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CECILIA GABRIELA CASTRO SALVADORES

 

(Cecilia y Cecilia con Juan Carlos el dia de su matrimonio)

Detenida-desaparecida : 17 de noviembre de 1974
Edad a la fecha de la detención : 24 años
Cédula de Identidad : 6.287.541 de Santiago
Estado civil : casada
Profesión u oficio : Estudiante de Derecho

Cecilia Gabriela Castro Salvadores nació en Santiago de Chile, el 2 de julio de 1951, hija de Angel Castro Cid y Edita Salvadores de Castro. Hizo sus primeros estudios en un pequeño colegio particular cercano a su casa y después ingresó a cuarta preparatoria, al liceo de Niñas Nº 1, el cual no abandonó hasta egresar de humanidades. Desde su primera infancia fue amistosa y aficionada a llevar a sus amigas al hogar paterno. Siempre fue una excelente alumna, además de tener virtudes musicales y grandes aptitudes para el deporte. Pese a ser baja de estatura llegó a ser seleccionada chilena en vóleibol. Ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, en la cual ya se manifestó abiertamente su compromiso social, adquirido desde su infancia, pues creció en un hogar en que la política tuvo un lugar preponderante. (Su abuela materna fue la primera mujer que firmó los registros del Partido Radical y su abuelo materno fue fundador del Partido Socialista). En su militancia en el MIR, conoció a Juan Carlos Rodríguez Araya, con quien contrajo matrimonio el 25 de febrero de 1972. El 29 de enero de 1973 nació su hija, Paula Valentina. Al ser detenida por la DINA, el 17 de noviembre de 1974, junto a su marido, cursaba cuarto año de Derecho. Sus padres fueron testigos personales de la detención de ambos, la que se produjo, a las 3 de la madrugada, en su departamento de calle Cano y Aponte 1040, por un grupo dirigido por Osvaldo Romo Mena. De todos estos hechos hay pruebas suficientes en el proceso por "presunta desgracia", rol Nº 90.955, del Sexto Juzgado del Crimen de Santiago, en el que rolan los testimonios de sus padres, de su compañero en la escuela de derecho, Alvaro Varela y de su cuñada Cecilia Rodríguez Araya, quien permanece más de quince días detenida con ella, primero enel recinto de José Domingo Cañas pasado Infante y, en seguida, en Villa Grimaldi. Las gestiones de búsqueda se iniciaron de inmediato. Su padre y hermanos (ambos abogados) presentaron recursos de amparo que no tuvieron mayor exito, dado el servilismo con que ha actuado, frente a la tiranía, el Poder Judicial. No obstante, en el tercer recurso de amparo, que fue alegado en apelación ante la Corte Suprema por el hermano de Cecilia, se obtuvo que ese tribunal ordenara al juez de la causa por presunta desgracia, la realización de diversas diligencias (entre ellas la aprehensión de Osvaldo Romo), las cuales, por cierto, no tuvieron resultados. Por su parte, el suegro de Cecilia, Renato Rodríguez, quien era a la sazón funcionario del BID, vino a Chile y sostuvo diversas entrevistas con funcionarios de alto nivel en el régimen. Consiguió la liberación de su hija Cecilia Rodríguez y la declraración formal del jefe de seguridad del Ministerio del Interior (un comandante de la FACH, de apellido Di Nocera) en el sentido de que su hijo y su nuera estaban detenidos y muy pronto pasarían a libre plática. Por cierto, esta promesa no se cumplió nunca. En abril de 1975, ante diversas gestiones realizadas a través de las Embajadas de Alemania y de Colombia y de cartas personales enviadas por el padre de Juan Carlos y el padre de Cecilia, se obtuvieron del régimen cuatro respuestas diversas y contradictorias entre sí. El Ministerio de Relaciones Exteriores, en forma casi simultánea, contestó a la Embajada de Alemania que Juan Carlos y Cecilia estaban detenidos en Tres Alamos y a la de Colombia, que no estaban detenidos ni existía orden alguna en su contra. Por su parte, el general Pinochet respondió al padre de Juan Carlos, que no había nada en contra de su hijo, pero que se suponía que éste habría sacado del país a su mujer, quien era militante de un movimiento subersivo. Por su parte, el general Benavides, Ministro del Interior, respondió al padre de Cecilia que no había orden de aprehensión en contra de ninguno de ellos, pero que se suponía que habían abandonado el país. En julio del mismo año, Cecilia apareció en la famosa lista de los ciento diecinueve, no así su marido. La madre de Cecilia comenzó, desde el momento de la detención de ésta, sus contactos con el Comité Pro Paz y con su sucesora, la Vicaría de la Solidaridad. Desde entonces pertenece a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Estima que las actuaciones de la Agrupación han sido persistentes y de gran valentía. Para ambos padres de Cecilia el actual régimen es absolutamente ilegítimo, constituye la peor de las tiranías y representa la negación de todas las libertades y de todos los derechos humanos.

 


Esta pagina fue modificada el 17/07/2010

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