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 ALEJANDRO ARTURO PARADA GONZALEZ

Rut                   :            6.612.170, Santiago

F.Nacim.            :            08-01-52, 22 años a la fecha de detención

Domicilio : Pasaje La Serena 7567, sector Avda. Mirador, Cerrillos, Santiago   

E.Civil  : Casado, 1 hijo nacido después de su detención

Actividad : Ex Estudiante Medicina Veterinaria U.de Chile

C.Repres. : Dirigente Regional Centro de la Juventud Socialista, ex miembro del Consejo Normativo de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile.

F.Detenc. : 30 de julio de 1974

 

                                                                   

 

SITUACION REPRESIVA

            Alejandro Arturo Parada González, casado, una hija, ex estudiante de Medicina de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, militante socialista, fue detenido el 30 de julio de 1974, alrededor de las 03:30 horas de la madrugada, por efectivos de la DINA que practicaron un gran operativo en el que participaron cerca de 30 civiles armados. El afectado se encontraba durmiendo junto a su señora, Angélica Muñoz -la que se encontraba en su octavo mes de embarazo- cuando fueron despertados por violentos golpes en la puerta. Al abrir, su cónyuge fue encañonada con una metralleta y de inmediato ingresaron los civiles en gran número, portando diferentes tipos de armas de fuego, sin identificarse y preguntando por unas armas. Alejandro Parada fue sacado a la calle, casi desnudo, en tanto que a su mujer la mantuvieron al interior de la vivienda, mientras allanaban destruyéndolo todo, pisos, muros, vidrios, etc. Al rato, sin haber encontrado nada de lo que buscaban, entraron al afectado que exhibía entonces una rodilla destrozada y sangrante, continuando el interrogatorio a ambos.

            Mientras todo esto ocurría, el vecindario del Pasaje había despertado y observaba los sucesos con estupor. Incluso, antes que los agentes ingresaran a la casa de Parada, un vecino, Héctor Maturana, al ver el despliegue de hombres armados saltó una pandereta de su casa para ir a avisar a Carabineros, creyendo que se trataba de un asalto, sin embargo fue detenido -en medio de balazos- a los pocos metros. Lo mismo pensó el Capitán de Carabineros Mario Castillo, que se encontraba alojando en la casa de su madre ubicada frente a la vivienda allanada. El Oficial logró llegar hasta la Tenencia de Carabineros Vista Alegre, ubicada a pocas cuadras, regresando luego con otros uniformados. Ante dicho Oficial, los civiles se identificaron como pertenecientes a la DINA, luego de lo cual los carabineros se retiraron. Antes de retirarse, el Capitán Castillo intervino para que dejaran libre al vecino, Héctor Maturana.

            Pasado un largo rato, se llevaron detenido a Alejandro Parada, al que subieron a un furgón color oscuro que estaba estacionado en la esquina del Pasaje. Además, se llevaron una gran cantidad de cosméticos que vendía la víctima, material que -según los aprehensores- debía ser analizado.

            Uno de los civiles que participó en este operativo fue identificado por los vecinos como Eduardo Correa Castro, empleado de una importadora automotriz llamada DIVEMA. Esta identificación fue confirmada por el Capitán Castillo, que dijo conocerlo a él y a su hermano, también funcionario de la misma firma.

            De lo sucedido quedó constancia en un parte estampado en la Tenencia Vista Alegre, el que fue dictado al Suboficial de guardia por el propio Capitán Castillo, según el mismo reconoció ante el Tribunal que investigó estos hechos.

            Con posterioridad, se logró establecer que Parada fue conducido al recinto secreto de la DINA ubicado en calle Londres 38, donde fue visto por Mario Aguilera, quien llegó detenido a ese mismo lugar el 12 de agosto de ese año.

            A mediados de ese mes de agosto fue trasladado, junto a otros detenidos, a Cuatro Alamos, campamento controlado por la DINA, donde se mantenía a los prisioneros incomunicados del exterior, pero sin ser interrogados.

            En este lugar fue ubicado en la celda N°13, en la que se instaló al detenido Juan Ramírez.

