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FELIX SANTIAGO DE LA JARA GOYENECHE

Rut : 6.002.075?2, Santiago

F.Nacim. : 21 02 50, 24 años a la fecha de la detención

Domicilio : Sin información

E.Civil : Soltero

Actividad : Comerciante. Ex estudiante de Historia y Geografía de la Universidad de Chile

C.Repres. : Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

F.Detenc. : 27 de noviembre de 1974

Félix Santiago de la Jara Goyeneche, soltero, ex estudiante universitario, militante del MIR, fue detenido con fecha 17 de noviembre de 1974 por agentes de civil, en la calle Independencia con Olivos de Santiago, aproximadamente a las 07:45 horas en presencia de su novia, Sonia Valenzuela Jorquera.

Doña Sonia Valenzuela había sido detenida a su vez el 26 de noviembre de 1974 por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, y sometida a torturas desde el momento mismo de su aprehensión. Al día siguiente, el 27 de noviembre de 1974, a las 07:45 horas, fue llevada por los agentes a la calle Independencia con Olivos, produciéndose así el arresto de Félix de la Jara Goyeneche.

Ese mismo día, alrededor de las 11:00 horas, se presentaron en el domicilio de la madre del afectado, calle Vidaurre 1623, Santiago, 5 personas de civil, 4 hombres y una mujer, que se identificaron como del Servicio de Inteligencia Militar, encabezaba el grupo una persona que dijo ser Capitán de Marina y al que el resto llamaba "Hugo". Dijeron andar en busca de Félix de la Jara, mostraron orden detención y allanamiento, se retiraron en un lapso de 2 horas sin encontrar nada que les interesara, según relata la madre, señora Eugenia Goyeneche Mora.

Producida la detención, ambas personas fueron llevadas al recinto denominado "Venda Sexy", de calle Irán con Los Plátanos de la comuna de Macul. Así lo afirman varios testigos que vieron allí al desaparecido. Es el caso de Eva Palominos Rojas, quien dice a su marido Cristián Mallol Comandari que ella estuvo en el lugar llamado Venda Sexy donde pudo hablar con de la Jara. Incluso le envía con ella un recado a Cristián Mallol: "...dígale al compañero Gustavo (nombre político de Mallol) que no he flaqueado...". Agrega Cristián Mallol que el nombre bajo el cual se conocía al interior del MIR a Félix de la Jara era "Diego de la Parra".

Sobre su permanencia en Venda Sexy cuenta también el ex?detenido René Vergara Poch. Narra que fue llevado a ese recinto el 12 de diciembre de 1974 y que pudo hablar con Félix de la Jara, que éste es estudiante de pedagogía y le dice que conoce a Alicia, hermana de René Vergara y que la estima mucho, además de la Jara le pide que cuando salga en libertad llame a sus padres y les cuente que está detenido y que "...mi futuro es incierto". René Vergara lo ve muy íntegro, y dispuesto a ayudar, aún cuando se encontraba muy torturado. Este testigo fue trasladado de recinto entre el 18 o 19 de diciembre de 1974.

Doña Beatriz Constanza Bataszew Contreras, declara por su parte que, estando detenida en el recinto de Venda Sexy el 13 de diciembre de 1974, supo que allí se encontraba Félix de la Jara, a quién ella no conocía con anterioridad, pero al cual pudo ver en una oportunidad en que la guardia dejó conversar a este detenido con las mujeres que allí se encontraban, y agrega que allí también estaba Sonia Valenzuela Jorquera, novia de de la Jara.

Asimismo en declaración jurada ante Notario, Bernardita Núñez Rivera dice que fue detenida el 10 de diciembre de 1974 y llevada a Venda Sexy. En ese lugar se encontraban también Gerardo Silva Zaldívar, Antonio Herrera Cofré y Félix de la Jara. Este último, según dice Bernardita, se encontraba herido en una pierna y era atendido por otra detenida, estudiante de medicina, Cristina Zamora Eguiluz. La declarante estuvo en ese lugar hasta el 17 de diciembre de 1974, fecha en la que fue trasladada de lugar.

