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Isla Quiriquina

VIII Región

 

      

           

 La Isla Quiriquina, ubicada en la entrada de la bahía de Concepción, 11 Km al norte de Talcahuano, fue utilizada como campo de concentración y tortura para prisioneros políticos de Concepción y de la región del Bio-Bio. Este campo de detención estuvo activo del 11 de Septiembre 1973 hasta Abril del 1975. De acuerdo con testimonios de sobrevivientes y informes de la Cruz Roja, se calcula que mas de 1000 personas pasaron por este campo de concentración, incluyendo personas como  Pedro Hidalgo (Ministro de Agricultura de la Unidad Popular), Fernando Álvarez Castillo (Intendente de Concepción), Santiago Bell (Intendente de Ňuble), el Alcalde de Lota, Danilo González y los dirigentes mineros Isidoro Castillo, Bernabé Cabrera, Vladimir Araneda,  al igual que muchos dirigentes políticos, sociales y gremiales de la región. De acuerdo con el informe de la Cruz Roja Internacional a comienzo de Octubre de 1973 había 552 detenidos, incluyendo 33 mujeres y 19 extranjeros: 8 brasileños, 4 uruguayos, 3 bolivianos, 2 venezolanos, 1 panameño y 1 polaco. 

             Los hombres estaban recluidos en el Gimnasio de la Escuela de Grumetes, de 50x25 metros, rodeado por alambres de púas y custodiado por guardias armados ubicados en 3 torres de vigilancia.  Las mujeres, entre ellas Mireya García (actual Secretaria de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos), estaban en una habitación de 30x15 metros, ubicada en un pabellón de la Escuela de Grumete. Un tercer grupo de presos políticos, que incluía hombres y mujeres, eran mantenidos incomunicados en un lugar indeterminado de la Isla.  A fines de 1973 se comenzó la reconstrucción del antiguo Fuerte Rondizzoni con el objetivo de convertirlo en prisión para los presos políticos. Ubicado dentro de la misma Isla el Fuerte Rondizzoni había sido anteriormente utilizado con centro disciplinario para los mismos marinos que cometían delitos militares.  En Diciembre de 1973 fue trasladado a otros centros de detención un numeroso grupo de presos. En de Marzo de 1974 los restantes presos políticos, alrededor de 200, fueron trasladados al  Fuerte Rondizzoni, Los presos políticos en la Isla Quiriquina sufrieron humillaciones diarias, hambre, frío, maltratos, vejaciones, tortura y muerte.  De aquí fueron sacados el Alcalde de Lota, Danilo González y los dirigentes mineros Isidoro Castillo, Bernabé Cabrera, Vladimir Araneda para ser mas tardes asesinados por orden de la Junta Militar después de un supuesto Consejo de Guerra y por orden directa del Almirante Jorge Paredes Wetzer, quien ordeno llevar a los presos a los terrenos de Ferbio, haciéndoles fusilar el 22 de Octubre de 1973. En el caso de Fernando Álvarez Castillo (Intendente de Concepción), este fue torturado hasta la muerte por efectivos de las Fuerzas Armadas.

             Los antecedentes presentados a la Comisión Valech señalan que a las mujeres prisioneras políticas se las interrogaba desnudas. Durante estos interrogatorios sufrían agresiones y abusos deshonestos. Hubo casos en que este tipo de humillaciones se cometieron en presencia de familiares. Todos los presos, hombres y mujeres, denunciaron que mientras permanecieron en ese lugar fueron sometidos a posiciones forzadas, aplicación de electricidad, al submarino, amarrados y eran sumergido en el mar, en el muelle norte de la isla; durante la noche, desnudos, debían realizar una serie de ejercicios físicos extenuantes, expuestos a la intemperie. Algunas de las torturas se realizaron en el polígono de tiro de la Escuela de Grumetes. El Fuerte Rondizzoni estaba bajo el control del Cuerpo de Infantería de Marina y funcionó desde septiembre de 1973 hasta 1975. De acuerdo a los testimonios recibidos, la mayor cantidad de prisioneros se registró en 1974. En el primer trimestre de 1975 el campo de prisioneros dejó de funcionar y sus ocupantes fueron trasladados a la Cárcel de Concepción o a Tres Álamos. Durante los últimos meses de 1973 y los primeros del año 1974, según los testimonios, los detenidos fueron obligados a reconstruir el recinto, luego llamado Fuerte Rondizzoni. Se trató de un extenso pabellón que comprendía dormitorios, comedores, baños y una enfermería, así como habitaciones para el personal de guardia.

Los presos políticos relataron que en ocasiones fueron conducidos, con una frazada encima de la cabeza, a un calabozo subterráneo, bajo el nivel del mar, oscuro, húmedo y pequeño; desde ese lugar eran llevados a los interrogatorios y las torturas. Los testimonios de los ex prisioneros denunciaron haber sufrido: golpes, vejaciones, aplicación de electricidad, privación de alimento y agua y amenazas. Algunos eran mantenidos desnudos a la intemperie durante la noche.

 

Testimonios:

Un Grumete de esa época que prefiere quedar en el anonimato y testigo presencial de los hechos ha declarado: “...la Escuela de Grumetes ubicada en la Isla Quiriquina se convirtió en un centro de detención y tortura.” “ .....el mismo día 11 de Septiembre de 1973 aproximadamente a las 14 horas llegó la primera barcaza como aproximadamente 200 detenidos. A fines de Noviembre del 73 había a lo menos 1.200 detenidos, entre ellas aprox. 40 mujeres. En ese lugar de tortura, se les fue por aplicación de electricidad el Intendente de Concepción [Fernando Álvarez Castillo], el cuerpo lo llevaron a Concepción y en la prensa se publicó que había muerto en unos de los recintos policiales de Concepción.....”  “Se aplicó en forma sistemáticamente tortura a profesores de la Universidad de Concepción, a ejecutivos de la Usina de Huachipato, trajeron detenidos de Tomé, ya que la Armada estaba a cargo de esta localidad y de Talcahuano. Me consta que a lo menos fueron fusilados 3 personas, hombres jóvenes cuyos cuerpos fueron arrojados al mar. En Noviembre del 73, con un grupo de aprox. 100 detenidos se comenzó la construcción de una cárcel entre las quebradas que se orientan a la Península de Tumbes”...   “A mi que correspondió tomar los datos personales de los detenidos..., posteriormente pasé a integrar las guardias armadas que custodiaban a los presos. Fue una experiencia que no he podido olvidar, tenía 20 años. Dentro de mi inexperiencia y tocado profundamente por el dolor que veía, hubo oportunidades que llevé correspondencia al domicilio de un médico que vivía en el centro de Concepción. Posteriormente supe que se iba a Italia, exiliado. Nunca supe si viajó...”

Uno de los sobrevivientes de este campo de concentración también relata: “Fui enviado a la Base Naval de Talcahuano e incomunicado en el Estadio Francisco Acosta durante algunos días, para ser trasladado posteriormente a la Isla Quiriquina, donde permanecí tres meses, la mayor parte de ellos incomunicado. Se me acusaba de tenencia de armas, de organizar grupos de combate, intentos de voladura de puentes, todo inventado. En la Isla fui sometido a tortura (electricidad, golpes, fusilamiento simulado con la vista vendada). Entre el grupo de torturados en la Isla Quiriquina se encontraba Antonio Leal.

 

[Preso Político detenido en septiembre de 1973] “...nos desnudaron y nos pusieron en una jaula, al mismo estilo como transportan los leones de un circo, pero la diferencia era que la de nosotros estaba rodeada de alambres de púas, estábamos a exhibición [...].

 

[Introducción del libro “Te recordamos, Quiriquina” de Octavio Ehijo M. y Gunter Seelmann.( E. CESOC Ediciones, 2003)]:”Desde el mismo día del golpe militar el 11 de septiembre de 1973, se habilitó en la Isla Quiriquina, ubicada en la Bahía de Concepción, una prisión para detenidos políticos, dirigentes de la Unidad Popular. Para ello se eligió el Gimnasio de la Escuela de Grumetes, quedando los prisioneros, en consecuencia, a cargo de la Armada de Chile. La isla es uno de los lugares de detención menos conocidos establecidos por la Junta Militar…Sin embargo pasaron por la Isla y la IIª Zona Naval más de 1500 personas”.

 

Criminales y Cómplices

Contralmirante Jorge Paredes Wetzer  (Comandante de la 2a Zona Naval); Capitán de Fragata Eduardo Young (Subdirector de la Escuela de Grumetes); Capitán Kohler (Armada); Aníbal Aravena Miranda (Director Escuela de Grumetes Quiriquina); general Washington Carrasco

 

Fuentes de Información: Informe Rettig; Cruz Roja Internacional (CRI); Libro: “Te recordamos, Quiriquina”, “Prisión en Chile”; Informe Valech; Memoriaviva

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El Mostrador

30 de Julio 2003
 

Leal pide incorporar a torturados en propuesta de DDHH
 

El Diputado Antonio Leal, que estuvo a partir de Septiembre del 73 detenido por largo tiempo en la Isla Quiriquina, pidió hoy al
Presidente Ricardo Lagos incorporar a las personas torturadas y a quienes quedaron con secuelas físicas y psicológicas fruto de los
apremios ilegítimos y de largos período de detención.Leal planteó que esta conciente que el tema de las reparaciones no
depende solo de la voluntad política y de la coherente adhesión a la causa de los derechos humanos sino también a problemas de
capacidades financieras del Estado y que por ello la política de reparaciones se debe centrar, no excluyentemente, en los
familiares de los desaparecidos y ejecutados . Sin embargo, dijo el diputado, hay mucha gente que sufrió torturas brutales y que
quedó con profundas secuelas y a ellos el Estado nunca los ha reparado y muchos no han recibido ni atención médica ni
psicológica.

