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TOMAS ORLANDO CABELLO CABELLO


Rut : 193.670, Iquique
F.Nacim. : 07 03 29, 44 años a la fecha de desaparición
Domicilio : Thompson 1444, Iquique
E.Civil : Casado
Actividad : Comerciante
C.Repres. : Sin militancia política
F.Detenc. : 1° de noviembre de 1973


Tomás Orlando Cabello Cabello, comerciante, casado, sin militancia política, fue detenido el 1° de noviembre de 1973, en horas de la noche, en su domicilio de la ciudad de Iquique, junto a su conviviente Olga del Carmen Alarcón Vásquez, por carabineros. Aunque ella, al parecer, no reconoció a los aprehensores, en julio de 1990 el ex cabo de Carabineros Blas Daniel Barraza Quinteros, en declaraciones hechas al Ministro en Visita Hernán Sánchez Marré, se refirió la detención de la pareja. Al mencionar sus actuaciones a partir del 11 de septiembre de 1973, Blas Barraza manifestó recordar la detención de dos personas en un domicilio de la calle Thompson de Iquique, a las que le encontraron cocaína. Junto a Barraza -según su propio testimonio- actuaron el Teniente de Carabineros José Antonio Muñoz Muñoz y los cabos René Egidio Valdivia Castro y Froilán Moncada.
Tomás Orlando Cabello y Olga del Carmen Alarcón fueron llevados hasta la 1ra. Comisaría de Carabineros de Iquique. Estuvieron juntos toda la noche y, al día siguiente, ella quedó en libertad. Dos días después el afectado fue trasladado hasta el Regimiento de Telecomunicaciones de la misma ciudad y desde allí, en fecha no precisada (tal vez el 18 de diciembre de 1973) se le llevó rumbo a Pisagua.
Aproximadamente un mes más tarde, se informaría de su libertad. Olga del Carmen Alarcón Vásquez leyó, el 31 de enero de 1974, en el diario "La Estrella", que Tomás Orlando Cabello había quedado libre por orden del Jefe de la Zona en Estado de Sitio, General de Brigada Carlos Forestier Haensgen.
Recluido y hacinado en una de las celdas de incomunicación del primer piso, Tomás Orlando Cabello integró el grupo de detenidos acusados de tráfico de drogas. En Pisagua fue duramente tratado especialmente, según lo manifestaron testigos, por el Teniente de Ejército Conrado García. Este, en una oportunidad lo obligó a hacer sapitos y flexiones delante de toda la población penal mientras disparaba por sobre su cabeza y lo obligaba, a gritos, a esquivar las balas.
También, y de acuerdo a testimonios prestados ante el Ministro en Visita, Tomás Orlando Cabello habría sido ejecutado, a mediados de enero de 1974. Los fusilamientos ?testimoniados a través de innumerables declaraciones, incluso de personas que integraron los pelotones de fusileros? se realizaban en las afueras del Cementerio de Pisagua, con la presencia del Comandante del Campamento, Teniente Coronel Ramón Caupolicán Larraín Larraín. Los fusileros recibían órdenes directas de Larraín de disparar al corazón y recuperar, después, las vainillas. Todos los participantes en estos hechos, dijeron haber visto la fosa, haber ensacado cuerpos y haberlos lanzado a la excavación en donde eran acomodados por conscriptos.
Fue en esa fosa donde se encontraron los restos de Tomás Orlando Cabello, ensacado y presentando el impacto de proyectiles. A juzgar por lo dicho ante el Ministro en Visita Hernán Sánchez, el afectado permaneció en el penal de Pisagua hasta mitades de enero de 1974. En esa fecha hubo prisioneros que fueron testigos directos del momento en que militares avisaron a Cabello que ordenara sus cosas porque se iba en libertad. Sin embargo, en esa misma época, otros testigos lo vieron, junto a aquellos que eran acusados de tráfico de estupefacientes ?arriba de un camión militar, vendado y con un círculo rojo en el pecho. El camión , y un jeep en el que iban militares, se dirigía hacia el cementerio de Pisagua. Alrededor del 20 de enero de 1974, el Mayor Enrique Cid Coubles le mostraría al abogado Hugo Onetto varios decretos de libertad firmados por el General de Brigada Carlos Forestier. Entre estos decretos estaba el de Tomás Orlando Cabello y los de Hugo Martínez Guillén, Luis Aníbal Manríquez Wilden, Juan Mamani García y el de Juan Rojas Osega (todos ellos desaparecidos del Campamento de Pisagua en enero de 1974 y todos ellos encontrados en la fosa común).
Los restos de Tomás Orlando Cabello Cabello fueron entregados a sus familiares en junio de 1990, quienes le dieron sepultura definitiva.

GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
Cuando el afectado se encontraba aún detenido en el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, se presentó por él y otras personas un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de esa ciudad, el 5 de noviembre de 1973. Este fue rolado con el N°109.868.
En la presentación se señalaba que Tomás Orlando Cabello había sido detenido sin orden de Tribunal competente y, lo que era aún más grave, aún no era puesto a disposición de los tribunales correspondientes.
La Corte pidió entonces la información respectiva a la Prefectura de Carabineros de Tarapacá. El Comisario, Mayor Enzo Meniconi Lorca, expuso que los detenidos habían sido puestos a disposición del VI Juzgado Militar con fecha 3 de noviembre por elaboración de estupefacientes y complicidad en el tráfico de armas. Los acusados se encontrados en ese momento recluidos en el Regimiento de Telecomunicaciones.
Sin mayores trámites, el 6 de noviembre el recurso fue rechazado porque "la detención aparece efectuada por autoridad con facultad para hacerlo".
La familia no realizó otras gestiones, hasta el 15 de junio de 1990, fecha en que presentó una querella ante el Ministro en Visita Hernán Sánchez Marré por Inhumación Ilegal de Tomás Orlando Cabello Cabello.
El 31 de mayo de 1990, se presentó una denuncia por Inhumación Ilegal en el Juzgado de Pozo Almonte. En ella se señalaba que en la localidad de Pisagua, en un lugar cercano al cementerio, pero fuera del mismo, se había practicado la sepultación de aproximadamente 11 cuerpos, al margen de la legalidad vigente.
El juez Nelson Muñoz Morales acogió la denuncia rolándola con el N°3805 e iniciando las excavaciones el 1° de junio de 1990. El resultado de éstas fue el hallazgo de 20 cuerpos, entre ellos el de Tomás Orlando Cabello, todos bien conservados, envueltos en dos sacos de arpillera cosidos con cáñamo a la altura de la cintura, casi todos presentando impactos de bala y todos muertos o desaparecidos con posterioridad al 11 de septiembre de 1973.
Cinco días más tarde -el 6 de junio de 1990- la Corte Suprema nombró a Hernán Sánchez Marré como Ministro en Visita para que continuara investigando los hechos. Antes de que la causa pasara a la Justicia Militar y terminara siendo cerrada y sobreseída, el Ministro logró ir estableciendo lo ocurrido en Pisagua. Los Consejos de Guerra; los fusilamientos; la ley de fuga; los interrogatorios, amenazas y torturas; el hacinamiento y temores de los detenidos; las libertades falsas; los shows montados por los mismos presos para el Comandante Larraín y su equipo; las inhumaciones realizadas en la fosa ubicada fuera del cementerio; los cuerpos de ejecutados que hasta hoy no han sido encontrados. La realidad del campo de prisioneros de Pisagua surgía ante el Ministro Sánchez Marré.
Sin embargo, no fue posible avanzar más allá en lo sucedido con Tomás Orlando Cabello. El 31 de junio del mismo año, el Mayor General Luis Patricio Serre Ochsenius, juez del VI Juzgado Militar de Arica solicitó la incompetencia del Ministro en Visita porque habría personal militar aparentemente involucrado en los hechos.
El 8 de agosto de 1990, Sánchez Marré no dio lugar a la petición, elevando antecedentes a la Corte Suprema para que dirimiera la contienda de competencia que así quedaba planteada. El 15 de noviembre, el máximo Tribunal resolvió en favor de la Justicia Militar, radicando la causa en la Fiscalía de Iquique, la que la roló con el N°321 90.
A partir de entonces la investigación sufrió un abrupto corte. No se realizaron nuevas diligencias y no se dio lugar a aquellas solicitadas por los abogados de los querellantes.
Sin embargo, el 5 de febrero de 1991 el ex, Fiscal de Pisagua, Mario Sergio Acuña Riquelme acudió, en calidad de testigo, a la Fiscalía de Iquique. En esta oportunidad pidió el Tribunal Militar que aplicara el D.L.2.191 de abril de 1978 que amnistiaba casi todos los delitos que se habían cometido entre el 11 de septiembre de 1973 y abril de 1978.
Ese mismo día el Fiscal Militar Juan Romo Aravena dispuso el cierre del sumario y, el 26 de febrero, sobreseyó total y definitivamente la causa por aplicación del Decreto Ley 2.191. El fallo fue apelado y la Corte Marcial confirmó lo resuelto por el Fiscal Romo.
En la actualidad (diciembre 1992) los antecedentes se encuentran en la Corte Suprema en espera de que resulta sobre una nueva apelación presentada por los abogados de las víctimas.