            Otro ex prisionero que lo recuerda en 4 Alamos es Cristián Van Yurick.

            El detenido Aguilera relató que los guardias los obligaban a hacer shows, en los que Parada animaba y cantaba el tango Cambalache.

            Ramírez también lo recuerda contando chistes en una "fiesta" que organizaron los presos para el 18 de septiembre de ese año en Cuatro Alamos. Cuenta también que Parada acostumbraba a dictar charlas, una de las actividades que realizaban los presos para ocupar el tiempo.

            Según la ex militante socialista detenida por la DINA y posteriormente colaboradora con ese servicio, Luz Arce, un Alejandro, a quien llamaban Jano, había caído por una lista de una ayudista del Partido Socialista llamada María Teresa, la cual había sido detenida en julio de 1974. Probablemente se trata del afectado dada su militancia socialista y que era conocido como "Jano" o "Cano" entre los militantes.

            Una semana después que fuera detenido, la cónyuge recibió una carta suya la que fue lanzada por debajo de la puerta de la casa. Estaba escrita en un papel de memorándum con membrete del Ministerio de Relaciones Exteriores y cuenta que no sabe dónde está, que era un lugar oscuro. Agrega que cuando esté más clara su situación le va a pedir que le envíe algunas cosas como ropa. Le indica que debe ahorrar para una "fianza" en la Clínica por si ella tiene un adelanto, refiriéndose seguramente a su embarazo. En una nota, entre paréntesis, expresa que le parece que es sábado ese día. El mensaje se extendió en tres hojas, dos de las cuales tienen fecha noviembre de 1974 y dice que esta carta la escribe gracias a la gentileza de quien "lo cuida" y no cree conveniente aprovecharse. Espera tener luego noticias de ella y señala que apenas pueda le contará más cosas de las muchas que tiene que relatar, que esos días le han parecido años. Firma la carta como lo llamaban amigos y familiares "Cano". Cabe señalar que expresa que en ese lugar donde se encuentra lo tratan bien.

            Pese a las esperanzas manifestadas por la víctima en esta carta, nunca más se volvieron a tener noticias suyas y su rastro se perdió precisamente en la fecha consignada en la misiva, noviembre de 1974.

            Su padre se entrevistó con el Subsecretario de Interior de la época, Comandante Arturo Aranda, el que a su vez se comunicó con el Capitán Mario Castillo, quien le corroboró que uno de los participantes en la detención del afectado había sido Eduardo Correa Castro. Autorizado por el Comandante, el padre visitó a Correa solicitándole que llamara al Oficial y le explicara las causas del arresto de su hijo. Correa se violentó por esta petición y señaló que sólo se limitaría a dar cuenta a su superior para que éste se comunicara con el Subsecretario del Interior. Después de unos días, el señor Parada se comunicó de nuevo con el Comandante y éste le respondió esta vez que no podía ayudarlo.

            En su entrevista con Correa, al ver que se negaba a colaborar, Parada se quebró y lloró frente al agente, ante lo cual éste lo calmó indicándole que su hijo estaba bien y que él lo había visto.

            El padre logró también que un amigo médico de la FACH, que a su vez era amigo del General Manuel Contreras, Director de la DINA, hiciera gestiones para saber de su hijo. Sin embargo, Contreras se negó a dar información al médico y le advirtió que no siguiera haciendo averiguaciones sobre el afectado.

            También se entrevistó con el General Humberto Gordon, quien fuera después Director de la CNI, sucesora de la DINA, el que se limitó a escucharlo, para finalmente decirle que mejor creyera que su hijo estaba muerto en la guerra y no sufriera más tratando de encontrarlo, que se quedara tranquilo, pues aún le quedaban cinco hijos.

            Por último, el señor Parada supo que unos dirigentes del sindicato de INSA habían estado detenidos en la Academia de Guerra de la FACH, quienes en esas circunstancias habrían conocido a su hijo, cuando eran sacados de los calabozos a tomar sol al patio.