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La Nacion
10 de Octubre 2004
Tortura de Estado

El informe que está pronto a entregar la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, pone al Ejército y especialmente a la Armada en el trance histórico más difícil desde que en marzo de 1991 se conoció el Informe Rettig. El texto es tan duro, no por su lenguaje sino por lo que revela su contenido, que las Fuerzas Armadas, y principalmente estas dos instituciones, no tienen aún muy claro cómo enfrentarán la presión que se les viene encima. El punto que más las inquieta es que el informe estableció que la tortura fue una forma institucional de operar durante la dictadura militar en todo el país, y no fueron actos de individuos que se arrancaron de los mandos. Luego de recibir los testimonios de 35 mil personas, la Comisión estableció que la tortura fue una política de Estado. Enfrentadas a estas dramáticas conclusiones, el conflicto para el Ejército y la Armada es cuál será su respuesta.

Para la Fuerza Aérea y Carabineroslo será en menor grado, por lo que ha sido su pasar en los últimos años respecto de estos asuntos. Las alternativas son escasas. O admiten que así ocurrió y aprovechan la gran oportunidad que tendrán para pedir perdón, o lo niegan, rechazan y
descalifican como lo hicieron con el Informe Rettig. El problema es que hoy el tiempo es distinto al de 1991, con la figura de Augusto Pinochet todavía como comandante en jefe del Ejército, y con el continuador de la implacable línea Merino al mando de la Armada, el almirante Jorge Martínez Busch, actual senador institucional. Pero la preocupación del Ejército y la Armada va más allá. Porque si admiten que efectivamente la tortura fue una política de Estado por lo tanto un método institucional aplicado por las Fuerzas Armadas, apenas medio metro más allá tendrán que reconocer que el exterminio de opositores con más de 3 mil víctimas, también fue una política de Estado. Lo que no aceptaron en la Mesa de Dialogo sobre Derechos Humanos de 2000, donde tuvieron otra valiosa oportunidad de hacerlo para pedir perdón por los crímenes.Marinos sin vacilar
 

El informe en cuestión, que consta de unos ocho capítulos, establece que los detenidos fueron torturados en cada lugar donde permanecieron detenidos, de Arica a Magallanes. La redacción es detallada. Explica y menciona cada lugar de tortura región por región y ciudad por ciudad. Relata los tipos de tormentos aplicados. Y se extiende acerca de los efectos que la tortura dejó en las víctimas, en sus familias y en la sociedad chilena. Como la Comisión no tiene ámbito jurisdiccional, el informe no entrega nombres de los torturadores ni de quienes dieron las órdenes. Que el texto revele una detallada cantidad de cuarteles y recintos en los que se torturó afectará principalmente a la Armada. Porque de todas las ramas uniformadas, ésta es la que, hasta ahora, ha sido menos imputada por delitos cometidos. Si bien la Armada cuenta con una cuota baja de detenidos desaparecidos y ejecutados (en el informe de las Fuerzas Armadas sobre el destino de 200 desaparecidos emitido en enero de 2001 después de la Mesa de Diálogo, a la Armada sólo se le asignaron cuatro casos), la tortura se aplicó en muchos de sus recintos. En verdad, la Armada fue,
después de la DINA y el Ejército, la institución que más torturó y se caracterizó por la crueldad de los tormentos, la mayoría de las veces muy refinados. Los testimonios recibidos por la Comisión así lo establecen, aunque ya se conocía desde antes por quienes fueron sus víctimas. Incluso la Armada torturó antes del golpe militar, como fue el caso de los cerca de cien marineros, cabos y un suboficial constitucionalistas acusados de planear apoderarse de los barcos de la Escuadra para tratar de parar el golpe militar, detenidos a partir del 5 de agosto de 1973. Una parte importante de ellos concurrió a la Comisión a prestar su testimonio, mientras otros todavía permanecen en el extranjero después de exiliarse.

Las torturas
Estos marinos sufrieron la tortura desde las primeras horas después de su detención, fundamentalmente en el Destacamento Miller y la Escuela de la Infantería de Marina en el Fuerte Vergara en Las Salinas, en Viña del Mar; en el Cuartel de Orden y Seguridad Silva Palma en el cerro Playa Ancha en Valparaíso; y en el Fuerte Borgoño de la Infantería de Marina en Concepción. Cuando todavía gobernaba el Presidente Allende, a los marinos se les colgó desnudos a la intemperie en cruces de madera por días, donde se les golpeó, aplicó electricidad y se les privó de alimentos y agua. Fueron encerrados desnudos en tambores bencineros y echados a rodar por pendientes. Desnudos, obligados a reptar “punta y codo” por espacios techados con alambres de púa a no más de cuarenta centímetros de altura, sobre piedras filudas y vidrio molido. Colgados de helicópteros por las noches, se les sacó mar adentro en Valparaíso para sumergirlos en el agua hasta que sintieran los primeros síntomas de la muerte por inmersión. Se les perforaron los tímpanos con golpes de manos aplicándoles “el teléfono”. Desnudos, se les obligó a permanecer sobre el canto de una banca por horas, mientras se les sentaban encima. Sus extremidades superiores e inferiores fueron torcidas en sentido distinto para causarles la asfixia (“tirabuzón”). Se les amarró el pene a las muñecas con alambre, mientras se les puso electricidad en los testículos y el ano para que se causaran heridas en el miembro al abrir los brazos por el dolor. Fueron obligados a comer sus propios excrementos y tomar su orina, cuando ya no pudieron controlar el esfínter por el dolor y el terror. Simulacros de fusilamiento, lamer las botas de los oficiales o golpizas de diez o más contra un solo individuo desnudo y amarrado, fue lo más suave. Los autores de estas torturas fueron, principalmente, oficiales jóvenes: tenientes, capitanes y en muy menor grado suboficiales o clases. Fueron casi los mismostipos de tortura que los oficiales de la Armada aplicaron después del golpe, en forma masiva, a los prisioneros en múltiples recintos de la institución. Por ello, el informe de la Comisión dejará al descubierto como evidencia oficial, que en la Armada se torturó a los detenidos en muchos máslugares de los ya conocidos, como son el buque escuela “Esmeralda”, el cuartel Silva Palma o la base aérea El Belloto en la Quinta Región, y la Isla Quiriquina en la Octava. Respecto del Ejército, el informe pondrá en evidencia que no sólo
torturó la DINA y la CNI en sus centros clandestinos más renombrados en Santiago y provincias, sino que también se aplicó tormentos en cada cuartel y regimiento de regiones de sur a norte donde se mantuvo personas detenidas. Por lo tanto, el resultado de la Comisión sacará a la tortura del exclusivo ámbito de la DINA y la CNI, para ubicarla ahora en todos los recintos donde hubo prisioneros y no operaban estos servicios de inteligencia, pero sí personal de Ejército.
 

Dimensión internacional
La expectación que existe a nivel internacional respecto de este informe es tan grande, que los miembros de la Comisión y autoridades de gobierno han recibido constantes visitas y llamados de organismos defensores de los derechos humanos. No se conoce una experiencia similar en América donde se haya sistematizado en detalle exclusivamente la aplicación de la tortura en la efervescencia político-social de este continente. Incluso para Europa, existiendo documentos que dan cuenta de estas situaciones en períodos de convulsión o guerras, se estima que el informe
chileno constituirá una revelación.

Prisioneros en el Estadio Nacional
Si para el Ejército y la Armada el asunto será inmensamente complicado de enfrentar, para el gobierno tampoco será fácil. Se sabe que el Presidente Ricardo Lagos ya tomó la decisión de no hacerlo público antes de las elecciones municipales del próximo 31 de octubre. Y permanece la duda si lo hará antes de la reunión cumbre de Presidentes de la APEC que se efectuará en Santiago el próximo 19 de noviembre. Aunque algunos creen que sí lo hará. No está aún resuelto cómo el Presidente lo dará a conocer al país. Lo que sí está claro, es que el informe será público, porque no puede ser de otra forma. A pesar de que desde el Ejército y la Armada se han enviado mensajes sobre la inconveniencia de hacerlo público, o al menos no tan pronto para postergarlo un tiempo más. Pero para el gobierno y especialmente para el Presidente, este punto no está en discusión. Lagos sabe que ésta será recordada como una de sus grandes obras en materia de reparación para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos. Y sobre todo, respecto de un sector hasta ahora postergado como son las víctimas vivas, o sobrevivientes de la tortura y la prisión. Muchas de ellas, después de veinte o treinta años todavía no terminan de rearmar sus vidas ni saldan cuentas con el dolor físico, síquico y el horror vivido. En este sentido, no existe ninguna alternativa para postergar la entrega del informe ymenos esconderlo de los ojos de los chilenos y el mundo.

