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Eugenia del  Carmen Martinez Hernandez

 

 

Detenida-desaparecida:                 24 de octubre de 1974
Edad a la fecha de la detención:     25 años
Cédula de Identidad:                     5.816.392
Estado civil:                                 Soltera
Profesión u oficio:                         Obrera textil

 

El 24 de octubre de 1974, agentes de la DINA detuvieron a Eugenia del Carmen MARTINEZ HERNANDEZ, aparentemente vinculada al MIR, en su lugar de trabajo, la industria textil Labán. Al día siguiente agentes de civil allanaron el domicilio de la detenida.Hay testigos que dan cuenta de la presencia de Eugenia del Carmen Martínez en el recinto de la Venda Sexy y posteriormente en Cuatro Alamos, donde fue vista por última vez.
La Comisión está convencida de que su desaparición fue obra de agentes del Estado, quienes violaron así sus derechos humanos.

(Informe Rettig)

 

Testimonio de sus padres: 

Eugenia del Carmen Martínez Hernández nació el 30 de  septiembre de 1949, hija de Luis Martínez Ulloa y de Irma Hernández Vergara. La infancia de Eugenia transcurre en una cité de la calle San Isidro Nº 306 y en la parroquia del mismo nombre, allí hace su primera comunión y se incorpora a las actividades artísticas hasta los 15 años. En esa parroquia ayuda a dar clases de catecismo y al mismo tiempo cursa sus estudios en la escuela pública 215, termina sexto año de preparatoria para después seguir en el Liceo Chile Brasil. En éste continúa hasta segundo de humanidades y enseguida estudia de noche en los Padres Franceses y termina en la Escuela Pública Nocturna Nº 3.
A los 15 años ingresa a trabajar en una fábrica de cajas y cartones donde comienza a sentir en carne viva la explotación del hombre por el hombre. Ella deseaba realizarse como persona y mujer en una sociedad libre y justa. Le gustaba mucho la lectura, leía de preferencia a Neruda, además le gustaba escribir.
 

Cuando empieza a trabajar, se despierta en ella su compromiso social, al ver y sentir la explotación e injusticia, entonces comienza a participar en su sindicato, quería allí representar las inquietudes de sus compañeros. Jamás pasó por su mente la idea de algo tan dramático y abominable como lo que sucedió. Mi hija era militante del MIR.
En el momento de su detención, trabajaba en la fábrica de medias "Laban", ubicada en Irarrázaval 1515,  Nuñoa, esto fue el 24 de octubre de 1974 a las 11:30 am. A la fábrica llegaron 8 agentes de la DINA, quienes la detuvieron sin orden alguna. Testigos de su detención fueron don Mario Torres, gerente de personal y uno de sus dueños, don Patricio Laban.
 

Desde entonces empieza la búsqueda que hasta ahora no ha rendido frutos. El 28 de octubre del mismo año, llegamos al comité para la Paz. Allí recibimos asesoría legal, igual que otros familiares que se encontraban en la misma situación que nosotros. Al ser disuelto el comité, se forma la Vicaría de la Solidaridad, donde continúan prestando su atención. En la Vicaría se presenta un recurso de amparo, denuncia por presunta desgracia, querellas, en fin todo lo que legalmente se pudiera realizar, sin tener hasta este momento ningún tipo de respuesta, sólo mentiras.
La entereza y la fe por recuperar a nuestra hija, nos ha permitido continuar su búsqueda hasta ahora. Seguiremos adelante hasta que sean esclarecidos todos los casos de los detenidos desaparecidos. Desgraciadamente, mi esposo murió el 6 de junio de 1985, tenía 81 años, no poder ver nunca más a su hija regalona fue su gran dolor.
 

Jamás pudo concebir que entre sus compatriotas hubiesen seres capaces de tan grandes atrocidades, por decir lo menos.
En el Comité para la Paz empezamos a conocernos los familiares que enfrentábamos un mismo dolor; poco a poco se va consolidando la Agrupación, ésta ha jugado un papel muy importante y lo seguirá siendo mientras no se aclare de una vez qué es lo que realmente sucedió con nuestros seres queridos. Sabemos que ya no estamos solos, cada día se recibe más apoyo solidario de distintos sectores, este apoyo lo hemos conseguido a través de 12 años de continua denuncia y acciones para llamar la atención de nuestro trágico problema.
Uno comprende ahora que un velero avanza más en la tormenta que en la calma, porque los infortunios traen dolor para crecer y fe para avanzar.
Cuando un 30% de compatriotas están sin trabajo, cuando en la TV nos hablan de un Jet-set criollo y en las calles vemos legiones de niños hambrientos, cuando nos dicen que vamos bien y mañana mejor y le quitan un reajuste a los jubilados que son los desamparados de este país, cuando me piden que opine sobre este régimen sólo me queda por decir, al igual que Cristo: "perdónalos, Padre, no saben lo que hacen".