            Pese a todo, las autoridades negaron sistemáticamente la detención de Alejandro Parada González, el que se encuentra desaparecido desde el 30 de julio de 1974, cuando fuera sacado de su casa por civiles pertenecientes a la DINA.

           

 

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

            El 8 de agosto de 1974 se interpuso un recurso de amparo en su favor ante la Corte de Apelaciones de Santiago, rol 890-74.

            Se solicitó información al Prefecto de Investigaciones de Santiago, quien respondió negativamente respecto de la detención de la víctima.

            La Corte resolvió entonces oficiar a los Ministerios del Interior y de Defensa. La Secretaría de Interior contestó después de un mes, el 20 de septiembre de 1974, que Parada no se encontraba detenido por orden de alguna autoridad administrativa y que se desconocían antecedentes de su paradero.

            El titular de Defensa recién el 21 de noviembre de ese año, después de habérsele reiterado en cinco oportunidades la consulta, contestó que no registraba antecedentes de Parada.

            El 27 de noviembre de 1974, la Corte rechazó el amparo, por no encontrarse acreditada su detención.

            Esta resolución fue apelada, pero el 2 de diciembre de ese año la Corte Suprema confirmó el fallo que declaraba sin lugar el recurso.

            El 8 de septiembre de 1978, su cónyuge interpuso una querella ante el 7° Juzgado del Crimen de Santiago, rol 81.619-6, por secuestro calificado, incomunicación prolongada, detención arbitraria en lugar no contemplado por las leyes en la persona de Alejandro Parada y por violación de domicilio y robo con violencia, en contra de Luis Eduardo Correa Castro y quienes resultaren responsables.

            El Ministro del Interior de la época, Sergio Fernández Fernández, informó que todas las detenciones practicadas en esos años fueron debidamente registradas en Kardex especiales de ese Ministerio, sin embargo, en ellos no había constancia de haberse dictado alguna orden en contra de la víctima.

            Por otro lado, Investigaciones informó no haber podido revisar los Libros de la Tenencia ya que se habían remitido a la Sección Estadística de la Prefectura Rural.

            Se resolvió practicar un peritaje a la carta enviada por Parada a su cónyuge, que dio como resultado que el manuscrito pertenecía efectivamente al afectado.

            Eduardo Correa, negó ante el Tribunal su participación en la detención de Parada.

            Investigando el origen de los papeles con membrete del Ministerio de Relaciones Exteriores, en los cuales el afectado escribió la carta a su cónyuge mientras permanecía recluido, se le tomaron declaraciones a varios funcionarios de la sección Impresos de esa repartición no logrando establecerse cómo pudieron llegar estas hojas a manos de la víctima.

            El 15 de mayo de 1979, la investigación continuó con el Ministro en Visita, Servando Jordán, nominado por la Corte de Apelaciones de Santiago para conocer las causas por desaparición de personas detenidas por los servicios de seguridad.

            Ante el Ministro declaró el padre de la víctima, el que dio cuenta de todas las diligencias realizadas para encontrar a su hijo y las diferentes respuestas que recibió, particularmente su conversación con el Comandante Aranda y con Eduardo Correa.

            Este último volvió a prestar declaraciones ante el Tribunal, negando nuevamente toda participación en los hechos, y negando además haber sostenido conversación con el padre del afectado.

            También declaró ante el Ministro Jordán el Capitán de Carabineros, Mario Castillo, quien corroboró lo ocurrido la noche que detuvieron a Parada y su participación en el sentido de requerir la identificación de los aprehensores, reconociendo haber dictado el Parte de la Tenencia de Vista Alegre, donde quedó constancia de lo sucedido.

            Otro testigo importante que declaró ante el Ministro Jordán fue el vecino que fuera detenido en medio de los disparos esa noche, Héctor Barbarito Maturana Rivera, quien relató los sucesos, incluyendo su propia detención, la que se dejó sin efecto gracias a la intervención del Oficial Castillo, con quien concurrió a la Comisaría a dejar constancia de los hechos. En igual sentido declaró la cónyuge de Maturana, Joaquina Eliana Trujillo Rojas, que acompañó a la cónyuge de la víctima -por orden de los agentes- una vez que se llevaron detenido a su marido.