Frente al Rettig
El informe será tan minucioso y demoledor, que para las Fuerzas Armadas y primordialmente para el Ejército y la Armada, no existirá posibilidad de desvirtuarlo, negarlo o desacreditar a la comisión que lo preparó, como sí lo hicieron con el Informe Rettig. Aunque, sin aventurar reacciones, siempre cabe la posibilidad de “empatar” el informe que vendrá por la recurrida vía de “los marxistas que sembraron el odio durante la Unidad Popular” o “hubo víctimas por lado y lado”, lo que todavía argumenta el ex dictador Augusto Pinochet para justificar los crímenes que ordenó cometer. Pero porque hoy corren otros vientos, la expectación crece acerca de cuál será esta vez la reacción de las Fuerzas Armadas frente a esta nueva verdad. “El Ejército no acepta asumir la responsabilidad de hechos que no han sido probados, menos si las respectivas imputaciones atentan
contra su tradición de honor. La institución y su alto mando,jamás han dejado de hacerse responsables ante la patria de las acciones que han debido emprender a lo largo de su honrosa historia”, dijo la institución al descalificar el Informe Rettig. Y agregó “por lo tanto, el Ejército rechaza potenciales actos e iniciativas que pretendan reivindicar a personas o grupos que han sido y siguen siendo negativos para una sana convivencia entre los chilenos”. Esta última parte cobra hoy importante validez ante lo que será la respuesta que tendrá ahora el comandante en jefe, general Juan Emilio Cheyre. Y lo mismo para la Armada, la Fach y Carabineros, que también descalificaron en 1991 el Informe Rettig. “La falta de un procedimiento idóneo y debidamente bilateral, y las apreciaciones, juicios y conclusiones del Informe, desfiguran de tal modo este proceso que la ‘convicción’ o ‘verdad’ que proclama, no pasa de ser una simple opinión que puede ser compartida o rechazada”, dijo la Armada en su respuesta de 1991. “Es muy probable que una parte importante de los testimonios estén inspirados en propósitos de carácter político o de venganza personal”, añadió la Marina. Otro tanto hizo la Fach y Carabineros. Por otro lado, se estima que la posición del Ejército y la Armada estará también marcada porque difícilmente hoy aparecerán políticos o empresarios (salvo Hermógenes Pérez de Arce y el grupo de ex ministros de Pinochet que lo acompaña), que desvirtúen o rechacen el contenido del informe. Y menos con la próxima elección presidencial en la puerta. El “líder” Pinochet ya no es el mismo, y hoy incluso está cuestionada su calidad moral y de honor al adquirir una oscura fortuna vistiendo uniforme. Sin embargo, se conoce que en la Armada se trabaja en la línea de, al menos, rebatir el informe sobre algunos lugares donde se dirá que se torturó. En este sentido, es en la Armada donde se comienzan a visualizar líneas de respuesta crítica al documento. Pues, como lo reconoció una fuente de esa institución a La Nación Domingo, la Marina nunca “baldeará” la cubierta de el “Esmeralda” como símbolo para lavar la sangre de los detenidos ue, según se dice, corrió por allí. Pero no sólo el informe confirmará que la Armada sí torturó en la Esmeralda, sino que además entregará nombres de otros recintos
menos conocidos, o desconocidos hasta ahora, y ratificará que los tormentos se aplicaron en otros lugares ya conocidos, pero que la
institución continúa negando. El informe que se entregará al Presidente Lagos antes de que finalice este mes de octubre y que en un apartado especial incluirá los nombres de las cerca de 35 mil víctimas de la prisión y la tortura que calificaron en la Comisión, propondrá también algunas medidas de reparación. Entre ellas, las principales apuntan a establecer reparaciones morales de variadas formas; asistencia en salud; y una reparación económica.

Efectos de la tortura
La Comisión también incluirá en su informe un capítulo sobre los efectos que en los individuos dejó la tortura, muchos de los cuales persisten en algunos hasta hoy. Aunque acerca de estas secuelas ya después del nazismo se destacaron sicoanalistas que, sobreviviendo a la experiencia de los campos de concentración, dedicaron su vida a sistematizar esta vivencia y enseñar sobre ello con el fin de proteger al ser humano ante futuras situaciones similares. Uno de ellos, el austríaco Bruno Bettelheim, recluido en los campos de Dachau yBuchenwald, fue quien acuñó para referirse a la tortura el término de la “traumatización extrema” ante una “situación límite”. Sus conclusiones están contenidas en su maravillosa obra “Sobrevivir”. En ella Bettelheim expone que, de quienes no murieron, aquellos que mejor lograron sobrellevar el trauma síquico de la tortura, tanto durante la prisión como después, fueron quienes tenían una formación valórica firme y definida. A ello, el sicoanalista austríaco Víctor Frankel, que también sobrevivió a Auschwitz y cuya experiencia está registrada en el libro “El hombre en busca de sentido”, agregó que quienes mejor sobrellevaron esta situación límite traumática, fueron aquellos que encontraron un sentido para seguir viviendo, cualquiera que éste fuera. Aún en dictadura, en Santiago en 1989 se realizó el seminario internacional “Tortura, aspectos médicos, sicológicos y sociales. Prevención yTratamiento”. En él se estableció que “para destruir el cuerpo social, fue necesario destruir el cuerpo individual”, parafraseando al filósofo argentino León Rozitchner. “De este modo, el objetivo esencial en la práctica de la tortura es trascender la perversión del acto individual, e instalarse como sistema de horror en lo inconsciente social, sabiduría siniestra del poder represivo para lograr imponerse como tal”, según escribieron en sus trabajos expuestos en este encuentro las profesionales chilenas del Instituto Latinoamericano de Salud Mental, ILAS, María Isabel Castillo, Elena Gómez y Juana Kovalskys. Otro de los resultados fundamentales de este encuentro fue que, de acuerdo al seguimiento terapéutico de las víctimas de la tortura en Chile, la mayoría de ellas enfermó, a veces seriamente, no ya de las secuelas físicas, sino por trastornos somáticos severos en el aparato digestivo, alteraciones dermatológicas complejas y crónicas, cuadros de hipertensión y otras enfermedades. Las causas fueron por cierto la tortura, pero estrechamente vinculado a los efectos de no poder contar en palabras el sufrimiento y la humillación, silencio tanto o más tortuoso que el dolor físico vivido que terminó por enfermar el cuerpo y agravar el estado del alma. Agregan las sicólogas del ILAS en su trabajo “la tortura como
experiencia traumática extrema en lo sicológico, somático y social” que “el cuerpo social como metáfora del cuerpo individual está dañado de una manera invisible. Así, la convivencia con lo siniestro durante años se constituye en un modo habitual de vida, conformando un seudo equilibrio adaptativo donde el horror y lo ominoso quedaron encapsulados e ignorados en el registro síquico social (...) Los argumentos que surgen tales como: trascender el dolor, olvidar o perdonar, están íntimamente ligados a los mecanismos de renegación, aún cuando su inspiración pueda ser muy noble”.

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La Discusion
19 de Mayo 2005
Murió ex intendente de Ñuble, Santiago Bell

Víctima de un cáncer, en la ciudad inglesa de Londres, murió Santiago Bell, intendente de Ñuble durante la presidencia de Salvador Allende. El deceso de la ex autoridad se produjo ayer a las cuatro de la madrugada en la capital londinense, país en el que reside su familia y donde se estableció, tras el golpe militar de 1973. Fue en este país, donde se internó para tratarse un cáncer, pero del cual no pudo recuperarse debido a los problemas derivados de la enfermedad, según informaron ayer a este medio amigos desde Inglaterra. Santiago Bell había regresado recientemente al país y se encontraba en Inglaterra visitando a sus familiares. Los funerales de la ex primera autoridad de la provincia, se realizarán en la misma capital inglesa, probablemente el viernes.

La desconocida historia del ex intendente Santiago Bell
Apenas suena reconocible su nombre para la frágil memoria colectiva en Ñuble. Más aún, cuando su imagen es perceptible sólo por su relación con el gobierno de Salvador Allende, donde llegó a ocupar el máximo puesto de la entonces intendencia de Ñuble. Santiago Bell Jaras murió en Londres la madrugada del martes, víctima de un cáncer al páncreas y dejó en vida no sólo un legado político sino también, más desconocido, de servicio social. Nació el 3 de Octubre de 1932 en Santiago, donde estudió pedagogía. Conoció y contrajo matrimonio con Myriam Marcó Picart, quienes estuvieron juntos por 57 años y tuvieron 6 hijos, tres hombres y tres mujeres. Identificado con la causa del Hogar de Cristo, el ex intendente y su mujer adoptaron, en los años 60’, más de 20 niños recogidos de las calles de Chillán, los cuales criaron como propios. “Muchos de ellos continúan hasta hoy considerándolos como sus Padres y durante su convalecencia viajaron desde diferentes rincones de Chile y Europa para visitarlo en el hospital” recuerda su hijo Jimmy, desde Inglaterra. En el plano político, Santiago Bell fue miembro fundador de la Democracia Cristiana. Desilusionado con las políticas sociales de este partido, sería uno de los miembros fundadores del MAPU, militancia con la cual fue designado por Salvador Allende, intendente de Chillán. El 12 de Septiembre de 1973 fue detenido por una patrulla de Carabineros y trasladado al Regimiento de Chillán y al Cuartel de Investigaciones, donde fue torturado, para ser más tarde trasladado a la Isla Quiriquina. Posteriormente es trasladado y detenido en la Cárcel de Chillán, para luego ser mantenido con arresto domiciliario en esa ciudad. Durante este período, uno de sus hijos adoptivos, Ernesto Torres Guzman, es detenido por carabineros y militares, manteniéndose desde entonces como desaparecido. Varios de sus otros hijos son obligados a abandonar el país, exiliándose en diferentes países. A comienzos de los años 90 regresa a Chile, donde instala un taller de educación y arte en Melipilla, continuando también su trabajo de educación con los jóvenes marginados. Durante una de sus últimas visitas a Inglaterra, se le diagnostica cáncer al páncreas y fallece el martes último a los 72 años. Según instrucciones realizadas explícitamente a sus cercanos, los restos del ex intendente reposan en un ataúd rústico, fabricado por sus propios hijos, traslo cual será cremado. Los funerales del ex intendente de Ñuble están programados para mañana viernes a las 3:45 de la tarde, en el City of London Cemetery & Crematorium, en la zona de Manor Park, de la capital inglesa.

