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NICOLAS CHANEZ CHANEZ

 

Rut : 137.063 Iquique
F.Nacim. : 6 12 30, 42 años a la fecha de la detención
Domicilio : Pasaje Los Cóndores N°2022, Iquique
E.Civil : Casado, 7 hijos
Actividad : Camionero
C.Repres. : Sin militancia política
F.Detenc. : 19 de noviembre de 1973


Nicolás Chanez Chanez, casado, camionero, fue detenido el 19 de noviembre de 1973, en circunstancias que se presentó en el Cuartel de Investigaciones de Iquique alrededor de las 18:30 horas. Se dirigió a buscar su cédula de identidad, la que le había sido retenida por una patrulla militar en las cercanías del Campamento Baquedano cuando pastaba a animales de su propiedad.
Nicolás Chanez quedó detenido e incomunicado en el cuartel policial por aproximadamente 30 días, al cabo de los cuales según lo señala su hijo Jaime Chanez fue llevado al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, en donde habría permanecido durante una semana. Hasta allí la familia le hizo llegar ropa y alimentos, sin lograr verlo ni hablar con él.
En fecha que ni sus hijos ni su cónyuge recuerdan, a Nicolás Chanez se le trasladó al Campamento de Detenidos de Pisagua, hasta donde su familia le envió cartas, encomiendas y algo de dinero.
Nicolás Chanez se encontraba en las celdas de incomunicación de la Cárcel de Pisagua junto a otros detenidos que eran acusados de tráfico de drogas, recibiendo un trato duro y violento, tal como lo señalaran testigos.
En dicho penal que en épocas normales tenía una capacidad para unos 100 reos, y que después del 11 de septiembre de 1973 llegó a albergar a unas 1.700 personas, las condiciones de vida de los prisioneros constituían de por sí una verdadera tortura. Vivían hacinados en celdas en las que se encerraba, según el tamaño de éstas, entre 12 y 40 personas, las que sólo salían al aire libre durante 15 minutos en la mañana y 15 minutos en la tarde. Su alimentación consistía en un tazón de té o café y un pan al desayuno, y un pocillo de porotos y otro pan como almuerzo.
Tal como lo señalaran testigos ante el Ministro en Visita, Hernán Sánchez, en Pisagua, en su totalidad declarada zona militar, no se llevaba ningún libro de ingreso o egresos de detenidos, como tampoco se dejaban antecedentes de aquellas personas que eran fusiladas por orden del Consejo de Guerra que funcionaba en la localidad o bien ejecutadas por orden de la autoridad militar sin proceso previo.
Según un testigo presencial de los hechos, fue el Teniente de Ejército Conrado García quien en una oportunidad hizo formarse en el patio del penal a los detenidos acusados de tráfico de drogas, entre ellos el afectado. Delante de todos los presos, los obligó a hacer flexiones y sapitos, mientras, jactándose de su buena puntería, les disparaba sobre las cabezas y les gritaba que esquivaran las balas. El Teniente avanzaba hacia sus víctimas sin dejar de disparar hasta que un proyectil rebotó en una pared y se le incrustó en una rodilla.
Ex prisioneros de Pisagua que prestaron declaraciones en el proceso por Inhumación Ilegal llevado por el Ministro en Visita Hernán Sánchez Marré, coincidieron en señalar que tanto Nicolás Chanez como otros detenidos acusados de tráfico de drogas, permanecieron en el penal hasta aproximadamente mitad de enero de 1974.
Fue más o menos en esa fecha en que el Comandante Ramón Larraín señaló que estos detenidos quedarían en libertad. Sin embargo, según los testimonios entregados en el Tribunal, la realidad fue distinta. Un detenido en Pisagua, declaró que el 15 de enero de 1974 alrededor de las 09:00 de la mañana, cuando se encontraba haciendo un trabajo de carpintería en el casino de suboficiales, vio pasar un camión Mercedes Benz del Ejército en cuya parte trasera iban los presos acusados de tráfico de drogas. Tenían la vista vendada y un círculo rojo en el pecho. El testigo reconoció a Tomás Cabello, Luis Manríquez, a Hugo Martínez y a Juan Rojas. El camión se detuvo a 2 ó 3 kilómetros de Pisagua y después volvió sin los detenidos.
Unos dos días más tarde, el testigo vio repetirse la operación, sólo que en esta oportunidad en el vehículo iban Juan Mamani y Nicolás Chanez. Lo cierto es que el cadáver de Nicolás Chávez Chávez fue identificado entre las osamentas encontradas en junio de 1990 en una fosa clandestina en Pisagua. Dieciséis años después su familia pudo darle sepultura definitiva.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
Mientras el afectado permanecía detenido en el Cuartel de Investigaciones de Iquique, su familia presentó, el 21 de noviembre de 1973, en la Corte de Apelaciones de esa ciudad, un recurso de amparo en su favor (rol N°111.036). Al día siguiente, ese recurso fue rechazado. Rechazo confirmado el 3 de diciembre de 1973 por la Corte Suprema.
