimen de Santiago, la causa rol N°91.590, el 30 de abril de 1975. A ella se acumuló una denuncia de presunta desgracia por la desaparición del afectado. En la presentación, Simón Perelman -padre de la víctima- afirmaba que su hijo permanecía privado de libertad en Villa Grimaldi, inmueble ubicado en calle José Arrieta s/n, Peñalolén, conocido también como "Cuartel Terranova" y perteneciente a la Dirección de Inteligencia Nacional. Así, se pedía al Tribunal que se constituyera en dicho recinto; que oficiara a Manuel Contreras Sepúlveda, Director de la DINA, para que informara al respecto; y que se citara a declarar a Gladys Díaz Armijo, la que ya se encontraba en libre plática. Sin mayores diligencias y por razones jurisdiccionales, el Juez se declaró incompetente y remitió la causa al 8° Juzgado del Crimen, la que la roló con el N°12.193-H. Ante este Tribunal prestó declaración Gladys Díaz. Posteriormente, en julio de 1975, se adjuntó al proceso la información de la muerte del afectado en enfrentamientos ocurridos en Argentina. Al respecto, el 3 de septiembre de 1975, el Mayor de Ejército Enrique Cid Coubles, de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, informó al Tribunal que no existían antecedentes oficiales respecto a esos hechos como tampoco constancia de que alguna de las personas incluidas en la nómina de 119 muertos hubiesen salido del país. Agregaba "las autoridades de los países en que habrían ocurrido los hechos, nada han informado sobre el particular". En cuanto al afectado, Cid Coubles informaba que la "Embajada de Chile en Buenos Aires informó que un hermano de la víctima, que se encontraba en esa ciudad, después de un examen del cadáver atribuido a Perelman, declaró por escrito en Policía Pilar (Argentina) que el cuerpo no correspondía a su hermano". El 20 de noviembre de 1975, y respondiendo a una orden de investigar, Investigaciones, después de tomar declaraciones al padre del afectado y a Gladys Díaz, informó al Tribunal que consultada la Dirección de Inteligencia Nacional, ésta aseguró que el Campamento de Villa Grimaldi "no existe en el país". Por su parte, el Ministro del Interior Subrogante, Enrique Montero Marx, el 6 de febrero de 1976, ofició al Tribunal diciendo que Juan Carlos Perelman no se encontraba detenido por orden de esa Secretaría de Estado y que no existía ningún campamento de detenidos con el nombre de Villa Grimaldi. Sin que se realizaran mayores diligencias ni se profundizara más en la situación de desaparecimiento de Juan Carlos Perelman, el 19 de marzo de 1976 se cerró el sumario y se sobreseyó temporalmente la causa. El fallo fue aprobado por la Corte de Apelaciones de Santiago el 12 de mayo de 1976, la que señaló que el Tribunal debía remitir copia del proceso al Juez Militar de Santiago para que instruyera sumario a fin de "investigar la posible existencia de un delito militar o de un delito común cometido por Militares o en dependencias de las Instituciones Armadas". Efectivamente, se remitieron compulsas al Juez Militar de Santiago. Sin embargo, no hay antecedentes de que dicho Tribunal haya instruido sumario al respecto. El 1° de agosto de 1978, familiares del afectado se presentaron en el 10° Juzgado del Crimen de Santiago para adherir a la querella por secuestro en contra del General Manuel Contreras Sepúlveda, de Marcelo Luis Manuel Moren Brito y de Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo, Coronel y Teniente Coronel de Ejército respectivamente. La presentación fue hecha por 70 familiares de detenidos-desaparecidos. El Juez se declaró incompetente y los antecedentes fueron remitidos a la Justicia Militar, quien radicó la causa en la 2a. Fiscalía Militar de Santiago, la que los roló con el N°553-78. Sin que se realizaran diligencias durante cuatro años, el 20 de noviembre de 1989 el Teniente Coronel de Ejército, Enrique Ibarra Chamorro, Fiscal General Militar, solicitó para esta causa la aplicación del Decreto Ley de Amnistía (D.L. 2.191) porque el proceso había tenido como finalidad exclusiva la investigación de presuntos delitos ocurridos durante el período comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978 y porque, durante los 10 años de tramitación, no se había logrado "determinar responsabilidad de persona alguna". El 30 de noviembre de 1989, la solicitud fue acogida por el 2° Juzgado Militar, el que sobreseyó total y definitivamente la causa -la que aún se encontraba en etapa de sumario- por "encontrarse extinguida la responsabilidad penal de las personas presuntamente inculpadas en los hechos denunciados". Las partes querellantes apelaron de dicha resolución a la Corte Marcial, la que confirmó el fallo en enero de 1992. Se interpuso entonces un Recurso de Queja ante la Corte Suprema de Justicia, la que al mes de diciembre de 1992, aún no evacuaba su resolución. (Antecedentes completos de la querella en contra de Manuel Contreras, verlos en el caso de Eduardo Alarcón Jara.) Además, la familia recurrió a autoridades de Gobierno, a organismos y Gobiernos extranjeros con el objeto de dar con el paradero de Juan Carlos Perelman Ide. El padre del afectado, con fecha 9 de abril de 1975, envió una carta al Coronel Jorge Espinoza Ulloa, Secretario Ejecutivo de la Secretaría Nacional de Detenidos (SENDET), requiriendo información. El 28 de abril del mismo año, se le respondió que no se registraban antecedentes relativos al afectado. Por su parte, el doctor Luis Perelman -tío de la víctima, domiciliado en la ciudad de Nueva York y ciudadano norteamericano- requirió de los Senadores estadounidenses Jacob K. Javits y James Buckley, así como de los representantes Edward Koch y Bella Abzug, su intervención ante el Departamento de Estado; y ante el Embajador en Chile, David Popper, sus buenos oficios para ubicar al afectado. Tampoco dieron resultados estas gestiones. Actualidad:Primera Linea 22 Junio 2001
Esta pagina fue modificada el 12 Junio, 2007 Si posee cualquier información sobre este caso, nuevas o mejores imágenes, relatos, testimonios, etc., escribanos a hhrr_project@hotmail.com
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