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MAURICIO CARMELO CEA ITURRIETA



Rut     : 4.533.568 2
F.Nacim.  : 21 03 40, 33 años de edad a la fecha de su detención.
Domicilio : Parcela en Camino la Vara. San Bernardo, Santiago.
E.Civil : Soltero
Actividad : Obrero Agrícola 
C.Repres. : Presidente Sindicato Despertar Campesino Militante del Partido Comunista.
F.Detenc. : 1° de octubre de 1973

Mauricio Carmelo Cea Iturrieta, 33 años de edad al momento de los hechos, padre de tres hijos fruto de una convivencia estable, obrero agrícola, dirigente sindical y militante del Partido Comunista, fue detenido por primera vez desde su domicilio el día 27 de septiembre de 1973, por Militares provenientes de la Escuela de Infantería de San Bernardo. En dicha oportunidad se le señaló que era llevado para hacer unas declaraciones y luego regresaría a su hogar. Aquel día y desde sus respectivos domicilios fueron detenidas, entre otras personas, Iselcio Enrique González Sandoval y Roberto Avila Márquez, ambos gestiones del Partido Comunista y dirigente ?el primero? de la Junta de Abastecimiento y Precios (JAP) y el segundo, encargado del Comité de Empresa de la Maestranza de San Bernardo y dirigente de JAP.
La búsqueda realizada por sus familiares resultó infructuosa. En la Escuela de Infantería se negó sus detenciones. Los familiares de estas tres personas fueron informadas en abril de 1974 por la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos (SENDET) que ellos habían fallecido el 1ro de octubre de 1973 en el Campamento de Detenidos de Chena. No se les proporcionó mayor información respecto a las circunstancias de sus muertes ni el lugar en que se encontraban enterrados sus cuerpos.
En agosto de 1990, por mandato judicial, se procedió a la exhumación de dos tumbas en el Cementerio Parroquial de Huelquén, Paine, en las cuales desde 1973 se encontraban enterrados al menos 4 cadáveres. Dichos cuerpos fueron encontrados sin vida, por lugareños del sector con claras señales de haber sido impactados a bala, incluso uno tenía la vista vendada y sus manos amarradas con alambre; ellos fueron encontrados en el camino que comunica Paine con Huelquén. Gran número de personas se acercó hasta el lugar en que se encontraban los cadáveres, entre ellos familiares de los detenidos desaparecidos de la zona, quienes al ver que se trataba de personas ajenas al lugar dieron cuenta del hecho a la policía de carabineros, la cual, pese a que pasaban los días no optó por tomar medidas para el levantamiento de los cadáveres. Ante esta situación y en un gesto humanitario los lugareños, con el consentimiento del cura párroco de Paine, procedieron a trasladar los cuerpos en un coloso hasta el cementerio. Allí tres cadáveres fueron envueltos en unos sacos trigueros y enterrados en una fosa cavada por los lugareños. El cuarto cadáver fue enterrado en otra fosa del mismo cementerio. Producto de la exhumación más arriba referida, se logró recuperar de una tumba, osamentas correspondientes a 3 personas, en tanto que en una segunda tumba no se encontraron las osamentas, sino que tan sólo restos de prendas de vestir.
En diciembre de 1991, y tras haber realizado el peritaje de las osamentas, se estableció que estas correspondían a Mauricio Carmelo Cea Iturrieta, Iselcio Enrique González Sandoval y Roberto Avila Márquez.
Mauricio Carmelo Cea Iturrieta, había sido despedido por su patrón Alvaro Vial Valdés el 18 de septiembre de 1973. Al concurrir a la Inspección del Trabajo de San Bernardo, con el fin de estampar la denuncia por despido injustificado, encontró en dicha oficina a su patrón el cual había notificado a la Inspección el despido acusándolo de ser "comunista". No obstante lo anterior, permaneció viviendo en el mismo domicilio ubicado en el interior del predio de su patrón ya que le tomaría tiempo ubicar un nuevo domicilio. Bajo estas circunstancias el día 27 de septiembre alrededor de las 9 de la mañana se presentaron en su domicilio Militares de San Bernardo movilizados en un jeep de la Institución, inmediatamente procedieron a detenerlo en presencia de su esposa. Luego de ello fue subido a un camión militar el que emprendió su marcha en dirección del Fundo Rinconada de Chena.