En el proceso de denuncia por secuestro de Jorge Ortiz Moraga, sustanciado en el 11° Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, es llevada a declarar ante el Tribunal, encontrándose detenida, doña María Cristina Zamora Eguiluz, quien dice haber estado en el recinto de Venda Sexy entre el 12 y el 20 de diciembre de 1974. Relata que en una oportunidad, aproximadamente el 16 o 17 de diciembre, es llevada para que atienda a una persona que estaba herida, de nombre Félix de la Jara Goyeneche; éste presentaba una herida infectada en una pierna, habían además otros detenidos, entre los que se encontraban Fernando Peña Solari, Jorge Ortiz Moraga, Renato Sepúlveda Guajardo, Patricia Peña Solari, Marta Neira Muñoz e Ida Vera Almarza, todos los cuales se encuentran en calidad de detenidos desaparecidos.

Del mismo tenor es la declaración pública de Manuel Elías Padilla Ballesteros, quien señala que estando detenido en Venda Sexy vio llegar a fines de noviembre de 1974 al afectado, a quien el declarante conocía personalmente y además le dio a conocer su identidad. Según testimonia Padilla, Félix de la Jara había sido muy torturado y se encontraba en pésimo estado físico. En ese mismo lugar vio a Sonia Valenzuela Jorquera, la novia de la Jara. Agrega además que supo posteriormente por otros detenidos, que Isidro Pizarro Meniconi, Antonio Herrera Cofré y Félix de la Jara Goyeneche,todos detenidos desaparecidos, fueron sacados del recinto de Venda Sexy entre el 15 y 18 de diciembre con destino desconocido.

A partir de estas fechas se pierde el rastro del afectado y no es visto más por otras personas.

El nombre de Félix de la Jara Goyeneche fue incluido en la nómina que publicó el diario brasileño O'Dia y que reprodujeron los medios nacionales el 25 de julio de 1974, dando cuenta de supuestos enfrentamientos en los cuales habrían muerto 59 chilenos. Cabe destacar que la publicación brasilera apareció por una sola vez, sin editor responsable y sin dirección conocida. En esos mismos días apareció otra nómina con 60 nombres de similares características, esta vez era una reproducción de la revista LEA de Argentina. Los 119 nombres de las nóminas referidas eran todas personas detenidas en Chile por los servicios de seguridad y que habían desaparecido.

En una declaración jurada ante notario público, la madre del afectado, Eugenia Goyeneche Mora, relata que el 11 de marzo de 1977, se presentaron en su domicilio dos individuos pidiendo conversar con una de sus hijas, al requerírseles su identificación como requisito para ingresar a la casa, uno de ellos exhibió su credencial de la DINA, la que incluía su fotografía y un escudo dorado que decía "Dirección de Inteligencia Nacional". Entrevistaron a María de la Luz de la Jara Goyeneche, inquiriendo sobre la efectividad de una firma en un documento que se había presentado en la Corte Suprema por el afectado y otros desaparecidos. Después de respondérseles afirmativamente, se retiraron del lugar, sin otra explicación.

El mismo día a las 17:30 horas, se presentó otro individuo nuevamente preguntando por María de la Luz de la Jara. Se le pidió identificación y respondió que venía del Ministerio del Interior, la madre le insistió sobre su credencial que atestiguara tal condición y salió a buscarla al auto. No regresó más.


GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS

El 3 de enero de 1975, la señora Eugenia Goyeneche Mora, presenta en la Corte de Apelaciones de Santiago un recurso de amparo en favor de su hijo, que se tramitó bajo el rol 6?75. La Corte ordena oficiar el 4 de enero de 1975 al Ministro del Interior, al Comandante en Jefe de la Zona en Estado de Sitio y al Comandante del Comando de Aviación de Combate.