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La Nación
Domingo 20 de diciembre de 2009
Edgardo Enríquez fue asesinado en Buenos Aires

El hermano mayor de Miguel Enríquez figura hasta ahora como un detenido desaparecido de la dictadura de Pinochet. El hallazgo de documentos policiales ha confirmado que “El Pollo”, como era conocido al interior del MIR, fue asesinado en Argentina. Hoy se realizan los últimos trámites para cambiar su condición a fallecido. A continuación, pasajes inéditos de sus últimos momentos con vida El Informe Rettig consigna brevemente la desaparición de Edgardo Enríquez Espinoza, detenido en abril de 1976 en Buenos Aires, donde vivía en forma clandestina. El documento señala que, tras ser capturado en la capital trasandina por funcionarios del Departamento Exterior de la DINA y el Ejército local, el hermano mayor de Miguel Enríquez habría pasado por varios centros de tortura antes de ser traído a Chile por el organismo liderado por Manuel Contreras. Habría permanecido cautivo en Villa Grimaldi y Colonia Dignidad. En el enclave alemán se habría perdido su pista. Nada más aparece en las escuetas líneas del escrito de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Tres décadas más tarde, sus hijos, José Miguel y Ernesto, se han acercado a la verdad. Su padre, tercer hombre del MIR, nunca retornó a nuestro país. El atardecer del 10 de abril de 1976, su cuerpo ingresó al Hospital Pirovano de Buenos Aires y sus huellas quedaron estampadas en un legajo judicial como prueba de su muerte. El Grupo de Antropología Forense de Argentina despejó casualmente las dudas. Hurgueteando en los archivos policiales catalogados como NN, sus encargados encontraron carpetas que esclarecen el destino de varios chilenos muertos en la última dictadura militar trasandina. Según José Miguel, la ficha tanatológica “contiene varios elementos verídicos y comprobables. Otros no. Las huellas dactilares del expediente corresponden a las de mi padre, al igual que las pertenencias y la foto. Científicamente, los únicos elementos que permiten una identificación son las huellas dactilares o de ADN. En este caso, lo único que se puede afirmar es que las huellas pertenecen a las de mi papá. Mi madre reconoce la foto como la de mi papá y no hay duda de que es él. En cuanto a las circunstancias que rodearon su muerte, no puedo dar fe al expediente”. El documento judicial dice que la noche del sábado 10 de abril, a las 21:15 horas, desde un vehículo que corría a toda velocidad, se habría disparado a un hombre que se encontraba parado frente al Nº 683 de la calle Conesa al llegar a la avenida Federico Lacroze. El ciudadano paraguayo Ganciano Zaracho Benítez también resultó herido producto del enfrentamiento. Los vecinos del sector alertaron sobre el incidente y una ambulancia trasladó a las dos personas hasta el Hospital Pirovano, donde el NN falleció a las 22:10 horas por heridas causadas por dos disparos. Se adjuntan huellas y fotografías. Para constatar esta abreviada historia policial, LND recorrió la calle Conesa y preguntó a los vecinos por un tiroteo ocurrido en el lugar semanas después del golpe de Estado. No hubo respuestas que confirmaran el enfrentamiento. Los vecinos que vivían en esa calle en 1976 nos aseguraron que jamás había existido un enfrentamiento en su barrio y que de haber sido así, lo recordarían. Si bien la carpeta acredita la muerte de Enríquez, su familia duda de la veracidad de las circunstancias narradas en el documento.

Edgardo Enríquez tenía 32 años cuando ocurrió el golpe militar. Su nombre y el de su hermano Miguel aparecieron en las listas nacionales de los personajes más buscados por la nuevas autoridades militares y se ofrecía recompensa a quienes dieran información sobre su paradero. El mismo 11 de septiembre, su padre, Edgardo Enríquez Frödden, ministro de Educación del gobierno de Salvador Allende, fue detenido en su oficina y trasladado a isla Dawson junto a los principales personeros de la Unidad Popular. Su hermano mayor, Marco Antonio, profesor de historia en la Escuela de Sociología de la Universidad de Concepción, pasó por el Estadio Regional, la Cárcel Pública, la isla Quiriquina y Chacabuco. En este último lugar se le informó que la causa de su detención era “por razones obvias”. Los meses que vinieron no fueron mejores. Con el fin de evitar riesgos, la esposa de Edgardo, Grete Weinmann, se presentó como madre soltera en el hospital que dio luz a Ernesto Simón y lo inscribió como hijo natural de un amigo de la familia. En febrero de 1974, una nueva desgracia golpeó al matrimonio. Edgardo Manuel, el otro hijo que antecedía a Ernesto, falleció producto de una repentina meningitis. Afectado por la muerte de su hijo, Edgardo Enríquez es obligado por la dirección del MIR a salir de Chile en marzo de 1974. Cruzó clandestinamente el paso Los Libertadores con dirección a Buenos Aires. Su tarea era organizar el comité exterior del MIR para buscar recursos económicos que permitieran financiar la clandestinidad y la resistencia a la dictadura. En Europa se enteró de la muerte de su hermano Miguel, ocurrida el 5 de octubre de 1974. Ese golpe fue clave en su decisión de volver definitivamente a Argentina y hacerse cargo de la Dirección de la Junta Coordinadora Revolucionaria, siempre con la idea de ingresar clandestino a Chile y así integrarse a la resistencia. “La función de Edgardo era organizar las relaciones políticas internacionales con movimientos y países, y los grupos de apoyo de chilenos y extranjeros creados en el exterior. Y, desde luego, tratar de conseguir recursos no sólo de los camaradas del Partido Revolucionario de Trabajadores (PRT) en Argentina, sino de países y organizaciones”, señala René Valenzuela, entonces encargado de la infraestructura del MIR en el exterior, labor que realizaba desde París. Edgardo Enríquez hizo una escala en Cuba antes de retornar a Argentina. Con Jorge Fuentes, conocido como “El Trozko”, organizó una escuela de entrenamiento en la isla. “Además, su función en Cuba, como en otros países, era coordinar las relaciones internacionales del MIR. Cada país tenía su especificidad. Su paso por la isla no sólo fue para arreglar los últimos preparativos de su vuelta a Argentina. Allá estaban sus hijos y su esposa, Grete, a quienes no había visto con frecuencia y quería dedicarles unos días para conversar y despedirse, por si algo irremediable sucedía”, recuerda Valenzuela.

La primera quincena de mayo de 1975, Enríquez dejó Cuba con destino a Buenos Aires para hacerse cargo de la Junta Coordinadora Revolucionaria. La situación política había cambiado en Argentina desde su salida a Europa. La Triple A asesinaba a diario a tantos argentinos como lo harían los militares más tarde. La mayoría de los chilenos asilados en Argentina comenzaba a buscar un nuevo destino. Sin embargo, Edgardo se sentía seguro. Su primera complicación fue el exceso de rigor revolucionario del PRT, que lo destinó a vivir en una casa prefabricada sin agua caliente en pleno invierno, lo que aceptó sin mayores problemas hasta que convenció a sus huéspedes que era inconveniente y riesgoso estar en una zona donde no pasaba inadvertido. La DINA lo buscaba afanosamente desde la detención de Jorge Fuentes en Paraguay. Varios memorándum enviados por el agente Enrique Arancibia Clavel demuestran el seguimiento y la coordinación con los servicios de inteligencia argentinos para dar con el paradero de Enríquez. En uno de ellos se señala que “en último procedimiento cayó un correo de la JCR (Junta Coordinadora Revolucionaria), francés, aparentemente de apellido Claudet. Dentro de sus pertenencias se encontraron 97 microfilms, con las últimas instrucciones desde París. Después del interrogatorio del mencionado Claudet, se logró determinar sólo que era correo de la JCR. Se le tomaron solamente fotografías. Claudet ya no existe”. La desaparición en noviembre de Jean Ives Claudet Fernández, enlace de “El Pollo” -apodo por el que era conocido Enríquez en el MIR-, fue un llamado de atención. Un cable de Arancibia a la DINA del 17 de noviembre de 1975 indica que habían obtenido información sobre su llegada a Buenos Aires: “Pollo Enríquez ubicado en Baires. Se esperan novedades luego”. Los agentes chilenos se movían en la capital argentina como en su casa. En una declaración por exhorto al juez Giovanni Salvi, el agente Michael Townley graficó estas andanzas de los sabuesos de Manuel Contreras recordando las acciones del brigadier Pedro Espinoza, su lugarteniente en la DINA. “Uno ve gente robando. Espinoza, lo sé, creo que fueron $35.000 a $40.000 que robó a un delincuente común que pensábamos estaba dando dinero a la extrema izquierda y al cual persuadí, a través de su novia, que regresara a Chile para enfrentar un juicio. Y le robaron dinero a él en Argentina, y Espinoza le robó a él cuando regresó a Chile. Yo lo acepté porque pensé que el hombre era muy afortunado de que no lo hubieran matado”, dijo Townley. Pese a este siniestro escenario, Enríquez no tuvo problema durante casi un año en su vida clandestina. El 28 de marzo de 1976, a pocos días del golpe de Estado de Jorge Rafael Videla en Argentina, mientras participaba en una reunión de la comisión política del Partido Revolucionario de Trabajadores en la localidad de Moreno de la provincia de Buenos Aires, una patrulla policial llegó hasta la quinta donde se encontraban reunidos los hombres más buscados de Argentina. “Eso fue paradójicamente un 26 de marzo, digo paradójicamente porque fue días después del golpe y era una provocación a los represores. Fue en la localidad de Moreno, en el poniente de Buenos Aires. La reunión fue sorprendida por fuerzas policiales y salimos a los tiros. Yo salía en el primer grupo donde iba Edgardo y Santucho, en la calle nos subdividimos y yo salgo con Santucho y Edgardo toma hacia el campo con otros miembros de la Dirección. Ellos estuvieron dos días bastante complicados. Se metieron en un maizal con el Ejército peinando la zona. En cambio, nosotros en dos horas estuvimos en el sitio de reencuentro”, rememora Luis Mattini, sucesor de Mario Santucho en la conducción del PRT. Al cabo de dos días, Enríquez rompió el cerco y llegó al punto de encuentro. “Llegó a mi casa agitado, lastimado pero contento, muy contento porque decía que era su ‘Ñancahuazú’ (guerrilla de Ernesto Guevara en Bolivia), era como si hubiese sido su bautizo de fuego. Estaba contento porque había salvado con vida y lo había pasado muy feo. Nosotros tuvimos unas bajas ahí, pero el grueso salvó”, dice Mattini con nostalgia. Por esos días, el padre de Enríquez estaba en Oxford. Allá se enteró que su hijo estaba desaparecido en Buenos Aires.