Durante la corta tramitación de este amparo sólo se estableció que la víctima se encontraba "bajo custodia y en tránsito en Investigaciones de Iquique en cumplimiento a lo ordenado por el Comandante en Jefe de la VI División de Ejército, Jefe de Zona en Estado de Sitio de la Provincia de Tarapacá, General de Brigada Carlos Forestier", sin que se formulara cargo alguno en su contra.
Posteriormente, el jueves 31 de enero de 1974, en el diario "La Estrella" de Iquique se informó que el afectado había sido puesto en libertad por orden del Jefe de Zona en Estado de Sitio. Dicha información fue corroborada por el propio General de Brigada Carlos Forestier Haensgen a Nelda Chanez, hija de Nicolás Chanez, en una carta en la que decía que éste había quedado en libertad el 15 de enero de 1974 y que "si su señor padre no ha vuelto a su casa, las razones las ignoro y no son de mi incumbencia".
En el mismo sentido el General Forestier respondió, el 19 de julio de 1974, una carta de Natalia Vargas, cónyuge de Nicolás Chanez. En ella el General decía que el afectado había sido detenido por infracción a la Ley sobre Control de Armas y que, una vez que se investigó y comprobó su inocencia, fue dejado en libertad condicional, "si a la fecha no ha llegado a su hogar, debe usted buscar la respuesta en otra parte o preguntarse a sí misma, a su conciencia de esposa que conoce las actividades de su marido".
Por su parte el Teniente Coronel Patricio Ferrer Ducaud, Jefe de Relaciones Públicas de la VI División de Ejército, respondió, por escrito, a Nelda Chanez que "con relación a estos hechos se puede deducir que su señor padre a lo mejor pudo haberse ido al extranjero (Bolivia) para evitar ser detenido nuevamente". Después de lamentar la situación agregaba "de la cual él es el único responsable por no tener contacto con sus familiares desde donde se encuentre, poniendo en dificultades su propio hogar".
El 31 de mayo de 1990, en el Juzgado del Crimen de Pozo Almonte, se presentó una denuncia por Inhumación Ilegal de cuerpos. En ella se informaba al Tribunal que en la localidad de Pisagua, en un lugar cercano al Cementerio, pero fuera del mismo, se había practicado la inhumación de aproximadamente 11 cuerpos, al margen de la legalidad.
El juez Nelson Muñoz Morales acogió la denuncia, rolándola con el N°3805 e iniciando excavaciones el 1° de junio de 1990. Estas tuvieron como resultado el hallazgo de 20 cuerpos sepultados en una fosa común, entre ellos el de Nicolás Chanez Chanez, cuyos restos fueron reconocidos en la morgue de Iquique por su familia.
El 6 de junio de 1990, la Corte Suprema nombró como Ministro en Visita para que continuara conociendo de este proceso a Hernán Sánchez Marré, quien, en el transcurso de su investigación pudo ir estableciendo lo ocurrido en Pisagua.
El 15 de junio de 1990, un hijo del afectado, Jaime Rolando Chanez Vargas, presentó una querella por Inhumación Ilegal ante el Ministro en Visita.
Sin embargo, no fue posible llegar más allá en el conocimiento de los sucedido. El 31 de junio de 1990, justamente un mes después de iniciado el proceso, el Mayor General Luis Patricio Serre Ochsenius, juez del VI Juzgado Militar de Arica, solicitó al Ministro Hernán Sánchez Marré que declinara su competencia, puesto que habría personal militar aparentemente involucrado en los hechos investigados. El 8 de agosto de ese mismo año, el Ministro en Visita no dio lugar a la solicitud elevando los antecedentes a la Corte Suprema para que dirimiera al respecto.
En noviembre de 1990 la Corte Suprema resolvió la contienda de competencia en favor de la Justicia Militar, dejando la causa en manos de la Fiscalía de Iquique, la que, en calidad de tribunal ad hoc, la roló bajo el N°321 90.
El 5 de febrero de 1991, cuando el ex fiscal de Pisagua, Mario Acuña, concurrió a declarar al Tribunal Militar en calidad de testigo, pidió a éste que se aplicara lo dispuesto en el D.L. 2.191 de abril de 1978 que amnistiaba todos los delitos, con excepción de unos pocos, cometidos entre septiembre de 1973 y abril de 1978. Exactamente ese mismo día el Fiscal Militar Juan Romo Aravena dispuso el cierre del sumario. El 26 de febrero el proceso se sobreseyó total y definitivamente por aplicación del D.L. 2.191. Tal resolución fue confirmada posteriormente por la Corte Marcial.
A diciembre de 1992 los antecedentes se encuentran en la Corte Suprema esperando una respuesta a las apelaciones presentadas por los abogados de las familias de aquellas 19 víctimas que fueron ejecutadas al margen de todo procedimiento legal.


