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Campo Militar de Entrenamiento Fundo "Quilmo", Chillán

VIII Región

 

    El Campo Militar de Entrenamiento Fundo "Quilmo", ubicado en las cercanías de Chillán, fue utilizado entre 1973 y 1975, y luego en septiembre de 1977 fue utilizado como centro de tortura por miembros del Regimiento de Infantería de Montaña N0  9 Chillán. Los testigos denunciaron que en los años 1973 y 1974 eran trasladados desde el Regimiento de Chillán en camiones militares, o desde la Cárcel de Chillán, para someterlos a nuevas sesiones de torturas y luego regresarlos al Regimiento.

En el Campo Militar de Entrenamiento Fundo "Quilmo" los presos políticos permanecían incomunicados, en malas condiciones de higiene, dormían en el suelo y con escasa alimentación. Luego de un tiempo los llevaban de regreso al Regimiento de Chillán o a la Cárcel de Chillán. En 1977 un grupo de detenidos en el mes de septiembre fue conducido a este recinto para someterlos a torturas y luego trasladarlos a la 2ª Comisaría (de Chillán), a la Fiscalía y a la Cárcel de Chillán. Los declarantes denuncian haber sufrido diferentes torturas, tales como haber permanecido amarrados con cadenas y esposados, golpizas, simulacros de fusilamiento, aplicación de electricidad, vejaciones, obligados a correr con los ojos vendados por un lugar lleno de hoyos. En el año 1977 refieren principalmente aplicación de electricidad, golpes y vejaciones. En los años 73-75, el  Regimiento de Infantería de Montaña N0  9 Chillán estaba a cargo del Comandante Guillermo Toro Dávila y más tarde del Teniente Coronel Cristián Guedelhoefer García, ambos identificados como participes directo en la tortura de presos políticos de la región.

 

Criminales y Cómplices

Comandante Juan Guillermo Toro Dávila; Teniente Coronel Cristián Guedelhoefer García;

 

Fuentes de Información: Informe Valech; Libros: “No hay dolor inútil”, “El piloto wenche”; Diario “La Discusión”; Archivo memoriaviva.com.

Diario “La Discusión”

02 de diciembre de 2004.

La oculta historia de “El Sheraton” y las caballerizas del RI-9

La mayor cantidad de declarantes que mencionaron el Regimiento de Infantería de Montaña Nº 9, Chillán, a la Comisión Valech estuvieron detenidos en 1973 y 1974. En los años posteriores la cantidad de testimonios muestra una disminución significativa de casos. En conjunto con la Cárcel de Chillán, fue el principal centro de detenidos en la provincia de Ñuble durante los años 1973 y 1974, según el informe.

Este lugar fue utilizado como recinto de reclusión transitoria de hombres y mujeres; prácticamente todos los detenidos que señalaron haber permanecido en este recinto denunciaron que se les torturó. La mayoría provenía de Chillán, también de sectores rurales y pueblos de la provincia de Ñuble.

Algunas personas señalaron haber sido conducidas inmediatamente a ese lugar luego de ser detenidas por militares, Carabineros, personal de Investigaciones o en operativos conjuntos de Carabineros y militares; otros dijeron que habían estado previamente en cuarteles policiales.

"Muchos de ellos eran llevados desde la cárcel para ser sometidos a interrogatorios y torturas” señala el informe dado a conocer el domingo.

Los testimonios coincidieron en denunciar que entre los meses de septiembre y octubre de 1973, se registró un número significativo de presos políticos que fueron llevados en numerosas ocasiones hasta el regimiento. Algunos quedaron detenidos allí luego de ser llamados por bandos militares y haberse presentado voluntariamente.

Luego de permanecer en este recinto, por lo general, eran derivados a la cárcel de Chillán. Se consignó que varios prisioneros debieron concurrir a firmar a este recinto durante un largo período después de ser liberados.

Los prisioneros eran conducidos a celdas en un subterráneo, según la comisión, donde permanecían con los ojos vendados e incomunicados. Allí eran torturados en el sector de la guardia Nº 2 denominado Sheraton, o bien en las caballerizas.

A una parte de los prisioneros los trasladaron desde aquí al campo militar de entrenamiento en el fundo Quilmo, para someterlos a nuevas torturas y luego regresarlos al regimiento.

Hay denuncias, por un número significativo de testigos, de haber sido víctimas de torturas por parte de miembros del Ejército, con la participación de civíles.

Describen, entre las torturas sufridas: golpizas, colgamientos, flagelaciones, aplicación de electricidad, simulacros de fusilamiento y amenazas constantes.

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