El dolor otra vez se apoderaba de la familia. Sólo se alivió cuando le avisaron que había sido una falsa alarma. La tranquilidad duraría apenas unas semanas. Como la supuesta detención fue noticia en la prensa francesa y venezolana, inmediatamente se activó la cacería de los servicios de inteligencia. La verdadera detención ocurrió la segunda semana de abril. Sus cercanos asumieron que su ausencia en una reunión política, junto a la de la brasileña Regina Marcondes, no era una buena señal. Edgardo era riguroso y cumplidor de sus citas. No hay testimonios respecto de lo que sucedió ese 10 de abril. Nadie ha aclarado si la muerte lo sorprendió de inmediato o pasó por varios centros de detenidos y luego fue asesinado. Sólo se sabe que su cuerpo fue llevado al Hospital Pirovano. Sus restos se perdieron en el tiempo. “Se supone que fue enterrado en un nicho, que luego fue sacado de él y llevado a una fosa común donde hay miles de restos de muchas épocas. Ahora el Programa de Derechos Humanos está trabajando para que el Registro Civil emita el certificado de defunción de mi padre, lo último que nos falta, porque encontrar el cuerpo es muy difícil y tampoco nos quita el sueño”, dice José Miguel.

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El Mostrador.cl
20 de Febrero 2006
AFDD: ''Londres 38 debería transformarse en un centro de la memoria''

La ex presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz y Roberto D'Orival, miembro del colectivo 119, que recuerda a los desaparecidos de la ''Operación Colombo'' entregan su visión de lo que tendría que pasar con Londres 38. En ese ex centro de torturas funciona ahora el Instituto 0'Higginiano y estuvo a punto de ser rematado. El domingo 5 de febrero apareció un aviso en ''El Mercurio'' anunciando que Londres 38 (hoy 40), recinto donde fueron torturadas y desaparecidas varias personas en manos de la DINA, iba a ser rematado por sus dueños, el Instituto O'Higginiano. Durante la pasada semana esta noticia causó preocupación y molestia a los familiares de las distintas personas que pasaron alguna vez por dicho recinto. La ex presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz y Roberto D'Orival, miembro del colectivo 119, que recuerda a los desaparecidos de la ''Operación Colombo'' entregan su visión de lo que tendría que pasar con Londres 38. En ese ex centro de torturas funciona ahora el Instituto 0'Higginiano y estuvo a punto de ser rematado. El domingo 5 de febrero apareció un aviso en ''El Mercurio'' anunciando que Londres 38 (hoy 40), recinto donde fueron torturadas y desaparecidas varias personas en manos de la DINA, iba a ser rematado por sus dueños, el Instituto O'Higginiano.

Durante la pasada semana esta noticia causó preocupación y molestia a los familiares de las distintas personas que pasaron alguna vez por dicho recinto. Sin embargo, el temor de la venta del inmueble desapareció gracias a que la secretaria ejecutiva (s) del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), Susana Simonetti, confirmara la imposibilidad de que la subasta se efectuara, debido a que no se han cumplido los requisitos de la ley, como el plazo de 30 días previos que tienen los martilleros para avisar al CMN. La ex presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Viviana Díaz, al conocer la noticia del remate dijo que “lo califiqué de algo inconcebible”, debido a que esperan que este recinto -que ya había sido declarado monumento histórico- pronto pudiera ser traspasado al colectivo 119, con el objeto de construir en ese lugar un museo de la memoria, no sólo para los familiares de las víctimas, sino también para los abogados y organismos de derechos de humanos. “Era vital que esto se paralizara, felizmente se detuvo esta orden de que se rematara este edificio el 8 de marzo, porque no se le había comunicado al Consejo de Monumentos que esto iba a ser rematado”, señaló Viviana Díaz.

En tanto, Roberto D’Orival, hermano del detenido desaparecido Jorge D’Orival, indicó que cuando conoció esta información por una parte le molestó porque “el tema de la memoria en este país se ha tomado como una cosa de segundo orden, es decir, cuando hay mucha presión se preocupan. Ocurre lo que pasó con José Domingo Cañas o Villa Grimaldi, en donde dos sitios emblemáticos fueron destruidos y se constituyen en cualquier otra cosa y se pierde la historia”. Por otra parte, a Roberto le surgieron nuevas esperanzas, porque “con las velatones estábamos tratando de provocar que el Instituto se fuera de ahí o que hubiera una reacción del Gobierno. Si bien ellos quieren abandonar el lugar, no lo hacen de mejor forma, porque quieren lucrar con esa casa que tanto significa para nosotros”.

Velatones

Roberto D’Orival, es miembro del colectivo 119, el cual recuerda a los 119 personas que desaparecieron en el marco de la denominada Operación Colombo, pese a que su hermano no estuvo en rigor detenido en Londres 38, él, junto con los otros miembros de ese colectivo, desde hace seis meses realizan una velatón, todos los jueves, en ese lugar, con la intención de que ese inmueble se transforme en una casa de la memoria. De igual modo, agregó que han realizado diferentes actividades, como la de el 18 de diciembre pasado, día en que se montó un taller de pintura infantil. “Estas actividades tienen por objetivo convencer a la comunidad de la justicia de nuestra lucha. Sin embargo, no queremos entorpecer el funcionamiento de este barrio, sino que queremos contribuir a que este espacio se transforme en un museo o en una casa de la memoria, donde se promuevan los derechos humanos. Deseamos ganar la adhesión de los vecinos del centro de Santiago y la conciencia de los que ocupan ese recinto. Además buscamos convencer al Gobierno de que tengan un rol más decidido en el tema de la memoria histórica”. “Si se quiere que no vuelvan a ocurrir hechos como los que se registraron durante los 17 años de dictadura, es importante que se generen los espacios donde las futuras generaciones tengan conocimiento de lo que ocurrió y esto se pueda prevenir”, puntualizó.

Actitud del Instituto

Según Viviana Díaz, el Instituto O'Higginiano debe considerar que “no les costó nada”, debido a que su propiedad se le traspasó durante la dictadura en forma ilegal. “Aquí debiera haber una investigación que pudiera determinar el traspaso que se hizo a este organismo, en circunstancia de que esto pertenecía al PS. En la actualidad ellos pretenden sacar dividendos de la venta de una casa que saben que se les transfirió gratuitamente, y esto no se puede aceptar”, indicó. Roberto D’Orival, en tanto, señaló que “dado que el Instituto persiste en rematar el inmueble y lucrar con eso, ellos no tienen que olvidar que el recinto no les costó ni un peso. Lo más digno es que no se tenía que haber aceptado un inmueble que tenía esa carga histórica y dolor para venerar la memoria de O’Higgins”. “Ahora están demostrando lo que son, es decir, un grupo de generales en retiro, que muchos de ellos tienen cuentas pendientes con violaciones a los derechos humanos, a los cuales el rol que han jugado en los últimos 30 años de este país no les ha hecho cambiar en nada su posición”, dijo. Al mismo tiempo, D’Orival aseguró que el general (r) Washington Carrasco tiene un montón de situaciones pendientes en materia de DDHH en la VIII Región, debido que en la isla Quiriquina, sitio que fue un centro de tortura y de muerte, “él tuvo mucha responsabilidad, y ahora intenta lucrar con un pedazo de nuestra historia y que para nosotros familiares detenidos desaparecidos tiene tanto significado”, aseveró.

El papel de las autoridades

Para la dirigenta de la AFDD Viviana Díaz, las autoridades deben tomar cartas en el asunto, ya que “no puede ser que este lugar que significó el desaparecimiento de muchos compatriotas, se remate cuando no podemos borrar lo que pasó. La idea es que esto se convierta en un centro de memoria, que puede mostrar a las nuevas generaciones que en pleno centro de Santiago los militares habilitaron un lugar donde reinó el terror y la muerte”. “Aquí el Estado debe tener una política de recuperación de la memoria, no puede ser que esto sólo sea una preocupación de quienes hemos luchado en la búsqueda de la verdad y la justicia y la recuperación de la memoria, sino que tiene que haber una política clara que permita que lugares como Londres 38 y otros a lo largo del país, queden para la historia. Y no se borre de un plumazo como pretenden algunos que creen que vendiendo van a suprimir lo que sucedió en Chile durante 17 años de dictadura”, enfatizó Díaz. Opinión similar tuvo D’Orival, quien dijo que “el rol más importante que debe cumplir el Estado, es que el inmueble se les quite y se restituya la memoria de nuestro país. Acá se puede hacer una expropiación y esa es una de las vías posibles y es la más digna. Un Gobierno democrático no puede doblegarse ante los intereses económicos de un general que tiene las manos manchadas de sangre y de sus camarillas que no han hecho nada por la memoria de O´Higgins”.

Los otros centros

La ex presidenta de la AFDD destacó que la casa Londres 38 en su interior no haya sufrido ninguna transformación y que aún se conserve tal cual como se entregó en 1978. “Es importante rescatar el inmueble como está, porque en otros lugares la reacción fue tardía, ya que cuando se recuperó lo que fue Villa Grimaldi, que ahora es el Parque por La Paz, se había destruido prácticamente todo. Lo mismo ocurrió con José Domingo Cañas, en donde el dueño demolió todo el lugar y en la actualidad esa casa se transformó en los estacionamientos de la juguetería Rochet". Viviana Díaz también manifestó su molestia por lo que pasó en el aeropuerto Cerrillos, producto del Portal Bicentenario, ya que desde que se cerró desaparece el hangar Cerrillos, lugar que también sirvió de sitio de detención y tortura.

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La Nacion
11 de Noviembre 2004
La crudeza de los testimonios


“La última tortura”, recuerda Reginaldo Muñoz, “es el submarino, que era un pozo negro lleno de excrementos, donde sumergían a las personas. Yo recobré el conocimiento cuando me estaban bañando con una bomba de agua. Ahí uno puede hasta tragar excremento y por eso uno pierde el conocimiento y es sacado en calidad de bulto”. El suyo es uno de los 35 mil testimonios recogidos por la Comisión de la Tortura.