En ese lugar se procedió a la detención de otras personas, Iselcio Enrique González Sandoval, Carlos Cornejo, Víctor Soto, Juan Campos y Roberto Avila Márquez, todos los cuales fueron llevados al Campamento de Detenidos del Cerro Chena de San Bernardo. Es del caso señalar que todos estos arrestos se efectuaron al margen de toda legalidad. Antecedentes reunidos durante la investigación judicial del caso han permitido identificar al Teniente Andrés Magaña Bau como el uniformado a cargo del operativo del 27 de septiembre de 1973.
El día 30 de septiembre a las 9:00 A.M. Cea Iturrieta regresó sorpresivamente a su hogar. Su esposa, ante el Tribunal, dio cuenta de ello: "Venía terriblemente maltratado, sucio y lleno de barro. Orinaba sangre y su brazo izquierdo estaba completamente hinchado y amoratado, tanto que la mano le había quedado inmovilizada..." Cea Iturrieta se abstuvo de contar pormenorizadamente los momentos vividos a fin de evitar sufrimiento a su esposa, pero sí afirmó haber permanecido detenido en el Cerro Chena lugar en el cual fue sometido a torturas e interrogatorios y desde el cual fue dejado en libertad.
Cea Iturrieta el día 30 de septiembre se trasladó junto a su familia al domicilio de González Sandoval. Este último había sido detenido el 27 de septiembre y aún permanecía recluido en el Cerro Chena. Entre ambos existía un vínculo de parentesco. El día 1ro de octubre de 1973 efectivos Militares volvieron por Cea Iturrieta y fue llevado nuevamente detenido por Militares de San Bernardo. Su familia inició una larga búsqueda. Tan sólo en abril de 1974 al concurrir al SENDET, encontraron publicada una larga lista de personas muertas figurando los nombres de Cea Iturrieta, González Sandoval y Avila Márquez. Allí les fue entregado un certificado que consignaba sus muertes el 1ro de octubre de 1973 en el Campamento de Detenidos de Chena. Documento firmado por el Coronel Jorge Espinoza U. Nunca se les informó acerca del destino de sus cadáveres, tampoco de las circunstancias de su muerte. Tan sólo los familiares de Roberto Avila Márquez obtuvieron la inscripción de su defunción en el Registro Civil. Carlos Cornejo, Víctor Soto y Juan Campos que habían sido detenidos en el mismo operativo, en fechas posteriores recobraron su libertad.
Por su parte Fernando Avila Alarcón, Regidor de San Bernardo y Secretario General de la CUT, hijo de Roberto Avila Márquez fue detenido el 29 de septiembre de 1973 por personal de Investigaciones desde la Plaza de Armas de San Bernardo y entregado horas más tarde en la guardia de la Escuela de Infantería. No tuvo mayor dificultad para reconocer a los uniformados que se encontraban en ese recinto por cuanto le había correspondido realizar el Servicio Militar en esa Unidad, además en su calidad de Gobernador había departido con ellos en actos públicos. Reconoció al Coronel, Director de la Escuela Leonel Köening Alterman, a su subdirector Pedro Montalva C., al Mayor Lucares, al Teniente Andrés Magaña B., al Cabo Zapata, al Sargento Estermeier y al Teniente Guzmán. El mismo día, horas más tarde fue trasladado al recinto de detención del Cerro Chena específicamente a los galpones de la antigua escuela de Tejas de Chena.