El 9 de enero, la señora Eugenia Goyeneche agrega información para ubicar a su hijo Félix, y dice en un escrito que el día sábado 3 de enero se presentó en su domicilio una persona desconocida para ella, familiar de un detenido que se encontraba en 3 Alamos, quien le encargó que le avisara que Félix estaba incomunicado en el mismo Campamento. El 16 de enero la Corte ordena tener presente la información y reiterar Oficio al Ministerio del Interior. El 9 de enero el Comando de Aviación de Combate responde negativamente. El 20 de enero de 1975 lo hace Hernán Ramírez Ramírez, Coronel por la Jefatura de Zona en Estado de Sitio del mismo modo, y finalmente el 4 de febrero de 1975 el General Raúl Benavides Escobar también responde que Félix de la Jara no se encuentra detenido.

Con estos informes, el 13 de febrero de 1975 la Corte desecha el recurso de amparo y ordena remitir los antecedentes al Juzgado del Crimen que corresponda.

Es así como el 28 de febrero de 1975, en el Quinto Juzgado de Mayor Cuantía de Santiago, se comienza a instruir el sumario en la causa rol 100.024. Ese mismo día el Juez da orden de investigar, y pide informes al SENDET y a la Jefatura del Campamento de detenidos Tres Alamos.

El 7 de marzo de 1975 comparece ante el Tribunal la señora Eugenia Goyeneche, madre de Félix, quien ratifica lo que ya había expuesto en el recurso de amparo, agregando que ella no sabía exactamente el domicilio de su hijo, pero que éste se comunicaba periódicamente con ella a través de llamadas telefónicas, que la última vez que lo vio fue el 24 de noviembre de 1974 y que el día 25 llamó para saber del estado de salud de su padre, esto es dos días antes de su detención.

El 9 de abril de 1975 responde el Coronel Jorge Espinoza Ulloa, Secretario Ejecutivo de la Secretaría Nacional de Detenidos SENDET diciendo que el afectado no se encuentra entre los detenidos controlados por ese organismo. El 12 de abril informa Investigaciones diciendo que las diversas diligencias hechas no han dado resultados positivos. El 1° de septiembre de 1975, después que se ordena reiterar el Oficio al Campamento 3 Alamos, responde el Teniente Coronel Julio Fuenzalida Fuenzalida, Secretario Ejecutivo Subrogante de SENDET, informando que de la Jara no está detenido.

El 2 de octubre se ordena oficiar al Comando de Institutos Militares a fin que informen si el afectado está detenido en algún lugar. La respuesta se entrega el 13 de octubre y es la misma de todos, no hay antecedentes de la detención de Félix de la Jara, además el Teniente Coronel, Jorge Carrasco Fuenzalida, quien firma el Oficio a nombre del Comando de Institutos Militares, solicita al Juez que a futuro se requieran antecedentes al organismo correspondiente SENDET ubicado en el ex?Congreso Nacional.

Finalmente, el 24 de octubre de 1975 se declara cerrado el sumario y se sobresee temporalmente la causa, lo que es aprobado por la Corte de Apelaciones el 19 de diciembre de 1975.

El 3 de julio de 1975 es presentado ante la Corte de Apelaciones de Santiago un nuevo recurso de amparo, que llevó el rol 814 75.

En esta ocasión, la madre del detenido proporciona el nombre de Sonia Valenzuela Jorquera, como testigo de la detención de su hijo, dice haber hablado con ella en su lugar de reclusión, Campamento 3 Alamos, y que Sonia le narró con detalles el día y hora en que se produjo el arresto. Además la muchacha detenida le proporciona los nombres políticos que tenía Félix: "Pablo", "Diego Parra" y "Sergio Parra"; le contó que habían estado juntos por espacio de siete días y que habían sido sometidos a numerosos interrogatorios bajo torturas y que está dispuesta a declarar todo ante el Tribunal.

Por su parte la Corte pide informe al Ministro del Interior, y, ante la solicitud que hace la recurrente referida a que Sonia Valenzuela Jorquera concurra a declarar, determina que ésta comparezca voluntariamente, sin tomar en cuenta que ella se encontraba en esos mismos momentos detenida y, por lo tanto, era imposible que así sucediera.