Isla Quiriquina
Reginaldo Muñoz Venegas tiene 55 años y es comerciante, fue detenido el 24 de abril de 1974, cuando trabajaba en Establecimientos Llanquihue, en Concepción; era simpatizante del PS. Se lo acusó de haber almacenado armamento. Recuerda que fueron carabineros de Hualpencillo, comandados por el capitán Héctor Luna, quienes lo detuvieron y le aplicaron las primeras torturas. Lo mantuvieron sin comida durante tres días y además de ser golpeado le aplicaron corriente en todo el cuerpo. Luego de llevarlo a la comisaría de Tomé, fue trasladado a la base naval de isla Quiriquina. En ese lugar recuerda que sufrió distintos tipos de torturas, pero se le quedaron grabados tres sistemas: la ‘campana’, que consiste en colgar a una persona de los pies desde un gancho de un árbol y balancearlo, cuando ha tomado la suficiente velocidad, es azotado contra el árbol. En el segundo, el prisionero es colgado por los genitales a una viga y se le aplica corriente en los pies y en la cabeza. “La última tortura”, recuerda Muñoz, “es el submarino, que era un pozo negro lleno de excrementos, donde sumergían a las personas. Yo recobré el conocimiento cuando me estaban bañando con una bomba de agua. Ahí uno puede hasta tragar excremento y por eso uno pierde el conocimiento y es sacado en calidad de bulto”. Fue dejado en libertad el 20 de enero de 1975, debido a que no se le comprobaron los cargos.

Armada y CNI
Luis Tricot Novo, 48 años, fue detenido en dos ocasiones. El primer arresto, cuando integraba las Juventudes Comunistas, fue en Valparaíso, en septiembre de 1973, donde personal de la Armada lo trasladó a la Academia de Guerra Naval y con la participación de civiles fue torturado. Luego, por un período de dos años pasó por diferentes recintos de detención de la Armada, como los buques Lebu y Maipo, isla Riesco y la Cárcel Pública de Vaparaíso. La segunda detención fue en septiembre de 1987. Tricot integraba el FPMR. Producto de una redada en el caso del coronel Carreño fue arrestado por la CNI, junto a su pareja, que tenía cinco meses de embarazo. El jefe del operativo fue el capitán de Ejército Arturo Sanhueza Ros. Quien firmó su orden de detención fue el ministro del Interior Sergio Fernández, hoy senador UDI. “Yo fui torturado con golpes, electricidad en
diversas partes del cuerpo. Además de la tortura sicológica que significaban las amenazas de muerte y estar permanentemente escuchando los gritos y llantos de otros detenidos”. Comenta que habían transcurrido 14 años de su primera detención en 1973, y sin embargo, se seguía haciendo exactamente lo mismo, lo que a su juicio comprueba que había una metodología implementada por agentes del Estado.

En Tejas Verdes
Luis Sepúlveda Carvajal tiene 68 años, fue detenido en 1973, cuando se desempeñaba como funcionario del Servicio Médico Legal de San Antonio. El ex militante comunista fue trasladado al Regimiento Tejas Verdes, donde permaneció cerca de 17 días. Allí fue torturado en cuatro ocasiones. Posteriormente, era transportado a la Cárcel de San Antonio y devuelto a Tejas Verdes. Así pasó cerca de 200 días detenido. Hasta hoy recuerda que fue interrogado en 33 ocasiones. “Con nosotros se practicaron muchas cosas, pero principalmente los golpes de corrientes cuando permanecíamos desnudos”. Señala que fueron muchos los sufrimientos físicos y sicológicos, pero existe uno que no ha logrado olvidar: “En una oportunidad
me tendieron en una mesa dura y me pasaron por todo el cuerpo algo así como cilindros metálicos, con los cuales nos masajearon todos lados. Al cabo de un par de horas dolía desde la uña de los pies hasta el pelo y sufríamos fuertes dolores en las articulaciones”. Recuerda que después de una hora, lo volvían a buscar y le decían: “Ahora tenís que hablar tal por cual o te hacimos una sesión un poquito más intensa”. Sepúlveda comenta que los prisioneros permanecían con sus rostros tapados con capuchas, de manera que perdían la noción del tiempo. En esa condición los dejaban colgando desde los pies o las manos por cerca de media hora mientras los torturadores hacían su colación.

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El Mercurio
14 de Noviembre 2004
Rostros del informe

Tres hombres. Dos mujeres. Bajo la dependencia de distintas ramas de las Fuerzas Armadas y de organismos de seguridad, ellos vivieron el tormento de ser torturados y hoy relatan su escalofriante experiencia. Aquí, las vivencias de dos diputados en ejercicio, un actor, una periodista y una dirigenta de derechos humanos.
 

Carlos Montes, Diputado PS:
"No tenía mucha resistencia a la corriente" "Era el 30 de diciembre de 1980. Tenía 33 años. Cuando salía de una reunión de la convergencia socialista, en Tobalaba con Quilín, me detuvo Carabineros. Me metieron a un furgón donde había un curadito. Yo tenía una libreta con teléfonos y dije ¡qué hago! Empecé a romperla y comerme las hojas. El curadito me mira y me dice "yo le ayudo"... y le pasé papeles. Empezó a mascar y no podía tragárselos! Hasta que llegué a Borgoño. Inmediatamente empezó una sesión de golpes y me dejaron en una celda esposado a la cama. A las 12 de la noche del 31, me fueron a despertar y me soltaron ¡para darme un abrazo de año nuevo!Los torturadores, y yo vendado... fue una cosa bien patética. Me trataban como animal (claro que lo mío fue mucho menos comparado con lo que vivieron otros). Para comer, por ejemplo, me daban en un bowl sin cubiertos, y yo vendado comía con la boca. La celda tenía una reja con hoyitos donde yo marcaba los días para tener noción del tiempo. Los ruidos de la noche ayudaban mucho porque escuchaba cerca los trenes de la Estación, las caminatas de las personas. Me servían como puntos de referencia porque en esos momentos da miedo volverse loco. Algunas noches me sacaban para torturarme. En general fueron golpes y corriente. En las golpizas eran muy 'científicos', recuerdo que me metían un dedo como a un costado de la espalda que dolía mucho y no te dejaba huella. Lo peor fue lo otro. Me pusieron corriente en la boca, en los testículos y en las piernas, pero yo no tuve mucha resistencia. Una vez se me dio vuelta la lengua hacia atrás. Y en otra ocasión me dio un paro cardíaco, perdí la conciencia. Desperté llorando y vi a un médico de blanco... recuerdo que era colorín. Me acusaban por asociación ilícita o algo así, por eso me envían a la Penitenciaría. En la galería de los presos políticos, vi cabros del MIR hechos pedazos. A fines del 81 me dejaron salir de Chile a México. Se suponía que me trasladarían al aeropuerto gente del comité de inmigraciones europeas, pero me sacó la CNI y me golpearon desde la cárcel hasta que llegamos. Partí con mis
tres hijos (3, 6 y 9 años) y mi esposa.
 

Marcia Scantlebury, Periodista:
"Cuando volvían de la tortura les cantábamos" "Ya trabajaba como periodista, tenía dos hijos y aunque no militaba, ayudaba a la gente. No era militante, pero sí resistente ante la tiranía. A mi casa llegaban personas que no tenían dónde dormir, que eran perseguidas. Y me arriesgué. "Me descubrieron porque mi nombre apareció en la libreta de direcciones de un detenido en la Operación Cóndor, en el extranjero. No me acuerdo qué día fue... A inicios de junio del 75, creo. Llegaron de la DINA porque mi auto supuestamente había estado en un choque en la rotonda Pérez Zujovic. Me di cuenta que me iban a detener. Les dije que no me pensaba entregar. Alcancé a agarrar un chaquetón, a decirle a la nana que no dejara a los niños salir y a patadas me subieron a la camioneta. Me pusieron tela plástica en los ojos y lentes oscuros. Dimos vueltas. Sentí que abrían un portón y entramos a un lugar con un frío penetrante. Era Villa Grimaldi. Te recibían mujeres que te hacían desnudarte, que hacían un inventario de tus bienes. Parecía hasta refinado. Hasta que venía la tortura. Ahí también estaban las mujeres, pero no torturaban: animaban a los que lo hacían. Los gritos eran como de animales. Decían 'dale no más, pégale más fuerte o métele más electricidad en la vagina'... Había una que era la peor. Me pasaba el llavero por la cara hasta romperla. Yo le conocía la voz. Un día me pidió ayuda porque yo era mamá. Me sacó al patio, me sacó la venda y la vi embarazada, tejiendo un chaleco de bebé. Era una esquizofrénica total. Me torturaron mucho en la parrilla. A esa sala le decíamos la discoteca, porque mientras te torturaban ponían música de Julio Iglesias o Nino Bravo. Estuve en todos los campos. Tres Álamos, Cuatro Álamos, Pirque. Villa Grimaldi era lo peor, de todas maneras. La mayor parte de mis compañeras odiaron Pirque y a mí me pasó que tengo recuerdos encontrados. Aunque fue un período terrible, donde nos tiraban los perros o paleaban en la noche como excavando, y uno se desvelaba imaginando tumbas, había un paisaje tan extraordinario de la cordillera en la mañana... Era conmovedor, era descubrir en medio del horror el sentido de la creación, el porqué vale la pena vivir. Esos seis meses son lo peor y lo más hermoso de mi existencia. Frente a todo este odio viví mi sueño de una sociedad más solidaria. Éramos como 120 presas políticas de solidaridad y afecto extraordinarios. Cuando alguien volvía de la tortura le cantábamos. Después nos prohibieron cantar. Un día llegué destruida y cada una me tenía un regalo. Todo lo compartíamos".