 


 

       

23 de Julio 2004 La Nacion

Jueza procesa a edecán de Cámara de Diputados

La mesa directiva de la Cámara de Diputados pidió la renuncia al edecán, coronel (R) Jaime Krauss Rusque, y éste aceptó irse. La renuncia le fue demandada sólo horas después de que la ministra de fuero Carmen Garay lo procesó y ordenó su arresto como autor material de siete homicidios ocurridos en el campo de prisioneros de Pisagua, mientras Krauss cumplió en 1974 funciones como capitán a cargo de la Compañía de Vigilantes de los detenidos.

La información de la renuncia pedida al edecán, quien es hermano del actual embajador de Chile en Madrid Enrique Krauss, fue entregada ayer pasadas las 18:30 horas en el Palacio Ariztía en Santiago por el presidente de la Cámara de Diputados Pablo Lorenzini (DC).

Este expresó que la mesa de la Cámara acordó pedirle la renuncia porque, al haber sido procesado, cayó en la “inhabilidad sobreviniente” que señala el estatuto del personal de la institución en su artículo Nº23 letra c), que establece que “la persona que desempeñe labores funcionarias no podrá estar procesada ni condenada”.

El edecán se había declarado “inocente” en sus declaraciones en el proceso de Pisagua, y así también lo manifestó a La Nación Domingo que en su edición del domingo pasado publicó la crónica “El fantasma del edecán”.

El encausamiento del coronel (R) Krauss fue solicitado por el abogado querellante en la causa Pisagua Adil Brkovic. Este dijo ayer que “estamos muy conformes con esta resolución porque la verdad es que en el proceso existen suficientes antecedentes para acreditar la participación del señor Krauss en los homicidios de siete prisioneros”.

El abogado dijo que si bien a Krauss “no se le acusa de disparar él mismo contra los prisioneros, hay quienes lo sindican como quien impartió las órdenes como el segundo comandante del campo de prisioneros de Pisagua. Esta investigación ha tomado ya seis años y los hechos se encuentran totalmente acreditados”, dijo Brkovic.

Los hechos

El ahora ex edecán de la Cámara será notificado hoy a primera hora en el Palacio de Tribunales en Santiago, y luego será trasladado en calidad de detenido al Batallón de Policía Militar ubicado al interior del Comando de Telecomunicaciones del Ejército en la comuna de Peñalolén.

La ministra Garay sostuvo en su resolución que los siete homicidios ocurridos entre el 18 de enero de 1974 y el 30 de enero de ese año, sucedieron en Pisagua mientras el “capitán Jaime Krauss Rusque se encontraba a cargo de los efectivos militares que tenían por misión custodiar a los prisioneros políticos del Campamento de Pisagua, unidad militar que en definitiva dependía del comandante en jefe de la VI División del Ejército (en Iquique), general Carlos Forestier Haensgen”.

El coronel (R) Krauss reconoció en el proceso que efectivamente estos siete homicidios ocurrieron mientras cumplió funciones en Pisagua entre el 14 de enero de 1974 y al menos, según él, el 30 de enero de ese mes. Pero negó que ordenara las ejecuciones y también negó que su función fue la de comandante de la Compañía de Vigilantes de los prisioneros.

Dijo que su tarea fue “administrativa” inventariando y almacenando “serruchos, martillos, palas, estufas, queso, jamón y azúcar”, provenientes de una ayuda de la Cruz Roja para los prisioneros.

No obstante, según el abogado Brkovic la jueza “no le creyó” ese argumento, puesto que “no encaja” con lo realmente sucedido.

En Pisagua operó entre septiembre de 1973 y julio de 1974, como un reloj, un calendario rotativo de personal de oficiales que integraron la Compañía de Vigilantes de prisioneros, cada vez al mando de un oficial con el grado de capitán.