            El hermano de Eduardo Correa Castro, de nombre Patricio, también compareció ante el Tribunal y reconoció conocer al Capitán Castillo, pero negó haber participado en los hechos denunciados.

            Pese a estas declaraciones, al practicarse un careo entre los hermanos Correa y el Oficial de Carabineros, este último se retractó de sus dichos anteriores y expresó que tal vez se había equivocado, que estaba muy oscuro y no podía reconocer -en ninguno de los dos hermanos- a la persona que él vio esa noche.

            Cuando carearon al Oficial con la cónyuge del afectado, también volvió a retractarse diciendo que no le constaba que Parada hubiese sido detenido y que no había expresado que le costaría el cargo si la ayudaba.

            Por otro lado, los Carabineros que pertenecían a la Tenencia de Vista Alegre en la fecha en que ocurrió la detención, declararon que no recordaban el operativo de ese día.

            La Prefectura Rural, que guardaba los Libros correspondientes a esa Tenencia, informó al Tribunal que, revisados estos, no figuraba el Parte que dejaba constancia de ese operativo.

            El 2 de noviembre de 1979, el Ministro Jordán, considerando que existían antecedentes suficientes de que Parada González había sido detenido por personal perteneciente a la ex DINA, la que constituía un Organismo Militar, se declaró incompetente y remitió los antecedentes a la Justicia Militar. Esta resolución fue apelada, pero igualmente se resolvió la competencia de la Justicia Militar para continuar la investigación. Lo mismo confirmó la Corte Suprema resolviendo un recurso de queja en contra de quienes emitieron el fallo.

            El 12 de diciembre de 1979, el 2° Juzgado Militar ordenó a la 1a. Fiscalía Militar, con el rol 915-79, continuar la tramitación de la querella.

            Ningún nuevo antecedente se agregó en la investigación realizada por el Fiscal Militar.

            Finalmente, y luego de recibir respuestas negativas de las Direcciones de Inteligencia del Ejército, Fach, Carabineros y de la Central Nacional de Informaciones, CNI, sucesora de la DINA, el 30 de abril de 1982 el Fiscal Militar resolvió cerrar el sumario.

            Con igual fecha dictaminó solicitando el sobreseimiento temporal de la causa, por no haberse acreditado que en la presunta detención arbitraria de Parada hubiese tenido participación algún funcionario de la DINA o de otro servicio de seguridad de las Fuerzas Armadas. Para este dictamen se consideraran exclusivamente las respuestas de las autoridades que negaron su detención. El 24 de mayo de 1982 el Juez Militar acogió el Dictamen Fiscal y dictó sobreseimiento temporal de la causa por no encontrarse acreditado el delito.

            Esta resolución fue apelada y el 27 de enero de 1983 la Corte Marcial revocó el fallo y ordenó se practicaran nuevas diligencias. Pese a estas diligencias, las cuales se llevaron a cabo con lentitud y vaguedad por parte de Carabineros en cuanto a informar sobre la ubicación de los policías que fueron requeridos por el Tribunal, se volvió a cerrar el sumario el 7 de junio de 1983, dando por reproducido el Fiscal Militar su dictamen anterior.

            El 11 de julio de 1983 el Juez Militar falló nuevamente el sobreseimiento temporal por no encontrarse acreditado el delito.

            Esta resolución fue apelada y, cuatro años después, el 15 de diciembre de 1987, la Corte Marcial resolvió dictar sobreseimiento definitivo, por aplicación del Decreto Ley de Amnistía 2191, dictado por la Junta de Gobierno el año 1978. Este fallo fue dictado con el voto en contra de los Ministros civiles que componían la Sala.

            Se recurrió entonces de Queja ante la Corte Suprema en contra de los Ministros que dictaron este fallo.

            El 9 de noviembre de 1988, el Máximo Tribunal declaró sin lugar el recurso de queja, impidiendo de esta manera la posibilidad de investigar la verdad de los hechos que dieron como resultado la desaparición de Alejandro Parada González y la identidad de los culpables de la misma.

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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