El día 30 de septiembre en la noche fue subido junto a otros detenidos a un camión y tras dar varias vueltas en el vehículo fueron llevados a "la casa de techo rojo" donde se hacían ejercicios de tiro, ubicada en el interior del recinto militar de Cerro Chena. Allí permaneció hasta el 3 de octubre de 1973. Ante el Tribunal dio cuenta de su encuentro con su padre durante su permanencia en Chena; "El día 31 de septiembre le pedí permiso al Sargento Estermeier para ver a mi padre Roberto Segundo Avila Márquez y éste me autorizó. El se encontraba tendido en el suelo y al acercarme le pregunté cómo se sentía. Mi padre me respondió que necesitaba orinar y nuevamente pedí autorización para acompañarlo, me la dieron y un conscripto me acompañó. En ese momento estuve con muchos de los ferroviarios que fueron fusilados posteriormente. Entre ellos, Conejo González, Ariel Monsalves, Pedro Oyarzún Vivanco Silva y Chamorro. Ahí vi también a mi hermano David Avila Alarcón. A él lo vi muy maltratado. A mi padre también, estaba muy mal y al orinar me di cuenta que orinó sangre y tenía además uno de los pómulos abiertos. Mi padre me contó que buscaban armas y que lo involucraban en mantención de armas ocultas y de tener una Escuela de Guerrillas en la casa. Mi padre también era comunista, pero sólo se hizo militante cuando yo salí de Regidor; él se dedicaba más a sus actividades de ayudante de una Iglesia Evangélica Bautista. Nunca tuvo escuela de guerrilla ni armas en su casa; eso me consta porque yo iba a verlo muy a menudo. Lo que ocurría es que se hacían reuniones de base del partido y además él era encargado de la JAP"...
En la oportunidad Roberto Segundo informó a su hijo haber sido detenido en el mismo operativo con otras cinco personas, entre ellas Mauricio Carmelo Cea Iturrieta.
Fernando Avila fue notificado el día 2 de octubre que sería trasladado al Estadio Nacional cosa que se hizo efectiva al día siguiente. Este día pudo despedirse de su padre; "antes que me llevaran pido autorización para ver a mi padre al Cabo Alarcón. Me la dieron y con otros compañeros le hicimos una cama con paja a mi padre. Lo vi muy mal y logró hablarme para decirme que nos preocupáramos de mi madre y de nuestra hermana menor, me pidió que tuviera coraje y que me cuidara. Le di un beso en la frente y le alcancé a contar que me iba al Estadio Nacional. Fue la última vez que lo vi vivo".
Mauricio Cea Iturrieta, al igual que Iselcio González Sandoval y Roberto Avila Márquez pudieron ser enterrados en forma definitiva recién en diciembre de 1991.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
El 10 de agosto de 1990, la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago, denunció ante el Juzgado de Letras Maipo/Buin la existencia de al menos 4 cadáveres sepultados en forma irregular en el Cementerio de Huelquén y que corresponderían a personas cuya identidad se desconocía y que habían sido objeto de secuestro y homicidio. Bajo el rol N°39404 1 se dio curso a la investigación.
El 13 de agosto de 1990 el mismo organismo de Derechos Humanos solicitó a la Corte de Apelaciones de San Miguel la designación de un Ministro en Visita, a fin de que se avocara a la investigación de la suerte corrida por 50 detenidos en la localidad de Paine y que hasta la fecha permanecen desaparecidos, como asimismo al conocimiento de los procedimientos irregulares en que se dio muerte a 20 campesinos por parte de sus aprehensores, tras haber sido víctimas de arrestos ilegales y de las cuales en una mayoría los restos nunca fueron entregados a sus familiares, ignorándose hasta hoy el lugar de su inhumación. La petición de Ministro en Visita entregaba además información acerca de al menos 3 lugares en los cuales se habrían efectuado inhumaciones en el año 1973, acompañándose antecedentes que permitían afirmar que se trataba de personas detenidas desaparecidas. En la oportunidad se sostuvo la connotación de alarma pública que revestían en sí los hallazgos de osamentas y se hizo referencia a lo que en fechas anteriores había acontecido con los hallazgos de Pisagua, Iquique y Chihuío, Valdivia.
Con fecha 16 de agosto de 1990 la Corte de Apelaciones de San Miguel acordó designar Ministro en Visita Extraordinario, recayendo tal designación en Don Germán Hermosilla. A la Visita se le asignó el rol N°2 90?E y a éste fue acumulada la reciente denuncia rol 39404 1.
Durante los días 23, 24 y 25 de agosto de 1990 se trabajó en la exhumación de dos tumbas ubicadas en el Patio N°3 del Cementerio de Huelquén.
Con el objeto de realizar una exhumación provocando el mínimo daño en las osamentas, el Tribunal designó un equipo de peritos que junto al equipo del Instituto Médico Legal trabajaron en la exhumación. Cabe hacer presente que tal como se expresara en la presentación judicial, en una misma fosa se encontraron envueltos en un solo saco los cadáveres de 3 personas. En una segunda fosa se obtuvo ropas que correspondían a la cuarta víctima, no así sus restos.