Antonio Leal, Diputado PPD:
"Tengo marcas de las mordeduras de los perros" "Tenía 21 años para el golpe, cuando me detuvo Carabineros. Yo estudiaba Sociología y era presidente de la Federación de Estudiantes de la U. de Concepción. Me llevaron a la Base Naval de Talcahuano y luego a la isla Quiriquina. Estábamos en un gimnasio donde dormíamos apilados, a veces nos sacaban a caminar dentro de la piscina vacía, a veces tenía un poco de aguapero se caminaba igual. Hacíamos turnos para poder fumarnos un cigarro, conversar. Nos daban 2 ó 3 minutos para ir al baño, pero como éramos tanta gente hubo que construir "cagaderos" colectivos.
Los interrogatorios eran brutales.
Los hacían en un lugar llamado el Polígono (en la isla Quiriquina estaba la Escuela de Grumetes de la Armada) adonde éramos conducidos los presos. Muchas fueron las noches en que se nos sacaba y se nos torturaba. Lo más frecuente era que nos colgaran de los pies y nos metían la cabeza en un tonel de agua con sal -o lleno de excrementos, pero no fue mi caso-. En otras ocasiones hacían que uno se desnudara y nos aplicaban corriente en los genitales. Nos amenazaban con perros y nos mordían, aún tengo varías marcas en el cuerpo. Además, tengo una cicatriz en el pecho, porque en medio de los golpes uno de los tipos me amenazó con un cuchillo; se le pasó la mano y me cortó. Otra "costumbre" que tenían era lanzar a la gente desde una cierta altura al mar. A mí me tiraron desde una especie de faro que hay en la isla. Puede ser normal para un marino, pero no lo
es para uno. Jamás olvidaré cuando sufrí un simulacro de fusilamiento. Me llevaron con los ojos vendados, sentí los disparos y un golpe en la cabeza. Me desperté sangrando, no porque haya recibido balas, sino por el golpe en el cráneo. Creí que había muerto. Después me trasladaron al Estadio Regional. Allí comenzaron de nuevo las torturas. Posteriormente nos llevaron a la Cárcel de Concepción. '¡Antonio Leal a la reja con todas sus cosas!', dijeron. Ya era el año 75. Quedé libre. Tenía 23 años cuando partí a exilio".
 

Mireya García, Vicepresidenta de AFDD:
"No tengo hijos. Es parte de mis traumas" "Tenía 17 años y cursaba el cuarto medio en el Liceo Fiscal de Talcahuano cuando me detuvieron. Era una joven feliz, con familia, con proyectos. Vivía la política como todos mis amigos, intensamente. Militaba en la Juventud Socialista y estaba en la
casa de una amiga cuando alguien denunció que había una reunión de gente extraña. Llegaron los boinas negras de la Base Naval de Talcahuano y en un operativo siniestro, violento, nos llevaron a todos a la base. También llevaron a la dueña de casa, que tuvo que dejar su guagua, de meses. No tengo una noción muy clara de cuántos días estuvimos ahí, porque estuve incomunicada, con la vista vendada. Fue donde mi cuerpo y mi alma más maltrato sufrieron. Los golpes finalmente eran lo de menos. Hay otras heridas mucho más profundas y difíciles de sanar... Es decir, no es que fueran lo de menos, pero el dolor del golpe, el moretón, se pasan. Otros dolores quedan para siempre. Por ejemplo, la violación, que no es sólo una. Puede tener tantas formas... Y un interrogatorio podía durar 5 minutos o varios días. Te dejaban un rato descansando y volvían... Y no necesitabas que un torturador, un sicópata, un desquiciado consumara el acto sexual para sentirte violada. Tú eras violada desde el momento en que te dicen
'sáquese la ropa', cuando te tocan, cuando pretenden abusar de ti y cuando abusan de ti. Son distintos tipos de violación. También cuando a una mujer le introducían otros elementos de tortura en la vagina... palos... otras cosas... Y todo acompañado de un maltrato verbal impresionante. No sólo eras la marxista enemiga de la Patria. Eras la puta, la perra, la maldita, la cochina. Además de mentirosa, porque nunca decías la verdad; rebelde, porque nunca decías lo que ellos querían. Y también estaba la tortura no verbal. Recuerdo un día en que estuve sólo sentada con la vista vendada. No te tocan ni un pelo pero un tipo se pone detrás de ti y te dice: 'empieza a hablar porque si no tú sabes lo que te va pasar'... Ese día nadie me tocó, pero el temor, el miedo de estar con la vista vendada, es tan torturante como el golpe o la violación. Después de unos días, no sé cuántos, me llevaron a la Isla Quiriquina, un campo de concentración. Éramos más de mil. Ahí me reencontré con mi padre, también detenido, y me quebré. Como una niña. Juré nunca más demostrar lo que sentía, para no dañarlo a él. Para no dañar a una familia que se desintegró. Fui a declarar a la Comisión pero no pude contar todo. No me sale, no me nace, no quiero. Nunca he contado todo y no lo voy a hacer. No tengo hijos. Es parte de mis traumas. No es que haya quedado dañada, es simplemente que me sentí incapaz de dar vida a una persona en un mundo en que no tenía la seguridad de que pudiese ser respetada como tal"

Marcelo Romo, Actor:
"La parrilla fue lo peor de mi vida" "Debo haber tenido 30 ó 31 años. Era actor, tenía dos hijos y militaba en el MIR. Después del 11 de septiembre me escondí en una caleta con tres o cuatro compañeros más. Pero un militar que nos había infiltrado nos delató... Salió mejor actor que yo. Creo que fue el 21 de septiembre del 73. Estaba en esa caleta, con muchas armas, y antes del levantamiento del toque de queda, como a las 5 de la madrugada, llegaron los militares. Nos sorprendieron. Entraron, nos pusieron contra el suelo, nos encapucharon y nos amarraron con alambre. A empujones y golpes me tiraron dentro de un camión. Caí sobre cuerpos. Muchos cuerpos. No sabía si estaban vivos o muertos, nadie hablaba. Tampoco yo. Llegué al Regimiento Buin. En mi grupo habíamos cerca de 10, en celdas individuales. Pero había muchos más. Los gritos no paraban. Tal vez ser conocido, haber estado en películas, teatro y televisión, hizo que conmigo se pasaran más allá de lo que habían aprendido en las pocas semanas en que les enseñaron a torturar... Porque de repente cometían muchas imbecilidades. Por ejemplo, la corriente la sacaban del enchufe, de
220W. Así se podían morir los presos. No sé si pasó. Pero disparos había todos los días... No sé qué otras imbecilidades hubo... A veces tengo blancos en la mente... Me quedó jodido el cerebro, por la corriente. Esa era la tortura con que, digamos, 'entrabas al salón'. Los golpes no eran tan duros como la parrilla... En la vida, lo peor que me ha sucedido fue la parilla. Te amarran a una cama de fierro, ponen los cátodos a la cama, dan
la corriente con una maquinita que al girar una manivela, va subiendo, subiendo, y te tiran baldes de agua. No puedes respirar, tu cuerpo salta... No tengo mucho recuerdo, pero ellos juegan con el bien y el mal. De repente te hacen cariñito, te dicen 'ya poh, cabro, cuenta la cuestión, no seai tonto'. Y si no hablas, te dan la corriente... Y después te vuelven a tratar bien. Después de unos cuatro meses, cuando los organismos de
derechos humanos de Europa ya estaban en Chile, un oficial me llama a su oficina. Y me empieza a decir que ellos no querían que yo pensara que había algo personal, que tenía que entender la situación... A esas alturas, uno ya empieza a recuperar su humanidad. Ya estaba sin venda. Los golpes ya no estaban marcados... Bueno, los que quedaban marcados, porque el maltrato en testículos, orejas o ano no se veía... Y este oficial
quería que yo entendiera. Pero yo, por el perfume, lo reconocí. Era mi torturador.
Ahora en la Comisión no pude declarar. Llegué cinco minutos después de que había cerrado el plazo y una señorita me dijo que no me iban a atender. No tengo derecho a nada, ni a contar. Pero no me importa, no espero nada del Estado.

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El Mostrador
Miércoles 3 de diciembre de 2008
La historia del torturador que fue incluido como víctima en el Informe Valech

El ex detective Arturo Eugenio Garay González fue sindicado por testigos como uno de los torturadores de un grupo similar al Comando Conjunto, queoperó enla Base Navalde Talcahuanoen 1974. Hoyaparece registrado como víctima de torturas en el Informe sobre Prisión Política y Tortura, y recibe los beneficios correspondientes, entre ellos una pensión mensual.Arturo Eugenio Garay González, subcomisario retirado de Investigaciones, figura inscrito en el Informe Valech con el número 9.481. Se trata de uno de los 27.255 casos acogidos por la Comisión creada por Ricardo Lagos para determinar quiénes sufrieron privación de libertad y torturas por razones políticas durante la dictadura. Su caso, sin embargo, tiene una peculiaridad: entre 1974 y1975 integró un grupo similar al Comando Conjunto, que operó en la Base Naval de Talcahuano y-según consta en diversos testimonios judiciales- participó en la desaparición del ex GAP Rudy Cárcamo, presenció el asesinato del alcalde de Cañete, Elías Jana, yfue reconocido por ex prisioneros de la base naval como uno de sus torturadores. La historia parte en los primeros meses de 1974, el día en que Garay flanqueó la entrada de la Base Naval de Talcahuano e ingresó a un sector convertido en campo de prisioneros y centro de tortura. Ese día, el joven detective se convirtió en agente del Centro de Inteligencia Regional (CIRE), una especie de Comando Conjunto creado en enero de ese año por el jefe de la Tercera División del Ejército, Nilo Floody Buxton, y el comandante de la Base Naval, Antonio Costa Bobadilla, para actividades represivas en la Octava Región. Garay se dedicó un año a detener gente y aplicarle tormentos, según ex presos que lo recuerdan. El siquiatra Luis Peebles es uno de ellos. Peebles era secretario general del MIR en Concepción y fue detenido y llevado a la Base Naval en diciembre de 1974. "Él fue uno de mis torturadores directos", dice Peebles, sobre Garay y recuerda que al principio de su detención "no sabía quién era". "Pero después de una hora escuchas las voces, te das cuenta de a quién pertenece la voz de mando. Y este tipo era el jefe de grupo de los cinco o seis que torturaban y salían a detener gente. No sólo lo oí, también lo ví", agrega el psiquiatra, aludiendo a que Garay era uno más de los integrantes del grupo de interrogadores del CIRE (compuesto por el jefe de Inteligencia Naval de la zona, Hugo González D'Arcangelis; los oficiales navales José Cáceres González y Víctor Donoso Barrera; el funcionariode Investigaciones Osvaldo Harnisch Salazar y el oficial de Carabineros Conrado Sesnic). Luego de su período de detención en la Base Naval, Peebles fue enviado a Colonia Dignidad, Villa Grimaldi y Tres y Cuatro Álamos. Fue expulsado del país en julio de 1975 yse exilió en Bélgica. Tres décadas después, el 21 de febrero de 2006, Peebles volvió a ver a Garay. Dice que no lo reconoció hasta que empezó a hablar. El encuentro ocurrió en las propias dependencias de la Base Naval de Talcahuano, en la reconstitución de escena del asesinato y desaparición del mirista y ex GAP Rudy Cárcamo Ruiz, ordenada por el juez Carlos Aldana. Junto a Peebles, otro exprisionero, Jaime Oehninger, también reconoció a Garay como uno de sus celadores, e identificó también a los procesados por la desaparición de Cárcamo: Hugo González, José Cáceres, Víctor Donoso, Osvaldo Harnisch y Conrado Sesnic. En la reconstitución salieron a la luz otros homicidios cometidos por efectivos de la Armada en ese recinto. Entre ellos, el asesinato, en febrero de 1975, de Elías Jana Santibáñez, alcalde socialista de Cañete en la época del Golpe de Estado, relatado al juez por Peebles y confirmado por Garay, quien participó en la reconstitución de escena en calidad de testigo.