 


 

23 de Julio 2004 La Nacion

Jueza procesa a edecán de Cámara de Diputados

La mesa directiva de la Cámara de Diputados pidió la renuncia al edecán, coronel (R) Jaime Krauss Rusque, y éste aceptó irse. La renuncia le fue demandada sólo horas después de que la ministra de fuero Carmen Garay lo procesó y ordenó su arresto como autor material de siete homicidios ocurridos en el campo de prisioneros de Pisagua, mientras Krauss cumplió en 1974 funciones como capitán a cargo de la Compañía de Vigilantes de los detenidos.

La información de la renuncia pedida al edecán, quien es hermano del actual embajador de Chile en Madrid Enrique Krauss, fue entregada ayer pasadas las 18:30 horas en el Palacio Ariztía en Santiago por el presidente de la Cámara de Diputados Pablo Lorenzini (DC).

Este expresó que la mesa de la Cámara acordó pedirle la renuncia porque, al haber sido procesado, cayó en la “inhabilidad sobreviniente” que señala el estatuto del personal de la institución en su artículo Nº23 letra c), que establece que “la persona que desempeñe labores funcionarias no podrá estar procesada ni condenada”.

El edecán se había declarado “inocente” en sus declaraciones en el proceso de Pisagua, y así también lo manifestó a La Nación Domingo que en su edición del domingo pasado publicó la crónica “El fantasma del edecán”.

El encausamiento del coronel (R) Krauss fue solicitado por el abogado querellante en la causa Pisagua Adil Brkovic. Este dijo ayer que “estamos muy conformes con esta resolución porque la verdad es que en el proceso existen suficientes antecedentes para acreditar la participación del señor Krauss en los homicidios de siete prisioneros”.

El abogado dijo que si bien a Krauss “no se le acusa de disparar él mismo contra los prisioneros, hay quienes lo sindican como quien impartió las órdenes como el segundo comandante del campo de prisioneros de Pisagua. Esta investigación ha tomado ya seis años y los hechos se encuentran totalmente acreditados”, dijo Brkovic.

Los hechos

El ahora ex edecán de la Cámara será notificado hoy a primera hora en el Palacio de Tribunales en Santiago, y luego será trasladado en calidad de detenido al Batallón de Policía Militar ubicado al interior del Comando de Telecomunicaciones del Ejército en la comuna de Peñalolén.

La ministra Garay sostuvo en su resolución que los siete homicidios ocurridos entre el 18 de enero de 1974 y el 30 de enero de ese año, sucedieron en Pisagua mientras el “capitán Jaime Krauss Rusque se encontraba a cargo de los efectivos militares que tenían por misión custodiar a los prisioneros políticos del Campamento de Pisagua, unidad militar que en definitiva dependía del comandante en jefe de la VI División del Ejército (en Iquique), general Carlos Forestier Haensgen”.

El coronel (R) Krauss reconoció en el proceso que efectivamente estos siete homicidios ocurrieron mientras cumplió funciones en Pisagua entre el 14 de enero de 1974 y al menos, según él, el 30 de enero de ese mes. Pero negó que ordenara las ejecuciones y también negó que su función fue la de comandante de la Compañía de Vigilantes de los prisioneros.

Dijo que su tarea fue “administrativa” inventariando y almacenando “serruchos, martillos, palas, estufas, queso, jamón y azúcar”, provenientes de una ayuda de la Cruz Roja para los prisioneros.

No obstante, según el abogado Brkovic la jueza “no le creyó” ese argumento, puesto que “no encaja” con lo realmente sucedido.

En Pisagua operó entre septiembre de 1973 y julio de 1974, como un reloj, un calendario rotativo de personal de oficiales que integraron la Compañía de Vigilantes de prisioneros, cada vez al mando de un oficial con el grado de capitán.