El Ministro del Interior responde el 9 de julio de 1975 que Félix De la Jara no se encuentra detenido por orden de ese Ministerio. Posterior a este informe, la causa se sobresee. Hasta la fecha, no hay más antecedentes oficiales de la detención y desaparición de esta persona.
 


Félix De la Jara Goyeneche Operación Colombo



TODAVIA ESPERAMOS


Ese mañana como todas desde hacia meses, llevó la bandeja a la cama y se sentaron a desayunar, conversaron, se rieron .Era el ritual que estableció juanito. Y mi abuela tenía otro, sacaba 12 nueces para dárselas se las ponía en la palma y las apretaba por si no puedes almorzar, estas te pueden ayudar, no se te olvide que doce nueces más una ensalada de tomates es igual que un bistec más una ensalada de tomate…cuídate.

Cerró la puerta tras sí, fue la última vez que lo vimos.

Lo conocí en la casa de una amiga común, ellos habían estado juntos en el movimiento Iglesia joven, por ese entonces él militaba en la Democracia Cristiana, mis amigos recuerdan con que pasión cantaba: “brilla el sol de nuestras juventudes”, Juanito era de esa manera, en todo se le iba la vida.

Cuando lo vi por primera vez andaba modestamente vestido, usaba pelo corto y anteojos, era una mezcla de cura proleta y profesor primario. Lo conocí con su nombre real, pero no sabía sus apellidos, solamente que no tenía donde estar, que era mirista y que lo seguían. Mi amiga, lo mantenía de repente en su casa, pero ella tenía tres hijos y vivía con su madre, padre, tres hijos y marido.

Jamás se restaba a las eternas charlas con Omarcito un singular vecino que llegaba a la casa de mi abuela.

La vieja amistad, como bautizo Félix a Omar.

El vecino, se sentaba silencioso y tomaba incansablemente una tasa de té. Félix lo miraba, curioso, volteaba la cabeza de un lado a otro como queriendo descubrir algo en este personaje, al parecer no lograba su intento, entonces le conversaba incesantemente. Sentados los cuatro en una oportunidad Félix nos contó una divertida anécdota que grafica la honestidad y candor con la que él enfrentaba al mundo: Cierta vez su mamá le había encargado que comprara un número de lotería estando en la cola se le acercó una señora y le dijo que ella no sabía leer ni escribir si por favor podía ver si su número tenía premio, él siempre comedido comprobó que el número era el que había ganado el premio mayor, totalmente emocionado se lo comunicó a la pobre señora, quien responde con mucha humildad casi miedo, que no entendía de esas cosas y que le vendía el número por un poco de dinero, entonces él sorprendido y condolido por la pobre mujer, casi llegando a las lágrimas dijo que no se preocupara que él cobraba el número que se pusiera al lado de él. La mujer lo miró y se quedó al principio muy sorprendida y después lo insultó. Era el viejo cuento.

Teníamos teóricamente todo preparado, en caso que lo apresaran, asunto que a él le parecía poco probable, porque según lo que expresaba, su trabajo dentro de la organización no era tan peligroso, y él no era de temer. Aún no teníamos en cuenta en manos de quienes estábamos, posiblemente era parte de nuestra la candidez.

Para nosotros no era fuera de lo común hacer algunos esfuerzos que ahora serían impensables, Félix no tenía más que una muda de ropa y debía verse limpio por lo menos. se ponía una bata de toalla que tenía mi abuela, prenda que era corta y ridícula pero la llevaba alegremente después de lavar su ropa, previamente remojada, esperaba a que se le secara en esa pinta leyendo algo, tampoco se contaba con televisor solamente una radio, que tocaba incisamente mocedades ”tómame o déjame” canción que cantaba con mucha inspiración, pero sin nada de afinación, hasta la actuaba y todo vestido con la corta bata de toalla.