La versión que dio a la Comisión Valech

En 1975, Garayvolvió a Investigaciones. Pero su pasado le habíadejado secuelas. Fue sancionado varias veces por faltasconsideradas graves en la institución ypasó a retiro en septiembrede 1986. Quizá por esto, la historia que contó a los profesionales de laComisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura no es la delagente represivo que evocan los ex presos de la Base Naval. En laficha que llenó para el Informe Valech dice que fue prisioneropolítico. Que en la mañana del 11 de septiembre de 1973 fueapresado por su presunta militancia comunista y que estuvodetenidodurante 20 días en la Isla Quiriquina. Así lo aseguró enunadeclaración judicial, al menos.Su relato fue convincente y pudo acogerse a los beneficios que se otorgan a los "Valech": una pensión mensual de 112.817 pesos,bonificación de 100 puntos en la postulación al subsidiohabitacional, acceso a salud gratuita en el Programa deReparación y Atención Integral en Salud (Prais) yuna beca deestudios de educación superior, que él probablemente no usarádebido a su edad.Como víctima acreditadapor el Informe Valech,Garaypostuló y accedió a un bono de 184 dólares otorgado por laFundación Presidente Allende, de España, proveniente del fondode 9 millones de dólares que ésta obtuvo del Banco Riggs deWashington, como indemnización por haber escondido los dineros negros de Pinochet.

Renato Czischke y Roberto Arriagada, dos detectives de la Prefectura de Investigaciones de Concepción, cuentan una historia distinta a la de Garay. Dicen que él no fue apresado el 11 de septiembre y que nunca estuvo detenido en isla Quiriquina. Lo dicen porque ellos estaban en la prefectura el día del Golpe de Estado, siendo apresados y llevados a la Isla. Segúnel relato de Czischke, en la mañanadel Golpe, funcionarios de Carabineros llegaron muytemprano yse tomaron la prefectura, con un saldo de dos muertos. A medida que los detectives iban llegando a su trabajo, los carabineros salían de su escondite y los reducían. Detuvieron a 100 policías y los trasladaron a la base naval; luego, algunos fueron enviados a la isla. "En la época, Garayno estaba en la prefectura. Tampoco lo vi en los 18 días que estuve preso en la Quiriquina. Yo fui de los últimos en abandonar la isla. Si hubiese estado me acordaría," asegura Czischke. El relato de Arriagada, quien alcanzó a estar tres días en la Isla antes de ser liberado y devuelto a sus funciones en Investigaciones, es similar: nunca vio a Garay en el lugar. "¿Podría haber otros más?" La alarma sobre este caso la dio Erick Zott, otro ex prisionero del campamento de Talcahuano. Radicado en Austria, Zott vino a Chile el año 2006 para prestar declaración en el caso de Rudy Cárcamo. Cuando se enteró que Garay aparecía como víctima en el Informe Valech se escandalizó. "Por el rolque él cumplía enlos interrogatorios no era un cualquiera. Era de los que llevaba la investigación sobre el MIR en la zona de Concepción", dice Zott, quien conoció a Garay en el campo de prisioneros donde estuvo detenido a fines de 1975. "Si se coló en el Informe Valech un agente de los organismos represivos, ¿por qué no podría haber otros más?", se pregunta Zott. Imposible saberlo, explicó la ex vicepresidenta de la comisión, María Luisa Sepúlveda, en una entrevista realizada en 2007 sobre este tema.Cuando se presentó el informe, el Gobiernodecretóque los antecedentes de las víctimas acreditadas en él son secretos y sólo podrán conocerse en 50 años más. Es más, la propia Sepúlveda dijo que desconocía qué documentos presentó Garay al Informe Valech y descartó que su caso ponga en tela de juicio los mecanismos de calificación usados por la comisión presidida por monseñor Sergio Valech y establecida por mandato presidencial en agosto de 2003. "No necesariamente abre una duda porque estás suponiendo que la persona no certificó su detención", explicó y aseguró que "los casos de los miembros de las Fuerzas Armadas fueron especialmente evaluados. Él pudo ser víctima y después victimario, y calificaba en el Informe". Sepúlveda detalló que se usaron muchas fuentes de información para validar los casos que se presentaron ante la comisión: testimonios, entrevistas, certificados de detención ycomunicados oficiales, salvoconductos, tarjetas de control, listados de detenidos, archivos yprocesos judiciales, publicaciones de prensa y registros de organismos de derechos humanos, de víctimas yorganismos internacionales. De todas formas, se manifestó abierta a la posibilidad de que el trabajo haya tenido un margen de error. "El Informe Valech da cuenta de algo que le ocurrió a un sinnúmero de personas de la manera más rigurosa posible, pero no es infalible. Tomamos precauciones e hicimos todos los esfuerzos por no calificar casos de personas en los que hubiese sospechas".

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La Nación
12 de Noviembre 2007
Quiriquina: un nuevo gesto de reconciliación

La Marina, los ex detenidos que estuvieron en la isla, sus familiares y otras autoridades participaron en una actividad que se calificó como de “reencuentro”. Poco más de 150 personas, entre ellas familiares y ex presos políticos participaron ayer en un acto de reencuentro en la isla Quiriquina. En representación de la Armada estuvo presente el almirante Rodolfo Codina, mientras que por el Gobierno asistió el ministro de Defensa, José Goñi. Como se sabe, la isla -que se ubica frente a Talcahuano- fue usada como centro de detención tras el golpe de Estado de 1973. Ayer, varios de los ex detenidos, acompañados de sus familiares, recorrieron el lugar y narraron algunos hechos ocurridos durante su prisión, en especial al visitar el gimnasio, lugar donde debían dormir hacinados. "Es difícil conceptualizar las sensaciones que empiezan a ocurrir", comentó uno de los ex detenidos al sentarse en el suelo de éste. Después, el grupo recorrió la cancha de fútbol, un bosque cercano y una piscina, donde se detuvieron para hacer algunas reflexiones.

La actividad fue planificada por la diputada socialista Clemira Pacheco, la Armada de Chile y los representantes de la Agrupación Cultural Pro Derechos Humanos de Tomé. "No es un secreto para nadie, ni mucho menos para ustedes, lo que se ha vivido acá. No es un secreto para nadie ni mucho menos para ustedes, lo terrible que fue el período que vivimos entonces", dijo el ministro Goñi, luego de una ceremonia ecuménica que encabezó el sacerdote Enrique Moreno. Junto con señalar que estos gestos se hacían con la finalidad de lograr un reencuentro entre los chilenos, Goñi afirmó que "no queremos que aquello se vuelva a repetir. Cuando decimos nunca más, queremos decir exactamente eso: nunca más. Queremos un Chile profundamente solidario. Cuando la Presidenta ha hablado de un Chile más cohesionado, también se refiere a este mayor encuentro y cohesión entre Fuerzas Armadas y los civiles", subrayó.

El secretario de Estado, además, tuvo palabras de agradecimiento para el almirante Codina y su institución "por su deseo de mirar hacia delante" y para la diputada Pacheco. Al finalizar sus palabras, el ministro declaró que "ese período es parte de nuestra historia. Todos queremos superarlo, pero sin duda tenemos que guardarlo muy profundamente en nuestros recuerdos, en nuestros corazones". Por su parte, el almirante Codina sostuvo que "el valor más importante es contribuir a la reconciliación de los chilenos, porque estamos seguros que un país unido y reconciliado trabaja mucho mejor".

Reencuentro

Mireya García (PS), vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), también recalcó la importancia de propiciar gestos y actos de reencuentro. "Cuando uno busca volver a los lugares donde su vida cambió para siempre es porque hay una ansiedad de reencontrarse", dijo la dirigenta socialista. Recurriendo a su propia experiencia, García explicó que su detención significó "una ruptura total de mis proyectos, a los 17 años" y añadió que la visita "para unos es el cierre de una etapa y a lo mejor, para otros es actualizar de nuevo lo que ha mantenido dentro de su historia personal". La dirigenta concluyó que "no me siento en condiciones de compartir un sentimiento reconciliador. Para mí es un sueño volver a este lugar, pero es un sueño que quiero cumplir con los míos y no con quienes fueron los que me detuvieron, maltrataron y destruyeron mi vida".

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