Durante los meses de agosto y septiembre concurrieron al Tribunal más de 10 testigos que no tan sólo habían visto los cadáveres a la orilla del camino que une Paine, Huelquén, sino que también habían participaron en la sepultación. Héctor Pozo Calderón dio cuenta de los hechos al Tribunal con estas palabras.
"En la primera semana de octubre de 1973 el padre Miguel Urrutia nos pidió que enterráramos a tres personas que se encontraban muertas, dos de ellas en el Asentamiento 24 de Abril, junto al camino, debajo de un eucaliptus y uno de estos dos estaba dentro de un canal; el tercero estaba en el cruce del camino de Paine con Huelquén. Los tres eran de sexo masculino, y los tres presentaban impactos de bala.
El más joven de ellos me impresionó mucho porque tenía una entrada de bala en la nuca y el proyectil le había volado la frente, tenía la vista vendada y las manos amarradas a la espalda con alambre. Vestía muy bien, llevaba camisa blanca, sweater azul marino o plomo, pantalón azul no muy oscuro y zapatos negros; portaba un padrón de bicicleta con un nombre que no recuerdo y no podría asegurar si lo enterramos con él o si alguien lo sacó antes. Este era el cuerpo que estaba en el camino de Paine a Huelquén cerca del cruce.
Respecto de los otros dos, uno de ellos también era joven, no muy bien vestido, era gordo y medía como 1.80 metros. Tenía impactos de bala con entrada por un costado y salida por el otro, le calculo unos 45 años; andaba vestido de sport, tez blanca tipo rosado, pelo castaño y llevaba un chaquetón tipo castilla y pantalón oscuro, sus ropas estaban embarradas. El cuerpo de esta persona fue uno de los dos encontrados en el Asentamiento 24 de Abril.
El tercero encontrado cerca del interior, estaba en un canal, era delgado, aproximadamente unos 37 años, me parece que tenía ropa oscura, una camisa azul y unos mamelucos sueltos, todo muy embarrado.
Registramos la ropa de los tres buscandosu identificación, y hablamos en plural porque nos juntamos unas diez personas para proceder a enterrarlos; nadie los conocía; los pusimos dentro de unos sacos de trigo, hechos de cáñamo, abriéndolos por los costados y los envolvimos. Los pusimos en un coloso arrastrado por un tractor, manejado por un señor Tamayo, y nos dirigimos al Cementerio "La Rana" de Huelquén para sepultarlos. Aprovechamos una sepultura que ya estaba hecha en la parte alta bajo unos espinos. Emparejamos la fosa a un metro diez de profundidad y los pusimos a los tres juntos. Esto fue como a las 4:00 de la tarde, un día de semana. Nos demoramos alrededor de una hora. Le colocamos una cruz que encontramos botada.
Antes de firmar, quiero agregar que posteriormente, alrededor de dos semanas después que enterramos a estas tres personas, fue encontrado otro cuerpo de una persona que apareció muerta en un canal y que supe habían enterrado en el mismo Cementerio de "La Rana" en una sepultura ubicada más abajo, pero no sé el lugar exacto".
El 3 de octubre de 1990 concurrió a declarar ante el Tribunal Ana Sara de las Mercedes Durán Aravena, que se había desempeñado como secretaria de la Oficina Parroquial de Huelquén y que entre sus funciones le correspondía en esa época llevar los registros de nombres de las personas que iban a ser sepultadas, para lo cual exigía un pase de sepultación del Registro Civil. En parte de su declaración afirmó..." sin embargo se efectuaron algunos entierros sin este pase de sepultación sólo con la autorización verbal del padre Urrutia y porque yo se lo pedí a requerimiento de Don Armando González, que era como el contador de todos los asentados. Yo sé solamente de tres personas sepultadas de esta manera.." refiriéndose a la cuarta persona agregó "...pero cabe la posibilidad de que lo enterraran sin que yo lo supiera por orden verbal directa del padre Urrutia al sepulturero o por cuenta de éste se podrían haber enterrado".
Con fecha 29 de octubre de 1990 el director del Servicio Médico Legal hizo llegar al Tribunal informe de protocolos N°s 2.957? 2958 y 2959 pertenecientes a exhumación de una de las tumbas del Cementerio de Huelquén. En sus conclusiones estableció que las datas de muerte correspondían a más de 14 años. Los tres cuerpos correspondían al sexo masculino. Las causas de muerte eran traumatismo causados por proyectil y se acompañó al informe un proyectil encontrado entre las osamentas y residuos de deflagración de pólvora encontrado en las ropas.