 A su vez este tenía bajo su mando a cuatro o cinco tenientes y subtenientes. La compañía era la responsable de lo que ocurriera con los prisioneros, y fueron sus integrantes los que siempre participaron en las ejecuciones extrajudiciales, como está establecido en la investigación. Por estas mismas funciones han sido encausados por otros homicidios otros oficiales (R) que a la fecha de sus funciones en Pisagua, de acuerdo al calendario de turnos, tenían también los grados de capitán y tenientes o subtenientes. 

El primero en afirmar que Krauss ordenó ejecutar prisioneros en Pisagua fue el mayor (R) Carlos Herrera Jiménez, quien cumple presidio perpetuo en la cárcel de Punta Peuco. Herrera admitió que Krauss le ordenó matar al prisionero Nelson Márquez Agurto, una de las siete víctimas del auto de procesamiento, porque éste había intentado fugarse para intentar evitar que lo siguieran torturando.

Krauss lo niega, pero careados ambos, Herrera mantuvo sus dichos.

El coronel (R) Krauss también fue encausado por los homicidios de Luis Manríquez, Nicolás Chánez, Tomás Cabello, Juan Rojas, Hugo Martínez y Juan Mamani. Todos ellos fueron declarados “dejados en libertad” por el general Forestier, sin embargo sus cadáveres aparecieron, junto al de Márquez, en la fosa clandestina descubierta en Pisagua en junio de 1990 con 19 cuerpos.

Los otros procesados

Por los siete homicidios también fueron procesados el general (R) Carlos Forestier, como autor intelectual; el mayor (R) Carlos Herrera Jiménez, como autor material; el coronel (R) Bernardo Martínez Téllez, como encubridor; y al suboficial (R) de Carabineros Manuel Vega Collao, también como autor material. Vega integró el pelotón de fusilamiento de los seis prisioneros ejecutados a fines de enero de 1974.

En contra de los argumentos de inocencia del coronel (R) Krauss respecto a que cumplió sólo funciones administrativas, están las declaraciones de algunos ex prisioneros, quienes afirman, coincidentemente, que el entonces capitán Krauss ingresó a la cárcel la noche del intento de fuga de Márquez, amenazando que si éste no aparecía en media hora se iban a matar prisioneros.

Uno de ellos, Luis González Vivas, dijo que “cuando matan a Márquez estaba el mayor Krauss, a quien yo le había hecho un mueble. Y él advirtió que si no aparecía Márquez hasta las cuatro de la mañana, iban a sacar prisioneros de las celdas para ser fusilados”. Lo mismo afirmó Freddy Alonso. Ambas versiones contradicen las tareas “administrativas” del entonces capitán Krauss.

 13 de Septiembre 2005 El Mostrador
Juez sobresee a ex edecán de la Cámara en caso Pisagua
El ministro en visita Joaquín Billard sobreseyó por "falta de méritos" al coronel (R) Jaime Krauss Rusque, ex edecán de la Cámara de Diputados y hermano del actual embajador de Chile en España, Enrique Krauss.
El ex uniformado se encontraba procesado desde julio del año pasado como autor material del homicidio de siete presos políticos en la zona de Pisagua, Primera Región, en 1974.
La decisión de la jueza Carmen Garay -que entonces tramitaba la causa- obligó a Krauss Rusque a dejar su puesto como edecán de la cámara baja, labor que había desempeñado a partir de 1990.
Esto, porque el Estatuto del Personal de la Cámara de Diputado, era el que establecía que ningún funcionario que sea condenado o procesado por los tribunales de justicia podía permanecer en su cargo
"Como todo militar, me sometí a las reglas del juego y colaboré con la justicia, pero la presunción de inocencia no operó en mí. Ese derecho, que debe regir en Chile desde el Presidente de la República para abajo, me fue denegado", dijo el otrora edecán al diario La Segunda.
Krauss Rusque destacó los testimonios de “una decena” de detenidos que atestiguó a su favor en el transcurso del proceso. “Que a uno lo defiendan militares, es natural. Pero es verdaderamente reconfortante que lo hagan quienes han estado en la vereda de enfrente”, puntualizó el ex uniformado.
El ex uniformado estaba imputado por los asesinatos de Nelson Márquez Agurto, Luis Manríquez Wilden, Juan Rojas Osega, Hugo Martínez Guillén, Tomás Cabello Cabello, Juan Mamani García y Nicolás Chánes Chánes.
Por dichos casos también fueron procesados el general (R) Carlos Forestier, el fallecido suegro del actual jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, y al mayor (R) Carlos Herrera Jiménez y Bernardo Martínez Téllez. Estos últimos no fueron favorecidos con la resolución conocida este martes.

 

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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