Se fue el verano y llega el otoño con esto, el frío. El pantalón que llevaba era demasiado delgado lo mismo que la chaqueta, la tarde que llegó con sus tenidas nuevas fue una celebración vecinal, realmente le quedaban bien, eran más gruesa y además dos pantalones, calcetines y calzoncillos estaba tan feliz con su adquisición.

En esa ocasión, nos quedamos conversando casi toda la noche, la cual era silenciosa gracias al toque de queda, de vez en vez se sentían balazos que alteraban la paz, los tres nos mirábamos y bajábamos el tono de voz, la verdad que no nos atrevíamos siquiera a pararnos a mirar.

“ Si te dijera amor mío que temo a la madrugada, no se que estrellas son estas que hieren como amenazas, ni se si tiembla la luna al filo de su guadaña”.

Repetíamos mentalmente lo que teníamos que decir y cuando cesaban los ruidos continuábamos ya sin tanto ánimo, pero seguíamos hablando con susto a despedirnos, más de una vez me decía que si lo agarraban no tuviera miedo, no iba a hablar. Evitábamos tocar el tema de torturas, pero siempre estaba ahí presente, los tres sabíamos que sucedía, entonces tratábamos de reírnos, tomar café y fumar solo para olvidar.

Mi abuela y Juanito se llevaban de maravilla, él llegaba todos los días con el pan porque mi abuela jamás compraba comida, las vecinas –barrio proleta claro- le llevaban comida y de todo porque sabían que ella no perdía tiempo en comprar, Félix, para poder comer tenía que llevar y todos los días lo hacia. Llegaba antes del toque, yo lo esperaba para ver como estaba, iba religiosamente cada dos días

A veces nos encontrábamos donde nuestra amiga común, pero nos saludábamos tan eufóricamente que ella me confesó que no sabía que Félix estuviera donde mi abuela, en todo caso ese era el plan, incluso contaba delante de mí particularidades de la señora donde vivía.

Seguían pasando los meses y con ellos Juanito y mi abuela se hicieron rutinas, códigos y complicidades. Mi abuela que era pata de perro nunca salió por si a Juanito le pasaba algo.

No recuerdo bien la fecha, pero un día Juanito contó muy pero muy contento que estaba pololeando y que estaba pensando en serio tener un hijo. Lo celebramos entre los tres, no se nos ocurrió pensar en la incertidumbre ni nada ¡Era sabia nueva!. Creo que esa noche tomamos más café que nunca, mi abuela hizo pan o algo y estábamos felices porque Juanito podía ser papá algún día supuestamente pronto. Ahora, con los años pienso que realmente confiábamos en la vida, en el presente y veíamos un futuro promisorio, y no solamente nosotros dos que éramos jóvenes, mi abuela también lo tomó alegremente y no lo cuestionó.

Los hijos que no tuvimos se esconden las cloacas, comen las últimas flores, parece que adivinaran que el día que se avecina viene con hambre atrasada.

Al otro día salimos y él tenía toda una rutina para andar en micro había que sentarse de un lado, porque con la otra oreja no escuchaba, y si por casualidad te tocaba la oreja mala, entonces hacía una contorsión para que le hablaras, salíamos por la calle Independencia, donde hay una población de casas de dos pisos, la verdad, nada fuera de lo común, pero a él le encantaban y se paraba a mirarlas todo lo hacía con gran aspaviento

Miles de buitres callados van extendiendo sus alas, que no te destroce amor mío esta silenciosa danza, maldito baile de muertos pólvora de la mañana

El pololeo le consumía un poco más de tiempo y en algunas ocasiones-contadas- no llegaba a la casa, pero yo iba al frente –no tenía teléfono- y llamaba a nuestra amiga, que me daba un recado camuflado, entonces yo entendía que Félix no iba a llegar, pero que estaba bien.