Irma Hernández Vergara
Enrique Martínez Hernández Hernández

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Su patrón la entregó a la DINA

Uno de los dueños de la fábrica de medias "Laban", Patricio Laban, avisó con anticipación a sus empleados que Eugenia del Carmen Martínez Hernández sería detenida. Efectivamente, el 24 de octubre de 1974, alrededor de las 11:30 de la mañana, ocho agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), llegaron hasta la industria textil "Laban", ubicada en Irarrázaval 1515, en la comuna de Ñuñoa, y procedieron a detener a Eugenia Martínez (25 años, militante del MIR), sin mostrar orden de arresto. En el momento de la aprehensión se encontraban presentes Patricio Labán y el gerente de personal de la empresa, Mario Torres.

Sindicalista comprometida

Junto con sus comienzos en el mundo obrero, Eugenia empezó a manifestar interés por los temas sociales, y desarrollar un compromiso con quienes, como ella, vivían la dura realidad del trabajo agotador y monótono de la fábrica, sin expectativas de futuro. Eugenia sentía la necesidad de realizarse como persona en una sociedad más justa y solidaria. Eso la motivó a militar en el MIR, e incorporarse al sindicato, para representar las inquietudes y aspiraciones de sus compañeros.

La joven obrera textil era una apasionada de los libros; uno de sus autores preferidos era Neruda. También le gustaba escribir. Eugenia vivió toda su infancia en un cité ubicado en San Isidro 306. Estudió hasta 6º de preparatoria (educación básica) en la escuela pública Nº 215. Hasta segundo año de humanidades, fue alumna del Liceo Chile Brasil. Luego hizo algunos cursos, estudiando por la noche, en los Padres Franceses y terminó la enseñanza media en la Escuela Pública Nocturna Nº3.

En la parroquia del barrio hizo la primera comunión, se incorporó a actividades artísticas y también dio clases de catecismo a los chicos del sector. Finalizó sus estudios a los 15 años, ingresando de inmediato a trabajar como obrera en una fábrica de cajas y cartones. En ese lugar empezó a tomar conciencia y a experimentar en persona la explotación patronal.

Al día siguiente de su detención fue allanado su domicilio de Jorge Cumming 627, en San Miguel. Ocho agentes de la DINA llegaron hasta la casa donde la joven vivía con sus padres, Enrique Martínez e Irma Hernández, y su hermano Heriberto. Los sujetos efectuaron un registro minucioso y dejaron todo en desorden. Señalaron que la estaban buscando y negaron en todo momento haberla detenido. También interrogaron a su madre acerca de las actividades de cada uno de los miembros de la familia.

En la “Discotheque

A Carlos Ruiz lo detuvieron agentes de la DINA, el 6 de septiembre de 1974, en la oficina del Director General de Investigaciones. Hasta el 12 de octubre permaneció en Tres Alamos; esa noche volvió incomunicado a Cuatro Alamos y al amanecer lo llevaron al centro de torturas “La Discotheque”, también conocido como “Venda Sexy”, en Irán con Los Plátanos, donde estuvo cerca de veinte días. Allí Ruiz continuó incomunicado y con una venda en los ojos, en una celda donde habían alrededor de ocho detenidos. Ruiz señaló posteriormente al tribunal:..."en esa celda estuve junto a Eugenia Martínez Hernández, con la que podía conversar a intervalos, cuando los guardias lo permitían y siempre que se tratara de cuestiones ajenas a la detención. En todo caso alcanzó a darme su nombre, me contó también que había trabajado en Textil Labán. Ella llegó a la “Discotheque” alrededor del 19 o 20 de octubre y fue sacada de ese lugar al cabo de cuatro días, con destino desconocido..."

Una declaración similar formuló Sandra Machuca Contreras, detenida el 4 de agosto de 1974. A esta testigo la interrogó Osvaldo Romo y fue llevada al recinto de Londres Nº38.

Búsqueda infructuosa

Los días 24 y 25 de julio de 1975, la prensa nacional dio cuenta de la muerte de varios chilenos en enfrentamientos en Salta, Argentina. Entre ellos se mencionaba a Eugenia Martínez Hernández. En la oportunidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que no existían antecedentes oficiales ni extraoficiales respecto de que tales hechos hubiesen ocurrido. Se trataba de una maniobra de la DINA orientada a encubrir las desapariciones de miembros de la Resistencia, con la colaboración de los servicios secretos de Argentina y Brasil.

Buscando a Eugenia, sus padres llegaron inicialmente hasta el Comité Pro Paz donde se les ofreció asesoría legal, que continuó luego en la Vicaría de la Solidaridad. Presentaron denuncias por presunta desgracia, querellas por secuestro, recursos de amparo. Todas sus acciones resultaron infructuosas. Su madre, Irma Hernández participó constantemente en las acciones de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, y ha expresado que jamás pudo concebir que entre sus compatriotas hubiese seres capaces de cometer tan grandes atrocidades. Su esposo murió en 1985, sin poder ver nunca más a su querida hija.

 


Esta pagina fue modificada el 08/08/2013

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