Con fecha 28 de noviembre de 1990 el Ministro en Visita remitió el proyectil encontrado a Investigaciones a fin de que le fuera practicada una pericia tendiente a determinar el arma con que fue disparado, indicando su naturaleza, su calibre exacto y demás antecedentes pertinentes, fecha probable que fue disparado y las personas o servicios que usaron ese tipo de arma durante los 4 últimos meses de 1973.
El 17 de enero de 1991 el Laboratorio de Criminalística, sección balística de la Policía de Investigaciones, informó al respecto al Tribunal; que no era posible determinar el tipo de arma con que fue disparado, el calibre exacto y fecha probable de disparo, agregando respecto de la naturaleza del proyectil "dado que se pudo determinar la presencia de cobre, podría corresponder lo remitido a un proyectil encamisado, de ser así, estos fueron diseñados para ser disparados por armas de fuego automáticas o semi automáticas" y respecto a personas o servicios que utilizaban el tipo de armas agregaba "si la especie remitida correspondiera a un proyectil encamisado, todas las instituciones armadas del país poseen armas automáticas o semi automáticas, que disparan este tipo de proyectil, como asimismo cualquier persona que tiene acceso a este último tipo de arma de fuego".
Con fecha 7 de agosto de 1991 la Vicaría de la Solidaridad, en escrito de Téngase Presente, a la causa 2?90?E expuso al Ministro en Visita que "luego de un trabajo de exploración de nuevos antecedentes respecto de personas desaparecidas en la zona de San Bernardo y Fundo Rinconada de Chena, y previo análisis de sus respectivas fichas antropomórficas, las que han sido comparadas con los datos provenientes del informe del Instituto Médico Legal sobre los restos humanos encontrados en el Cementerio La Rana, de Huelquén, podemos señalar que US. que se ha producido una aproximación importante respecto a la probable identidad de estas osamentas". A continuación entregaba los antecedentes de los detenidos desaparecidos Iselcio Enrique González Sandoval, Roberto Segundo Avila Márquez y Mauricio Cea Iturrieta.
En la oportunidad se le hizo entrega al Tribunal de las fichas antropomórficas correspondientes a estos 3 casos y declaraciones juradas de familiares directos de estas 3 víctimas en las cuales daban cuenta de las circunstancias del desaparecimiento. Por su parte Fernando Avila Alarcón concurrió al Tribunal como testigo directo de la permanencia de estas 3 personas, entre ellas su padre, en el campo de detenidos del Cerro Chena.
Los antecedentes fueron remitidos al Instituto Médico Legal a fin de realizar un trabajo de confrontación de pericias. Con fecha 19 de noviembre de 1991. el Servicio Médico Legal informó al Tribunal que el equipo encargado de periciar restos oseos humanos exhumados en el Cementerio de Huelquén y remitidos a ese Servicio el 25 de agosto de 1990, logró la identificación de los restos descritos en los protocolos N°s.2957 como correspondiente a Iselcio Enrique González Sandoval, protocolo N°2958 como correspondiente a Mauricio Carmelo Cea Iturrieta y protocolo N°2959 como correspondiente a Roberto Segundo Avila Márquez.
El 21 de noviembre de 1991 el Tribunal se constituyó en el Servicio Médico Legal al igual que familiares de las víctimas. A estas últimas se les exhibieron los restos exhumados aceptando el informe de los peritos y dando así por reconocidos a sus deudos.
Las osamentas quedaron a disposición de las familias para su sepultación. Por su parte el Ministro en Visita ordenó la inscripción de sus fallecimientos en el Registro Civil de Independencia.
Con fecha 31 de diciembre de 1991 quedó interpuesta una querella criminal por el delito de secuestro con resultado de muerte de Mauricio Carmelo Cea Iturrieta e Iselcio Enrique González Sandoval, en el 2do. Juzgado del Crimen de San Bernardo, en contra de todos aquellos que resulten responsables ya sea en calidad de autores, cómplices o encubridores. Esta causa ingresó con el Rol N°30517 5, a fin de 1992 se encontraba en estado de sumario.

Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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