Dos días antes de que no llegara a la casa, fui donde mi abuela y el me comentó que venía un poco dura la mano; estuvimos conversando, pero él se veía confiado incluso cantó esa canción de mocedades tómame o déjame por que me molestaba en juego diciendo que yo estaba un poco celosa de su relación, porque le había dicho que muchas personas habían caído presas por enamoradas y que se cuidara, entonces el me seguía por la casa cantando

Y diciéndome está celosa.

Esa vez y solamente esa vez me pidió plata, porque no tenía ni un centavo que después me lo pagaba. Yo tampoco contaba con mucho pero le di lo que tenía, este detalle es importante.

Esa fue la última vez que estuve con él, después llegó mi abuela a mi casa para decirme que Juanito no había llegado, traté de hablar con nuestra amiga y pasó como una semana que no me pude comunicar con ella.

Era como las cuatro de la tarde cuando llega mi amiga en una citroneta con una mujer que no conozco, era la hermana de Félix, cuando la vi supe inmediatamente que algo muy malo le había pasado.

La próxima vez que supe de él fue cuando ya era un hecho que lo habían detenido un día con grandes titulares en la segunda sale que se habían matado como ratas, en Argentina y Brasil, ¿cómo? Félix no tenía ni para pagar su micro en Chile y se iba a ir a Argentina, que absurdo.

Durante un tiempo mi abuela lo esperó siempre con una luz prendida, lo sentía llegar, el ruido que hacia la chapa al abrirse incluso le hablaba. Tuvimos que llevárnosla a vivir con nosotros, la casa se arrendó, pero hasta que murió esperó que llegara.


Mirtha Gaete Olivares


22 de Septiembre 2005 La Nacion

Ordenado arresto del general (R) Iturriaga Neumann

Fue decretado el arresto del ex jefe del departamento exterior de la DINA, general de división (R) Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, quien en los últimos días asistió a manifestarse a viva voz al palacio de tribunales reclamando la amnistía para sí y otros ex agentes.

La orden de detención la dictó el ministro Juan Eduardo Fuentes, al procesarlo como autor del delito de secuestro calificado del militante del MIR Félix de la Jara Goyeneche, el 27 de noviembre de 1974. Iturriaga, quien además está procesado como autor del crimen del general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires, debe ingresar en las próximas horas al Batallón de Policía Militar, en Peñalolén.

Tras la muerte del teniente general (R) Carlos Forestier, el pasado 28 de agosto, que motivó la movilización de los ex agentes y oficiales (R), Iturriaga encabezó la protesta y presentación de una queja en contra de dos ministros de la Corte de Apelaciones, quienes no aplicaron la amnistía en el caso de un detenido desaparecido.

También fueron encausados el ex jefe de la DINA, general de brigada (R) Manuel Contreras, el brigadier (R) Manuel Cárevic Cubillos y el oficial (R) de Investigaciones, Risier Altez España. Con excepción de Salvo Contreras, todos tenían relación con la Brigada Purén, que operó en la calle Irán 3037 en la comuna de Macul. El juez también decretó el arresto de Cárevic y Altez.

Se trata del primer procesamiento dictado por Fuentes, luego de que la Corte Suprema le asignó las causas por violaciones de los derechos humanos, que instruían los jueces del Crimen de Santiago con dedicación exclusiva.

El magistrado sostiene la tesis jurídica de que la figura del secuestro dejó de existir en marzo de 1990, cuando se puso fin a la dictadura y asumió un gobierno democrático. Por ello, en una pasada sentencia condenatoria benefició a ex agentes con una prescripción parcial y aplicó penas menores.

En otra resolución criticada por querellantes y organismos de derechos humanos, Fuentes sobreseyó por prescripción a los autores del desentierro y lanzamiento al mar de los cuerpos de los desaparecidos de La Moneda, argumentando que se trató sólo de una falta a la legislación sanitaria.

23 de Septiembre 2005 El mostrador

Libertad bajo fianza a brigadier (R) Carevic

La Sexta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago otorgó la libertad provisional al brigadier (R) del Ejército Domingo Carevic, procesado esta semana por el secuestro calificado de un ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

La decisión fue adoptada en forma unánime por los ministros Haroldo Brito, Jorge Dahm y el abogado integrante Roberto Mayorga, quienes fijaron en 100 mil pesos el monto de la fianza que deberá pagar el ex militar para acceder al beneficio.