 A su vez este tenía bajo su mando a cuatro o cinco tenientes y subtenientes. La compañía era la responsable de lo que ocurriera con los prisioneros, y fueron sus integrantes los que siempre participaron en las ejecuciones extrajudiciales, como está establecido en la investigación. Por estas mismas funciones han sido encausados por otros homicidios otros oficiales (R) que a la fecha de sus funciones en Pisagua, de acuerdo al calendario de turnos, tenían también los grados de capitán y tenientes o subtenientes. 

El primero en afirmar que Krauss ordenó ejecutar prisioneros en Pisagua fue el mayor (R) Carlos Herrera Jiménez, quien cumple presidio perpetuo en la cárcel de Punta Peuco. Herrera admitió que Krauss le ordenó matar al prisionero Nelson Márquez Agurto, una de las siete víctimas del auto de procesamiento, porque éste había intentado fugarse para intentar evitar que lo siguieran torturando.

Krauss lo niega, pero careados ambos, Herrera mantuvo sus dichos.

El coronel (R) Krauss también fue encausado por los homicidios de Luis Manríquez, Nicolás Chánez, Tomás Cabello, Juan Rojas, Hugo Martínez y Juan Mamani. Todos ellos fueron declarados “dejados en libertad” por el general Forestier, sin embargo sus cadáveres aparecieron, junto al de Márquez, en la fosa clandestina descubierta en Pisagua en junio de 1990 con 19 cuerpos.

Los otros procesados

Por los siete homicidios también fueron procesados el general (R) Carlos Forestier, como autor intelectual; el mayor (R) Carlos Herrera Jiménez, como autor material; el coronel (R) Bernardo Martínez Téllez, como encubridor; y al suboficial (R) de Carabineros Manuel Vega Collao, también como autor material. Vega integró el pelotón de fusilamiento de los seis prisioneros ejecutados a fines de enero de 1974.

En contra de los argumentos de inocencia del coronel (R) Krauss respecto a que cumplió sólo funciones administrativas, están las declaraciones de algunos ex prisioneros, quienes afirman, coincidentemente, que el entonces capitán Krauss ingresó a la cárcel la noche del intento de fuga de Márquez, amenazando que si éste no aparecía en media hora se iban a matar prisioneros.

Uno de ellos, Luis González Vivas, dijo que “cuando matan a Márquez estaba el mayor Krauss, a quien yo le había hecho un mueble. Y él advirtió que si no aparecía Márquez hasta las cuatro de la mañana, iban a sacar prisioneros de las celdas para ser fusilados”. Lo mismo afirmó Freddy Alonso. Ambas versiones contradicen las tareas “administrativas” del entonces capitán Krauss.    

 13 de Septiembre 2005 El Mostrador
Juez sobresee a ex edecán de la Cámara en caso Pisagua
El ministro en visita Joaquín Billard sobreseyó por "falta de méritos" al coronel (R) Jaime Krauss Rusque, ex edecán de la Cámara de Diputados y hermano del actual embajador de Chile en España, Enrique Krauss.
El ex uniformado se encontraba procesado desde julio del año pasado como autor material del homicidio de siete presos políticos en la zona de Pisagua, Primera Región, en 1974.
La decisión de la jueza Carmen Garay -que entonces tramitaba la causa- obligó a Krauss Rusque a dejar su puesto como edecán de la cámara baja, labor que había desempeñado a partir de 1990.
Esto, porque el Estatuto del Personal de la Cámara de Diputado, era el que establecía que ningún funcionario que sea condenado o procesado por los tribunales de justicia podía permanecer en su cargo
"Como todo militar, me sometí a las reglas del juego y colaboré con la justicia, pero la presunción de inocencia no operó en mí. Ese derecho, que debe regir en Chile desde el Presidente de la República para abajo, me fue denegado", dijo el otrora edecán al diario La Segunda.
Krauss Rusque destacó los testimonios de “una decena” de detenidos que atestiguó a su favor en el transcurso del proceso. “Que a uno lo defiendan militares, es natural. Pero es verdaderamente reconfortante que lo hagan quienes han estado en la vereda de enfrente”, puntualizó el ex uniformado.
El ex uniformado estaba imputado por los asesinatos de Nelson Márquez Agurto, Luis Manríquez Wilden, Juan Rojas Osega, Hugo Martínez Guillén, Tomás Cabello Cabello, Juan Mamani García y Nicolás Chánes Chánes.
Por dichos casos también fueron procesados el general (R) Carlos Forestier, el fallecido suegro del actual jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y al mayor (R) Carlos Herrera Jiménez y Bernardo Martínez Téllez. Estos últimos no fueron favorecidos con la resolución conocida este martes.

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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