Carevic Cubillos está imputado por la desaparición de Félix de la Jara, de 24 años, detenido por efectivos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) el 27 de noviembre de 1974, y que fue visto por última vez en el centro de torturas conocido como la "Venda Sexy".

Junto a este ex uniformado, también fueron procesados por el ministro Juan Eduardo Fuentes los generales (R) Manuel Contreras Sepúlveda y Raúl Iturriaga Neumann, y el oficial (R) de la Policía de Investigaciones Risier Altez España.

Mientras Contreras fue informado de los cargos en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén, donde cumple condena por el secuestro del también mirista Miguel Ángel Sandoval, Altez España fue notificado ayer, jueves, y quedó recluido en una unidad policial.

En tanto, Iturriaga Neumann tiene un plazo de 30 días para presentarse ante el tribunal.

Sábado 12 de septiembre de 2009       La Nación

Benefician a cúpula DINA por secuestro de mirista

El general (R) Raúl Iturriaga, el coronel (R) Manuel Ceveric y el ex inspector de Investigaciones Risiere Altez fueron favorecidos con la remisión de sus penas de tres años de cárcel por la desaparición del estudiante de Pedagogía en Historia Félix de la Jara Goyeneche, ocurrida en 1974

Si no fuera porque el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, acumula más de 300 años de cárcel por diversos crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, ayer habría recibido el beneficio de libertad vigilada tras la condena a cinco años que dictó ayer la Corte Suprema en su contra por el secuestro calificado del joven estudiante de Pedagogía en Historia Félix de la Jara Goyeneche.

El máximo tribunal también benefició a los demás autores de esta desaparición con la remisión de la pena de tres años de cárcel al general (R) Raúl Iturriaga Neumann, al coronel (R) Manuel Ceveric Cubillos y el otrora inspector de la Policía de Investigaciones y agente DINA, Risiere Altez Españos.

Esta resolución dividida fijó el final del proceso judicial por el secuestro permanente de este estudiante de Pedagogía en Historia, que militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y que fue visto por última vez en el cuartel del detención “Venda Sexy”, en Macul.

Según el proceso, el universitario fue detenido el 27 de noviembre de 1974 en calle Independencia en presencia de su novia Sonia Valenzuela, quien habría sido aprehendida por agentes de la DINA un día antes y sometida desde ese instante a severas torturas.

Tanto De la Jara como su pareja fueron llevados en primera instancia al recinto de detención denominado “Venda Sexy”, ubicado en calle Irán con Los Plátanos, como lo corroboraron en el Informe Rettig otros detenidos que pasaron por el recinto.

René Vergara, uno de los retenidos en el lugar, contó a la Comisión de Verdad y Reconciliación que conoció en ese lugar a Félix de la Jara y que éste le pidió que cuando saliera en libertad le dijera a sus padres que su futuro era incierto y que siempre estuvo muy dispuesto a ayudar a los otros detenidos, pese a que había sido víctima de brutales torturas.

Pese a las bajas penas y los beneficios que entregó la Suprema a los miembros de la cúpula de la DINA responsables de este secuestro, el máximo tribunal dictaminó una indemnización de $70 millones a los nueve hermanos de la víctima.

La suma reparatoria podría haber sido aún mayor pues los ministros de la sala penal, Hugo Dolmestch y Carlos Künsemüller, eran del parecer de que la indemnización debía ser $ 70 millones para cada uno de los hermanos de la víctima, porque a su juicio el daño moral que provocó la desaparición de su pariente es personal. Sin embargo los otros tres ministros Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez y Rubén Ballesteros impusieron su votación en cuanto a la demanda civil

 


Corte de Apelaciones - De la Jara Goyenechea - 2008

 

Corte Suprema - De la Jara Goyenechea - 2009

 

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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